Columna Libertad


LIBERTAD Y OBLIGACION

Armando Guardia Sasso
Presidente ANFE

Este año, 2005, es un buen momento para hablar de libertad, de la libertad con responsabilidad, con la exigencia que atañe a todos los ciudadanos y ciudadanas.

Primero, hay que reconocer que Costa Rica tiene un elevadísimo porcentaje de libertad, respaldado por un sistema de derecho y con una serie de mecanismos, y hasta de instancias públicas, que protegen a los ciudadanos contra los abusos de que pudieran ser víctimas, ya sea por parte de personas o de entidades privadas y estatales.

Esto hace que todos sintamos que vivimos en un país libre, al que podemos entrar y salir cuando queremos, formular críticas al gobierno y al presidente de turno, y hasta la de querellarnos en los tribunales para hacer valer nuestros derechos. Y por ello no se sufren persecuciones o hasta encarcelamientos, como ocurre en otras latitudes.

No hay duda de que la libertad es un privilegio para los costarricenses, sobre todo si se observan otras naciones donde prevalecen limitaciones que para nosotros son inadmisibles y que no podríamos soportar.

No obstante, la libertad entraña responsabilidad. ¿Y en qué consiste eso? Sencillamente en que no podemos abusar de los demás, en que no podemos atropellar la dignidad de los otros y en que tenemos deberes por cumplir.

Por ejemplo, es un deber de los padres de familia enviar a sus hijos a estudiar y luchar por darles todo lo que está a su alcance, la libertad se engrandece en el conocimiento y la sabiduría. Es un deber de quienes obtienen ganancias en sus actividades -ciudadanos y empresas- pagar impuestos y no incurrir en mecanismos para evadir esas obligaciones. Es decir, somos libres pero tenemos responsabilidades que asumir.

En el ámbito personal, cualquiera puede gastar su dinero en lo que quiera, pero sería irresponsable si antes no pensó en la comida de los suyos, en las necesidades de su hogar, en las urgencias de su familia.

Cualquiera es libre de manejar su vehículo por la calle, pero no debe hacerlo embriagado y debe respetar las señales de tránsito. Lo contrario sería irresponsable, sería poner en riesgo su vida y la de los otros.

Es una gran satisfacción saber que vivimos en una democracia, sin atropellos militares ni bajo un Estado que ejerce el terror, que vivimos en una sociedad sustentada en el derecho, como corresponde a un país civilizado. Pero no olvidemos, de ninguna manera, que tenemos responsabilidades por cumplir para seguir gozando de este país libre, civilista y amante de la paz.

En el campo de las ideas podemos estar en desacuerdo unos con otros, pero tenemos nuestra oportunidad de expresar nuestro pensamiento, nuestras ideas. La libertad de pensamiento requiere su ejercicio y es casualmente por ello que aunque se esté en desacuerdo siempre debemos tener una actitud proactiva de defender el derecho, pero más allá y sobre todo la libertad para poder expresarlo.

“La libertad es el aire respirable
del alma humana” (Víctor Hugo)


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica