Columna Libertad
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PREGUNTAS SOBRE EL PLAN FISCAL Luis Di Mare - ANFE El Gobierno Central tiene enormes compromisos de pago, como planillas, pensiones, intereses de la deuda pública, adquiridos por diferentes administraciones, y desde hace muchos años cada año ha tenido que endeudarse o imprimir billetes para cubrir su faltante de dinero (o déficit fiscal). El Poder Ejecutivo ha enviado a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley de reforma fiscal que, de aprobarse, obligará a los contribuyentes a pagar cada año unos 180.000 millones de colones adicionales en impuestos. La pregunta es si el Poder Ejecutivo necesita ese dinero para gastar más o para reducir el déficit fiscal. Porque si el dinero se necesita para gastar más, la pregunta es ¿en qué se va a gastar? Si se va a gastar en proyectos públicos extraordinariamente productivos que no se han realizado por falta de fondos, entonces, la pregunta es ¿por qué se ha gastado dinero en OTROS proyectos mucho menos productivos y por qué son necesarios los nuevos impuestos para emprender por fin esos proyectos que no se emprendieron antes? Si la respuesta es que todos los proyectos que emprende el Gobierno Central son muy productivos, mucho más que los del sector privado, entonces la pregunta es ¿por qué, si esos proyectos son tan productivos, el 83% de la ciudadanía se opone a nuevos impuestos? (encuesta Cid-Gallup en todo el país) Si la respuesta es que las encuestas no son confiables y que el rechazo a más impuestos no es tan masivo, entonces la respuesta a esta pregunta la podríamos averiguar sometiendo los impuestos a votación popular, pero eso es algo que , desgraciadamente, no permite la reforma constitucional que establece el referendo. Si además se añade que no es conveniente someter los impuestos a votación popular porque de todas maneras los costarricenses queremos “fiesta gratis” y siempre nos opondremos a nuevos impuestos, entonces tal vez debería el Poder Ejecutivo reducir el gasto para que la ciudadanía pueda evaluar si vale la pena pagar más impuestos. Ahora bien, si ese dinero es exclusivamente para reducir el déficit, la pregunta es ¿si el déficit es tan dañino, por qué el Estado no reduce el gasto? Si la respuesta es que reducir el gasto es más dañino que reducir el déficit, entonces el déficit no es tan dañino. Ahora, si la respuesta es que el Estado es incapaz de controlar sus gastos, y que si no se le entrega más dinero continuará el dañino déficit, entonces la pregunta es ¿si el Estado no puede controlar sus gastos, qué garantiza que el Gobierno Central no continuará indefinidamente aumentando gastos y solicitando más impuestos, para rebajar el déficit? Y si los nuevos impuestos fueran únicamente para reducir el déficit, hay que tener presente que no habrá nuevos gastos, porque el déficit es mucho mayor que lo que se espera recibir en impuestos adicionales. Estoy convencido de la gran eficacia de las medidas para aumentar los impuestos, -algo que al Poder Ejecutivo le interesa mucho-, contenidas en la reforma fiscal. Pero tengo serias dudas de que las medidas -de mucho interés para el contribuyente- como la creación de comisiones y nuevas entidades públicas para contener el gasto público y mejorar su calidad sean efectivas. Si la reforma fiscal es tan necesaria y estas medidas son tan efectivas, sería conveniente que el Poder Ejecutivo presentara el proyecto SIN EL CONTROVERSIAL AUMENTO DE IMPUESTOS AL QUE SE OPONE 4 DE CADA 5 COSTARRICENSES, y que luego, con un gasto público de mayor calidad y una mejor recaudación producto de esta reforma fiscal, se propusiera, mediante otro proyecto de ley, el aumento impositivo. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica