Columna Libertad


EL MILAGRO DE LOS TIGRES ASIATICOS

Luis Di Mare

A principios de los sesentas el este asiático era una de las regiones más pobres de la tierra, algunos economistas la veían como una región sin esperanza. Pero hoy, al contrario, cuándo hablamos de países del este asiático como Taiwán, Corea, Singapur y Hong Kong, -los tigres asiáticos, lo hacemos admirados por el milagro económico que ha ocurrido en ellos.

Estos países lograron un importante crecimiento de la producción por habitante durante un período muy largo (cerca de un 6% anual para el período 1960-1985, por ejemplo), por lo que dichos países, "en vías de desarrollo" en ese entonces, son hoy países desarrollados, que aumentaron dramáticamente su ingreso por habitante y la esperanza de vida de sus ciudadanos, y disminuyeron la pobreza. Durante esa misma época otros países en vías de desarrollo -como muchos de América Latina y del África subsahariana- , en vez de acercar rápidamente su ingreso al de los países ricos como estos "tigres asiáticos", más bien vieron sus ingresos por habitante alejarse de los de los países ricos.

¿Qué políticas siguieron estos "tigres asiáticos"? Imposible dar una descripción adecuada en este pequeño espacio, pero podemos decir que mientras en otros países vías de desarrollo sufrían una inflación crónica -que disminuye el interés en ahorrar, porque el dinero pierde sistemáticamente su valor, y que usualmente perjudica más a quienes dependen de un salario para vivir-, en esos cuatro países se mantenía una baja inflación y que incentivaba el ahorro y la inversión. No solamente los gobiernos eran disciplinados no excediéndose en el gasto público, si no que que proveían adecuadamente la infraestructura necesaria para la inversión, y un marco jurídico propicio para la inversión y la producción.

En dichos países se implantaron políticas de redistribución del ingreso, para tener lo que ellos llamaron un "crecimiento compartido": En los países grandes (Corea y Taiwán), se realizaron reformas agrarias, en los países pequeños -Hong Kong y Singapur-, se establecieron programas masivos de vivienda popular.

Los gobiernos focalizaron el gasto en la educación primaria y secundaria, primero proveyendo educación primaria universal, luego aumentando la disponibilidad de educación secundaria. Los gobiernos impulsaron poco la educación superior, apoyando esencialmente la educación técnica superior. El resultado es que estos países tienen hoy una distribución de ingreso muy igualitaria, a diferencia de América Latina y el Áfirca subsahariana, en dónde la desigualdad del ingreso es de las más altas del mundo.

Mientras que en otros países en desarrollo se fijaban salarios mínimos, que pueden producir desempleo, en esos países se dejó que esencialmente los salarios aumentaran o bajaran de acuerdo a la productividad y la oferta y la demanda.

Aunque hubo importantes intervenciones gubernamentales -especialmente en los países grandes, Corea y Taiwán-, en Singapur y Hong Kong, que son países pequeños como nosotros, y que por eso son los que más nos interesan, esencialmente se permitió que los precios, los salarios, el crédito, la inversión, etcétera, se decidiera de acuerdo a la oferta y la demanda.

Pero probablemente la característica más notable de estos países es el llamado "crecimiento empujado por las exportaciones": En los países grandes (Taiwán y Corea) se hicieron programas de incentivo a la exportación, en los países pequeños (Hong Kong y Singapur), esencialmente se permitió el libre ingreso de casi todos los productos extranjeros, y los productores se concentraron en producir a precios competitivos en el mercado internacional, lo que llevó a un gran aumento de las exportaciones: En 1965 las exportaciones de estos cuatro países representaban un 1,5% de las exportaciones mundiales, en 1990 un impresionante 6,7%.