Bendita competencia

Luis Di Mare H. – (dimareluis@queremosvotar.org)*

Regreso al estudio sobre la educación pública en los Estados Unidos de América (EE.UU.) realizado por Milton Friedman a final de los 1970s (Free to Choose), comentado la semana pasada. Dicho estudio narra cómo la mayoría de las escuelas privadas estadounidenses fueron transformadas en públicas esencialmente por presiones de maestros y burócratas que no querían que los padres de los estudiantes controlaran las escuelas, puesto que los padres continuamente exigían a los maestros que hicieran bien su trabajo y despedían a aquellos maestros que no se desempeñaban bien. El resultado fue una estructura burocrática, un verdadero “agujero negro económico” que consume cada vez más recursos y entrega cada vez menos y peores resultados. Un estudio reciente del Instituto CATO (ver http://www.cato.org/pubs/tbb/tbb-0605-35.pdf) ilustra el punto: En 1950 los funcionarios públicos del gobierno federal de los EE.UU. ganaban aproximadamente una quinta parte más que los funcionarios del sector privado (19% más para ser exactos),  pero en el 2004 los funcionarios públicos ganaban casi el doble (93% más) que los privados (el estudio considera los salarios y otros beneficios). Este aumento salarial explica buena parte de la “insaciabilidad” del sector público.

Friedman indicó recientemente, en un artículo publicado en el Wall Street Journal, que especialmente a partir del momento en que la National Education Association (Asociación Educativa Nacional) dejó de ser una asociación profesional para convertirse en sindicato, el nivel educativo en los EE.UU decayó considerablemente. A pesar del enorme aumento del gasto por estudiante, el grado de alfabetización (literacy) del estadounidense del siglo 21 es menor que el de hace un siglo (¡!)

La solución que Friedman propone para resolver el grave problema educativo es que el gobierno entregue “bonos educativos”, o sea, dinero a los padres para que los padres lo gasten en la escuela que ellos escojan para sus hijos, obligando de esa manera a las escuelas a competir entre ellas para atraer estudiantes. Pero dicha solución ha recibido una y otra vez un rechazo rotundo por parte de maestros y sindicatos en los EE.UU., que han llegado al punto de hacer campañas calificadas por Friedman como “sin escrupulos”, “fuertemente financiadas”, “con trucos sucios de todo tipo”.

Sin embargo, paradójicamente, Suecia, el país industrializado con mayor gasto del gobierno, en grave crisis en 1992 debido al insaciable “agujero negro económico” que es un gobierno centralizado, adoptó un sistema limitado de “bonos educativos” (ver School Vouchers in Sweden) en que se permitió a los padres usar dicho sistema para que sus hijos asistieran a las llamadas “escuelas independientes”. Dicho sistema, como era de esperar,  afrontó oposición de los sindicatos. Pero en el 2001, un estudio realizado por el Ministerio de Hacienda sueco mostró que la competencia de las “escuelas independientes” llevó a las escuelas municipales suecas a una mayor calidad. Lo más asombroso es que los dos principales sindicatos suecos de maestros, hoy favorecen los “bonos educativos”, tal vez porque permiten mayor libertad de enseñanza. Por otra parte, la asistencia a las “escuelas independientes” ha aumentado dramáticamente.

La competencia hizo maravillas en Suecia, al igual que las hizo en Costa Rica cuando obligamos a nuestros productores a competir con los productores extranjeros y cuando, eliminando el monopolio de la banca nacionalizada, la obligamos a competir con la banca privada. Son tantas las cosas buenas a las que lleva la competencia, ¿cómo sería un mundial de fútbol sin competencia?


El TLC, de aprobarse, nos dará beneficios obvios: Se evitará el desastre económico que significaría que muchos productos nuestros pierdan el ingreso preferencial a los EE.UU, se generarán empleos y empleos gracias al aumento de las ventas a ese gigantesco mercado, tendremos tanto productos extranjeros como nacionales mejores y más baratos ,gracias a la competencia  pero, además, también gracias a la competencia, tendremos mucho mejores servicios en áreas tan importantes como telecomunicaciones y seguros  y hasta es posible, que como en Suecia, tengamos sindicatos que prefieran la nueva situación. Más en www.anfe.or.cr

*Miembro Comité Ejecutivo ANFE

Este artículo, fue publicado en el Diario Extra del 29 de mayo del 2006 (ver http://www.diarioextra.com/2006/mayo/29/opinion03.php). Para saber más de este tema, puede leer en este sitio web Cómo la centralización gubernamental lleva a peores servicios, mayores gastos y corrupción: El caso de la educación pública en los EE.UU.

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007