Columna Libertad


EL REGIMEN CUBANO Y LOS DERECHOS HUMANOS

Randall Arias S.
Director Ejecutivo ANFE

Una vez más el Dictador Fidel Castro hace alarde de su régimen de terror. En un nuevo episodio que evidencia con absoluta claridad la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba, asesinó a tres personas por querer huir hacia la libertad, y condenó a la cárcel en un proceso sumarísimo propio de las dictaduras, a 78 personas por ejercer su libertad de expresión, incluyendo a varios periodistas.

Este nuevo y triste episodio no es nada nuevo en el régimen de Fidel Castro. Es otro más de los muchos de que ha hecho alarde durante varias décadas. Lo que no deja de llamar la atención es la actitud de una parte importante de la comunidad internacional.

Costa Rica, a través de su destacada misión diplomática en Ginebra, lideró la condena mundial que dio la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas al régimen castrista. Sin embargo, solamente aprobaron los representantes de los países miembros de esa Comisión, una primera resolución propuesta por Costa Rica, y no la segunda, que era más fuerte y acorde con la democracia y el respeto de los derechos humanos. La votación en contra de esta firme resolución demuestra que aún existen muchos países que ven con simpatía a la dictadura de Castro.

Igual ha sucedido en el ámbito americano. De nuevo ante una propuesta de Costa Rica, igualmente respaldada por otros países, se lideró una condena por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual, como ha sucedido históricamente, no contó con el respaldo necesario de una importante cantidad de países. Algunos de ellos, no sólo lo hicieron por su afinidad en cuanto a la violación de los derechos humanos, como la Venezuela de Hugo Chaves, sino que además lo han hecho por una tradicional oposición de iniciativas similares respaldadas por los Estados Unidos.

En un contexto internacional como el actual, en donde existe un fuerte cuestionamiento a los organismos multilaterales mundiales y regionales, es trascendental que éstos actúen en concordancia con los postulados democráticos y de respeto a los derechos humanos que orientan a organizaciones como las Naciones Unidas y la OEA. Quienes creemos firmemente en el Derecho Internacional, y en esos organismos, vemos en la dictadura castrista una oportunidad que no debe ser desaprovechada para demostrar al mundo que son instituciones eficientes no sólo en la condena de la violación de los derechos fundamentales de las personas, sino en la promoción del cambio de régimen como sucedió en los casos Suráfrica y Chile.

Costa Rica ha actuado según su tradición, su realidad actual y el sentir de sus habitantes, al liderar la condena mundial contra el régimen castrista. Lamentablemente, demasiadas personas en nuestro país siguen viendo, al igual que en muchas partes del mundo, con gran simpatía al dictador cubano. Esto debe llamarnos a reflexión, y ser muy cuidadosos de las personas que se escudan en discursos demócratas para defender regímenes antidemocráticos y violadores de los derechos humanos. Esto representa una seria amenaza para nuestro país.