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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Mayo del 2009
Mensaje de la Presidencia de ANFE Columna Libre - La crisis como un fracaso del mercado (Parte 1 de 2) - Carlos Federico Smith Nacionalización sin ideología - Francisco Sancho Villalobos Costa Rica requiere una reforma tributaria - Lorna Chacón Diplomacia de Barack Obama - Oscar Alvarez Araya Democracia plena - Oscar Alvarez Araya Pensamientos de Nicolás Sarkozy - Carlos Lachner Guier El Jack Kemp que yo conocí - Richard W. Rahn
MENSAJE DE LA
PRESIDENCIA DE ANFE La
primera información que me complace comunicarles es el nombramiento reciente
que la Junta Directiva de ANFE hizo de nuestro compañero, el Dr. Luis Loría,
como Director Ejecutivo de ANFE, cargo que, a petición propia de don Luis, será
desempeñado honorariamente. Destaco
este último hecho no sólo para resaltar el desprendimiento de don Luis, así
como su muestra de apoyo para los esfuerzos que realiza nuestra institución,
sino también para señalar nuestras usuales limitaciones financieras que nos
impiden remunerar lo que merece debidamente el esfuerzo de don Luis. Esperamos
que este cambio institucional reciente, ojalá tal como en el pasado en que se
tenía un responsable administrativo de ANFE, nos permita reforzar nuestras
actividades. Don Luis ya asumió sus funciones. ANFE
estará presente, por mi medio, en el Cuarto Congreso de la Red Liberal de América
Latina (RELIAL), del que ANFE forma parte. Esta reunión se realizará el próximo
26 y 27 de mayo en Venezuela y tiene como objetivo principal la formulación de
“Propuestas de Políticas Sociales Liberales para América Latina.”
Asimismo, también estaremos presentes en el Encuentro Internacional Libertad y
Democracia, que en esta ocasión tiene como tema “El Desafío Latinoamericano:
Libertad, Democracia, Propiedad y Combate a la Pobreza”.
También se realizará en Venezuela, durante los días 27, 28 y 29 de
mayo y es organizada con el patrocinio de la Red Liberal de América Latina
(RELIAL), la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, la Fundación
Internacional para la Libertad y el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico
para la Libertad (CEDICE) de Venezuela, el cual equivale a ANFE en esa nación y
que constituye un faro para las ideas de libertad en ese país. Ambas
actividades contarán con la asistencia y exposiciones de numerosos pensadores
provenientes de diversas entidades liberales del mundo. No omito señalar que
nuestra participación no implica erogación alguna para ANFE. Otra
buena noticia que deseamos comunicarles es que ya está en imprenta la edición
del libro “Lecciones de Tres Grandes Crisis Económicas”, resultado de la
recolección de las exposiciones efectuadas en un seminario que, con el mismo
nombre, ANFE llevó a cabo en febrero pasado.
Cuando ANFE ya lo tenga su disposición, que esperamos sea en unas dos
semanas, se lo haremos saber a todos Ustedes, dado el enorme interés actual que
posee su contenido. Una vez más agradecemos el apoyo que para su publicación
nos ha otorgado la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad. En
este boletín se presenta la Columna Libre, escrita por don Carlos Federico
Smith, que se titula “La Crisis como un Fracaso del Mercado: Primera Parte.”
Asimismo aparece nuestra columna usual “Pensamientos de Liberales,” al igual
que dos artículos de asociados de ANFE: don Miguel Angel Rodríguez con “Más
nos Moriríamos son Paraguas… pero de Todos Modos Sufrimos una Fuerte
Tormenta: La Crisis de 2007-2009 en América Latina y Costa Rica”(*)y de don
Francisco Sancho Villalobos, uno que se titula “Nacionalización sin Ideología.”
También se transcriben tres artículos de miembros de nuestra Junta
Directiva: uno de ellos es don Luis Loría, con “Costa Rica requiere una
Reforma Tributaria Profunda,” y otros dos de don Oscar Alvarez, “Diplomacia
de Barack Obama,” y una carta que remitiera en ocasión de la reciente reunión
de Presidentes y Cancilleres de América Latina celebrada en Trinidad y Tobago.
Igualmente se presentan unos
pensamientos del actual presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, que gentilmente
nos remitió nuestro asociado Carlos Lachner Guier. Finalmente,
ante la desaparición terrena del connotado pensador y político liberal
estadounidense, Jack Kemp, se incluye mi traducción de un artículo del
analista Richard W. Rahn, que se titula “El Jack Kemp que Yo Conocí.” Jorge Corrales Quesada Presidente de ANFE (*)Nota
del diagramador: Por un problema de cómputo no fue posible publicar el
artículo de don Miguel Angel Rodríguez
PENSAMIENTOS DE LIBERALES “Si
Usted le amarra los pies y las manos al nadador Michael Phelps, ganador de la
medalla de oro olímpica, lo agobia con cadenas, lo tira a una piscina y se
hunde, Usted no llamaría a eso ‘un fracaso de la natación’. De manera que,
cuando los mercados han sido abrumados por una regulación inepta y excesiva, ¿por
qué llamar a eso un “fracaso del capitalismo’?”. (Cita del professor Peter Boettke, en Eammon
Butler, “Believers in free markets are fighting back,” The Times, 9 de marzo del
2009.) “En
mi opinión la tarea más urgente que tienen los pensadores liberales es
desarrollar alguna forma de mecanismo que haga que sea del interés de los políticos
tener cuidado con los efectos a largo plazo de las consecuencia no previstas de
sus decisiones sobre política. Pero,
en tanto que el interés que observan permanece confinado al corto plazo, la
libertad individual y la prosperidad económica continuarán estando en peligro. ¿Está llegando a su fin la edad de oro del mercado? ¿Estamos
regresando a la prevalencia del
mercantilismo, la propiedad estatal de la industria, la planificación central,
las políticas de precios y de ingresos, la imposición confiscatoria, la
inestabilidad monetaria y el gasto deficitario? Tal vez, pero no puedo dejar de
ser optimista. A través de la historia de la Humanidad y especialmente en los
últimos treinta años, la libertad económica ha brindado una amplia y clara
ilustración de su superioridad por encima de cualquier otro tipo de arreglo
social. Hoy en día, nadie, excepto en Birmania y en la Universidad de Harvard,
cree que hay mejores alternativas al libre mercado.
Tan sólo una estupidez genuina podría hacer que la humanidad se mueva
en la dirección equivocada. El mercado, uno de los mayores descubrimientos de
la raza humana, está para quedarse, a pesar
de los intentos de los políticos para matarlo.” (Antonio Martino, “Has
the Free Market’s Golden Age Come to an End?”, discurso pronunciado
en la reunión de la Sociedad Mont Pelerin “The End of Globalizing
Capitalism?: Classical liberal responses to the global financial crisis, Nueva
York, marzo del 2009). “¿Es
esta la crisis final del capitalismo global –pidiendo prestado el título de
un libro de George Soros escrito poco después de la crisis financiera de Asia
en 1997-98? La crisis que mata al capitalismo se ha dicho que se presenta
durante cada una de las más importantes recesiones y crisis económicas, a
partir de que Carlos Marx profetizó el colapso del capitalismo a mediados del
siglo diecinueve. Aunque admito que
subestimé enormemente la severidad de la crisis actual, tengo confianza en que
el significativo crecimiento económico mundial se reanudará antes de que pase
mucho tiempo bajo una economía mundial básicamente capitalista. Por
otra parte, si estoy equivocado y se presenta una depresión mundial profunda y
prologada, no simplemente una recesión, el retroceso del capitalismo y la
globalización podría ser severo, tal como sucedió durante la Gran Depresión.
Muchos países aumentarían sus aranceles y otras barrearas arancelarias para
reducir la competencia proveniente de las importaciones. Se favorecería la
nacionalización en vez de la privatización en el tanto en que los gobiernos
miren hacia la propiedad de muchas empresas debilitadas. La regulación de los
salarios de los ejecutivos y otros controles de salarios y precios se volvería
algo mucho más común. La competencia se vería reprimida cuando los gobiernos
estimulen a que las compañías coordinen sus precios y sus políticas y cuando
cambien las leyes para facilitar la organización de los sindicatos. Estas
perspectivas no son atrayentes. Pocas
personas guardan simpatía por los administradores de los fondos de cobertura y
por otros que hicieron cientos de billones, y algunas veces billones, de dólares
durante los años de auge. A
pesar de ello, las familias de clases medias y pobres serían las más
perjudicadas con políticas poco inteligentes de los gobiernos y por ataques a
los fundamentos de una economía basada en la competencia. Políticas que
asusten a los empresarios y los desalienten para que acumulen capital privado e
inviertan en innovaciones, nos afectarán a la mayoría de nosotros, pero
especialmente afectarán a los trabajadores.” (Este ensayo apareció en el
blog Becker Posner del 19 de octubre del 2008).
COLUMNA LIBRE LA CRISIS COMO UN FRACASO DEL MERCADO: PRIMERA DE DOS PARTES Son
muy diversos los ensayos y las opiniones en donde se señala que la actual
crisis de la economía mundial constituye un fracaso del capitalismo.
Por ello he querido en este boletín, y en el próximo, analizar hasta qué
grado hay razón en dichas afirmaciones y si, de la conclusión a que llego,
deberé inferir en la necesidad de sustituir al actual sistema por una nueva
versión en donde predomine el papel del estado en la economía. Para
darnos cuenta del alcance del tema, es necesario hacer algunas breves
reflexiones acerca del concepto de mercado y, en particular, de lo que se ha
denominado como capitalismo. Hayek no parece ser muy aficionado al empleo del término
“capitalismo”. Así, escribe que “ni ‘capitalismo’
ni ‘laissez-faire’ describen
apropiadamente (lo que él denomina como un sistema libre) y ambos términos son
entendiblemente más populares con los enemigos, que con los defensores de un
sistema libre. ‘Capitalismo’ es
como máximo un nombre apropiado para la realización parcial de aquel sistema
en una fase histórica concreta, pero siempre induce al error, porque sugiere un
sistema que beneficia principalmente a los capitalistas, mientras que, en
efecto, es uno que impone sobre la empresa una disciplina bajo la cual los
administradores se desgastan y en donde cada uno busca cómo escaparse.” (Friedrich
A. Hayek, Law, Legislation and Liberty, Vol. 1; Rules and Order, Chicago:
The University of Chicago Press, 1973, p. p. 61-62). Sin
embargo, en 1954 escribió, junto otros 5 destacados pensadores, el libro
titulado Capitalism and the Historians,
en el cual se queja de la mitología socialista en torno al capitalismo y
formula la siguiente pregunta: “¿Quién no ha oído hablar de los ‘terrores
del capitalismo inicial’ y no ha sacado la impresión de que la aparición de
este sistema trajo nueva e indecible miseria a extensas capas de la población,
que hasta entonces estaban relativamente satisfechas y vivían con desahogo?...
La difundida repulsa emocional contra el ‘capitalismo’ está estrechamente
enlazada con la creencia de que el indiscutible aumento de la riqueza, producido
por el orden de la competencia, fue comprado con el precio de un nivel de vida
inferior para las capas sociales más débiles… Sin embargo, un examen más
cuidadoso de los hechos ha conducido a una revisión fundamental de esa
doctrina.” (Friedrich A. Hayek et al.,
El
Capitalismo y los Historiadores, Madrid, Unión Editorial S. A., 1974,
p. p. 15-16. También
hay una cita de Hayek que me permito transcribir, pero que no me ha sido posible
ubicar su procedencia original exacta, si bien aparece mencionada en el
“blog” del prestigioso economista liberal Larry Kudlow (http://kudlowsmoneypolitics.blogspot.com/2007/04/hayek-on-capitalism.html).
En ella Hayek manifiesta su aprecio por el capitalismo como el mejor
medio de asegurar el progreso de la humanidad. Dice la cita: “Seriamente creo
que el capitalismo no es sólo una mejor manera de organizar la actividad humana
que cualquier diseño deliberado, que cualquier intento de organizarla para
satisfacer preferencias particulares, de dirigirla hacia lo que la gente
considera como un orden bello o afable, sino que también es una condición
indispensable simplemente para que continúe viviendo la gente que ya existe en
el mundo. Miro la preservación de lo que se conoce como el sistema capitalista,
del sistema de mercados libres y de la propiedad privada de los medios de
producción, como una condición esencial para la simple supervivencia de la
humanidad.” Hayek,
a pesar de lo antes expuesto, en sus ensayos escoge referirse al capitalismo
como “el orden del mercado o economía de mercado” o “catalaxia” (Ver passim,
Friedrich A Hayek, Law, Legislation and Liberty, Op. Cit. en sus 3 volúmenes), lo
cual nos trae a colación el empleo de términos similares, como el utilizado
por Karl Popper de “Sociedad Abierta” o el empleado por Adam Smith de
“La Gran Sociedad” o “sistema de libertad natural”, cuando se refiere al
orden económico de mercado capitalista. Así,
escribió Smith que “Todo hombre, con tal que no viole las leyes de la
justicia, debe quedar perfectamente libre para abrazar el medio que mejor le
parezca a los fines de buscar su modo de vivir, y que puedan salir sus
producciones a competir con las de cualquier otro individuo de la naturaleza
humana. El Soberano vendrá a excusarse de una carga cuya expedita sustentación
se hallará combatida de mil invencibles obstáculos, pues para desempeñar
aquella obligación estaría siempre expuesto a mil engaños, cuyo remedio no
alcanza la más sublime sabiduría del hombre. Esta es la obligación de entender la industria de
cada uno en particular, y de dirigir la de sus pueblos hacia la parte más
ventajosa a sus intereses, cosa que aún los mismos que lo practican con un
lucro inmediato suelen no acabar de penetrar.” (Adam Smith, La Riqueza de las Naciones,
Tomo II, San José, Universidad Autónoma de Centro América, 1986, p. 454). Dados
los conceptos expuestos, lo que se denomina capitalismo lo voy a llamar
“sistema de mercado” o “mercado libre”, entendiendo por él lo que se ha
señalado como “sistema de libertad natural” Smithiano o el Popperiano
“Sociedad Abierta” u “orden de mercado”, según Hayek, a fin de no caer
en discrepancias terminológicas que nos alejen de resultados analíticos de
mayor interés para estos momentos. Quien
contribuyera a fundar en Inglaterra el equivalente –guardando las
proporciones- de mi apreciada Asociación Nacional de Fomento Económico, Arthur
Seldon, del Institute of Economic Affairs, escribió un libro titulado Capitalism,
en el cual expresa que “el argumento a favor de un sistema económico no es
absoluto sino relativo. El mundo,
sus países y sus pueblos pueden escoger entre el capitalismo y el socialismo.
Si no lo pueden hacer, si los Marxistas están en lo correcto al suponer
que el colapso del capitalismo es (periódica o intermitentemente) inminente y
que el triunfo del socialismo es repetidamente inevitable, hay poca razón para
escribir a favor o en contra, ya sea del capitalismo o del socialismo, con la
intención de influenciar a los políticos y al público para que favorezcan a
uno de los dos. Expresar el caso en favor de uno de ellos implica, en este
sentido, el caso en contra del otro.” (Arthur Seldon, Capitalism, Oxford, Inglaterra: Basil Blackwell, 1990, p. p.
2-3). Me
interesa también citar lo que él considera son las fortalezas de un sistema de
mercados, de derechos de propiedad privada, de poder descentralizado y de
responsabilidad individual por el comportamiento humano, lo que Seldon denomina
capitalismo: “su vitalidad sin par para recuperarse de condiciones adversas en
la guerra y en la paz, su poder sin rival alguno, reconocido por Marx, para
producir bienes y servicios para el mantenimiento y el confort de la humanidad y
su ventaja única para el populacho común, de reemplazar su sujeción a políticas
autoritarias o paternalistas por la democracia populista del mercado.” (Arthur
Seldon, Op. Cit., p. 4). Yo
prefiero vislumbrar al mercado como un conjunto de instituciones, que incluyen
elementos tales como leyes que definen la propiedad, el intercambio y la
resolución pacífica de conflictos, reglas y costumbres en las que se enmarcan
dichas leyes e instituciones, tales como el dinero, el sistema de precios,
empresas y similares. Sanford Ikeda
define al “proceso de mercado” como “un orden espontáneo sostenido por un
marco institucional, en donde predominan la propiedad privada y el libre
intercambio, y el cual surge a partir de los propósitos esencialmente
independientes de los actores individuales, quienes formulan planes a la luz de
una ignorancia parcial y de un cambio no anticipado.” (Sanford Ikeda, “Market process,” en Peter J.
Boettke, The Elgar Companion to Austrian Economics, Northampton, Mass.:
Edward Elgar Publishing Inc., 1994, p. 24).
Esta
visión del mercado como un proceso, en vez de un equilibrio que resulta de la
interacción de la oferta y la demanda en un momento dado, tal como lo analizan
los economistas neoclásicos, es un enfoque sumamente interesante de los
economistas llamados austriacos, pues permite analizar el llamado “problema
del conocimiento”, en donde quienes toman decisiones podrían encontrarse
radicalmente ignorantes de la información que se encuentra dispersa entre los
diferentes individuos que participan en un mercado.
Por el contrario, el análisis neoclásico asume que los agentes poseen
la totalidad de la información y en donde está ausente la ignorancia radical,
entendida ésta como una situación en que no se es ignorante por elección,
sino porque, en este caso, el actor tiene un desconocimiento completo, pleno, de
algún aspecto del mundo relevante para su decisión. Para
el economista Premio Nobel Edward Phelps, “en esencia, los sistemas
capitalistas son un mecanismo por el cual las economías pueden generar un
crecimiento del conocimiento –con mucha incertidumbre durante el proceso,
debido a la calidad de incompleto que posee el conocimiento.
El crecimiento en el conocimiento conduce a que se dé un crecimiento del
ingreso y a una satisfacción con el trabajo; la incertidumbre hace que la
economía se vea impulsada a tener oscilaciones súbitas –todos estos fenómenos
fueron notados por Marx en 1848.” (Edward Phelps, “La Incertidumbre
Atormenta al Mejor Sistema,” Boletín de ANFE de abril del 2009, traducción
de su ensayo publicado en el Financial Times del 14 de abril del 2009.) Bajo
esta concepción es posible explicar, tal como lo hace Thomas Sowell, al
analizar el origen de la actual crisis económica debido a la caída del mercado
de vivienda en los Estados Unidos, que “el mercado no es nada más ni nada
menos que mucha gente compitiendo la una con la otra, y efectuando transacciones
voluntarias entre sí, en términos tales que sean mutuamente acordadas.” (Thomas Sowell, The Housing Boom and Bust,
New York: Basic Books, 2009, p. 113). Por
lo tanto, como el mercado no es resultado de un diseño que pueda pretender
crear un “mercado perfecto”, sino que es el corolario no previsto de la acción
humana a través de los tiempos; esto es, de un proceso de descubrimiento en el
curso de los años, es posible señalar que, como no es perfecto, es, por lo
tanto, perfectible en cuanto a los resultados esperado en él: esencialmente una
eficiente transmisión de la información vía precios.
Esto es importante, pues incluso se ha aseverado que la actual recesión
muestra el “fracaso del mercado” y de ahí casi que deducen que es necesario
renovarlo o crear un nuevo orden capitalista o, según otros más francos, que
se debería de regresar a sistemas claramente socialistas que sustituyan a un
“fracasado” orden de mercado. Por
ejemplo, esta es, en el fondo, la consideración que le permite decir al
columnista del periódico La Nación, Fernando Araya, que “un buen día el
capitalismo especulativo colapsó y sus postulados saltaron por los aires hechos
polvo. Varios dirigentes anunciaron, entonces, la necesidad de refundar al
capitalismo democrático y liberal, abandonar el discurso de la caverna [de
quienes adoran al mercado] y evitar las alucinaciones del laberinto [de quienes
adoran al estado].” Pero, buscando el justo medio, tan sólo por estar en la
mitad y no en cuanto a si el orden social que implica es el que mejor permite a
los hombres resolver su problema económico, concluyó este autor con una
indefinida “lavadita de manos”, pues nunca propone cómo debiera ser la
nueva organización social. Así, escribe que “En este punto nos encontramos:
no obstante los pobladores del laberinto y de la caverna siguen atados a la
prehistoria, continúan rechazando al dios Estado o al dios mercado, no se dan
cuenta de que la sociedad es mucho más que los fetiches que ellos adoran, que
la persona humana, por el solo hecho de serlo, trasciende infinitamente sus añejos
cubículos mentales y que ambos extremos se levantan sobre una pila de cadáveres.”
(Fernando Araya, “Laberintos y cavernas,” La
Nación, domingo 17 de mayo del 2009.) La
comparación última de los extremos que hace el Sr. Araya de que “ambos
extremos se levantan sobre una pila de cadáveres,” es, como menos, una
injuria a la Historia. Ello
equivale a decir que los órdenes liberales, que por lo general buscan refrenar
y hasta minimizar en lo necesario el tamaño del estado, han provocado tantas
muertes como las causadas bajo los órdenes anti-mercado, como el fascismo y el
socialismo: parece que para el autor no existieron ni Hitler ni Mussolini, ni
Pol Pot ni tampoco Stalin ni hoy Kim Il Sung, en cuyos gobiernos impulsaron órdenes
económicos totalmente contrarios a las ideas liberales y que se caracterizan
por haber causado una generalización de la pobreza.
Por ello, aunque el “wishful thinking” de algunos es la pretensión
de crear paraísos en la tierra, el ser humano se ve obligado a escoger entre el
capitalismo y el socialismo (que incluye a su primo político, el fascismo), tal
como nos lo recordó Seldon párrafos atrás. Por
ello, ante quienes enfatizan la necesidad de “perfeccionar” el sistema de
mercado, lo conveniente es tener presente lo que señala Pedro Schwartz como un
rasgo fundamental del liberalismo clásico, en cuanto dos hechos que señalan
limitaciones al ser humano: “en esta tierra al menos, no nos es dado alcanzar
el conocimiento cierto; ni tampoco nos es posible construir una sociedad
perfecta.” (Pedro Schwartz, “Presentación: Sísifo o el Liberal,” en Nuevos
Ensayos Liberales, Madrid: Espasa Hoy, p. 20) y agrega luego “El
liberal parte del supuesto de que no hay organización social perfecta… las
democracias liberales (son) las que se encuentran siempre en transformación y
las que están sujetas a continua inestabilidad…” (Pedro Schwartz, Op. Cit.,
p. 21). Relacionado
con este tema y dentro de algunas propuestas de reconstrucción del sistema de
mercado, acota Sowell: “Aquellos quienes están hoy diciendo que una mejor regulación podría conducir a mejores resultados, están expresando
un axioma atrayente que, en el mundo real, induce gravemente al error.
No hay duda que una regulación perfecta del gobierno podía haber
resuelto los problemas del mercado de la vivienda. Pero también esos problemas
los podía haber resuelto una operación perfecta de los mercados libres.
Y que seres humanos perfectos podían haber prevenido que los problemas
surgieran en una primera instancia. Pero cualquier intento serio de tratar con
problemas serios debe empezar con las personas humanas, e instituciones humanas,
tales como son –no como deseamos o tenemos la esperanza de que sean… Los
seres humanos cometen errores tanto en el mercado como en el gobierno, a pesar
de la noción extendida de que, cuando las cosas salen mal en el mercado, eso
automáticamente significa que el gobierno deba intervenir –como si el
gobierno no cometiera errores.” (Thomas Sowell, Op.
Cit., p. 118). Este es el punto político importante que hay que tener
presente ante las propuestas de una mayor regulación e intervención del estado
para corregir el presunto fracaso del mercado en el marco de la crisis actual. Pero,
¿será correcto decir, ante esta crisis originada en los Estados Unidos y
concretamente por un alza y luego una estrepitosa caída del mercado de
vivienda, que el sistema de mercado fracasó? Debe tenerse presente que un
mercado suele reaccionar ante muy diversas razones que pueden motivar la acción
de quienes participan en él y que se reflejan en la oferta y la demanda de
quienes interactúan en dicho mercado. Por
eso, se debe tener presente en una búsqueda que explique los recientes
acontecimientos si más bien han sido el resultado de medidas tomadas por el
estado que fundamentalmente provocaron la caída del mercado de vivienda y que
luego afectó a la economía como un todo, tanto de los Estados Unidos como al
mundo entero, en vez de juzgar casi apriorísticamente que “la culpa es del
sistema de mercado”. Es allí
adonde dirijo ahora mis pasos: valorar el comportamiento de los mercados ante
diversas medidas tomadas por el estado que condujeron a la crisis. Se trata de
ver, entonces, si es que el mercado “falla” o si es que reacciona ante políticas
públicas relevantes; esto es, si esas acciones estatales inciden afectando
ciertos precios significativos, que son señales que permiten a los individuos
participantes en los mercados coordinar sus acciones. Procedo, así, a analizar
diversas medidas estatales que pueden haber impactado el comportamiento de dicho
mercado de vivienda en años recientes. Con
esta promesa concluyo esta primera parte de mi comentario acerca de si la crisis
actual se debe a un fracaso del mercado o si, como veremos en la segunda parte
de este artículo, más bien se debe, en una muy elevada proporción, a las
decisiones estatales, tanto en cuanto a la definición de una política pública
deliberada de promover la adquisición de vivienda –vivienda asequible para
todos, es el slogan- como por la decisión del Banco de Reserva Federal (FED) de
los Estados Unidos de aumentar significativamente las tasas de interés después
de haber proseguido una política crediticia expansionista que las había
mandado por los suelos. Carlos
Federico Smith Queda
debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.
NACIONALIZACIÓN SIN IDEOLOGÍA
Francisco Sancho Villalobos* La
crisis financiera ampara la discusión sobre la nacionalización de bancos y
aseguradoras. Es
desconcertante que en nuestro medio los ecos del debate tengan un matiz ideológico,
al punto que algunos dicen que el gobierno de Barack Obama perdió confianza en
la economía de mercado. Nada más alejado de la realidad. Su
secretario de Prensa, Robert Gibbs, ha sido claro que creen en la posesión
privada de los bancos, y que su enfoque será lograr una suficiente regulación
de estos. Mientras
Timothy Geithner, secretario del Tesoro, dijo que la nacionalización de los
bancos sería una estrategia equivocada para el país, Ben Bernanke, presidente
de la Reserva Federal, aseguró que supondría un perjuicio para los
inversionistas y la franquicia de los bancos. La
nacionalización no se puede descartar si se sigue en esta espiral descendente,
en la que algunos bancos requerirán más fondos estatales. Con tres influjos de
ayuda financiera en Citigroup, la presencia del Estado equivale al 36% del
capital del banco. Si es necesario convertir las acciones preferentes usadas
para la ayuda financiera en acciones comunes, el Gobierno sería el principal
accionista. En
setiembre pasado el Gobierno tomó posesión de las gigantes compañías
hipotecarias Freddy Mac y Fannie Mae, después que los convirtiera en un híbrido
público y privado. Inicialmente, esta intervención se dio por las grandes pérdidas
experimentadas con los derivados respaldados por hipotecas sub- prime.
Ahora, al convertirse estas corporaciones en el brazo del Gobierno para manejar
el programa por $400.000 millones que refinanciará parte de las hipotecas con
riesgo de impago, será muy difícil que las entidades retornen al sector
privado. Aunque
nadie está en posición de asegurar que la nacionalización de bancos no se va
a dar en los Estados Unidos, al menos no será por el convencimiento ideológico
de la actual administración estadounidense. *Consultor
económico y financiero. El artículo fue publicado en el periódico El
Financiero del 10 de mayo del 2009, edición 717.
“COSTA RICA REQUIERE UNA REFORMA TRIBUTARIA PROFUNDA”
Escrito por Lorna Chacón* INVESTIGACIÓN DE LUIS LORÍA
REVELA INEFICIENCIAS E INJUSTICIAS EN SISTEMA TRIBUTARIO. Costa Rica requiere de una reforma tributaria profunda, la cual debería
incluir un recorte del gasto público en programas estatales que los
costarricenses no demandan. Esta es una de las principales conclusiones del
economista Luis Loría, autor del estudio “La reforma tributaria pendiente en
Costa Rica: consideraciones para el diseño de un sistema tributario”. Loría, presidente de la empresa Strategic Advantage Consulting Group (Grupo
de Consultorías en Ventajas Estratégicas), publicó esta investigación el
pasado 18 de marzo, en la cual analiza la situación tributaria de Costa Rica. El documento, de 44 páginas, afirma que si bien desde los años noventa se
ha insistido en la necesidad de esta reforma, aún no se ha logrado ejecutar. El autor, quien también ha laborado en el Instituto de Investigaciones Económicas
de la Universidad de Costa Rica, asegura que “a pesar de que algunas
veces se han impulsado reformas ambiciosas, los resultados siempre han sido el
fracaso o, en el mejor de los casos, cambios marginales (no necesariamente
mejoras) a impuestos existentes”. “A través del tiempo, se han esgrimido los más diversos argumentos
para justificar las reformas, obedeciendo, en la mayoría de
los casos, a problemas coyunturales y a prioridades de corto
plazo del gobierno de turno”, añade. Como resultado, “el sistema tributario vigente incorpora
las cicatrices de experimentos fallidos e iniciativas
parcialmente implementadas que se acumulan y se hacen evidentes en una serie de
ineficiencias e injusticias”. Consultado sobre por qué si se conoce la necesidad de una reforma
tributaria ésta no ha podido implementarse, Loría dijo a UNIVERSIDAD que las
reformas partieron siempre del supuesto de que es deseable incrementar los
ingresos tributarios pero, en todos los casos, “enfrentaron un inmediato
rechazo y se consideraron políticamente inviables, por lo que finalmente fueron
abandonadas”. “En el estudio se argumenta que la sociedad costarricense no existe como
un grupo organizado que demanda el tipo de bienes y servicios que a los
gobiernos de turno, muchas veces partiendo de discursos populistas, les interesa
ofrecer”, explicó el investigador. Esto implicaría que “los ciudadanos consideran que ya pagan más
impuestos de lo que deberían al Estado y que, tal como se refleja en el estudio
de campo, dos terceras partes de quienes respondieron nuestra encuesta
consideraron que el sistema tributario vigente es cleptocrático (beneficia a élites
políticas y empresariales en lugar de a quienes menos tienen) y un 80% consideró
que, en caso de que aumenten los ingresos tributarios, el gobierno no los
utilizaría de manera eficiente. La investigación aplicó un “Sondeo de Opinión sobre el Sistema
Tributario Costarricense”, el cual consultó telefónicamente a 1.536 personas
mayores de 18 años entre el 7 de mayo y el 7 de junio del 2008 (Ver recuadro
“Números que hablan”). El autor cita al Ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, quien afirmó en
agosto del 2008 que en Costa Rica sí es necesaria una reforma tributaria pues
“si queremos más dinero para colocar en temas clave como
infraestructura, tecnologías de la información, educación o en otras áreas
sociales, lógicamente necesitamos recursos nuevos”. A juicio de Loría, la opinión del ministro Zúñiga contrasta con los
resultados de la encuesta de opinión del estudio, pues al preguntar a los
entrevistados qué propuesta les resultaría interesante en materia
tributaria, con miras a las elecciones de 2010, cerca de la mitad, un 49% optó
por mantener los impuestos, un 40% se inclinó por una reducción de
tributos y solo cerca de un 8% prefirió la opción de aumentar los impuestos. TRES PASOS PRIORITARIOS De acuerdo con Luis Loría, tomando en cuenta aspectos históricos, políticos,
sociales y culturales, y luego de observar las principales tendencias
internacionales, “Costa Rica requiere una reforma tributaria profunda que
parta, en primera instancia, de un recorte significativo del gasto público”. “Se hablaría de la eliminación de un gran número de programas estatales
que los costarricenses realmente no demandan y que simplemente se mantienen en
el sistema porque fueron creados por alguna ocurrencia populista de un político
particular en algún momento de nuestra historia”, destacó el autor. En ese sentido, se buscaría eliminar todo aquel gasto creado por la
Constitución o por las leyes que no cuenta con una clara fuente de
financiamiento. También, priorizar, con base en una serie de criterios predeterminados y
transparentes, cuáles de los programas de gobierno que pesan sobre el
presupuesto público maximizan la rentabilidad económica y social de esa
inversión. En segunda instancia, “se requiere de una transformación profunda del
sistema tributario para reducir las elevadas tasas impositivas que desincentivan
el desarrollo de actividades productivas en Costa Rica”, agregó Loría, para
quien “las tasas vigentes pueden ser, en algunos casos, consideradas como
confiscatorias”. En la misma dirección, “se deben eliminar impuestos menores de baja
recaudación, establecer esquemas que no castiguen a empresas por desarrollar
una actividad particular o que le cobren tasas mayores a quienes más tienen”,
añadió. Esto implicaría, entre otras medidas, definir la tasa máxima para el
impuesto sobre la renta corporativa en un 10%. Además, permitir deducciones adicionales a ese nivel por generación de
empleo, innovación, capacitación del recurso humano, creación de nuevas
empresas, establecer operaciones en zonas de menor desarrollo relativo y para
pequeñas y medianas empresas. El autor también propone pasar del impuesto sobre las ventas actual a un
impuesto sobre el valor agregado del 10% y que se amplíe la base para
incorporar a los servicios profesionales. Además, Loría plantea eliminar impuestos y aranceles que encarecen las
actividades de importación y exportación de bienes y servicios así como
definir una tasa única del 10% para los impuestos selectivos de consumo. “En otras palabras, el sistema tributario descansaría sobre tres
impuestos con una tasa máxima del 10%. Estos serían: renta, valor agregado y
selectivos de consumo”, detalló el investigador. El tercer paso consiste en un presupuesto plurianual que parta de una
base-cero. “El presupuesto no se elaboraría con base en lo que se gastó el año
anterior más un porcentaje X”, lo cual “contribuiría a imprimir
transparencia en el sistema, eliminaría los ‘colchones’, cuentas para
gastos discrecionales y otros males que actualmente se reflejan en un abultado
presupuesto”, puntualizó el autor. Números que hablan En el “Sondeo de Opinión sobre el Sistema Tributario
Costarricense”, ante la pregunta ¿Quiénes se benefician más del sistema
actual de impuestos? tres cuartas partes de los entrevistados (76,7%) opinó
que son las élites (45,3% los que más tienen, 27, 6% las grandes empresas
y 3,8% esas dos opciones). Mientras tanto, sólo un 13,9% considera que con el
sistema actual de impuestos todos se benefician por igual y un 4,6% que opina
que los beneficiados son los que menos tienen. Cuando se consultó acerca de las preferencias con
respecto al tamaño del Estado y su intervención en la economía, una
clara mayoría escogió un Estado mediano, 43,9%, un 23,3% optó por un Estado
grande y un 23% por uno pequeño. Al pensar en el pago de impuestos, un 72,8% de los
encuestados consideró “justo” que personas con ingresos más elevados
paguen una tasa mayor. En otras palabras, casi tres cuartas partes de
los encuestados consideró justo un sistema tributario progresivo, en el
cual el tipo impositivo medio al que se enfrenta una persona aumente a medida
que lo hace la renta. En contraste, cerca de una quinta parte de los
encuestados, un 17,8%, opinó que lo justo sería que todas las personas paguen
la misma tasa, sin importar su nivel de ingreso. Finalmente, un 80% de las personas encuestadas
consideran que, en caso de que aumenten las recaudaciones de impuestos,
el Gobierno no invertirá los recursos
adecuadamente. Este artículo basado en una entrevista a nuestro Director Ejecutivo, Lic.
Luis Loría, fue tomado del SEMANARIO UNIVERSIDAD del 06 al 12 de mayo de 2009,
Edición 1803. Año XIII.
DIPLOMACIA DE BARAK OBAMA
Por Óscar Álvarez Araya* En
medio de la crisis económica global y en un mundo cada vez más multipolar, la
diplomacia del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama empieza a tomar
forma con un estilo más multilateral y humilde que ha mejorado la imagen de los
Estados Unidos en el sistema internacional. El
Presidente Obama ha propuesto un diálogo al gobierno de Irán, ha estrechado la
mano de Hugo Chávez y durante sus primeros 100 días se ha dedicado sobre todo
a escuchar las voces diversas del mundo y a expresar por todas partes muestras
de cortesía, reconciliación y buenas relaciones públicas. Cuando fue
desafiado por Daniel Ortega en la V Cumbre de las Américas, evitó la
confrontación y prefirió hablar de la agenda del futuro en vez de las ataduras
del pasado. Desde
luego los cambios de Obama van más allá del estilo: mientras se mantiene firme
en su tesis de retirar gradualmente las tropas de Irak ha definido a Afganistán
como su gran prioridad. Asimismo ha decidido clausurar la prisión de Guantánamo
y suavizar las restricciones para los viajeros cubano- americanos que visitan su
patria Cuba. Con
la ayuda de la Secretaría de Estado Hillary Clinton que promueve el “soft
power” en vez del uso de la fuerza como medio para defender los intereses
nacionales de los Estados Unidos, ésta administración va demostrando que le
gusta escuchar, dialogar, buscar los puntos de coincidencia y en la medida de lo
posible evitar la confrontación. Durante su gira a Asia, comenzó por Tokio
definiendo a Japón como el aliado principal en la región y a Corea del Sur
como el amigo en una zona de riesgos, pero luego visitó Beijing, dónde destacó
los grandes temas económicos y comerciales en común con China y también
estuvo en Indonesia, la gran democracia islámica donde Obama pasó parte de su
infancia. La
diplomacia de Obama ha significado también acercamientos y relaciones más
cordiales con la Unión Europea, Rusia y Turquía. Sin embargo la visita a Irak
dejó claro que tampoco se trata de olvidarse de las tropas estadounidenses allí
estacionadas y de sus aliados iraquíes. En
cuanto a la América Latina, la visita de Obama a México y su debut en la
Quinta Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago mostró a un Presidente
dispuesto a escuchar y a darle un mayor perfil a la región en el contexto
internacional. Asimismo una actitud dialogante y constructiva para trabajar
conjuntamente con los mandatarios latinoamericanos una agenda de futuro. La
cita hemisférica de Puerto España marco el inicio de una nueva etapa en las
relaciones interamericanas con un tono más distendido y con una temática muy
variada que incluye la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, las
medidas contra el deterioro climático, las energías alternativas, la
gobernabilidad democrática y el desarrollo sostenible. Los
aliados preferenciales son México y Brasil. Se notó claramente que la región
está conformada por dos bloques, el primero bajo el liderazgo del Presidente
Luis Ignacio Lula da Silva, abierto al diálogo y a la cooperación con
Washington y el segundo encabezado por el Presidente Hugo Chávez que no quiso
firmar la Declaración de Puerto España. Pero la diplomacia de Obama, con
rasgos de lo que en otra época fue la política del Buen Vecino, ha sido
bienvenida en el mundo y en la América Latina, con las consabidas excepciones. Publicado
en La Nación del viernes 15 de mayo del 2009.
DEMOCRACIA PLENA Señor
Secretario
General de la OEA, Dr. José Miguel Insulza Señores
Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores de las Américas Colegas,
amigos y amigas: Soy
Óscar Álvarez Araya, costarricense, Coordinador
General adjunto de la Red Latinoamericana y del Caribe para la democracia,
integrante del Movimiento Mundial para la democracia y constituida por más de
147 organizaciones de la sociedad civil en las Américas. Hoy
día estamos entregando una Carta elaborada en nuestra Red y la cual dirigimos a
los Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno con una serie de reflexiones sobre la
situación de la democracia y de la sociedad civil en nuestros países. Una
copia de ella está en sus escritorios. Les invito a leerla y a ofrecernos sus
comentarios. Como
demócratas queremos reafirmar el derecho humano a la democracia, como un
derecho esencial de todos y cada uno de los pueblos de las Américas. En
ese sentido destacamos el artículo 1 de la Carta Democrática Interamericana
que dice: “Los
pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación
de promoverla y defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social,
político y económico de los pueblos de las Américas”. La
democracia comienza con la realización de elecciones libres, justas y
transparentes pero la democracia no se agota en las elecciones. La
democracia es mucho más que las elecciones, es un sistema de gobierno que nace
de la mayoría pero también es una forma de vida que incluye el diálogo, el
pluralismo, la tolerancia, la reconciliación, la búsqueda del consenso, el
respeto a los derechos de las minorías, a la división e independencia de los
poderes y la participación de los y las ciudadanas. La
democracia representativa moderna se hace realidad en el marco del imperio de la
ley, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos y las libertades
fundamentales. No
hay democracia sin demócratas, y no hay demócratas sin cultura democrática. Esto
es lo que pensamos los que nos proponemos ir más allá de la democracia
electoral y avanzar hacia una democracia plena. La
democracia, representativa y participativa, es la base de un desarrollo económico
y social sostenible. El
ejercicio de la democracia se fortalece y profundiza con la participación de la
ciudadanía y de la sociedad civil. En ese marco subrayamos el artículo 6 de la
Carta Democrática Interamericana que afirma: “La
participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio
desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición
necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y
fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia”. En
la América Latina y el Caribe hemos pasado desde los procesos de apertura política
y de transición a la democracia hasta una fase de consolidación y
perfeccionamiento de la gobernabilidad democrática. Hay
grandes avances pero también agendas pendientes. Uno de los temas que más
preocupa es el de la crisis de la política que se expresa particularmente en
una crisis en la credibilidad de los partidos políticos y los parlamentos, en
un déficit de representación y participación y en otras manifestaciones de un
amplio desencanto con la política. En
ese marco complicado para el futuro de la democracia, el fortalecimiento de las
organizaciones de la sociedad civil puede ofrecer formas de participación y de
nuevas esperanzas y caminos de construcción democrática para la ciudadanía.
La sociedad civil puede contribuir y de hecho contribuye en diálogo
constructivo con los gobiernos, a consolidar una democracia de mayor
gobernabilidad, participación e intensidad. Una
sociedad civil independiente, activa, vigorosa y propositiva es actor
fundamental en los procesos de gobernabilidad democrática. Unos gobiernos y
unas organizaciones de la sociedad civil con apertura, tanto los unos como las
otras, al diálogo constituyen un componente vital para una sana y efectiva
gobernabilidad democrática. En
lugar del monólogo típico de los sistemas autoritarios, no importa cuál sea
su inspiración o signo ideológico,
la democracia debe ser un sistema de diálogos. Pero
no es lo que está sucediendo en todos los países de las Américas. En algunos
de ellos existe en los gobiernos una actitud de desconfianza hacia la
diversidad, de miedo a la libertad y al pluralismo y de hostilidad hacia las
organizaciones de la sociedad civil. A
las mismas se les persigue y acosa con diferentes formulas económicas, políticas
y jurídicas. Sabemos de países, por ejemplo, en los que se trata de
estigmatizar y se arremete contra organizaciones que promueven los derechos de
las mujeres y los derechos humanos en general. Como
establece la Carta Democrática Interamericana en su artículo 7: “La
democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades
fundamentales y los derechos humanos en su carácter universal, indivisible e
interdependiente…” Pero
a la vez, sin respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales no
se puede hablar de la existencia de una verdadera democracia. Asimismo sin
respeto al derecho a la asociación y al derecho a la libertad de expresión no
puede existir una sociedad civil independiente, rasgo vital de una sociedad auténticamente
democrática. Para
finalizar hacemos un llamado a los gobiernos, a los organismos internacionales y
a los parlamentos de las Américas y del mundo a incluir en sus legislaciones y
adoptar en sus prácticas los Principios Internacionales de Protección de la
Sociedad Civil que son los siguientes:
La
defensa de la sociedad civil es parte de la defensa y fortalecimiento de la
democracia plena. Concluimos
ésta presentación ante el Secretario General de la OEA, Dr. José Miguel
Insulza y ante los Señores Ministros de Relaciones Exteriores de las Américas
citando las siguientes palabras del pensador inglés Anthony Giddens: “El
Estado y la Sociedad Civil deberían actuar asociados…una Sociedad Civil
saludable protege al individuo de un poder estatal abrumador”. *Presentación realizada en el Diálogo entre los
Ministros de Relaciones Exteriores y los representantes del Foro de la Sociedad
Civil, V Cumbre de las Américas, Puerto España, Trinidad y Tobago, 17 de abril
del 2009
PENSAMIENTOS DE NICOLAS SARKOZY* 'Hoy,
hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas'. 'De
esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo y que
condena la política mientras la practica'. 'Desde
hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede
lugar para la cultura: desde 1968 no se podía hablar de moral.
Nos impusieron el relativismo', 'La
idea del que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro,
que no hay que poner notas para no
traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer
que la víctima cuenta menos que el delincuente'. 'Que
la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían
terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El
slogan era 'VIVIR SIN OBLIGACIONES
Y GOZAR SIN TRABAS'. 'Quisieron
terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos
y la ética. Una izquierda hipócrita que
permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el
triunfo del depredador sobre el emprendedor'. 'Esa
izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la
economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la
cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar
la cultura del trabajo'. 'Dejaron
sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: Se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud: los
vándalos son buenos y la policía
es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente'. ‘Defienden
los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo'. 'Aman
mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados'. 'Adoran
la periferia pero jamás viven en ella.' 'Firman
peticiones cuando se expulsa a algún ocupa, pero no aceptan que se
instalen en su casa'. 'Son
esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo, y que atizan el
odio a la familia, a la sociedad y a la república.’ 'Hoy
debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la 'Estos
se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.’
*Estos
pensamientos del Presidente Sarkozy fueron remitidos a ANFE por Carlos Lachner
Guier.
EL JACK KEMP QUE YO CONOCÍ
Por Richard W. Rahn* Un mariscal de campo de la revolución
republicana que redujo los impuestos Se podría discutir que sin Jack Kemp la revolución Reaganiana del enfoque
de oferta y de un alto crecimiento económico nunca hubiera podido ocurrir.
El Sr. Kemp, un joven congresista de Buffalo, Nueva York, convenció a
Ronald Reagan y a gran parte del país acerca de la sabiduría de cortar
radicalmente los impuestos sobre el trabajo y el capital. Cuando Ronald Reagan se lanzó para presidente en 1980, sabiamente endosó
un proyecto de ley –el Plan Kemp-Roth- para reducir los impuestos sobre la
renta en un 30 por ciento en todos los tramos.
Era una idea radical, pero funcionó tan bien que ni aún el Presidente
Obama hoy está proponiendo que se regrese a la tasa marginal existente en 1980.
En esa época los Republicanos estaban envueltos a un debate poco inspirador
acerca de qué tanto reducir el presupuesto, en vez de uno sobre cómo reiniciar
el crecimiento económico y la creación de empleo. El Sr. Kemp entendió
intuitivamente que un simple recorte del presupuesto no era una posición
ganadora ni política ni económicamente para los Republicanos ni para el país. Como hijo de padres que construyeron una exitosa pequeña compañía de
transporte de carga, Jack Kemp entendió las dificultades que los empresarios
enfrentan en la edificación de cualquier negocio y que las políticas
destructivas tributarias y regulatorias pueden convertirse para muchos en obstáculos
casi insalvables. A mediados de los setenta, el Sr. Kemp conformó un grupo de
economistas altamente talentosos y de escritores de temas de economía para que
le dieran consejo y le brindaran ideas. Este grupo incluía a Robert Mundell,
quien luego obtuvo el Premio Nobel en Economía, y a Arthur Laffer, autor de la
afamada Curva de Laffer. Norman Ture, Paul Craig Roberts, Steve Entin y Bruce
Bartlett fueron consejeros y luego sirvieron como funcionarios del Ministerio de
Hacienda de los Estados Unidos. Bob Bartley, quien era editor del periódico
Wall Street Journal y Jude Waninski, escritor de la página editorial de ese
medio, fueron también consejeros claves. A pesar de la ausencia de una educación formal en Economía, el Sr.
Kemp venía leyendo libros de texto y estudios de economía y se convirtió en
un intenso e incisivo formulador de preguntas a sus consejeros, a fin de poder
formular sus ideas propias y aclarar sus pensamientos. El Sr. Laffer estaba
dando clases en la Universidad de California del Sur en Los Angeles a finales de
los setenta. Ocasionalmente tomaría
el último vuelo nocturno hacia Washington, llegando allí a las cinco y media
de la mañana y allí estaba yo recogiéndolo en el Aeropuerto Dulles para
llevarlo a la casa del Sr. Kemp en Bethesda.
En ella, Jack, en bata, nos preparaba el desayuno mientras rociaba a
Arthur con preguntas y desafíos a sus planteamientos. Más tarde ese día, el equipo económico de Kemp a menudo se reunía
en el hotel de Art en la ciudad de Washington para discutir las ideas sobre políticas
y para explicar mejor el plan tributario a otros Republicanos, empresarios,
gente de los medios y al público en general. Jack tenía la capacidad notable de tomar las verdades económicas y
hacerlas entendibles a todo el mundo –“Usted no puede odiar a quien da
empleo y amar al empleado.” No había nadie mejor que Jack para explicar cómo
todos se benefician de un pastel económico más grande. En sus propias
palabras, él era un “liberal con corazón” (“bleeding-heart conservative
en la terminología estadounidense), y entendió que, sin una rápida creación
de empleo, los pobres y muchas minorías no tendrían posibilidad de disfrutar
de vidas mejores. Jack fue un cruzado de la reducción de impuestos, no debido a alguna
noción filosófica abstracta, sino porque entendía claramente cómo las tasas
tributarias altas reducían los incentivos y el capital que se necesitaba para
la creación de empleos –“¿Cuántos choferes de camiones van a existir si
Usted no puede pagar por los camiones? A pesar de los embates de sus críticos de la izquierda, Jack nunca
afirmó que todos los recortes impositivos se pagaban a sí mismos, pero creyó
que déficits modestos eran preferibles a altas tasas de impuestos que mataban
al crecimiento. A diferencia de la mayoría de los Republicanos y de casi todos
los Demócratas, Jack tenía un plan para salir del estancamiento con inflación
de fines de los años setenta durante la administración Carter, época en que
hubo un crecimiento bajo y una tasa de inflación del 13.5 por ciento. Los
Keynesianos de esa época favorecían la expansión monetaria para reducir las
tasas de interés y altas tasas de impuestos para contener la inflación.
El Sr. Kemp y sus asesores señalaron que los Keynesianos lo tenían todo
al revés y que la solución era reducir las tasas de los impuestos para
levantar la economía y restringir el crecimiento de la oferta de dinero para
bajar la inflación. El Sr. Kemp le vendió exitosamente esta idea a Ronald Reagan, que la
convirtió en el fundamento de su ganadora campaña presidencial de 1980. (En la
fracasada campaña de 1976, el Presidente Reagan había enfatizado reducir el
gasto en vez de rebajar los impuestos). Con el Sr. Kemp dirigiendo la lucha en
el Congreso, se aprobó el plan de reducción de los impuestos, la economía
creció fuertemente (un 7.2 por ciento en 1984) más allá de las expectativas
de cualquiera y los ingresos federales llegaron a niveles mucho más altos de
los que hubieran esperado tanto críticos como promotores del plan de reducción
de impuestos. El Sr. Reagan y el Sr. Kemp apoyaron a Paul Volcker en el Banco de
Reserva Federal, quien logró exprimir lo necesario a la inflación al
restringir el crecimiento de la oferta monetaria a principios de los ochenta,
aunque muchos políticos de ambos partidos estaban gritando por una expansión
monetaria. No ha existido otro político
quien en décadas recientes haya tenido un mejor entendimiento de las
consecuencias de políticas económicas que Jack Kemp. El Sr, Kemp, a diferencia de aquellos en la administración actual y
en la mayoría distrital de los Demócratas, sabía que, sin una política
monetaria sólida y tasas impositivas bajas, no podríamos tener una economía
vibrante. Mucha de la prosperidad y de la creación de empleo que tuvimos en el
último cuarto de siglo que va de 1983 al 2007, puede ser directamente atribuida
a los esfuerzos notables y a la habilidad de vender los puntos de vista económicos
de Jack F. Kemp. Hemos perdido la voz de Jack Kemp en favor de principios económicos
duraderos justamente en momentos en que los necesitamos más que nunca. *Richard Rahn es un investigador senior del Instituto Cato y presidente del
Instituto para el Crecimiento Económico Global. Este ensayo fue publicado en el
Washington Times del 4 de mayo del
2009. |
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