Columna Libertad
|
BUENAS SEÑALES ECONOMICAS. ¿Y LAS POLÍTICAS? Randall Arias S. El Banco Central anunció la semana pasada que nuestra economía crecerá este año un 5,3%, superando la expectativa original de un 2,2%, y sobrepasando además el crecimiento esperado para nuestra región. Indudablemente esta es una muy buena noticia, considerando el difícil contexto internacional, que sigue teniendo factores de inestabilidad recurrentes, como el terrorismo. No obstante lo positivo de la noticia en el corto plazo, para el mediano y largo plazo el Banco Central estima que el crecimiento de los años siguientes no será, en principio, tan positivo como éste. Ello se debe esencialmente a los problemas estructurales que presenta nuestra economía, que le impiden dar el gran salto hacia altas y sostenidas tasas de crecimiento. Si bien el déficit fiscal fue menor que el del año anterior, aún continúa siendo alto. Además, luego de la huelga del ICE, nada asegura que no se den similares presiones para aumentar el gasto público y con ello ese déficit. Este es el reto más grande que enfrenta nuestra economía. Contrario a la fuerte presión existente para aumentar la carga tributaria en el país, lo primero que debería hacerse es contener aún más el gasto público, el cual, como lo demostró claramente la Comisión de Control del Gasto que eliminó este Gobierno, sigue siendo injustificado y excesivo en muchos casos. Debe reconocerse que este Gobierno ha hecho un importante esfuerzo en este sentido, pero aún se puede hacer mucho más. Ahí están varias, multimillonarias e injustas convenciones colectivas con privilegios desproporcionados que debemos financiar todos los costarricenses para el disfrute de unos pocos, principalmente líderes sindicales. De igual forma, para construir un camino firme y seguro hacia el crecimiento sostenido de la economía, y gracias a él del bienestar de la población, es esencial tomar medidas de fondo, que implican visión y valentía. Por ejemplo la apertura de las telecomunicaciones para aumentar la inversión en ese sector y con ello beneficiar a los consumidores con mejores servicios, así como la apertura del monopolio en materia de seguros. No podemos seguir dándonos el lujo de ser en estos temas la excepción en materia de libertad económica, terreno en el cual, año con año seguimos retrocediendo con respecto a los países más prósperos del planeta. Ya es hora de enfrentar con firmeza los intereses particulares de pequeños grupos de privilegiados que no permiten la entrada de la competencia, ya que quieren, por ejemplo, ser los únicos proveedores privados de esos servicios como sucede con las Sociedades Anónimas Laborales (SALES) y el ICE. Desafortunadamente estas decisiones estratégicas dependen del ámbito político, el cual este año, al contrario del económico, nos ha presentado un panorama muy gris. Hoy son los escándalos por las cuentas paralelas de la anterior campaña política, ayer fueron la huelga del ICE en donde el Gobierno terminó cediendo olvidando su mandato de representación popular y la huelga del Magisterio en la cual prevalecieron los intereses gremiales por sobre el derecho a la educación de la niñez y la adolescencia. La luz de esperanza en materia económica no logra compensar la incertidumbre existente en el rumbo político de este Gobierno. Esperamos que el ejemplo positivo del sector productivo del país genere la reacción positiva esperada en el ámbito político y se tomen las decisiones que nos permitan tener no sólo los niveles de crecimiento que se esperan lograr al final de este año, sino que aún mayores y permanentes. Para ello, el Gobierno, especialmente la Asamblea Legislativa, debe aumentar la libertad económica que sigue siendo debilitada sistemáticamente para beneficio de pequeños grupos interesados. |