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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Setiembre del 2009 Descargue este boletín en formato (PDF 742 KB ) (DOC 499 KB)
Mensaje de la presidencia de ANFE-Jorge Corrales Quesada ANFE: Presentación del libro Políticamente Incorrecto-Juan E.Muñoz Giró Política económica del "No"- Luis E. Loría Dolarización para las Américas-Luis E. Loría
MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE
El martes 29 de setiembre en los salones de ANFE presentamos el libro de nuestro colaborador, don Carlos Federico Smith, titulado “Políticamente Incorrecto”. En esta actividad nos acompañaron 25 personas, pues, si bien inicialmente se habían inscrito más de 40 personas, probablemente las enormes presas que agobian a San José -y particularmente en las cercanías de ANFE- dieron lugar a que muchas de ellas no les fuer posible acompañarnos. Esperamos, dentro de nuestro optimismo, que esa haya sido la causa de esa situación. En todo caso, sirve para demostrar la insania de las restricciones vehiculares que el estado ha impuesto en San José y que más bien dan lugar a tales atascos en ciertas horas del día. No es posible que no aumenten las presas si cada vez hay menos calles disponibles para el tráfico de vehículos. La exposición de esa noche estuvo a cargo de nuestro Vicepresidente, el Dr. Juan Muñoz Giró, cuya charla les adjuntamos en este Boletín. Con posterioridad a ella tuvo lugar un interesante cambio de opiniones entre los asistentes. Aprovecho para agradecer el apoyo de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad y de la empresa Alimentos Jack’s para el buen desarrollo de la presentación del libro en mención. En ANFE continuamos vendiendo la obra “Lecciones de Tres Grandes Crisis Financieras” al módico precio de ¢2.000, así como del libro de nuestro colaborador don Carlos Federico Smith “Políticamente Incorrecto”, también a un precio cómodo de ¢3.000. Para el martes 27 de octubre ANFE tiene planeado realizar un foro dedicado a los que se conoce como “derechos de carbono”. Oportunamente les indicaremos por medios electrónicos y de prensa los detalles de esta actividad. Este Boletín contiene la columna “Pensamientos de Liberales”, además de la Columna Libre escrita por nuestro colaborador don Carlos Federico Smith, la cual se titula “Algunas Afirmaciones y Explicaciones acerca del Liberalismo-Parte II”, que es el segundo de cuatro ensayos en donde analiza cinco críticas diferentes que se le suelen hacer al liberalismo, brindando un comentario amplio acerca de su veracidad. Esperamos que tenga la oportunidad de leerla, tal como lo hizo con la columna anterior, en que analizó otras cinco críticas. Es importante que refresquemos permanentemente nuestras ideas acerca de por qué defendemos la libertad. Asimismo les informamos que hemos llegado a un arreglo con la prestigiosa entidad AIPAnews, a fin de que ANFE reproduzca algunas de sus noticias e interpretación que de ellas hace AIPAnews. Estamos seguros de que disfrutarán de la sagacidad y honestidad de esa agencia, por lo cual les invitamos a su lectura. Este Boletín contiene la primera de ellas. En este Boletín reproducimos la exposición que nuestro director, el Dr. Oscar Alvarez Araya, hiciera durante el seminario que ANFE organizó el mes pasado en torno a la situación venezolana (y hondureña). La exposición del Dr. Alvarez se recoge bajo el título “La Política Exterior de Chávez”. También incluimos dos artículos de nuestro frecuente colaborador y director de ANFE, el Dr. Luis Loría, los cuales llevan como títulos “La Política Económica del No” y “Dolarización para las Américas,” cuyas lecturas estimulamos.
Jorge Corrales Quesada Presidente de ANFE PENSAMIENTOS DE LIBERALES
“Tal vez a Norberto Ceresole, ‘gran amigo’ de Chávez –firme creyente en el lebensraum Bolivariano, profeta del ‘Fénix alemán’, negador del Holocausto y crítico de los ‘judíos’ Marx y Adam Smith (sic)-, no lo habría incomodado la inserción del comandante en ese elenco. En su obra Caudillo, ejército, pueblo. La Venezuela del presidente Chávez (1999), Ceresole escribió: En Venezuela el cambio se canalizará a través de un hombre, de una ‘persona física’ y no a través de una idea abstracta o de un partido… El pueblo de Venezuela generó un caudillo. El miedo del poder actual es precisamente esa relación establecida entre el líder y la masa. Esta naturaleza única y diferencial del proceso venezolano no puede ser tergiversada ni malinterpretada. Se trata de un pueblo que le dio una orden a un jefe, un caudillo, un líder militar. ¿Chávez es fascista? Teodoro Petkoff ha reflexionado sobre el tema: Chávez no es fascista, pero tiene elementos fascistoides: el culto al líder providencial, a la tradición y a la violencia; la manipulación de la historia para sus fines políticos, el desconocimiento de la legalidad y las formas republicanas en nombre de la voz popular, su presencia permanente y opresiva en los medios, el discurso brutal y agresivo contra el adversario, que eso sí es nazi y que (no sé si lo ha leído) proviene de Carl Schmitt, el teórico nazi para quien la ecuación fundamental de la política es amigo/enemigo. Y Chávez, para los enemigos, ni pan ni agua. Además, es militar, un hombre formado para aniquilar al enemigo. La opinión de Petkoff tiene un peso específico. Más que una opinión es un veredicto histórico irrecusable. No sólo lo suscribe un hombre que estuvo en la guerrilla, un hombre insospechable de proclividades ‘capitalistas’, un hombre que sufrió prisión, un hombre que ha luchado medio siglo por el socialismo desde todas las tribunas y trincheras. Petkoff tiene una legitimidad adicional, quizá irrepetida en América Latina. Con su hermano Luben (que luchó por Cuba, amó a Cuba y mantuvo siempre su vínculo con la isla), Teodoro proviene de una familia de comunistas europeos, el padre búlgaro, la madre polaca. Ambos llegaron a Venezuela en los años veinte y plantaron en sus hijos el espíritu revolucionario. En otras palabras, no sólo la Revolución cubana marcó la vida de Petkoff, también la revolución original, la Revolución rusa. Y es desde esa legitimidad biográfica como juzga a Chávez. En sus palabras y su tono no hay rencor ni ‘odio de clase’. Hay, eso sí, pasión crítica contra el líder que, en su culto a la personalidad (su persona), a la violencia, a la agresividad, al belicismo, ha terminado por parecerse a otros torvos líderes de la Europa del siglo XX y ha manchado el noble ideal del socialismo democrático con la escoria de doctrinas nazi-fascistas que niegan (y al hacerlo, simbólicamente, suprimen) a quien piensa distinto, al adversario, al otro. Este veredicto de Petkoff sobre Chávez valida, en retrospectiva, el que hubieran pronunciado Plejánov y Marx. En Venezuela las personas no se matan por las ideas. Pero al escuchar los ataques brutales de Hugo Chávez contra sus ‘enemigos’, hay que ver en esa contención la mano de Dios.” (Enrique Krauze, El Poder y el Delirio, Venezuela: Editorial Alfa, 2008, p. p. 210-212.) COLUMNA LIBRE - SIGUIENTES CINCO AFIRMACIONES Y EXPLICACIONES ACERCA DEL LIBERALISMO: PARTE II
Esta edición del Boletín de ANFE continúa el análisis de objeciones que se suelen formular al liberalismo y que iniciáramos en el Boletín anterior. En esta oportunidad se tratan cinco objeciones adicionales a las primeras cinco ya comentadas. Reitero que la expresión liberalismo, tal como se mencionó en el primer comentario en el Boletín de ANFE, se refiere a lo que se conoce como liberalismo clásico. Esto es, en esencia aquél que, consciente de que el Estado es una institución indispensable, minimiza el alcance de la esfera pública en contraste con la esfera de acción privada, de manera que las personas puedan colaborar al máximo libremente entre sí, Acerca de ello, me permito resaltar lo que dice el estudioso Raimondo Cubeddu: “El liberalismo es ante todo una teoría y una praxis para el control y la reducción del poder que parte de la constatación de que los individuos, aun teniendo los mismos derechos, son naturalmente diferentes en cuanto dotados de un conocimiento limitado y falible.” (Raimondo Cubeddu, Atlas del Liberalismo, Madrid: Unión Editorial, 1999, p. 16. Las letras en cursiva son del autor).
AFIRMACION No. 6: EL LIBERALISMO ES ANTI-RELIGIOSO. EXPLICACION: Para analizar esta afirmación, es necesario hacerlo desde dos matices diferentes. Uno, que me permito llamar “histórico”, requiere tener presente principalmente la historia de América Latina -que incluye la experiencia de Costa Rica- acerca de conflictos políticos que se dieron entre “liberales” y el orden secular de la Iglesia Católica, principalmente en el siglo XIX. Estos no sólo se concentraron en esa área geográfica, sino que también se presentó en regiones de Europa. El segundo enfoque, que denomino “ideológico”, se refiere a si, como tal, el pensamiento liberal es antitético a las creencias religiosas, independientemente de su momento histórico-político. En cuanto a lo primero, es sabido que el término “liberal” se conoció formalmente por primera vez en las reuniones de las Cortes de Cádiz y en la elaboración de la Constitución española de 1812. Liberales se les llamó a los diputados asistentes a dichas reuniones, quienes se oponían al absolutismo monárquico de la época. A su agrupación política se le denominó “partido liberal”. Esto le menciona Hayek, quien dice que “como nombre de un movimiento político, el liberalismo aparece… primeramente cuando en 1812 fue usado por el partido español de los Liberales.” (Friedrich A. Hayek, “Liberalism,” en Enciclopedia del Novicento, 1973 y reproducido en Friedrich A. Hayek, New Studies in Philosophy, Politics, Economics and the History of ideas. London: Routledge & Kegan Paul, 1978, p.p. 120-121). Durante el siglo XIX el liberalismo político se extendió en el continente americano y en muchas ocasiones se enfrentó políticamente con la Iglesia Católica, la cual, a inicios de dicho período, se encontraba fuertemente ligada con el poder político español. Conforme las naciones latinoamericanas se independizaron - el movimiento independentista fue impulsado en grado sumo por los movimientos liberales- la Iglesia Católica pretendió conservar ciertos privilegios que los nuevos gobiernos consideraron inapropiados, como, por ejemplo, cementerios en donde no se podía enterrar a quienes no participaban de la fe católica o el dominio de muy vastas propiedades que esos políticos juzgaban debían pasar a manos seculares o bien el casi monopolio de la educación religiosa, en contraste con la propuesta liberal de una extensa educación (generalmente estatal) laica, entre otros problemas “terrenales”. Es discutible si esas acciones gubernamentales frente al poder terreno de la Iglesia Católica, que en cierto grado no parecen ser muy liberales, fueron las apropiadas de llevar a cabo. El hecho significativo para nuestro análisis es que en esa era se presentó un importante conflicto entre las autoridades políticas, que se solían denominar liberales, y las autoridades de la Iglesia Católica, que históricamente habían estado fuertemente asociadas con las autoridades imperiales españolas. La Iglesia, en general, era muy cercana a todo tipo de poder monárquico, como fue el caso de Francia, por ejemplo, pero es necesario señalar que, en algunas otras naciones europeas, el conflicto fue entre gobiernos de tipo liberal y autoridades religiosas distintas de la iglesia Católica. Este fenómeno latinoamericano (y de Francia) puede, entonces, explicar la aseveración de que “El liberalismo es anti-religioso”, pero en realidad era una disputa de poder entre gobernantes de partidos liberales y una Iglesia Católica que había estado profundamente ligada a los gobernantes imperiales que habían perdido la lucha por mantener la Corona Española en América Latina. No hay duda que la lucha de los liberales por la libertad de los individuos los enfrentaba directamente con el poder religioso conservador y ligado a los reyes de ese entonces. Más interesante de analizar, en mi criterio, es si el liberalismo, como orden político y abstrayéndolo de circunstancias históricas particulares, adversa las creencias religiosas concretas que puedan tener los individuos dentro de ese orden extendido, a lo cual respondo con un significativo no, como intentaré explicar. Ciertamente hubo destacados pensadores que contribuyeron a definir lo que se puede denominar como el pensamiento liberal clásico y quienes se opusieron a movimientos religiosos, principalmente a la Iglesia Católica, pero reitero que surgía de la fuerte relación entre monarcas absolutistas y esa corporación religiosa, principalmente, pero que también fue un conflicto que se presentó con otras agrupaciones religiosas. Ejemplos de aquellos intelectuales son Voltaire y Montesquieu, ilustrados franceses, quienes criticaron fuertemente la relación entre la Iglesia Católica y los reyes totalitarios, así como el inglés John Locke, acerca de quien de seguido me referiré con algún grado de detalle. John Locke, uno de los más importantes pensadores germinales del liberalismo clásico, siempre consideró a la iglesia como “una sociedad libre y voluntaria y que los asuntos religiosos estaban lejos de los intereses del gobierno”. Señaló que “la tolerancia que le extendía a otros se la negaba a los papistas y a los ateos… pero es claro que Locke hizo tal excepción no por razones religiosas sino con fundamento en políticas de Estado. Miró a la Iglesia Católica como un peligro para la paz pública porque le había otorgado obediencia a un príncipe extranjero; y excluyó al ateo porque, desde el punto de vista de Locke, la existencia del Estado dependía de un contrato y la obligación del contrato, como de toda ley moral, dependía de la voluntad Divina.” (W. R. Sorley, “John Locke” en The Cambridge History of English and American Literature, Vol. VIII: The Age of Dryden, XIV: John Locke, 13: Locke’s View on Church and State, par. 27, New York: Putnam, 1907-1921). Como orden político, el liberalismo pretende garantizar la libertad de los individuos para que puedan satisfacer sus expectativas ante la vida, pero ello requiere de un Estado cuyo poder sea limitado. Como señala Cubeddu, este objetivo del liberalismo, si se traslada al campo religioso, “se concreta en la reducción de la religión a fenómeno privado y en la tolerancia” (Raimondo Cubeddu, Op. Cit., p. 32). Esta idea refleja la posición de Locke acerca de que la iglesia, de la cual escribió que, “Veamos lo que es una iglesia. Considero que ésta es una sociedad voluntaria de hombres que se reúnen de mutuo acuerdo para rendir culto público a Dios en la forma que ellos juzguen que le es aceptable y eficiente para la salvación de sus almas.” (John Locke “Carta sobre la Tolerancia”, en Estudios Públicos, 28, Santiago, Chile: Centro de Estudios Públicos, 1987, p. 8), y en lo que se refiere a la tolerancia, transcribo un párrafo de la Carta de Locke que, al conjuntarla con el papel del Estado ante la religión, me parece resume adecuadamente la posición liberal ante este tema: “que todas las iglesias se obligaran a proclamar que la tolerancia es el fundamento de su propia libertad y a enseñar que la libertad de conciencia es un derecho natural del hombre, que pertenece por igual a los disidentes como a ellos mismos, y que nadie puede ser obligado en materias de religión, ni por ley ni por fuerza.” (Ibídem, p. 34). Desde el punto de vista del individuo, es posible considerar que de alguna manera desea practicar algún tipo de religión y, por tanto, aprecia la libertad de practicarla (o de no hacerlo). Es un asunto de la conciencia de cada individuo el desear ejercitar (o no ejercitar) su práctica religiosa. Lo importante es que su práctica (o no práctica) no ocasione un daño a los demás individuos. Así, asevera David Conway, que “En virtud de la medida de libertad que otorga a sus miembros, una organización política liberal debe proveerles con la libertad de practicar (o de no practicar) la religión sin daño alguno… (ese) hecho de poder practicar la fe de su elección en sí mismo no establece que tal forma de organización política sea la mejor para cada miembro… pues mucha gente preferiría que tan sólo fuera su propia religión la practicada si se compara con que se permitiera a otros practicar otras formas de fe o el ateísmo… el precio que cada miembro de la sociedad debe pagar para que se le permita vivir de acuerdo con su propia fe particular es la extensión de la tolerancia religiosa a otros. La medida de libertad que se concede a todos los miembros dentro de una organización política liberal le permite a cada uno de ellos practicar o no practicar su religión de acuerdo con sus propias luces.” (David Conway, Classical Liberalism: The Unvanquished Ideal, New York: St. Martin’s Press, Inc., 1995, p. p. 17-18). Espero que con esta exposición de principios pueda haber desnudado la falacia de que el liberalismo es opuesto a la religión. La religión es, en esencia, un asunto privado en lo que nada tiene que ver el Estado. De aquí la importante idea liberal de la separación entre la Iglesia y el Estado. Al creyente, como al ateo, lo que les interesa es poder ejercitar cualquier creencia que su conciencia considere deseable. Y la sociedad abierta le garantiza el ejercicio (o el no ejercicio) de la fe, en tanto que con ello no dañe a los restantes individuos. El ensayo que Locke escribió en 1689, y que he venido citando, es crucial en el desarrollo del pensamiento liberal. En su Letters Concerning Toleration (Carta sobre la Tolerancia), trata del derecho de cada individuo a escoger su propio camino hacia la salvación, así como acerca de la ilegitimidad de que el Estado empuje a la gente a mantener ciertas creencias religiosas: el gobierno civil no debe tener incidencia en los asuntos religiosos de las personas. Termino el comentario de la presunción de que “el liberalismo es anti-religioso” con una cita de Locke, que me parece resume la correcta posición liberal ante el tema de la fe de los individuos, en donde enfatiza el límite del área pública del área privada en cuanto a la religión: “toda jurisdicción del gobernante alcanza sólo a aquellos aspectos civiles, y que todo poder, derecho o dominio civil está vinculado y limitado a la sola preocupación de promover estas cosas; y que no puede ni debe ser extendido en modo alguno a la salvación de las almas… el poder del gobierno está sólo relacionado a los intereses civiles de los hombres; está limitado al cuidado de las cosas de este mundo y nada tiene que ver con el mundo que ha de venir” (John Locke, “Carta sobre la Tolerancia”, en Estudios Públicos, Op. Cit., p. 6 y p. 8).
AFIRMACION No.7: EL LIBERALISMO DISCRIMINA CONTRA LAS MINORÍAS. EXPLICACION: La mejor forma de entrarle a esta aseveración que se formula acerca del liberalismo es refiriéndose al debate intelectual en torno al multiculturalismo, fenómeno que si bien se relaciona con que muchas sociedades están abiertas al ingreso de gentes provenientes de otras culturas, conceptualmente permite también incorporar el tema de culturas de poblaciones indígenas como formas de vida “diferentes” de la tradición mayoritaria o más poderosa que hay en una nación (o bien de la minoría más poderosa). Así queda planteado el asunto de cómo las sociedades deben acomodar otras culturas diversas y diferentes de la propia y permite que analicemos la aseveración de que el liberalismo, como tal, discrimina contra las minorías en una sociedad. El llamado problema del multiculturalismo generalmente se ha referido a las necesidades de integración de culturas extranjeras o forasteras a la nacional mayoritaria, pero dicho tema nos permite analizar acerca de la posición liberal clásica ante la diversidad cultural, pues en principio es aplicable a grupos que sean objeto de discriminación en una sociedad, tales como la racial, sexual, tribal, de preferencia sexual, entre otros análogos, que en realidad son semejantes en cuanto a la aceptación de la diversidad y de cómo las sociedades deberán acomodarla. Señala Chandran Kukathas, “el liberalismo es una doctrina profundamente simpática con el multiculturalismo porque proclama la importancia de la libertad individual de vivir una vida propia para él o para ella, aún si la mayoría de una sociedad desaprueba la forma en que se vive esa vida. De acuerdo con las tradiciones del liberalismo, debe tolerarse los hábitos o las diferencias de una minoría en vez de ser suprimidas.” (Chandran Kukathas, “Anarcho-Multiculturalism: The Pure Theory of Liberalism,” en Geoffrey Brahm Levy, editor, Political Theory and Australian Multiculturalism, New York: Berghahn Books, 2006, p. 37). En el orden liberal una minoría no es obligada a que valores de una sociedad que no pueda acatar ni tampoco se le prohíbe que viva según sean sus valores. El punto esencial de la idea liberal es lograr formas en las cuales los grupos o minorías puedan vivir en sociedad sin entrar en conflicto con los otros grupos o con los valores de la sociedad; esto es, cómo lograr una coexistencia pacífica. Ello puede ser muy difícil de lograr en la práctica, pero la idea es que, en una sociedad en la que hay diversas culturas, cada persona podrá asociarse libremente con quien le plazca, sin tener que aceptar valores que no reconocen o bien que no puede obedecer, pero ello siempre en cuanto se respete el derecho a otros a hacer lo mismo. Lo podemos llamar tolerancia con los demás, que en el caso extremo puede ser llevado a ser tolerante aún con quienes no simpatizan con el liberalismo. Como dice Kukathas, “una sociedad multicultural liberal clásica puede contener dentro de ella muchos elementos iliberales.” (Chandran Kukathas, Ibídem, p. 38), pero también ningún grupo o cultura particular puede recibir un tratamiento especial diferente de las otras que componen la sociedad liberal. En resumen, ni favores ni temores. Esta visión de Kukathas no es enteramente compartida por otros pensadores liberales, quienes, por ejemplo, cuestionan el principio de si se puede ser tolerante con quienes son intolerantes hacia los principios liberales. Este tema ha sido objeto de constante debate entre pensadores liberales, aunque, como dice Kukathas, “si algo es característico de la tradición liberal es su cautela ante la concentración del poder y de los esfuerzos de los poderosos por suprimir el disentimiento. Los regímenes liberales han sido notables por su compromiso con la dispersión del poder y con la tolerancia hacia el disentimiento en las ideas –ya sean ellas conservadoras, socialistas, fascistas, teocráticas o simplemente anti-liberales.” (Ibídem, p. 41). Por considerarla una referencia relevante, me permito citar a Ludwig von Mises: “…el liberalismo debe ser intolerante ante cualquier tipo de intolerancia… El liberalismo exige la tolerancia como un asunto de principio, no de oportunidad. Demanda tolerancia aún de las enseñanzas obviamente más sin sentido, de formas absurdas de heterodoxia y de supersticiones tontamente infantiles. El liberalismo demanda tolerancia por las doctrinas y opiniones que considera van en detrimento y arruinan a la sociedad y hasta para con los movimientos que él combate infatigablemente. Porque lo que impulsa al liberalismo para demandar y estar de acuerdo con la tolerancia no es consideración por el contenido de la doctrina a ser tolerada, sino por el conocimiento de que sólo la tolerancia puede crear y preservar la condición de paz social, sin la cual la humanidad debe retroceder a la barbarie y penurias de siglos que hace mucho pasaron.” (Ludwig von Mises, Liberalism in the Classical Tradition, Irvington, New York: Foundation for Economic Education, 1985, p. p. 55-56). En el marco de la crítica de que el liberalismo clásico discrimina contra las minorías, en ocasiones se le ha acusado de ser racista, por lo que, a pesar de lo descabellado de la aseveración, me referiré brevemente a este caso concreto, señalando la idea liberal de que no hay amos naturales, ni esclavos naturales, pues, como señaló Adam Smith, “La diferencia entre los caracteres más desemejantes, como entre un filósofo y un esportillero (mozo que hace mandados de puerta en puerta), parece proceder no tanto de la naturaleza como del hábito, costumbre o educación.” (Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, Tomo I, San José, Costa Rica: Universidad Autónoma de Centro América, 1986, p. 55. El paréntesis es mío). En torno a la discriminación racial y a su situación más extrema, como lo es la esclavitud, John V. Denson señala que: “Una de las metas principales y de los grandes logros del liberalismo clásico fue la abolición de la esclavitud –que ocurrió en toda la Civilización Occidental durante el siglo diecinueve -sin que la guerra fuera necesaria -excepto por la revuelta en Haití- a pesar del hecho de que la esclavitud había sido una importante y bien aceptada institución mundial durante miles de años. La gran tragedia para el liberalismo clásico, y para el pensamiento político de los Estados Unidos, fue que las ideas de un gobierno limitado y de los derechos de los estados, que eran ideas del liberalismo clásico que habían sido adoptadas por el Sur, se entrelazaron con la idea de la esclavitud, a la cual el liberalismo clásico se oponía.” (John V. Denson, editor, Reassessing the Presidency: The Rise of the Executive State and the Decline of Freedom, Auburn, Alabama: The Ludwig von Mises Institute, 2001, p. xvii). William Lloyd Garrison fue uno de los líderes más destacado del movimiento en favor de la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos y un connotado liberal. En su Declaration of Sentiments of the American Anti-Slavery Convention, escrita en 1833, señaló que “El derecho a disfrutar de la libertad es inalienable. Invadirlo es usurpar la prerrogativa de Jehovah. Todo hombre tiene derecho a su propio cuerpo –a los productos de su trabajo propio- a la protección de la ley- y a las ventajas comunes que tiene una sociedad. Es piratería comprar o robarse a un nativo de Africa, y sujetarlo a esclavitud. Con certeza, el pecado es tan grande cuando se esclaviza a un africano como a un estadounidense.” (William Lloyd Garrison, “Man cannot hold property in Man,” en David Boaz, editor, The Libertarian Reader: Classic and contemporary writings from Lao-Tzu to Milton Friedman, New York: The Free Press, 1997, p. 78). Frederick Douglass planteó, creo mejor que nadie, el caso liberal en contra de la esclavitud y la servidumbre racial en los Estados Unidos. El escapó de la esclavitud en 1838 y escribió Letter to His Old Master (Una carta a su antiguo amo), que en parte dice: “Desde ese momento resolví que algún día me fugaría. La moralidad del acto lo resuelvo de la manera siguiente: Yo soy yo: usted es usted; somos dos personas distintas, personas iguales. Lo que es usted, lo soy yo. Usted es un hombre, y yo también lo soy. Dios nos creó a ambos, y nos hizo cosas separadas. Por naturaleza no estoy atado a usted, o usted a mí. La naturaleza no hace que su existencia dependa de la mía, o que la mía dependa de la suya… Somos personas distintas, y cada cual está igualmente provisto con las facultades necesarias para su existencia individual. Al dejarlo, no tomo nada que no me haya pertenecido, y de ninguna manera disminuyó los medios para que usted logre una vida honesta. Sus facultades le continúan perteneciendo, y las mías se convirtieron en útiles para el dueño correcto. Por lo tanto no veo que haya daño a alguna parte de la transacción.” (Frederick Douglass, “Letter to His Old Master”, en My Bondage and My Freedom, New York: Arno, 1969, y reproducida en David Boaz, editor, Ibídem., p. 82). También contra el liberalismo clásico se ha lanzado la acusación de ser anti-feminista, afirmación que debe analizarse a la luz de los principios liberales básicos de respeto a la diversidad de las personas y de la igualdad ante la ley. Esto es, tanto la mujer como el hombre tienen el derecho a la libertad sin que la persona sea objeto de coerción. El principio de igualdad ante la ley implica que las mujeres no deben ser tratadas de manera diferente ante ella; esto es ni favoreciéndolas ni afectándolas, pues las mujeres tienen el derecho a ser tratadas iguales que los hombres (y viceversa). Deseo ampliar algunas otras ideas que creo pueden reflejar adecuadamente la posición liberal clásica. En primer lugar, no parecen existir razones suficientes como para sugerir que el orden político del liberalismo clásico no brinda derechos suficientes como para que la mujer pueda desarrollar la vida que desea. La clave para tal resultado está en asegurarse la vigencia del principio de igualdad ante la ley. En segundo lugar, en una sociedad liberal no hay razones para suponer que dicho orden impide que las mujeres desempeñen un papel diferente del tradicional familiar y natural o que, asimismo, puedan desempeñar este último rol social, si así lo escogen libremente Los acuerdos privados con familiares, con sus esposos o esposas, y patronos, permiten que esos papeles puedan ser llevados a cabo. Finalmente, en un orden liberal clásico “no hay razón para suponer que, en caso de que los patronos hombres estuvieran prejuiciados en contra de emplear mujeres con base en los méritos, aquellas mujeres que no fueron empleadas debido al prejuicio no estarían en capacidad de lograr ser tan exitosas como lo ameritan sus talentos”, debido a la existencia de mercados competitivos que imponen un costo con aquellos quienes desean seguir prácticas discriminatorias. (David Conway, Classical Liberalism: The Unvanquished Ideal, Op. Cit., p. p. 63-64). En una respuesta al libro de Edmund Burke, Reflections on the Revolution in France, Mary Wollstonecraft, inspiradora de muchas feministas liberales clásicas, escribió lo siguiente: “Considere si, y se lo dirijo a usted como legislador, cuando los hombres luchan por su libertad y se les deja juzgar por sí mismos en lo referente a su propia bienestar, ¿si no es inconsistente e injusto subyugar a las mujeres, aún cuando usted cree firmemente que actúa de la manera mejor calculada de promover su libertad? ¿Quién hizo que el hombre fuera juez exclusivo, si la mujer comparte con él el regalo de la razón?... Que no haya coerción establecida en la sociedad, y si prevalece la ley común de la gravedad, los sexos descansarán en sus lugares correspondientes. Y, ahora que leyes más equitativas están formando a sus ciudadanos, el matrimonio puede llegar a ser algo más sagrado: los hombres jóvenes pueden escoger esposas por motivos de afecto y las mujeres jóvenes permiten que el amor destierre la vanidad…” (Mary Wollstonecraft, “The Subjugation of Women”, en David Boaz, editor, The Libertarian Reader: Classic and contemporary writings from Lao-Tzu to Milton Friedman, Op. Cit., p. 62). Lo que los liberales deben hacer en este campo es luchar por el orden competitivo que implique costos a quienes discriminen, así como que el Estado de ninguna manera trate a la mujer diferente del hombre en cuanto al principio de igualdad ante la ley, pero dando el campo adecuado para decisiones privadas libres en cuanto al desempeño de papeles tradicionales femeninos de cuidado de los niños, así como de los papeles sexuales o bien ante decisiones que signifiquen una vida diferente que las mujeres puedan desear llevar en busca de su felicidad propia. El principio básico del liberalismo clásico en torno a la diversidad me parece que radica en el deseo que tienen las personas de vivir en una sociedad que permita vicios personales que no causan daños a terceros, en contraste con un sistema en que el Estado puede prohibir dichas conductas con fundamentos morales o de que constituyen un peligro cuando así no lo es. Porque el gobierno, ante la posibilidad de restringir conductas privadas que no dañan a terceros, no tiene en principio un límite que le impida limitar tales conductas por inmorales o porque les causan un daño. Así las personas libres podrían verse limitadas en aquello que valoran al máximo simplemente porque alguien, por medio del poder coactivo del Estado, logró que éste la restringiera. A fin de asegurarse que su libertad propia no sea objeto de restricción estatal arbitraria, la persona debe estar de acuerdo en aceptar conductas de otras personas con las cuales no se está de acuerdo o bien cuya práctica constituye un peligro pero para esas otras personas, y no que le ocasionen un daño a él o ella. Este es, como dice Conway, “en esencia, el caso del liberalismo clásico a nombre del orden político liberal como una forma de régimen que es el mejor para todos los seres humanos.” ((David Conway, Classical Liberalism: The Unvanquished Ideal, Op. Cit., p. 20). La sociedad libre es el orden que mejor puede acomodar la diversidad innata de los individuos.
AFIRMACION No. 8: EL LIBERALISMO ES ANTI-SOLIDARIO. EXPLICACION: Puede considerarse que, de cierta manera, esta explicación es una ampliación de la respuesta a la afirmación previa (la No. 7) de que el liberalismo discrimina contra las minorías. Efectivamente, para responder esta nueva afirmación (la No. 8) debemos referirnos al carácter individualista, entendido apropiadamente, del orden político liberal. Tal vez lo más apropiado es referirse a la forma en que el liberal se considera un individualista; es decir, haciendo ver que el aporte del individualismo a un orden social espontáneo “enfatiza… que el estado debería de ser… tan sólo una pequeña parte de ese organismo mucho más rico que llamamos ‘sociedad’ y que el estado únicamente debería de brindar un marco general en el cual tiene la extensión máxima la libre colaboración entre los hombres (y por tanto no ‘dirigida conscientemente’).” (Friedrich A. Hayek, “Individualism: True and False,” en Chiaki Nishiyama y Kurt R. Leube, editores, The Essence of Hayek, Stanford: Hoover Institution Press, 1984, p. p. 145-146). Para Hayek, el individualismo verdadero implica ciertos corolarios como que “el estado organizado deliberadamente… y el individuo… están lejos de vislumbrarse como las únicas realidades, en tanto que todas las formaciones y asociaciones intermedias deben ser deliberadamente suprimidas, siendo que las convenciones no obligadas de intercambio social son factores esenciales para preservar la operación ordenada de la sociedad humana… El individualismo verdadero afirma el valor de la familia y de todos los esfuerzos conjuntos de las comunidades y grupos pequeños, cree en la autonomía local y en las asociaciones voluntarias y, de hecho, el caso en su favor descansa fuertemente en el argumento de que mucho por lo cual usualmente se pide la acción coercitiva del estado, puede lograrse mejor mediante la colaboración voluntaria.” (Friedrich A. Hayek, Ibídem, p.146).La creencia liberal se sustenta en que el individuo es quien mejor conoce sus intereses y toma sus decisiones en función de ello, pero ello no lo convierte en voraz, ávido, codicioso, egoísta, avaricioso, metalizado, ególatra, pues, como dice Michael Novak, para ello se tendría que “partir de la premisa de que los seres humanos son tan depravados que nunca efectúan otra clase de elección… (en efecto) los fundadores del capitalismo democrático no creían que esa depravación fuera universal. Aparte de las limitaciones que se impone el propio individuo, el sistema limita la codicia y el interés personal… los verdaderos intereses de los individuos muy rara vez se limitan a la preocupación y cuidado por sí mismos. Para la mayoría de las personas, los intereses de su grupo familiar significan más que los propios y con frecuencia estos se subordinan a aquellos. También sus comunidades les importan.” (Michael Novak, El Espíritu del Capitalismo Democrático, Argentina: Ediciones Tres Tiempos, 1983, p. p. 96-97). Esta interpretación de la conducta del individuo en sociedad no es algo nueva en el pensamiento liberal clásico, como lo muestra la siguiente cita de Adam Smith: “En una sociedad civilizada (el hombre) se ve siempre obligado a la cooperación y concurrencia de la multitud... En casi todas las demás castas de animales cada individuo de la especie, luego que llega a estado de madurez, principia a vivir en uno de entera independencia, y en este estado natural puede decirse que en cierto modo no tiene necesidad de otra criatura viviente. Pero el hombre se halla siempre constituido… en la necesidad de la ayuda de su semejante… y aun aquella ayuda del hombre en vano la esperaría siempre de la pura benevolencia de su prójimo, por lo que la conseguirá con más seguridad interesando en favor suyo el amor propio de los otros, en cuanto a manifestarles que por utilidad de ellos también les pide lo que desea obtener… (pero) no de la benevolencia del carnicero, del vinatero, del panadero, sino de sus miras al interés propio es de quien esperamos y debemos esperar nuestro alimento. No imploramos a su humanidad, sino acudimos a su amor propio… Solo el mendigo confía toda su subsistencia principalmente a la benevolencia…” (Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, Tomo I, Op. Cit., p. 54). Dado lo expuesto y a que, al tratar de responder otras afirmaciones negativas previas que se hacen del liberalismo, se ha hecho recurrente el tema de la insolidaridad del liberalismo, lo que he intentado responder adecuadamente, me permito hacer una exposición que tal vez podrá sorprender a aquellos quienes acusan al liberalismo de no ser solidario. Whilhelm Röpke fue un destacado economista liberal, concretamente de la corriente de pensamiento alemana llamada del Ordoliberalismo, que influyó en la conformación de la Economía Social de Mercado. Asimismo fue un gran admirador de las enseñanzas sociales de la Iglesia Católica y un cristiano dedicado.Por ello, me imagino que causará cierto ardor a los críticos del liberalismo de que es insolidario, el señalamiento de Röpke de que, en la lucha por resolver el problema de la pobreza, hay tres métodos mediante los cuales los individuos pueden obtener aquellos bienes escasos. Un primer método, que llama “éticamente negativo”, el cual consiste en obtener bienes de otros por medio de la violencia y del fraude. Un siguiente método, que llama “éticamente positivo”, es aquel en el cual se obtienen bienes y servicios sin tener que dar algo a cambio y un tercer método, que Röpke califica como “éticamente neutral”, que “no se basa en el egoísmo si ello implica que el bienestar individual se logra a expensas de aquél de otro. Ni tampoco se basa en un altruismo desinteresado, si eso implica que el bienestar individual es desatendido, de forma que otros se puedan beneficiar. Es [un] método mediante el cual, en virtud de una reciprocidad contractual de intercambio entre las partes, se logra un aumento en el bienestar propio por medio de un aumento en el bienestar de otros. Este método, que puede ser llamado “de solidaridad” (ojo al término exacto que utiliza Röpke) significa que un aumento en mi bienestar se logra de manera tal que no priva a otros del suyo sino que más bien les brinda, como producto de mi ganancia, un incremento de su propio bienestar.” (Whilhelm Röpke, Economics of the Free Society, Chicago: Henry Regnery Co., 1963, p. p. 20-21. ">El paréntesis es mío). El sistema de mercado, que es parte consustancial del liberalismo, es precisamente solidario en cuanto a que no depende del despojo egoísta de los bienes de otros para obtener los bienes y servicios que satisfagan los deseos o necesidades de la persona, ni tampoco de un comportamiento altruista en donde el individuo se despoja del bienestar propio con tal que otros se beneficien. El sistema de mercado depende del intercambio de bienestar de las partes, pero no hay nada que excluya la posibilidad de que el aumento de bienestar que una de las partes perciba, pueda usarse para los fines “éticamente positivos” del altruismo a que se refirió Röpke. Por supuesto que también podría usarse para fines “éticamente negativos”, de despojo de la propiedad de otros, pero, como dice Röpke, “tan sólo las poderosas influencias de la religión, la moral y la ley parecen capaces de inducir en nosotros una adherencia escrupulosa al tercer método”; o sea, al éticamente neutral. (Ibídem., p. p. 21-22). Por esta razón destaco la función segunda del estado en una sociedad liberal a la cual se refería Adam Smith, cual es la de “proteger a cada individuo de las injusticias y opresiones de cualquier otro miembro de la sociedad”. (Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, Tomo III, San José: Universidad Autónoma de Centro América, 1986, p. 23). Finalmente, ante la asistencia a aquellos en necesidad que se puede considerar como deseable en un orden liberal, es bueno preguntarse si ella puede ser mejor brindada por medio de organizaciones privadas que por el estado. No en vano se observó, en momentos de auge del liberalismo político una proliferación de agencias privadas dedicadas a la caridad, que bien pueden haber sido siendo paulatinamente disminuidas por la pretensión estatista de que el ejercicio privado de la caridad es mejor desempeñado por el estado que por las personas. Uno puede suponer que esas personas conocen mejor cuáles son sus intereses en cuanto al ejercicio de la caridad en comparación a como lo haría un burócrata.
AFIRMACION No. 9: EL LIBERALISMO ES ANTI-EMPRESA PÚBLICA. EXPLICACION: El liberalismo clásico suele considerar que no es función del estado llevar a cabo aquellas actividades productivas que el individuo privado puede llevar a cabo. Pero el liberalismo no es sinónimo de anarquía, pues considera indispensable la existencia del estado, si bien es cierto que hay diversos criterios entre los pensadores liberales acerca de cuáles son los alcances o roles concretos que puede desempeñar en una sociedad liberal. Señala Razeen Sally, que “la función del gobierno en la conducción de la política pública es análoga a aquella de un árbitro o un réferi del futbol, la de aplicar ‘las reglas del juego’ pero no la de interferir o ‘jugar’ con ‘el juego’ en sí, mucho menos pre-programar o alterar y adulterar los resultados del juego. En otras palabras, la tarea del gobierno es regular el ‘orden’ de las actividades económicas, a la vez que se refrena en convertirse en un participante del proceso de mercado.” (Razeen Sally, Classical Liberalism and international Economic Order: Studies in the theory and intellectual history. Londres: Routledge, 2002, p. 27). Adam Smith definió lo que se puede considerar como las tres funciones básicas del estado. La primera, la defensa de la nación ante los enemigos externos. La segunda, la administración de la justicia; esto es, hacer cumplir las reglas generales sobre la propiedad y los contratos, de manera que se impida el fraude y la coacción. En tercer lugar, la provisión de obras que “aunque ventajosas en sumo grado a toda la sociedad, son no obstante de tal naturaleza que la utilidad nunca podría recompensar su costo a un individuo o a un corto número de ellos, y que por lo mismo no debe esperarse se aventurasen a erigirlos ni a mantenerlos.” (Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, Tomo III, Op. Cit., p. 36). Es interesante señalar que esta última función Sally la considera que comprende lo que hoy se podría denominar como bienes públicos, que incluyen “la provisión de estabilidad macroeconómica y de servicios que van desde iluminación de las calles y facilidades sanitarias, hasta salud, educación, transporte público esencial y una red de seguridad básica para los indigentes (aunque esto no implica que el gobierno deba administrar, ni mucho menos monopolizar, los servicios que financia parcial o totalmente)” (Razeen Sally, Op. Cit., p. 28). Con esta referencia quiero destacar que en el amplio pensamiento liberal hay muy diversas concepciones de hasta qué grado el gobierno debe desempeñar alguna función concreta. Eso sí, concuerdo con Richard A. Epstein, al señalar que “los mercados dependen de los gobiernos; los gobiernos dependen de los mercados. La cuestión clave no es excluir uno u otro sino asignarle a cada uno su papel apropiado.” (Richard A. Epstein, Skepticism and Freedom: A modern case for classical liberalism, Chicago: The University of Chicago Press, 2003, p. 1), y menciona luego que es necesario “fusionar una fuerte protección de las libertades de los individuos con la provisión estatal de bienes públicos claves, incluyendo la infraestructura necesaria para que el sistema funcione.” (Richard A. Epstein, Ibídem., p. 9). Por infraestructura, Epstein no sólo se refiere a infraestructura física, tales como carreteras, puentes o muelles, sino más bien al marco legal, político y social que faculta la protección estatal de los individuos, su propiedad y la ejecución de los contratos. El tema del alcance del estado en un orden liberal sigue siendo polémico, si bien debo señalar dos aspectos. En primer lugar, algo que bien puede caracterizar a los liberales clásicos es su escepticismo acerca de la habilidad del estado para llevar a cabo funciones que los individuos pueden llevar a cabo. Por ello, es cierto que, por lo general, los liberales clásicos se oponen a que el estado sea quien las realice y, si se considerara que su provisión es una función pública, tal criterio no requiere que ese estado sea quien deba administrar tales funciones (lo que a veces se llama concesión pública refleja esta idea). Así, “el gobierno no deberá interferir en la esfera delimitada de los individuos, incluyendo en su propiedad, e ipso facto deberá abstenerse de intervenir en el proceso del mercado dejando que los productores y los consumidores sean libres de efectuar sus propias elecciones de acuerdo con los precios que se forman libremente.” (Razeen Sally, Op. Cit., 27). En segundo lugar, hay un escepticismo natural entre los liberales hacia la concentración del poder. Por ello muchos se ven inclinados hacia minimizar el papel del estado en ese balance necesario o marco jurídico en el cual se maximice la colaboración libre entre individuos que menciona Epstein. Me parece que dicho escepticismo explica por qué para el liberal es preferible que sean las partes (los individuos) y no el estado las que definan los términos y las condiciones en que contratan libremente, pues “las partes conocen mejor que nadie cuál es su interés propio, de manera que el dictado público de los términos de los contratos es una limitación a la libertad de ambas partes, dando lugar a una transacción que necesariamente daña su bienestar económico.” (Richard Epstein, Op. Cit., p. 35). La historia del intervencionismo estatal es pródiga en ejemplos de daños a las libres relaciones que individuos desean llevar a cabo. Por ello el liberal clásico suele oponerse a la intervención del estado, pues afecta el bienestar de las partes. El liberalismo clásico no se opone a que el estado desempeñe ciertas funciones. Repito que no es anarquista. Si bien acepta que hay funciones que pueden corresponder a la esfera pública, tampoco acepta que ellas necesariamente deban ser administradas por el estado. Bien podría ser mejor que fueran llevadas a cabo por los individuos, no sólo por razones de eficiencia económica, sino en cuanto a que se refrena el poder del estado para restringir la libertad. Este es el caso frecuente de empresas públicas monopolísticas, cuya existencia se da precisamente gracias al impedimento legal de que surja una competencia de parte de individuos privados. Aún cuando se exhiban argumentos de fracaso del mercado para promover la acción del estado a fin de presuntamente lograr mejores resultados, lo cierto es que los gobiernos no son dirigidos por omnisapientes individuos, quienes a la vez son benevolentes en su conducta. Lo contrario suele ser lo observado, al ver cómo los intereses de los buscadores de rentas capturan al estado para que tome medidas que, en última instancia, además de a ellos, también beneficia a los maximizadores del poder y de prebendas dentro del sector público. La actuación del Estado no es gratuita, como algunos consideran; por el contrario, suele ser más onerosa que el costo que alguien podría considerar que resulta en un mercado competitivo en el marco de un orden político liberal.
AFIRMACION No. 10: EL LIBERALISMO CONDUCE AL LIBERTINAJE. EXPLICACION: Esta apreciación acerca del liberalismo suele proceder de círculos conservadores, los cuales señalan que esa posición política conduce a conductas privadas que contrastan fuertemente con las convenciones morales vigentes, aunque también en ocasiones la crítica viene de círculos de la izquierda. Señala Tibor Machan que el liberalismo clásico es “acusado de promover la disipación, el libertinaje, el hedonismo y el subjetivismo moral. Leo Strauss desde la derecha, Herbert Marcuse desde la izquierda, así como muchos de sus epígonos, han formulado repetitivamente este punto. Defendiendo la libertad individual, el liberalismo no ha tomado muy en cuenta a la ética.” (Tibor Machan, “Two Kinds of Individualism: A critique of ethical subjectivism,” en Philosophical Notes, No. 29, 1993, p. 1). Por libertinaje podemos entender un comportamiento de los individuos que no está restringido por códigos formales o informales acerca de costumbres o modales y por la moralidad. Algunos críticos han considerado que el liberalismo clásico da lugar a que los individuos actúen como si no tuvieran restricción moral alguna en cuanto a su conducta personal y en sociedad. Deseo formular varias consideraciones al respecto. Los liberales clásicos no son anarquistas y por ende reconocen funciones al estado, que bien se pueden resumir, en general, en que son aquellas que permiten asegurar un orden de libertad. Desde Adam Smith el pensamiento liberal clásico definió funciones esenciales que debía desempeñar el estado. En esencia, un marco legal que permita el funcionamiento adecuado del orden social basado en la libertad. Lo importante en cuanto a la crítica que estamos analizando, es si se requiere, a partir de tales funciones públicas generales, que el estado defina cuáles serían las reglas morales que deberían regir en un orden establecido en un momento dado. Debe tenerse presente al analizar este tema lo que una vez dijo Margaret Thatcher: “La libertad es una criatura de la ley o es una bestia salvaje.” (Margaret Thatcher, discurso pronunciado en Corea del Sur el 3 de setiembre de 1992, conocido como “Los Principios del Thatcherismo”). De acuerdo con la concepción Hayekiana de un orden social “nos comprendemos mutuamente, convivimos y somos capaces de actuar con éxito para llevar a cabo nuestros planes, porque la mayor parte del tiempo los miembros de nuestra civilización se conforman con los patrones inconscientes de conducta, muestran una regularidad en sus acciones que no es resultado de mandatos o coacción y a menudo ni siquiera de ninguna adhesión consciente a reglas conocidas, sino producto de hábitos y tradiciones firmemente establecidas.” (Friedrich A. Hayek, Los Fundamentos de la Libertad, Madrid: Unión Editorial, S. A., 1975, p. p. 78-79). Es decir, la tradición y la costumbre, que surgen evolutiva y espontáneamente en una sociedad, son un factor crucial para entender el comportamiento de los individuos en un orden concreto y no el diseño deliberado de una política estatal que pretenda asegurar que con ella la sociedad funciona en beneficio de sus integrantes. La importancia de la tradición y la costumbre en los órdenes sociales, y que ellas no son objeto de creación deliberada, descansa en la idea clave de ese prominente pensador liberal clásico, David Hume, acerca de que “la moral… no puede derivarse de la razón” (David Hume, Tratado de la Naturaleza Humana, Tomo III, San José: Universidad Autónoma de Centro América, 1987, p. 211), sino que “nuestros esquemas morales y nuestras instituciones sociales… surgen como parte de un proceso evolutivo inconsciente de auto-organización de una estructura o un modelo.” (Friedrich A. Hayek, La Fatal Arrogancia, Op. Cit., p. 193). Tal como expusimos al analizar en el boletín anterior la segunda afirmación crítica de que “los liberales son conservadores”, tal creencia no tiene fundamento, sino que la conformidad voluntaria, que en cierto momento existe en un orden libre, bien puede variar. Al contrario del conservador que cree en la inmutabilidad de las reglas morales de una sociedad, el liberal clásico considera que éstas pueden ser objeto de cambio; concretamente, que pueden evolucionar. Escribe Hayek que “Tal evolución solamente es posible con reglas que ni son coactivas ni han sido deliberadamente impuestas; reglas susceptibles de ser rotas por individuos que se sienten en posesión de razones suficientemente fuertes para desafiar la censura de su conciudadanos, aunque la observancia de tales normas se considera como mérito y la mayoría las guarde.” (Friedrich A. Hayek, Ibídem., p. 79). Es decir, la sociedad liberal da posibilidad al cambio y la evolución, que sin duda se dificultaría enormemente si el estado coaccionara o impusiera reglas específicas que se asumirían son inviolables. Aquí surge un elemento esencial que Hayek expone acerca de la sociedad abierta: la tradición constituye una limitante a la acción individual en cuanto a las reglas que existen en una sociedad en un momento y lugar concreto, pero dicha limitante debe ser flexible en cuanto a permitir el cambio que los individuos deseen llevan a cabo, si los costos de hacerlo son más que compensados con el beneficio que obtienen del cambio. En el orden de libertad dicho cambio es gradual y experimental (piecemeal) contrario a la forma en que varía en un orden en el cual el estado es el que define las reglas morales. Aún más, señala Hayek, “La existencia de individuos y grupos que observan simultáneamente normas parcialmente diferentes proporciona la oportunidad de seleccionar las más efectivas.” (Friedrich A. Hayek, Ibídem., p. 79). No se observa, por tanto, que en sociedades políticamente liberales prime la anarquía y el libertinaje, sino, por el contario, un orden al cuál se arriba espontáneamente sin que medie la coerción que pueda imponer el Estado en cuanto a reglas morales que deberían de seguir los ciudadanos. Esa espontaneidad y el aprecio por las reglas de conducta probadas y reflejadas en tradiciones y costumbres que aceptan los individuos en un momento dado no significan que estas sean inamovibles, pues la tolerancia propia del sistema liberal clásico permite que los mismos individuos con su conducta vayan definiendo las reglas morales con el paso del tiempo.
NOTICIERO AIPAnews
-Hacienda fija la mirada sobre extranjeros para aumentar recaudación. ¡OK! ¿Eso que quiere decir? ¿Que ya no tiene ojos para los nacionales? Tal vez, ojos que no ven corazón que no siente. No me mires así por favor, dice la canción… -Rolando Araya se retiró molesto del Encuentro Nacional Patriótico ese medio día para “meditar” si continúa como candidato del partido. ¿Cómo podríamos ayudarlo para que desista de seguir en política? Tal vez rezando. -Hacienda se saca de la manga dinero para el INVU. Esto le permitirá a la institución terminar a tiempo sus diseños de Origami para su certamen anual. -Los socialistas del PAC y del PUSC proponen aumentar los salarios mínimos en un 96%. Claro que tendrán que ir a cobrarlos al resto de Centroamérica, donde probablemente se reubicarán las empresas locales, una vez aprobado este disparate.
-Dice Don Oscar Arias: "Prometí, también, una reforma tributaria, que nos
permitiera incrementar los ingresos del Gobierno en al menos un 3 por ciento del
producto interno bruto. Y sin embargo, un partido político me advirtió que ni
siquiera lo intentara porque, al igual que hicieron con Don Abel Pacheco, no
iban a permitir la aprobación de nuevos impuestos”. -Veterinario asume el CNP con idea de reformarlo. Dice que lo que necesita es un cambio de alimento para ganado y comenzar a arrear vacas en el consejo. -El ICE alquila, a fideicomiso del Banco de Costa Rica, espacio en un oficentro a precios mayores de los del mercado. “Cuando las instituciones del estado se unen para ayudarse entre si, las billeteras de los consumidores tiemblan". -Diputados tramitan planes de perdón a deudores anónimos. Alegan que la Iglesia Católica también perdona pecados a pecadores anónimos en los confesionarios y, dado que es un estado católico, ellos pueden hacer lo mismo. -El MEIC anuncia su certamen, "concurse por el trámite más absurdo". Los afiliados a AIPAnews, ya votaron y decidieron que el trámite más absurdo era concursar en el certamen del Puma Woodbridge.
-AIPAnews
y ANFE (Asociación Nacional de Fomento Económico) se unen para redactar un
proyecto de constitución. Adjuntamos el primer artículo: -El MAG admite que no sirve ni para leer una lista de perdón de deudas. Pero pide que no se le juzgue mal, dado que sus diseños de origami han mejorado e incluso que los del CNP, que realmente no sirve para nada. -Los "expertos" de SENARA Y SETENA señalan riesgos por daños ambientales en ruta San José-Caldera. Le reclaman a la firma Autopistas del Sol no contar con la "varita mágica" que se necesita para que las autopistas aparezcan de la nada sin causar daños al ambiente. -Los editores de AIPAnews dan su recomendación para que el gobierno de Arias consiga la gobernabilidad que busca: Reducir la actividad del gobierno volviendo al orden espontáneo del mercado, eliminando privilegios; reducir las expectativas de los grupos de presión; focalizar los recursos a disposición del Estado, en educación, seguridad e infraestructura. -Los vientos de libertad vuelven a soplar, con la noticia de que se ha enviado al Congreso la ley general de energía eléctrica. Con la apertura en generación y distribución eléctrica, el potencial de innovación, empleo técnico y el surgimiento de comunidades energéticamente sostenibles, es ilimitado. -Pareciera que la nueva coalición (PLAC) ya está funcionando en la Asamblea. Maureen Ballestero (PLN) y Leda Zamora (PAC), se unen en su boicot a la nueva ley general de electricidad. La bandera verde, amarillo y rojo, ya se enarbola. -El Fondo Monetario Internacional quiere más impuestos y recapitalización del Banco Central de Costa Rica, pero que no se toque el gasto publico. ¡OK! Todo parece indicar que, burócratas son burócratas, vengan de donde vengan. El cierre del BCCR y de paso el cierre del FMI, no están en la agenda. -El debate por la reforma del sistema de salud en USA se calienta. El presidente Obama dice que de ninguna manera lo van a detener en su carrera por alcanzar el nivel de subdesarrollo de Latinoamérica.
-Los muelleros de JAPDEVA ocasionaron grandes pérdidas al país por abandonar
sus labores el Día de las Madres. Lo curios, es que las madres de estos
"patriotas" costarricenses aseguran que ellas ya no los quieren por vagos. -La Contraloría se frustra por el lento avance de otro elefante blanco, la Universidad Técnica Nacional. Le piden a don Leonardo Garnier que dedique más tiempo y recursos para este centro de mediocridad técnica, ya que el resto del sistema educativo va volando… Pero hacia el hueco.
- En
un gesto solidario, el Banco Central confisca el 15% de los ahorros de los
solidaristas. El ente emisor explica que esto debe de verse como una buena
inversión para los solidaristas, dado que el negocio de la inflación y
ASOCIACIÓN NACIONAL DE FOMENTO ECONÓMICO: PRESENTACIÓN DEL LIBRO POLÍTICAMENTE INCORRECTO*
Una vez más ANFE nos convoca a una tertulia de celebración y reflexión sobre la libertad. En esta ocasión con el propósito de hacer entrega de un libro que, gracias al apoyo de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad y de su director, don Mario Brenes, recopila los ejemplos más manifiestos de las inconsistencias, las incoherencias y la perversión de las que, en no pocas ocasiones, hace gala el gobernante. Y con él (o con ella, porque también las hay), un séquito de adláteres que, con el turíbulo, como en solemne oficio en la Catedral de Santiago de Compostela, magnifican y justifican la arrogancia del poder, la cual, rodeada del efluvio oloroso que esparcen, ofusca la razón y hace caer rendidos a sus pies de magnánima y suprema conocedora y hacedora de parabienes, cual oráculo de Delfos, a tirios y troyanos, a mentes preclaras y a catedráticos de iglesia y de universidad, entre otros tantos. Mas, como siempre sucede en momentos de solemne estulticia, una voz se alza y llama la atención. Hace ver esas perversiones del discurso y nos enfrenta a la realidad que está oculta en el manejo del verbo y de la acción del gobernante. Don Carlos Federico Smith, asociado de ANFE y prolífico contribuyente de nuestro boletín y de la columna de opinión de ANFE en el Diario Extra, nos hace entrega de una recopilación de los productos de su mente y de su procesador de textos. Políticamente Incorrecto es un libro para pensar, para plantearse interrogantes, para cuestionar. La savia del libro es el quehacer diario de aquellos que pretenden gobernarnos con propuestas que asemejan estribillos subliminales encubiertos en el discurso del Estado solidario, del inmolarse por los pobres, el de aumentar impuestos, gastos y tarifas como si las arcas de los ciudadanos fueran cornucopias inagotables, el de restringir libertades so pretexto del interés público. Políticamente incorrecto nos presenta una visión alternativa a la publicidad y a la propaganda que oficialmente nos quieren hacer creer. Desmenuza con su riguroso análisis liberal las consecuencias de decisiones políticas y económicas de nuestras autoridades. Destroza argumentos falaces y fantasías irracionales. Demanda respuestas y reclama análisis. Destacan en esta colección de ensayos los siguientes:
· Las desafortunadas decisiones y acciones de la autoridad monetaria por las cuales ha habido una transferencia importante de rentas de unos sectores de la sociedad hacia otros sectores.
· La política de lo absurdo con el sector de energía y la república independiente y soberana del ICE.
· Los impuestos encubiertos y la latente amenaza de un aumento de tributos disfrazado de reforma fiscal. ¿Y el gasto público? ¿Y las condonaciones de deuda? ¿Y las consultorías desbocadas? ¿Y los contratos de servicios informáticos inservibles? ¿Y las indemnizaciones millonarias a funcionarios públicos que no laboran ni seis horas al día?
· La incesante tarantela de que el interés público priva sobre el interés privado. Primero, los ministros, diputados, regidores y todos los políticos, así como los profesionales de la comunicación, especialmente aquellos con horarios privilegiados de transmisión de 7 a 9 de la mañana, deben corregirse de una vez por todas: debe decirse prima en vez de priva. La primera definición de privar, ¡y qué oportuna!, es despojar a alguien de algo que poseía. No es la prevalencia de uno sobre otro. Segundo, el estribillo justifica cualquier arbitrariedad contra la libertad de los individuos. Pero como existe, según ellos, el bien común, algo imposible de definir, que quede claro, pues algo se tiene que hacer. La arrogancia del poder: demostrar que algo se está haciendo, aunque no sirva para nada. Y la arrogancia del político: creer saber más que el resto. Oportunísima ha sido también la intervención de don Carlos Federico desde los aciagos días en los albores de la crisis. Envueltos en el efluvio del turíbulo fueron muchos los que, con mitra puesta y gran parafernalia, pontificaron la muerte del capitalismo, la caída de Occidente, el inicio de la nueva era de acuario -inicio guiado por el nuevo mesías ungido en la Casa Blanca- y la elevación del Estado como deus est machina. Y lo peor que le pasó a don Carlos Federico fue que lo metieron en el mismo receptáculo de aquellos que abjuraron de la ciencia y que proclamaron que todos los economistas éramos keynesianos. Gracias a don Federico, los que vemos al keynesianismo como una fantasía peligrosa, fuimos reivindicados en sus escritos sobre la teoría austriaca del ciclo económico. Soy enfático al decir que abjuraron de la ciencia porque ésta se sustenta sobre hechos observados o sujetos a verificación y lo que el keynesianismo ha demostrado a lo largo de su infausta presencia ha sido el estancamiento al que ha sometido a las naciones desarrolladas y a la pobreza que ha prevalecido en las menos desarrolladas. Y aun así hay personas que, sin importar los más de sesenta años de imperialismo soviético, no reconocen el fracaso de los sistemas económicos de planificación central y los serios problemas que un Estado grande e intervencionista ejerce sobre la libertad. Don Carlos Federico no se encuentra entre nosotros. Su esencia humana lo refrena de homenajes que bien merecidos los tiene y le evita la exposición pública como medio para evadir el no poco escarnio que con frecuencia ha recibido de sus enemigos. Sé que su tesón lo seguirá guiando en la creación de estas obras de pensamiento. Muchas gracias don Federico.
*Juan E. Muñoz Giró, Vicepresidente de ANFE San José, 29 de setiembre del 2009
ALBA: LA POLÍTICA EXTERIOR DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI Y LA NUEVA GEOGRAFÍA POLÍTICA DE LA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Por Óscar Álvarez Araya, Ph. D.* ANTECEDENTES DE ALBA: EL FORO DE SAO PAULO: Para comprender mejor la ALBA y la Política Exterior del Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez tenemos que retroceder en el tiempo. En 1990 del siglo pasado las fuerzas de izquierda de la América Latina se encontraron terriblemente golpeadas después de presenciar la caída del Muro de Berlín, el colapso de la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia y el ascenso de las ideas favorables a la democracia, al liberalismo y las economías de mercado. Cuba se había quedado sin el bloque que la sostenía económicamente. La izquierda radical se encontró sin sociedad ideal, sin proyecto inspirador. El socialismo soviético había fracasado. El ideal de Carlos Marx y Vladimir Ilich Lenin de construir una sociedad sin clases y sin estado había desembocado primero en un totalitarismo y luego en una revolución democrática y liberal que abrió el camino para el retorno al capitalismo. En ese contexto el Partido de los Trabajadores de Brasil, de orientación oficialmente marxista y alentado por el gobierno de La Habana, convocó en 1990 del siglo pasado a las fuerzas de izquierda de la región al Foro de Sao Paulo en el que se definió la nueva estrategia para salvar la causa del socialismo. Esa estrategia va a consistir en combatir a muerte lo que definieron como el “neoliberalismo” por medio de una gran alianza de fuerzas diversas pero coincidentes en ese punto. Si el marxismo y el socialismo soviético habían fracasado, entonces había que hacer fracasar al liberalismo. Desde entonces ya no van a ser una izquierda que propone un modelo de sociedad, por ejemplo el socialismo de la Unión Soviética o de Cuba o de China, como se hacía antes de 1990 y más bien se van a convertir en una izquierda de anti-capitalismo liberal, de protesta en vez de propuesta. En ese cuadro van a procurar establecer relaciones de cooperación y alianza con cualquier proyecto político siempre y cuando sea anti liberal y anti mercado. Ya no van a ser una izquierda pro sino una izquierda anti. En esa estrategia, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, y entonces todos los que sean enemigos del “neoliberalismo” son amigos del Foro de Sao Paulo. Surge un ala radical que se alía incluso los fundamentalistas islámicos, con las dictaduras de toda especie, con el mismo fascismo, desde luego los totalitarismos marxistas y estalinistas y los movimientos terroristas de las más variadas inspiraciones, desde el comunismo hasta el islamo-fascismo. Pero además los miembros del Foro consideraron que la vía armada fue asunto de la Guerra Fría y deciden a partir de 1990 jugar y buscar el poder dentro de la democracia representativa. Van a participar en elecciones y a intentar ganar el gobierno por la vía electoral. Asimismo una vez en el gobierno procurarán avanzar sus ideas socialistas recurriendo a medios aparentemente legales y constitucionales. Lo que en 1970 se llamaba la vía chilena al socialismo de Salvador Allende vino a desplazar a la vía insurgente de Ernesto Che Guevara y tantos otros guerrilleros latinoamericanos. La lucha armada se convirtió en un anacronismo que sobrevivió solamente en Colombia, mientras que en los demás países las izquierdas diversas y antiliberales se lanzaron a la toma del poder por medios electorales y utilizando el nuevo marco que les ofrecía el fin de la Guerra Fría y la triunfante Tercera Ola de la democracia que empezó hacia finales de la década del setenta del siglo pasado. Las izquierdas del Foro de Sao Paulo se montarían en la cresta de la ola democrática para ganar el poder y destronar al llamado “Neoliberalismo”.
LOS MIEMBROS DEL FORO DE SAO PAULO:
En primer lugar el Partido de los Trabajadores de Brasil, de orientación marxista y con muy variadas fracciones internas, desde trotskistas hasta socialdemócratas. Es el actual partido de gobierno en Brasil. El Presidente Lula da Silva es el líder principal del ala moderada del Foro. En segundo lugar el Movimiento V República, fundado por Hugo Chávez en 1997 y luego disuelto para integrarse al Partido Socialista Unido de Venezuela, relevo de la llamada Revolución Bolivariana y actual partido gobernante en dicho país. El Presidente Chávez es el líder principal del ala radical del Foro. También son miembros los Partidos Comunistas de Cuba, Colombia, Paraguay, Perú Bolivia, Chile y Argentina. Asimismo otras agrupaciones que sin tener el nombre de comunistas sí han tenido y tienen esa orientación política como son el Partido Vanguardia Popular y el Frente Amplio de José Merino, dos pequeños grupos en Costa Rica. Son parte del Foro dos agrupaciones guerrilleras de Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia ( FARC ) y el Ejército de Liberación Nacional, así como grupos de ex-insurgentes que siguen siendo de izquierda tales como el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. También es miembro el Partido de la Liberación Dominicana de Leonel Fernández, actualmente en el gobierno y el Partido de la Revolución Democrática de México, fuerza que estuvo muy cerca de ganar las elecciones en dicho país. Finalmente destaca como uno de los miembros con más peso político del Foro de Sao Paulo el Partido Socialista de Chile, actualmente en el gobierno y en el cual hizo su carrera política don José Miguel Insulza, hasta convertirse en el actual Secretario General de la OEA. En resumen el Foro incluye 3 tendencias principales, moderados, radicales y guerrilleros. De los miembros radicales es que nace ALBA.
¿CUÁLES SON LOS PAÍSES GOBERNADOS HOY DÍA POR PARTIDOS O MOVIMIENTOS DEL FORO DE SAO PAULO?: En primer lugar los países del grupo ALBA: Venezuela con Hugo Chávez del Partido Unido Socialista de Venezuela. Cuba con Raúl Castro del Partido Comunista de Cuba. Bolivia con Evo Morales del Movimiento al Socialismo. Ecuador con Rafael Correa del Movimiento País. Nicaragua con Daniel Ortega del FSLN. Además de Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas. Luego están los países que son integrantes del Foro de Sao Paulo pero no son miembros del grupo ALBA: Brasil con Luis Inacio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores. Chile con Michelle Bachelet del Partido Socialista de Chile. Uruguay con Tabaré Vázquez del Partido Socialista y el Frente Amplio. Paraguay con Fernando Lugo de la Alianza Patriótica para el Cambio. República Dominicana con Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana. El Salvador con Mauricio Funes del FMLN, oscila entre Brasilia y Caracas. Y finalmente están los gobiernos amigos del Foro de Sao Paulo, de ALBA o de ambos: Argentina con Cristina Fernández de Kirchner del Frente para la Victoria. La política exterior de Buenos Aires mantiene muy buenas relaciones tanto con Caracas como con Brasilia y hace equilibrio entre ambas. Haití con René Preval del Partido Esperanza. Guatemala con Álvaro Colom de la Unidad Nacional de la Esperanza. Y luego están los gobiernos que no se puede afirmar que sean amigos ni de ALBA ni del Foro de Sao Paulo, pero que tienen vinculaciones internacionales que en algunos temas o momentos les acercan a dicho Foro: Perú con Allan García de Alianza Popular Revolucionaria de América (APRA), miembro pleno de la Internacional Socialista. Costa Rica con Óscar Arias del Partido Liberación Nacional, miembro pleno de la Internacional Socialista. Y con candidatura presentada para ser miembro de Petrocaribe. En ese contexto no podemos dejar de mencionar que el FSLN, el FMLN, los Partidos Socialistas de Chile y Uruguay, el Partido de la Revolución Democrática de México y el PLD de la República Dominicana, entre otros tienen doble membresía y están tanto en el Foro de Sao Paulo como en la Internacional Socialista. Es decir que se puede ser miembro de la IS y simultáneamente del Foro de Sao Paulo o incluso de ALBA En fin que si usted empieza a sumar los gobiernos del ALBA, del Foro de Sao Paulo y de la Internacional Socialista, así como los respectivos gobiernos amigos de esas colectividades, pues entonces se comprende mejor la nueva geografía política de la América Latina y el Caribe que tan claramente se expresa en la Organización de Estados Americanos. Sobre todo si tomamos en cuenta que en momentos cruciales los moderados y los radicales se unen y votan juntos. Otro elemento que no se debe olvidar en el análisis, es que los gobiernos moderados del Foro presentan un contraste entre su discurso de campaña electoral que es completamente antiliberal y su gestión de gobierno que tiene tonos más grises. Con frecuencia el izquierdismo antiliberal queda limitado al ámbito de la política exterior y a las acciones de solidaridad con Cuba.
ALBA: La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe conocida como ALBA es una iniciativa del Presidente de Venezuela Hugo Chávez que se originó como una propuesta de integración y cooperación internacional alternativa al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y a los Tratados de Libre Comercio que han promovido los gobiernos de los Estados Unidos de América. En realidad se trata de una asociación de gobiernos leales a Chávez y a su proyecto llamado de Socialismo del Siglo XXI. Funciona como un instrumento político, diplomático y económico del gobierno socialista de Caracas que tiene como objetivo expandir la influencia y el poder de Chávez en la región. La ALBA tuvo un nacimiento binacional cubano-venezolano. Fue inaugurada por Fidel Castro, entonces Presidente de Cuba y Hugo Chávez, Presidente de Venezuela el 14 de diciembre del 2004 y empezó como un acuerdo entre ambos países para el intercambio de servicios médicos por petróleo. Es un intento del gobierno de La Habana para sustituir a la antigua ayuda que les brindaba la Unión Soviética y el Campo Socialista con la cooperación petrolera de Venezuela. Debido a los problemas de salud de Castro y a su separación de la Presidencia y otros altos cargos de poder en la isla, Chávez ha sido de hecho el gran impulsor y líder de la organización y es sobre todo el que le brinda el financiamiento sobre la base de los ingresos petroleros. Algunos analistas han dicho que en esa alianza los hermanos Castro ponen la inspiración ideológica y Chávez la infraestructura económica. E l Presidente de Bolivia, Evo Morales y el de Ecuador Rafael Correa se sumaron en 2006 y el de Nicaragua Daniel Ortega en 2007. Como consecuencia Venezuela le perdonó a Managua una deuda de $31 millones de dólares y ofreció la construcción de una refinadora de petróleo en el país centroamericano. También ingresaron Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas, minúsculas islas del Caribe y Honduras durante la presidencia de Manuel Zelaya, un empresario agrícola que ganó las elecciones como candidato del Partido Liberal y luego se adhirió al ALBA.En fin son miembros los mandatarios más identificados con el llamado “Socialismo del siglo XXI” y la política exterior de Chávez caracterizada por el antagonismo y la confrontación con los Estados Unidos, el liberalismo, el ALCA y los Tratados de Libre Comercio. También Chávez ha tenido enfrentamientos con el Papa, la Iglesia Católica y al Rey de España. Asimismo ha entrado en conflicto con los Presidentes Bush, Obama, Fox y Uribe. Después de la crisis diplomática entre Colombia y Ecuador a raíz del operativo del Ejército colombiano contra las FARC en suelo ecuatoriano, el gobierno de Caracas llegó a estar cerca de un enfrentamiento bélico con Bogotá.
ALBA es actualmente una asociación de gobiernos leales a Chávez pero su estrategia, es decir su plan de largo plazo sería llegar a tener gobiernos de ALBA en toda la América Latina y el Caribe y convertirse en una organización de estados americanos Pro ALBA sin Estados Unidos y Canadá, es decir una especie de Unión de América Latina y el Caribe inspirada en las ideas políticas y económicas del socialismo del siglo XXI, en oposición a Washington y bajo el liderazgo de Hugo Chávez. En ese sentido ALBA es expansionista como lo fue la Unión Soviética en su momento. Los gobiernos de ALBA tienden a seguir el modelo de Caracas en aspectos como los siguientes: concentrar el poder político y económico, estatizar empresas, ganar el gobierno por la vía democrática y luego minar las instituciones democráticas desde el poder ejecutivo, acosar y clausurar medios de comunicación, acosar y restringir el espacio de las organizaciones de la sociedad civil, dividir a la oposición, satanizar a los adversarios, reclutar aliados en la cúpula militar y crear un clima de conflicto con enemigos externos, buscar la forma de convocar a Asambleas Constituyentes que incorporen la reelección presidencial, primero sucesiva y luego indefinida e introducir gradualmente el Socialismo del Siglo XXI. Otros de los objetivos internacionales de la ALBA en el cual han avanzado mucho es el de tomar el control del Movimiento de Países No Alineados, la Organización de Estados Americanos y la Asamblea General de las Naciones Unidas. A nivel global los grandes aliados de Venezuela son todos los países y movimientos que sean hostiles o tengan diferencias significativas con los Estados Unidos, Israel, las democracias y el liberalismo, sin importar que su ideología sea islámica fundamentalista, marxista, estalinista o incluso de dictadura capitalista. En primer lugar la República Islámica de Irán, una dictadura teocrática y fundamentalista que está en la primera línea de los estados que auspician el terrorismo y con el que Caracas tiene acuerdos de cooperación incluso militar. También Corea del Norte, una dictadura estalinista, Birmania, una dictadura capitalista, Libia, Sudán, Zimbabwe y por supuesto Cuba. De hecho los asesores militares cubanos están destacados en las principales instituciones de poder en Venezuela. Así como la Federación Rusa y la República Popular China definidas en el último informe de Freedom House como países no libres. Con Rusia hay acuerdos de cooperación y proyectos para establecer bases militares. También son aliados de Caracas los movimientos islámicos más radicales como Hamás y Hezbollah; así como las FARC y el ELN en nuestra región.
ALBA y PETROCARIBE: En el marco de la ALBA, en junio del 2005 el Presidente Chávez auspició la creación de PETROCARIBE, un acuerdo político de cooperación energética. Sus miembros son 18: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Haití, Honduras, Granada, Guatemala, Guyana, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nevis, Surinam y Venezuela. De los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM) solamente Trinidad y Tobago y Barbados no son miembros. Es necesario aclarar que la diplomacia energética de Venezuela empezó antes de la era de Chávez con el Pacto de San José pero ha tomado un nuevo impulso y un sesgo socialista más político con la revolución bolivariana. De los países centroamericanos son miembros: Guatemala, Belice, Honduras y Nicaragua. El gobierno de Roberto Michelletti está considerando la posibilidad de salir del acuerdo. El próximo en ingresar podría ser El Salvador, con el gobierno de Mauricio Funes. El gobierno costarricense de Óscar Arias solicitó el ingreso a PETROCARIBE, pero aún no ha sido aceptado. Por medio de PETROCARIBE, Venezuela vende petróleo a sus integrantes con trato preferencial, a los precios de mercado pero con financiamiento de largo y corto plazo. Si por ejemplo el barril de petróleo está a $100 dólares entonces les financian hasta el 50 %. El pago a Caracas, además se puede hacer con bienes y servicios. No se trata de obtener petróleo a mejores precios sino con financiamiento, es decir endeudándonos y además adquiriendo compromisos de política interna y exterior. Así por ejemplo, si el gobierno de Caracas cierra 34 emisoras de radio y anuncia la clausura de otras 240, entonces los miembros de PETROCARIBE deben guardar un prudente silencio y en otras situaciones hasta alabar al Presidente Chávez y votar con Venezuela en los foros internacionales. También se estableció el Fondo ALBA-Caribe para el Desarrollo Económico y Social con un capital inicial venezolano de $50 millones de dólares para utilizar en proyectos de cooperación para los países miembros de PETROCARIBE.
EL BANCO DEL SUR Y LOS CIRCULOS BOLIVARIANOS: En el 2007 Chávez propuso crear el Banco del Sur como alternativa al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. La entidad tendrá su sede en Caracas y cuenta ya con la adhesión de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Además fundó los Círculos Bolivarianos como organizaciones de base dedicadas a promover la revolución bolivariana dentro y fuera de Venezuela. Dichos círculos son financiados por el gobierno de Chávez y operan en España, Francia, Estados Unidos y América Latina. Dichos círculos se mueven en sindicatos, organizaciones sociales y universidades y le permiten a Caracas intervenir en asuntos internos de otros países.
EL CONGRESO BOLIVARIANO DE LOS PUEBLOS: También en 2003 Chávez fundó el Congreso Bolivariano de los Pueblos, una organización latinoamericana que aglutina partidos políticos, sindicatos, movimientos indígenas y otras organizaciones ecologistas y sociales de izquierda que se encuentran bajo el liderazgo y financiamiento del mandatario de Caracas. Entre sus miembros se incluyen el Partido Socialista Unido de Venezuela, en el gobierno y totalmente controlado por Chávez y los Partidos Comunistas como el de Brasil y Perú. En el Uruguay, por ejemplo, son miembros los partidos Socialista, Comunista, los Tupamaros y el mismo Frente Amplio de Tabaré Vázquez que hoy día es gobierno. De Centroamérica son integrantes el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Daniel Ortega y el FMLN de Mauricio Funes, ambos en el gobierno. Asimismo la URNG de Guatemala y el Bloque Popular de Honduras, grupo pequeño pero militante fervoroso del Presidente destituido Manuel Zelaya. También son parte de la familia la Central de Trabajadores de Cuba, que es la Central Sindical del Partido Comunista, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile y las Madres de Plaza de Mayo de Argentina. Una de las quejas más comunes de mandatarios latinoamericanos es para referirse a la intervención de Chávez en los procesos electorales de sus países, sea de manera abierta por medio de declaraciones en los medios de comunicación apoyando o adversando algún candidato presidencial, sea de manera solapada brindando ayuda política y hasta financiera a las opciones más afines a la estrategia del Socialismo del Siglo XXI. También Chávez ofrece, brinda y consigue asesoría política y jurídica a los gobernantes de ALBA. Por ejemplo los mismos juristas españoles que asesoraron a Chávez en los caminos para introducir reformas constitucionales y la reelección presidencial indefinida han viajado para ofrecer dicho asesoramiento en otros países amigos de la revolución. ALBA, PETROCARIBE, el Banco del Sur, los Círculos Bolivarianos y el Congreso Bolivariano de los Pueblos son algunas de las principales iniciativas políticas y diplomáticas del gobierno venezolano en nuestra región. Los Embajadores de Chávez sostienen que PETROCARIBE y otros proyectos venezolanos están inspirados en los principios de “cooperación solidaria con pueblos y países hermanos” pero es un hecho palpable que los gobiernos que ingresan a tales iniciativas más temprano que tarde comienzan a coincidir con Caracas en su forma de votar y en sus discursos en los organismos internacionales y en otros ámbitos. Uno puede entender que países pequeños y pobres necesiten ingresar a tal organización para obtener petróleo con trato preferencial, pero no estamos obligados a ser tan cándidos como para suponer que tal pertenencia a PETROCARIBE no va a limitar y condicionar la política exterior de tales naciones. En la práctica así sucede y esto se refleja por ejemplo en las votaciones dentro de la OEA y la ONU. La política exterior de Chávez debe ser estudiada y sometida a un análisis serio porque constituye uno de los factores fundamentales de la nueva geografía política que caracteriza a la América Latina y el Caribe y porque la estrategia de Caracas representa una amenaza a las democracias de la región. Muchas gracias.
*El Dr. Oscar Alvarez es miembro de la Junta Directiva de ANFE y profesor Ciencias Políticas de la Universidad Nacional. POLÍTICA ECONÓMICA DEL “NO”
Por Luis E. Loría*
Los encargados del manejo de la política económica de la presente administración han ejecutado, de manera impecable, la política económica del “No”.
Esta consiste en evitar activamente la discusión abierta y seria de propuestas de política económica distintas a las preferidas por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y el Ministerio de Hacienda (MH), simplemente diciendo “No”, sin presentar argumentos válidos o justificaciones.
Ese tipo de comportamiento, por parte de las principales autoridades del BCCR y del MH resulta inaceptable.
También, deben estar en capacidad de explicar y justificar el porqué de las medidas.
Lamentablemente, en esas organizaciones la toma de decisiones de manera antojadiza—muchas veces sin fundamento técnico que las sustente—se convirtió en una práctica común y quienes deberían dar la cara ante el público prefieren esconderla.
Los serios errores cometidos en política monetaria, cambiaria, tasas de interés y en el manejo de las finanzas públicas han perjudicado la competitividad y el atractivo del país como destino para hacer negocios.
Hacia futuro, las políticas vigentes representan un serio obstáculo para la reactivación económica requerida para que logremos salir de la crisis en Costa Rica.
La política económica del “No” es un fenómeno bien documentado, particularmente durante los últimos dos años.
“No” a la dolarización, a pesar de que el experimento con las bandas cambiarias ha sido un rotundo fracaso y la posibilidad real de que avanzar hacia la flotación es inexistente.
“NO” a la reducción de impuestos, a pesar de que ese tipo de política ha sido implementada exitosamente alrededor del mundo para estimular las actividades productivas, atraer inversión, dinamizar el consumo e incluso ha servido para mejorar los ingresos del gobierno.
“No” a la reducción del gasto público innecesario e ineficiente.
“No” a la eliminación de los encajes bancarios (impuesto a la intermediación financiera) y la reducción de las tasas de interés, una barrera para la inversión y generación de empleos.
“No” a la eliminación de aranceles de insumos, productos intermedios y bienes de capital, que encarecen los productos a los consumidores locales y restan competitividad a las empresas nacionales.
Evidencias…
Los resultados del Reporte Global de Competitividad 2009-2010, del World Economic Forum, ponen en evidencia la seria desventaja competitiva que representan para el país las políticas económicas actuales. De acuerdo con el reporte:
1. Posición 110 de 133 países en inflación. 2. Posición 114 de 133 países en margen de intermediación financiera. 3. Posición 102 de 133 países en tasa impositiva total. 4. Posición 91 de 133 países en prevalencia de barreras comerciales. 5. Posición 122 de 133 países en fortaleza de protección a los inversionistas-léase "reglas del juego claras”.
Las malas evaluaciones continúan.
El informe Doing Business 2010, del Banco Mundial, ubicó a Costa Rica en la posición 121 de 183 países en el ranking del índice de facilidad para hacer negocios. En el apartado de pago de impuestos nuestra posición es todavía peor, 154 de 183 países.
Ante esa realidad, resulta imposible justificar que autoridades económicas del gobierno persistan, con arrogancia, en la aplicación de la política económica del “No”.
Los costarricenses debemos exigir rendición de cuentas, transparencia y debate permanente acerca de lo que más conviene para el desarrollo económico futuro.
En otras palabras, adoptar una política económica del “Sí”.
*Luis Loría es miembro de la Junta Directiva de ANFE y el artículo fue tomado del periódico El Financiero del lunes 21 de setiembre.
DOLARIZACIÓN PARA LAS AMÉRICAS Luis E. Loría*
Un país soberano puede decidir, de manera unilateral, eliminar su moneda para adoptar una mejor moneda. A estos casos, sin importar si la moneda que se adopta es el marco alemán, el euro, el yen, el yuan o el dólar americano, nos referiremos como dolarización. La medida, una vez implementada, puede considerarse irreversible, ya que los costos asociados económicos, sociales y políticos que acompañarían el regreso a una moneda nacional resultan, en la práctica, prohibitivos. ¿Por qué, entonces, la dolarización debe considerarse, seriamente, como una opción para los países de las Américas que aun no la han adoptado oficialmente? Una respuesta técnica ajustada a la realidad singular de cada una de las economías nacionales rebasa, claramente, los objetivos del presente artículo. Sin embargo, consideramos que un repaso de las objeciones tradicionales y algunas de las principales razones por las cuales los países se deciden a implementarla contribuirá a informar y a elevar el debate.
Objeciones tradicionales Las objeciones tradicionales se pueden dividir en dos grupos. El primero, son las que obedecen a un emotivo argumento de soberanía nacional o patriotismo—muchas veces combinado con descoloridos sentimientos de resentimiento y odio en contra de los Estados Unidos y condimentado con insípidas teorías de conspiración para el dominio del mundo. Estos argumentos nacionalistas carecen de sustento técnico, pero son aprovechados por un discurso populista de retórica encendida para tratar de justificar la existencia de una moneda nacional. En la práctica, la existencia de una moneda nacional permite a varios gobiernos en América Latina aplicar, reiteradamente, mecanismos de expoliación legal—como el injusto impuesto inflacionario y la manipulación del tipo de cambio para realizar ganancias cambiarias abominables en mercados cambiarios ineficientes (mercados pequeños, pocos grandes jugadores y utilización de información privilegiada para realizar ganancias extraordinarias). El diccionario de la Real Academia Española define expoliar como despojar con violencia o con iniquidad. A su vez, define iniquidad como maldad, injusticia grande. Esto nos lleva al segundo grupo, que se opone a la dolarización, supuestamente, con argumentos técnicos. En este grupo se ubica, normalmente, al Fondo Monetario Internacional (FMI), a los Bancos Centrales y a técnicos de organizaciones que se benefician de la especulación con monedas. En el caso del FMI y los Bancos Centrales, es muy claro que la dolarización implica una pérdida de poder muy importante. El FMI ya no puede opinar acerca de lo que conviene o no al país en temas monetarios y cambiarios. El Banco Central ya no tiene que velar por la estabilidad interna y externa de la moneda—sus principales objetivos. Al mismo tiempo, su poder para influir en temas relacionados con el crecimiento económico se ve seriamente limitado. En otras palabras, renuncia a la posibilidad de recurrir a la emisión inorgánica para financiar requerimientos de gasto del gobierno y a utilizar la devaluación para favorecer artificialmente la competitividad de las exportaciones. Esto promueve, a su vez, la disciplina fiscal y el que las empresas se preocupen por mejorar su productividad y competitividad real, en lugar de esperar a que el gobierno las favorezca. Una moneda nacional también será defendida con fuerza por aquellos grupos que se benefician de la especulación en mercados cambiarios locales y que ganan con las transacciones de cambio de moneda. La dolarización de la economía elimina la posibilidad de arbitrar con moneda extranjera en mercados cambiarios ineficientes y elimina los importantes costos de transacción que restan eficiencia al sistema económico, dificultan el cálculo monetario en la sociedad e introducen incertidumbre asociada al riesgo cambiario. John M. Keynes, en un pasaje del libro The Economic Consequences of Peace, captura la esencia del problema expuesto: “Se dice que Lenin ha declarado que la mejor manera de destruir el sistema capitalista era corromper la moneda. Con un continuo proceso de inflación, los Gobiernos pueden confiscar, en secreto y sin ser observados, una importante parte de la riqueza de sus ciudadanos. Con este método no sólo confiscan sino que confiscan arbitrariamente; y aunque el proceso empobrece a muchos, enriquece a algunos. La contemplación de esta redistribución arbitraria de la riqueza atenta no sólo contra la seguridad sino también contra la confianza en la equidad de la distribución actual de la riqueza. Aquellos a los que el sistema reporta ganancias imprevistas, muy superiores a las que merecen e incluso a sus expectativas o deseos, se convierten en “especuladores”, objeto del odio de la burguesía, a la que la inflación ha empobrecido, igual que al proletariado. A medida que avanza la inflación y que el valor real de la moneda experimenta grandes fluctuaciones de un mes a otro, todas las relaciones permanentes entre los deudores y los acreedores, que constituyen el fundamento último del capitalismo, se alteran tanto que pierden casi todo su sentido; y el proceso de obtención de riqueza degenera en una apuesta y una lotería. Lenin tenía, desde luego, razón. No hay forma más sutil y segura de destruir la base de la sociedad que corromper la moneda. El proceso sitúa todas las fuerzas ocultas de la ley económica del lado de la destrucción y lo hace de una manera que nadie entre un millón es capaz de diagnosticar.”
Principales razones por las cuales dolarizar Los países de la región han experimentado con un gran número de esquemas que caen dentro de un espectro que oscila entre la libre flotación sin intervención del Estado, en un extremo, hasta la dolarización oficial de la economía, en el otro. En el medio, el menú es amplio e incluye, entre otras alternativas, flotación administrada (flotación sucia es un mejor término), metas de inflación, bandas cambiarias, minidevaluaciones, tipo de cambio fijo y caja de conversión. En muchos casos, los costos de esos experimentos han demostrado ser devastadores para las economías de la región. Los casos de México y Argentina ocupan un lugar de privilegio en nuestra memoria, pero otros países también han sufrido las consecuencias de políticas monetarias y cambiarias desacertadas o irresponsables como Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua y Costa Rica. Desde un punto de vista técnico, la discusión acerca de cuál esquema conviene más se ha polarizado cerca de los extremos del espectro descrito en el párrafo anterior. Por un lado, encontraríamos algo cercano a una libre flotación, o al menos con una mínima intervención del Estado, en donde se esperaría que el tipo de cambio converja a un equilibrio. Esta opción presenta algunas dificultades. Por ejemplo, cómo darse cuenta de que el tipo de cambio es, efectivamente, de equilibrio es un detalle técnico al cual no se le presta suficiente atención. De la misma manera, lo que un Banco Central considera “mínima intervención” y las reglas que utilice, en caso que las anuncie con anticipación (ese no es el caso en Costa Rica), pueden contribuir a restar transparencia. También, el Banco Central usa, y en muchos casos abusa, de otros instrumentos de política monetaria, como las tasas de interés, para influir sobre los niveles del tipo de cambio o para contribuir a alcanzar sus metas de inflación. Todas estas intervenciones, aparentemente inofensivas y revestidas de justificaciones con lenguaje técnico, se traducen en distorsiones capaces de restar o eliminar la rentabilidad de un negocio particular o de arrebatar injustamente la riqueza de un grupo para transferirla y subsidiar a otro grupo. Por otro lado, estaría lo que se conoce como un “hard peg”, un elemento externo que contribuye a anclar las expectativas de inflación y de devaluación. Dentro de las alternativas, se encuentran las cajas de conversión que fijan la paridad de una moneda con otra y la dolarización. El problema que han demostrado tener las primeras es que esa paridad se mantendrá vigente hasta que llegue el momento, no anunciado previamente, en que el Gobierno decida romperla. En otras palabras, no elimina el riesgo cambiario. En contraste, la segunda, la dolarización oficial de la economía, sí elimina el riesgo cambiario de manera definitiva. Es un compromiso mucho más creíble y permanente. La dolarización oficial de la economía es una decisión acerca de cuál es la moneda que más le conviene utilizar al Estado para sus transacciones (cobro de impuestos, pago de salarios, contratos, pensiones, etc.). Aunque la economía se dolarice oficialmente, se debe garantizar la libertad de los ciudadanos para realizar contratos y transacciones en la moneda que ellos prefieran. Esto quiere decir que puedo, como individuo o empresario, continuar firmando contratos y realizando transacciones en euros, francos o yenes, si así lo prefiero. ¿Cuáles son los beneficios que se esperan al dolarizar una economía? Algunos de los que comúnmente surgen en la discusión son: i) convergencia de la inflación a niveles internacionales, ii) dinero mantiene mejor su valor en el tiempo (menor inflación y devaluación), iii) mejora estabilidad económica, iv) reducción significativa en las tasas de interés, v) elimina costos de transacción, vi) obliga a una mayor disciplina fiscal (cierra la llave al financiamiento del gasto público por medio de la emisión monetaria), vii) facilita la integración financiera, viii) mejora el atractivo del país para la inversión extranjera y ix) facilita la inserción del país en los mercados internacionales. No existe discusión alrededor de que todo lo anterior es deseable. La pregunta que lógicamente surge es: ¿Podría lograr todo lo anterior y mantener, al mismo tiempo, la moneda nacional? La mayor parte de los beneficios listados en el párrafo anterior se pueden alcanzar por medio de la aplicación consistente y sostenida en el tiempo de políticas monetarias y fiscales responsables. La credibilidad del Banco Central como institución es clave. Los resultados en distintos países son mixtos y muy variables. Por supuesto, sería absurdo argumentar que todos los beneficios asociados con la dolarización descrita arriba se alcanzan simplemente con cambiar la moneda que utiliza el Estado. Sin importar si hablamos de una moneda local o de adoptar el dólar, los esfuerzos por mejorar el ambiente de negocios, garantizar la propiedad privada y la libertad económica siempre demostrarán ser rentables en términos del atractivo a la inversión, tanto nacional como extranjera, y facilitarán la inserción en los mercados internacionales. El punto crítico que inclina la balanza a favor de la dolarización de la economía es que facilita el cálculo monetario. Su importancia crítica, la subraya Ludwig von Mises, en Human Action: “El cálculo monetario es el norte de la acción dentro de un sistema social de división del trabajo. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir. Mediante el cálculo consigue distinguir, entre las múltiples producciones posibles, las remuneradoras de las que no lo son; las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano de las que lo más probable es que éste rechace. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario.” La dolarización se convierte en una camisa de fuerza que garantiza la responsabilidad monetaria futura. Esto es algo que la distingue de otras alternativas o esquemas cambiarios que no pueden hacerlo. En todos los otros casos, el manejo responsable depende del “buen comportamiento” de los gobernantes y burócratas de turno. Aunque estos hayan mantenido un comportamiento responsable hasta ahora, el sistema económico no será inmune a decisiones arbitrarias e irresponsables en materia monetaria y cambiaria en el futuro. La historia económica de los países latinoamericanos está plagada de ejemplos de ese tipo de manejo irresponsable de la moneda y no existe una buena razón para asumir que esos costosos experimentos no regresarán para acompañar inclinaciones oportunistas o populistas de gobernantes insensatos. La dolarización permite eliminar, de manera definitiva, esos peligros de expoliación legal monetaria, facilita el cálculo monetario y garantiza la responsabilidad monetaria futura. La pregunta relevante, ante esa realidad, sería: ¿Por qué no dolarizar las Américas?
Publicado en la Revista Perspectiva de Colombia, edición No. 21, de agosto del 2009.
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