Columna Libertad


Un modelo de Constitución que separa el legislar del gobernar

Luis Di Mare - ANFE

En mi último artículo hablé de F.A. Hayek, Doctor en leyes y en Ciencias Políticas, funcionario público en su juventud y más tarde profesor en la London School of Economics y en la Universidad de Chicago, Premio Nobel de Economía en 1974 y uno de los más grandes pensadores contemporáneos. Una de las ideas esenciales de Hayek es la necesidad de limitar el poder de los gobiernos, el gobierno constitucional es esencialmente un gobierno limitado. Por eso, si se habla de Hayek, es importante hablar de su propuesta de Constitución Modelo.

Hayek no pretendía que algún país descartara su Constitución y adoptara su Constitución Modelo, simplemente trató de plasmar su pensamiento en este modelo. Hayek pensaba que la separación de poderes entre el Legislativo y el Ejecutivo, tan común en las democracias, simplemente no funcionaba, porque los congresos gobiernan, deciden qué se hace, cómo, cuándo y dónde, y también legislan, establecen las reglas de conducta correcta que todos debemos seguir, que se nos aplican a todos, sin distinciones: Por eso Hayek propone un sistema con dos cámaras representativas: La Cámara Legislativa y la Cámara de Gobierno.

La principal tarea de la Cámara Legislativa sería plasmar en papel LA LEY, las reglas generales de conducta justa, que existen espontáneamente en cualquier sociedad, leyes que usualmente no son el producto del pensamiento ni de ninguna mente, leyes que simplemente existen. Estos congresistas no serían electos para períodos cortos como 4 o 2 años, sino, como los jueces en tantos países, por períodos muy largos, Hayek propone períodos de 15 años, que a la edad de 45 años, las personas de 45 años eligieran entre su generación a quienes consideran los más aptos para tan distinguido cargo. Estos legisladores no tendrían que pensar en ser reelectos, en responder a su partido político, en complacer a tal o cual grupo de presión, sino que sabrían que tienen su trabajo por 15 años -a menos que fueran destituidos por faltas graves- y que al terminar su mandato tendrían asegurada una pensión o un empleo honroso en la función pública, con lo que podrían ser independientes de los grupos de presión. A primera vista parecería que estos congresistas tendrían poco trabajo, porque se podría que pensar que las normas universales son pocas: No matarás, no robarás, etcétera. Pero en realidad existe un enorme trabajo de normativa universal, muy laborioso y que requiere muchos conocimientos, como es establecer el reglamento de las leyes. La Cámara de Gobierno sería muy similar a los congresos actuales, en los cuales los congresistas son “guerreros” que luchan para conseguir la mayor tajada del gasto público para quienes los eligieron, que buscan satisfacer a los grupos de presión que los eligieron, pero que están limitados por LA LEY que la Cámara Legislativa ha plasmado en papel.

En el esquema de Hayek la Corte Constitucional tendría -entre otras- la complicada tarea de decidir qué es LEY y qué es GOBIERNO, o sea, qué compete a cada cámara de representantes, pero también tendría que decidir cuando algo no compete a ninguna cámara. En el esquema de Hayek, la Constitución establecería qué tipo de leyes son las que permiten la coacción por parte del Estado. Hayek insiste en que en este esquema no existe ningún órgano legislativo superior porque el gobierno constitucional precisamente es un gobierno limitado, y el poder del Estado reside en que tiene el apoyo del pueblo precisamente porque se espera que haga respetar LA LEY que prevalece en la sociedad.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica