Columna Libertad
|
Votar, sí, ¡pero ojalá no por lo mismo de siempre! Luis Di Mare - ANFE Una encuesta reciente arrojó que si las elecciones fueran hoy un 64% de los costarricenses no iría a votar. ¿Por qué una intención de voto tan baja? ¿Qué se puede hacer? Pareciera que la aguda crisis que nuestro sistema político atraviesa es en buena parte resultado de las graves denuncias y cuestionamientos recientes -que deberán ser resueltas por nuestros tribunales de justicia -. Pero esta crisis viene gestándose desde tiempo atrás y tiene muchas otras causas. A veces es necesaria una crisis para que se hagan cambios imperativos. Está de más decir que si he sido tan majadero defendiendo el referendo es porque creo que el cambio más imperativo es que nuestros diputados, que tan bien honraron su papel de Padres de la Patria al instituir y aprobar por unanimidad este mecanismo de democracia directa, hagan lo necesario para que se aplique lo antes posible. Cuando ese mecanismo funcione, probablemente de nuevo nos haremos presentes en gran número a votar, pero ya no estaremos votando por «lo mismo de siempre». Pero si esta crisis no lleva a ningún cambio, la asistencia a las urnas podría disminuir de manera muy importante, como predicen las encuestas. Desafortunadamente, cuanto menos personas voten, tanto más fácil se hace para un grupo pequeño apoderarse de una gran cuota de poder. Y aquí aparece el mayor defecto, en mi opinión, de nuestro sistema político, defecto que ha contribuido importantemente a esta crisis: Que cada 4 años se entrega a los hombres de carne y hueso del Ejecutivo y del Legislativo un poder demasiado grande y que además a nuestra Asamblea Legislativa muchas veces no refleja adecuadamente la opinión pública. Desde que tengo memoria he escuchado a mis compatriotas costarricenses decir: «Es que sólo nos buscan cada 4 años para pedirnos el voto y después se olvidan de nosotros» . Pero, ¿ qué otra cosa puede esperarse de un sistema que permite votar solamente una vez cada 4 años? La actual situación de crisis, en mi opinión, presenta el peligro de que se diga que nuestro marco jurídico es obsoleto, que no podemos arreglarlo con más «parches y remiendos» , que tenemos que convocar a una constituyente y hacerlo nuevo. Pero casi todo en la vida es «parche y remiendo» o más bien «tanteo y error». Nadie nació aprendido, los seres humanos cometemos errores todos los días, a veces aprendemos y no los cometemos más, otras veces «tropezamos de nuevo con la misma piedra». Muchas consecuencias de las legislaciones son impredecibles y solamente aparecen cuando éstas entran en vigencia. Lo importante es que existan mecanismos -como el referendo- que faciliten corregir las legislaciones por medio del «tanteo y error» , que permitan a los ciudadanos plantear pacíficamente su descontento, sin bloquear carreteras ni recurrir a la violencia. No creo que sea conveniente hacer cambios revolucionarios a nuestro marco jurídico, es mejor ir poco a poco. La Costa Rica de hoy es muy diferente de la de hace dos o tres décadas gracias a cambios realizados poco a poco. La creación de la Sala Constitucional o Sala IV y el referendo son en mi opinión las reformas políticas más importantes de los últimos tiempos. Ambas reformas limitan el poder de los seres humanos de carne y hueso del Poder Ejecutivo y Legislativo. También ha habido reformas económicas muy importantes, que reflejan un mayor consenso sobre las políticas económicas. Este consenso hace que la política sea menos importante, que menos cambios sean necesarios y puede ser en parte responsable del menor interés en la política. |
Publicada originalmente en el "Diario Extra" de San José, Costa Rica