Columna Libertad


IMPUESTOS Y OBRAS COMUNALES

Armando Guardia Sasso
Presidente ANFE

El actual Ministro de Hacienda, Federico Carrillo, se ha propuesto llevar a cabo una buena recaudación de impuestos, a tal punto que se ha logrado subir los ingresos fiscales por medio de esa acción gubernamental.

Se sabe que desde tiempos de la Colonia al costarricense le gustó practicar el “deporte” de la evasión de tributos, y siempre se han señalado áreas en donde no se realiza un buen trabajo en el cobro de los mismos. El monumento a la evasión fiscal, dice alguna gente, está en el sector de aduanas, donde –se asegura- no se cumple debidamente con los aranceles fijados a los artículos de importación. También hay quienes todavía se resisten a entregar facturas timbradas.

Por tanto, se debe respaldar al titular de Hacienda en su propósito y acción por mejorar la recaudación fiscal.

Es una realidad que con mayores recursos el Estado podría efectuar más obras de infraestructura y brindar mejores servicios sociales a los grupos de población menesterosos. Tributar es una obligación de los ciudadanos y del sector productivo, pero también es un deber del gobierno hacer en forma eficiente ese cobro y asignar esos recursos responsablemente. La medida administrativa del cierre de empresa por incumplimientos en el pago de los impuestos, en la medida de lo posible, debería ser un procedimiento de ultima instancia. Las empresas son unidades productivas que generan trabajo, riqueza y bienestar a una gran cantidad de costarricenses. El sector privado costarricense emplea 1.3 millones de personas.

Por otro lado, y es parte de la cadena en lo que se refiere a los impuestos, se espera que el sector público le dé buen uso a ese dinero. Es decir, el despilfarro genera desaliento en los gobernados, de allí que mucha gente se le escucha decir que “de por sí el gobierno hace mal uso de los recursos” para justificar así una conducta reticente en el pago de los gravámenes.

La eficiencia en la recaudación de los tributos, la realización de obras públicas de urgencia, desde tapar huecos en las calles hasta brindar becas a los estudiantes, así como construir escuelas y puentes, serán las pruebas que requiere una ciudadanía escéptica en el pago puntual de los impuestos, a fin de que se traduzcan sus retribuciones en beneficios directos para la comunidad. “Tributar es Progresar” fue un estribillo utilizado en el pasado por la Administración Tributaria. Nada más cierto, en la medida en que haya orden habrá también progreso.


Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica