Columna Libertad
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EL PAPA Y LA LIBERTAD Armando Guardia En medio de la enfermedad que lo viene aquejando desde hace varias semanas, el papa Juan Pablo II señaló cuatro desafíos cruciales que afronta la humanidad, y entre ellos resaltó el de la libertad. Su manifestación la expresó ante representantes de los 174 países que mantienen relaciones con el Vaticano. Dijo el Sumo Pontífice: “La libertad es un bien indivisible y prerrogativa de la misma persona humana y de su dignidad”. ¡Sabias palabras!. La libertad no se puede dividir. La libertad no se puede fraccionar. La libertad no se puede erosionar. Por eso debe haber libertad política, libertad económica, libertad religiosa, libre expresión, respeto a la vida humana. Las dictaduras o toda iniciativa de restringir la libre acción de las personas están contra la libertad. La imposibilidad de votar, de exponer su pensamiento político en cualquier sociedad, está contra la libertad. La persecución por creencias religiosas –cualquiera que sea- está contra la libertad. La restricción en la producción y el comercio –por medio de monopolios o cualquier otra medida discriminatoria o restrictiva- está contra la libertad. El ser humano tiene derecho a practicar la fe religiosa que quiera, a tener simpatía y apoyar al movimiento político que desee, a comprar sin restricciones en un mercado libre, donde tenga el mayor número de opciones, tanto para adquirir productos como para obtener servicios. O también para ofrecerlos. El papa consideró que la plena libertad es fundamental para el desarrollo de la humanidad. Una posición indiscutible. Solo con libertad plena –en todos los ámbitos- la humanidad podrá caminar hacia delante y podrá construir un mundo más feliz, con mayor riqueza y prosperidad para todos. Oportunamente el Papa emitió un mensaje apropiado para reflexionar en estos días de Semana Santa, que deberíamos aprovechar para examinar cuántos muros hay que derribar en Costa Rica para alcanzar esa libertad plena, o cuántas parcelas quedan aún en nuestra vida política y económica donde esa anhelada libertad todavía no se alcanza en toda su expresión. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica