Columna Libertad
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FERNANDO TREJOS O EL HUMANISTA VISIONARIO Rodolfo E. Piza Rocafort El Dr. Fernando Trejos Escalante, partió la semana pasada a la vida eterna. Lo acompañaron sus familiares y sus amigos que recordaron su bonhomía, su pasión por la libertad, su compromiso humanista. Fue un médico prestigioso y solidario. Fue un Político ejemplar, tanto por su compromiso con las ideas, como por su trayectoria y honradez. Fue diputado brillante en dos ocasiones, y candidato a la presidencia de la República en 1974, y obtuvo el apoyo de más del 30% de la población para su candidatura, la que ganó en unas "primarias" celebradas en 1973, dentro de su Partido Unificación Nacional. Participó luego en la formación de la Coalición de Unidad y en la constitución del Partido Unidad Social Cristiana. Luchó a brazo partido por el rompimiento de los monopolios, particularmente el de la banca nacionalizada. Luchó contra los privilegios y el proteccionismo de la Costa Rica de la época (años 50s, 60s y 70s.). Esas luchas y su compromiso con la libertad, lo llevaron a fundar esta asociación, la ANFE, a finales de los años 50, de la que fue su Primer Presidente durante varios años. Desde esta nueva trinchera lanzó sus batallas con altura y respeto para sus contrarios, pero con pasión de cruzado a favor de las ideas. Fue el primero que planteó la necesidad de avanzar hacia un sistema justo de pensiones para la gente que más lo necesitaba y que no estaría cubierta por los sistemas públicos de pensiones ni por la seguridad social. Sus ideas fueron el germen del régimen no contributivo de pensiones de la Caja Costarricense del Seguro Social, que en los años 70 Rafael Calderón Fournier, entonces diputado de su bancada, pudo cristalizar, desarrollar y concretar en beneficio de cientos de miles de costarricenses pobres, que han sido beneficiarios de dicho régimen solidario. Don Fernando escribió sencilla y llanamente, sin los rebuscamientos de los supuestos eruditos, pues su objetivo era convencer al pueblo de la bondad de sus tesis, no ganar indulgencias intelectuales aparentes. Con todo, Constantino Láscaris, lo calificó como uno de nuestros grandes pensadores liberales de la segunda mitad del siglo XX. Como se adelantó a su tiempo, muchas de sus ideas no fueron comprendidas entonces, pero resultaron impulsadas décadas después por sus discípulos, entre ellos, señaladamente el Dr. Miguel Angel Rodríguez, pero también por algunos de sus contradictores iniciales. A partir de los ochentas, tuvo limitaciones y reveses físicos que le impidieron aportar aun más a la sociedad costarricense. Una larga enfermedad lo alejó de la vida social y política, pero los que tuvimos la dicha de conocerlo y de compartir con él sus ideas, lo tenemos presente aún. Los que dijeron que sus ideas eran trasnochadas, se fueron percatando de que eran ellos los trasnochados y de que eran sus ídolos los que se derrumbaban. Que su memoria y ejemplo, sirvan de acicate para las luchas pendientes. Que de Dios Goce para siempre. |