Columna Libertad
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Calentamiento global Luis Di Mare - ANFE “Los gases de invernadero se están acumulando en la atmósfera terrestre como resultado de las actividades humanas (...) Las temperaturas están aumentando. Los cambios ocurridos en las últimas décadas muy probablemente se deben a la actividad humana, pero tampoco podemos descartar que una parte significativa se deba a una variabilidad natural. El calentamiento producido por los humanos y los aumentos del nivel del mar asociados se espera que continúen a través del siglo 21” Así rezaba el encabezado de un estudio que la prestigiosísima Academia Nacional de Ciencias de los EUA realizó en el 2001 a solicitud de la administración Bush. Aunque ni la misma Academia Nacional de Ciencias puede decir con seguridad que estemos calentando la atmósfera, pareciera que lo prudente es pensar que lo estamos haciendo. Pero, ¿cuán serias pueden ser las consecuencias del calentamiento global? Todo indica que es muy difícil decirlo. Por ejemplo no fue sino hasta en 1997 se encontró un modelo que más o menos lograra predecir los cambios climáticos, el cual predijo cambios mucho menos bruscos que los de modelos anteriores. Abundan las preguntas sin respuesta. Por ejemplo, no se sabe si al calentarse la enorme masa de hielo que es la Antártica, esta se va a hacer más pequeña al derretirse parcialmente o si más bien va a aumentar de tamaño, puesto que, al aumentar la temperatura la nieve va a caer de nuevo (a muy bajas temperaturas la nieve no se forma). Podría llenarse este periódico con opiniones discrepantes sobre los efectos del calentamiento global. Hay estudios que muestran que este es beneficioso al calentar lugares gélidos como Siberia y estudios que predicen sequías y terribles tormentas, dislocación de las corrientes marinas como la Corriente del Golfo, aumento de los niveles de los mares que inundan las ciudades costeras. ¿Qué hacer? Muchos países suscribieron los acuerdos de Kyoto, que limitan voluntariamente las emisiones de gases de invernadero. Pero muchas veces los reguladores no toman en cuenta que cuando hay una gran preocupación en los ciudadanos, las empresas reaccionan: Es notable el caso del gigante de la industria química DuPont , que sin necesidad de protocolo de Kyoto ha reducido sus emisiones de gases de invernadero a un 65% de sus niveles de 1995. Y es que el consumidor prefiere una industria “amigable” con el ambiente. British Petroleum, la segunda petrolera del mundo, está tomando por cuenta propia importantes medidas para reducir las emisiones de gases de invernadero. Me encuentro entre quienes creen que en este siglo 21 le diremos por fin “adiós” al motor de gasolina. Hay estudios que indican que en el futuro será considerablemente más barato reducir las emisiones de gases de invernadero, así que no es urgente apresurarse tanto. No puedo dejar de citar a Julian Simon que nos dice “Una de las tendencias más importantes de los últimos 100 años ha sido la asombrosa velocidad de la reducción de casi cualquier forma de contaminación (en los países ricos)” lo que deja entrever que conforme el mundo se vaya enriqueciendo retrocederá este mal. Tal vez la mejor observación la dijo la revista THE ECONOMIST , cuando indicó que se hacían enormes conferencias mundiales sobre el calentamiento global, pero que ”el agua sucia cuesta millones de vidas al año, pero, por alguna razón, las conferencias mundiales sobre la diarrea no aparecen en las primeras páginas de los periódicos”. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica