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La reducción del gobierno "oxigena" al sector privado y expande (acelera) la producción. Resumen Un estudio de Alberto Alesina, Silvia Ardagna, Roberto Perotti y Fabio Schiantarelli Fiscal Policy, Profits and Investment encuentra que, contrariamente a lo que pronostica la teoría keynesiana, frecuentemente contraer el gasto del gobierno lleva a la expansión de la producción y aumentar el gasto del gobierno frena la producción. Dicho estudio, siguiendo el dictado del sentido común que indica que la capacidad productiva de las empresas es crucial para el aumento de la producción, analizó dicha capacidad productiva y encontró que el crecimiento de la producción es desproporcionadamente sensible a la inversión de las empresas y que si las utilidades de éstas disminuyen, la inversión se reduce. Alesina et al encuentran que el gasto del gobierno es uno de los factores más proclives a reducir la inversión de las empresas, porque a través de aumentos en los salarios del sector público, el gasto del gobierno presiona a alzas de los salarios del sector privado, reduciendo las ganancias y en consecuencia la inversión de las empresas y el crecimiento de la producción. Por otra parte, los impuestos reducen las utilidades de las empresas y en consecuencia la inversión. Un examen de la evidencia empírica muestra que en el caso de Irlanda, China, Eslovaquia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Chile y los EE.UU. se observa una y otra vez que una reducción del gasto del gobierno se acompanó de una expansión o aceleración de la producción. La expansión del gasto del gobierno, documentada en el estudio de Gwartney, Lawson y Holcombe Government Size and Economic Growth , muestra que para los 23 países afiliados a la OCDE de 1960 a 1996, la expansión del gasto del gobierno se acompañó de un freno al crecimiento de la producción, verificando la hipótesis de Alesina et al. Se observa además que un aumento de las transferencias que hace el gobierno a sus ciudadanos en los EE.UU se acompañó de una disminución de la inversión. Se observó que la caída del crecimiento de la producción es mayor para los países de bajo gasto del gobierno. Un análisis del caso de Irlanda lleva a pensar que su gasto del gobierno es demasiado alto para que continúe siendo un "tigre" (país de elevado crecimiento económico). Un análisis detallado de los EE.UU., el Japón, Irlanda y Bélgica mostró que los períodos de mayor crecimiento de la producción casi invariablemente son también los períodos de mayor reducción del gasto del gobierno medido como porcentaje de toda la producción, confirmando la hipótesis de Alesina et al, (la reducción del gasto del gobienro lleva a la expansión de la producción). El precio de un activo depende de la cantidad de dinero que genere. Al gravar con impuestos los ingresos generados por un activo, se disminuye el rendimiento del activo, por lo que es de esperar que al gravar con impuestos los activos generadores de renta, su precio disminuya. Una "burbuja financiera" es una situación de aumentos continuos de precios de los activos que llevan a que una fracción importante de los activos presentes en la sociedad (acciones de compañías, terrenos, por ejemplo) se negocien por sumas que no corresponden a los ingresos que generan dichos activos. Los EE.UU. vivieron una "burbuja financiera" en los 1990s y el Japón en los 1980s. Alan Reynolds en Deregulating the Japanese Economy indica en antes de 1989 el Japón había logrado alto crecimiento económico y una estructura tributaria con bajas tasas marginales efectivas que era muy cercana a un gravamen al ingreso consumido, o sea, a un impuesto que exonera la inversión. Un "flat tax" establece ese tipo de gravamen. Pero en el Japón en 1989 se estableció un IVA y aumentos importantes a los impuestos a las rentas del capital, a las ganancias de capital y a la tierra. Posteriormente se dio en el Japón un derrumbe de los precios de las acciones, de los terrenos y del crecimiento económico, una caída de los ingresos tributarios, un déficit del gobierno que llegó a 7% del PIB, y se constató la inoperancia de cientos de billones de yenes gastados en políticas keynesianas. En cambio en los EE.UU. en el 2000, en el inevitable "desinfle" de su "burbuja financiera", se derrumbaron las acciones tecnológicas y la economía vivió una moderada recesión. Pero en el 2003 se rebajaron los impuestos a las ganancias de capital, a los dividendos, a la renta personal y se permitieron depreciaciones más rápidas: La inversión de las empresas reaccionó aumentando inmediatamente, llevando a un aumento de la producción, del empleo y de los ingresos tributarios que aumentaron $411.000 millones en 19 meses. El déficit no se redujo porque el gobierno gastó más. Los mercados accionarios vivieron un claro cambio de una dirección a la baja por una dirección al alza. Los estadounidenses reaccionaron a la "burbuja financiera" de los 1920s con aumentos drásticos de impuestos y otras malas políticas públicas, llevando al cataclismo de la Gran Depresión. Probablemente dicha experiencia los haya llevado a reaccionar con reducciones de impuestos a la "burbuja" de 1990s. Las modificaciones al sistema tributario japonés de 1989 se asemejan a las que haría el plan fiscal que se discute en el congreso costarricense. Es posible que exista una "burbuja" de terrenos y construcción en Costa Rica. La interrogante es cuánta de la riqueza costarricense está en forma de terrenos y construcción y cuánto agravaría el plan fiscal el desenlace de dicha burbuja, sin olvidar el daño causado en los demás sectores de la economía al instaurar impuestos que al reducir el rendimiento del capital expulsan parte del capital presente, ahuyentan al capital que podría venir y disminuye el rendimiento del capital que permanezca en el país. Texto
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