Columna Libertad


¿POR QUE ESTAMOS ASI?

Randall Arias S.
Director Ejecutivo ANFE

Hemos insistido en que nuestro país enfrenta actualmente una de las crisis más profundas de las últimas décadas. Es claro que el origen de esta crisis es muy complejo, y tiene hondas raíces históricas. Quisiéramos hoy señalar algunas de esas causas. Nuestra sociedad ha logrado construir una democracia representativa que es motivo de orgullo y admiración internacional. Sin embargo, parece que cada vez se valora menos, y se le exige lo que ella, como procedimiento no puede dar. Se le exige aquello que sus ciudadanos no dan. Hemos perdido la visión de sociedad, los valores que orienten la convivencia humana (como solidaridad y justicia), organizaciones de la sociedad civil responsables e interesadas verdaderamente en el bienestar general de la población, y no en aprovecharse de momentos de crisis para satisfacer intereses particulares.

Uno de los mayores problemas de nuestro país se encuentra en el ámbito institucional. El Estado de Bienestar construido desde la década del cuarenta del siglo anterior, lo que hizo fue aumentar desmedidamente el aparato estatal, creando un sinnúmero de instituciones, muchas de ellas haciendo lo mismo, y principalmente para satisfacer a una clientela electoral. Al disminuir el aparato estatal por la crisis de los ochentas, muchas personas que tuvieron que incorporarse al sector privado y competir en igualdad, empezaron a añorar los privilegios del Estado, y achacaron la culpa al Gobierno de turno y a los Partidos Políticos de entonces. Ahí reside gran parte del descontento ciudadano de personas adultas. Estos, a su vez, han transmitido a sus hijos, el "ideal" de una sociedad pasada mejor, y alimentan la desesperanza de los más jóvenes, muchos de los cuales se quejan del "Gobierno", de los "Partidos Políticos", de la "democracia", de los males que vive el país, sin poder explicar los motivos que justifican esa crítica.

La mayoría de las personas están disconformes con los Partidos Políticos, pero tampoco se organizan a nivel nacional, provincial, cantonal, distrital o barrial. Finalmente siguen esperando que el "Estado / Gobierno" les solucione todas sus necesidades. Además, muchos consideran que los grandes problemas nacionales no los afectan, finalmente, a ellos. Por ejemplo apoyan las huelgas de los sindicatos del ICE y del Magisterio, y consideran que el Gobierno debería satisfacer sus demandas, sin valorar si son justas o no, o las consecuencias que tendrán no sólo para ellos mismos sino para el conjunto de la sociedad. A muchos no les importa que los US$100 millones de endeudamiento del ICE o acoger la solicitud de los educadores de desatender lo resuelto por la Sala Constitucional que fue correctamente interpretado por la Procuraduría General de la República, solamente profundizará nuestra débil situación económica. Además, de que significa violar el Estado de Derecho. Que acceder a esas exigencias influirá negativamente en las tasas de interés y en la inflación, y que eso finalmente afecta mucho más a los que menos tienen.

Nos hemos acostumbrado a esperar todo del Gobierno o de los Partidos Políticos, y a hacer poco o nada nosotros mismos por dar soluciones a nuestros problemas. Y en ocasiones, cuando nos organizamos, es para defender nuestros intereses particulares, lo cual no es malo, sino solamente cuando se presenta como si esos intereses fueran los de la mayoría.

Tenemos un diseño institucional desfasado de la realidad internacional, un Estado casi inmovilizado por miles de leyes y reglamentos con múltiples instituciones de control sin competencias claras. Además, tenemos una crisis profunda de liderazgo político y moral, con Partidos Políticos que parecen solamente preparados para ganar elecciones o en aprovecharse de situaciones específicas y no para gobernar. Sin embargo, y si bien todo ello es cierto, qué hacemos todos nosotros para mejorar la situación del país? Le invito a reflexionar.