Columna Libertad


PODER ESCOGER LIBREMENTE NOS LLEVA A MAS PROSPERIDAD

Luis Di Mare - ANFE

El ser humano prefiere poder escoger libremente lo que cree que más le conviene. Esto es tan obvio que parece una majadería mencionarlo, pero es que en el mundo desde tiempos inmemoriales se ha usado la legislación para impedir a las personas hacer lo que consideran que más les conviene.

Es claro que es indispensable establecer límites a la acciones de los individuos: Aunque una persona considere que le conviene asesinar a otra persona , es clarísimo que no es conveniente permitir el asesinato, el robo de la propiedad privada, la extorsión, el abuso sexual, la estafa y otras conductas delictivas. La libertad no es permitir que cada individuo haga lo que estima que le conviene, más bien es regirse por la norma de que "Mi libertad termina donde empieza la del otro".

El ser humano prefiere poder escoger libremente su trabajo, decidir qué produce, ser dueño de lo que produce, vender ese producto a quién quiera comprarlo a un precio acordado sin coacción. El ser humano prefiere esas libertades a ser obligado ,"a punta de pistola", a producir lo que el estado ordene, a trabajar en el oficio que el estado le imponga, y a verse obligado a entregar la totalidad de su producción a la comunidad. El derrumbe del comunismo, que vimos hace poco, es una muestra de que el ser humano suele preferir escoger libremente lo que cree que le conviene.

El ser humano prefiere poder comprar productos buenos y baratos en cualquier lugar del mundo, prefiere poder contratar los bienes o servicios al precio que acuerde voluntariamente, en vez de verse obligado a comprar productos malos y caros de un país o región, o a verse obligado a contratar a precios fijados por legislaciones arbitrarias. Esto lo vemos en que cada vez el libre comercio es mayor en el mundo: Los países permiten el libre comercio dentro de sus fronteras, y países, como en el caso de la Unión Europea, se unen para crear grandes zonas de libre comercio.

El mundo se dirige hacia más libertades económicas, como el libre comercio, la libre contratación, la libre escogencia del trabajo, la libertad de ejercer cualquier oficio, porque las sociedades que han permitido más libertades económicas, han logrado más prosperidad, esencialmente porque cada persona ha tenido mayor libertad de hacer lo que considera que más le conviene. En una economía de mercado el productor debe ofrecer mejores productos, mejores precios, mejores condiciones, para convencer al consumidor de que le conviene comprar su producto. Es un sistema de seducción y no de imposición por la fuerza.

Si estamos de acuerdo en que poder escoger libremente lo que creemos que nos conviene lleva a más properidad, entonces podemos aplicar eso a la lucha contra la pobreza en Costa Rica: Si entregamos a los costarricenses afectados por la pobreza bonos de vivienda, educación, salud, alimentación, el costarricense afectado por la pobreza podrá escoger libremente los servicios que cree que más le convienen, y podrá escoger comprarlos en el sector público o privado.

Termino con una pequeña nota aclaratoria: En mi anterior artículo mencioné que en Costa Rica los fondos para la lucha contra la pobreza son suficientes para entregar a cada costarricense bajo la línea de pobreza una cantidad de dinero que lleve su ingreso arriba de esa línea, pero en mi opinión es imposible hacer una repartición tan compleja, porque no se puede determinar con tanta exactitud el ingreso de esos costarricenses y porque el repartir esos fondos crearía incentivos para trabajar menos o reportar menores ingresos, lo que haría cambiar las estadísticas, imposibilitando una repartición que coloque a todos esos 750.000 costarricenses sobre la línea oficial de pobreza.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica