Columna Libertad


EL ICE QUE NECESITAMOS EN TELECOMUNICACIONES

Randall Arias S.
Director Ejecutivo ANFE

Es indiscutible que las telecomunicaciones, en este mundo globalizado, son determinantes para el desarrollo económico de cualquier país. Nadie puede darse el lujo de rezagarse en esta materia, ni tomar medidas estratégicas a la ligera. En este contexto, actualmente se discute en la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley que, en su versión actual, lejos de fortalecer las telecomunicaciones en el país, simplemente le dará más poder al ICE. Es una afirmación del manejo monopólico que tiene el ICE del tema.

Como parece que la memoria es corta, es oportuno recordar que la Contraloría General de la República anuló la decisión del Consejo Directivo del ICE con respecto a la no adjudicación de una parte del Proyecto de Internet de Avanzada, por medio del cual el país podría estar dentro de los países de vanguardia en conectividad. La decisión que tomó el ICE en ese momento no se ajustaba a las reglas de la contratación administrativa. Si no hubiera sido por la Contraloría General de la República, se hubiera tomado una decisión contraria a la legalidad. Por la incapacidad de las autoridades del ICE, aún hoy no contamos con esta plataforma tecnológica que agilizaría y abarataría la comunicación diaria.

Sin embargo, este proyecto más bien le da más libertad al ICE para contratar, diluyendo el control de la Contraloría. Se le crea un régimen de excepción, al igual que en materia financiera, lo cual atenta contra los principios que orientan la administración pública al respecto. Ya se han pronunciado en contra de ello dos instituciones técnicas tan respetables como la Procuraduría y la Contraloría, y numerosos expertos en Derecho Administrativo. Los fondos públicos, por ser públicos precisamente, deben ser celosamente vigilados en su uso. O acaso usted quisiera que los políticos de turno dispongan libremente o sin mayores controles del dinero del Estado?En materia financiera, la semana anterior el Presidente de la República, que ha sido el más fuerte aliado de los sindicatos del ICE y su Consejo Directivo, le solicitó vehementemente al Presidente Ejecutivo del ICE, Don Pablo Cob, que por favor le diera las cifras exactas de su estado financiero para este año. Esto para cumplir con los compromisos adquiridos con el Banco Central para no debilitar la estabilidad macroeconómica del país, la cual nos ha permitido en los últimos años, junto a otros factores, no padecer los serios problemas de la economía mundial. Al momento de escribir esta columna, Don Pablo Cob aún no había dado las cifras exactas al Presidente de la República.

Por eso, necesitamos un ICE eficiente y competitivo, pero que también sea transparente para que los costarricenses tengamos certeza de la forma en que se manejan sus recursos. Necesitamos un ICE que esté en capacidad de competir con otras empresas, en un contexto de apertura, ofreciendo excelentes servicios de telecomunicaciones, a bajos precios. Necesitamos un ICE cuya Presidencia Ejecutiva no responda directamente a los intereses de sus sindicatos, sino a los intereses de toda la población.

Necesitamos un ICE que sea supervisado en materia de contratación por la Contraloría General de la Republica, como cualquier otra empresa estatal, para evitar excesos, ilegalidades o actos arbitrarios, como ya ha sucedido. Necesitamos un ICE que verdaderamente pertenezca a los costarricenses, y que no esté solamente al servicio de sus líderes sindicales. Necesitamos un ICE que nos garantice excelentes servicios de internet, así como de telefonía celular y residencial, entre otros.

No queremos un ICE que sea un islote dentro del conjunto de las instituciones públicas, gobernado por sus sindicatos, que no facilite la información pública que se requiera. Por el bien del país y de toda su población, lo que más le conviene al país, y no solo a sus grupos sindicales y a los políticos de turno que ven en congraciarse con los sindicatos un gran tema de campaña, es un ICE fuerte pero transparente y competitivo. Con un proyecto así, ganaría todo el país. Con un proyecto como el que conoce actualmente la Asamblea Legislativa, solamente ganarán unos pocos. Los mismos de siempre.