Columna Libertad


OPORTUNIDAD HISTORICA

Randall Arias S.
Director Ejecutivo ANFE

Al iniciar este año, las perspectivas económicas y políticas eran poco alentadoras. Sin embargo, los señales de las últimos semanas, presentan indicadores que permiten abrigar una esperanza importante de que nuestro país puede seguir avanzando por la senda del progreso. Pareciera que podemos dar el salto que nos haga salir de ese caminar pausado hacia la modernidad, para lograr un salto cualitativo que nos haga soñar de nuevo con estar en el nivel de las naciones más prósperas del mundo.

El Poder Ejecutivo, especialmente el Señor Presidente de la República, ha dado muy valiosas muestras de sensibilidad hacia las voces que piden la modernización del país. Destaca en ese sentido su sabia decisión de escuchar la propuesta estadounidense de apertura en materia de telecomunicaciones en el contexto del Tratado de Libre Comercio entre ese país y los centroamericanos. Indudablemente el ideal hubiera sido que esa decisión se hubiera tomado por convicción propia a lo interno del país, pero afortunadamente ese incentivo externo catapultó un debate que parecía satanizado en el país.

Así que el próximo año iniciará ya no sólo con el debate acerca de la aprobación o no del TLC con los Estados Unidos, sino además con decisiones estratégicas como el tipo de apertura que se dará en telecomunicaciones, la cual deberá hacerse junto con un verdadero fortalecimiento y modernización del ICE, que valga reiterar una vez más, nadie plantea que se privatice. Pero además de estas dos decisiones, también se ha originado últimamente, aunque de manera tímida, la referente a la apertura en el mercado de los seguros, otro de los varios monopolios que aún se mantienen vigentes en el país. En este caso igualmente, no se plantea la privatización del INS, solamente que realice su labor en competencia, reconociendo a las personas el derecho de escoger a quién le compran el servicio, ya sea de seguros o de telecomunicaciones.

Por eso decimos que el Poder Ejecutivo, y poco a poco el Legislativo, han dado muestras esperanzadoras de sensibilidad no sólo hacia las necesidades del mundo moderno, sino, y lo más importante, de la mayoría de la población. Al igual que han dado muestras de gran liderazgo político asumiendo la discusión democrática de estas dos aperturas, igualmente deben profundizar el debate acerca de la reforma fiscal. Y este debate debe dirigirse no sólo hacia el lado de los ingresos fiscales, sino principalmente, y previamente, hacia el gasto público. No es posible que solamente se discuta cuánto dinero adicional considera el Gobierno que necesita, sin que anteriormente se estudie con detenimiento la forma en que se gasta el dinero público, su conveniencia y resultados. El presupuesto del Estado tiene dos caras, los ingresos y los gastos, no es posible ver solamente uno de ellos.

Reiteramos que el Poder Ejecutivo finaliza el año asumiendo un liderazgo político que anteriormente se veía muy tibio, a veces titubeante. Tiene ahora la posibilidad de consolidarse como un Gobierno no de trámite sino de grandes transformaciones. Hasta ahora lo está cumpliendo de manera muy satisfactoria. A partir del próximo año el turno le toca a la Asamblea Legislativa, con una importante mayoría de Diputados que han dado señales de visión de futuro versus una minoría de nostálgicos del pasado. Por eso, consideramos que la adopción final de estas reformas de orden político y económico, potenciarán aún más los alentadores resultados macroeconómicos con que terminamos este año, y con ello lograr que el 2004 sea de referencia obligatoria cuando se lea la historia de nuestro país. Esperamos que la Asamblea Legislativa culmine adecuadamente este camino de prosperidad que se perfila con optimismo.