Columna Libertad
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DESEOS PARA EL AÑO NUEVO Randall Arias S. Pasadas las fiestas de Navidad, y a pocos días de que finalice el 2003, es conveniente tomarse un tiempo en medio de estos días de descanso para reflexionar acerca de lo logrado este año y, mucho más importante aún, para pensar lo que aún falta por hacer en nuestro país. Como mencionamos en una columna anterior, este año cierra con un balance apenas positivo, especialmente por la acción del Gobierno durante el segundo semestre. Luego de un inicio de Gobierno firme en contra de la corrupción, vino un período de gran incertidumbre y falta de rumbo, que fue aprovechado por algunos grupos sindicales, especialmente del ICE y la ANEP, para "tomar" ese vacío de poder y de rumbo. Así, cuando la dirección que llevaba el país parecía dirigirnos hacia una corporativización del Estado a favor de minúsculos grupos sindicales, el Gobierno dio un afortunado giro de rumbo, retomando las riendas del país en la dirección correcta, aunque quizá de forma muy tímida. Las últimas encuestas de opinión acerca de la labor del Presidente y del Gobierno, demuestran que el pueblo costarricense valora favorablemente las medidas tomadas en la segunda parte de este año, especialmente la firmeza en contra de los caprichos sindicales, la soberbia de algunos líderes del ICE, y las constantes amenazas a la estabilidad nacional por parte de estos grupos. Además, el Gobierno finalmente entendió y escuchó el clamor de la mayoría para que se dé la apertura en telecomunicaciones y en seguros, aunque desaprovechó la oportunidad que se le presentaba en el contexto de la negociación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América y Centroamérica, ya que finalmente parece que pesaron más los intereses de los pequeños grupos de productores para consolidar sus privilegios (como por ejemplo las fuertes medidas proteccionistas a través de altos aranceles a algunos productos del exterior, como la leche y el pollo), esto en perjuicio de la enorme mayoría de consumidores pobres. Si bien apoyamos al Gobierno de la República en esta negociación, y por dignidad no debemos aceptar ninguna imposición, lo cierto del caso es que ahora hemos quedado en una situación especialmente difícil ante la negociación que deberá concluir el próximo mes de enero. El final de año le muestra al Gobierno de la República el rumbo correcto que la mayoría de la población espera: uno que no privilegie a ningún grupo en especial, por más vociferante que sea en las calles o por más dinero e influencia que éste tenga; uno que escuche las demandas de la población en cuanto al mejoramiento de los servicios públicos, lo cual incluye la modernización a través de la apertura; uno que no solamente pida más dinero para gastar a través de voraces impuestos, sino que sea austero y disciplinado en el uso de los recursos públicos, con el dinero de todos nosotros. El año 2004 se vislumbra con optimismo. El Poder Ejecutivo tiene una oportunidad de oro para consolidarse como un Gobierno de profundas transformaciones, que no se conformó con "administrar" los problemas del país. De igual forma la Asamblea Legislativa. Ojalá que tengamos un año en el cual los políticos escuchen las necesidades de la mayoría de la población, la cual es por definición consumidora y en gran parte pobre, y deje de actuar a favor de pequeños grupos de privilegiados, sean estos productores sobreprotegidos o burócratas intocables. Es hora de dejar el "nadadito de perro" que nos condena al subdesarrollo para lanzarnos de lleno a la modernidad y el progreso para todos, no para unos pocos. Estos son nuestros deseos para el año nuevo. |