Columna Libertad


UN PARO CONTRA COSTA RICA

Armando Guardia
Presidente ANFE

La paralización de labores, a la que está convocando una camarilla sindical contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) suscrito entre los países centroamericanos con Estados Unidos, es una acción que se opone al progreso de Costa Rica.

Y el daño es por partida doble. Por un lado se pretende detener las fuerzas de producción, que son las que dan riqueza y empleo, y por otro rechazar un convenio que solo progreso le deparará al país.

Paralizar las oficinas estatales –los servicios públicos- es un atentado contra los usuarios, es maltratar a las personas que requieren ser atendidas o poner en trámite gestiones de obligada autorización o conocimiento por parte de los entes del sector público.

Obstaculizar el libre tránsito –al que todos los costarricenses tenemos derecho- es asumir una actitud despótica, pues se le impide a las personas poder llegar tranquilamente a sus destinos, ya sea su casa, oficina, escuela, colegio, lugar de trabajo o bien centros de salud, bancos, tiendas o supermercados.

Paralizar oficinas y entrabar las vías públicas, es implantar la anarquía, el imperio del desorden, la intranquilidad. Es una acción contra la dinámica económica, contra el turismo –que tantos dólares le genera al país-, contra el comercio que requiere la fluidez del tránsito para distribuir los productos de utilidad para los consumidores, que somos todos.

Paralizar las oficinas –es decir, no trabajar- es robarse el salario, pues si no se cumple con la jornada laboral no debe haber paga.

Paralizar las oficinas es burlarse de los ciudadanos que llegan hasta los despachos públicos y lo que reciben es un portazo en sus narices, pues no hay quien los atienda o les brinde el servicio respectivo.

Proceder contra las obligaciones laborales, sobre todo en la función pública –que es servicio- es traicionar a la patria, pues al burócrata se le contrató –con una paga- para que atienda a la gente o para que realice tareas necesarias dentro del aparato estatal, y no para que se cruce de brazos y no haga nada. Peor aún, con esa actitud golpea los anhelos o propósitos de quienes llegan hasta la oficina pública en busca de una legítima atención, para lo cual, incluso, con sus impuestos, están cancelando el salario de esos burócratas.

El TLC con Estados Unidos significa un paso hacia delante del gran proyecto que es Costa Rica, pues le generará más riqueza y empleo, la posibilidad de que más compañías extranjeras se establezcan en el país, y la oportunidad de incrementar la venta de nuestros productos en el exterior.

Oponerse al TLC con Estados Unidos y convocar a paros, o ser partícipe de paros, es todo lo contrario. Significa ser partidario de la pobreza, del caos y de que haya más dolor –¡más hambre!- en Costa Rica.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica