Columna Libertad
|
EL TLC ES PARA QUE PODAMOS UN DIA GANAR COMO LOS ESTADOUNIDENSES (III) Luis Di Mare H. Para entender cuál es la fuerza que obliga a los empresarios a aumentar los salarios hablemos de un mundo imaginario con solamente dos países, Costa Rica y los EUA. Pero esa Costa Rica imaginaria tiene una política de "protección del empleo" que prohibe importar o producir en fábricas lo que se puede producir artesanalmente en el país: Los costarricenses no tienen automóviles ni tractores, viajan en carreta y usan bueyes para trabajar la tierra, los caminos se hacen a pico y pala y la ropa se teje a mano y 1000 trabajadores tejen a mano cada uno 1 brassier por día para abastecer el consumo local de 1000 brassieres diarios. Y esa política efectivamente logra el pleno empleo y el que los costarricenses trabajen disciplinadamente de sol a sol, pero reina la pobreza, porque en esas condiciones la producción y los salarios son mucho más bajos que en los EUA, porque nadie puede ganar más que lo que produce, y el más honrado y trabajador costarricense con un machete jamás podrá producir tanto como un estadounidense con un tractor. Pero un gobierno costarricense decide aprobar un TLC con los EUA, que permite el libre movimiento de mercancías y capitales entre los dos países, y adopta las mismas reglas sencillas de los EUA para establecer empresas en el país. Al entrar en vigencia dicho TLC, un estadounidense decide hacerse rico pagando lo que para él es un salario de miseria a esos 1000 tejedores de brassieres. El dinero que tiene le alcanza para establecer una maquiladora que da empleo a 410 trabajadores y produce 41.000 brassiers por día, 1000 se quedan en Costa Rica y 40.000 se exportan a los EUA. Nuestros salarios son tan bajos y los trabajadores tan hábiles que el estadounidense gana $90 al año por cada $100 dólares invertidos (un 90% anual). Dicho empresario obviamente no guarda sus ganancias en billetes debajo del colchón, para que el hampa venga a asaltarlo en su casa, sino que reinvierte cada centavo en ampliar su planta en Costa Rica, y al cabo de un año le dará trabajo a -digamos- 950 operarios. Esas ganancias espectaculares de 90% al año atraerán a otros empresarios y tanto costarricenses -que si no tienen capital lo pedirán prestado a los EUA ya que hay libre movimiento de capitales- como estadounidenses vendrán a establecer fábricas. Pero para conseguir trabajadores tendrán que robárselos a otras actividades y muchos que trabajaban la tierra con un machete, con una productividad muy baja, empiezan a trabajar en fábricas. Es tan grande el poder de compra de los EUA que llegará el momento en que las nuevas plantas que se establezcan deberán "robarle" los empleados de las fábricas existentes, ofreciéndoles mejores salarios y esas plantas existentes deberán aumentar los salarios para no perder a sus empleados. Eso llevará a un rápido aumento de los salarios, y cada aumento disminuirá las ganancias de los empresarios, haciendo menos atractivo el invertir en Costa Rica. Es claro que AL PERMITIR QUE SE ESTABLEZCAN NUEVAS EMPRESAS EN COSTA RICA OBLIGAMOS A LOS EMPRESARIOS A AUMENTAR NUESTROS SALARIOS. Permitiendo inversiones estadounidenses en telecomunicaciones -ellos parecen estar interesados-, probablemente aumentarán los salarios de las personas con experiencia y capacidad en telecomunicaciones -como los empleados del ICE-. El problema es que en el mundo real Costa Rica no es el único país con menores salarios que los EUA y tenemos que competir con el resto del mundo para que las empresas vengan a establecerse acá, y ni siquiera el poder de compra de los EUA es capaz de aumentar rápidamente los salarios en todo el mundo. ¿Cuán rápido aumentarán nuestros salarios de aprobarse el TLC?. ¿Podremos quintuplicar la producción por habitante en 20 años como Singapur o tenemos que ser menos optimistas? ¿Pueden los empresarios tener ganancias extraordinarias con nuestros bajos salarios en este mundo real? Esto es tema para otro artículo. |