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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Julio del 2009
Mensaje de la Presidencia de ANFE-Jorge Corrales Quesada Columna libre-Revision de la ley de transito-Carlos Federico Smith Seguridad Social y Salud-Rogelio Pardo Evans Al poder por medio de la defraudación-César A. Jaramillo Gallego El origen de la Banca Central y las Bandas Cambiarias-José Joaquín Fernández La regulacion y el costo de la vida-Por Mario Brenes Rímolo Hipocresia y dobles estandares-Humberto Belli Pereira
MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE El 30 de julio ANFE realizó el seminario “Análisis de la Crisis Mundial”, el cual contó con la participación principal del Dr. Ricardo López Murphy, economista y político argentino, quien disertó sobre “¿Es la crisis económica actual el fracaso del liberalismo? Además, participaron como comentaristas el Dr. Eduardo Lizano, el Dr. Ennio Rodríguez y quien esto escribe. El Dr. López, a la vez, fue entrevistado en vivo por la directora de Telenoticias del Canal 7, Sra. Pilar Cisneros, a quien le manifestamos nuestro agradecimiento por dicha encuesta. Asimismo fue entrevistado por la directora del periódico El Financiero, Lic. Yananci Noguera, quien ha sido una destacada colaboradora de ANFE en este tipo de actividades, quien por muchos años nos ha brindado la posibilidad de divulgarlas en su medio. También le agradecemos la entrevista que la Lic. Nora Ruiz de la revista Actualidad Económica le hiciera al Dr. López. Nos complace indicarles que tuvimos una asistencia récord para este tipo de actividades que ANFE ha venido llevando a cabo, con un total de algo más de 80 asistentes, quienes al final de la exposición formularon numerosas preguntas y comentarios, que mucho apreciamos. De una vez nos permitimos comunicarles lo que será nuestro próximo seminario, de nuevo con el apoyo de la Fundación Naumann para la Libertad y la Red Liberal para la América Latina (RELIAL), que es sobre el tema “Venezuela ante el socialismo del siglo XXI”, exposición que estará a cargo del ingeniero Rafael Alfonzo. El ingeniero Alfonzo realizó estudios de química en la Universidad de Tulane, Louisiana y posee una maestría en tecnología de alimentos de la Universidad de Massachusetts. Es un destacado empresario venezolano, en áreas de comercio, industria y finanzas. Ha sido presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas, así como presidente de la Confederación Venezolana de la Industria (CONINDUSTRIA) , así como de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (CAVIDEA). Es autor de “The Commercial Production of Cottonseed Isolates by a Continuous Process” y de “How to Improve the Conversion of Starch to Dextrose”. Fue fundador y es actualmente el presidente de la agrupación liberal venezolana Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, mejor conocido como CEDICE, entidad que recientemente celebró 25 años de existencia, algunas de cuyas actividades reseñamos en boletines previos. El Ing. Alfonzo es un comentarista frecuente en diversos medios de comunicación de su país y actualmente se ha convertido en un promotor de las Asambleas de Ciudadanos sobre políticas públicas locales. El Ing. Alfonzo es un destacado defensor de los derechos humanos y de las libertades de los ciudadanos de su país. Como comentaristas de la exposición del Ing. Alfonzo participarán el Dr. Oscar Alvarez, profesor de la Universidad Nacional y miembro de nuestra Junta Directiva y el periodista don Eduardo Ulibarri, profesor de la Universidad de Costa Rica y ex Director del Periódico La Nación. La actividad se realizará el viernes 28 de agosto en el Hotel Radisson de 4 a 7 y quince de la noche. Les comentamos que en ANFE tenemos a la venta el libro “Lecciones de Tres Grandes Crisis Financieras” al módico precio de ¢2.000, así como pronto también estará en venta el libro de nuestro colaborador don Carlos Federico Smith “Políticamente Incorrecto”, el cual reúne las primeras 56 columnas que ha escrito en el periódico La Extra, así como 27 de sus comentarios escrito bajo la Columna Libre del Boletín de ANFE. Si bien en nuestra institución oportunamente estaremos realizando la presentación de esta obra tan clara en la defensa de nuestras libertades y derechos, ya se encuentra a la venta por tan sólo ¢3.000. Los ingresos por las ventas de estos libros nos ayuda a nuestras siempre limitadas finanzas y podría ser un agradable obsequio para algún amigo (y para la mamá a la cual le gusta leer sobre temas actuales: estamos aprendiendo algo de marketing). En este boletín aparece nuestra columna formal “Pensamientos de Liberales”, además de la Columna Libre que escribe nuestro colaborador don Carlos Federico Smith, la cual se titula “Revisión de la Ley de Tránsito”. De nuestro director Rogelio Pardo Evans, quien fuera Ministro de Salud, incluimos su comentario “Seguridad Social y Salud”, así como de nuestro asociado César Jaramillo Gallego un artículo titulado “Al Poder por Medio de la Defraudación”. De nuestro colaborador José Joaquín Fernández en esta ocasión les presentamos su artículo “El Origen de la Banca Central y las Bandas Cambiarias”, así como también de nuestro amigo Mario Brenes Rímolo reproducimos la columna que publicara recientemente en el periódico la Nación bajo el título “La Regulación y el Costo de la Vida”. Asimismo, del intelectual nicaragüense Humberto Belli Pereira incluimos su ensayo “Hipocresía y Dobles Estándares”, de alta relevancia actual. Jorge Corrales Quesada
PENSAMIENTOS DE LIBERALES “La virtud liberal de la tolerancia, en realidad, del respeto, no es sino una internalización, en la conciencia del número más amplio posible de individuos, de una creencia: una creencia esencial para el progreso de los conocimientos (conocimientos que incluyen las prácticas no verbalizadas, como son las formas de vida, las tradiciones, las costumbres) la creencia de que, por muy firmemente que uno piense encontrarse en posesión de la verdad, siempre es posible que el prójimo nos demuestre que estamos en un error.” (Pedro Schwartz, “Bases Filosóficas del Liberalismo: Conocimiento y error,” en Nuevos Ensayos Liberales, Madrid: Espasa Hoy, 1999, p. 88). “La crisis económica actual surgió de políticos interviniendo en los negocios y los mercados, tomando decisiones de las que no tienen ni la experiencia ni son expertos en ellas, mucho menos tienen alguna ganancia o pérdida en juego. Extender este mismo principio a otros sectores de la economía es invitar a un desastre más amplio, en vez de una conclusión a la crisis actual. Aseverar que hay un derecho para hacerlo va mucho más allá del punto –cual es si el país estará mejor o peor si los políticos continúan con ese patrón de intervenciones que ocasionaron en una primera instancia los problemas económicos actuales.” (Thomas Sowell, The Housing Boom and Bust, New York: Basic Books, 2009, p. 143). “La democracia no se trata meramente de elecciones… Hoy la democracia tiene que significar ‘democracia más algo’ Hay algunas medidas técnicas que se pueden tomar, como prohibir a los partidos y candidatos que hacen campaña contra la democracia, o cuyos antecedentes democráticos sean insuficientes. Esto funcionó en la Alemania de posguerra, pero en ese caso fue con la ayuda de los traumáticos recuerdos del nazismo y la relativa debilidad de los movimientos antidemocráticos… Sin embargo, es fácil ver los problemas: ¿quién juzga la idoneidad de los candidatos y cómo se hacen cumplir tales juicios? ¿Qué ocurre si la base de apoyo de un movimiento antidemocrático es tan fuerte que la supresión de su organización genera violencia? En cierto sentido, sería mejor dejar que tales movimientos lleguen al gobierno y esperar que fracasen, como ha ocurrido con la mayoría de los actuales grupos europeos de raigambre antidemocrática. Pero eso es demasiado riesgoso. Cuando Hitler llegó al poder en enero de 1933, muchos (si no todos) los demócratas alemanes pensaron ‘¡Dejémosle hacer! Pronto quedará al descubierto por lo que es y, sobre todo, por lo que no es’. Pero el tiempo es relativo: ‘pronto’ llegó a significar doce años que incluyeron una guerra salvaje y el Holocausto… Pero hay otro y más importante elemento que proteger, el imperio de la ley. Imperio de la ley no es lo mismo que democracia, ni son elementos que necesariamente se garanticen mutuamente. El imperio de la ley es la aceptación de que las leyes dictadas no por alguna autoridad suprema, sino por la ciudadanía, rigen para todos: quienes están el poder, los que están en la oposición y quienes están fuera del juego del poder. ‘Elecciones más algo’ significa, por tanto, democracia más imperio de la ley… he llegado a la conclusión de que el imperio de la ley viene primero cuando un país anteriormente regido por una dictadura se dota de una constitución y la obedece, y después viene la democracia.” (Ralf Dahrendorf, “Democracia sin demócratas,” La Vanguardia.es, 30 de enero del 2004).
COLUMNA LIBRE REVISION DE LA LEY DE TRANSITO En seis de las columnas que publico en el Periódico La Extra de los martes (23 y 30 de diciembre del 2008 y 6, 13, 20 y 27 de enero de este año) efectué un análisis relativamente amplio de la Ley de Tránsito que recientemente se había puesto en vigencia. Estas columnas también aparecen en el libro “Políticamente Incorrecto” de este servidor, que ANFE acaba de publicar. Hoy, casi seis meses después se le puede aplicar la segunda parte de aquella famosa frase de Benjamín Franklin: “Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las leyes demasiado severas, rara vez son ejecutadas,” pero con una ligera advertencia: si bien esta ley cumple las características de severidad, las autoridades gubernamentales que las han venido promoviendo activamente parecen estar dispuestas, a viento y marea y en desdén de principios elementales de racionalidad, a que se le ponga en práctica, si bien algunos diputados ya están hablando de “suavizarla”. Aprovecho para resaltar el mérito del diputado don Mario Quirós del Partido Movimiento Libertario quien en su momento y –eso sí- contra viento y marea en una enfebrecida Asamblea Legislativa empujada en mucho por el frenesí periodístico para que irreflexivamente aprobaran una urgente ley de tránsito- cuestionó con respetables razonamientos la ley hoy vigente y que está en proceso de reforma (poco después de haber sido promulgada) por inoperante y por abusiva en algunas partes fundamentales. Hoy algunos de sus colegas posiblemente han recapacitado de lo impulsivo de su decisión y se afanan por llevar a cabo, en buena hora, dicha reforma, pero omiten mencionar la gestión en su momento apropiada realizada por el diputado Quirós. Hay dos puntos básicos de la nueva Ley en los cuales estoy de acuerdo: la necesidad de frenar el comportamiento lesivo de conductores borrachos y de los llamados “picones” que no son sino conductores quienes usualmente al amparo de la noche, (¿delito de nocturnidad?) corren sus carros a rienda suelta en competencia con otros conductores. En lo que difiero es en el monto de las multas que se impone y sobre todo por que implica, además de ella, la pérdida de la licencia para conducir y sobre todo la apropiación del Estado del vehículo involucrado. No hay razón para esto último y en cuanto a la multa tan elevada el riesgo es que induzca a la corrupción. Sé que definir un monto “adecuado” que la impida es difícil de establecer, pero parece ser, por los comentarios que se suelen escuchar en distintos medios, que el monto actualmente establecido es muy elevado y que deberá atemperarse, pero, y tal vez más relevante, que la magnitud de la pena total por el delito no va en proporción con otros delitos que ciudadanos sensatos consideraríamos como aberrantes. Sé que esto es parte de la técnica del derecho del cual soy ignorante, pero con intuición de ciudadano me parece que debe ser revisada. Lo expuesto parece ser parte de un problema que se permea en toda esta ley: que parece ser copiada de países desarrollados (europeos) en donde muchas de las características físicas del tránsito son muy distintas de aquellas en las cuales nos movilizamos los costarricenses. Lo cierto es que nuestras vías son sumamente angostas, sinuosas, con poca inclinación en muchas curvas, con una señalización muy pobre, tanto para el día como para la noche, así como caracterizadas por un mantenimiento ausente y posiblemente hasta malo. Todo ello incide en el tipo y grado de accidentes, así como en el estado de los vehículos, que en algunas secciones de la nueva ley es objeto de sanción. Empecemos por una obligación de la ley la cual en apariencia es difícil de refutar puesto que los seres humanos no solemos ser enemigos declarados del bienestar de nuestros niños. Me refiero al uso obligatorio de sillas especiales para los niños que se transportan en vehículos personales. Ninguno de nosotros se va a oponer a la protección de nuestros niños, pero el hecho es que hay una gran diversidad de riesgos en la vida de las personas de los cuales no necesariamente debamos protegernos especialmente si su costo es muy elevado, además de que la probabilidad de que suceda un accidente cuyos resultados se verían disminuidos significativamente por la medida propuesta, no es muy elevada. Es más, el costo de tener sillas para proteger a los niños en la parte trasera del automóvil en que viajan puede ser más elevado en comparación con el costo de protegerse de la probabilidad de otros daños a los niños en otras actividades. Por ejemplo, puede ser más redituable proteger de daños fatales a los niños si se exige que en las casas haya barandas en las gradas o puertas para que no entren a las cocinas o bien que los enchufes eléctricos tengan tapas para impedir que los niños les metan cosas que les dañarían. Esto es, tal vez los accidentes de tránsito que involucran niños son relativamente pocos, que de haberlos los daños podrían no ser muy severos; que si los fueren no se abrían evitado necesariamente con el mecanismo propuesto de sillas y que ese instrumento más bien no se convierta en un obstáculo que los pueda poner en mayor peligro, como en caso de un incendio. Finalmente, como estaba la nueva ley original, el uso de sillas según diversos tamaños y edades y, sobre todo, dado que en un carro a veces viajaría más de uno o dos niños, todo ello podría requerir una fuerte erogación a los padres de familia, especialmente en los momentos difíciles que hoy se vive en el país desde el punto de vista de los presupuestos familiares. Si se trata de una familia rica, el costo de estos asientos especiales para los niños bien podría no ser un problema muy importante, pero esto seguro que lo será para los de ingresos relativamente menores. Una característica de esta ley es que a los ricos no los va a afectar tanto, como sí lo hará en un grado mucho mayor para aquellos relativamente pobres (esto calza con mi impresión de que la ley original fue “copiada” de algún rico país europeo). Obviamente, la obligación de disponer de sillas para niños afecta relativamente más a las familias que tengan varios niños, pero también porque, como está actualmente, dicho artefacto tiene que irse adaptando conforme el niño aumenta de peso y edad, con lo cual el gasto total familiar crece con el paso de los años. Hay multas a todas luces ridículas. Por ejemplo, por una luz trasera mala o una escobilla en mal estado, deberá pagarse ¢68.100 y se perderán 5 puntos (un 10% del total de puntos -50- a que inicialmente tendrá derecho el conductor). Si usted es un chofer que debe circular por las malas carreteras de este país, en donde es frecuente que con el zangoloteo y la inmersión en los huecos, las luces se quemen, con sólo diez de estas “multitas” se quedará dos años sin licencia. Pero vean. También perderán esos cinco puntos si no guarda la distancia con el vehículo que va a delante. ¡Nada más imagínense tener que guardar la distancia en las transitadas calles de San José y de otras ciudadanos a que nos han sometido las mismas autoridades que han patrocinado esta ley! Y si fuera poco, si se detiene en medio de una intersección –lo cual nos sucede a veces dado lo poco fluido de nuestro tráfico especialmente en los centros urbanos- se nos quitarán quince puntos. Pero eso no es nada: si no lleva llave de ranas o la gata, le quitarán 15 puntos, o también si no lleva “lagartos” se le quitará un puntaje similar y ¡atrévase a viajar sin el botiquín!, pues le despojarán de otros quince puntos (o sin el chaleco amarillo o sin un juego básico de herramientas –cualquier cosa que eso signifique- también perderá quince puntos. ¿Creyó que eso era todo? No; también le pondrán una multa de ¢68.100. El campo para la corruptela se abre a sus anchas y su bolsillo también tendrá que abrirse para adquirir todo ese montón de cosas que se le ocurrió al bendito tráfico europeo-español. Dada la maravilla de señalización que caracterizan nuestras vías, por supuesto que se va a convertir en la ubicación preferida de los agentes de tránsito, siempre dispuestas a cumplir con la ley; en este caso a poner multas y a quitar puntos. Dado que exceder de la velocidad marcada en más de 20 kilómetros por hora, Usted tiene que saber cuáles son los límites. Aquí tendrá una tarea infernal, porque esos límites varían en los distintos tramos de las calles; por ejemplo, frente a una iglesia o una escuela, en curvas de carreteras, en la proximidad de hospitales o de centros urbanos. Afortunadamente hasta los choferes de los Magistrados que posiblemente tendrán que resolver recursos de inconstitucionalidad, tampoco conocen todos estos sitios con límites diferentes a la velocidad, ni tampoco los choferes de los empleados públicos que se encargaron de meternos en este berenjenal. Además de tener que comprar llaves de ranas, gatas, juegos básicos de herramientas, botiquines para primeros auxilios, camisas auto-reflexivas y lagartos, Usted también tendrá que tener “búmpers” a prueba de golpes, que obviamente sólo lo tienen algunos modelos muy modernos y, de nuevo, europeos, como los Volvos siempre seguros. Es un ridículo, pero sobre todo es toda una carga sobre los más pobres. Los ricos posiblemente ya tienen sus carros con todas estas facilidades y sólo ha faltado que algunos nos digan cínicamente que la nueva ley se ha aprobado de esta forma torpe porque así se hace “justicia social”. “Air bags” con justicia social… Tal vez suene como una perogrullada señalar que en épocas de crisis muchas personas que pierden su trabajo se dedican a “taxear”. Lo que llamamos piratas es el alivio ante el desempleo que muchos escogen o que tan sólo es la única opción que tienen. Nuestras “sensibles” autoridades promotoras de la ley de tránsito aprovechan esta ley para tratar de quitar ese “estorbo” político que tienen entre manos: aprovechemos para apretar a los piratas. Así, en la ley de tránsito actual se castiga a quien dé servicio de transporte público sin autorización del Consejo de Transporte Público (los piratas) con ¢22.700, además de una reducción de 10 puntos (esto es, con 5 veces que lo multen tendría que pagar ¢113.500 y se quedaría sin licencia por dos años). En vez de procurar resolver el problema derivado de la limitación a la prestación de servicios de taxi, las autoridades recrudecen sus sanciones a quienes cometen el grave delito de querer trabajar. Si tiene un vehículo destinado al transporte de carga, pues le cayó encima el Leviatán. No sólo tendrán que tener cintas reflexivas de colores rojo y blanco, así como triángulos en la parte trasera, sino que, además de todas las regulaciones aplicables en cuanto a “chunches” que deben ahora tenerse en cada carro, cada camión, ya sea de carga liviana o pesada, deberá tener lo que se llama un “transponder”, el cual registrará datos tales como velocidad, distancia y duración de cada vez que se circule. Dicen que de esta manera sin estar presentes las autoridades de tránsito podrán multar a quienes se excedan en cuanto a la velocidad. ¡Extraña manera de control! El Estado podrá saber en dónde, cuándo y cómo se ha usado el camión de carga. Que yo sepa esta grave limitación a la privacidad de las personas no ha sido debidamente discutida como lo amerita tal paso. Pero, además, el costo de esta regulación recaerá tanto sobre el poderoso transportista como sobre el camioncito que, por ejemplo, un simple agricultor usa para llevar sus comestibles a la feria del fin de semana, costo que indudablemente se trasladará a los consumidores. El tal “transponder” deberá tener un sistema de posicionamiento global (GPS), que es frecuentemente usado por las grandes cadenas de transporte de carga en, por ejemplo, los Estados Unidos, como medio de controlar eficientemente el sistema. Pero en nuestro país lo usará el Estado para controlar si un vehículo de carga ingresó a zonas urbanas con circulación restringida (¿en dónde estarán los tráficos? Fácil: haciendo jugosos partes y no perdiendo el tiempo en multar con ¢90.800 a los camiones de carga que no tengan transporder). Todos los anteriores son costos de transacción que deberán asumirse en el precio final de los bienes, de una manera u otra. Veremos entonces cómo el costo de la carga transportada se va a elevar, así como la readaptación de vehículos para cumplir con la ley. Quienes posiblemente no tengan forma de trasladar estos costos incrementados son los trabajadores quienes tendrán que sacar de sus sueldos los nuevos gastos. Ello va a pesar mucho y más en esta época tan difícil, en los presupuestos de los hogares, principalmente en donde el carro no sea “de último modelo” o en donde se tengan muchos niños que van a ser transportados. Lo más triste de esta ley es que traslada muchas responsabilidades no cumplidas por las autoridades hacia los costarricenses que requerimos de los carros para trasladarnos. Son esas las autoridades que no han cumplido con sus deberes de asegurarnos vías adecuadas quienes encuentran fácil golpear los bolsillos del ciudadano para que se adapte a sus preferencias europeas en cuanto restricciones a quienes manejan vehículos. La platina en el puente del Virilla que por tres veces se ha tratado de arreglar es la mejor prueba de la irresponsabilidad e incapacidad de las autoridades estatales de brindar un servicio de transporte apropiado y así con mucho de nuestro sistema vial. La ley ha sido diseñada para que los ricos, quienes ya cuentan con carros en mucho adecuados a los nuevos requisitos, no tengan esos nuevos costos, excepto que también continuarán sufriendo de calles inadecuadas para el tránsito, pero serán los pobres los más castigados. Creo que es vital que los diputados revisen a profundidad esta ley de tránsito, pues los costarricenses no sólo no debemos soportar los costos que nos ha impuesto el fracaso de las autoridades de transporte para dotarnos de vías modernas, sino que también tal ley es desproporcionada en sus alcances, incluso poniendo multas sobre multas a quienes se atrevan a romper los principios draconianos de dicha ley. Casi que nos hace culpables de entrada a todos los que nos atrevamos a circular en nuestro desordenado sistema de transporte. Carlos Federico Smith Queda debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección. Post Sciptum: No quiero que tampoco se olvide que, de acuerdo con la nueva Ley de Tránsito, cada vez que usted renueve su licencia tendrá que presentar un nuevo examen de sangre, el cual e indica cuál es su tipo para ponerlo en la licencia. ¿Explíqueme alguien si los seres humanos cambian de tipo de sangre tal como para exigir un nuevo examen cada vez que se renueva la licencia? Esto es posiblemente parte de un plan para ayudar económicamente a quienes hacen tales exámenes, como lo es la limitación de la libre circulación en San José, que no afecta a taxistas y que ahora hacen un mayo negocio, o como ahora que se pretende hacer exámenes sicológicos que determinen si quienes aspiran a una licencia de tránsito presentan síntomas de estrés, para poder optar a ellas; examen que sólo harían los miembros de ese colegio profesional. Antes tal privilegio se concedía mediante diversas leyes que exigían servicios de abogados; pero tal práctica nefasta de legislar en beneficio de grupos profesionales determinados se va extendiendo a muchas otras profesiones. Claro, Usted paga las consecuencias de ello.
SEGURIDAD SOCIAL Y SALUD Por Rogelio Pardo Evans* Los servicios de salud que presta la CCSS son un pilar importante de la Seguridad Social y del bienestar de la gran mayoría de los costarricenses. Los logros alcanzados corresponden a los de un país de primer mundo sin serlo, pero que por muchos años ha venido elaborando y mejorando un sistema de salud con una cobertura universal a un costo razonable. De hecho, es frecuente encontrar citas de políticos, economistas y organizaciones internacionales que ponen como ejemplo a Costa Rica en el campo de la salud. Pero también es necesario reconocer las debilidades y amenazas que se producen con los cambios en las poblaciones, que cada vez alcanzan edades que pasan los 80 años y aún más, y que obligan a dar un enfoque tanto de Salud Pública como de prestación de servicios diferente, poniendo énfasis en mejorar los estilos de vida, hábitos nutricionales, fumado, alcoholismo, ejercicio y otorgando prioridad a la prevención de las enfermedades degenerativas como la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer que amenazan el bienestar y la buena salud de la población. El énfasis sobre el enfoque preventivo debe reforzarse para disminuir el impacto de las enfermedades mencionadas y además, para que la población no solo no se enferme, sino que también tenga una vida más plena y de mayor bienestar y productividad. Vivir más años pero también mejores años. El medio ambiente juega una parte importante en todos los factores que integran el concepto de salud. El acceso a agua de calidad, el manejo de los desechos, la pureza del aire, de los ríos y la contaminación del aire, son ya un componente importante del concepto integral de la salud. El reto que nos plantea este nuevo paradigma es complicado por otros factores, tales como el acceso a los servicios de salud de la CCSS. Las administraciones de la Caja sin excepción han enfrentado éstos retos y sin duda el sistema trabaja y lo hace bien pero tiene que mejorar y adaptarse a las necesidades de la población actual. Sin embargo, los retos actuales obligan a tener alternativas que faciliten el acceso a los servicios, además, los servicios deben mantener la tecnología actualizada y que todo se logre dentro de un marco económico razonable. Es de conocimiento universal, que el acceso a los servicios es difícil y en muchas ocasiones, no oportuno. Se han diseñado programas para disminuir las listas de espera en consultas externas, cirugías electivas, con resultados todavía insuficientes. Esto ha obligado a que una gran parte de la población asegurada recurra a los servicios médicos privados. Hace tan solo unos años, solo un 12% de la población recurría a lo privado, mientras que hoy hasta un 60% lo hacen aunque sea de manera transitoria. La migración se debe precisamente al difícil acceso así como a la congestión que existe a todo nivel. Hay opciones para mejorar esta situación dentro de los mismos sistemas operativos de la CCSS. Las cooperativas de salud han sido utilizadas por muchos años y han demostrado su aceptación por parte de los pacientes. Tienen un costo mayor, pero también una eficiencia mayor y sobre todo, brindan servicios más oportunos al paciente. También, han llevado los EBAIS a la población que cubren, mejorando no solo la asistencia médica, sino que también integrando la población a la medicina preventiva. Desde luego, todavía hay campo para mejorar estos servicios, pero es un modelo que goza de aceptación y calidad. La Medicina Mixta en la cual el paciente cubre los honorarios médicos y la CCSS brinda algunos medicamentos y estudios básicos de laboratorio no se ha llegado a promover ni desarrollar como una alternativa viable. Para mejorarla, es necesario ampliar la gama de medicamentos, incorporar especialistas y facilitar métodos diagnósticos por ellos utilizados. La CCSS puede negociar con los profesionales que deseen participar el modelo de operación de tal manera, que sea posible dar acceso a pacientes con poco recurso económico. El despacho de medicamentos para la medicina mixta y de empresa que efectúa la farmacia contratada por la CCSS en el barrio México es eficiente y oportuna y es un modelo que se puede ampliar tanto en la gama de medicamentos, como en la apertura de más farmacias, por contrato en todo el país. Por último, la migración de pacientes cubiertos por la CCSS al sector privado debe hacer pensar que estos servicios son necesarios y responden a una necesidad. Se debe evaluar la posibilidad de la que CCSS entre en alguna relación no solo con las clínicas y hospitales privados, sino que también con grupos profesionales que puedan contribuir a aliviar las presas en consulta externa y cirugías ambulatorias. El INS ha venido utilizando la atención médica privada desde hace muchos años y su experiencia debe de ser utilizada para sacar conclusiones, sobre todo, porque con la apertura del monopolio de seguros indudablemente traerá ofertas para la venta de seguros médicos privados. Se puede pensar en relacionar los seguros médicos del INS con la prestación de servicios por la CCSS que indudablemente, haría posible que muchos costarricenses se acogieran a este modelo. *El Dr. Rogelio Pardo Evans fue Ministro de Salud y de Ciencia y Tecnología actualmente es miembro de la Junta Directiva de ANFE
AL PODER POR MEDIO DE LA DEFRAUDACIÓN Por César A. Jaramillo Gallego* Con la amargura que causa ver el deterioro permanente del futuro con base en las noticias y reportes que desbordan los medios de comunicación, cuando, en contraste, la mayoría de la gente se sigue esforzando día a día por progresar y ser mejores, no queda otro remedio que opinar y transmitir un vaticinio que se antoja lógico y racional, aunque de él se derive un dolor como el que sintió Casandra, aquella de una versión del mito griego que, al volver de la muerte, conocía como un hecho su triste futuro y el de los demás: La historia moderna la están escribiendo los ladrones, los defraudadores de la confianza, los criminales y los delincuentes. Efectivamente, no hay que ser adivino ni genio para darse cuenta que las capturas de Madoff y de Stanford no guardan proporción con los daños al sistema financiero, que despedir a los ejecutivos de Fannie May y Freddie Mac no basta para corregir el problema inmobiliario norteamericano y que la pérdida de bonificaciones de algunos ejecutivos en Wall Street no es castigo suficiente para la magnitud del perjuicio causado. La situación fiscal y financiera internacional que vivimos tiene responsables y tiene ganadores. En el mundo, y especialmente en los Estados Unidos de América, hace falta individualizar y penar, con cárcel y confiscación de bienes mal habidos, a aquellos que han empobrecido a miles de millones de personas, no sólo en el presente, sino en el futuro, cuando las consecuencias de los excesos tengan que pagarse con impuestos. Muchos de tales ganadores están escondidos, junto con sus millones, quizá algo devaluados, en medio del promedio y no sólo son norteamericanos, sino europeos, asiáticos y latinoamericanos, no se salvan árabes y judíos; ¡Esta vorágine de aprovechados es de lo más democrática y pluralista, como los Juegos Olímpicos o el Mundial de Fútbol! Lo que vive hoy la Humanidad entera, desde China hasta África, pasando por cada rincón del orbe, al perder mercados y empleos, al retrasar el crecimiento y acrecentar la pobreza, entre otros males, es el producto de una gran estafa. Es importante buscar los mecanismos e instituciones para evitar su recurrencia, pero además hay una factura pendiente que debe pagarse. No se percibe que las autoridades hayan hecho, hasta ahora, un verdadero esfuerzo por encontrar y procesar a los culpables y por lo tanto, tampoco hay resultados concretos, con unas pocas excepciones. Efectivamente, hay recursos financieros, bienes inmuebles y todo tipo de valiosos activos en manos de los criminales que hace años lanzaron al mundo en una espiral de negocios fraudulentos, dentro de los cuales la burbuja del mercado inmobiliario norteamericano, sus fallas regulatorias y su contaminación a nivel de bancos y otras entidades financieras es sólo una parte. Es moral y perfectamente lógico recuperar esos bienes robados y utilizarlos para, al menos en parte, resarcir a las víctimas de los daños causados. Esto no es doctrina, sino simple lógica humana. Las autoridades alemanas levantaron un polvorín sobre los dineros ubicados en pequeños países europeos evadiendo responsabilidades fiscales, pero este movimiento no se generalizó. Hoy en día siguen en pie mecanismos que capturan las rentas ajenas sin creación de valor en los denominados “mercados de derivados” que son tanto de tipo financiero como relacionados con metales preciosos y materias primas básicas. Ellos reciben nombres elegantes como “hedge funds” o mercados de opciones, y otros más pedestres como “time sharing”, o tarjetas de crédito, entre otros. También hay extracciones de rentas no competitivas, cuasi compulsivas, en productos farmacéuticos, y en las compras gubernamentales de equipo bélico, entre otros muchos ejemplos de enriquecimiento inmoral en mercados mal regulados. Esta inapropiada e ineficiente asignación de los escasos recursos ha relegado a un segundo plano los “fundamentales” de la microeconomía, que son la fuerza y elasticidad recíproca de la oferta y la demanda, dándole el protagonismo en la determinación de los precios a las fuerzas denominadas “modificantes” o al propio marco institucional, flaco favor al sistema de precios, porque en vez de aumentar la competencia, la reducen, lo mismo que enturbian o sesgan la información, en vez de hacerla accesible y veraz. Así las cosas, en muchos casos se han definido reglas en los mercados que generan dinámicas contrarias al bienestar general. Los principios y supuestos de la economía hacia el bienestar, la que propende al bienestar, no se siguen, se les considera despectivamente “economicistas”, enarbolando otro juego de valores y de reglas, por medio de los cuales se pretende consumir sin producir, invertir sin ahorrar y en definitiva disfrutar de bienes sin pagar por ellos. Algunas señales claras de esta estafa son evidentes: La cotización del dólar respecto del euro y el yuan, entre otras monedas, no ha caído en proporción con el deterioro de los flujos de bienes y la productividad disminuida de los factores de la producción, mucho menos descontando los efectos de mediano y largo plazo sobre el ingreso disponible y el consumo permanente que tendrá la actual crisis. De forma similar, muchos de los líderes mundiales en cuyas economías se ha producido esta estafa mundial siguen propiciando un ajuste a medias, sin entrar a buscar dentro de su propio país los recursos que salvaguarden un orden económico y financiero prudente y estable; más bien, intentan transferir a otras economías y a otras generaciones el impacto de la crisis, comprando tiempo mientras pasan el temporal con paliativos, como los programas de socialización de las pérdidas, que “salvan” a los gigantes bancarios, bursátiles, industriales y comerciales, dejando a los hogares y a las pequeñas empresas derivar y naufragar a su suerte. En nuestra pequeña Costa Rica tenemos ejemplos dentro de la historia económica del siglo pasado que ilustran con precisión lo que vive y vivirá el mundo en el futuro. Cuando en los años setentas, como forma de acelerar el desarrollo, se suplantó a la iniciativa privada por la pública en la creación de empresas en muchos mercados bajo la ignominiosa Corporación Costarricense de Desarrollo, S. A. (CODESA), se nos dejó una herencia de deudas y subdesarrollo que aún hoy, cuarenta años después, no hemos terminado de pagar y es la causa principal de la debilidad estructural de nuestro Banco Central, uno de los pocos del mundo que trabaja con pérdidas. Esto tiene grandes efectos sobre la gente, porque redunda en que el país tiene una tasa de inflación relativamente alta y persistente, y una pérdida del poder de compra de la moneda nacional en términos de bienes extranjeros continua y constante, que reduce la riqueza nacional al devaluar el flujo productivo doméstico. Por otro lado, muchos de los expresidentes, diputados, ministros y gerentes de aquellas empresas públicas creadas y manejadas en los años setentas del siglo pasado todavía hoy gozan de posiciones de privilegio dentro de nuestra sociedad, disfrutan y hasta parcelan y heredan a sus hijos los frutos de aquellos negocios espurios. Son hoy en día líderes políticos, desarrolladores inmobiliarios, industriales y banqueros de prestigio, mientras el común de la gente sigue mansamente pagando la factura de los desmanes y las secuelas del endeudamiento exagerado de aquella época. ¿Qué le contarán a sus hijos y nietos cuando les explican de dónde salió la finca tal o la empresa cual? Dirán quizá que es el fruto de su esfuerzo, que las historias del Grupo PROIN son un invento, lo mismo que los millones mal habidos de Vesco, por medio de los cuales se compraron conciencias y grandes propiedades. Nuestra “adelantada” Costa Rica vivió plenamente los efectos de la “ruleta rusa” que jugaron, con recursos públicos, ciertos hermanos chilenos con recursos públicos nacionales. Las pérdidas del Banco Anglo, como las del descalabro de las financieras, en la anterior administración del actual Presidente de la República, siguen allí, mientras las causas penales y civiles por los créditos no pagados con los que se amasaron fortunas ya han prescrito, mas no sus efectos, que siguen presentes en la contabilidad del sistema bancario, generando menor crédito a tasas de interés más altas, privilegiando la fuga del ahorro nacional de largo plazo hacia otros países. Aquellos mal llamados empresarios, entre tanto, poseen los bienes que obtuvieron con el tráfico de influencias sin pagar, mientras que otros miles de pequeños ahorrantes que perdieron el fruto de su esfuerzo siguen con su sed de justicia insatisfecha, quizá resignados, pero dolientes. Tres de nuestros últimos cuatro presidentes han sido denunciados por actos de corrupción, dos de ellos ventilan en sede judicial causas penales. El más reciente expresidente vivió y sorteó, con elegancia histriónica notable, los sonados casos sobre contribuciones extranjeras a su campaña y a su gobierno y el actual Presidente de la República lleva a cuestas escándalos de sus subalternos que rayan en el delirio: Cenas imperiales, robo de la plata de la emergencias por desastres naturales, desvío de fondos destinados originalmente a los pobres para pagar consultorías millonarias, y el robo en sede pública de cocaína recién incautada, entre otros terribles episodios de corrupción. En todo esto hay una constante: Tanto en esta Costa Rica de los últimos treinta o cuarenta años, como en el génesis de la crisis económica y social mundial actual impera la impunidad y ello no solo mantiene sino acelera la descomposición social. Por mucho que se afanen los tribunales y los abogados en negarlo, el proceso defrauda a la víctima y da ventajas al infractor; ya ni siquiera se celebran juicios, en el sentido real de la palabra, sino que debe probarse hasta la saciedad lo fáctico, dejando nula capacidad de discernimiento al así llamado juez, que no es tal sino un ensamblador de la prueba. Los culpables y sentenciados lo son entonces por brutos y no por malvados. Honoré de Balzac, célebre abogado y escritor francés del siglo XIX escribió: "Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas." Tal parece que habla de nuestro país y nuestro tiempo. En los planos económico y social mucho bien haría a la sociedad que se persiguiera y condenara a quienes, con su conducta disoluta, sus empresas y gobiernos sin fundamento y sus esquemas piramidales, arruinaron a miles y a millones, tanto en nuestro adorado terruño como a nivel planetario. Sólo por medio de sentencias y castigos será posible enseñar a nuestros hijos que no sólo es moralmente condenable el crimen, sino que además no paga… sólo así podremos callar la dura sentencia del francés antes mencionado que se atrevió también a proclamar: "Detrás de cada gran fortuna hay un delito." Si esta tendencia no se corrige, el sistema basado en la confianza y en la ley colapsará y todo lo que hoy nos parece malo y punible será la norma. ¿Cuánto más habrá que esperar para que los policías honrados no tengan que humillarse por el crimen de sus compañeros deshonestos, para que los delincuentes recurrentes no sean liberados por jueces ineptos o corruptos y se confunda e intimide a las víctimas y a los testigos con el agravio de vivir con el temor de las represalias? Costa Rica, que ha ido adelante en tantas cosas buenas a lo largo de su historia, que también ha sufrido antes y más que muchos el flagelo de la corrupción, tiene un deber de dar el ejemplo y devolverse a sí misma la tranquilidad y la paz por el imperio de la ley y el orden, castigando a los transgresores de nuestros valores y a quienes atentan contra nuestra vida y bienes. La consecuencia de no hacer esto bien y pronto es que se aplique a nuestra nación aquella triste sentencia que la madre del rey árabe le espetó a la vista de su perdida ciudad de Granada: “No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre", frase que hoy puede resentir el moderno sentido de igualdad de los sexos, pero que expresa con claridad lo que otra sociedad preclara, la andaluza de los nazaríes, perdió por su debilidad para defender su supervivencia. Hoy la fortaleza del hombre y la mujer se mide por su carácter y sus acciones. Un medio razonable y civilizado para hacer valer nuestra posición sobre este asunto vital es la elección de nuestros próximos gobernantes. Afortunadamente ya no tendremos como posible candidato a quien cree fervientemente que tan graves problemas se resuelven con la descentralización y con policías municipales, pero habrá que escrutar severamente a los restantes, para que en sus propuestas a la ciudadanía esté contenido el capítulo del rescate de los valores nacionales con suficiente contenido y grado de coherencia con su actuar pasado como para que sea creíble; más aún, habrá que pedirles algún tipo de garantías sobre la veracidad de su discurso, asunto en el que, hasta el momento, nuestro sistema democrático ha sido poco eficaz. La institución de la quiebra, lo mismo que la censura al gobierno y el castigo pronto y cumplido a los criminales son todos parte de un mismo paquete de ideas consustanciales al éxito empresarial, a la probidad de los gobernantes y la tendencia de una sociedad hacia el bien. Habrá que decidirse y actuar pronto… o en su defecto enseñarle a nuestros hijos a salvarse como puedan. * César Jaramillo Gallego posee una maestría en Economía y es asociado de ANFE.
EL ORIGEN DE LA BANCA CENTRAL Y LAS BANDAS CAMBIARIAS Por José Joaquín Fernández * En estos tiempos de crisis económicas y donde el presidente de los EE.UU. anuncia la mayor reforma al sistema financiero de la historia desde la década de los 30’s, es importante cuestionarse sobre el origen y papel de la institución financiera más influyente en dichos mercados: La banca central. Un sinónimo de banco central es instituto emisor porque esta es la función propia de un banco central. Si usted toma un billete en colones cualquiera, se dará cuenta que tiene la firma impresa de la institución que lo emitió: Banco Central de Costa Rica (BCCR). Si toma un billete denominado en dólares de los EE.UU. se dará cuenta que dice “Federal Reserve Note”. La creación de la banca central tiene origen muy reciente. Por ejemplo, la Reserva Federal de los EE.UU. (el Banco Central de los EE.UU. conocida comúnmente como la FED) fue creada apenas en 1913, esto es, hace menos de cien años. En el caso de Costa Rica, el BCCR nace en 1950. Una característica del dinero emitido por el gobierno, o la banca central, es que es dinero fiduciario; es decir, es dinero emitido SIN respaldo alguno y cuyo valor es a pura “fe”. Antes de la creación de la banca central, la emisión de billetes o dinero era privada. Este dinero, en general, era oro y por tanto, los bancos privados solo emitían billetes según la cantidad de oro (o respaldo) que tuvieran depositados en sus bóvedas. No existía tal cosa como dinero fiduciario en la banca privada. La cantidad de oro era la restricción a la emisión. Cuando bancos privados emiten dinero de esta manera, sin más autoridad reguladora que ser sometidos a la más dura competencia, es lo que se conoce como Free Banking. En siglos pasados este sistema resultó ser mucho más estable que aquellos en donde hubo regulación e inicios de banca central, según las conclusiones de los estudios realizados por el profesor Lawrence White (1). En Costa Rica, incluso, la Ley de Bancos de 1900 permitía la libre emisión de dinero por parte de cualquier banco privado. La única condición fue que la emisión privada de dinero tuviera respaldo en oro. Existe una corriente en economía llamada “Public Choice”, (cuyo máximo exponente es James Buchanan quien fue galardonado con el premio Nobel en economía en 1986) que sostiene que los gobiernos siempre actúan en interés propio de quienes gobiernan y que es de inocentes aspirar a un gobierno que busque el bien común. Siguiendo este principio, los gobiernos vieron que podían incrementar el gasto público si prohibían la emisión privada, monopolizaban la emisión de dinero y rompían el ligamen del mismo con el oro. Esto es así porque el ingreso que se obtiene por imprimir dinero se llama señoreaje y, en el caso de la impresión de dinero fiduciario, es decir sin respaldo en oro, consiste en la diferencia del valor que expresa un billete y el costo de su impresión. Por ejemplo, si un billete de ¢10,000 costó imprimirlo ¢100, la institución emisora se gana ¢9,900. La emisión de dinero privado sin respaldo siempre fue ilegal y considerada un delito de falsificación. Por tanto, querámoslo o no, la creación de la banca central no es más que el gobierno mismo autorizándose a falsificar dinero sin ir a prisión. En otras palabras, el origen de la banca central es perverso cuyo origen no tiene más que razones fiscales (2). No obstante, la emisión excesiva de dinero es la ÚNICA causa de la inflación en Costa Rica y en cualquier parte del mundo. En Costa Rica, por ejemplo, mientras que la inflación promedio anual ha sido del 18% desde 1980 hasta el 2008, el crecimiento del dinero ha sido del 20% anual para el mismo periodo. Ante este ejercicio totalmente irresponsable por parte del BCCR en el control del crecimiento de la cantidad de dinero en circulación, los costarricenses se han ido refugiando de la inflación cada vez más en el dólar de los EE.UU. Es por esto que actualmente más del 50% de la riqueza financiera de Costa Rica se encuentra en dólares estadounidenses. El gobierno de Costa Rica pierde cada vez más señoreaje con la dolarización y por lo tanto no le conviene. Es decir, entre más sustituya el agente privado al colón por el dólar, la misma emisión monetaria por parte del BCCR en colones, genera más y más inflación. El gobierno quería recuperar el señoreaje perdido y tuvo la ocurrencia de introducir las bandas cambiarias en sustitución del sistema de minidevaluaciones. Es sabido que uno de los objetivos del BCCR al introducir las bandas cambiarias era precisamente generar incertidumbre cambiaria. Con ello, se retrasa el proceso de dolarización natural de la economía costarricense y el gobierno puede seguir explotando el señoreaje en colones por más tiempo. Es un mito creer que estamos en un proceso de liberalización por cuanto el BCCR sigue interviniendo el tipo de cambio y es probable que haya intervenido más en este proceso de bandas cambiarias que lo intervenido bajo el sistema de minidevaluaciones. También es absurdo hablar de liberalización del tipo de cambio mientras no exista libertad absoluta para comprar y vender divisas al punto que cualquier puesto de ventas callejera pueda ser a la vez una casa de cambio. Tampoco es cierto que las bandas cambiarias sean un paso necesario para acabar con la inflación por cuanto el BCCR siempre ha tenido la soberanía absoluta de la emisión de dinero. Si el BCCR hubiese mantenido, desde la década de los 70’s, una emisión monetaria consistente con el crecimiento de la producción nacional, no habríamos tenido inflación, el tipo de cambio podría ser en este momento de C8,60 y podríamos conseguir, todavía, “tres confites por un cinco”. La introducción de las bandas cambiarias es otro ejemplo del gobierno actuando en beneficio propio. Mientras que el pueblo costarricense se refugiaba cada vez más de la inflación del colón en una moneda fuerte como el US$, el gobierno solo veía que perdía señoreaje con el colón y decide introducir incertidumbre cambiaria como una estrategia para revertir los procesos naturales de dolarización. En otras palabras, la creación de la banca central nace para apropiarse del señoreaje y la introducción de las bandas cambiarias tuvo el intento de recuperar dicho señoreaje. En estos momentos que se anuncian cambios profundos en los sistemas financieros, la discusión no debe ser en torno a los distintos regímenes cambiarios o a metas de inflación sino a la existencia misma de la banca central. La discusión debe sobre cómo cerrar el BCCR y emular el sistema monetario panameño que ha sido ejemplo de estabilidad monetaria y solidez financiera no solo para América Latina sino para el mundo entero. _______________________ (1) White, Lawrence (1989): COMPETITION AND CURRENCY: Essays on Free Banking and Money. New York University Press. (2) Smith, Vera C. (1936): THE RATIONALE OF CENTRAL BANKING and the free banking alternative. Liberty Fund. Indianapolis, EE.UU. *José Joaquín Fernández es presidente del Instituto Libertad (www.InstitutoLibertad.org). Es parte del programa doctoral en economía de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala de donde obtuvo el grado, con honores, de Master en Economía Empresarial. Ha sido profesor universitario y exfuncionario del Banco Central de Costa Rica y es autor del libro “Causa de la inflación, cierre del Banco Central y dolarización en Costa
LA REGULACION Y EL COSTO DE LA VIDA Por Mario Brenes Rímolo* La periodista Patricia Leitón de La Nación, establece en un artículo publicado en la edición del pasado 15 de junio, (http://www.nacion.com/ln_ee/2009/junio/15/economia1995123.html) una relación entre el alto costo de la vida y la fijación por ley de precios o tarifas de algunos servicios públicos como la electricidad, el transporte colectivo de personas y otros. Ella demuestra que, los servicios regulados por ley no han contribuido a reducir el costo de la vida de las personas de medianos y bajos ingresos principalmente, si no, al contrario, lo han incrementado, como el caso de la electricidad en un 30%. Este análisis debe invitarnos a revisar políticamente si la regulación beneficia o perjudica la economía de las personas. Debemos preguntarnos si el Estado es capaz, por ley, de conciliar costos de producción (eficiencia) con rentabilidad y bajas tarifas de los servicios, sobre todo cuando el servicio es ofrecido por un monopolio. Este caso explica claramente que la economía de mercado basada en la competencia y dominada por la libertad de escoger de las personas es más social que los mercados monopólicos con precios y tarifas fijados por ley. Esto es así porque la competencia exige eficiencia, alta calidad y precios o tarifas atractivas para el consumidor o el usuario. Quién determina la calidad de la gestión de los servicios públicos, un ente regulador público? Quién garantiza la veracidad de las tarifas, es decir, son estas realmente el reflejo de una estructura de costos proporcional a la calidad o eficiencia de los servicios o reflejan más bien el costo adicional de la deficiencia, el derroche y la voracidad fiscal del Estado. (Impuestos encubiertos).
HIPOCRESIA Y DOBLES ESTANDARES Por Humberto Belli Pereira* Los presidentes de la “izquierda” latinoamericana, están indignados por el rompimiento del orden legal en Honduras. En sus discursos y encendidas declaraciones deploran el uso de la fuerza bruta para dirimir controversias, condenan el irrespeto a la ley, y abogan por restablecer de inmediato la democracia y el estado de derecho en dicho país. Es bueno que los presidentes latinoamericanos expresen en forma ardorosa su defensa del principio legalidad y alcen banderas a favor de la democracia. Si cada vez que esta fuese amenazada, miles de voces y voluntades levantaran la voz y el puño para defenderla, el sol de la libertad brillaría en América Latina. Lo malo son las credenciales de quienes hoy rasgan sus vestiduras ante la acción de los militares hondureños. Raúl Castro, junto con su hermano Fidel, es coautor de la tiranía más antidemocrática de América. Los hermanos Castro han asesinado más de mil cubanos en el paredón y condenado a 27 años de cárcel a disidentes que no han hecho mayor crimen que criticarlos. En Cuba se han violado todos y cada uno de los derechos consignados en la Carta de la OEA y la declaración de los derechos humanos de las Naciones Unidas. En cierto sentido, Cuba vive un golpe de estado permanente que lleva cincuenta años, y cuya duración se explica no por el consenso de sus ciudadanos, amordazados, sino por la fuerza bruta de un estado policial ilegítimo. Daniel Ortega, el anfitrión de este evento, robó en Noviembre las elecciones municipales nicaragüenses, perpetrando también una especie de golpe de estado a nivel local, al usar la fuerza del estado para arrebatar el poder a alcaldes electos por el voto popular y dárselo a usurpadores. Hugo Chávez, el dictador venezolano que aspira a perpetuarse en el poder, cierra cada día más espacios a la libertad de expresión, persigue a sus opositores y ha sido el principal destructor de la institucionalidad democrática de su país. Son muchas las cosas chocantes de los dirigentes de la izquierda autoritaria latinoamericana; su desprecio por la ley, su intolerancia, su falta de escrúpulos, su ignorancia económica, la manipulación de los pobres, etc. Pero ninguna es tan repugnante como su hipocresía. Es curioso que en el Nuevo Testamento Jesús reservara sus términos más enérgicos contra los hipócritas; esos “sepulcros blanqueaos” que dicen una cosa y hacen lo opuesto, que fingen falsas indignaciones, que cubren con un manto de bondad y rectitud sus podredumbres. La hipocresía es nefasta porque subvierte la verdad y la razón. La indignación de los ALBA-presidentes es selectiva y llena de ironías. Chávez llama salvajes y gorilas a los generales golpistas hondureños por intentar desplazar con la fuerza de las bayonetas a un presidente constitucional, obviando que el mismo, en 1992, intentó deponer con un golpe de estado al entonces presidente constitucional de Venezuela, Carlos Andrés Pérez. En la visión y semántica de estos dirigentes, gorilas son los militares que actúan contra presidentes de izquierda; quienes lo hacen a favor de la izquierda son libertadores o revolucionarios. Chávez, Ortega, Castro y compañía, no se indignan por la ruptura de un orden constitucional, sino porque la víctima del mismo es uno de ellos; un Mel Zelaya igualmente despectivo de las leyes e instituciones democráticas de su país. Es irónico también que los ardientes defensores del socorrido principio de la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, con lujo de prepotencia quieran dictarles a los hondureños quién es su presidente, en lugar de permitir que lo hagan las legítimas instituciones de dicha república. Para los ALBA-presidentes, intervencionista es el extranjero que osa criticarles a ellos sus políticas. Cuando son ellos los que condenan, amenazan, o intervienen en los asuntos internos de otros estados, no hay injerencismo, sino “solidaridad latinoamericana.” El problema es que lo maestros en el arte de la doblez tienen a su favor la capacidad de aturdir a sus audiencias y manipular los sentimientos de personas más nobles. En su reciente teatro han tenido la fortuna de hacer coro con demócratas de mejores credenciales que, como el presidente Arias de Costa Rica, se han sumado a la condena del golpe militar. Pero al menos Arias, Lula o Bachelet, tienen en su haber el ser gobernantes respetuosos de la institucionalidad y la democracia representativa. Como tales tienen derecho a reclamarles a los generales hondureños las violaciones al proceso legal. Lástima que al unir sus voces con quienes no comparten sus convicciones, otorguen a estos un manto de legitimidad que no merecen y erosionen el ideario democrático. Ojala despierten los verdaderos demócratas de América para que un día, los hipócritas que hoy esgrimen el dedo acusador, como fiscales, ocupen el banquillo de los acusados. *El autor es miembro del Concejo Editorial del Diario La Prensa de Nicaragua |
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