Columna Libertad


NO MÁS PEROS CON EL TLC

Armando Guardia
Presidente ANFE

Basta ya de dilatorias. Basta ya de obstaculizaciones. Basta ya de excusas a destiempo e inaplicables en relación con la puesta en trámite de la ratificación, por parte de la Asamblea Legislativa, del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica con Estados Unidos.

El tiempo se agota. Las reformas estructurales para la mejor aplicación de ese convenio, deben realizarse con la mayor brevedad.

Cada minuto que pasa es un minuto perdido, que le puede costar muy caro a nuestro país, que le puede restar fuerza a su impulso de desarrollo económico, y que puede derivar en desempleo para miles de personas.

Atrasar la tramitación del TLC solo podría significar atraso para todos, si pasa el tiempo límite y no se aprueba. Costa Rica está urgida de ampliar su mercado para la exportación de sus productos. Solo habrá más riqueza si se vende más. En otras palabras, la pobreza se reducirá si expende más y más, porque eso obliga a producir más y más, y esto a su vez demanda mayor empleo de obreros y profesionales, de personas en las empresas que producen, sean en el campo o en la ciudad. Y al dinamizarse así la economía, se multiplican los tributos necesarios para la construcción de obras de infraestructura y la atención de programas sociales.

Por eso los políticos deben dejar de lado ya toda posición que signifique retrasar la puesta en marcha del TLC. Hace casi un año, el 28 de mayo del 2004, los países centroamericanos y Estados Unidos suscribieron ese acuerdo que beneficia a todos, pues intensifica el intercambio de productos y para el istmo implica colocar más sus artículos en el principal mercado del mundo.

El suscribir ese convenio fue el primer paso. El segundo -y decisivo- es la ratificación por parte de los parlamentos. Ya tres naciones centroamericanas lo hicieron. En tanto, en Costa Rica, algunos, por buscar la perfección (no olvidemos que lo perfecto es enemigo de lo bueno), otros por poses o afanes de orden político, han venido obstaculizando el camino hacia esa anhelada ratificación.

Por otro lado, el señor Presidente de la República, en una desafortunada percepción de la realidad nacional, condicionó primero la aprobación del plan fiscal y después la garantía del beneficio directo a los pobres y más necesitados, para enviar el documento del TLC a la Asamblea Legislativa.

No hay que mezclar las cosas. La reforma fiscal tiene su propio ámbito y sendero. Y exigir garantías imposibles, no es una buena práctica y mucho menos utilizarla contra una iniciativa de impostergable aprobación.

De lo que sí puede estar seguro el señor Presidente de la República, es de lo siguiente: sin TLC la pobreza aumentará en Costa Rica.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica