Columna Libertad
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Don Eduardo Lizano, luchador incansable por las libertades económicas Luis Di Mare - ANFE Esta semana la Academia de Centro América y otras instituciones realizan un merecidísimo homenaje a don Eduardo Lizano Fait, quien a lo largo de su vida ha luchado porque nuestra nación adopte políticas públicas que nos han llevado a más libertad y prosperidad. No son pocos quienes llaman al Dr. Lizano el economista costarricense más influyente de todos los tiempos. La lucha de la humanidad por las libertades políticas ha estado teñida de sangre y heroísmo, tal es la importancia para el ser humano de estas libertades. Pero no por eso las libertades económicas, que permiten prosperidad a las naciones que las adoptan, pierden importancia. En la lucha por las libertades económicas, don Eduardo Lizano Fait ha brillado: Al tomar en sus manos la presidencia del Banco Central en 1984, bajo la administración Monge Álvarez, la libertad económica era poca: El Banco Central fijaba las tasas de interés, además establecía “topes de cartera”, es decir, decidía a qué actividades y en qué montos se otorgaba el crédito, el Banco Central además otorgaba por ley importantes créditos a azucareros, industriales, arroceros y ganaderos. Al dejar el Banco Central en 1990, el panorama había cambiado radicalmente: Las tasas de interés eran esencialmente fijadas por el mercado, los “topes de cartera” habían desaparecido, poderosos grupos de presión no gozaban del crédito fácil de antes. La tasa de interés, el precio del dinero, es probablemente el precio más importante en una economía. En Costa Rica era normal que una actividad subsidiada recibiera, por ejemplo, crédito al 15% mientras que otra no subsidiada recibiera crédito al 30%. Esto beneficia a unas actividades en detrimento de otras y presupone que el Estado sabe qué actividades son rentables mejor que quienes prestan su dinero o piden prestado. En esta lucha el Dr Lizano Fait enfrentó una fuertísima oposición, pero las reformas continuaron. También libró una fuerte lucha contra los grupos de presión a quienes quitó el financiamiento del Banco Central. Don Eduardo también fue crucial en la negociación del PAE I que se comprometía, entre otras cosas a que las tasas de interés fueran positivas, algo esencial para el ahorro: En una época en nuestro país la inflación se “comía” el dinero, la tasa de interés que se pagaba no alcanzaba para cubrir la pérdida de valor del dinero, no existía incentivo para ahorrar. El ahorro es esencial para que quienes disponen de dinero que no saben cómo invertir, lo puedan trasladar a quienes desean emprender proyectos de inversión pero no tienen el dinero necesario. Don Eduardo Lizano también pavimentó el camino para que se permitiera el libre movimiento de capitales, una reforma trascendental: Si se quiere que los capitales lleguen, es fundamental que quien invierte su dinero en nuestro país pueda retirarlo en cualquier momento; si eso no es así, pocos van a arriesgarse a invertir en nuestro país. Bajo su mandato en el Banco Central, poco a poco se fue permitiendo a los exportadores poder disponer de una parte mayor de sus divisas. En los tiempos de don Eduardo en el Banco Central también se inició lo que tal vez es la reforma más importante de todos los tiempos: La apertura comercial, la baja de los impuestos a las importaciones, el permitir el comercio cada vez más libre. Aunque muchas personas y diferentes gobiernos participaron en estas reformas, se reconoce la importancia de don Eduardo en lograr estas reformas, que hoy en día tienen amplia aceptación en nuestro país. Por estas razones ANFE le otorgó en 1989 el Premio de la Libertad, el máximo honor que concede nuestra asociación. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica