Columna Libertad
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El TLC debe someterse a votación popular Luis Di Mare - ANFE Acabamos de vivir pertubaciones del orden público que llevaron a pérdidas económicas que sobrepasan los mil millones de colones y que perjudicaron a cientos de miles de costarricenses que vieron su vida cotidiana seriamente afectada. Quienes protestaban lo hacían contra legislaciones costarricenses que consideraban injustas. Es claro que quienes se sienten perjudicados por la legislación vigente necesitan formas pacíficas de resolver su descontento. Es esencial que exista Justicia pronta e imparcial. Pero, cuando las leyes son injustas, ¿cómo puede haber Justicia? Hace unos años se estrenó la película «La lista de Schindler» que contaba la odisea de un hombre que salvó la vida de muchos judíos violando la legislación vigente al no entregarlos al infame régimen nazi. ¿Fue Schindler un corrupto, por haber violado la legislación vigente o fue más bien un héroe, por haberse enfrentado al infame régimen nazi? El parlamento del régimen nazi carecía de la legitimidad de los vibrantes congresos electos por las democracias. Pero que un congreso sea electo democráticamente no implica que todas las legislaciones que apruebe sean justas y representen la opinión pública. ¿Cómo saber si una ley es justa? Me considero incapaz de decirlo, pero por lo menos puedo decir que una ley que goza de un apoyo mayoritario de la opinión pública probablemente beneficie a una mayoría mientras de que una ley que sufre del rechazo de la mayoría probablemente perjudique a esta mayoría. Con leyes poco controversiales, como por ejemplo las que imponen penas carcelarias por el asesinato de un niño, no hay mayor problema, el problema se presenta cuando se proponen grandes cambios al marco jurídico -como la Reforma Fiscal y el Tratado de Libre Comercio con los EUA (TLC)- en la que aparecen opiniones muy fuertes y opuestas. Proyectos tan amplios requieren de amplia y larga discusión. Un principio de la democracia es que el voto de cada ciudadano cuenta por igual, por lo que lo conveniente es que ambos proyectos controversiales sean sometidos a votación popular, para que el eventual perjuicio recaiga únicamente en una minoría. El retraso de la discusión del TLC podría acarrear serios perjuicios. Industriales estadounidenses están sufriendo con la competencia de productos baratos y buenos provenientes de China Popular. Los chinos se están llenando de dólares y los estadounidenses se están llenando de productos chinos baratos. Lo normal sería que la abundancia de dólares en China hiciera que el dólar perdiera valor en ese país, si el dólar pierde valor en China los productos chinos se hacen más caros para los estadounidenses y se le facilita a los industriales estadounidenses competir con los productos chinos. Pero el gobierno de China Popular insiste en no permitir que el dólar pierda valor en China, con lo que continúa una competencia que muchos estadounidenses consideran injusta. En este ambiente, hay poderosos grupos de presión en los EUA muy opuestos al ingreso de productos baratos del extranjero. Ante la ausencia del TLC, corremos un grave riesgo de que en este peligroso ambiente productos nuestros pierdan el ingreso a los EUA. Es claro que el TLC debe votarse cuanto antes y ojalá mediante referendo porque tal vez después de una interminable discusión en nuestra Asamblea sea demasiado tarde. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica