Columna Libertad


EL MIEDO DE LOS MONOPOLIOS

Armando Guardia
Presidente ANFE

¿A qué le tienen miedo los monopolios? A la competencia.

¿A qué le tienen pavor los monopolios? A la apertura de mercados.

¿Ante qué tiemblan los monopolios? A la posibilidad de que los consumidores o usuarios tengan la oportunidad de escoger sin limitaciones.

Esa es la realidad. El monopolio odia la competencia porque ello le obligaría a mejorar sus servicios, le obligaría a tener que compartir la demanda de sus artículos y servicios en el mercado.

El monopolio siente pavor ante la apertura de mercados porque eso significa la posibilidad de mayor escogencia en lo que se produce y en lo que se ofrece, sean artículos o sean servicios.

Los monopolios tiemblan ante la posibilidad de diversas alternativas, porque el mercado se va a repartir, y entonces -quienes forman parte de los monopolios- tendrán que esforzarse por producir con mayor rendimiento y dar mejores productos y mejores servicios.

Al monopolio lo único que le interesa -valga la redundancia- es ser único, porque la gente no tiene más recurso que recurrir a lo que le ofrece. Las posibilidades de opciones son nulas. Esa es su concepción. Sin embargo, la realidad ha demostrado, en muchos casos, que las entidades sustentadas en monopolios, pueden sobrevivir en la competencia, por supuesto, obligándose a ser competitivas.

Un ejemplo en Costa Rica. La banca nacionalizada tenía el monopolio de los ahorros. Se lucharon decenas de años para acabar con esa situación. Hasta que al fin, en un paso encaminado hacia una mayor libertad económica, y que ha beneficiado al país, la banca estatal tuvo que empezar a competir con la banca privada.

¿Cuál ha sido su resultado? Que la banca estatal mejoró en muchos aspectos, porque al frente tiene una banca que le maja los talones. Uno de esos logros fue que se acabaron, o disminuyeron, las presiones políticas para acceder a préstamos. ¿Quiénes ganaron con esa apertura? Todos los costarricenses, porque tienen más amplitud para escoger y porque los servicios bancarios de hoy son mejores de cuando estábamos sometidos al monopolio.

¿Por qué, entonces, no abrir de par en par el mercado de la telefonía, el mercado de seguros, la producción de electricidad, la fabricación de licores, la venta de combustibles? ¡Qué se queden atrás los temores! Un mercado abierto, en todos sus sectores de producción y de servicios, colocará a Costa Rica en el tercer milenio, y los costarricenses avanzaremos hacia una mejor calidad de vida.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica