Columna Libertad
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QUIÉN RECIBE MAS DINERO, GASTA MAS DINERO (SI LO DEMAS PERMANECE IGUAL) Luis Di Mare - ANFE Lo normal, lo que se espera de quien recibe más dinero, es que gaste más dinero, si lo demás permanece igual. Eso es tan obvio que lo sabemos sin necesidad de que nos lo digan los economistas. Pero son tan enormes las deudas del gobierno central costarricense, y son tan grandes los compromisos de gasto que tiene que, en estos momentos, cualquier administración que tome las riendas del gobierno central, enfrenta un enorme faltante (déficit) de dinero y por eso es de esperar que cada gobierno insista en aprobar nuevos impuestos para reducir dicho deficit. Las encuestas de opinión nos muestran que una mayoría abrumadora de los contribuyentes estima que el dinero es más útil en sus bolsillos que gastado en nuevos impuestos. Esto debería llevar al gobierno central a cuestionarse la forma en que gasta, porque lo normal es que el contribuyente sea anuente a pagar los gastos de un sector público prudente en sus gastos y que provee servicios útiles y necesarios para la sociedad. En el caso de Costa Rica llama poderosamente la atención que, por ejemplo, si se repartieran los fondos para combatir la pobreza entre las familias bajo la línea oficial de pobreza, a cada familia le tocaría cerca de un millón de colones al año, con lo que estas familias dejarían de estar bajo la línea oficial de pobreza. Un gobierno costarricense que se orientara a los gastos realmente necesarios, como infraestructura, que se decidiera a entregar directamente los fondos de ayuda a la pobreza en vez de producir servicios para combatirla, y que redujera gastos superfluos, en mi opinión obtendría un apoyo mayoritario del contribuyente a más impuestos. De hecho, muchos países tienen una carga tributaria más alta que nosotros, pero mucho del gasto en esos países le llega directamente al contribuyente porque consiste en transferencias de dinero, en pensiones, en seguros de salud, enfermedad, desempleo o riesgos laborales. Me siento obligado a añadir que estoy convencido de que no es conveniente ni una alta carga tributaria ni aumentar los impuestos. El interés de los gobernantes es gastar la mayor cantidad posible, para obtener el agradecimiento - y los votos- de los gobernados. Además, los gobernantes suelen pensar, con toda buena fe, que el dinero está mejor gastado en los proyectos que ellos impulsan que en los bolsillos de los contribuyentes y, por eso, consideran que aumentar el gasto público es beneficioso. Esta situación se agrava con que si hablamos de reducir el gasto público en los proyectos que los contribuyentes mayoritariamente consideran poco útiles, los empleados públicos, haciendo uso del sagrado derecho inalienable de todo ser humano de defender sus intereses, saldrán a las calles masivamente a manifestarse, y eso dificultará que el congreso diga NO a esos gastos. Pero si sometemos la aprobación de impuestos a referendo, el contribuyente podrá decir NO, y además esa será sin duda la voluntad popular mayoritaria. Pero el problema no es sólo el gasto. Si el gobierno central no debiera ni un centavo, el problema del déficit desaparecería, por lo que es esencial también limitar el endeudamiento. Todos sabemos lo fácil y bonito que es pedir prestado y lo feo y angustioso que es cuando llega el momento de pagar y por eso los gobernantes preferirán endeudarse a cobrar impuestos: En ese aspecto, elogio a nuestro gobierno por haber optado por la vía difícil de los impuestos . Una sociedad anónima que no puede pagar sus deudas, se declara en quiebra y desaparece. Pero un gobierno que deja de pagar sus deudas, usualmente lleva a la ciudadanía a terribles angustias. Por estas razones estoy convencido de que, en el estado actual de cosas, los gobernantes no se van a limitar a sí mismos en el gasto, y que más ingresos para el gobierno llevarán a más gastos, y que debemos usar el limite natural al gasto y al endeudamiento, que es la opinión mayoritaria de los gobernados expresada sometiendo nuevos impuestos a votación universal. De esta manera los gobernantes se convencerían de que deben cambiar la naturaleza del gasto, porque mientras no lo hicieran, no obtendrían más recursos. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica