Columna Libertad
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SEPAMOS SER LIBRES Randall Arias S. Hoy celebramos 182 años de vida independiente. Un día como hoy, en la ciudad de Guatemala, se decidió que Centroamérica no continuara formando parte del Reino de España. Desde entonces, somos un país libre, aunque tardamos casi un mes para darnos cuenta de ello. Debemos recordar que nuestros gobernantes de entonces, si bien vivían con una importante autonomía con respecto a la Capitanía General de Guatemala, centro de poder de España para la región, no tivieron claro cómo ejercer esa libertad que habían logrado. Por eso hubo varias propuestas, que iban desde seguir siendo parte del Reino Español, formar parte del para entonces extinto Imperio Mexicano de Iturbide, hacer una gran nación centroamericana, o ser un país independiente, ser una República. Somos un país especial. No tuvimos, como muchos países alrededor del mundo, que derramar sangre de nuestros habitantes para alcanzar la independencia. Por ello, tardamos varios años en consolidar, internamente, esa independencia, gracias al empuje visionario de los grupos republicanos, concentrados principalmente en San José, practicantes, ya para entonces, de la economía liberal que permitía el libre comercio, sobre la cual se funda un incipiente régimen político democrático. Logramos ser una República, totalmente independiente, en 1848, gracias a la obra de don Braulio Carrillo. Así, mientras muchas naciones inauguraban su independencia con luchas internas y externas, en nuestro país, ciudadanos ilustrados por las ideas liberales que surgían en la Europa libre, entendieron claramente que los principios de libertad, igualdad y propiedad eran esenciales para construir una República democrática. La consolidación de nuestra independencia y la formación de la República fue un logro del pensamiento liberal en Costa Rica. Este Estado fue posteriormente enriquecido por importantes movimientos sociales y políticos que fortalecieron esa herencia liberal, por medio de las garantías sociales y la depuración del derecho al sufragio. No obstante lo anterior, desde principios del siglo anterior, y principalmente durante la segunda parte de ese siglo XX, nuestra libertad se ha visto amenazada por los peligros de luchas ideológicas que buscan imponer por la fuerza en nuestro país formas de gobierno que atentan contra los valores que fundaron nuestra democracia. Nuestro país ha encontrado en la moderación, la tolerancia, el equilibrio y el respeto al Estado de Derecho, la fórmula para tener la democracia y paz que son admiradas en todo el mundo. Por ello, es importante que reflexionemos en una fecha tan importante como hoy, acerca de los valores que han fundado nuestra República: libertad, igualdad y propiedad. Hoy más que nunca estos valores deben ser no solo reconocidos sino además defendidos. El ejercicio responsable de la libertad conlleva la obligación de respetar los derechos de los otros. Esa es la esencia de la convivencia pacífica. Que esta celebración patria sea un momento propicio para reflexionar acerca de la importancia de saber ser libres, sin ataduras ideológicas totalitarias, sino siendo respetuosos de la esencia del ser humano: igualdad, libertad y fraternidad. |