Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE 

Boletín Agosto del 2009

 

Mensaje de la  Presidencia de ANFE-Jorge Corrales Quesada-Jorge Corrales Quesada

Pensamientos de liberales

Columna libre-Algunas afirmaciones y explicaciones acerca del liberalismo-Parte 1-Carlos Federico Smith

La escasez del papel higiénico en Cuba-Tim Worsall

Declaración de Navarro Uribe Vélez-Álvaro Uribe Vélez

Los usurpadores de la democracia-Alberto Medina Méndez

El Socialismo-Antonio López Escarré

El anillo único poder-Daniel Rodríguez Herrera

Cena con el Dr. Ricardo López Murphy

 

 

Novedades en el sitio web de ANFE

¡NUEVO!Columnas de ANFE del mes de agosto del 2009

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE

Con gran satisfacción me permito informarles de los resultados del seminario que ANFE llevó a cabo el pasado viernes 28 de agosto, titulado “Venezuela ante el socialismo del siglo XXI”.  La actividad principal, realizada en la tarde de ese día, logró reunir el mayor número de participantes que una actividad organizada por nosotros haya logrado congregar en su historia reciente: 115 personas escucharon al Ing. Rafael Alfonzo del Centro de Divulgación Económica CEDICE-LIBERTAD de Venezuela, exponer acerca del progresivo acoso que la libertad, en todos sus elementos, actualmente sufre en ese país.  CEDICE (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico) es la entidad hermana de ANFE en Venezuela.

Asimismo, el Lic. Eduardo Ulibarri, periodista muy conocido en nuestro medio, hizo un análisis franco de las limitaciones a la libertad de expresión que el gobierno chavista ha ido imponiendo en esa nación, así como reseñó la actitud valiente de algunos medios que contrasta con la actitud pusilánime ante el poder que despliegan otros oportunistas. 

Con similar talante, el Dr. Oscar Alvarez, politólogo y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de Heredia hizo una amplia exposición acerca de los riesgos que amenazan a la libertad y la democracia en las naciones de América Latina y particularmente a nuestro país por el avance del socialismo chavista. 

Para terminar, el seminario contó con la presencia de un empresario hondureño, el señor Amílcar Bulnes, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada de ese país (COHEP), quien dio amplios detalles de cómo la penetración del chavismo y múltiples violaciones a la constitución hondureña forzaron la remoción del entonces presidente de ese país. Las expresiones y aplausos del público fueron el mejor reconocimiento a nuestros esfuerzos por la libertad. Y no omito destacar la importante asistencia de jóvenes a dicha actividad.

Las actividades de ANFE ante la visita del Ing. Alfonso no se circunscribieron a su participación en el seminario.  Fue objeto de una entrevista en vivo por el periodista Marcelo Castro en el noticiero Telenoticias del canal 7, así como de una entrevista por la Lic. Yananci Noguera del periódico El Financiero. Asimismo, el Ing. Alfonzo se reunió en dos ocasiones durante su visita con grupos de empresarios ligados a la Unión Costarricense de Cámaras y de Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP), la cual nos dio un enorme apoyo para el éxito de nuestras actividades.  En estas últimas reuniones participaron cerca de 35 empresarios y profesionales.

ANFE también agradece a la Fundación Naumann para la Libertad por su apoyo para que pudiéramos llevar a cabo con  éxito esta actividad, al igual que a la empresa Alimentos Jack’s y a la Fundación Academia Stvdivm por otorgar becas a estudiantes para que pudieran acompañarnos en dicha ocasión.

En ANFE continuamos las exitosas ventas del libro “Lecciones de Tres Grandes Crisis Financieras” al módico precio de ¢2.000, así como del libro de nuestro colaborador don Carlos Federico Smith “Políticamente Incorrecto”, que reúne las primeras 56 columnas escritas en el periódico La Extra y 27 de sus comentarios en la Columna Libre del Boletín de ANFE, también a un precio cómodo de ¢3.000.

El martes 29 de setiembre de seis a siete y media de la noche se realizará un foro en nuestras instalaciones para presentar formalmente este último libro.  Asimismo, el martes 27 de octubre en ANFE se realizará otro dedicado a los llamados “derechos de carbono”.  Acerca de ambas actividades les estaremos informando oportunamente.

Además de nuestra columna formal “Pensamientos de Liberales”, en este boletín contamos con la Columna Libre que escribe nuestro colaborador don Carlos Federico Smith, la cual se titula “Algunas Afirmaciones y Explicaciones acerca del Liberalismo-Parte I”. Se trata del primero de cuatro ensayos en que, en cada uno de ellos, analiza cinco críticas que se le suelen formular al liberalismo y luego una explicación de por qué son erradas o parcialmente ciertas.

En este boletín también se incluye un artículo de Tim Worstall con un título que se explica por sí mismo y que sería una pieza cómica, si no fuera una realidad: “La Escasez de Papel Higiénico en Cuba”. También incorporamos una declaración del presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, que es útil para entender los peligros militares que asoman sus fauces en esa región. De periodista argentino Alberto Medina Méndez se incorpora su ensayo “Los Usurpadores de la Democracia” que constituye una luz de alerta para los sistemas políticos democrático-liberales de la región. En la misma línea reproducimos un artículo del empresario Antonio López Escarré que publicó recientemente en el periódico La República y que tiene por nombre “El Socialismo”. Finalmente, se incluye un agradable relato de Daniel Rodríguez Herrera, “El Anillo Único del Poder,” que se refiere al porte liberal de la segunda película de la trilogía “El Señor de los Anillos” de Tolkien.

 

Jorge Corrales Quesada         Presidente de ANFE

PENSAMIENTOS DE LIBERALES

 

“¿Por qué entonces las democracias siguen con la cantaleta de la restitución de Zelaya? Empecemos por Estados Unidos. En primer lugar, la actual administración demócrata, enfrentada como está a enormes problemas internacionales y domésticos, lo menos que desea en estos momentos es que se le alborote “el patio trasero” y cree, equivocadamente, que la mejor manera de lograrlo es no irritando a los déspotas de la región. En segundo lugar, tiene horror de ser percibida como que apoya un golpe de Estado, cosa que en Honduras no hubo. En tercer lugar, tiene miedo de que su “nueva política” hacia América Latina fracase si incomoda al bloque chavista. Y por último, cree que debe de sacrificar a Honduras para enseñarle a los otros países del hemisferio que los golpes de Estado ya no se toleran. Ilusos.

¿Y qué decir de los europeos? El siguiente caso es ilustrativo. En agosto de 2008, en Mauritania, un generalote derrocó mediante un golpe de estado puro y duro al presidente civil elegido democráticamente y se apoderó del gobierno. Hace poco más de una semana, el mismo golpista se afirmó en el poder “ganando” unas elecciones que él ayudó a organizar. El gobierno de España se ha congratulado por esas elecciones y ha declarado su disposición de colaborar con el generalote “en la consolidación de la gobernabilidad constitucional y el desarrollo económico y social, de este país vecino y amigo”. ¿Y que dice respecto a Honduras? Que Zelaya debe ser restituido a la presidencia. (Jorge Salaverry, ¡Todos Contra Honduras!, ElCato, 14 de agosto del 2009; www.elcato.org/node/4562).

 

“Cuando en la misma persona o en el mismo cuerpo de magistratura el poder legislativo está unido al poder ejecutivo, no hay libertad: porque se puede temer que el mismo monarca o el mismo senado hagan las leyes tiránicas para imponerlas tiránicamente.

 No hay libertad si el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo. Si estuviera unido al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, ya que el juez sería al mismo tiempo legislador. Si estuviera unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.

Todo estaría perdido si una única persona, o el mismo cuerpo de grandes, de nobles, o de pueblo, ejerciera estos tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delincuentes y los litigios de los privados.” (Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, El Espíritu de las Leyes, I, XI/VI, Ginebra, 1748, citado en Raimondo Cubeddu, Atlas del Liberalismo, Madrid: Unión Editorial, 1999, p. 80).

 

COLUMNA LIBRE - PRIMERAS CINCO AFIRMACIONES Y EXPLICACIONES ACERCA DEL LIBERALISMO:

 PARTE I

Es mi objetivo presentar en el Boletín de ANFE veinte argumentos que se suelen formular en contra del liberalismo, así como la explicación de por qué ellos son errados, se refieren a visiones equivocadas del liberalismo o bien pueden ser parcialmente ciertos.  Espero desarrollarlos en el curso de cuatro ediciones del Boletín, de manera que, para esta ocasión, analizo los primeros cinco cuestionamientos que se le formulan, escogidos sin ningún orden prioritario o de importancia relativa o absoluta: Tan sólo porque se me ocurre así presentarlo.

Muchos de estos cuestionamientos suelen ser lugares comunes en la crítica al liberalismo en tanto que otros se encuentran en algunas referencias concretas que analizan esta visión política, pero todos son interesantes en cuanto a que, con su respuesta, espero que se me permita explicar algunos matices del liberalismo que a veces no se notan fácilmente y que por ello inducen a apreciaciones erradas acerca de su naturaleza y contenido.

El denominado liberalismo clásico creo que se caracteriza esencialmente porque maximiza la libertad y minimiza al Estado y ha sido expuesto a través de los tiempos por pensadores tales como Aristóteles, Smith, Hume, Hayek, Locke, Friedman, Montesquieu, de Tocqueville, Burke, Popper, entre otros, y que es diferente de aquel liberalismo que se caracteriza por una expansión de la autoridad del Estado sobre casi todo tipo de conducta humana, principalmente en el campo económico, y que es la forma en que actualmente se le conoce principalmente en los Estados Unidos.

Creo conveniente señalar que comparto lo que expresa Raimondo Cubbedu acerca de la concepción del liberalismo y que puede servir de marco general para los comentarios que siguen.  Dice que “El liberalismo… tiende a identificarse con la búsqueda de un tipo de asociación política en la que la libertad y las expectativas individuales puedan realizarse con independencia del poder político.  Por consiguiente, se preocupa básicamente de encontrar la mejor solución para que individuos libres, dotados de un conocimiento limitado y falible, y de diversas expectativas de tiempo, puedan mejorar la propia situación sin limitar las posibilidades de los demás de hacer lo mismo, y sin que tales mejoras tengan el efecto (voluntario o no) de incrementar el poder de los gobernantes.” (Raimondo Cubbedu, Atlas del Liberalismo, Madrid: Unión Editorial, 1999, p. 166).

 

AFIRMACION No. 1: EL LIBERALISMO DESCANSA EN LA LEY DE LA SELVA. 

EXPLICACION: La expresión “ley de la selva” aplicada a la posición liberal se usa básicamente para dar a entender que en dicho orden político cada persona está por sí misma, sin tomar en cuenta a las demás, en donde todo se vale, primando la supervivencia del más fuerte. La falla atribuida al liberalismo es que asume que la persona tiene como único interés el propio y que no toma en cuenta a intereses distintos de éste, actuando así en consonancia. 

El liberalismo como sistema político está reglado por el principio de legalidad, que esencialmente garantiza la libertad de cada individuo frente a la coerción. Esto es, asigna al Estado la función de protegerlo del abuso que otros puedan pretender imponer sobre su persona.  Se supone que en una “ley de la selva” el más fuerte sería quien se impusiera –como “animalitos”- mientras que en una sociedad liberal el principio de la igualdad ante la ley de las personas garantiza la igualdad de los derechos de cada individuo.  Esto implica someter con la fuerza de la ley ejecutada por el Estado a quien pretenda despojar a otros de de su libertad innata. “El más fuerte” sería así restringido cuando intente ir más allá de los límites fijados a su propia libertad, esencialmente que se le impida traspasar los dominios de libertad de otras personas en sociedad.

En el sistema liberal el monopolio de la fuerza en manos del Estado garantiza que los individuos sean iguales ante la ley.  Garantiza la libertad de los individuos ante quien amenace despojarles de ella.  En la concepción liberal el Estado es también limitado, a diferencia de lo que caracteriza a órdenes políticos totalitarios.  Aquí resulta crucial la existencia de una Constitución que de alguna manera reconozca los derechos primarios innatos a las personas; esto es, su libertad, ante el poder del Estado.  Es necesario que el Estado tenga un lugar propio limitado por el principio de legalidad, de manera que se proteja a las personas del abuso que ese Estado puede cometer contra ellas.

Entre las instituciones básicas que se ha ido diseñando a través del tiempo para limitar dicho poder del Estado se encuentran no sólo aquellas propias del orden político, tales como división de poderes, frenos y contrapesos entre distintos poderes públicos, la existencia de un parlamento, sino crucialmente el derecho a la propiedad que poseen las personas. Como dice Hayek, “La ley, la libertad y la propiedad son una trinidad inseparable. No puede haber ley en el sentido de reglas universales de conducta que no determine límites a los dominios de la libertad al fijar reglas que permiten a cada cual estar seguro de adónde es libre de actuar.” (Friedrich A. Hayek, Law, Legislation and Liberty, Vol. 1: Rules and order, Chicago: The University of Chicago Press, 1973, p. 107). De aquí se deriva aquella idea fundamental de que los individuos son libres de actuar en todo aquello que la ley no prohíba, en tanto que el Estado sólo puede actuar en aquello que la ley le permite hacerlo.

En la anarquía –ausencia de Estado- regiría la ley del más fuerte en el sentido de que no habría ley que limitara tal posibilidad (excepto algunos teóricos que señalan que la ley, mediante la costumbre, surgiría espontáneamente, limitando el accionar de los individuos). No voy a referirme al tema de las utopías como tampoco al hecho de que es imposible, en un orden que cambia permanentemente como el liberal, definir para siempre los derechos de propiedad, lo cual requiere de un Estado que evite conflictos sobre derechos de propiedad que los defina.  Me parece que este es un papel que el Estado debe desempeñar en un orden político liberal.

Por lo expuesto, se puede rechazar la aseveración inicial de que el orden liberal se apoya en la llamada “ley de la selva”, sino todo lo contrario dado que, si bien limita el papel del Estado a un mínimo necesario para garantizar la libertad de los individuos, el interés propio se ve limitado por el derecho que por ley poseen las demás personas.

Una consideración final acerca de la idea de que la falla del liberalismo radica en que en dicho orden político la persona tiene como único fin el interés propio sin tomar en cuenta otros intereses diferentes a éste. A esto es lo que en ciertos sectores se le ha llamado el carácter egoísta del liberalismo.  Otras versiones destacan que el liberalismo se fundamenta en la avaricia o en el consumo sin freno. Pero hay un error en adscribirle exclusividad en cuanto a defectos humanos, que son propios de cualquier orden político.  Por ello me parece muy afortunada la advertencia que formula Schwartz, al indicar que “todos esos vicios connaturales a los seres humanos (avaricia, egoísmo, prepotencia ante el consumo) aparecen en la sociedad libre más a las claras que en las pacatas (tímidas, tranquilas o pacíficas) sociedades cerradas de la Edad de Oro ‘dichosa’, como decía Don Quijote, ‘porque entonces los que en ella vivían ignoraban dos palabras de tuyo y mío.’” (Pedro Schwartz, “Los límites de la razón y la ética del liberalismo,” en Nuevos Ensayos Liberales, Madrid: Espasa Hoy, 1999, p. 223. Los paréntesis son míos.).

No sólo las sociedades abiertas son precisamente más abiertas en cuanto a que permiten reflejar las debilidades individuales, pero no significa ello que tales debilidades están ausentes en otros órdenes políticos, los cuales, al posiblemente no ser tan abiertos como el orden liberal, lo que hacen es ocultar tales condiciones.  En todo caso, el error radica en confundir el término egoísmo con lo que podría denominarse amor propio, que cuando se degenera es que se convierte en egoísmo.  Por ello es que Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos  Morales nos dice que “También interesarse en nuestra propia felicidad e interés en muchas ocasiones aparecen ser principios de acción muy plausibles. Los hábitos de la economía, la industria, la discreción, la atención y la aplicación del pensamiento, se suponen que generalmente son cultivados a partir de motivaciones en el interés propio y al mismo tiempo son entendidos como calidades muy valiosas que merecen la estima y aprobación de todos.” (Adam Smith, The Theory of Moral Sentiments, Indianapolis: Liberty Classics, 1969, p. 481.).

La libertad, que es la base del orden liberal, para proseguir los intereses propios es tan importante para el individuo egoísta como al mayor de los altruistas, quienes así pueden actuar en el logro de sus propias escalas de valores.  Lo normal en la conducta de las personas es incorporar los intereses propios en su toma de decisiones, pero también los de sus familias, amigos, vecinos y asociados; esto es, como dice Hayek, “Uno de los derechos y deberes fundamentales del hombre libre es decidir qué necesidades y qué necesitados se les antojan más importantes” y señala que “parte esencial de la libertad y de las concepciones morales de una sociedad libre es la elección de nuestros asociados y, generalmente, de aquellos cuyas necesidades hacemos nuestras.” (Friedrich A. Hayek, Los Fundamentos de la Libertad, Madrid: Unión Editorial, 1975, p. 94).

 

AFIRMACION No. 2: EL LIBERALISMO ES CONSERVADOR.

EXPLICACION: Una vez que el pensador liberal Friedrich Hayek había escrito su famoso libro Los Fundamentos de la Libertad, decidió añadir al texto un capítulo titulado “Por qué no soy conservador”, en el cual explica claramente la diferencia entre el liberal y el conservador. (Ibíd., p. p. 417-430). Tomo como base dicho Post-Scriptum para exponerlas. En primer lugar, mientras el conservador tiene un temor a la mutación y al cambio, un miedo a lo que es nuevo por el hecho de ser nuevo, el liberal mantiene una actitud abierta y confiada en el cambio que surge libremente y en la evolución de las cosas, si bien es consciente de que a veces el hombre procede a ciegas.  Mientras que el gobernante conservador tiende a paralizar la evolución por el hecho de ser desconocidos sus resultados finales, el gobernante liberal la acepta confiado en que, de manera espontánea, aquélla acomodará las nuevas circunstancias.  Así, mientras el conservador requiere de una mente superior, alguna autoridad que vigile esos cambios, el liberal, si bien acepta que hay gentes que poseen cierto grado de superioridad sobre otras, no que alguien de por sí tenga la atribución de asumir esas posiciones.  Como dice Hayek, “quienes pretenden ocupar en la sociedad preponderante posición deben demostrar esa su pretendida superioridad acatando las mismas normas que a los demás se aplican” (Ibíd., p. 422); esto es, se aplica el principio de igualdad ante la ley.

El conservador se opone a todo nuevo conocimiento pues teme que derive en consecuencias para él indeseables, en tanto que el liberal acepta como principio la crítica racional de ideas que pueden o no ir en contra de lo que cree. Por ello el oscurantismo que suele rodear al conservador y que muchas veces lo empuja al “nacionalismo patriotero”, incapaz de comprender que las ideas no conocen patria y que por el hecho de ser concebidas por algún connacional no las convierte en sabiduría y corrección, sino tal vez lo contrario.

Hay sí un grado en que el liberal se acerca al conservador, cual es en la desconfianza de la razón en cuanto a que se considere que las instituciones humanas sólo pueden existir si han sido objeto del diseño deliberado de los hombres.  Por supuesto, no en cuanto a que el uso de la razón deba ser el elemento esencial en la crítica. Cuando hablamos de “irracionalismo” nos referimos a la pretensión de que las instituciones sólo pueden existir gracias a alguna estructuración deliberada; por el contrario, los liberales son conscientes de las limitaciones humanas en cuanto al conocimiento, lo que Hayek llama “la humana ignorancia”, lo que le aleja de las creencias de naturaleza sobrenatural o de índole autoritaria cuando la razón no nos brinda argumentos en uno u otro sentido. Por ello, el liberal no pretende imponer sus creencias a terceros, pues con claridad separa los ámbitos espirituales de los temporales.

El liberal respeta la tradición y las costumbres en cuanto sean convenientes y que apuntan hacia los fines que el liberal desea conseguir, no por el hecho de ser antiguas.  Las respeta porque son resultado de la conducta humana que en medio de la evolución ha conjuntado comportamientos que les son útiles a los individuos para vivir libremente en sociedad; porque facilitan la adaptación de las personas a los acontecimientos según se evoluciona y que no es posible predecir de antemano. Claro que dicha adaptación no es perfecta, aunque se puede suponer que su existencia se da porque le ha generado ventajas a los individuos en sociedad, pero esa misma imperfección, en especial ante nuevos acontecimientos, exige un lugar a la posibilidad del cambio y aquí es en donde difieren radicalmente el conservador del liberal. Mientras el primero quiere la vigencia del status quo, el segundo acepta el cambio en cuanto le sea útil a sus propósitos individuales en sociedad: no se opone a la evolución y al progreso.

Por lo anterior no es correcta la presunción de que liberalismo y conservadurismo sean lo mismo, si bien en el liberalismo hay elementos conservadores, como el respeto a la tradición en cuanto resultado de experiencias adaptativas a la incertidumbre en que se desenvuelve el individuo. Pero el liberal siempre tiene campo para que varíen las cosas, para que el individuo se pueda adaptar a las nuevas circunstancias siempre cambiantes en que se desenvuelve.

 

AFIRMACION No. 3: EL LIBERALISMO ES ANTI-EMPRESARIO.

EXPLICACION: Vean qué interesante: mientras algunos señalan que el liberalismo casi que es un instrumento político al servicio de los empresarios, hay otros quienes consideran que el liberalismo se opone al empresario.  Por ello, creo que es necesario hacer una explicación en doble vía acerca de la relación que puede existir entre el pensamiento liberal y la importancia del empresario en la vía económica.

El empresario puede ser entendido como el individuo que está alerta en el descubrimiento de oportunidades que hasta el momento han sido soslayadas, que hayan pasado inadvertidas, y que puede explotarlas traduciéndose en ganancias inmediatas o futuras.  Esto bien puede requerir buen juicio y creatividad, pero lo importante es el proceso de descubrimiento que implica el papel del empresario. Su gran utilidad descansa en que, en el marco de un mercado que asigna económicamente los recursos, es capaz de descubrir esas oportunidades previamente no descubiertas.  Es así como juega un papel vital en la lucha contra la escasez.

La sociedad puede progresar y amplía su libertad cuando dispone de mecanismos que den prioridad a nuevas soluciones que faciliten nuestra adaptación al cambio. Eso se logra gracias a la invención y al desarrollo de los mercados, en donde el empresario es quien descubre esas nuevas soluciones traducidas en su posible explotación que le reditúe ganancias. 

Pero es crucial la existencia de la competencia abierta para que esa búsqueda no se convierta en un feudo a explotar por los individuos que se benefician con ella, sino que sea un proceso que permita sin interrupción el descubrimiento de nuevas oportunidades.  En el orden del mercado hay un tendencia natural a que surjan monopolios: es propio de los individuos tratar de forjar barreras de todo tipo para impedir no sólo que otros compitan con ellos, sino porque consideran que tales barreras son las que les permiten competir con otros, pero es muy frecuente la práctica de tratar de que sea el Estado quien les otorgue monopolios legales que les permitan conservar el privilegio. Por ello lo esencial en un orden liberal es evitar el daño que causa la limitación a la competencia.  La mayor fuente de impedimento es el acceso político que se puede tener para que se cree una regulación estatal favorable a la conservación de alguna actividad económica específica.  Esta es una razón por la cual en un orden liberal se debe disponer de normas generales y no específicas que permitan evitar dichas limitaciones a la competencia.

Cuando un liberal estimula el surgimiento de reglas universales que limitan el privilegio concedido a alguno o algunos para evitar la competencia por medio del uso de legislación o regulación específicas, es que se escucha el clamor de que el liberalismo es contrario a la empresa privada.  Sí, es contrario porque no considera conveniente que se otorguen privilegios que impidan la libre competencia. El liberal cree en un empresariado descubridor y explotador de las oportunidades previamente no descubiertas, pero sujeto a la regla general de la competencia y no de la regla específica estatal que cohonesta el monopolio.

Lo expuesto explica la fuerte asociación histórica del pensamiento liberal en contra del proteccionismo comercial con la creencia en la empresa privada como elemento dinamizador del cambio y del progreso económico.  Nos oponemos al proteccionismo porque afecta al consumidor cuya satisfacción es el fin último en una economía, en tanto que otorga un beneficio particular a algún grupo productor o importador concreto gracias a la imposición de aranceles que efectúa el Estado, impidiendo una competencia deseable. Creemos en la empresa en competencia, en donde si bien cada una de ellas actúa probablemente tratando de lograr una posición monopólica, es la misma competencia la que le impide el logro permanente de dicho privilegio.

 

AFIRMACION No. 4: EL LIBERALISMO ES PATERNALISTA.

EXPLICACION: Entre pensadores liberales hay actualmente una discusión interesante en torno al tema del papel del Estado en cuanto a las decisiones que deben tomar los individuos libres en sociedad.  Una visión es la llamada “paternalismo duro” que considera que el Estado desempeña un papel autoritario por el cual define mediante su poder la toma de decisiones por parte del individuo. Por ejemplo, he escuchado la propuesta de que el Estado debería prohibir la venta de bebidas gaseosas azucaradas pues ello provoca obesidad entre los ciudadanos. En síntesis, en esta visión se elimina la libertad de escoger de las personas, sustituyéndola por la prohibición y el mandato de ciertas conductas específicas según el criterio de la autoridad; esto es, en última instancia asoma un carácter autoritario del Estado aunque presuntamente se haga en beneficio de las personas para las cuales dicta su decisión. Los órdenes fascistas y socialistas, e incluso partes del ideario político social-demócrata, se pueden caracterizar por ese “paternalismo duro”

La otra visión ha sido denominada paternalismo “del tío” en vez de la figura “paternal” del paternalismo usual.  Con esta expresión se quiere dar a entender que la acción del Estado se asemejaría más al interés que puede mostrar “un tío” en vez de la “orden” que le suele inferir un padre a su hijo en cuanto a la bondad o corrección de ciertas acciones que éste lleva a cabo. A aquella versión de paternalismo también se le ha llegado a conocer como “paternalismo suave”, que en esencia se basa en la presunción de que el Estado puede ayudar a la persona a tomar decisiones que las hubiera realizado si hubiera tenido una mayor fuerza de voluntad o conocimiento sobre ellas.

Hay algunos teóricos liberales clásicos quienes, especialmente en el campo económico, han incidido para que esta última posición sea objeto de meditación dentro del campo de las políticas liberales.  Me refiero, por ejemplo, a Vernon Smith, del Departamento de Economía de la Universidad George Mason, ganador del Premio Adam Smith de la Asociación para la Educación sobre la Empresa Privada, además de Premio Nobel en Economía en el 2002 junto con Daniel Kahneman, quienes escribieron acerca de lo que hoy se conoce como economía del comportamiento, que es la base política de lo que se ha mencionado como paternalismo blando o paternalismo “del tío”.  Brevemente, por ejemplo, resaltan que los individuos suelen valorar más los resultados en el corto plazo sobre otras opciones que, si bien les otorgan mayores beneficios, los recogen a un plazo más largo o que, según sea la forma en que a los individuos se les presentan las opciones, por ejemplo, una disyuntiva definida en términos positivos ante otra en términos negativos, ello incidirá en la toma de decisión de las personas. En resumen, se define a un individuo menos hiper-racional de lo que suelen asumir los análisis económicos neoclásicos.

Si esa hiper-racionalidad no está siempre presente, se puede considerar la posibilidad de que el Estado modifique sutilmente las decisiones de las personas, por ejemplo, alterando la forma en que se presentan las opciones o bien modificando  las expectativas en el tiempo de los flujos de beneficios. Eso sí, lo proponen sin que en esencia haya una alteración de la libertad de elección que poseen los individuos, pero se les informaría debidamente acerca del porqué de la propuesta estatal. Se supone que, de esta manera, se ayudaría a las personas a que tomen las decisiones correctas. Así esta propuesta de “paternalismo suave” tiene una diferencia con los paternalistas duros, quienes creen que los individuos no son capaces de decidir por sí mismos en función de su bienestar y que el Estado debe ser el que decida por ellos.

Se puede considerar que en la posición del paternalismo “del tío” o “paternalismo suave” de lo que se trata no es de dar pescado a la gente, sino de enseñarla pescar; esto es que, a diferencia del “paternalismo duro”, en que el Estado interviene dándole el pescado a la gente, su función aquí es la de darle instrumentos que le permitan mejorar su estrategia de elección, mediante una valoración adecuada (más informada) de los pros y de los contras de ellas.

La tesis que debe ser cuestionada en este último enfoque es, en primer lugar, si el Estado es capaz de mejorar las decisiones de los individuos, aún cuando estemos de acuerdo en que sus decisiones son “equivocadas”. Los individuos, aún disponiendo de la información que ahora les brinda el Estado, bien podrían continuar haciendo elecciones “equivocadas”.

En segundo lugar, la suposición o hecho de que los individuos se equivocan en su toma de decisiones se puede extender fácilmente a la toma de decisiones de los mismos burócratas que, en este análisis, serían quienes presuntamente saben cuáles son las decisiones correctas. A diferencia de la posibilidad de que en un marco competitivo los individuos tengan un incentivo para corregir sus errores, en un proceso en donde la misma toma de decisiones induce a que la gente vaya tomando mejores decisiones, tal corrección no se extiende tan fácilmente al burócrata en el seno de un monopolio público o de una agencia gubernamental, en donde no se presentan los incentivos requeridos que permitan internalizar los costos de tomar decisiones equivocadas.

Precisamente uno de los problemas serios con la toma de decisiones burocráticas, como lo ha expuesto el análisis del “Public Choice”, es la estructura de incentivos que no conduce a la solución competitiva óptima, pues los incentivos pueden más bien incitar hacia la permanencia de rentas que percibe el burócrata. Deben tenerse presente que los burócratas son seres humanos con ambiciones propias, quienes tienen un conocimiento limitado y carecen muchas veces de la voluntad requerida para tomar ciertas acciones, al igual que como puede suceder con el resto de las personas.  Entonces, ¿cuál es la diferencia que surgiría mediante políticas de “paternalismo suave”? Ello se lo preguntó en una ocasión el economista austriaco Mario Rizzo, al discutir sobre este tema (Mario Rizzo en el blog del 25 de mayo del 2007 del Wall Street Journal, “Should Policies Nudge People To Make Certain Choices?“: “¿En quién se puede confiar más: en individuos que enfrentan los costos y los beneficios resultantes de sus propias acciones o en políticos y burócratas quienes no los encaran?” Yo dejo que la respuesta la formule el amigo lector. En todo caso, en el seno del liberalismo la idea de un “paternalismo suave” como parte de su accionar político no es un tema que esté resuelto.

 

AFIRMACION No. 5: EL LIBERALISMO ES RETRÓGRADO.

EXPLICACION: Empecemos por entender al término “retrógrado” como lo contrario del “progreso”, comprendido esto último como alguna forma de adelanto cultural y técnico que se presenta en una sociedad. El término retrógrado se suele asociar con los enemigos del cambio y de la innovación.

¿Será cierto, entonces, que el liberalismo es enemigo del cambio, de la innovación, del progreso?; ¿que es partidario de la idea de que todo tiempo pasado fue mejor?

Es momento de formular algunas explicaciones de cómo las sociedades han evolucionado desde sistemas tribales de grupos humanos de tamaño reducido a lo que hoy podemos denominar, siguiendo a Hayek, como “Sociedad Libre” o la “Gran Sociedad” que mencionó Smith, o la que Popper, denominó como la “Sociedad Abierta”.  Esto es, un orden espontáneo que resulta de la interacción de individuos separados, cuya coordinación se define al seguir ciertas reglas generales de conducta; un orden más complejo que persiste a través de un proceso evolutivo que permite adaptarse a sí mismo como un todo, a aquellos cambios acerca de los cuales cada uno de los individuos que participa en él sabe tan sólo una pequeña fracción.  Así, a diferencia de un “grupo pequeño”, que posee fines específicos, en una sociedad espontánea con multiplicidad de individuos y con muy diversos fines, se da un acomodo de esos muy diversos intereses concretos individuales o de grupos pequeños.

Las sociedades espontáneas suelen ser complejas en las cuales el conocimiento se coordina en el marco de reglas generales y no mediante la dirección ordenada del comportamiento de los individuos. Como señala Hayek, “El orden espontáneo surge a partir del balance que cada elemento hace de todos los diferentes factores que operan sobre él y por el ajuste que hacen entre sí de sus diversas acciones, un balance que se vería destruido si algunas de las acciones son determinadas por alguna otra agencia con base en un conocimiento diferente y al servicio de fines diferentes.” (Friedrich A Hayek, Law, Legislation and Liberty, Vol. 1, Op. Cit., p. 51).

La libertad es un artefacto resultante de la evolución cultural en que la gente aprendió reglas de conducta que le permitieron adaptarse eficientemente a las situaciones cambiantes.  Estos son sistemas caracterizados por ser órdenes que han surgido espontáneamente sin que haya sido diseñado por mente alguna. Como dice Hayek: “La libertad fue hecha posible por la evolución gradual de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad. Protege al hombre por medio de reglas abstractas impersonales contra la violencia arbitraria de otros y permite que cada individuo trate de construir por sí mismo un dominio protegido en el cual a nadie más le es permitido interferir y en el cual él puede usar su propio conocimiento para sus propios propósitos.” (Friedrich A. Hayek, Law, Legislation and Liberty, Vol. 3: The Political Order of a Free People, Chicago: The University of Chicago Press, 1979, p. 163).  Así se pudo transitar de una sociedad de grupos cerrados en que los individuos se conocían entre sí íntimamente, a una sociedad abierta en que lo que los une es la obediencia a reglas abstractas concretas. De esta manera fue factible evolucionar de una sociedad compuesta por unos pocos agricultores o cazadores a otra más compleja basada en el intercambio que practican sus integrantes.

La mayoría de la gente aprendió estas reglas generales que conformaron la costumbre y la tradición de cierto momento y ello permitió que surgiera una sociedad caracterizada por el intercambio y la división del trabajo que permitió un enorme progreso y desarrollo económico.  Estos se originaron cuando el individuo dejó de producir tan sólo para sus pocos allegados y se dedicó a satisfacer las necesidades de muchísimos desconocidos.

Si bien se podría identificar la evolución de la tradición con el progreso, la evolución espontánea es condición necesaria pero no suficiente para el progreso. A lo más que podemos aspirar es a crear aquellas condiciones que sean favorables para progresar, pues nunca es posible saber con certeza si una medida propuesta nos garantiza que progresemos. Simplemente la evolución es indefinida y no se sabe que turnos podrá tomar, de manera que lo esencial es disponer de instituciones que permitan la mayor flexibilidad de adaptación al cambio y la evolución. En el campo económico, a fin de resolver el problema de la escasez y la incertidumbre de los cambios y la evolución, así como de la imperfección natural del hombre, la institución del mercado libre ha permitido tal adaptación que hasta la fecha parece haber dotado de un enorme progreso a las personas.

Como bien lo resume Pedro Schwartz, el mercado es una condición necesaria para la libertad, pues “en un mundo dominado por la Ignorancia, la Escasez y la Incertidumbre, las sociedades liberales ha producido inintencionadamente una institución que aumenta sus posibilidades de Conocimiento, Abundancia y Progreso.”  (Pedro Schwartz, “Bases Filosóficas del Liberalismo,” en  Nuevos Ensayos Liberales, Op. Cit., p. 128).

Esa institución es un mercado libre, descentralizado, que permita que los empresarios (cada uno de nosotros de cierta manera casi que lo es) puedan descubrir y explotar aquellas oportunidades que hoy yacen escondidas, con lo cual es posible progresar. Esto es, que el progreso sea una posibilidad, porque la evolución no nos garantiza a futuro si se logrará el progreso.  Lo que si puede darnos una idea del progreso es lo que ha sucedido a través de la historia de la civilización, cuyo mejor resultado es el aprecio que se le suele tener a los órdenes basados esencialmente en la libertad de los individuos en contraste con otros sistemas totalitarios, cuyos resultados difícilmente podríamos calificar como “progresos”. De aquí que lo crucial en cuanto a la virtud de un orden liberal es si dispone, gracias a la vigencia de la libertad, de instrumentos que permitan a la sociedad adaptarse al cambio inesperado. Esos instrumentos son ciertas normas de conducta generales aprendidas que facilitan la colaboración entre los individuos, en donde también el aprendizaje que han tenido nuestros antepasados se recoge en tradiciones que han probado ser útiles y que ahora se nos transmiten.  Claro, estas tradiciones no son útiles eternamente pues las circunstancias cambian, de manera que por ello el liberal esta lejos de ser un conservador, sino que aprecia la importancia de las tradiciones en la vida social.

En resumen, como dice Hayek, “todo proceso evolutivo… es un fenómeno que implica la incesante adaptación a un conjunto de acontecimientos imprevistos, a un cúmulo de circunstancias cuya evolución nadie puede prever…”, por lo que el caso a favor del liberalismo está en destacar como, mediante la herramienta de la libertad, ese orden posee las vías por las cuales “las estructuras de índole compleja comportan mecanismos de corrección que, aunque sin duda condicionarán el futuro acontecer, nunca eliminará su condición de impredecible.”  (Friedrich A. Hayek, La Fatal Arrogancia: Los errores del socialismo, Obras Completas de Hayek, Vol. I, Madrid: Unión Editorial, 1994, 9 216.)

 

Carlos Federico Smith

Queda debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.

 

LA ESCASEZ DE PAPEL HIGIÉNICO EN CUBA*

¡Se acaba el papel higiénico en Cuba!: esas son las noticias desde la isla. Tal como se escuchó anunciar a un desventurado burócrata  en una estación de radio local:

La corporación ha tomado todos los pasos que necesita tomar para que  a finales de año haya una importación significativa de papel higiénico.”

No hay duda que habrá una celebración en las calles de la Habana como resultado de que ahora el pueblo sabe que podrá visitar el baño en algún momento en diciembre.

Sin embargo, la escasez de papel higiénico cubano es simplemente, de hecho algo muy pequeño, de todo el problema de lo que se ha conocido como el “cálculo en la economía socialista”. Sí, parece ser muy llamativo que dejemos que algún sabio en el gobierno ponga en orden a la economía. Nos dirán qué tipo de carros debamos tener, se asegurarán de que comamos sanamente y, con mayor importancia, se asegurarán de que nadie vaya a ser explotado por “El Hombre” en la línea de producción de aquellas cosas que son necesarias para nuestra vida cotidiana.

Tal como lo señaló F. A. Hayek, esto enfrenta un problema insoluble. Simplemente no es posible ensamblar suficiente información y procesarla de manera tal que los burócratas y el gobierno sepan que deberá ser producido. Ni tampoco cómo deberá ser producido.  Para procesar todas las diferentes opciones acerca de qué es lo que la gente quiere, de hecho Usted querrá emplear los mercados. Simplemente no hay otra manera de lograrlo.

*Tomado de Tim Worstall, Examiner.com, primera página, 9 de agosto del 2009.

 

DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE VÉLEZ,

DESDE CALAMAR, BOLÍVAR, COLOMBIA.*

Viernes, 7 de agosto de 2009

 “Permítanme, compatriotas de Calamar, alterar un poco la agenda del tema que nos ocupa, para dar unas reflexiones sobre esta declaración del presidente Chávez.

Presidente Chávez: la verdad, con testigos, es que a usted se le permitió mediar con las Farc, como lo pidió. A usted se le permitió reunirse con las Farc, como lo pidió. A usted se le permitió reunirse con el ELN. A usted se le permitió que Rodrigo Granda se trasladara, de Cuba a Venezuela.

Y como en tantas ocasiones anteriores, las Farc volvieron a mentir, volvieron a incumplir.

La verdad, Presidente Chávez, y la verdad con testigos, es que cuando no hay argumentos y se apela a los insultos, como usted lo hace, se afectan no solamente las relaciones internacionales, sino que, en este caso, usted con sus insultos y su falta de argumentos hiere la dignidad del propio pueblo de Venezuela que usted representa.

La verdad, Presidente Chávez, es que nosotros necesitamos una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo.

Sus palabras, sus actitudes, dan la impresión de que usted no está interesado en la paz de Colombia, sino en que Colombia sea víctima de un gobierno terrorista de las Farc.

La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, como la nuestra, es que nosotros necesitamos que nos ayuden a superar esta tragedia del terrorismo, pero que no se aprovechen de la necesidad del acuerdo humanitario para invocar la ayuda a Colombia y venir a Colombia simplemente a intervenir en ella, para fomentar un proyecto expansionista.

La verdad, Presidente Chávez, es que si usted está fomentando un proyecto expansionista en el Continente, en Colombia ese proyecto no tiene entrada.

La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, es que no se puede incendiar el Continente como usted lo hace, hablando un día contra España, al otro día con los Estados Unidos; maltratando un día a México, al siguiente al Perú, en la mañana después a Bolivia. No se puede maltratar al Continente, incendiarlo, como usted lo hace, hablando de imperialismos, cuando usted, basado en su presupuesto, quiere montar un imperio.

La verdad, Presidente Chávez, es que no se puede maltratar la historia, no se puede manchar la memoria de los héroes, desfigurándolos en la demagogia popular, para desorientar a los pueblos.

El General Santander nos dio el ejemplo del apego a la ley. La verdad, Presidente Chávez, es que no se puede burlar la ley, como usted lo hace, tratando de maltratar al General Santander, para sustituir la ley por el capricho personal.

La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, es que no se puede desorientar al pueblo interpretando mal el legado del Libertador Bolívar. El Libertador fue integracionista, pero no expansionista. El Libertador dio la independencia a nuestras naciones, pero no les trajo una nueva era de sometimiento. El Libertador no andaba tratando de sacar del territorio americano la dominación europea, para imponer, como usted quiere hacerlo, su propia denominación, basada en el poderío de su presupuesto, al pueblo de Venezuela y al pueblo de Colombia.

La verdad, Presidente Chávez, es que el pueblo de Colombia tiene todo el derecho de derrotar el terrorismo, tiene todo el derecho a aceptar mediaciones, pero no mediaciones que busquen el protagonismo político, el enseñoramiento político del terrorismo.

Me preocupa mucho que usted, afanado por pretensiones electorales, ahora trate de apelar al viejo truco de estimular en Venezuela odio contra Colombia y contra el Gobierno de Colombia, para buscar su favorecimiento electoral.

La verdad, Presidente Chávez, es que los antecedentes de mi Gobierno muestran que en nuestra difícil lucha contra el terrorismo hemos sido respetuosos de todos los Gobiernos y de todos los países del mundo.

Apelo a la reflexión, a la conciencia del pueblo de Venezuela para examinar este tema. Mientras un Gobierno no es capaz de censurar a las Farc, sí censura injustamente al Gobierno de Colombia y la contradicción es que el Gobierno de Colombia, enfrentado a los terroristas, jamás, jamás ha irrespetado al Gobierno de Venezuela ni al pueblo de Venezuela.

La verdad, Presidente Chávez, es que el comunicado de ayer es sustentado por nuestros antecedentes, por nuestros hechos y tiene testigos.

La verdad, Presidente Chávez, es que en cada momento se conocen nuevos elementos. Nuestro Cónsul en los Estados Unidos, que acompañó a la senadora Córdoba (Piedad) a la reunión con uno de los presos pertenecientes a las Farc que por narcotráfico están en cárceles de los Estados Unidos, nuestro Cónsul nos ha informado que la senadora Córdoba habló con el preso de las Farc de política, está bien; de la posibilidad de una constituyente en Colombia, está bien. Todo eso es respetable, así no estemos de acuerdo. Pero la senadora también habló de la necesidad de un Gobierno de transición en Colombia.

La verdad, Presidente Chávez, es que eso nos da el derecho a los colombianos a interpretar que en la mediación, a la cual lo invitó usted la senadora Piedad Córdoba, de acuerdo con las actitudes de la senadora y con estos comentarios, estaba más interesada, esa mediación, en posibilitar un Gobierno con influencia del terrorismo en Colombia, que en ayudarnos a superar la tragedia de los secuestrados y a conseguir la paz.

Desde Calamar (Bolívar), esta región de la Patria hoy tan azotada por las inundaciones, le digo al mundo que pedimos y recibimos ayuda, pero no aceptamos proyectos expansionistas.

Desde Calamar, esta región azotada hoy por las inundaciones, le digo al mundo que aquí hay pobreza y limitaciones, pero hay dignidad.

El dinero se consigue todos los días, así en unas naciones sea más escaso que en otras. Pero la dignidad, el respeto al ser social, el respeto a las libertades individuales, cuando se pierden esos valores es difícil volver a recuperarlos.  

Nosotros seguiremos haciendo todos los esfuerzos por derrotar al terrorismo, por recuperar nuestros conciudadanos secuestrados, pero no admitimos que se abuse de nuestra tragedia para darle la razón al terrorismo.

No admitimos que se abuse de nuestra tragedia para venir a incorporar a Colombia a un proyecto expansionista que poco a poco va negando las libertades que con tanta dificultad este Continente ha logrado conquistar”.

 

 *Tomado de Noticiero Digital

LOS USURPADORES DE LA DEMOCRACIA

                                                                                  Por Alberto Medina Méndez*

 

Una repetida fórmula avanza en América Latina. Ha nacido una casta de usurpadores de la democracia. Su recorrido se reitera en cada país, con rigurosa precisión.

Los patéticos gobiernos demagógicos que supimos conseguir en el pasado, han sido el caldo de cultivo ideal para la aparición de estos modernos líderes mesiánicos que combinan su perfil autoritario con un discurso populista, una inteligente perversidad  y ese hipócrita fervor democrático que los delata en forma inconfundible.

La democracia es la herramienta imprescindible que utilizan para ejecutar su proyecto. Se trata de declararse amantes de ella y al ejercerla, sentar las bases de su propio aniquilamiento. La voluntad popular es el medio para quitarle libertades a la gente, acumular poder, destruir la república y quedarse con todo a su paso.

El camino lo conocemos, promesas populistas, mucho de demagogia y predecibles triunfos electorales. Con altos niveles de popularidad queda allanado el camino para implementar la segunda fase del plan. Reformar la Constitución, la Carta Magna, para sentar las bases de un reeleccionismo indefinido, un presidencialismo eterno que limite a los otros poderes de la república, a los que someterá en forma directa o indirecta.

A partir de ahí, todo es un juego de niños. Con la suma del poder público, vendrá la etapa del sojuzgamiento. Una reelección primero, otra después, dando pasos graduales pero firmes, para concentrar el poder institucional, amedrentar a los adversarios, para cerrarle todas las puertas de acceso al poder y acallarlos de cualquier modo.

Será tiempo entonces del periodo expropiador, el de estatizar progresivamente, exacerbando el espíritu nacionalista, demonizando a los extranjeros, y concentrando la propiedad en manos del Estado para minimizar el espacio para la propiedad privada.

La idea es poner de rodillas a la sociedad para ir por todo. Quieren el poder, las propiedades, la libertad y la conciencia de la gente. Para esa etapa tendrán que eliminar derechos esenciales, dominar los medios de comunicación y establecer un control policial sobre los individuos, creando para ello, enemigos artificiales que justifiquen cada avance sobre esas libertades.

Estos líderes populistas, para construir ese sueño, requieren de un instrumento que lo han encontrado en la democracia. Pero es en realidad ESA forma, tan particular de concebirla, esa que aceptamos mansamente, respetando una regla falsa, la que les permite a estos apropiadores del sistema, avanzar en su proyecto.

Es que en América Latina ha crecido desproporcionadamente una creencia que no resiste análisis alguno. Estos déspotas han construido un modo de interpretar los principios de la democracia que se sostiene sobre la base de que todo lo que decide una mayoría debe ser aceptado por la minoría. Una concepción casi aritmética de un valor superior. Han convertido una filosofía que posibilita la convivencia en sociedad, en una mera fórmula matemática, donde los más aplastan a los menos.

Así, el que gana impone, y el que pierde se somete. Esa lógica electoral, otorga derechos. Cada vez que triunfa, puede hacer lo que se le antoje, y esto incluye el derecho a destruir el sistema y vulnerar sus principios fundacionales en el proceso.

Es que en nuestras tierras, mucha gente cree genuinamente que de eso se trata la democracia. Han comprado la idea de que cada compulsa electoral es algo así como una disputa deportiva, en la que hay que pasar a la siguiente fase.

La democracia es un sistema de convivencia pacífica, donde la ciudadanía delega en manos de algunos pocos un poder que le resulta propio. El poder sigue siendo ciudadano. Por eso, los circunstanciales líderes deben entender que están a préstamo, de paso, solo de paso. Pronto serán historia, y si hacen las cosas razonablemente bien, podrán aspirar a dejar una huella para las generaciones futuras, tal vez un legado.

Las dictaduras actuales han decidido  no tomar el histórico camino de la revolución cubana. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y la propia Honduras, de la mano de sus nuevos caudillos, han tomado un recorrido más perverso, menos frontal, sustancialmente más hipócrita y retorcido. Ya no precisan de las armas, ni de la guerrilla en su sentido histórico. Ahora han elegido disfrazarse detrás de los ropajes de la democracia. Un sistema en el que no creen, que detestan, pero que les viene bien para dominar por etapas y con un programa pergeñado al detalle, quitando una a una las libertades a la sociedad.

La democracia no es la caricatura que estos dictadores en potencia nos ofrecen. La democracia preserva a las minorías, respeta las libertades individuales, construye sobre consensos, garantiza la diversidad y el pensamiento diferente y jamás trabajaría para limitar su esencia, sino, en todo caso, para hacerla más transparente, más ciudadana.

Estos dictadores, seguirán intentando convencernos, que cada elección ganada otorga derechos para imponer. Para perpetrar su objetivo necesitan de una sociedad capaz de creer ese cuento, de jugar ese juego, del enemigo irreal que justifica la concentración de poder. Pero también requiere de una sociedad descomprometida, la de los individuos que creen que la política es tarea de otros y que no vale la pena participar.

Los apropiadores de la democracia conocen las reglas, saben que con un poco de mística en sus filas y la apatía de una comunidad que los avala con su apoyo o su silencio, pueden dar los primeros pasos de este camino. Muchos países ya han avanzado bastante en esto. Otros se encuentran recorriendo ese sendero con diverso éxito. Lo grave es que el plan trazado no se detiene, van por más y la gente sigue creyendo que esto de la democracia es un juego infantil que no gravita demasiado en sus vidas.

Es tiempo de despertarse. Estos dictadores vienen por nosotros. Son inteligentes y perversos. Pero deben servirse de esta democracia como el nuevo instrumento que han hallado para ejecutar su proyecto. Necesitan una democracia débil, una república anémica y una sociedad resignada, capaz de buscar en esos Mesías la solución a sus problemas. Ellos avanzan, pero en su propósito, somos los mismos ciudadanos los que construimos los pilares de su recorrido.

Muchos pequeños dictadores pululan por nuestras geografías. La imperfecta democracia que hemos construido tímidamente, alberga a demasiados personajes como estos. Aprender a identificarlos es una tarea que bien vale la pena. Es tiempo de cuidarse de los usurpadores de la democracia.

 

*Periodista de Corrientes, Argentina

amedinamendez@gmail.com

www.albertomedinamendez.com

EL SOCIALISMO

                                                                                        Por Antonio López Escarré*     

Hoy en día se puede decir que el socialismo ha evolucionado en Latinoamérica para mal, pues se han adoptado otras formas que lo han  llevado a convertirse en socialismo del siglo XXI, inspirado por Fidel Castro, el último comunista del siglo XXl en Latinoamérica, y que ha
llevado a Cuba a la miseria y a la tristeza.

Fidel ha cedido todos los derechos de autor a Hugo Chávez, para que este realice su Revolución Bolivariana con el apoyo de ALBA, a lo interno de todas las democracias latinoamericanas. El sistema estratégico le ha funcionado a Chávez en Ecuador, Bolivia, Nicaragua, y lo está intentando adoptar en Argentina, Paraguay, Guatemala y El Salvador. Pero le está fallando en Honduras, pues sus petrodólares le estaban funcionando muy bien antes que descubrieran la cuarta caja de votaciones para que le favorecieran estas a la reelección de Zelaya, las cuales estaban listas para llevar a cabo; la misma trampa que sucedió en Venezuela. Lo descubrieron y expulsaron a Zelaya. Por ningún motivo quería decir que estoy de acuerdo con el golpe de Estado.

A la hora de invertir los petrodólares en la Revolución Bolivariana, se acusa a Chávez de enviar armas a Colombia para las FARC, dólares a la campaña de la Presidenta de Argentina, aunque no lo quiera reconocer; ni quiera reconocer Correa que las FARC financiaron parte de su campaña política. Las pruebas están a la vista de todos y de la OEA.

Y aquí en Costa Rica los petrodólares de Chávez podrían haber venido para financiar el “no” al TLC, y ahora seguramente podrían venir para la próxima campaña electoral y financiar a los partidos comunistas de siempre, a los de izquierda resentida, a los Rolandos (¿se acuerdan del dique seco italiano?) y a los Merinos (¡no se acuerdan que dijo en plenario que él simpatizaba con Chávez!), todos los anteriores son grandes resentidos sociales, que quieren repartir miseria y pobreza, como en Cuba.

En un escrito del 31 de enero de 2008, y por estar vigente, aún; escribí en un párrafo lo siguiente: Pero las personas no aprenden de los falsos dictadores, políticos y otros dirigentes del pasado y del presente, pues aquí en nuestro país, les pasa exactamente lo mismo a muchos de nuestros compatriotas, no aprenden que por la boca muere el pez, y así encontramos al diputado comunista, José Merino del Río, haber dicho en la curul legislativa, que él “simpatiza” con Hugo Chávez y su política populista y socialista. Lo mismo le ocurrió al populista rector del Instituto Tecnológico de Costa Rica, Eugenio Trejos, quien manifestó públicamente que bajo su cadáver ganaría el “sí” y todavía no es ningún cadáver, aunque sea hoy en día un cadáver político. Y así les ocurrió a la mayoría de los personajes que se tomaron la foto en la famosa tarima del triunfo fallido del “no”, en la rotonda de las Garantías Sociales, el mismo día del referéndum, en la noche. Esa foto quedará para la historia de Costa Rica, como la historia misma del pez. Ahí quedarán retratados los sindicalistas comunistas de siempre, el ex presidente Carazo, el ex candidato Ottón Solís y muchos otros más, que perdieron por abrir, unos mucho y otros poco, la boca.

Ahora nos toca, a los verdaderos demócratas vigilar, identificar, denunciar y no ser engañados por un falso populismo promulgado por
socialistas y comunistas del pasado y el presente, que pretenden robarnos la verdadera democracia costarricense, para instaurar su modelo totalitario y populista y coartar todas las libertades de los ciudadanos: la libre expresión, la libre competencia, el libre periodismo, la libertad de los medios de comunicación, la libre empresa, la libertad de opinión, la libre circulación, la libre movilidad, el libre comercio, la libre asociación y la libertad de ser el país más feliz del mundo.

Si no cambiamos de actitud ya, mañana será muy tarde.

 

*Empresario. Ex embajador en España y en Panamá.

Tomado del Diario La República de 6 de Agosto del 2009

 

 

EL ANILLO ÚNICO DEL PODER

 Por Daniel Rodríguez Herrera*

Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos. Un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.

Ahora que se estrena la segunda parte de la excelente versión cinematográfica de "El Señor de los Anillos", es un buen momento para acercarse una vez más a la fabulosa mitología creada por Tolkien. Una obra admirada por miles de lectores, que ha sido alzada por el voto popular a la categoría de mejor novela del siglo pasado.

Mucho se ha hablado y escrito sobre eso que muchos odiamos, sobre "el mensaje" que se esconde detrás de la fantasía épica. Muchos grupos lo han usado como apoyo a sus tesis. Los ecologistas indican que Tolkien demuestra un amor enorme a la naturaleza, sintetizado en la Comarca donde viven los hobbits, frente al mal sintetizado en las tierras oscuras y sin vida de Mordor, la patria del Señor Oscuro Sauron. Los enemigos de la industrialización han visto en la lucha del malvado Saruman contra los ents, benévolos árboles que piensan y se mueven, el triunfo de la naturaleza salvaje contra las máquinas que construye el traidor de Orthanc.

Es evidente que Tolkien toma muchos elementos de la cultura cristiana. Frodo, una persona corriente, lleva en sus hombros la más pesada carga y, con su sacrificio, logra salvar a todos. Es la Historia del Redentor. En un camino de tentación, Frodo se convierte en alguien mucho más importante que cualquier rey de los hombres, alguien cuyas hazañas serán recordadas por siempre.

El problema del racismo se puede contemplar en el odio que se profesan las razas de los elfos y los enanos, un racismo superado cuando Legolas, el elfo, y Gimli, el enano, se conocen y admiran mutuamente, dando lugar a una amistad que está por encima de las desavenencias entre los suyos. Incluso los que aborrecemos de la pena de muerte podemos encontrar apoyo en uno de los pasajes más hermosos del libro. Cuando Frodo se muestra convencido de que Gollum merece la muerte, Gandalf le responde:

La merece, sin duda. Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.

En fin, que si todos quieren ver en esta obra el reflejo de sus ideas, los liberales no podíamos ser menos. Y reclamamos el núcleo argumental de la trama, el perverso mal que guarda el Anillo Único. Una pequeña joya que guarda un poder tal, que nadie puede usarlo sin convertirse en un malvado, en un nuevo Señor Oscuro. Cuando Frodo, el ser insignificante que, como es natural, procura quitarse de encima el muerto que le ha caído, ofrece el Anillo a la hermosa reina elfa Galadriel, ésta se niega. El compañero de Frodo, Sam, le insiste:

- [...] Yo desearía que tomara usted el anillo. Pondría usted las cosas en su lugar. Impediría que molestasen a mi padre y que lo echaran a la calle. Haría pagar por los sucios trabajos en que han estado metidos.
- Sí. Así sería al principio. Pero luego sobrevendrían otras cosas, lamentablemente. [...]

No sé por qué, ese destino que profetiza la Dama me recuerda a los avatares de este gobierno nuestro, cada vez menos liberal, y cada vez más cegado por el poder que detenta. El mismo Gandalf, el poderoso mago, cuando Frodo le ofrece a su vez el Anillo, le dice:

¡No, no! Mi poder sería entonces demasiado grande y terrible. Conmigo el anillo adquiriría un poder todavía mayor y más mortal. ¡No me tientes! Pues no quiero convertirme en algo parecido al Señor Oscuro. […] No me atrevo a tomarlo, ni siquiera para esconderlo y que nadie lo use. La tentación de recurrir al Anillo sería para mí demasiado fuerte.

En pocas ocasiones, la famosa frase de Lord Acton - el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente - ha sido reflejada con más claridad. El mismo Tolkien, explica esta idea en sus cartas:

Se puede contemplar el Anillo como una alegoría de nuestro propio tiempo, si se quiere. Una alegoría del inevitable destino que aguarda a aquel que desea combatir con poder al poder del mal.

No obstante, cuando este fin de semana me siente en la butaca, con mi entrada adquirida con semanas de antelación, seguramente procure ver en el Anillo sólo eso: un Anillo. Porque, como con otras grandes epopeyas, "El Señor de los Anillos" puede y debe disfrutarse como una fantasía heroica, como una aventura inigualable.

*Tomado de liberalismo.org 

CENA CON EL DR. RICARDO LóPEZ MURPHY

El pasado 30 de julio ANFE realizó el seminario “Análisis de la Crisis Mundial”, el cual contó con la participación principal del Dr. Ricardo López Murphy, economista y político argentino, quien disertó sobre “¿Es la crisis económica actual el fracaso del liberalismo? Además, participaron como comentaristas los señores Eduardo Lizano, Ennio Rodríguez y Jorge Corrales. Al final del evento Fundación Academia STVDIVM ofreció una cena.

 

Asistentes a la cena con el Dr.Ricardo López Murphy

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007