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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Noviembre del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Informe de la Presidencia a los asociados de ANFE Columna Libre - El ciclo austriaco de la economía Declaraciones del Presidente Bush sobre los mercados financieros y la economía mundial La esencia de la libertad - Juan Muñoz Giró. Felicitaciones por la Libertad - Luis Mesalles El crédito no sale del aire - Alberto Benegas Lynch. Libre Comercio - Guido Salazar
MENSAJE
DE LA PRESIDENCIA DE ANFE En
esta ocasión presento el mensaje dirigido a los asociados y asociadas de ANFE
en ocasión del informe de labores que debe rendirse el día convocado para
elegir nuevos directores. Me
permito informar la conformación de la nueva Junta Directiva de ANFE para el
año 2009, electa el pasado martes 265 de noviembre en la Asamblea de Asociados
convocada para dicha elección. Se trata de los siguientes compañeros: Presidente:
Jorge Corrales Quesada Vicepresidente:
Juan Muñoz Giró Secretario:
Oscar Alvarez Araya Tesorero:
Luis Eduardo Jiménez Mora Vocal
1: Andrés Pozuelo Arce Vocal
2: Rodolfo Gurdián Moreno Vocal
3: Pablo Carnevale Polini Fiscal:
Rogelio Pardo Evans Asimismo,
este boletín incluye nuestras secciones usuales “Pensamientos de Liberales”
y “Columna Libre”, escrita por nuestro colaborador, don Carlos Federico
Smith, quien en esta ocasión se refiere a un tema de importancia actual, cual
es “El Ciclo Austriaco de la Economía,”. Deseamos indicar que está
escrito de forma que permita una fácil comprensión de los no especialistas en
temas económico-financieros, pues las secciones más técnicas se indican
debidamente, que pueden ser tan sólo del interés de algunos. También
se incluye una traducción de un importante discurso que el presidente de los
Estados Unidos, George Bush, dio en una reunión de dirigentes mundiales en
torno a los problemas financieros mundiales. Por destacar en ella la importancia
de mantener una economía global abierta en estas dificultades globales, creemos
que su lectura puede ser de su interés. También
se reproduce un artículo de nuestro Vice Presidente, Dr. Juan Muñoz, publicado
en La República del 7 de noviembre, el cual lleva por título “La esencia de
la libertad”. Igualmente transcribimos una columna publicada por nuestro
asociado, Dr. Luis Mesalles, de su columna sabatina del periódico La Nación
del 1 de noviembre del 2008, y que hemos titulado “Felicitaciones por la
libertad” en la cual se refiere al cincuentenario de ANFE, lo que mucho
agradecemos. Don
Andrés Pozuelo nos envió una interesante columna de Alberto Benegas Lynch que
lleva por título “El crédito no sale del aire,” la cual reproducimos por
la importancia actual que tiene. Asimismo, se incluye una nota enviada a ANFE
por el profesor Guido Salazar, “Libre comercio”, que reproducimos para
nuestra satisfacción. Jorge
Corrales Quesada Presidente de
ANFE
INFORME
DE LA PRESIDENCIA A LOS ASOCIADOS DE ANFE
Martes 25 de noviembre del 2008 Estimados asociados (as) de ANFE: En cumplimiento de mis
obligaciones, me permito presentar ante Ustedes el informe que la Presidencia de
ANFE debe presentar al concluir el período para el que fue nombrada. Debo, antes que nada, expresar mi
sincero agradecimiento a los señores directores que me acompañaron en la
gestión de este año. Estos no dudaron en apoyar los esfuerzos por
revitalizar a una asociación que considero no estaba enfrentando adecuadamente,
por diversas razones, las demandas de los tiempos en defensa de la
libertad. Sin embargo, la responsabilidad de la actuación de la Junta
Directiva recae esencialmente en la Presidencia, por lo que, a su bien, someto a
Ustedes esta rendición de cuentas. Sin demérito del informe que les
brindó nuestro Tesorero, don Luis Eduardo Jiménez, quiero indicarles que
afortunadamente hemos logrado superar, si bien parcialmente y aún alejados de
lo que podría ser un financiamiento óptimo para cumplir efectivamente con
nuestros objetivos, las serias dificultades financieras que enfrentamos durante
esta gestión. Tal alivio se debió en mucho al apoyo de algunos asociados
y amigos de ANFE, quienes bajo el programa que denominamos Benefactores de ANFE
nos brindaron recursos extraordinarios que nos permitieron aliviar deudas que
nos estaban ahogando. Si se me permite un símil: el agua nos estaba tapando;
ahora podemos respirar, pero no tanto. Antes de proceder a informarles
de lo que hemos hecho durante este año, quiero agradecer públicamente, y sobre
todo ante Ustedes, el enorme apoyo que la Fundación Naumann para la libertad
nos ha dado para la realización de muchas de las actividades que hemos
efectuado, así como también a empresas amigas, tales como Alimentos Jack’s,
Central American Money Market Brokers y Productos Pampa, quienes también nos
brindaron una invaluable ayuda en este año, al igual que lo hizo la Fundación
Académica Studium. Muchas gracias a todos ellos. A la fecha en que esto se
escribe, la Junta Directiva se ha reunido en 38 ocasiones los días martes a
mediodía y esperamos llegar a más de 40 en este año. Eso demuestra la enorme
dedicación de esta Junta en el logro de nuestros objetivos, por ello les
reitero mi aprecio por la dedicación de sus miembros. Por el contrario, debido
a las dificultades que tuvimos para echar a andar el Consejo Asesor, esa entidad
de apoyo a la Junta Directiva de ANFE no tuvo vigencia durante este año. Hay dos tipos fundamentales de
actividades de ANFE que llevamos a cabo durante este año, con la participación
del público. En primer lugar, los llamados foros, que son reuniones
relativamente informales y que efectuamos en nuestras instalaciones, en donde se
tratan temas que, a juicio de la Junta Directiva, son de nuestro interés
institucional. A ellos se invita el público y hemos tenido una asistencia
promedio de alrededor de 30 personas. Concretamente, ANFE ha llevado a cabo 6
foros, cuya lista es la siguiente: Dolarización Ya, Perspectivas de la
Economía Costarricense en el 2008, La Propiedad Privada de los Cilindros de
Gas, Microcrédito y Propiedad: La experiencia de FINCA, El Mercado Laboral de
Costa Rica: ¿De obreros y peones a técnicos y científicos? y Libertad y
Ciencia. Asimismo, otra actividad que ANFE
lleva a cabo con participación del público, son los llamados seminarios, los
cuales revisten de una mayor formalidad que los foros antes citados, pues se
hacen en un sitio fuera de nuestro edificio, en donde se pueda albergar una
cantidad de personas mayor a la que podríamos tener aquí. En cado uno de
ellos, y luego los citaré, hemos tenido una asistencia promedio de más de
cincuenta personas, e incluso logramos que en una actividad se nos acercaran
casi cien personas. Este tipo de actividades se han podido llevar a cabo
gracias al enorme apoyo de la Fundación Naumann para la libertad. Los 4
seminarios realizados en este año son los siguientes: La Capitalización
Propuesta del Banco Central, Grandes Temas Energéticos de Costa Rica, Hacia una
Verdadera Reforma Tributaria en Costa Rica y Amenazas a la Libertad y la
Democracia en América Latina. Asimismo, quiero mencionarles que habíamos
planeado realizar en diciembre el último seminario del año, titulado “Lecciones
de Tres Grandes Crisis Económicas”, pero por diversas razones nos vimos
obligados a cancelarla, si bien esperamos sea posible llevarla a cabo a inicios
del próximo año. Asimismo, en dos ocasiones
durante este año, en febrero y en julio, brindé el curso sobre Liberalismo, el
cual contó con un promedio de más de 25 asistentes a cada uno de ellos. ANFE ha expresado públicamente
su opinión respecto a los siguientes temas de interés nacional. De estos
hemos podido pagar en medios escritos uno referente a una “Propuesta para la
Dolarización de Costa Rica”. Sobre éste ni los medios ni el Banco
Central, a quien iba dirigido, hicieron mención alguna. Asimismo nos
pronunciamos públicamente sobre “Las Medidas de Ahorro de Combustibles” y
otro acerca de “El Colapso del Sistema Cambiario”, los cuales tampoco
provocaron reacción alguna en los medios a los cuales se los remitimos, además
de haberlo enviado a nuestras listas de correo electrónico. Ya nos hemos
acostumbrado al autismo de algunos funcionarios del estado, mientras que, con
complacencia debo mencionar, otros nos han acompañado en algunas de las
actividades realizados, tal como se esperaría en un sistema de opinión
pública y de rendición de cuentas de los funcionarios públicos ante la
ciudadanía. Como teníamos una cantidad
importante de libros sin vender y, por lo tanto, envejeciéndose sin uso alguno,
optamos por distribuirlos en centros escolares gracias a la facilidad y el apoyo
que nos brindó la empresa Alimentos Jack’s. Se trata de la obra Nuestro
Sistema Educativo, que estimamos se distribuyó en más de 600 centros
educativos y la esperanza es que alguien los lea. Próximamente estaremos
haciendo algo similar con la publicación “La Libertad Dividida”, de la cual
tenemos también numerosos ejemplares sin vender y que valdría la pena fuera
leído en centros escolares. Como Ustedes saben, gracias al
apoyo de la empresa editora del periódico La Extra, ANFE ha venido publicado
todas las semanas, los días martes, una columna escrita por su colaborador don
Carlos Federico Smith, sobre muy diversos temas de interés de la
institución. En este año, a la fecha en que esto se escribe, se han
publicado 45 columnas y esperamos llegar a 51 columnas en dicho lapso. Tan
sólo estuvimos ausentes en una semana del año y ello no se debió a nosotros,
sino a un problema de diagramación en el periódico, al cual le estamos
sumamente agradecidos por su apoyo. Asimismo, le manifestamos nuestro aprecio al
periódico El Financiero, el cual nos ayuda con un cuarto de página gratuito
para anunciar las actividades de ANFE. Hemos hecho uso de esa colaboración para
publicitar los diversos seminarios que hemos realizado. Una actividad que llevamos a cabo
en este año fue la celebración de nuestro 50 aniversario, a la cual le hicimos
mucha publicidad a lo largo del año, mencionándola en diversos cintillos en
anuncios y en correos electrónicos. La noche del 28 de octubre ANFE lo
celebró con una asistencia de cerca de 110 personas, principalmente asociados,
patrocinadores, benefactores, expositores y, en general, amigos de la
asociación, quienes disfrutaron de la actividad con una cena, así como con una
charla de un invitado internacional, el periodista y politólogo colombiano,
Plinio Apuleyo Mendoza, quien expuso acerca de las amenazas a la libertad y sus
prospectos en América Latina, al igual que se entregó el Premio a la Libertad
2008 al Dr. Jaime Gutiérrez Góngora y se rindió un homenaje, mediante un
pergamino de reconocimiento, a los ex Presidente de nuestra Asociación. Un esfuerzo hecho realidad
durante este año fue la publicación continua de nuestro Boletín. Ya llevamos
21 y es la fuente principal de información a nuestros asociados, patrocinadores
y amigos incorporados en las listas de correos electrónicos de ANFE. El
machote estándar es sencillo: la primera sección es siempre un informe
detallado de la Presidencia acerca de las actividades de la Asociación, seguida
de la sección llamada Pensamientos de Liberales, en donde se reseñan ideas de
destacados pensadores liberales sobre diversos temas. A ésta le sucede la
“Columna Libre”, escrita por nuestro colaborador don Carlos Federico Smith,
en donde trata de temas de interés de nuestros lectores, la cual es seguida por
artículos o comentarios de muy diversos colaboradores, a quienes aprovecho para
agradecerles su cooperación con nuestro boletín. Asimismo quiero señalar que
si no fuera por el apoyo técnico que nos brinda nuestro asociado, don Luis Di
Mare, no tendríamos este boletín electrónico. No quiero extenderme mucho más
con este informe, el cual ya es bastante largo, excepto para destacar dos ideas
fundamentales. Estamos viviendo un período crítico para nuestro ideario
por muy diversas razones que no voy a exponer, pero estoy seguro que Ustedes las
habrán notado. Ello exige una mayor acción de parte de nuestra institución,
lo cual motiva mi segunda reflexión. Nuestra asociación apenas puede respirar
con sus recursos tan limitados, lo cual nos impide una mayor participación en
el debate de ideas que día a día se realiza en nuestro país. Si queremos
tener éxito, debemos tener una mayor holgura de recursos. Pero también es
necesario que todos hagamos un esfuerzo para aumentar el número de asociados. Y
cuando digo, todos, significa todos. Debemos poder lograrlo; de otra
manera, posiblemente alguien extrañará la existencia de una institución
dedicada a la defensa de la libertad en nuestro país: eso cuando más nos vaya
a hacer falta. Muchas gracias por su gentileza
en acompañarnos esta noche. Jorge Corrales Quesada Post Scriptum: Esta Presidencia
lamenta la omisión en este informe de la actividad que ANFE realizó acerca de
La Escuela de Economía Austriaca y que fue impartida por el compañero
Director, Adrián Brenes. A ella asistieron más de 20 estudiantes
universitarios y aprovecha para agradecer al Lic. Brenes el que haya brindado
este curso, que por cuarta vez realiza ANFE.
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES “Puede suceder -como en la Gran
Depresión de 1931-32- que todos los esfuerzos por terminar rápidamente con el
desempleo resulten ser inútiles, de manera tal que pueda tener que recurrirse a
incrementar la ‘demanda efectiva’ mediante una expansión de la oferta de
dinero; pero uno no puede tratar con impunidad, con un desprecio difícilmente
ocultado, las reglas y las instituciones establecidas sobre las cuales depende,
en el largo plazo, una conducta ordenada de la vida económica, que no se
mantenga bajo una presión inflacionaria constante… Para estar claros, la
competencia, la libertad de los mercados, la flexibilidad en los salarios y una
política fiscal prudente no necesariamente garantizan la prosperidad y la
estabilidad; en efecto, hay situaciones extraordinarias en las cuales deben
tomarse excepciones a estos excelentes principios; pero uno no puede anunciar
con impunidad a las muchedumbres que, de ahora en adelante, en buena conciencia
esos principios pueden ser pisoteados.” (Wilhelm Röpke, Economics of the Free
Society, Chicago: Henry Regnery Co., 1963, p. p. 222-3). “Mientras el sistema financiero
global esté construido sobre una política inflacionaria volátil y
desestabilizadora en conjunto con un sistema frágil de reserva fraccional y con
mercados globales laissez-ferianos, no debe rechazarse la posibilidad de caos
financieros y subsecuentes cataclismos económicos. Por años los
gobiernos han sido capaces de responder efectivamente a una variedad de crisis y
los mercados se han recuperado. Pero es posible que el más reciente
pánico financiero no sea el último (esto se escribió antes de la crisis
actual; en el 2007) y uno nunca debe subestimar la habilidad del mercado global
de reaccionar de maneras impredecibles.” (Mark Skousen, Econopower: How a New
Generation of Economists is Transforming the World, New Jersey: John Wiley and
Sons, 2008, p. 237). Respuesta de Hayek a una pregunta
de Jack High, del departamento de Economía de la Universidad de California, Los
Angeles (UCLA): “Pregunta: La teoría austriaca
acerca del ciclo económico depende muy fuertemente de que las expectativas de
los negocios resultan equivocadas. Ahora, ¿cuál es la base que Usted siente
posee el economista para aseverar que las expectativas sobre el futuro
usualmente resultarán equivocadas? Repuesta: Pienso que el hecho
general de que los períodos de alzas (booms) siempre se han presentado con un
gran incremento de la inversión, gran parte de la cual ha probado estar
equivocada. Esto, por supuesto, calza con la idea de que se hizo aparente una
oferta de capital que en realidad no existía. La combinación completa de un
estímulo para invertir en gran escala, seguido por una aguda escasez de
capital, calza dentro de esta idea de que ha habido un mal direccionamiento
debido a influencias monetarias, y creo que ese esquema es aún correcto.”
(Tomado de Friedrich A. Hayek, Hayek on Hayek, editado por Stephen Kresge y Leif
Wenar, Chicago: The University of Chicago Press, 1994, p. p. 143-4).
COLUMNA
LIBRE EL
CICLO AUSTRIACO DE LA ECONOMIA
Carlos Federico Smith Tengo presente que, en ocasiones,
los temas económicos no son fáciles de tratar. Sin embargo, en esta
oportunidad creo que es importante escribir acerca de los ciclos económicos,
concretamente la interpretación que de ellos hacen los economistas llamados
austriacos, por ser tema de gran actualidad dada la fuerte contracción que a la
fecha experimenta la economía mundial. Como el tema puede ser muy
complejo para algunos lectores y, a la vez, puede ser del interés de personas
profesionalmente familiarizadas con temas económico-financieros, hay algunos
párrafos que he incluido entre paréntesis cuadrados. Si bien estos párrafos
son técnicamente útiles, pueden ser omitidos por el lector sin demeritar
sustancialmente su comprensión de este ensayo. Empiezo por hacer algunas
definiciones que ayudarán al lector. La primera, ¿qué es un ciclo
económico o ciclo de los negocios? Es una oscilación que presenta la actividad
económica en el curso del tiempo, caracterizado por un período de expansión o
alza, que culmina en una cima o pico, el cual es seguido de una baja o
contracción, que culmina en un valle. A esta segunda parte de baja del
ciclo se le conoce también como recesión. La recesión suele definirse como el
descenso durante dos trimestres seguidos del Producto Interno Bruto (PIB) de una
economía. Otras consideran una forma práctica de definir una recesión: si el
PIB real cae menos de un 10% desde el punto más alto del ciclo (cima o pico)
hasta el punto más bajo (valle). Si el cambio es mayor a un 10%, a esa
recesión se le llama depresión. Segunda definición: ¿Qué es
eso de austriaco? La escuela de economía austriaca la conforma un grupo
de economistas encabezado por Carl Menger, quien fuera profesor de economía en
la Universidad de Viena a fines del siglo XIX. Otros miembros destacados
han sido Eugen Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises y Friedrich
Hayek y otros consideran que Joseph Schumpeter es parte de ella. Hoy la
“escuela austriaca” se encuentra presente en numerosos centros académicos,
principalmente de los Estados Unidos. Una exposición básica acerca de esta
escuela puede leerse en Mark Skousen, Vienna & Chicago: Friends or Foes?,
Washington D. C.: Regnery Publishing, p. p. 24-50. Con esta introducción pretendo
explicar, de la manera más sencilla, cuál es la interpretación del ciclo
económico que hicieron los economistas austriacos, principalmente Friedrich A.
Hayek, en su libro Prices and Production, Londres; George Rutledge, 1931, y,
más actualmente, Roger W. Garrison, en su obra Time and Money: The
Macroeconomics of Capital Structure, New York: Routledge, 2001 y Steven Horwitz,
autor del libro Microfoundations and Macroeconomics: An Austrian Perspective,
New York: Routledge, 2000. Antes de referirme a dicha
interpretación, cito el aporte del economista sueco Knuth Wicksell, quien, si
bien no se le considera propiamente como “miembro” de la escuela austriaca,
le dio un gran impulso con su explicación de la diferencia que hay entre la
tasa de interés nominal y la tasa de interés natural, que analizaré luego. La
principal obra en la cual trata este tema es Interest and Prices: A Study of the
Causes Regulating the Value of Money, (1898), New York: Augustus M. Kelley,
1962. Como todo en economía, en cualquier formulación teórica existe el
aporte de numerosos economistas, pero por razones evidentes (tales como no ser
ésta una historia del pensamiento económico), me baso esencialmente en los
trabajos de Hayek, Mises, Wicksell y, en la actualidad, Garrison y Horwitz,
antes citados. Para explicar el ciclo austriaco
de los negocios, parto de ciertas simplificaciones. En primer lugar, la
economía está compuesta por dos sectores, uno de bienes de consumo y otro de
bienes de capital. Realmente existen muy diversos sectores, pero esta
división tan “gruesa” la hago para simplificar el análisis, pues lo que
interesa es destacar que hay un sector de la economía que se dedica a producir
bienes que están muy cerca del consumidor final (lo he llamado sector de bienes
de consumo) y otro alejado de ese consumidor final, y que he denominado de
bienes de capital. En segundo lugar, el sector de
bienes de consumo está compuesto (de nuevo simplificadamente) por dos mercados,
uno en el que se intercambian los diversos bienes y servicios y, otro, el
mercado de trabajo usado para producir los diferentes bienes y servicios.
Algo similar sucede con el mercado de bienes de capital (maquinarias, equipos,
herramientas, etcétera), el cual está integrado por dos mercados, uno en que
se venden y compran esos bienes de capital y, otro, el de trabajo que se usa
para producir esos bienes de capital. En tercer lugar, existe un
mercado de fondos prestables, que no es sino el mercado en el cual se
intercambian los recursos para ser invertidos. Este relaciona la oferta de
fondos por ser prestados a las diferentes tasas de interés con la demanda que
de esos fondos ejercen los inversionistas para invertirlos en producir bienes a
las distintas tasas de interés. Finalmente, se asume que hay una
Curva de Posibilidades de Producción (CPP), que no sólo nos indica los
límites básicos de la escasez económica, en cuanto a que, para producir más
de un bien, necesariamente se requiere reducir la producción de algún otro
bien, sino que también nos permite señalar que, dados los recursos productivos
existentes en una economía, los individuos sólo podrán asignarlos al consumo
o al ahorro; esto es, su ingreso sólo puede ser consumido o ahorrado. Como el
ahorro es lo mismo que la inversión, la también CPP muestra las combinaciones
máximas posibles de consumo e inversión en una economía en un momento dado, a
partir de los recursos productivos que existen en ese momento en una economía
dada. A partir de estos supuestos,
analicemos dos situaciones. Una primera, en la cual aumenta la oferta de
ahorros (fondos prestables) por parte de los individuos, en contraste con una
segunda, en la que esos fondos prestables aumentan, pero por una decisión del
Banco Central de aumentar el crédito. En el primer caso, suponga que
los individuos reducen su consumo; esto es, aumentan su ahorro. En otras
palabras, los individuos prefieren dejar de consumir ahora para poder consumir
más en el futuro, gracias al ahorro que efectúan. Al aumentar los fondos
que se prestan para realizar inversiones, habrá una reducción en la tasa de
interés.
Para aclarar el concepto de “tasa
de interés”, imaginemos que no existen los bancos. Aquel precio que los
individuos cobran por prestar sus ahorros es la “tasa natural de interés”.
Esta refleja la preferencia en el tiempo de los ahorrantes; es decir, el precio
que cobran por preferir consumir después (ahorrar ahora) en vez de consumir
ahora. Por otra parte, si incorporamos en el esquema a los bancos,
lo que se llama “tasa de interés de mercado” es aquella tasa que los
bancos cobran por prestar dinero. [Así lo describe más
técnicamente Horwitz: “el equilibrio monetario también tiene implicaciones
para la tasa de interés; específicamente para aquella distinción Wickselliana
entre la tasa de interés de mercado y la tasa natural de interés. Se
define a la tasa de interés de mercado como la tasa que los bancos actualmente
cobran en el mercado de fondos prestables. En contraste, la tasa natural
de interés corresponde a la preferencia en el tiempo de los ahorrantes y de
quienes piden prestado, tal como se expresa en sus ofertas y demandas
subyacentes de fondos prestables.” (Steven Horwitz, Op. Cit., p. p. 73-74.)]
La diferencia entre la tasa de
interés de mercado y la tasa natural de interés que Wicksell expuso es crucial
para entender el ciclo económico desde la perspectiva austriaca. Volvamos al primer ejemplo, en
que los individuos aumentan su oferta de ahorros (o sea, disminuyen sus
preferencias en el tiempo, que es lo mismo que disminuir su consumo actual al
preferir consumir más en el futuro). En este caso, como se indicó
previamente, se reduce la tasa de interés, lo cual provoca que aumente la
inversión que los inversionistas desean llevar a cabo, pues su costo de pedir
prestado se redujo, con lo cual se hacen rentables proyectos que previamente no
lo eran. Ahora sí los puedan efectuar. Lo interesante es que, a la nueva
tasa de mercado de equilibrio, aumentaron tanto el ahorro como la inversión, de
manera que “se dio un genuino incremento de la capacidad productiva de la
economía, (lo cual) constituye un crecimiento económico genuino.” (Roger W.
Garrison, “The Austrian Theory of the Business Cycle,” en David Glasner,
Business Cycles and Depressions: An Encyclopedia, New York: Garland Publishing,
1996), compilado por Richard M. Ebeling, A Summary of The Austrian Theory,
e-book del Ludwig von Mises Institute). Mientras el crecimiento
económico previamente descrito es de carácter sostenible, la siguiente
alternativa de aumentar la oferta de fondos prestables mediante una expansión
crediticia del Banco Central no lo va a ser y, por el contrario, terminará por
hacer crisis. Para explicar esto, suponga que
el Banco Central aumenta el crédito en la economía. No es el caso en que los
individuos deciden ser más ahorrativos, sino una decisión tomada por el Banco
Central de aumentar el crédito mediante un aumento de la oferta
monetaria. Aquí, al bajar también la tasa de interés de mercado, se da
un incremento en la inversión, pero no existe un aumento correspondiente en la
oferta de ahorros. Es decir, a la nueva menor tasa de interés de mercado, se
presenta un bache entre el ahorro y la inversión, la cual es ahora mayor que
antes. Este incremento en la inversión, estimulado por un aumento artificial en
el crédito, no es sostenible a la luz del ahorro de los individuos que hay en
la economía y que, en este segundo caso, no ha variado En términos de las tasas de
interés Wicksellianas, en este segundo caso lo que sucede es que, como
resultado de la expansión crediticia del Banco Central, la tasa de interés de
mercado es inferior a la tasa natural de interés (que es la que define el nivel
de ahorros de los individuos). Existe un exceso de inversión que no se
podrá sostener. El alza del ciclo terminará en una caída. El proceso de
expansión crediticia del Banco Central termina por generar inflación, pues, al
invertir más los empresarios, dada la baja tasa de interés de mercado,
demandarán más recursos productivos para invertir y, como por definición,
estos eran fijos en ese momento (recordar el concepto de la Curva de
Posibilidades de Producción), se elevan los precios de los bienes y
servicios. Obviamente, también se elevará la tasa de interés nominal en
el mercado, pues ella está definida en función de la tasa de inflación (esto
es, a grosso modo la tasa nominal es la tasa real más la tasa de inflación). Ahora bien, falta exponer cómo
es que el modelo austriaco explica la baja (recesión) del ciclo, en la cual
tiene lugar un descenso en la actividad económica a partir de un momento
máximo o cima o pico. Para ese fin explico la
diferencia entre precios absolutos y precios relativos. Suponga que hay dos
bienes, uno de capital A y otro de consumo B. El precio absoluto del bien
de capital es el precio PA que ese bien tiene en sí mismo y el precio absoluto
del bien de consumo es el precio PB de ese bien. Se habla de precios relativos
cuando el precio de un bien se refiere en términos del otro; por ejemplo, el
precio del bien de capital en términos del precio del bien de consumo PA
/ PB o, bien, el precio del bien de consumo en términos del precio del bien de
capital PB / PA. Por ejemplo si el precio de A es
¢100 y el precio de B es ¢200, el precio absoluto de A sería esos ¢100 y el
precio absoluto de B sería de ¢200, pero el precio relativo de A en términos
de B sería de ¢100 / ¢200; esto es, 1 /2 y el precio relativo de B en
términos de A sería de ¢200 / ¢100; es decir, 2 / 1. Para los economistas conocidos
como monetaristas, como Milton Friedman o Irving Fisher, por ejemplo, doblar la
cantidad de dinero en circulación (todo lo demás constante) provoca que se
dupliquen los precios absolutos de A y de B, que pasarían a ser, en el caso de
A, de ¢200 y, en el de B, de ¢400, pero los precios relativos de A en
términos de B quedarían iguales; esto es, ¢200 / ¢400 es el mismo 1 / 2 que
se tenía antes (y el precio relativo de B en términos de A también quedaría
igual que antes: ¢400 / ¢200, esto es, 2 / 1). De acuerdo con los monetaristas,
en este caso la inflación se duplicaría y nada más, porque al no variar los
precios relativos de los bienes, que son los que definen la estructura de
precios de esa economía, no va a cambiar la asignación de recursos productivos
que en ella se da. Para los economistas monetaristas el único efecto de
un aumento en la oferta de dinero es la inflación (que aumentó un 100%), pero
no hay cambio alguno en la estructura de la producción. Los economistas austriacos en
esto piensan diferente de los monetaristas, porque señalan que un aumento de la
cantidad de dinero en circulación, además de generar inflación, ocasiona una
variación en la estructura de la producción al variar los precios relativos de
los bienes en la economía. Así, para los austriacos, el dinero no es
neutral en la actividad económica real, mientras que, para los monetaristas,
sí lo es. Aclarados estos conceptos,
explicaré cómo, de acuerdo con el análisis de los austriacos, un alza del
ciclo económico se puede convertir en una caída; esto es, como de un
crecimiento económico se puede pasar a un decrecimiento (lo que algunos llaman
pasar del “boom” al “bust” del ciclo económico). Repasemos el caso en el que se
daba un aumento en el ahorro de las personas. Recordemos que se presenta
un descenso en la demanda de bienes de consumo. Eso provoca una disminución de
la demanda de trabajadores en el sector productor de bienes de consumo.
También, al aumentar el ahorro, se incrementa la oferta de fondos disponibles
para invertir (oferta de fondos prestables), lo cual da lugar a un descenso en
la tasa de interés natural y en la tasa de interés de mercado. Ante esta
reducción en las tasas de interés, se eleva la inversión en el sector
productor de bienes de capital, dando lugar a un aumento en la demanda de
trabajo en ese sector. Así, surge una migración de trabajadores del sector de
bienes de consumo hacia el sector de bienes de capital. El aumento en la
inversión es, por tanto, sostenible y así, en el próximo período, es de
esperar que se dé un aumento en la producción y que no surja una caída, de
acuerdo con el ciclo económico. La situación es muy diferente en
el caso en que el Banco Central expande el crédito en la economía mediante un
aumento en la oferta de dinero en circulación. Ahora el incremento en los
fondos prestables no se debe a que la gente decidió ahorrar más, sino por la
intervención del estado a través del Banco Central. Al expandir el Banco
su oferta de dinero, se eleva el dinero disponible para prestar, lo cual
ocasiona que caiga la tasa de interés de mercado a la cual prestan los bancos
comerciales, pero no sucede algo similar con la tasa natural de interés, pues
las personas continúan manteniendo sus preferencias iniciales en el tiempo:
esto es, mantienen su nivel de consumo o, lo que es lo mismo, conservan su nivel
de ahorro. Al bajar la tasa de interés,
aumenta la inversión, pues hay nuevos proyectos que a esa menor tasa de
interés ahora resultan ser rentables, tal como se explicó antes. Al aumentar
el Banco Central la cantidad de dinero y, por ende, el crédito, la tasa natural
de interés será mayor que la artificialmente disminuida tasa de interés de
mercado, pero recuérdese que la tasa natural de interés es la que iguala al
ahorro deseado con la inversión que se desea llevar a cabo. Así, el Banco
Central estimula el crecimiento vía un aumento en la inversión que no es
sostenible y que eventualmente será seguido por una caída en la economía y en
la inversión, a fin de que ésta vuelva a alinearse con el ahorro que realmente
desea generar esa economía. Para explicar la caída en el
ciclo económico de acuerdo con la visión austriaca, es necesario entender al
proceso productivo como conformado por una serie de etapas de producción en
función de su relación de proximidad con los consumidores. En términos sencillos, hay
diversas etapas de producción de acuerdo a qué tan alejadas están de la etapa
final de la producción; esto, de aquélla en que se producen los bienes finales
de consumo. Como ejemplo, las etapas de producción de investigación y
desarrollo o la extracción de materias primas están muy alejadas de la
producción de bienes de consumo, mientras que etapas como el mercadeo o las
operaciones de mayorista o minorista están relativamente más cerca de esa
producción de bienes finales de consumo. Lo importante es que, entre más
distante está esa producción de un bien de la del bien final, más sensible es
dicha inversión a la tasa de interés, de acuerdo con las reglas del descuento
a valor presente. Esto porque la actividad económica es un proceso a través
del tiempo y la tasa de interés es la que permite definir el valor en el tiempo
de la producción de un bien. [Por definición, la inversión
en aquel bien “más alejado” requiere de más tiempo y como la tasa de
interés es el factor que se utiliza para descontar los flujos netos
resultantes, una baja en la tasa de interés hace relativamente más atractiva
la inversión en aquellos proyectos de mayor plazo para la recuperación de la
inversión; esto es, los hace relativamente más rentables. Como dice Steven
Horwitz, “...dos temas cargados de factor tiempo son importantes. Primero,
porque la ejecución de un plan (tal como una inversión) requiere de tiempo
para obtener los insumos necesarios, así como también requiere de tiempo para
que los insumos se combinen para conformar el producto. Segundo, durante todo
este tiempo, quien así planea debe subsistir mientras espera que esté listo el
producto” (Steven Horwitz, Microfoundations and Macroeconomics: An Austrian
Perspective, New York: Routledge, 2000, p. 44). El paréntesis dentro de
la cita es mío. En síntesis, el proceso de producción requiere de tiempo y la
tasa de interés es la que permite valorar el costo de ese tiempo, al permitir
traer la inversión a un valor presente y, entre más alejada esté la
producción de este bien de aquella del bien final de consumo, mayor impacto
tendrá un cambio en la tasa de interés con que se descuenta el valor en el
tiempo]. Lord Robbins también nos permite
aclarar esto, pues señala, de forma muy sencilla, que “entre mayor sea la
vida del instrumento de capital o entre mayor sea su distancia del consumo, más
se afecta su valor con un cambio en la tasa de interés. Entre menor sea
su vida o sea menor su distancia del consumo, menos se verá afectado. El
valor de la harina en la panadería difícilmente se ve afectado por un
abaratamiento del costo de pedir prestado. El valor de las minas, bosques,
casa y equipo fabril pesado se ve enormemente afectado.” (Lionel Robbins, The
Great Depression, Londres: Macmillan, 1934, p. p. 36-37.) Todo esto se ha expuesto para
enfatizar un tema muy importante en la teoría del capital desde el punto de
vista austriaco: la tasa de interés es la que gobierna el patrón de la
asignación de recursos productivos en el tiempo. En el primer caso analizado, de
un aumento en la preferencia de los consumidores por el ahorro, se dará un
equilibrio en la asignación de los recursos productivos de manera tal que sea
consistente con las preferencias que, por hipótesis, han variado en cuanto al
consumo en el tiempo; esto es, hacia un menor consumo actual y un mayor consumo
en el futuro. Al preferir la gente aumentar su
ahorro deseado, significa que ahora prefieren un patrón de consumo diferente en
el tiempo: en vez de consumir ahora, prefieren consumir más en el futuro.
A su vez, al bajar la tasa de interés por este aumento en los fondos
prestables, favorece una mayor inversión en contraste con el consumo actual.
Pero, de acuerdo con lo que se explicó pocos párrafos atrás, la baja en la
tasa de interés hace que se prefiera invertir más en proyectos de bienes de
capital más alejados del consumo y relativamente menos en aquellos bienes que
se producen en etapas menos remotas del consumo final. Estas son
variaciones necesarias en la estructura de la producción, de manera que se dé
un cambio de la producción desde etapas más cercanas al consumo final hacia
aquéllas más alejadas, en conformidad con el cambio que se dio en las
preferencias en el tiempo del consumo de las personas, quienes por hipótesis,
ahora prefieren consumir menos y más en el futuro. Por eso, se ha dicho que
este aumento en la inversión es sostenible y que no se presentará una baja en
el ciclo económico. En contraste, veamos ahora cómo
un aumento del crédito por la expansión monetaria del Banco Central provocará
una incompatibilidad entre las preferencias en el tiempo de las personas y la
estructura de la producción, lo dará lugar a que eventualmente se presente una
crisis o caída del ciclo económico. Para entender esto, debemos tener
presente que una expansión de la cantidad de dinero por parte del Banco Central
no aumenta la cantidad de recursos reales que existen en una economía en un
momento dado (tierra, trabajo, maquinaria y equipo, y similares). Sobre esto ver
explicación previa de la Curva de Posibilidades de Producción. Al expandir el Banco Central la
oferta de dinero y provocar una baja en la tasa de interés de mercado, aumenta
la inversión; esto es, la demanda de bienes de capital. En general, aumenta la
demanda de recursos productivos usados para fabricar los bienes de capital. De
esta alza en la demanda de recursos productivos destaco el incremento en la
demanda de trabajadores para el sector de la producción de bienes de capital.
Así, sus salarios van a aumentar comparados con los que se pagan en el sector
de bienes de consumo y, por ende, provoca un traslado de trabajadores desde este
último sector hacia el de bienes de capital. Veamos ahora lo que sucederá en
el sector productor de bienes de consumo. Al reducirse en él la oferta de
trabajo por la salida de trabajadores hacia el sector de bienes de capital, hay
una presión para que se eleve el salario de los trabajadores en el sector de
bienes de consumo, lo cual encarece el costo de producción y, por tanto,
disminuye la oferta de esos bienes. Esta reducción ocasiona un aumento en
los precios de estos bienes, lo que obliga a que los individuos consuman menos
de ellos y a que ahorren más. Por su parte, los trabajadores en
el sector de bienes de capital, al ver aumentados sus salarios, desean elevar su
consumo, lo cual fortalece el incremento en los precios de los bienes finales
producidos por el sector de bienes de consumo. Estamos en presencia de una
inflación, de un crecimiento generalizado del nivel de precios. Pero, como aumentan los precios
de los bienes de consumo, se estimula que surja un aumento de su producción y a
que se eleve la demanda de recursos productivos para dicho sector y, en
concreto, de mano de obra. Como los recursos son fijos en la economía,
esta nueva demanda de trabajadores en el sector productor de bienes finales tan
sólo puede ser satisfecha mediante una extracción de trabajadores del sector
productor de bienes de capital. Esto es, hay demandas en conflicto sobre
la mano de obra. Como se dice por ahí, “están peleando por los
recursos productivos”. Ante esto, los empresarios inversionistas no podrán
continuar con las inversiones que se habían propuesto llevar a cabo, pues han
aumentado los costos de los recursos productivos que han empezado a escasear. El conflicto se presenta,
entonces, porque los patrones de gasto de quienes perciben ingresos (esto es, de
los factores de producción) no son compatibles con las decisiones de
producción que generó esos mismos ingresos. Para los economistas
austriacos, esta divergencia entre el patrón de consumo y el patrón de
ingresos afectará la tasa de interés en la economía, pues la menor tasa de
interés de mercado inducida por la política monetaria expansiva del Banco
Central, ahora será afectada al alza por la lucha de los inversionistas por
obtener los recursos productivos necesarios para poder llevar a cabo sus
proyectos de inversión. Esto es, la menor tasa de interés nominal inducida por
el Banco Central concluye en una mayor tasa real de interés en la economía que
frenará los propósitos de inversión adicional. [Como señala Garrison, “En
resumen, la expansión del crédito pone en movimiento un proceso de
restructuración del capital que es incompatible con las preferencias que
no han variado y por lo tanto, termina en desventura. Los cambios
relativos dentro de la estructura del capital fueron apropiadamente llamados “inversión
desafortunada” (malinvestment en inglés) por Mises.” (Roger W. Garrison,
Op. Cit., p. 72)] Por ello es que el alza observada
durante el ciclo es insostenible en el caso expuesto: los cambios que se dan en
la estructura de la producción, en función del tiempo y cercanía con la
producción de bienes de consumo, son contradictorios y por ello ese período de
alza es seguido de un período de reducción de la actividad económica.
El “boom” es seguido de un “bust”, eventualmente provocado por la
escasez de recursos productivos y por una demanda elevada y continua de consumo
actual. La caída del ciclo (“bust”) es simplemente el reconocimiento
que hace el mercado de la insostenibilidad del alza (“boom”); esto conduce a
que haya una liquidación y una restructuración del capital de forma tal que
las actividades productivas vuelvan a estar en conformidad con las preferencias
del consumo. [Garrison expresa claramente esta
situación al indicar que “Inevitablemente la insostenibilidad del proceso
productivo se manifiesta a sí mismo como el abandono o reducción de algunos
proyectos productivos. El desempleo de la fuerza de trabajo y de otros
recursos que en consecuencia se da, inciden directamente sobre los ingresos y
los gastos en la economía. El período de un nivel de producción
insosteniblemente alto llega a su fin al caer la economía en la dirección de
la limitación de recursos indicada por la Curva de Posibilidades de
Producción.” (Roger W. Garrison, Op. Cit., 73)]. La explicación austriaca brinda
lecciones importantes para la política económica, entre las cuales podemos
destacar dos de ellas; una, tener una política monetaria estricta que no
induzca a expansiones crediticias mediante la reducción de las tasas de
interés y, la segunda, que el sistema bancario no sea centralizado, en el
sentido de que existan requisitos de reserva uniformes para todos los bancos en
una economía. Un sistema bancario centralizado y de reserva fraccional
(en que el banco comercial debe mantener tan sólo una fracción de sus
depósitos como reserva) estimula a que retiros de dinero de un banco se
transmitan hacia otros bancos, provocando la caída sistemática de las
entidades bancarias. Una de las más interesantes derivaciones de
política a partir de la interpretación austriaca del ciclo económico es que
una decisión del Banco Central para detener el proceso recesivo de la economía
mediante una expansión del crédito, lo único que genera es un nuevo ciclo
económico pero no conduce a que la economía salga de la recesión. Más bien
provoca la formación de un nuevo ciclo económico, posiblemente más profundo
en cuanto a las necesidades de su corrección y en sus efectos sobre la
producción y el empleo. Los economistas austriacos son
concientes de que la recuperación de la economía desde un valle recesivo del
ciclo económico toma tiempo. Al respecto indican que el capital no se reasigna
fácil y rápidamente desde un sector que debe reestructurarse (el sector de
bienes de capital) hacia las nuevas actividades en crecimiento (en el sector de
bienes de consumo), ello porque esencialmente el capital es heterogéneo; es
decir, no es fácilmente sustituible sino que más bien presenta
características de complementariedad en su utilización. Esta
especificidad en la naturaleza del capital no permite que haya una fácil
transferencia de una actividad de negocios hacia otra. También si en la
economía se presentan problemas de inflexibilidad a la baja en los salarios, la
caída dará lugar a que aumente el desempleo. Tomará tiempo durante la
recuperación para que dicho desempleo pueda reducirse a través de la
absorción de la mano de obra por el ahora relativamente creciente sector de
bienes de consumo. De hecho, el proceso de trasladar obreros y bienes de capital
desde las actividades abandonadas del sector productor de bienes de capital
hacia el de bienes de consumo es lento, pues estas últimas nuevas actividades
no solo deben iniciarse, sino que también hay incertidumbre de parte de los
empresarios sobre sus posibilidades de éxito. [“Skousen señala que “Como
la expansión, la recesión no dura por siempre. La etapa final se logra
cuando el mercado de bienes de capital ha colapsado y los precios han cesado de
caer. Al mismo tiempo, la demanda del consumidor que ha declinado en
respuesta a un ingreso en descenso, también ha logrado una etapa de
estabilidad. Históricamente el mercado de capitales se recupera siendo seguido
por una estabilización en el gasto del consumidor.” (Mark Skousen, The
Structure of Production, New York: New York University Press, 1990, p.
315). Hayek hace notar que “Es un hecho bien sabido que en una recesión
la recuperación de la demanda es generalmente un efecto en vez de una causa del
resurgimiento de las partes más altas del flujo productivo (sector de bienes de
capital) –actividades que son generadas por un ahorro en busca de ser
invertido y por la necesidad de rehacer renovaciones y reemplazos que habían
sido pospuestos.” El paréntesis es mío. (Friedrich A. Hayek, “The Keynes
Centenary: The Austrian Critique,” en The Economist, 287, No. 7293, 11 de
junio de 1983, p. 46).] [Asimismo, Estey indica que “Teóricamente
debería darse una transferencia continua de obreros y de capital no específico
de las actividades productoras de bienes de capital que se han abandonado hacia
aquella productora de bienes de consumo. Los procesos de producción más
reducidos (que los de las actividades productoras de bienes de capital) aún
tendrán que empezar desde el principio. Los bienes aún tienen que pasar a
través de las etapas necesarias de su producción. Además, al irse
logrando etapas sucesivas en el paso de los bienes hacia el consumidor, es
posible que tan sólo gradualmente se absorba el trabajo y el capital no
específico liberados de los procesos más alejados e indirectos. Es más, este
retraso se ve incrementado por la incertidumbre de los productores respecto a
cuáles métodos son más apropiados en el proceso productivo ahora más
reducido, en el cual se necesita una menor cantidad de capital y una mayor
cantidad de mano de obra. En resumen, los trabajadores y los recursos móviles
son liberados más rápidamente de los procesos productivos que requieren más
tiempo (sector de los bienes de capital) que en lo que pueden ser absorbidos por
los procesos que requieren un tiempo menor (sector de bienes de consumo) y la
consecuencia es un volumen creciente de desempleo… El intento de restaurar los
niveles normales de consumo provoca un factor adicional que disturba –esto es,
la deflación y una caída en los precios- que aumenta el tiempo que dura la
depresión y que se agrega a los obstáculos que enfrenta la recuperación.”
(James A. Estey, Business Cycles, segunda edición, New York: Prentice Hall,
1950, p. 241).] Finalmente deseo hacer comentar
acerca de la impresión de que los austriacos y concretamente Hayek (así como
Lord Robbins) abogaron por no hacer nada durante la recesión en el ciclo de los
negocios. Se ha dicho que promovieron una actitud destruccionista en el
contexto de la baja del ciclo económico, siguiendo una visión Schumpeteriana
[del economista Joseph A. Schumpeter, a quien, como indiqué anteriormente,
algunos lo incluyen dentro de la escuela austriaca], el cual señaló que “El
impulso fundamental que define y mantiene en movimiento a la máquina
capitalista proviene de nuevos consumidores, nuevos bienes, los nuevos métodos
de producción o de transporte, los nuevos mercados, las nuevas formas de
organización industrial que crean las nuevas empresas capitalistas… Este
proceso de Destrucción Creativa es el hecho esencial acerca del
capitalismo. Es aquello en que consiste el capitalismo y en lo que debe
vivir cualquier interés capitalista…” (Joseph A. Schumpeter, Capitalism,
Socialism and Democracy, New York: Harper, 1975, p. p. 82-83). De hecho la norma que Hayek
propuso no era la de ser pasivo ante una contracción de la economía y dejar
que se diera una serie de quiebras originadas por un incremento en la demanda de
dinero o por una disminución de su oferta, sino propuso lograr la
estabilización del ingreso nominal; esto es, de la “actividad económica”.
Tal como los economistas austriacos (por supuesto que Hayek entre ellos)
explican la caída en el ciclo económico y la necesidad de una recesión que
corrija la asignación de recursos provocada por la expansión crediticia del
Banco Central, no significa que se acepte una caída de la actividad económica
a causa de una reducción de la oferta monetaria. Hayek señaló que la
obligación de un Banco Central era la de “compensar tanto como fuera posible
los efectos de cambios en la demanda de activos líquidos sobre la cantidad
total del medio circulante.” En dos palabras, debería compensar los aumentos
en la demanda de dinero mediante incrementos en la oferta monetaria. (Friedrich
A. Hayek, Monetary Nationalism and International Stability, Londres: Longmans,
Green, 1937, p. 84). [Tal como indica Lawrence White,
“Las teoría de Hayek acerca del ciclo de los negocios le condujo a la
conclusión de que el precio de equilibrio intertemporal es mejor mantenido en
una economía monetaria mediante una constancia del ‘flujo monetario total;’
o, en términos Fisherianos, del stock de dinero multiplicado por su velocidad
de circulación, MV. Hayek era claro acerca de sus recomendaciones sobre
políticas: el stock de dinero M debería variar para compensar cambios en la
velocidad de circulación del dinero V, pero debería mantenerse constante en
ausencia de variaciones en V. De acuerdo con ello, lamentó la reducción
de M debido al retiro del público de reservas monetarias de los bancos (tal
como había sucedido en 1929-33), señalando Hayek (Ibídem, p. 82) a esa “más
que perniciosa característica de nuestro sistema actual: específicamente que
un movimiento hacia tipos más líquidos de dinero causa un descenso efectivo en
la oferta total de dinero y viceversa.” Lawrence H. White, Did Hayek and
Robbins Deepen the Great Depression? en Journal of Money, Credit and Banking,
Vol. 40, No, 4, junio del 2008, p. 755.] Al igual que en su momento
argumentaron los monetaristas (Ver Friedman & Schwartz, Op. Cit., p. 4), los
austriacos, y concretamente Hayek, al igual que Robbins, no proponen abandonar
la expansión monetaria en una recesión, sino hacer compensar cualquier
variación (aumento) de la demanda de dinero. Hayek no proponía un “destruccionismo”
a la Schumpeter, sino conducir la oferta de dinero sin expandir artificialmente
el crédito mediante un aumento de la oferta monetaria, pues eso solo da lugar a
que surja un nuevo ciclo. Lo importante para Hayek era mantener estable el nivel
nominal de ingreso y gasto de la economía. Concluyo incitando a una
reflexión del amigo lector con un comentario que se transforma en una pregunta:
La reciente crisis de la economía norteamericana puede tener su origen en la
política expansionista de la oferta monetaria que prosiguió el Banco de
Reserva Federal, a fin de aumentar el crédito a través de una reducción de la
tasa de interés. Así, en el 2000-2001, bajo el mandato de Alan Greenspan, la
FED redujo la tasa de interés casi a cero a raíz de la caída de la burbuja de
las llamadas punto com. Esto puede haber estimulado que se invirtiera en
proyectos de inversión no deseables, como las llamadas hipotecas sub-prime, que
han provocado la subsecuente crisis que estamos viviendo. Me pregunto, ¿acaso
nuestro Banco Central no siguió una política expansionista similar cuando, a
fin de evitar la entrada la entrada de dólares en momentos en que en la
economía nacional abundaban estos y apuntaban hacia una revaluación del
colón, llevó la tasa básica de interés, en enero del 2008, a un 4.25% y que
un año antes habían sido cercanas a un 12% y sin que hubiera cambiado el
panorama inflacionario de la economía? ¿Tendremos nuestro propio ciclo
austriaco aunado al que proviene de los Estados Unidos? Ahí se lo dejo para que
lo pensemos.
DECLARACIONES
DEL PRSIDENTE BUSH SOBRE LOS MERCADOS FINANCIEROS Y LA ECONOMIA MUNDIAL Manhattan Institute, Federal Hall National Memorial Nueva York, Nueva York Muchísimas gracias. Sírvanse tomar asiento.
Gracias por darnos a Laura y a mí la oportunidad de venir a este histórico
recinto para hablar sobre un gran problema que enfrenta el mundo. Y les
agradezco por darme la oportunidad de venir hoy a describir las medidas que
Estados Unidos y nuestros asociados están tomando y tomarán para superar esta
crisis financiera. Y
le agradezco al Manhattan Institute por todo lo que hace. Agradezco el hecho de
estar aquí en esta fabulosa ciudad para pronunciar este discurso. La gente me
pregunta, ¿tiene confianza en nuestro futuro? Y la respuesta es, por supuesto
que sí. Y es fácil sentir confianza en una ciudad como la Ciudad de Nueva
York. Al fin y al cabo, hay un espíritu increíble en esta ciudad. Esta es una
ciudad cuyo horizonte delineado por rascacielos les ha ofrecido a los
inmigrantes su primera visión de la libertad. Esta es una ciudad donde la gente
se unió cuando la libertad estuvo bajo ataque. Esta es una ciudad cuyos
mercados de capital atraen inversiones de todo el mundo y financian los sueños
de empresarios de todo Estados Unidos. Esta es una ciudad que ha sido, es y
siempre será la capital financiera del mundo. Y agradezco estar en la presencia de dos personas
que prestan servicios de forma capaz y noble a la Ciudad de Nueva York: el
alcalde Koch y el alcalde Giuliani. Gracias a todos por venir. Me complace que
estén aquí. Le agradezco a la Junta de Regentes del Manhattan Institute y a su
presidente, Paul Singer, por realizar una buena labor, ser un buen centro de
política. Y antes de comenzar, debo decir que espero que Ray Kelly le diga a lo
mejor de Nueva York cuánto aprecio la gran hospitalidad que siempre se nos
brinda aquí en la Ciudad de Nueva York. Está usted a cargo de una fabulosa
fuerza policial, y se lo agradecemos muchísimo, señor. Vivimos en un mundo en que nuestras economías
están interconectadas. La prosperidad y el progreso tienen un alcance nunca
antes visto en la historia. Desafortunadamente, como hemos visto en meses
recientes, el torbellino financiero en cualquier lugar del mundo afecta a las
economías de todo el mundo. Así que, este fin de semana, voy a ser el
anfitrión de la Cumbre sobre Mercados Financieros y Economía Mundial, con
líderes de países desarrollados y en desarrollo que representan 90 por ciento
de la economía mundial. Estarán presentes también líderes del Banco Mundial,
el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas y el Foro de Estabilidad
Financiera. Cenaremos en la Casa Blanca mañana y nos reuniremos gran parte del
sábado. Los líderes que asistan a la reunión de este fin
de semana concuerdan en un claro propósito: solucionar la actual crisis y
sentar las bases para reformas que ayuden a evitar una crisis similar en el
futuro. También estamos de acuerdo en que esta tarea es demasiado grande para
culminarla en una sola sesión. Los asuntos son demasiado complejos, el problema
es demasiado importante como para tratar de resolverlo o para tratar de producir
recomendaciones sensatas con sólo una reunión. Entonces esta cumbre será la
primera de una serie de reuniones. Se
concentrará en cinco objetivos clave: comprender las causas de la crisis
global, examinar la efectividad de nuestra respuesta hasta la fecha, sentar los
principios para reformar nuestros sistemas financieros y normativos, lanzar un
plan específico de acción para implementar dichos principios y reafirmar
nuestra convicción de que los principios del libre mercado ofrecen el camino
más seguro hacia la prosperidad duradera. En primer lugar, tratamos de llegar a un común
entendimiento de las causas de la crisis global. Naturalmente, diferentes
países ofrecerán diferentes perspectivas, pero hay ciertos puntos en que todos
podemos estar de acuerdo: En la década pasada, el mundo experimentó un
periodo de sólido crecimiento económico. Los países acumularon enormes
cantidades en ahorros y buscaron lugares seguros donde invertirlos. Debido a
nuestro atractivo clima político, legal y empresarial, Estados Unidos y otras
naciones desarrolladas recibimos una considerable porción de ese dinero. El flujo masivo de capital extranjero, combinado
con bajas tasas de interés, produjo un periodo de crédito fácil. Y ese
crédito fácil afectó especialmente al mercado inmobiliario. Muchos
prestamistas, inundados de dinero, otorgaron hipotecas y muchos prestatarios no
pudieron pagarlas. Luego, las instituciones financieras adquirieron estos
préstamos, los consolidaron y los convirtieron en títulos valores complejos
concebidos para rendir ganancias considerables. Estos títulos valores fueron
entonces adquiridos por inversionistas e instituciones financieras en Estados
Unidos y Europa y muchos otros lugares, a menudo con escaso análisis del
verdadero valor que acarreaban. La crisis financiera se desencadenó cuando los
prósperos mercados inmobiliarios empezaron a bajar. A medida que las casas se
devaluaban, muchos prestatarios dejaron de pagar sus hipotecas, y las
instituciones que habían adquirido los valores respaldados por esas hipotecas
sufrieron serias pérdidas. Debido a estructuras normativas anticuadas y
prácticas ineficientes en la administración del riesgo, muchas instituciones
financieras en Estados Unidos y Europa estaban excesivamente endeudadas. Cuando
hubo escasez de capital, muchas se vieron en peligro financiero. Esto llevó a
la quiebra a entidades de alto perfil en Estados Unidos y Europa, provocó
contracción del crédito y ansiedad generalizada, todo lo cual contribuyó a
vertiginosas caídas en los mercados de valores. Estos
acontecimientos han abrumado a gente trabajadora en todo el mundo. Las caídas
en las bolsas de valores han erosionado el valor de los ahorros de jubilación y
fondos de pensión. La menor disponibilidad de crédito ha hecho más difícil
que las familias obtengan préstamos para autos, para remodelar sus casas o para
la educación de sus hijos. A las empresas se les ha hecho más difícil obtener
préstamos para expandir sus operaciones y generar empleo. Muchos países han
sufrido pérdidas en puestos de trabajo y les preocupa seriamente que la
economía empeore. Los países en desarrollo se han visto muy afectados por el
nerviosismo de inversionistas que han retirado su capital. Enfrentamos la posibilidad de una crisis mundial. Y
por lo tanto, hemos respondido con medidas valientes. Soy una persona orientada
hacia el mercado, pero no cuando nos enfrentamos a la posibilidad de una crisis
mundial. En la cumbre del sábado, examinaremos la eficacia de nuestras medidas.
Aquí en Estados Unidos, hemos tomado medidas sin
precedente para aumentar la liquidez, recapitalizar instituciones financieras,
garantizar la mayor parte de los nuevos préstamos emitidos por bancos
asegurados y evitar el colapso desordenado de empresas grandes e
interconectadas. Las medidas que se tomaron fueron históricas y necesarias para
evitar una crisis económica que afectara a millones de nuestros conciudadanos. En Europa, los gobiernos también están
adquiriendo participación en bancos y proporcionando garantías gubernamentales
para préstamos. En Asia, países como China y Japón y Corea del Sur han
reducido las tasas de interés y han puesto en marcha importantes planes de
estímulo económico. En el Oriente Medio, países como Kuwait y los Emiratos
Árabes Unidos han garantizado depósitos y expandido los préstamos
gubernamentales para bancos. Asimismo, muchos países de todo el mundo han
tomado medidas concertadas sin precedente. El mes pasado, varios bancos
centrales llevaron a cabo una reducción coordinada de la tasa de interés. La
Reserva Federal está aumentando la liquidez que necesitan bancos centrales en
todo el mundo. El FMI y el Banco Mundial se esfuerzan por asegurar que las
naciones en desarrollo puedan superar esta crisis. Esta crisis no surgió de un día para otro, ni se
resolverá de un día para otro. Pero nuestras acciones están teniendo impacto.
Se está reactivando el mercado crediticio. Las empresas están obteniendo
acceso a financiamiento esencial a corto plazo. El sistema financiero nacional e
internacional está recuperando cierta estabilidad. Requerirá más tiempo ver
el pleno efecto de estas mejoras, y quedan por delante más días difíciles.
Pero Estados Unidos y nuestros asociados están tomando medidas acertadas para
salir de esta crisis. Además de hacerle frente a la crisis actual,
también será necesario que realicemos reformas más extensas para darle mayor
solidez a la economía mundial a largo plazo. Este fin de semana, los líderes
determinarán los principios para que nuestros sistemas financieros se adapten a
la realidad del mercado en el siglo XXI. Trataremos medidas específicas que
podemos tomar para implementar dichos principios. Les daremos instrucciones a
nuestros ministros de finanzas para que trabajen con otros expertos y nos
presenten informes con recomendaciones detalladas sobre medidas sensatas
adicionales. Un principio vital en la reforma es que nuestros
países deben incrementar la transparencia de nuestros mercados financieros. Por
ejemplo, debemos considerar mejoras a las normas contables sobre títulos
valores, de manera que los inversionistas alrededor del mundo puedan comprender
el verdadero valor de los activos que compran. En segundo lugar, debemos asegurarnos de que los
mercados, firmas y productos financieros estén debidamente reglamentados. Por
ejemplo, el intercambio de riesgo por incumplimiento del deudor (credit default
swaps) -productos financieros que aseguran contra pérdidas potenciales- debe
ser tramitado por medio de entidades centralizadas, en vez del mercado
extrabursátil no regulado. Al darle mayor estabilidad a este gran e importante
sector financiero, reducimos el riesgo en nuestro sistema financiero general. En tercer lugar, debemos aumentar la integridad de
nuestro mercado financiero. Por ejemplo, las autoridades en todos los países
deben volver a examinar las normas que rigen la manipulación del mercado y el
fraude, y asegurarse de que los inversionistas estén debidamente protegidos. En cuarto lugar, debemos aumentar la cooperación
entre las autoridades financieras del mundo. Por ejemplo, los países líderes
deben coordinar mejor las leyes y normas internas. También debemos reformar las
instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional
y el Banco Mundial, que en gran parte están basados en el orden económico de
1944. Para reflejar mejor la realidad de la economía mundial de la actualidad,
tanto el Fondo Monetario como el Banco Mundial deben modernizar sus estructuras
de control. Deben considerar otorgarles mayor derecho de votación a los
dinámicos países en desarrollo, particularmente en la medida en que aumenten
sus contribuciones a dichas instituciones. Deben considerar formas de
simplificar sus juntas ejecutivas y hacerlas más representativas. Además de estos importantes cambios
administrativos, debemos proseguir con otras reformas para hacer al Fondo
Monetario y al Banco Mundial más transparentes, responsables y eficaces. Por
ejemplo, el FMI debe acordar trabajar más estrechamente con los países
miembros para asegurar que su política sobre tasas de cambio sea más
equitativa y esté más orientada hacia el mercado. Y el Banco Mundial debe
asegurarse de que sus programas para el desarrollo reflejen las prioridades de
los pueblos a los que se debe destinar su ayuda y se concentren en resultados
cuantificables. Todos estos pasos requieren medidas decisivas de
gobiernos de todo el mundo. Al mismo tiempo, debemos reconocer que la
intervención gubernamental no es una panacea. Por ejemplo, hay quienes le echan
la culpa de la crisis a la insuficiente reglamentación del mercado hipotecario
estadounidense. Pero muchos países europeos tenían normas mucho más extensas
y aun así, tuvieron problemas casi idénticos a los nuestros. La historia ha demostrado que la mayor amenaza para
la prosperidad económica no es que la participación del gobierno en el mercado
sea insuficiente, sino excesiva. Lo vimos en el caso de Fannie Mae y
Freddie Mac. Como estas firmas fueron constituidas por el Congreso de Estados
Unidos, muchos creían que contaban con el pleno respaldo del gobierno de
Estados Unidos. Los inversionistas invirtieron enormes cantidades de dinero en
Fannie y Freddie, que éstas utilizaron para crear carteras irresponsablemente
extensas de valores respaldados por préstamos hipotecarios. Y cuando el mercado
de vivienda comenzó a caer, estos valores, desde luego, cayeron
vertiginosamente. Fue necesario un plan de rescate respaldado por los
contribuyentes para evitar que Fannie y Freddie colapsaran de una manera que
habría hecho estragos en el sistema financiero mundial. Y la lección es clara:
nuestro objetivo no debe ser una mayor participación del gobierno, sino mayor
sensatez en el gobierno. Todo esto nos lleva al principio más importante
que debe guiar nuestra labor: Aunque la reforma del sector financiero es
esencial, la solución a largo plazo para los problemas de la actualidad es el
crecimiento económico sostenido. Y las vías más seguras para ese crecimiento
son el libre mercado y la libertad de los pueblos. Éste es un momento decisivo para la economía
mundial. Tras la crisis financiera, voces de izquierda y derecha están
identificando el sistema de libre empresa con la avaricia y la explotación y el
fracaso. Es cierto que esta crisis incluye fracasos: de prestatarios y
prestamistas y de firmas financieras y de gobiernos y entidades normativas
independientes. Pero la crisis no fue un fracaso del sistema de libre mercado. Y
la respuesta no es tratar de reinventar ese sistema. Es solucionar los problemas
que enfrentamos, hacer las reformas que necesitamos y avanzar con los principios
de libre mercado que han producido prosperidad y esperanza en pueblos de todo el
globo. Como cualquier otro sistema concebido por el ser
humano, el capitalismo no es perfecto. Puede ser susceptible a excesos y abuso.
Pero con mucho, es la forma más eficiente y equitativa de estructurar la
economía. En su nivel más básico, el capitalismo les ofrece a los pueblos la
libertad de escoger dónde quieren trabajar y qué quieren hacer, la oportunidad
de comprar o vender los productos que quieren y la dignidad que proviene de
beneficiarse de su talento y trabajo arduo. El sistema de libre mercado otorga
incentivos que llevan a la prosperidad: el incentivo para trabajar, innovar,
ahorrar, invertir sensatamente y generar empleos para otros. Y cuando millones
de personas van juntas en pos de estos incentivos, sociedades enteras se
benefician. El capitalismo de libre mercado es mucho más que
teoría económica. Es el motor de la superación social, la ruta hacia el
Sueño Americano. Es lo que hace posible que un matrimonio comience su propio
negocio o un nuevo inmigrante abra un restaurante o una madre sola reanude sus
estudios y tenga una carrera mejor. Es lo que permitió que los empresarios de
Silicon Valley cambiaran la forma en que el mundo vende productos y busca
información. Es lo que transformó a Estados Unidos de una frontera agreste al
mayor poder económico de la historia, una nación que le dio al mundo el barco
a vapor y el avión, la computadora y la tomo-densitometría, el Internet y el
iPod. A fin de cuentas, la mejor prueba a favor del
capitalismo de libre mercado es su desempeño en comparación con otros sistemas
económicos. El libre mercado permitió que Japón, una isla con pocos recursos
naturales, se recuperara de la guerra y pasara a ser la segunda economía del
mundo. El libre mercado permitió que Corea del Sur pasara a ser una de las
sociedades más tecnológicamente avanzadas del mundo. El libre mercado
convirtió lugares pequeños como Singapur y Hong Kong y Taiwán en
protagonistas económicos mundiales. Hoy, el éxito de las mayores economías
del mundo proviene de su apoyo al libre mercado. Mientras tanto, países que han seguido otros
modelos han obtenido resultados devastadores. El comunismo soviético hizo pasar
hambre a millones, llevó un imperio a la bancarrota y colapsó de forma tan
contundente como el Muro de Berlín. Cuba, que en un momento era conocida por
sus extensos sembríos de caña de azúcar, ahora se ve forzada a racionar el
azúcar. Y mientras que Irán cuenta con reservas petrolíferas gigantescas, sus
pobladores no tienen suficiente gasolina para sus autos. Los resultados son fehacientes: si desean
crecimiento económico, si desean oportunidades, si desean justicia social y
dignidad humana, el sistema de libre mercado es la forma de lograrlo. Y sería
un grave error permitir que unos cuantos meses de crisis menoscaben 60 años de
éxito. Tan importante como mantener el libre mercado
dentro de los países es mantener la circulación libre de bienes y servicios
entre países. Cuando los países abren sus mercados al comercio y la
inversión, sus empresas y agricultores y trabajadores encuentran nuevos
compradores para sus productos. Los consumidores se benefician de más opciones
y mejores precios. Los empresarios pueden poner sus ideas en práctica con
financiamiento de cualquier parte del mundo. Gracias en gran medida a los
mercados abiertos, el volumen del comercio internacional hoy en día es casi 30
veces mayor de lo que lo era hace seis décadas, y algunos de los logros más
impresionantes los han experimentado países en desarrollo. Como Presidente, he visto de cerca el poder
transformativo del comercio. Fui a la fábrica de Caterpillar en East Peoria,
Illinois, donde las exportaciones generan miles de empleos bien remunerados para
estadounidenses. Recorrí una feria comercial en Ghana, donde conocí a mujeres
que mantienen a sus familias exportando vestidos y joyas hechas a mano. Hablé
con un agricultor en Guatemala que decidió plantar cultivos rentables que
podía vender en el extranjero y ayudó a generar más de 1,000 puestos de
trabajo. Ejemplos como éste muestran por qué es tan
importante mantener los mercados abiertos al comercio y la inversión. Esta
apertura es particularmente urgente durante tiempos de crisis económica. Poco
después del colapso de la bolsa en 1929, el Congreso aprobó los aranceles
Smoot-Hawley, una medida proteccionista concebida para proteger la economía de
Estados Unidos de la competencia mundial. El resultado no fue la seguridad
económica. Fue la ruina económica. Y los líderes de todo el mundo deben tener
en cuenta este ejemplo y rechazar la tentación del proteccionismo. Los países pueden demostrar de maneras claras el
compromiso con los mercados abiertos. El Congreso de Estados Unidos tiene la
oportunidad inmediata de aprobar tratados de libre comercio con Colombia, Perú*
y Corea del Sur. Estados Unidos y otros países ricos también deben asegurarse
de que esta crisis no pase a ser una excusa para revertir nuestro compromiso con
el mundo en desarrollo. Y los países en desarrollo deben continuar la política
que promueve la libre empresa e inversión. Asimismo, todos los países deben
comprometerse a finalizar este año un marco que produzca exitosamente un
acuerdo de Doha. Enfrentamos este desafío juntos y lo superaremos
juntos. Estados Unidos está decidido a mostrar el camino de regreso al
crecimiento económico y la prosperidad. Sé que hay quienes se cuestionan si
continuará el liderazgo de Estados Unidos en la economía mundial. El mundo
puede estar seguro de que continuará, porque nuestros mercados son flexibles y
podemos recuperarnos de reveses. Vimos esa capacidad de recuperación en los
años cuarenta, cuando Estados Unidos salió de la Depresión, organizó una
fuerza armada poderosa y ayudó a salvar al mundo de la tiranía. Vimos esa
capacidad de recuperación en los años ochenta, cuando los estadounidenses
superaron las colas para comprar gasolina, convirtieron la estanflación en
sólido crecimiento económico, y ganaron la Guerra Fría. Vimos esa capacidad
de recuperación después del 11 de septiembre de 2001, cuando nuestra nación
se recuperó de un ataque brutal, revitalizó una economía vapuleada y unificó
a las fuerzas de la libertad para la gran lucha ideológica del siglo XXI. El mundo volverá a ver la capacidad de
recuperación de Estados Unidos. Trabajaremos con nuestros aliados para corregir
los problemas del sistema financiero internacional. Recuperaremos nuestra fuerza
económica. Y continuaremos dirigiendo al mundo hacia la paz y la prosperidad. Gracias por venir, y que Dios los bendiga. *Panamá
LA
ESENCIA DE LA LIBERTAD
Juan E. Muñoz Giró* Admirado por la capacidad de
reinvención y de cambio de la sociedad estadounidense manifiesta en las
elecciones del 4 de noviembre, hito en la historia de las libertades civiles,
recuerdo dos hechos relevantes, uno reciente y el otro ya lejano, pero que
cambió el rumbo del mundo. Con la caída del muro de Berlín en 1989 quedó
claro que es la libertad del individuo la que transforma a la civilización, la
que derrumba barreras y la que hace progresar a las sociedades. Los países
esclavizados por la cortina de hierro respiraron libertad y buscaron
inmediatamente el apoyo de Occidente, el apoyo de sociedades que bregaron su
riqueza en el respeto a la propiedad privada, en el libre comercio y en la
libertad de expresión. Buscaron alejarse de Rusia y no buscaron a China, ni a
Corea del Norte ni a Cuba, países todavía empobrecidos hoy por aristocracias
políticas supuestamente solidarias con los obreros y los más pobres. Ni
buscaron a la América Latina para aprender de su incesante e interminable lucha
por reivindicar sofismas socialistas propios del mejor realismo mágico. El otro hecho, el más reciente,
es igual de importante. El 15 de setiembre del 2008, con la caída de Lehman
Brothers en Wall Street, uno de los bancos de inversión de rancio abolengo en
Nueva York, los ciudadanos que confiaron su riqueza a otros que se encargaron de
hacerles creer que la administraban bien, pasaron la factura. No tuvieron
necesidad estos ciudadanos de acudir a tribunales ni alimentar las cuentas
patrimoniales de los abogados para dejar sentir su reclamo. Sencillamente
ejercieron su libertad de elección en la institución más natural de una
sociedad: el mercado. Hemos escuchado, a la luz de estos acontecimientos,
que llegó el fin de la economía de mercado, que una nueva humanidad nacerá
bajo los augurios de astros que nos guían a una nueva era. Pues bien, es
probable que el mercado convalide sus más preciadas virtudes: la
responsabilidad con la que se manejan las decisiones, la honestidad en la
información y, lo más importante, la búsqueda del bienestar individual y
colectivo que solo bajo un régimen de libertad de mercado se puede desarrollar
de manera fuerte y permanente. Con la quiebra de los bancos de inversión, el
mercado se limpió de impurezas, de irresponsabilidades privadas y públicas, de
engaños de riqueza fácil y rápida. Al mercado se le puede engañar si se
mancuernan intereses privados con actuaciones públicas. La burbuja financiera
en Estados Unidos se gestó por la interacción de su gobierno y sus
agencias, por una regulación que no se llevó a la práctica oportuna y
adecuadamente, y por el deseo de enriquecerse fácilmente por parte de unos
pocos pero poderosos banqueros respaldados por malas prácticas y por ser amigos
cercanos del gobierno. El mercado funcionó como debía funcionar: destruyendo
lo que se cimentó mal y preparándose para retomar su única función esencial:
que los individuos actúen de manera armónica entre ellos en procura de su
bienestar. *Periódico La República del 7
de noviembre del 2008.
FELICITACIONES
POR LA LIBERTAD Por
Luis Mesalles* La
libertad es un derecho fundamental de los individuos.
Tan enraizado está en el ser humano que, desde los tiempos de Adán y
Eva, Dios mismo nos dio el libre albedrio: la libertad para escoger por nuestra
cuenta entre el bien y el mal. Cuando
los individuos se agrupan para vivir en comunidad, deciden limitar parcialmente
su libertad, estableciendo ciertas reglas básicas para mejorar la vida en
común. De ahí viene el principio
de que la libertad está limitada hasta el punto de que no afecte negativamente
la libertad de los demás. Yo no
puedo actuar “como me de la gana” si le causo daño a otros.
“No matarás y no robarás” son algunas de esas reglas básicas. Ahí es donde se debe diferenciar entre libertad y “libertinaje”. Dado
el interés por mejorar la vida en común, los individuos inventaron la figura
del gobierno (algo que no existía en los tiempos de Adán y Eva).
A esa institución se le da el poder para imponer y aplicar leyes que
limiten parcialmente la libertad de los individuos, siempre y cuando eso los
lleve a un mayor bienestar para todos. Por
eso, la gente está dispuesta a pagar impuestos (unos más que otros), con el
fin de otorgar recursos al gobierno, para que este pueda cumplir los objetivos
designados, que pueden ir, desde la provisión de bienes públicos básicos
(seguridad ciudadana, carreteras, etc.), hasta la redistribución del ingreso
(se le quita a unos para darle a otros, sean estos ricos o pobres). Los
objetivos del gobierno deben ser escogidos por los ciudadanos.
De ahí nace el concepto de la democracia: que el pueblo elija,
libremente, aquellos que serán los gobernantes que representen sus deseos.
O sea, la gente decide a quien darle el poder para limitarle su propia
libertad, siempre y cuando eso lleve a mejorar el bienestar común.
Aquí de nuevo se aplica el concepto de libertad.
Los principios básicos de la Revolución Francesa gritaban: ¡Libertad,
Igualdad y Fraternidad! Cuando
existen individuos que tratan de limitar la libertad de otros, sin importarles
el objetivo de mejorar el bienestar común, es cuando entramos en problemas.
Algunos lo hacen a través de la actividad privada, aprovechando su poder
económico para crear situaciones que les generen más rentas a ellos, pero a
nadie más. Son los que dicen: “Todos
los monopolios son malos, excepto cuando es el mío”.
Otros se aprovechan del poder político crear situaciones que se
distribuya el ingreso a su favor. Contra
este tipo de abusos, del uso de la libertad mal entendida, es que hay que
luchar. Por eso, quiero aprovechar
la oportunidad para felicitar a ANFE por estar celebrando 50 años defendiendo
la libertad en nuestro país. Y al
doctor Jaime Gutierrez Góngora, por haber sido honrado con el Premio a La
Libertad 2008. *Luis
Mesalles es asociado de ANFE y autor de la columna semanal “Letras de Cambio”
en el periódico La Nación. Esta es una reproducción de la correspondiente al
1 de noviembre del 2008. El título
es del editor de este boletín.
EL
CREDITO NO SALE DEL AIRE
Alberto Benegas Lynch (h)*
*Alberto Benegas Lynch (h) es
académico asociado del Cato Institute y Presidente de la Sección Ciencias
Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.
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