Columna Libertad


¿ES BENEFICIOSO EL TLC CON LOS ESTADOS UNIDOS?

Randall Arias S.
Director Ejecutivo ANFE

Una vez acordado el Tratado de Libre Comercio entre los Gobiernos de Costa Rica y los Estados Unidos (CAFTA), lo que corresponde ahora es generar un amplio y democrático debate nacional acerca de las ventajas y desventajas que él pueda tener, antes de que la Asamblea Legislativa decida si lo aprueba o lo rechaza. Para quienes creemos en la libertad, y en especial el libre intercambio de bienes y servicios, si bien lo acordado no es el ideal en materia de libre comercio, sí representa un gran avance, especialmente si toma en cuenta que nos facilita el comercio con la economía más importante del planeta.

Por naturaleza todos somos consumidores. El CAFTA permitirá que ingresen mayor cantidad y variedad de productos estadounidenses a un precio menor, ya que disminuye los impuestos (aranceles) que se debe pagar por su importación. Esto significa que todos los consumidores, pobre y ricos, tendrán acceso a mayor cantidad y variedad de productos de ese país, y con un precio menor. O sea que todos, por ser consumidores, saldremos ganando. Por otra parte, quienes producen, principalmente productos agrícolas, también se beneficiarán ya que al igual que los productos estadounidenses entrarán a nuestro país sin pagar aranceles con diferentes períodos de desgravación arancelaria, la gran mayoría de productos costarricenses entrarán también, pero desde el principio, sin pagar impuestos. O sea que nuestros productos se venderán más baratos en los Estados Unidos (un mercado de más de 255 millones de habitantes), lo cual los hará mucho más atractivo para sus consumidores.

Esto quiere decir que tanto consumidores (todos) como productores (la gran mayoría) saldrán beneficiados si el Tratado se aprueba. Es cierto que habrán algunos productores, especialmente de algunos pocos productos agrícolas, que se podrán ver afectados si después de 15 ó 20 años no aumentan su eficiencia y competitividad. Sin embargo, este es un tiempo suficiente para que tomen las medidas necesarias para aumentar su competitividad, y así enfrentar exitosamente la competencia. Nuestros productores han demostrado que son muy eficientes en muchos productos (como en piña, por ejemplo). Por qué ahora no se podría? Ya hoy nuestros productores agrícolas nacionales son muy exitosos al exportar a los Estados Unidos.

Según los expertos en el tema, así como las autoridades del Gobierno, el país en general saldrá ganando si se aprueba el Tratado por parte de la Asamblea Legislativa. Hay un enorme consenso en cuanto a los beneficios que representa. Es una gran oportunidad de avanzar como país, de modernizarnos y vivir mejor. Así opina la mayoría de la población costarricense.

Sin embargo, existe un pequeño sector (por ejemplo el PAC, la ANEP y los sindicatos del ICE y del INS) que ya ha declarado su oposición absoluta al CAFTA. Los primeros principalmente porque tienen una visión anticuada de la economía, y se niegan a reconocer las virtudes del libre comercio. Se aferran a modelos económicos totalmente superados en el mundo libre y próspero, los cuales en ningún país han producido bienestar en el largo plazo, al menos sin violar los derechos fundamentales de las personas. Los sindicatos por su parte, aprovechan el recurso del enfrentamiento, la descalificación personal, el ataque mordaz, a veces por seguir ideologías superadas y en las que los costarricenses mayoritariamente no creen, o lo hacen por defender los privilegios de que gozan muchos de ellos. Por eso insisten en negarnos el derecho de escoger como consumidores a quién comprar bienes y servicios, según nos convenga.

El reto hoy es escoger entre el camino de la modernidad, el desarrollo, la prosperidad y la solidaridad para todos, y no el del beneficio para unos cuantos privilegiados. Estudiemos a profundidad el Tratado (disponible en www.comex.go.cr), escuchemos a los especialistas opinar, valoremos lo que se puede ganar y perder. Pero hagámoslo dentro de las reglas de la democracia y el respeto de los derechos de las otras personas.