Columna Libertad


DOS DIFERENCIAS ESENCIALES ENTRE EL GASTO PUBLICO Y EL PRIVADO

Luis Di Mare - ANFE

El economista Jeffrey Sachs cuenta que en 1989 en Polonia había kilómetros de tiendas vacías, no había productos en los estantes. Cuenta Sachs que vio a una madre muy angustiada decir. ¿Dónde podré conseguir leche para alimentar a mi niño? ¡No hay leche en toda la ciudad!... ¿Qué estaba sucediendo? ¡Que en ese entonces no había precios de mercado en Polonia !

¿Qué es un precio de mercado? Por ejemplo, el productor de tomates pide un precio que le cubra sus costos y le permita una ganancia razonable. Si pide más que otros productores, no puede vender sus tomates, o sea que la competencia de los otros productores lo obliga a bajar los precios. Si despilfarra su plata en inversiones inútiles en su finca y tiene costos mayores que otros productores, la competencia de los productores que emplean más prudentemente su plata, lo obliga a ganar menos. Pero si los tomateros producen más de lo que los consumidores pueden pagar al precio de ese momento del tomate, entonces se ven obligados a bajar los precios para poder vender toda su producción. Cuando hay sobreproducciones muy grandes -de tomates o de cualquier producto-, puede ocurrir que TODOS los productores, a pesar de haber seguido las mejores técnicas de producción y haber trabajado disciplinada y ordenadamente, pierden dinero, porque produjeron más de lo que los consumidores podían pagar.

De esta forma ,un tanto dramática, es que se establecen los precios de mercado, que llevan a que se produzca eficientemente solamente lo que el consumidor está dispuesto a pagar, y que llevan a que se cubran los costos del productor, porque un productor puede tener pérdidas ocasionales, pero no existen productores que trabajen eternamente con pérdidas.

El empresario trabaja por lucro, para obtener ganancias, y gracias a los precios de mercado provee a muy buen precio lo que los consumidores necesitan. En cambio el sector público trabaja para servir. Vamos tranquilos a un hospital de la CCSS porque sabemos que aparte de las cuotas que aportamos probablemente no tendremos que pagar nada, el Estado costarricense cubrirá cualquier costo extra. Sin embargo, que no paguemos los costos no quiere decir que los costos no existan. Estos costos existen y pueden ser altísimos. Si nosotros de alguna manera tuviéramos que pagar esos costos, trataríamos de reducirlos: Por ejemplo no llamaríamos una ambulancia por un resfriado.

Existen mecanismos para que quiénes emplean recursos públicos se den cuenta de los costos: Hace un tiempo en Costa Rica el Estado hacía viviendas, hoy entrega bonos: Quien recibe un bono de vivienda, aunque sabe que ese dinero solamente lo puede gastar en vivienda, tendrá cuidado en moderarse en sus gastos y en emplear ese dinero de la manera que le sea más útil: Por ejemplo, preferirá hacer un cuarto adicional en la vivienda, a comprar un excusado de mármol.

Además de la ausencia de precios mercado en muchos gastos el sector público, aquí y en todo el mundo ocurre, que mientras la empresa privada vive una constante y angustiosa lucha para sobrevivir en medio de la competencia, tratando de hacer sus gastos lo más prudentemente posible, el sector público puede despilfarrar recursos sin que se enfrente a la quiebra como una empresa privada. Estas son dos diferencias muy importantes entre el gasto público y el gasto privado.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica