Fábula moderna: La gallinita y el pan

Si desea ver está la fábula como Presentación de Power Point, haga clic acá. Sin embargo, una vez vista la fábula, haga clic acá para que pueda leer el texto adicional a la fábula.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La anterior fábula parece simplemente una historia divertida, pero investigaciones muestran que cuando se grava con impuestos el ingreso de las personas, las personas trabajan menos (dismunuye la oferta laboral). Se ha alegado que al gravar los ingresos de las personas, éstas trabajan más para recuperar el ingreso que los impuestos les hicieron perder, pero, parece que eso rara vez ocurre así: La evidencia muestra que, al gravar el ingreso de las personas, las personas trabajan menos. Es posible que en casos de personas afectadas por la miseria extrema un impuesto lleve a dichas personas en necesidad apremiante a trabajar más. Pero, según las investigaciones de Edward C. Prescott, Premio Nóbel de Economía del 2004, ocurre lo contrario: Impuestos al ingreso de las personas llevan a las personas a trabajar menos. 

 

A partir de la proliferación del impuesto al valor agregado (IVA) en Europa, impuesto que NO se instauró en los Estados Unidos de América (EE.UU.), la carga tributaria y el gasto del gobierno en los países de la Unión Europea de los 15, empezó a ser mucho mayor que en los Estados Unidos de América (EE.UU.). Esto lo muestran los dos gráficos que se muestran a continuación.

 

 

 

Dadas las similitudes entre los EE.UU. y países de la Europa de los 15 -tanto dicha parte de Europa como los EE.UU., por ejemplo, eran, a principios de los 1970s, países ricos industrializados-, resulta muy revelador analizar qué ocurrió conforme los impuestos (y el gasto del gobierno) crecía en Europa mucho más que en los  EE.UU.

 

Edward C. Prescott, Premio Nóbel de Economía en el 2004, analizó, entre otras cosas, la oferta de trabajo en  Why Do Americans Work So Much More Than Europeans ? (¿Por qué los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos?, disponible en http://www.minneapolisfed.org/research/SR/SR321.pdf ). Prescott indica en el resumen del ensayo (Los comentarios entre paréntesis cuadrados, en lo que resta de este documento, son nuestros):

 

Los estadounidenses hoy trabajan 50 por ciento más que los alemanes, franceses, e italianos. Éste no era el caso a principios de los años 70 [a principios de los 1970s las cargas tributarias en los EE.UU. y en Europa eran similares], cuando los europeos occidentales trabajaban más que los estadounidenses. Este artículo examina el papel de los impuestos en explicar las diferencias en la oferta de trabajo a través del tiempo y a través de los países; en particular es examinada la tasa impositiva marginal efectiva al ingreso por trabajo. La población considerada es la de los países del G-7, que son grandes países industrializados avanzados. El resultado que sorprende es que esta tasa impositiva marginal explica las diferencias en diversos puntos en el tiempo y el gran cambio en la oferta relativa de trabajo.

 

Prescott enfatiza que analiza las horas trabajadas para el mercado en el sector gravado por impuestos. Las horas que las personas trabajan para sí mismas en su casa, por ejemplo las horas que gasta una persona cuidando su jardín, no forman parte de las horas trabajadas para el mercado que Prescott analiza. Prescott analiza a las personas entre 15 y 64 años. El tiempo trabajado en la economía informal tampoco se incluye como tiempo trabajado. Prescott mide las horas trabajadas realmente, las vacaciones, incapacidades y feriados tampoco forman parte de las horas trabajadas.

 

Los períodos analizados son  1970-74 y 1993-96.  El cuadro que se muestra a continuación muestra que, efectivamente, medidos de esa manera, los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos analizados.

 

 

Por otra parte, en 

The important observation is that the low labor supplies in Germany, France, and Italy are due to high tax produces 100 additional euros of output, that individual  gets to consume only 40 euros of additional consumption and pays directly or indirectly 60 euros in taxes.

  

 

¿Por qué los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos?

Por EDWARD C. PRESCOTT
21 de octubre del 2004

La semana pasada, el Wall Street Journal publicó una historia que describía un nuevo método para medir el progreso de una nación - “ felicidad nacional bruta .” Esto ocurre quizás porque estamos cerca del final de una época de elecciones, pero uno espera que este indicador no tome auge. Entre todas las promesas que los candidatos se encuentran haciendo, y todos los problemas que prometen arreglar, uno se estremece ante la noción de promesas de hacernos más felices. La mente resbala al pensar en las políticas mal concebidas que serían inventadas si la meta buscada fuera aumentar felicidad nacional bruta. Ya es bastante difícil hacer a todos más prósperos, educados y sanos, pero imagine si el gobierno fuera responsable de mantenerlo a usted de buen humor. Y solamente piense en  los problemas de datos.

Menciono esto no para a hacer mofa de la idea de felicidad. De hecho, nuestra Constitución, en su sabiduría elegante, permite a los individuos buscar la felicidad. Pero la búsqueda individual es de lejos muy diferente del manejo agregado de la felicidad. Este punto está a  la base de cómo debemos pensar sobre muchas políticas del gobierno, especialmente de las políticas de impuestos, que son el tema de este ensayo.

* * *

Comencemos considerando una visión comúnmente aceptada que alega que la oferta de trabajo no es afectada por las tasas impositivas. Esta idea sostiene que la participación del trabajo seguiría siendo constante cuando se aumentan o se reducen las tasas impositivas. Si usted es un hacedor de política pública y endosa esa idea, entonces usted puede aumentar con confianza las tasas impositivas marginales a un nivel tan alto como usted quiera, hasta llegar a los ingresos tributarios que usted desea. No sólo eso sino que, usted puede aumentar o reducir dichas tasas impositivas siempre que tenga gusto y alegremente asumir que ésto no tendrá ningún efecto en la producción.

Pero la teoría económica y los datos han venido juntos a probar que esta noción es incorrecta, y tenemos muchos diversos laboratorios -- o países -- en los cuáles podemos ver experimentos en vivo. La comparación más útil es entre los EE.UU. y los países de Europa, porque estas economías comparten rasgos; pero los datos también se sostienen cuando consideramos otros países (más sobre éllos más adelante).

El tema se resume en una pregunta que está desconcertando actualmente a los formuladores de políticas públicas: ¿Por qué los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos? La respuesta es importante porque sugerirá propuestas de política pública que mejorarán los estándares de vida europeos (lo que debería aumentar su felicidad nacional bruta, por cierto). Sin embargo, una respuesta incorrecta a esa pregunta dará lugar a políticas públicas que solamente exacerbarán los problemas de Europa y eso además podría tener implicaciones para otros países que están buscando las mejores políticas públicas.

He aquí un hecho alarmante: Según estadísticas del mercado de trabajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los estadounidenses entre 15 y 64 años, midiendo el trabajo por persona, trabajan 50% más que los franceses. Las comparaciones entre estadounidenses y alemanes o italianos arrojan resultados similares. ¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Qué puede explicar estas grandes diferencias en oferta laboral? Resulta que la respuesta no está relacionada con diferencias culturales o con factores institucionales como subsidios al desempleo [seguro de desempleo], pero que las tasas impositivas marginales explican virtualmente toda esta diferencia. Admito que la primera vez que realicé este análisis resulté sorprendido al encontrar este resultado, porque contaba con que  factores institucionales desempeñaran un papel más grande. Pero éste no es el caso. (Las citas y datos más completos se pueden encontrar en mi ensayo en www.minneapolisfed.org.) [Nota: Suponemos que el Sr. Prescott se refiere a Why Do Americans Work So Much More Than Europeans? http://www.minneapolisfed.org/research/qr/qr2811.pdf ]  

Demos otra mirada en los datos. Según la OCDE, cerca de 1970-74 la oferta de trabajo en Francia excedió a la de los  EE.UU.[nótese que es cerca de los 1970s que la carga tributaria de Europa empezó a ser considerablemente mayor que la carga tributaria estadounidense] También, una revisión de otros países industrializados muestra que sus ofertas de trabajo excedían o eran similares a la de los EE.UU. en dicho período. Avance dos décadas y encontrará que la oferta de trabajo en Francia cayó perceptiblemente (al igual que en otros [países]), y que algunos países mejoraron y permanecieron alineados [con valores similiares] a los EE.UU. Controlando otros factores, lo que resalta en estas comparaciones entre países es que cuando los países europeos y las tasas impositivas en los  EE.UU. son parecidas, la ofertas de trabajo son parecidas.

Y esta visión no se aplica solamente a las economías industrializadas occidentales. Una revisión de datos japoneses y chilenos revela el mismo resultado. Este punto es importante porque algunos críticos de este análisis han sugerido que las diferencias culturales explican la diferencia entre las ofertas de trabajo europeas y estadounidenses. Los franceses, por ejemplo [se alega], gustan del ocio más que los estadounidenses o, en el otro lado de la moneda, los estadounidenses tienen más gusto por el trabajo. Ésto es una tontería absurda [silliness.]

Una vez más, le señalo a usted los datos que demuestran que cuando gravaron a los franceses y a otros con tasas impositivas similares a las estadounidenses, ofrecieron (suplieron) aproximadamente la misma cantidad de trabajo. Otra investigaciones han demostrado que a nivel agregado, donde las diferencias idiosincrásicas de preferencia se han promediado, la gente es notablemente similar en los diversos países. Además, un estudio reciente ha demostrado que alemanes y estadounidenses pasan la misma cantidad de tiempo trabajando, pero la proporción de tiempo trabajado para el mercado imponible y del tiempo trabajado en casa no imponible es diferente. Es decir, los alemanes trabajan tanto [como los estadounidenses], pero una fracción más grande de su trabajo no es capturada en el mercado gravable.[no es actividad para el mercado, que es gravable]

Agregaría otro grupo de datos para ciertos países, especialmente Italia, que son los datos de tiempo trabajado para el mercado que no es gravado: La economía subterránea [economía informal]. Muchos italianos, por ejemplo, no están necesariamente trabajando menos que los estadounidenses -- ellos [los italianos] simplemente no están siendo gravados por parte de su trabajo. De hecho, el gobierno italiano aumenta su medida de producción en casi 25% para capturar [mostrar] la producción del sector subterráneo [informal]. Cambie las leyes tributarias y notará un cambio en comportamiento: Estas personas no comenzarán a trabajar más, simplemente se dedicarán a más trabajo imponible para el mercado, y producirán más por la hora trabajada.

Este análisis tiene implicaciones de política pública importantes  -- y no solamente para los europeos, para los EE.UU. también. Por ejemplo, mucho se ha dicho durante esta época de elecciones sobre si las reducciones de impuestos del gobierno actual [reducciones del 2003 de la administración Bush] fueron buenas o malas para la economía, pero ésa es más una pregunta política que una consideración de política pública y está fuera de lugar. El verdadero tema es si es mejor pellizcar la economía con planes de estímulo breve duración [los recortes de impuestos del 2003 son temporales] o establecer un sistema tributario eficiente con tasas impositivas bajas que no cambian con el clima político.

¿Qué significa esto para la política de impuestos de los EE.UU.? Significa que debemos dejar de centrar nuestra atención en las reducciones de impuestos recientes y, en cambio, empezar a pensar [en cuáles deben ser] las tasas impositivas. Y eso significa que debemos echar atrás los aumentos de impuestos de 1993 y reestablecer aquellas [tasas impositivas] de la reforma tributaria de 1986. Igual que lo hicieron hacia el final de los '80, y de igual manera que lo harían en Europa, estas tasas más bajas aumentarían la oferta de trabajo, la producción crecería y los ingresos fiscales aumentarían.

¿Ahora, puede haber un aumento pequeño de la deuda [pública] mientras nos trasladamos a un sistema tributario mejor? Seguro, pero recuerde que la medida más importante de la deuda es la deuda pública propiedad de entes privados medida como por ciento del ingreso nacional bruto, [deuda] que ha sido plana [ha cambiado poco] en los últimos tres años. También, hay una manera a prueba de fuego de manejar este aumento de la deuda, que sería recortar gastos. Realmente, hay otra manera de manejarla, y ésa manera sería rogar a los dioses para otro auge ("boom") de la alta tecnología que haría  “poof,” con la deuda y elogiaríamos a quienquiera que sea presidente por ser fiscalmente responsable.

Algunos dicen que los aumentos de impuestos de 1993 fueron responsables de borrar los problemas de deuda de este país porque aumentó los ingresos del gobierno. Eso es falso. La fracción del ingreso nacional bruto que es la deuda [pública] de los EE.UU. continuó aumentando durante los años que siguieron a esas alzas impositivas  y [dicha fracción] no bajó hasta el auge fortuito que ocurrió hacia final de los años 90. El auge de alta tecnología ("tech boom") significó que la gente trabajó más, la producción aumentó, los ingresos aumentaron y los ingresos tributarios siguieron el mismo camino. Usted no puede, a través de [más] impuestos, lograr esa clase de prosperidad. Imagine el resultado del auge de final de los 90 si las tasas impositivas hubieran sido más bajas. Y, a propósito, tasas impositivas más bajas son buenas para todos los contribuyentes. Estamos raspando el árbol incorrecto si pensamos que “gravar a los ricos” solucionará todos nuestros problemas. ¿Sabe quiénes son esas personas ricas? A menudo son familias con dos asalariados profesionales. Si gravas a esa familia demasiado, un asalariado caerá hacia fuera [drop out, dejará su actividad], y eso es malo no solo para el ingreso de esa familia sino también para la producción de la economía entera -- y dará lugar a ingresos tributarios más bajos.

También, necesitamos alejarnos de pensar en los ricos como cierto tipo de clase [social] permanente. Muchos de los individuos que aparecen en las listas anuales de millonarios, por ejemplo, son personas que lograron tener un buen año y que pueden nunca aparecer en esas listas de nuevo. Considere a las personas que trabajaron duramente por muchos años y que construyeron negocio exitoso que finalmente se cotiza públicamente en las bolsas. La gran ganancia de capital que realizan ese año [esas personas] es realmente una remuneración por el esfuerzo no remunerado que hicieron para construir el negocio. [Esas personas] no deben ser castigadas por su visión y tenacidad. Si establecemos reglas que castigan a ganadores, los empresarios tomarán pocos riesgos y tendremos menos innovación, menos poducción, menos crecimiento de los puestos de trabajo. La economía entera sufre bajo tal panorama -- no solamente esos pocos individuos que se gravan a una tasa impositiva más alta. Y esto no involucra solamente a los Googles y Apples y  Microsofts, sino a incontables otras compañías que comienzan pequeñas y terminan haciendo grandes contribuciones a la economía.

El punto importante a recordar es que la oferta de trabajo no es fija. La gente, sea ella europea o estadounidense, responde a los impuestos a su ingreso. Solamente un ejemplo más: En 1998, España aplanó sus tasas impositivas [las hizo más parecidas] de manera similar a los recortes de tasas impositivas de los EE.UU. en 1986, y la oferta de trabajo española aumentó en 12%. Además, los ingresos fiscales españoles también aumentaron en algunos puntos porcentuales.

Y eso nos trae de nuevo a nuestra pregunta marco sobre la oferta de trabajo de los EE.UU. y de Europa: La línea final es que un análisis cuidadoso de datos históricos en los EE.UU. y en Europa indica que, dados incentivos similares, la gente toma decisiones similares de trabajo y ocio. Libere a los trabajadores europeos de sus cadenas impositivas [tax bondage]  y veréis un aumento del producto interno bruto (oh!, y tal puede ser que veaís también un aumento bonitamente significativo de la felicidad nacional bruta). Lo mismo es cierto para los estadounidenses.

El Sr. Prescott es co-ganador del premio Nobel en economía del 2004, consejero monetario mayor en el Banco de la Reserva Federal de Minneapolis y del profesor de la economía en Arizona State University.

 

http://www.minneapolisfed.org/research/qr/qr2811.pdf

Why do Americans work so much more than europeans? Edward Prescott.

Why Do Americans Work More Than Europeans?

By EDWARD C. PRESCOTT
October 21, 2004

Last week, The Wall Street Journal published a story describing a new method of measuring a nation's progress – "gross national happiness." Maybe it's because we're nearing the end of an election season, but one hopes that this indicator does not catch on. Of all the promises that candidates find themselves making, and of all the problems they pledge to fix, one shudders at the notion of pledges to make us happier. The mind reels at the thought of the ill-conceived policies that would be concocted if the stated goal were to increase gross national happiness. It's hard enough to make everybody more prosperous, educated and healthy, but imagine if the government was responsible for keeping you in a good mood. And just think about the data problems.

I mention this not to poke fun at the idea of happiness. Indeed, our Constitution, in its elegant wisdom, allows for individuals to pursue happiness. But individual pursuit is far different from the aggregate management of happiness. This point is at the core of how we should think about many government policies, especially tax policy, which is the subject of this essay.

* * *

Let's begin by considering a commonly held view which says that labor supply is not affected by tax rates. This idea holds that labor participation would remain steady when tax rates are either raised or lowered. If you are a policy maker and you subscribe to this, then you can confidently increase marginal tax rates as high as you like to attain the revenues you desire. Not only that, but you can move those tax rates up and down whenever you like and blithely assume that this will have no effect on output.

But economic theory and data have come together to prove this notion wrong, and we have many different laboratories -- or countries -- in which we can view live experiments. The most useful comparison is between the U.S. and the countries of Europe, because these economies share traits; but the data also hold when we consider other countries (more on those later).

This issue is encapsulated in one question that is currently puzzling policy makers: Why do Americans work so much more than Europeans? The answer is important because it suggests policy proposals that will improve European standards of living (which should give a boost to its gross national happiness, by the way). However, an incorrect answer to that question will result in policies that will only exacerbate Europe's problems and could have implications for other countries that are looking for best practices.

Here's a startling fact: Based on labor market statistics from the Organization for Economic Cooperation and Development, Americans aged 15-64, on a per-person basis, work 50% more than the French. Comparisons between Americans and Germans or Italians are similar. What's going on here? What can possibly account for these large differences in labor supply? It turns out that the answer is not related to cultural differences or institutional factors like unemployment benefits, but that marginal tax rates explain virtually all of this difference. I admit that when I first conducted this analysis I was surprised by this finding, because I fully expected that institutional constraints are playing a bigger role. But this is not the case. (Citations and more complete data can be found in my paper, at www.minneapolisfed.org.)

Let's take another look at the data. According to the OECD, from 1970-74 France's labor supply exceeded that of the U.S. Also, a review of other industrialized countries shows that their labor supplies either exceeded or were comparable to the U.S. during this period. Jump ahead two decades and you will find that France's labor supply dropped significantly (as did others), and that some countries improved and stayed in line with the U.S. Controlling for other factors, what stands out in these cross-country comparisons is that when European countries and U.S. tax rates are comparable, labor supplies are comparable.

And this insight doesn't just apply to Western industrialized economies. A review of Japanese and Chilean data reveals the same result. This is an important point because some critics of this analysis have suggested that cultural differences explain the difference between European and American labor supplies. The French, for example, prefer leisure more than do Americans or, on the other side of the coin, that Americans like to work more. This is silliness.

Again, I would point you to the data which show that when the French and others were taxed at rates similar to Americans, they supplied roughly the same amount of labor. Other research has shown that at the aggregate level, where idiosyncratic preference differences are averaged out, people are remarkably similar across countries. Further, a recent study has shown that Germans and Americans spend the same amount of time working, but the proportion of taxable market time vs. nontaxable home work time is different. In other words, Germans work just as much, but more of their work is not captured in the taxable market.

I would add another data set for certain countries, especially Italy, and that is nontaxable market time or the underground economy. Many Italians, for example, aren't necessarily working any less than Americans -- they are simply not being taxed for some of their labor. Indeed, the Italian government increases its measured output by nearly 25% to capture the output of the underground sector. Change the tax laws and you will notice a change in behavior: These people won't start working more, they will simply engage in more taxable market labor, and will produce more per hour worked.

This analysis has important implications for policy -- and not just for Europeans, but for the U.S. as well. For example, much has been made during this election season about whether the current administration's tax cuts were good or bad for the economy, but that is more a political question than a policy consideration and it misses the point. The real issue is about whether it is better to tweak the economy with short-lived stimulus plans or to establish an efficient tax system with low tax rates that do not change with the political climate.

What does this mean for U.S. tax policy? It means that we should stop focusing our attention on the recent tax cuts and, instead, start thinking about tax rates. And that means that we should roll back the 1993 tax rate increases and re-establish those from the 1986 Tax Reform Act. Just as they did in the late 1980s, and just as they would in Europe, these lower rates would increase the labor supply, output would grow and tax revenues would increase.

Now, might there be a small increase in debt as we move to a better tax system? Sure, but remember that the most important measure of debt is privately owned government debt as a percent of gross national income, which has been flat over the past three years. Also, there is a sure-fire way to handle this increase in debt, and that would be to cut expenditures. Actually, there is another way to handle it, and that would be to pray to the Gods for another high-tech boom and the debt would go "poof," and we'll praise whoever is president for being fiscally responsible.

Some say that the 1993 tax-rate hike was responsible for erasing this country's debt problems because it increased government revenues. This is false. The ratio of U.S. debt to gross national income continued to increase in the years following those rate hikes and did not fall until the fortuitous boom that occurred in the late '90s. The high-tech boom meant that people worked more, output increased, incomes climbed and tax revenues followed suit. You cannot tax your way to that sort of prosperity. Imagine the outcome of the late-'90s boom if tax rates had been lower. And by the way, lower tax rates are good for all taxpayers. We're barking up the wrong tree if we think that "taxing the rich" will solve all our problems. You know who these rich people are? They're often families with two professional wage-earners. If you tax that family too much, one wage-earner will drop out, and that's not only bad for the income of that family but also for the output of the whole economy -- and will result in lower tax revenues.

Also, we need to get away from thinking of the rich as some sort of permanent class. Many of the individuals who show up on annual millionaire lists, for example, are people who happened to have a good year and who may never appear on that list again. Consider people who worked hard for many years and built a successful business that finally goes public. The big capital gain they realize that year is really compensation for the uncompensated effort they put into building the business. They should not be penalized for their vision and tenacity. If we establish rules that punish the winners, entrepreneurs will take fewer risks and we will have less innovation, less output, less job growth. The whole economy suffers under such a scenario -- not just those few individuals who are taxed at a higher rate. And this doesn't just involve the Googles and Apples and Microsofts, but countless other companies that start small and end up making large contributions to the economy.

The important thing to remember is that the labor supply is not fixed. People, be they European or American, respond to taxes on their income. Just one more example: In 1998, Spain flattened its tax rates in similar fashion to the U.S. rate cuts of 1986, and the Spanish labor supply increased by 12%. In addition, Spanish tax revenues also increased by a few percent.

And that brings us back to our framing question about the labor supplies of the U.S. and Europe: The bottom line is that a thorough analysis of historical data in the U.S. and Europe indicates that, given similar incentives, people make similar choices about labor and leisure. Free European workers from their tax bondage and you will see an increase in gross domestic product (oh, and you might see a pretty significant increase in gross national happiness, too). The same holds true for Americans.

Mr. Prescott is co-winner of the 2004 Nobel Prize in Economics, senior monetary adviser at the Federal Reserve Bank of Minneapolis and professor of economics at Arizona State University.

Hechos que revela Prescott en su estudio.

Según el modelo de Prescott si Francia redujera su tasa de 60% a 40%, el bienestar de los franceses aumentaría 19% y no disminuirían los ingresos por impuestos de planillas!!

La productividad del trabajo aumenta 2% al año, lo que implica un aumento real de salarios de 2% anual, promedio del siglo 20 (¿EE.UU.?).

El rendimiento real del capital después de impuestos es 4% anual - Mc Grattan & Prescott - 2003

 

Hit Counter

Envíe un correo a anfe@anfe.or.cr  con preguntas o comentarios sobre este sitio.
Puesto al día: 11 de diciembre del 2007