Columna Libertad


EL BUEN POLÍTICO

Armando Guardia
Presidente ANFE

No obstante existir una apatía general hacia las actividades electorales, el país está viviendo una precampaña, con políticos moviéndose en sus diversos ámbitos, y con una legión de aspirantes a cargos de elección popular.

En una democracia, como la de Costa Rica, la política no solo es una necesidad, es un imperativo. Por tanto, los políticos son indispensables, pues ellos cumplen el papel -¡o deberían cumplir el papel!- de ser los conductores del destino de la nación, con la aplicación oportuna de leyes, con la rectificación de medidas económicas, con la atención esmerada en el campo social, y con la promoción y fortalecimiento de toda clase de iniciativas que conduzcan a incrementar la riqueza nacional y a generar puestos de trabajo.

Sin pretender esbozar lo que podría ser un ensayo, es conveniente que los ciudadanos y ciudadanas tengan un perfil sobre el buen político. ¿Quién es un buen político o qué condiciones debe tener una persona que aspire a ser un buen político? Al respecto, enumeraremos algunas de sus impostergables condiciones:

El buen político debe amar, por encima de todo, la libertad, de manera que nuestra sociedad sea cada día más libre, sin ataduras de ninguna clase, donde las personas puedan trabajar y producir en todo lo que sea realmente beneficioso para el país.

El buen político debe ser persona honrada, que tenga como misión fundamental en su existencia el servicio y no el aprovecharse de su cargo en beneficio propio y mucho menos metiendo la mano en las arcas del Estado, o favoreciendo a familiares y amigos en cargos públicos, o sacando ventaja personal de contratos que tengan que ver con el servicio público. Ver en el Estado un campo para trabajar seria y sinceramente por los demás y no un terreno para incrementar su fortuna.

El buen político no debe ser un politiquero, es decir, debe apoyar todo proyecto bueno así haya sido propuesto por adversarios, por personas que no pertenecen a su organización política. En otras palabras, tener presente que la Patria es primero, por encima de los intereses de su partido y de su propia persona.

Y, el buen político debe tener presente que solamente produciendo más, y vendiendo más nuestros productos en el extranjero, es lo que conducirá a Costa Rica hacia la prosperidad, y que toda iniciativa que no vaya por ese camino, solo conduce a la pobreza.

Por tanto, quien obstaculiza las fuerzas de producción del país y la posibilidad de abrir y ampliar mercados foráneos para la colocación de nuestros artículos y bienes, es enemigo de su familia y enemigo del pueblo, es decir, un verdadero traidor de la Patria.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica