Columna Libertad


EL TLC ES PARA QUE PODAMOS UN DIA GANAR COMO LOS ESTADOUNIDENSES (II)

Luis Di Mare H.

No debemos sentirnos mal con nosotros mismos porque ganamos menos que los estadounidenses. Por ejemplo, un cubano en la Habana que gana menos de $50 por mes, si logra irse a trabajar a la Florida, a 150 km de allí, empieza a ganar $5 pero ¡por hora!. Eso nos ayuda a entender que los salarios dependen de las condiciones productivas del país en que se trabaja.

Una de las prendas de vestir más difíciles de fabricar son los brassiers: En los EUA sofisticadas máquinas (capital productivo) en una fracción de segundo fabrican y cortan la tela. Esos pedazos de tela se envían a países como Costa Rica que tienen salarios más bajos. Aquí, trabajadores especializados en hacer una pequeña parte del trabajo a una velocidad enorme, hacen cada uno su parte de la costura. El resultado es que cada brassier se fabrica en pocos minutos y a un costo muy bajo. Esos brassieres luego regresan a los EUA para ser vendidos allá.

Imaginemos que en Costa Rica se tejieran brassieres a mano, debido a una ley que impide comprar o importar brassiers manufacturados, para proteger el empleo de 1000 tejedores manuales que producen cada uno 1 brassier al día. Si eso fuera así, no solamente las costarricenses no se verían tan guapas, -porque no tendrían tanta variedad para escoger la prenda que más les guste-, si no que cada brassier sería carísimo, porque se necesita un día para cada uno.

Si se aprobara el TLC que derogaría esa ley y se permitiera la fabricación de brassiers, aparecería la poderosa alianza productiva entre costarricenses y estadounidenses descrita anteriormente, y tal vez 10 trabajadores producirían en esa fábrica los 1000 brassiers de consumo local, quedando 990 trabajadores libres para hacer lo que quieran. Tal vez 400 más de ellos trabajarían en la fábrica de brassiers, para producir 40.000 brassiers diarios, que venden en los EUA porque acá no pueden venderse.

Para poder aumentar los salarios se necesitan dos elementos: El primer elemento es que el empleado debe producir más de lo que gana, si no nadie lo va a contratar. Por lo tanto primero se necesita aumentar la producción. Eso se logra con la especialización internacional del trabajo, como en el ejemplo anterior:

Si permitimos el libre movimiento de mercancías y capitales entre Costa Rica y los EUA, que es lo que esencialmente busca el TLC, el empresario estadounidense vería que los productos producidos acá tienen garantizado el acceso al poder de compra de los EUA mediante un tratado internacional -El TLC-, vería que tiene garantizado un precio de sus insumos como en los EUA -por ejemplo, si quiere exportar torta de arroz, sabe que pagará el mismo precio por el arroz que sus competidores en los EUA y que no lo van a arruinar porque al gobierno de turno de Costa Rica se le ocurrió cambiar el precio del arroz -, que tiene acceso al capital de los EUA -porque existe libre movimiento de capitales-. Verá unas condiciones productivas tan similares a las de los EUA y además la disponibilidad de capital humano a menor precio -leáse menores salarios- que cuando desee establecer una empresa, sus ojos se dirijirán a Costa Rica antes que a los EUA... Pero aquí es donde sin quererlo el empresario, aparece el segundo elemento que lo obligará a pagarnos mejores salarios, pero eso es tema para otro artículo.