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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Marzo del 2010 Descargue este boletín en formato (PDF 566 KB ) (DOC 395 KB)
Mensaje de la presidencia de ANFE-Jorge Corrales Quesada Columna libre-De taxistas,poteadores,piratas y el estado-Carlos Federico Smith Cleptocracia y reforma tributaria-Luis E Loría Libertad con responsabilidad-Oscar Alvarez Araya
MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE El
pasado miércoles 17 de marzo ANFE llevó a cabo su primer seminario de este
año. En esta ocasión fue acerca del “Futuro de los Puertos del Atlántico”
tema de enorme actualidad e importancia en nuestro país.
En él participaron como exponentes el Ingeniero Olman Vargas Zeledón,
Director Ejecutivo del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos; la
Presidenta de la Cámara de Exportadores, señora Mónica Araya; la Señora
Laura Rivera de la firma KPGM, que ha llevado a cabo varios estudios sobre este
tema; el Dr. Alberto Cortés Ramos, Miembro del Consejo Universitario de la
Universidad de Costa Rica, entidad que recientemente se pronunció en contra del
proyecto de concesión de los muelles de Moín; el Ingeniero Francisco Jiménez,
en ese entonces Presidente Ejecutivo de JAPDEVA y actualmente Ministro de Obras
Públicas y Transportes; el Dr. Luis Eduardo Loría, Director de Proyectos de la
Comisión Asesora de Alta Tecnología (CAATEC), miembro de la Junta Directiva de
ANFE y autor de un estudio reciente acerca de los puertos de Moín, así como el
nuevo Presidente de la Junta Directiva del Sindicato de Trabajadores de JAPDEVA,
el señor Douglas Brenes. Deseamos
destacar que en cierto momento hubo interés de un grupo de funcionarios de la
Universidad de Costa Rica para participar en la actividad, quienes apoyan la
posición antes mencionada del Consejo Universitario de la UCR, pero declinaron
hacerlo dado el cobro de ¢5.000 que ANFE, institución sin fines de lucro,
cobraba en parte por el servicio de cafetería y bocadillos en la actividad.
Asimismo, en cierto momento el Señor Ronaldo Blair, anterior Secretario
General del Sindicato de JAPDEVA, indicó que asistiría a la actividad, lo cual
hubiera enriquecido la actividad dada su destacada participación en todo este
tema de la concesión de los Puertos del Atlántico, pero lamentablemente no lo
hizo, sin que hubiera sido en algún momento producto de un rechazo por parte de
ANFE, que se destaca por fomentar la libre expresión de las ideas. La
actividad fue todo un éxito, pues asistieron más de 125 personas,
principalmente estudiantes de zonas alejadas de San José, lo cual mucho nos
complació. Hemos
programado para el jueves 8 de abril en nuestras instalaciones, de 6 a 7 y
media, el foro denominado “Futuro de los Movimientos Políticos Liberales en
Costa Rica”, conducido por el Licenciado Mario Brenes Rímolo, politólogo y
Consejero de la Oficina Regional para América Latina de la Fundación Friedrich
Naumann para la Libertad, entidad con la cual ANFE mantiene una
estrecha relación de apoyo interinstitucional. El tema tiene un enorme
interés dada la importancia de las ideas liberales para la formulación de
políticas públicas y en lo cual se espera que ANFE tenga una importante
participación en los próximos meses. La actividad es gratuita y al final de
ella se brindará un refrigerio para los asistentes. Para reservaciones, llamar
al 2253 4460, 2253 4497 y 8996-6569 o por el correo electrónico anfe@anfe.or.cr
Este boletín contiene las siguientes secciones: Mensaje de la Presidencia, Pensamientos de Liberales, la Columna Libre de nuestro colaborador don Carlos Federico Smith, titulada “De Taxistas, Porteadores, Piratas y el Estado”. De nuestro Director Ejecutivo y miembro de la Junta Directiva de ANFE, Luis Eduardo Loría, reproducimos su artículo “Cleptocracia y Reforma Tributaria” y “SINTRAJAP-Coerción o Violencia”. También del Doctor Oscar Alvarez, miembro de la Junta Directiva de ANFE, incluimos su artículo “Libertad con Responsabilidad.” Jorge Corrales Quesada
Presidente de ANFE PENSAMIENTOS DE LIBERALES “Mises preparó una monografía en inglés titulada “Los Problemas
Económicos de México” en 1943. Por
razones desconocidas esta monografía permaneció sin publicar en inglés o en
español sino hasta ahora. (Problemas Econ-omicos de México by Ludwig
von Mises (México City: Instituto Cultural Ludwig von Mises).” (Este
paréntesis es de quien recopila estos pensamientos). “Puesto que México había practicado por muchos años políticas
proteccionistas, intervencionistas y socialistas, el país tenía que hacer una
transición hacia un régimen de mercados libres y de libre comercio. Aquellos
familiares con la defensa sin compromisos de Mises por el laissez faire,
estarán muy sorprendidos de que el propuso una serie de políticas “gradualistas”
para México. Por ejemplo, debido a
que un número de industrias había crecido y durante mucho tiempo habían sido
protegidas detrás de altas barreras arancelarias, sugirió una transición
hacia el libre comercio durante un período de varios años durante el cual los
niveles de las tarifas serían reducidas en un 10 por ciento cada año. Si bien por lo general fue crítico de los movimientos cooperativos
patrocinados y financiados por los gobiernos, Mises arguyó que la plena
privatización de la tierra en México debería ser estimulada (“supported”)
en beneficio de los campesinos pobres por medio de asistencia gubernamental en
la formación de cooperativas de productores y hasta de subsidios estatales
limitados, pero temporales, para ayudarlos a empezar.
En el área de privatización, Mises propuso que el camino de acción
más deseable sería la plena desnacionalización.
Pero, dado el clima ideológico en México, propuso que, por ejemplo, el
sistema ferroviario nacional fuera transformado en una empresa propiedad el
estado, pero que fuera independiente, cuya administración de los ferrocarriles
operaría con base en la búsqueda de ganancias.” (Richard M. Ebeling, Book Review, Problemas Económicos de Mexico by Ludwig von
Mises, Mexico City: Instituto Cultural Ludwig von Mises, en The Future of
Freedom Foundation, Freedom Daily, enero, 1999. www.fff.org/freedom/0199g.asp). Nota del editor: Richard M. Ebeling es un destacado escritor “libertario” de los Estados Unidos y fue Presidente de la Foundation for Economic Education (FEE), centro de pensamiento liberal clásico, del 2003 al 2008. Ha escrito numerosos libros incluyendo uno de tres volúmenes titulado Selected Writings of Ludwig von Mises. COLUMNA LIBRE DE TAXISTAS,
PORTEADORES, PIRATAS
Y EL ESTADO
Por
Carlos Federico Smith Tal
vez podría parodiar aquella afirmación de que “todo en política es algo
local”, para decir que “todo en economía es algo local”, y con ello poder
referirme a cómo el problema local de Costa Rica en torno al servicio público
de taxis es en realidad un ejemplo de cómo la intervención del estado termina
por crear serios problemas en los mercados.
Para este comentario, me referiré al “servicio público de taxis”
como el servicio remunerado de transporte básicamente unipersonal (o de pocos
pasajeros para verlo como algo distinto del
transporte en buses o busetas), que alguien presta públicamente a la
ciudadanía. Este
amplio mercado en Costa Rica es servido por tres grupos: los llamados taxistas,
quienes poseen un servicio formal de transporte otorgado por una concesión (o
placa) que el estado les otorga. Normalmente
suelen organizarse por medio de los llamados garajes, usualmente como
cooperativas, pero mucho el servicio es brindado en vehículos propiedad de
individuos que los subarriendan a choferes, quienes deben cumplir una cuota que
pagan a los dueños del vehículo a manera de alquiler. Otro
grupo importante de proveedores de ese servicio público es el llamado de “porteadores”
quienes al amparo del Código de Comercio y sin poseer la concesión de taxistas
como tales, brindan actualmente el servicio por una especie de contrato entre
partes privadas por el cual se transporta a una persona desde algún sitio
específico (puerta) a otro lugar concreto. Se suelen organizar como empresas
privadas. Finalmente
hay otro grupo importante de proveedores quienes, sin una estructura formal como
los anteriores, simplemente dan el servicio de transporte remunerado a quien
esté dispuesto a comprárselos por un cierto monto. Están fuera del llamado
marco de legalidad y se les suele conocer como “piratas”. Así
encontramos tres grupos de proveedores privados que dan el servicio de taxis
remunerados: (1) los taxistas con concesión del estado; (2) los porteadores que
operan sin concesión como tal, pero se acogen a la normativa del Código de
Comercio que permite tales operaciones y (3) los piratas que están fuera del
marco formal legal. Lo importante
es que en esencia brindan el mismo servicio de transporte colectivo en la
modalidad de taxi a la ciudadanía. Son oferentes que compiten por un mismo
mercado. El
estado pretende regular tal mercado, pero eso significa que cualquier medida que
tome para favorecer a uno de esos grupos, suele ir en detrimento del mercado
servido por los otros dos grupos. Por ello pretende “regular” (la palabreja
de moda”) ese mercado, dividiendo de alguna manera al consumidor cautivo entre
esos oferentes. Hasta
el momento la política seguida por el estado se caracteriza por otorgar
concesiones formales a los taxistas, restringiendo el número de ellos que puede
prestar dicho servicio, para lo cual incluso los protege asignándoles lugares
públicos en las vías de tránsito en donde los usuarios pueden acudir a
encontrar esa modalidad de transporte, (tales como parques, zonas aledañas a
importantes edificaciones o sitios, etcétera) sin demérito de que también
puedan “levantar” pasajeros en casi cualquier ligar de la vía pública. El
estado no ha podido impedir hasta el momento el servicio de los porteadores,
quienes se han agrupado en empresas, que suelen dar el servicio desde sus
garajes hasta el sitio en que se lo solicitan los clientes y de allí los
trasladan a su destino, pero el hecho es que también con esta modalidad de
servicio se suele “recoger” pasajeros en las vías públicas. Los
piratas son totalmente (al menos en derecho) rechazados y perseguidos por el
estado, acusados de brindar un servicio ilegal. Muchos piratas han optado por
irse integrando como parte de los llamados porteadores, para así evitar su
estado de ilegalidad, pero muchos siguen ejerciendo “por la libre” y son
capaces de recoger y dejar pasajeros en cualquier sitio. La
política estatal ha sido limitar el número de permisos o concesiones o placas
de los llamados taxis en comparación al llamado “mercado”. Es más, el
estado de forma ritual, si bien sin periocidad definida, efectúa estudios para
“medir” cuántas placas son necesarias en el mercado de taxis para,
supuestamente, aumentar el número de permisos en consonancia con los presuntos
aumentos de la demanda de servicios. Pero
tal figura es tan sólo una entelequia, pues el hecho es que siempre existe
presión para un mayor número de placas que las existentes en un momento dado,
como lo atestigua la simple presencia de los porteadores y de piratas. Dado
el anterior privilegio, la renta por la posesión de una placa de taxis es
sumamente elevada y, si bien no es este un estudio del tamaño del mercado de
taxis, la información que se tiene es que las placas legales para taxis se
venden privadamente en varios millones de colones, las cuales fueron obtenidas
con un costo relativamente muy bajo por los actuales poseedores de ellas. Es
bien sabido, por otra parte, que muchas de esas placas fueron concedidas
mediante influencias políticas, aunque muchos de esos políticos y los
funcionarios encargadas de concederlas, así lo niegan: es frecuente escuchar en
boca de taxistas (de quienes son propietarios de las placas de taxi y no de
quienes los alquilan a los verdaderos propietarios de aquéllas) su
agradecimiento con tal o cual político que le ayudó a conseguir “la plaquita”.
Es decir, el mercado de concesión de placas está sumamente politizado y
termina por generar una “renta” por encima de la que se lograría operando
en un mercado libre de servicios de taxis: por ello esas placas son tan buscadas
y apetecidas por quienes pretenden ser taxistas.
La restricción que significa ese número limitado de placas al tamaño
del mercado hace que todas esas ganancias en exceso se capitalicen en el valor
de venta en el mercado de esas placas de taxis.
El que primero las obtuvo capitaliza esas ganancias al venderlas a un
tercero. Los
burócratas alegan que el número de placas de taxis que otorgan es el definido
por la demanda en los mercados, pero eso es totalmente falso. El hecho de que en
cierto momento hay muchos otros proveedores de servicio de taxis, además de los
taxistas “legales”, indica que la demanda total del mercado es insatisfecha
por estos últimos. De aquí que, aunque estén expuestos a multas cuantiosas,
aparecen numerosos piratas ofreciendo el servicio, además de los camuflados
como porteadores. En
momentos en que esto se escribe la situación del mercado de servicios de taxi
está en una situación crítica (exacerbada por la llamada prohibición de
libre circulación de vehículos en San José, que obliga a una parte de la
población que normalmente no usaría el servicio de taxis a hacerlo para poder
ingresar a la ciudad en ciertas fechas). El gobierno busca nueva legislación
que elimine la posibilidad de que los porteadores continúen brindando el
servicio de taxis, con lo cual reforzaría la posición monopólica de los
taxistas, medida que obviamente no cuenta con el apoyo de los porteadores. Estos
últimos en su oposición han provocado, no sin cierta justificación, enormes
congestiones de tránsito en San José, mientras que los taxistas amenazan con
algo similar (algo peor, dicen su dirigentes) si legalmente no se elimina a los
porteadores. Para suavizar la cosa, el gobierno, intervencionista injustificado,
ofrece a los porteadores que, a cambio de su proscripción, aumentará el
número de placas legales de taxis, las que les serían entregadas, como
soborno, para que no se opongan a la aprobación de la nueva ley. En
resumen, se está en presencia de un estado que quiere redistribuir el pastel
del mercado de servicios de taxis mediante la restricción de la cantidad de
oferta de servicios de taxis, en donde los hoy concesionados lograrían
conservar su porción de mercado del cual hoy disponen y que se ha visto
erosionar gradualmente, al desaparecer la competencia que hoy tienen de los
porteadores. Aunque los taxistas
aprovechan esta circunstancia no sólo para conservar su posición, sino para
aumentarla. Pero los piratas están al acecho… en tanto el servicio de taxis
continúe generando las ganancias monopólicas producto de la restricción de
placas, continuarán entrando ilegalmente al mercado. Para impedirlo el estado
ha propuesto endurecer las penas, como aparece en la nueva ley de Tránsito,
pero las necesidades de trabajo y las posibilidades de ganancias seguirán
motivando a los piratas (muchos de los cuales son familiares de taxistas y hasta
taxistas que se convierten en piratas al terminar “el día” como legales,
después de devolver el taxi legal al dueño del taxi que alquilan para
trabajar). La
política gubernamental seguida posee las semillas de su fracaso: de hecho los
frutos ya se han visto en estos años y hoy con mayor claridad. El estado es
incapaz de conocer el tamaño del mercado del servicio de taxis, mercado que
varía mucho de tamaño en función de las horas del día, de la situación
climática y qué se yo. En tanto en algún momento el servicio ofrecido es
inferior al demandado habrá un incentivo para que entren nuevos oferentes al
mercado. Los
liberales hemos planteado una propuesta concreta en torno al servicio de taxis,
pero hasta el momento los gobernantes han prestado oídos sordos a ella (tal vez
porque se les acabaría el poder político que logran con otorgar concesiones).
Creo que ha llegado la hora de tomar en serio esta propuesta, pues, de ser
soslayada, el problema con los taxis se va a agravar (aunque las autoridades
nunca reconocerán que se debe a que sus medidas son contrarias a la naturaleza
de los mercados). Se
trata de ampliar las posibilidades de ingreso de oferentes al mercado de
servicios de taxis, posibilidad que incluso en la difícil coyuntura económica
actual puede cobrar mayor relevancia (circunstancia que ha agravado el problema
por una mayor presencia de piratas y porteadores tratando de obtener ingresos).
Con la propuesta se satisfaría al consumidor, que es el fin último que se
tienen en una economía: llenar los deseos y necesidades de los consumidores.
Estos son los verdaderos propósitos de una economía y no generar sistemas de
rentas que son instituidas para generar poder político. En
la propuesta hay ciertas reglas que se sugiere sean implementadas para la
generalidad de quienes brindarían el servicio, con el objetivo de proteger al
consumidor del abuso y del crimen o delito, reglas que se impondrían para todos
los proveedores del servicio y que me permito mencionar si bien brevemente. El
principio general es que cualquier persona que desee brindar el servicio de
taxis pueda hacerlo sujeto a las siguientes restricciones: (1)
Todo vehículo deberá ser pintado de un color específico (rojo, por ejemplo) y
deberá tener un rótulo que indique ser un taxi. (2)
En su interior deberá contar con un cartel en que se presenta, visible para el
pasajero, la fotografía y nombre del conductor. (3)
Deberá contar con un seguro contra accidentes que cubra al pasajero. (4)
El conductor deberá tener su licencia al día (no se requiere una licencia
especial). (5)
El vehículo deberá contar con la revisión técnica generalmente se aplica a
los vehículos privados. El
estado no tiene nada que hacer restringiendo la oferta de servicios de taxi que
demandan los ciudadanos. Si lo hace, crea privilegios y daña a los
consumidores, intereses que, como puede haberlo observado el lector, han estado
ausentes en la discusión pública de este tema. ¿Será porque el consumidor de
servicios de taxis no está organizado, posiblemente porque el beneficio
individual que la competencia le brindaría a ese consumidor es “pequeño”
en comparación con el costo que tiene organizarse? Y ahora, ¿quién podrá
defendernos de las malas decisiones del estado? Ojalá que la racionalidad prime
y que el estado se dedique a hacer aquellas cosas en la cual agrega algo
positivo al bienestar ciudadano, cosa que no logra con restricciones
innecesarias que sólo conservan o aumentan el poder de los políticos que no
toman como primordial el bienestar del ciudadano costarricense. CLEPTOCRACIA Y REFORMA TRIBUTARIA
Luis E. Loría* De acuerdo con Jared Diamond, en su libro Guns, germs
and steel, la diferencia entre un cleptócrata y un sabio estadista es una de
grado: depende de qué tan grande es el porcentaje de los tributos extraídos a
la sociedad que retienen las elites y qué tan satisfechas se encuentran las
personas comunes con los usos a los que se ha asignado el gasto con el objetivo
de redistribuir la riqueza. Al contrastar la definición de Diamond con los
resultados de la encuesta de opinión del estudio “La Reforma Tributaria
pendiente en Costa Rica: consideraciones para el diseño del Sistema Tributario”,
que aparecerá publicado el próximo número de la Revista Ciencias Económicas
de la Universidad de Costa Rica, se encontró evidencia de que existe una
percepción de que el sistema tributario vigente es cleptocrático. Los resultados fueron claros. Al preguntar quiénes se
benefician más del sistema actual de impuestos, tres cuartas partes de los
entrevistados (76.7% opinó que son las elites, 45.3% los que más tienen, 27.6%
las grandes empresas y 3.8% esas dos opciones). Ese resultado contrasta
claramente con tan solo un 13.9% que considera que todos se benefician por
igual, y un bajo 4.6% que opina que son los que menos tienen. En el mismo
estudio, un 80% de las personas entrevistadas consideró que -en caso de que
aumenten las recaudaciones de impuestos- el gobierno no invertirá los recursos
adecuadamente. Esa percepción no puede ser ignorada por las autoridades
económicas y los diputados en la Asamblea Legislativa. Desventaja para la actividad productiva. El pago de
impuestos constituye una de las principales desventajas para hacer negocios en
Costa Rica. De acuerdo con el Informe Doing Business 2010, nos ubicamos la
posición 154 de 183 países. Ante esa realidad, no debe sorprendernos que las
últimas tres administraciones fracasaron en sus intentos por aprobar un nuevo
paquetazo de impuestos. Es evidente que los ciudadanos y las empresas -con toda
razón- rechazan nuevos impuestos, porque los consideran injustos e
inconvenientes para el desarrollo de actividades productivas. Los intentos por instaurar nuevos impuestos
considerados como injustos, o que se invertirán de una manera inadecuada,
históricamente contribuyeron a la desobediencia civil e incluso sirvieron como
detonante para revoluciones en contra de los gobiernos que los promovieron. El
ancien régime francés se desmoronó en un intento por impulsar una reforma
tributaria. Al respecto, en 1791, Thomas Paine, explicó que, previo al
estallido de la Revolución Francesa, el Ministro de Finanzas envió al
Parlamento los edictos para dos nuevos impuestos recomendados por la Asamblea de
Notables. La respuesta del Parlamento: “Que con ingresos tales como los que la
Nación soportaba entonces, la palabra impuestos no debería ser mencionada, si
no es con el propósito de reducirlos; y lanzaron ambos edictos fuera.” *Publicado en el periódico La Extra del martes 9 de marzo del 2010. Loría es miembro de la Junta Directiva de ANFE. LIBERTAD CON RESPONSABILIDAD
Por
Oscar Alvarez Araya*
La
libertad es uno de los valores esenciales de la dignidad humana. Valores tales
como la justicia, la igualdad y la solidaridad sólo pueden subsistir en
regímenes que garanticen, en primer lugar la libertad. El humanismo es
inconcebible sin libertad individual. El
ser humano es, a diferencia de los animales, un ser pensante, un ser que piensa
y que actúa y que puede distinguir y escoger entre diferentes caminos u
opciones. Es decir que es un ser marcado por la libertad. La
lucha del pueblo de Israel en Egipto fue una de las primeras luchas del ser
humano por la libertad. Pero fueron los griegos los padres fundadores de la
libertad. Atenas fue la primera democracia caracterizada por principios de
libertad, igualdad, tolerancia y fraternidad. Desde entonces se decía que lo
que distingue a un griego de un bárbaro es la libertad. Hoy se podría afirmar
que lo que separa a un ciudadano de un súbdito es el ejercicio de la libertad
individual. La
libertad es las libertades fundamentales. Comenzando con la libertad de
pensamiento, la libertad de analizar, la libertad de cátedra, y continuando con
la libertad de expresión, la libertad de prensa, de reunión, de tránsito, de
asociación y de no asociación… y sin olvidar la libertad religiosa, la
libertad electoral y la libertad económica. Todas interconectadas entre sí y
alimentándose o debilitándose unas a otras. La
libertad no debe confundirse con el libertinaje o con la libertad absoluta, la
cual generalmente termina en la anarquía o la dictadura absoluta. La libertad
es inseparable de la responsabilidad. Cada libertad implica, también una
responsabilidad. El ejercicio de la libertad implica responsabilidades con uno
mismo, con los demás, tanto los que viven ahora como los que vivirán en el el
futuro. Los derechos implican deberes. Cada derecho humano tiene como
contraparte una obligación. La libertad existe, entonces, dentro de la ley, en
el marco del estado de derecho, o mejor aún dentro del estado de derechos y
responsabilidades u obligaciones. El
gobierno debe salvaguardar el estado de derechos humanos y la libertad con
responsabilidad. Todas
las formas de dictadura o tiranía, sean políticas, económicas o religiosas,
de derechas o de izquierdas, constituyen los grandes enemigos de la libertad. El
régimen que mejor anula la libertad o las libertades fundamentales es el
totalitario, no importa que se proclame o autoproclame de derechas o de
izquierdas. En el régimen totalitario el poder del estado no tiene límites y
llega a asfixiar y anular las libertades de los ciudadanos. Limitar el poder del
estado, garantizando un espacio para el ejercicio de las libertades es lo mismo
que resistir al totalitarismo. El
sistema político más propicio para el ejercicio de las libertades es el
sistema democrático. Sin embargo, aún en esos sistemas existen presiones para
la anulación o limitación de las mismas. En los países democráticos las
presiones se mueven como un péndulo desde el autoritarismo hacia el
populismo y de nuevo hacia el autoritarismo. Tanto
el estado de derecho como la división y equilibrio de los poderes del estado
contribuyen a salvaguardar la libertad. Pero tal división o equilibrio pueden
ser ficticios si detrás
del ordenamiento jurídico existen poderes fácticos, económicos, militares o
políticos que controlan el estado e impiden la libertad. Los
frenos o contrapesos no deben existir solamente a nivel de los poderes del
estado, como lo enseñó con sabiduría el Barón de Montesquieu, sino también
en el sistema de partidos políticos y en el sistema económico. El equilibrio
de poderes debe regir entonces a todo nivel si es que aspiramos a promover y
salvaguardar la libertad. Publicado
en el periódico La Nación en abril del 2008. El doctor Alvarez es miembro de
la Junta Directiva de ANFE.
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