Columna Libertad
|
La elección más interesante de todos los tiempos Luis Di Mare - ANFE En octubre de 1929, siendo presidente Herbert Hoover, se derrumbaban los precios de las acciones en la bolsa de Wall Street: La segunda mayor burbuja financiera de la historia de los EUA había reventado. Posteriormente vendrían suicidios, quiebras masivas de bancos. Pero la cosa no se detendría allí: Vendría el colapso del comercio mundial, el fin de la primera globalización, deudas agobiantes, desempleo galopante, crisis económica mundial: LA GRAN DEPRESIÓN. En abril del 2000, durante el gobierno del demócrata Bill Clinton y después de la expansión económica más larga de la historia de los EUA, reventaba otra burbuja. A George Bush el destino lo llevó a tomar las riendas del gobierno de su país durante gran parte del período de desinfle de esta burbuja, la mayor de la historia. Pero en este principio de milenio no se repitió la catáststrofe de los 1930’s ¿Cuál fue la diferencia? Las burbujas de 1929 y del 2000 tienen puntos en común: Ocurrieron en una poca de gran prosperidad, de grandes avances tecnológicos, de aumento de las ganancias de las compañías. Las empresas a veces reparten ganancias a sus accionistas y a mayor ganancia, mayor es el precio de las acciones. Pero las acciones empezaron a aumentar de precio en gran parte porque las compraban para ganar con el aumento de precio. Esos aumentos llevaron a otros a endeudarse, entregando en garantía acciones, para comprar acciones y ganar con esos aumentos de precio. Semejante mecanismo llevó a un alza continua de precios, a precios irracionales sin relación con las ganancias de las empresas. Ambas burbujas reventaron en momentos que no podían predecirse. Al empezar la baja de precios, desaparece el interés en conservar esas acciones, puesto que las ganancias por acción son pocas. A caer los precios, quienes se endeudaron ya no tienen con qué pagar sus préstamos, puesto que las acciones que dieron en garanta valen mucho menos, creando un angustioso problema para esos deudores. En los 1930’s la Reserva Federal (banco central) de los EUA reaccionó a la crisis aumentando las tasas de interés, haciendo más difcil conseguir dinero para quienes tenían deudas. Eso ayudó a que hubiera quiebras masivas de bancos. Disminuyó el dinero en circulación, lo que hizo que el dinero aumentara de valor, algo muy beneficioso para los dueños de dinero, pero trágico para quienes lo debían. Ese aumento de valor del dinero llevó a que los salarios reales aumentaran a niveles que no eran rentables para las empresas que los pagaban, aumentando costos y contribuyendo a las quiebras. Para colmo de males la administración Hoover se lanzó en una obsesiva carrera de aumento de impuestos: en 1931 hizo el mayor aumento de impuestos de aduana de la historia de los EUA, lo que contribuyó al colapso del comercio mundial y gener agudas crisis en pases que comerciaban con los EUA. En 1932 decretó otro enorme aumento de impuestos. La depresión llegó a su peor nivel en 1933. Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, vivió y estudió a fondo La Gran Depresión. Llegó a la conclusión de que la política de altas tasas de interés de la Reserva Federal era la causa principal de la Gran Depresión. En esta burbuja del 2000 la Reserva Federal redujo drásticamente las tasas de interés, el presidente Bush hizo fuertes recortes de impuestos acordes con la recomendación de Friedman de recortar los impuestos siempre que sea posible, de cualquier manera, por cualquier escusa porque el gasto público es un problema y la única manera de reducirlo en el largo plazo es bajando los ingresos al gobierno. El presidente Bush además trató en la medida de lo políticamente posible de ampliar el libre comercio. Aunque seguramente para los lectores de Diario Extra esta sea sólo una elección estadounidense más, para mí es la más interesante de todos los tiempos, puesto que de ganar el Señor Bush representará un éxito importantísimo de las políticas de libertad económica y de reducción de impuestos que ha defendido con tanto ardor Milton Friedman, quien probablemente influyó en que se aplicaran esas políticas en esta crisis. Sospecho que para el Señor Friedman esta es también una de las elecciones más interesantes de la historia. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica