Columna Libertad
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¿FUTBOL SIN COMPETENCIA? Luis Di Mare Un equipo de fútbol de barrio que exija a sus contrincantes que jueguen en chancletas y con las manos amarradas, no va a llegar lejos ni va a atraer nunca las multitudes que atraen nuestros partidos de primera división o los partidos del mundial, porque un partido sin competencia es muy aburrido y por eso no se le hace mucho caso a alguien que pidiera que se apruebe una ley que obligue a los jugadores de la final del mundial a "llevarla suave". Pero los eventos deportivos mundiales son competencias entre individuos superdotados: Si en el mundo por cada 4 millones de habitantes hubiera un futbolista superdotado, nosotros tendríamos uno y Brasil 43, porque ellos tienen 43 veces más población que nosotros (172 millones de habitantes): Por eso es tan difícil ganarle a la selección brasileña. Si Ronaldo tuviera que sembrar lo que come y construir la casa en la que vive, tal vez no sería uno los mejores jugadores de fútbol del mundo, porque no le quedaría tiempo para preparase y entrenarse, y por eso para él (y para todos nosotros) el agricultor y el trabajador de la construcción representan una gran ayuda. Es claro que Ronaldo no crea desempleo entre agricultores y trabajadores de la construcción: Todo lo contario: cuánto más dinero gane como futbolista, más va a poder gastar en comida o en construcciones. No ayudaría nada al fútbol el que se aprobara una ley que obligara a Ronaldo a jugar con las manos amarradas y en chancletas para que los trabajadores de la construcción tuvieran menos competencia futbolística. Y aunque Ronaldo probablemente sería un excelente trabajador de la construcción, prefiere trabajar como futbolista. El trabajador de la construcción no gasta su tiempo en sembrar trigo para así trabajar más tiempo en lo que sabe hacer muy bien, construyendo, y no piensa en lo que pierde al no sembrar trigo. De igual manera los costarricenses importamos trigo barato y bueno de países productores como los EUA y no pensamos en las pérdidas que tenemos por no producir trigo. Producimos piña o café o programas de computación, en lo que nos destacamos en el mundo, y muchos otros productos en los que no brillamos tanto, y compramos trigo barato de afuera, y cuánto más barato compramos el trigo, más beneficiados nos sentimos. Nos preocupa permitir el ingreso de productos extranjeros porque sentimos que eso es como un partido Costa Rica-Brasil: Que vamos a perder. Pero la competencia entre productores no es una competencia deportiva entre héroes si no una entre personas con habilidades menos espectaculares, entre tranquilos agricultores que tal vez producen café o entre operarios que fabrican tal o cual producto. Y si los extranjeros fueran mejores que nosotros en la producción de TODOS los bienes -sabemos que eso no es así -, encontraríamos productos que exportar, porque hay muchas cosas que los extranjeros no quieren producir porque ya están produciendo otras cosas que les dejan mucho más ganancia: Es lo que ocurre con Ronaldo, que no va a dudar en contratar a un trabajador de la construcción, aunque dicho trabajador sea poco hábil, si gracias a la ayuda del mismo va a poder participar en un entrenamiento o en un partido de fútbol. Impedir la importación de productos extranjeros por temor a la competencia es casi como obligar a Rolando a jugar con las manos amarradas y en chancletas, las importaciones no nos van a dejar sin trabajo: Desde que permitimos más importaciones, los costarricenses hemos aumentado notablemente tanto importaciones como exportaciones. |