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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Octubre del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Columna Libre - ANFE - 50 años fomentando la libertad La política y la libertad en Costa Rica - Jaime Gutiérrez Góngora El déficit del Banco Central : Lo que se ve y lo que no se ve - Juan Muñoz Giró. La economía de papel - Luis E. Loría. Entrevista al catedrático español en Economía de la Universidad de Columbia Xavier Sala i Martín Gestión local y desarrollo - Andrés Pozuelo Arce Apuntes para una exposición sobre dolarización - Jorge Corrales Quesada
MENSAJE DE LA
PRESIDENCIA DE ANFE ANFE realizó dos importantes actividades en
octubre, en mucho fue posible gracias al apoyo de la Fundación Naumann para la
Libertad y la Red Liberal Latinoamericana (RELIAL). La primera de ellas fue el seminario titulado “Amenazas a
la libertad y la democracia en América Latina”, llevado a cabo martes el 28
de octubre con la participación de aproximadamente 90 personas. Dicho seminario contó con los siguientes
expositores: este servidor, Presidente de ANFE, quien expuso sobre el tema
“ANFE: 50 años fomentando la libertad”. Esta exposición se encuentra en la
sección Columna Libre, que usualmente escribe nuestro colaborador don Carlos
Federico Smith. También expuso el
Dr. Jorge Guardia Quirós, Ex Presidente de ANFE, sobre “Ausencia de Libertad
en la Políticas de Costa Rica,” en donde enfatizó el caso de la política
cambiaria y la política de intereses proseguidas por el Banco Central. De igual
manera, el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, Premio a la Libertad de ANFE 2008,
expuso acerca de “Política y Libertad en Costa Rica.” Asimismo, disertó el
Dr. Carlos Sabino, sociólogo, economista e historiador de la Universidad
Francisco Marroquín de Guatemala, sobre el tema “El miedo a la libertad”. Fue seguido por el Dr. Oscar Alvarez Araya, representante en
Costa Rica del Movimiento Mundial por la Democracia, quien hizo un análisis
acerca de la “Democracia y Populismo en América Latina.” El seminario
concluyo con una exposición del periodista y politólogo colombiano Plinio
Apuleyo Mendoza, quien expuso sobre “Amenazas a la Libertad y la Democracia en
América Latina.” Posteriormente hubo una importante y extensa participación
del público asistente acerca de las diversas exposiciones. La segunda actividad en mención se efectuó
en la noche de se martes, cuando los asociados celebraron el 50 aniversario de
la fundación de ANFE. En ella, además de una importante charla del invitado
Doctor Plinio Apuleyo Mendoza, se otorgó un pergamino a los ex Presidentes de
ANFE, así como se entregó el Premio a la Libertad de ANFE 2008 al Dr. Jaime
Gutiérrez Góngora, quien expuso unas breves palabras en torno a tan importante
premiación. La actividad concluyó con una agradable cena. El próximo martes 25 de noviembre ANFE
celebra su Asamblea de Asociados en la cual la Presidencia, así como la Tesorería,
informarán acerca de las actividades realizadas durante este año, para que
posteriormente se proceda a elegir la Junta Directiva que dirigirá la institución
durante el próximo año. La Asamblea se realizará a partir de las 6 de la
tarde en nuestras instalaciones y en ella podrán participar los asociados
quienes se encuentren al día en el pago de sus cuotas. En
este boletín se cuenta con varias colaboraciones. La principal de ellas es la
exposición que nuestro Premio a la Libertad de ANFE 2008, el Dr. Jaime Gutiérrez
Góngora, hizo en el seminario “Amenazas a la Libertad y la Democracia en América
Latina” y la cual lleva por título “Política y Libertad en Costa Rica.”
De nuestro Vicepresidente,
Dr. Juan Muñoz Giró, incluimos su ensayo “El déficit del Banco Central: Lo que se ve
y lo que no se ve” y de don Luis Loría, quien frecuentemente colabora con
este boletín, incluimos su artículo “La Economía de Papel.” También, y
de una gran actualidad, incluimos una entrevista practicada al economista
liberal de la Universidad de Columbia, Nueva York, Dr. Xavier Salá i Martín,
en la cual analiza la crisis financiera y los sistemas regulatorios. También de
don Andrés Pozuelo, director de ANFE y frecuente colaborador de este boletín,
presentamos su ensayo “Gestión Local y Desarrollo”. Finalmente se incluye
una exposición de la Presidencia en un seminario sobre dolarización realizado
el 20 de octubre del 2008, titulada “Apuntes para una Exposición sobre
Dolarización.” También,
se presenta nuestra columna regular “Pensamientos de Liberales”, Asimismo,
hemos continuado con nuestras publicaciones regulares de los martes en el diario
La Extra, escritas por don Carlos Federico Smith. Jorge
Corrales Quesada
Presidente de ANFE
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES “En
los tres años que siguieron a la gran caída del mercado de valores en 1929, la
oferta de dinero en los Estados Unidos declinó en una asombrosa tercera parte.
Esto significó que entonces fuera imposible que a
los antiguos niveles de precios se continuara vendiendo tantos bienes y que
se contratara tanta gente, incluyendo a los antiguos niveles de salarios… Así
empezó la Gran Depresión de los años treintas, durante la cual tanto como una
cuarta parte de todos los trabajadores quedó desempleada y, como un todo, las
empresas estadounidenses operaron con pérdidas durante dos años
consecutivos… Aún cuando algunos han tratado de mostrar a Franklin Delano
Roosevelt como quien nos sacó de la Gran Depresión, todas las depresiones
previas habían terminado mucho antes sin que se diera una intervención
gubernamental significativa. En
efecto, esta fue la primera depresión en la cual el gobierno federal intervino
tanto, primero bajo Hoover y luego más bajo Roosevelt.” La letra en cursiva
es del autor. Thomas Sowell, Basic Economics (Basic Books: Northampton, New York,
2008), p. 215 y p. 328. “La
volatilidad de los años veintes y el cataclismo de los treintas abrieron las
puertas para que los colectivistas de toda índole ganaran el poder y pusieran
sus ideas en práctica… La Gran Depresión fue finalmente vista como la prueba
de que el día de la economía de mercado había llegado y que había
concluido… Con el crecimiento del colectivismo, la economía global declinó.
La ampliación y profundización de la depresión disparó una reacción en
cadena de un proteccionismo incrementado. Los países se adhirieron al
expediente de las barreras arancelarias como medio de detener las presiones
deflacionarias, parar un desempleo en alza y defender sus golpeadas monedas en
contra de las depreciaciones de los tipos de cambio en el exterior.
Al final de cuentas, estas políticas de pasarles los muertos a los
vecinos (beggar thy neighbor) no lograron nada más que aumentar la miseria para
todos. Sin embargo, los aumentos de
tarifas no fueron lo peor de todo. Empezando
con Alemania en 1931, los países empezaron a poner controles de cambios; a
finales de ese año tales controles se habían extendido a mucho de la Europa
Central y Oriental, así como a Suramérica y el Oriente Medio. Proliferaron las
cuotas a la importación, los acuerdos de balanzas comerciales equilibradas y
los monopolios estatales del comercio internacional y el comercio internacional
se convirtió en algo totalmente politizado…” Brink
Lindsay, Against the Dead Hand: The uncertain struggle for global capitalism
(John Wiley & Sons, Inc., New York, 2002), p. p. 82-83. “En
el debate acerca de lidiar con una tasa de desempleo persistentemente alta de
fines de los veintes y principios de los treintas, Keynes propuso que se
abandonara el libre comercio en favor del proteccionismo a la luz de las
circunstancias particulares de Inglaterra. Estas circunstancias incluían tres
elementos claves: salarios inflexibles a la baja, el propósito gubernamental de
mantener un tipo de cambio fijo y una gran reserva de trabajo desempleada. Bajo
estas circunstancias, Keynes propuso y, con su estatura…legitimó usar las
tarifas como ayuda para expandir la producción y aumentar el empleo… En su
momento emergieron argumentos convincentes que, si bien no destrozaban el caso
Keynesiano a favor de restricciones a las importaciones, por lo menos lo
relegaron a un rango muy estrecho de circunstancias, en el cual otras opciones
preferibles habían sido descartadas… Los puntos de vista cambiantes acerca de
los tipos de cambio y en particular de la política macroeconómica en general,
minaron el caso Keynesiano del proteccionismo en favor del empleo y disminuyeron
la percepción de que se hubiera rebajado el caso en favor del libre
comercio.” Douglas
A. Irwin, Against the Tide: An intellectual history of free trade (Princeton
University Press, Princeton, New Jersey, 1996), p. 189 y p. 202. “La
drástica declinación en la cantidad de dinero durante esos años (1929-1933) y
la ocurrencia de un pánico bancario de una severidad sin precedentes no fueron
la consecuencia inevitable de otros cambios económicos. No reflejaron la
ausencia de poder para prevenirlos por parte del Sistema de Reserva Federal. A
lo largo de esta contracción, el Sistema tenía poderes amplios para reducir el
trágico proceso de deflación monetaria y el colapso bancario.
Si hubiera usado esos poderes efectivamente a fines de 1930 o aún a
principios o mediados de 1931, las crisis sucesivas de liquidez, que en
retrospectiva son las características distintivas de una contracción, casi
ciertamente que hubieran podido ser prevenidas y que el stock de dinero se
hubiera evitado que declinara y, de hecho, que fuera incrementado en cualquier
grado que se deseara. Tal acción hubiera aliviado la severidad de la contracción
y muy posiblemente hubiera provocado que terminara en una fecha muy anterior.”
El paréntesis es mío.
Milton Friedman y Anna Jacobson Schwartz, The Great Contraction 1929-1933
(Princeton University Press, Princeton New Jersey, 1965), prefacio.
Este libro reproduce el capítulo 7 de la obra de
los autores, A
Monetary History of the United States, 1867-1960 (Princeton University Press,
Princeton, New Jersey, 1963). “La
Gran Depresión de los Estados Unidos, lejos de ser un signo de la inestabilidad
inherente al sistema de empresa privada, es un testamento del gran daño que
pueden causar los errores de unos pocos hombres, cuando poseen amplios poderes
sobre el sistema monetario de un país. “ Milton Friedman, Capitalism and Freedom (The University of Chicago
Press, Chicago, 1962), p. 50.
COLUMNA LIBRE ANFE: 50 AÑOS FOMENTANDO LA LIBERTAD DISCURSO DE JORGE CORRALES QUESADA, PRESIDENTE DE ANFE EN EL SEMINARIO “AMENAZAS A LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA
EN AMERICA LATINA”, EL 28 DE OCTUBRE DEL 2008 Son
muchas las cosas que pasan por mi mente y acerca de las cuales debería de
referirme en ocasión de celebrar el 50 aniversario de la fundación de ANFE.
Opté por presentar mi visión personal de cuál ha sido la lucha de ANFE
en defensa de la libertad durante este lapso, pero sin hacer una narración de
su historia. Esa indispensable
labor ya la realizó Cecilia Valverde, nuestra apreciada anfista, quien lo hizo
en un artículo titulado “ANFE. Algunos aspectos sobre su origen y su
lucha,” en un libro que la Academia de Centro América publicó en el 2002 y
que lleva por nombre Ensayos en Honor a Alberto Di Mare, nuestro querido ex
Presidente de ANFE y, en mi opinión, el pensador liberal más destacado del
siglo recién pasado. De paso, la Academia de Centro América fue gestada por
una mayoría de anfistas allá en el año 69 y tenía como propósito realizar
investigaciones de tipo económico para las cuales la ANFE no estaba
especialmente diseñada. Cuando
ANFE se fundó a finales de 1958, yo apenas tenía 13 años.
Es cierto que, desde ese entonces, tenía un enorme interés por los
temas políticos, sociales y económicos, razón por la cual me llamó la atención
el que en dicho momento esa entidad viera la luz, pues leía en los periódicos
las opiniones que ANFE empezaba a formular en torno a una serie de temas de gran
importancia nacional. En
esos inicios yo no era un anfista y tal vez ni siquiera un liberal, pero lo que
tal vez más me impresionó fueron los calificativos que rápidamente le endilgó
el establishment político estatista, en su intento usual de descalificar todo
aquello que amenaza el status quo en el cual moran y suelen defender, aunque sin
decirlo claramente y menos aún aceptarlo. Un suplemento periodístico de tono
humorístico abundaba en su interpretación de las siglas ANFE: Asociación
Nacional de Frenéticos Especiales, pero otras personas, más ideologizadas, no
tardaron en calificar a sus miembros como retrógrados, cavernícolas,
servidores del imperialismo yankee, entre muchos otros epítetos de igual valía. Pero, la verdad es que ANFE se convirtió en una pesadilla
para muchos de quienes asumían, arrogantemente, que sus ideas eran inmutables,
progresistas, de avanzada y, sobre todo, invencibles ante la crítica.
Me
he puesto a pensar un poco acerca de aquel momento histórico y, antes de
exponer algunas de las razones por las cuales ANFE surgió a la vida, debo
mencionar, como mi forma de agradecimiento, los nombres de aquellas personas,
amigos entre ellos e incluso también lo eran entre sí sus esposas, quienes por
primera vez se reunieron a principios de 1958 con la idea de forjar la asociación:
Fernando Trejos Escalante, Walter Dittel Mora, Rodolfo Gurdián Montealegre,
Carlos Lachner Guier, Mario González Feo, Gorgonio Herrero Serrano, Fernando
Ortuño Sobrado y Claudio Alpízar Vargas.
Con posterioridad ellos, como parte de un grupo de 78 personas, en agosto
de ese año crearon formalmente la Asociación Nacional de Fomento Económico,
luego conocida sencillamente como la ANFE. El
panorama económico en los momentos de la fundación de ANFE era, por decirlo de
la forma más gentil, deprimente. No sólo se tenía una herencia intelectual
bastante proclive a la intervención del estado en los asuntos económicos,
principalmente, sino que, también, las propuestas para incrementar ese
intervencionismo brotaban constantemente y desde las más diversas fuentes. La
ideología de fascistas y socialistas, en boga en los años treintas y
cuarentas, ya habían dejado su huella en muchas instituciones del país y
constituía un serio obstáculo para las posibilidades de progresar económicamente
a finales de los años cincuentas. En
ese entonces existía una ley abrumadora de control de precios, un dañino
control de los alquileres, una fuerte regulación de los intereses activos y
pasivos, una herencia de viejos monopolios, como en el campo de los seguros y
otros incluso más recientes como de las cuentas bancarias, telefonía y
electricidad. Se escuchaban prédicas en favor de instituir políticas de
planificación central –diferente de la evidente necesidad de que el estado
planifique su accionar-, había un oneroso y corrupto control de mercados de
productos básicos, al igual que una legislación laboral restrictiva que,
disfrazadamente, obstaculizaba el bienestar de los trabajadores. Incluso, en
esos momentos, de hecho se preconizaba una ampliación del proteccionismo doméstico
a través del llamado Mercado Común Centroamericano, alrededor de cuya virtud
de ampliar el comercio, se pretendía definir empresas “estratégicas”, que,
en síntesis, eran aquellas que los políticos y los estados apreciaban por el
poder que les brindaba para intervenir en las economías.
En
esa época no sólo era popular la noción de un activismo estatal en la economía
y que era aceptada por la intelectualidad del momento (interviniendo, para dar
unos ejemplos, en el régimen cambiario y en los mercados de crédito, así como
en la naturaleza de la educación, en general, y universitaria en lo
particular), sino que, también, inducía a una dependencia de los sectores
privados que se veían motivados a entrar en simbiosis fascistoides con el
estado, pues esa era la forma de tener “éxito”
y hasta de sobrevivir desde el punto de vista económico.
Si a esto agregamos que se observaba una actitud casi general de
indisposición hacia la inversión extranjera, era evidente que en ese marco las
posibilidades de crecimiento del país eran muy bajas. Por
otra parte, la situación internacional tampoco ayudaba mucho desde el punto de
vista de la libertad, particularmente en el campo económico.
En América Latina era muy influyente la CEPAL, organismo de las Naciones
Unidas, que claramente favorecía un modelo proteccionista y de sustitución de
importaciones, en el cual predomina el papel profundamente activista del estado.
La CEPAL fue gestora de las teorías de la dependencia en boga en esos años.
Ese
activismo cepalino se vio fortalecido, pocos años después, por las políticas
derivadas de la Alianza para el Progreso, patrocinada por el gobierno de los
Estados Unidos y la cual hacía descansar nuestras posibilidades de progreso
claramente en los hombros de un papá estado. Nos encontrábamos en una era de
ensimismamiento con el socialismo, el nacionalismo, el proteccionismo, el
populismo, permeados por un sentimiento fascista que agrandaba al estado, pero,
sobre todo, se gestaba un grave peligro para la libertad: todo tendía a
sustituir la responsabilidad de cada persona de allegarse por sí misma su
bienestar y el de su familia, por una dependencia casi total en el bienestar que
podía emanar de un estado que era cada vez más envolvente. Durante
sus primeros 15 años ANFE realizó una tarea titánica en diversos medios en
defensa de la libertad. Empezaré, antes de mencionar algunas de las luchas que
desarrolló, indicando que era frecuente ver el nombre de ANFE encabezando la
toma de posiciones sobre diversos acontecimientos que amenazaban la vigencia de
la libertad y el sistema derecho en que se sustentaba la relación
estado-ciudadano. ANFE tenía una columna diaria en un importante medio de
prensa, pero también era frecuente que sus planteamientos aparecieran simultáneamente
en otros medios escritos. A menudo pagaba páginas enteras en los periódicos
para defender la libertad, principalmente en el campo económico.
Pero también se le escuchaba en la radio y hasta llegó a tener un
programa de televisión que en cierto momento dirigió aquel recordado pensador
costarricense por opción, el Dr. Constantino Láscariz, a quienes muchos
ciudadanos les prestaban una enorme atención. Diría que este fue un período
de enorme actividad anfista y que, como veremos luego, dio grandes frutos. No
omito manifestar su publicación de diversos libros y folletos, así como editar
una revista propia, en todos los cuales aparecían muy claras las propuestas
liberales de ANFE. También no debo dejar de mencionar que llevó a cabo
numerosas reuniones públicas, hoy conocidos como seminarios, en donde se promovía
la discusión seria de temas de importancia nacional. Creo
que vale la pena señalar algunas de las más importantes luchas que ANFE dio en
ese período, algunas con notorio éxito, mientras que en otras se fracasó, si
bien sus posiciones eran, en ese entonces tanto como ahora, las correctas y
siempre en defensa clara y firme del principio de la libertad. Una
batalla muy importante que ANFE dio fue a favor de la eliminación del monopolio
estatal de los depósitos en cuenta corriente de los bancos.
Era una tarea titánica, pues ANFE le llegaba al meollo de un problema
que era el epítome de la inconveniente concentración y fusión del poder político
con el económico. Esa lucha, que
se dio a finales de los años sesentas y no cristalizó sino casi hasta veinte años
después, sirvió de base para que gradualmente se introdujera algún grado de
competencia al monopolio bancario estatal. Valió la pena porque sembró la base
ideológica para luchar contra un sistema corrupto en el cual la banca -única y
estatal- estaba a disposición de los políticos de turno, sin que el ciudadano
tuviera posibilidades de elegir aquel lugar en donde pudiera adquirir recursos
financieros que le permitieran llevar a cabo sus negocios.
Ese pasar por los bancos monopolizadores del estado, tenía un costo para
el empresario, que no sólo era elevado, pero también, si no se era uno los
privilegiados que tenían acceso al crédito, le conducía a una tenebrosa
servidumbre política que, afortunadamente, ya es historia del pasado. También
ANFE luchó fuertemente contra los monopolios, no sólo públicos, sino
privados, como en su momento fue el caso de la Dos Pinos y de Lacsa o la Liga de
la Caña, aunque los éxitos aquí tal vez fueron pocos.
ANFE tuvo el privilegio de luchar por la apertura del monopolio de la
educación superior, que incluso impedía brindar dicho servicio a otras
empresas del estado distintas de la Universidad de Costa Rica.
El extremo llegaba a un grado tal que ese monopolio logró cerrar un bar
vecino llamado Taberna Universitaria, por el hecho de que había agregado el
adjetivo “Universitaria” a su nombre Taberna. La palabra
“universitaria/universidad” era un monopolio en manos del estado. Fue con la creación de la Universidad Autónoma de Centro América,
por gente muy ligada a la ANFE, cuando verdaderamente se rompió ese absurdo
monopolio estatal en 1975. También se tuvo algún grado de éxito en la lucha
por romper el monopolio de la Fábrica Nacional de Licores, si bien no en su prédica
por privatizarla. Asimismo, la ANFE se opuso fuertemente, incluso por medios
legales ante el tribunal constitucional, pero sin fortuna, a la creación del
monopolio estatal de combustibles derivados de petróleo, conocido como RECOPE,
el cual aún hoy en día le sigue causando daños al pueblo. Por
otra parte, casi desde su origen ANFE luchó por la competencia en los seguros.
El Instituto Nacional de Seguros fue un monopolio estatal creado en 1923 y en
estos momentos la esperanza de poder escoger libremente en ese campo aún pende
de una aprobación tortuosa que ha tenido el llamado Acuerdo de Libre Comercio
entre Centroamérica y los Estados Unidos (conocido como CAFTA).
Tal vez en estos días podamos celebrar este paso positivo en nuestro
ejercicio de la libertad. Algo
similar sucede con el monopolio de las telecomunicaciones, que formó parte del
monopolio del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) creado en 1948,
creado únicamente para monopolizar (con otros pocos productores menores) la
producción de electricidad, pero que en 1963 también pasó a tener el
monopolio de las telecomunicaciones. Gracias al CAFTA aún esperamos que esta
actividad, al igual que la de seguros, pueda gozar de un régimen de
competencia, pero eso aún no sucede con la producción de energía eléctrica,
pues continúa siendo monopolizada y apenas se posee una ligera pero a la fecha
frenada participación privada en dicha producción. ANFE
se ha opuesto siempre a los aumentos de impuestos, llamados paquetes, pues estos
suelen ser el camino fácil de un estado dispendioso que muy rara vez hace un
esfuerzo por poner orden en su gasto. Asimismo ANFE siempre ha luchado por
moderar ese usualmente desaforado gasto gubernamental, oponiéndose
principalmente a la creación de subsidios que no se ameritan y que usualmente
se otorgan más bien para beneficiar a algún grupo de privilegio, aunque lo
paga todo un pueblo. Igualmente
ANFE ha estado presente en luchas por introducir alguna forma de racionalidad,
en función de un legítimo interés público, a las estructuras formales del
gobierno, que en nuestro medio se caracterizan por la más diversa gama de
instituciones estatales, en un número que hasta a veces se hace difícil de
definir. Igual de memorable es la lucha que ANFE dio por eliminar prácticas
monetarias inconvenientes de carácter proteccionista, como sucedió con el caso
de los llamados recargos cambiarios y con los controles de cambio, prácticas
que, en su momento, el Banco Central llevó a cabo. ANFE siempre ha abogado por
un estricto control monetario a fin de evitar los diversos episodios
inflacionarios que tan dolorosamente hemos sufrido en nuestra historia. Hay
muchas, pero muchas, otras prácticas y políticas estatales contra las cuales
ANFE ha luchado a través de los años, pero no puedo reseñarlas todas, porque
esto casi sería de nunca acabar. Sí
puedo decirles que siempre lo ha hecho con gran madurez intelectual, con
claridad y con honestidad, en donde invariablemente ha estado presente el
principio de que la libertad es el único sustento de una vida civilizada y de
progreso humano. A
finales de los años setentas ANFE empezó un proceso de declinación que aún a
esta fecha tiene sus efectos. Después
de un período, que me atrevo a llamar “glorioso,” el cual toma casi dos décadas
y en donde ANFE expresó con pleno convencimiento y amplia difusión sus
posiciones sobre los temas más importantes que se debatían en el país, debate
en que, sin cortapisas, ejerció una enorme influencia, la institución inició
un período de decadencia, al menos comparativamente, el cual, en mi opinión,
todavía se manifiesta hoy en día. He
tratado de buscar explicaciones acerca del porqué de dicha declinación y me
atrevo a formular algunas que les voy a transmitir. Una,
me parece, es el relativo éxito que se venía observando de casi todo el
proceso de cuestionamiento del estatismo que ANFE había formulado. A pesar de
que muchas de las batallas no rindieron los frutos esperados en un primer
momento sino hasta muchos años después, se vislumbró la posibilidad de que
hubiera una evolución positiva hacia una mayor libertad, principalmente en los
campos económico y educativo. Tengo la impresión de que, para ese entonces,
ANFE se había convertido en una institución a la cual se le respetaba en sus
opiniones a la hora de que el aparato institucional evaluara la toma de
decisiones públicas. Al irse amortiguando el peso del estado en la economía, a
ANFE se le considero como de menor importancia en su razón de ser, pues las
ataduras estatales eran, al menos en apariencia, más flojas. Por
ello, no comparto la impresión de que en esos momentos de declinación relativa
de ANFE se daba una “disminución del optimismo y un aumento del pesimismo”.
Todo lo contrario, las grandes amenazas intelectuales a las posiciones de ANFE,
tal como lo fue el contenido de la propuesta estatista impulsada por un sector
del predominante Partido Liberación Nacional, a la cual se le conoce como Patio
de Agua, se habían visto desprestigiadas (en mucho por la demoledora crítica
que le formulara la misma ANFE) y si bien luego un candidato liberal muy cercano
a la ANFE había perdido las elecciones presidenciales a inicios de esa década,
no se le percibía como que fuera una consecuencia de las posiciones públicas
de la institución, sino más bien como el producto de un divisionismo político
malévolo y corrupto, que truncó las aspiraciones de que se pudiera tener un
gobierno “liberal” cercano al ideario anfista. Al
surgir un sentimiento de que la lucha por la libertad había ganado muchas
batallas (claro, bastante lejos de las necesarias) el apoyo requerido para
mantener con vigor a una institución como la ANFE, declinó relativamente.
Muchas personas perdieron el interés en ANFE y ello incidió incluso en su
membresía y su patrocinio y, como resultado, en sus ingresos. Otro
factor que creo intervino en que se generara este período de declinación de
ANFE fue que en el país empezaron a surgir muchas y diversas asociaciones
privadas que anteriormente no existían; asimismo, las existentes empezaron a
mostrar una mayor beligerancia. La
proliferación de las asociaciones empresariales llamadas cámaras, las cuales,
por su naturaleza, defienden el interés concreto de sus agremiados -y lo que
sucedió nos lo explica claramente la teoría de la elección pública o Public
Choice- hacía que la existencia de ANFE fuera mucho menos necesaria que antes,
no sólo por los acontecimientos a que acabo de referirme al inicio de esta
sección, sino sobre todo porque, en ocasiones, las posiciones de ANFE, de
defensa de una libertad para todos y no de algún interés gremial específico,
fueron mal vistas por quienes buscaban el logro de privilegios otorgados por el
estado. Un ejemplo de esto fue uno de los resultados que, en su momento, se
derivó de la posición que ANFE sostuvo sobre el tema del proteccionismo, el
cual iba en contra de intereses particulares, los que, si bien eran respetables,
se oponían a la libertad económica y a su derivado, el libre comercio que ANFE
siempre había predicado. Tal fue el caso del alejamiento de ANFE de sectores
azucareros y, en general, del industrial. Aprovecho
este momento para recordar un principio básico del pensamiento liberal y lo
hago en el mejor sentido Smithiano: es entendible la conducta humana que empuja
a la persona a buscar el interés propio. Por
ello, una empresa buscará obtener el máximo de ganancias, aunque signifique la
desaparición de la competencia. Esa
tendencia individual que se presenta en los mercados puede ser refrenada en
lograr su éxito tan sólo si hay un marco de competencia en que se desenvuelva
el capitalismo. Yo suelo decir: “Estoy en contra de todos los monopolios,
excepto del mío,” como una forma para indicar esta proclividad propia de los
humanos. Es la competencia la que permite que se dé una lucha desenfrenada de
las empresas por servir a las personas (consumidores). Esta hace que, si bien el
poder que puede tener una empresa permanece, la competencia lo refrena, lo
limita. Por eso necesitamos que haya un marco de libertad en que los
competidores pueden entrar o salir de él, según sea su conveniencia, pues eso
nos beneficia a todos. El problema se da cuando las empresas logran utilizar al
estado para que diseñe reglas en su favor.
De esta manera aumentan su poder, pues el estado está detrás de ellas.
Esta es la razón por la cual creemos en la libre empresa, pero en un marco de
competencia; porque ésta nos beneficia a todos al limitar o refrenar el poder
que alguien podría tener sobre todos y cada uno de nosotros. Al
surgir esas otras posibilidades de reflejar los intereses específicos
gremiales, aquella institución que defendía y promovía el marco de libertad
indispensable para que floreciera una empresa privada pujante, pasó a un
segundo lugar. Lo cierto es que, si bien hay todo derecho para defender el interés
propio, es necesario que alguna entidad pueda defender los principios generales
que nos deben cobijar y proteger a todos, dejando de lado el interés gremial o
sectorial. Asimismo,
debo señalar otro factor que, en mi opinión, incidió en la decadencia
relativa de ANFE y que vivió su cenit con la caída del Muro de Berlín. Me
refiero a lo que se ha denominado el fin de la guerra fría entre el socialismo
comunista y las democracias occidentales de mercado, orientadas a sistemas económicos
de decisión descentralizada. ANFE
obviamente era contraria a la visión comunista. Bajo la influencia de
intelectuales economistas de la llamada escuela Austriaca, tales como Ludwig von
Mises y Friedrich Hayek, quienes
habían visitado a la asociación y quienes siempre enfatizaron la imposibilidad
del cálculo en la economía socialista y, por ende, de su inviabilidad como un
sistema económico eficiente que algún día habría de sucumbir ante el triunfo
del capitalismo, la lucha de ANFE en contra del socialismo comunista casi
desapareció. La Historia le dio la razón, pero eso puede haber influido en que
la importancia de la lucha de ANFE se viera como de una menor importancia.
De
la misma manera, creo que ANFE en esa época se vio afectada por el cierre del
apoyo que importantes medios de comunicación le habían brindado a través de
los años. Cuando les conté que ANFE publicaba una columna diaria en un medio
periodístico clave del país, no exageraba; incluso en ocasiones la institución
se expresaba en varios medios al mismo tiempo.
El apoyo, que por más de treinta años se le dio, desapareció por la
necesidad de contar con el espacio que entonces tenía su columna para generar
ingresos a la firma. Debo indicar que había encuestas que señalaban que la
columna de ANFE era incluso más leída que el editorial de ese medio. Son
totalmente entendibles las razones que mediaron para dicha decisión por parte
de una empresa privada. Pero, a veces pienso si cosas como estas no son las que
dan pie al dictum de Lenin: “Por las cuerdas para ahorcar a los capitalistas,
no os preocupéis; ellos se encargarán de vendérnoslas”. El golpe que dicha
decisión le dio a las posibilidades de influencia de ANFE fue, en mi opinión,
demoledor. Por ello, aprovecho para agradecer profundamente el apoyo que hoy nos
dan dos medios escritos para divulgar nuestro ideario de libertad; me refiero a
los periódicos La Extra y el Financiero. Muchas
otras razones, incluso hasta de esa naturaleza personal tan compleja y variada,
permiten entender el decaimiento en que se vio sumido ANFE, pero ya he hablado
lo suficiente sobre lo pasado, por lo que prefiero proseguir brindando algunos
comentarios acerca de la forma en que hemos actuado recientemente, en un afán
de revitalizar a nuestra querida institución, y así poder encarar los serios y
preocupantes desafíos que en la actualidad enfrenta nuestra preciada libertad. Les
mencionaré algunas pocas cosas que hemos hecho recientemente, pues el informe
debidamente detallado espero presentarlo el próximo mes en la Asamblea de
Asociados de ANFE. Baste, por el
momento, señalar que hemos entrado en una profunda alianza con la Fundación
Friedrich Naumann para la Libertad, lo cual nos ha permitido llevar a cabo un
sinnúmero de actividades, tales como seminarios, foros, columnas periodísticas
y pronunciamientos públicos, en los que siempre hemos tenido como meta la
apertura a la competencia y el respeto a los derechos de propiedad de los
actores privados en la economía, como es el caso de la exploración petrolera,
del gas licuado, de la producción privada de electricidad.
De igual manera, mediante ellos siempre hemos buscado mejorar las
opciones de la gente a través de una mejor educación, en donde se haga uso del
potencial privado para brindarla de mejor forma. También hemos sido insistentes
en la necesidad de reformar un errático sistema cambiario que ha provocado no sólo
una limitación a la voluntad de escoger por parte del ciudadano, sino también
una alta inflación, la cual ha causado un serio daño principalmente a los
hogares más pobres del país. Asimismo hemos sido proponentes de un sistema
tributario moderno (el llamado “flat tax”) con el cual se eliminarían
onerosas aberraciones que hoy en día dan lugar a que sean sólo algunos quienes
paguen impuestos, sin dejar de lado el tema de la racionalidad en el gasto público.
Todo esto lo que indica es que el potencial nuestro es enorme y que tan sólo
requiere de un mayor dinamismo en su capacidad de exponerlo ante la ciudadanía. Pero,
para lograrlo, ANFE necesita tener mayor holgura en sus finanzas, las que, si
bien gracias al programa de benefactores que introducimos (y a quienes aprovecho
para agradecer su apoyo), hoy nos tiene en posibilidad de respirar del ahogo en
que nos encontrábamos. Pero aún no hay suficientes recursos para llevar a cabo
la labor necesaria, con algún grado de decoro y con posibilidades de tener éxito.
Mucho de esto pasa por aumentar el número de asociados y creo que parte
de la acción futura de ANFE, con su ayuda, debe ir en este sentido. Quiero,
para terminar y en ocasión de este seminario, decirles que nosotros, quienes
vinimos a la vida intelectual hace 50 años y que continuamos inclaudicables en
esta lucha, tenemos muy presentes las palabras que el Presidente Ronald Reagan
pronunció acerca de la libertad hace varios años y que, si bien las refirió a
los Estados Unidos, son igualmente válidas para nosotros, pues hoy motivan
nuestro actuar: “La libertad nunca está más lejos de extinguirse que en lo
que lo hace una generación. Nosotros
no se la pasamos a nuestros hijos por medio de la sangre de nuestras venas. Debe
lucharse por ella, protegida y pasada a ellos para que hagan lo mismo; si así
no lo hacemos, algún día pasaremos nuestro atardecer contándoles a nuestros
hijos y a los hijos de nuestros hijos cómo alguna vez fueron los Estados Unidos
(Costa Rica), en donde los hombres fueron libres.” Asegurarnos de ello ha sido
la razón de ser de la labor de ANFE en estos 50 años y que en esta ocasión
celebramos. Ni más ni menos, se trata de una tarea reservada a los humanos y no
sólo a los dioses, la de salvaguardar y fomentar la vigencia de la libertad en
nuestro país. Celebrar
otros 50 años de vida gloriosa en defensa de la libertad, ante tantas amenazas
que contra ella se vislumbran en un horizonte relativamente cercano, va a
depender fundamentalmente de cada uno de nosotros.
Estoy seguro que, tal como hasta hoy lo hemos hecho, unidos podremos
lograrlo. No son vanas las palabras
que el estadista irlandés John Philpot Curran nos legó en 1790: “La condición
bajo la cual Dios le dio la libertad al hombre es su eterna vigilancia”. Tan sólo
en nuestras manos está cumplir con esa condición. ANFE es un regazo para
depositar esas manos. Así honraremos el esfuerzo que hace 50 años empezaron
nuestros antecesores. Y que, ojalá,
orgullosos todos nuestros hijos celebren el centenario de la fundación de ANFE.
Muchas
gracias por su amable y gentil atención.
LA
POLITICA Y LA LIBERTAD EN COSTA RICA
Jaime Gutiérrez Góngora El
humorista George Burns dijo que “el secreto de un buen discurso es tener un
buen comienzo y un buen final y luego tratar de que el comienzo y el final estén
lo más cerca posible”. El comienzo de este discurso es que algo serio le
ocurre a Costa Rica. No levanta cabeza. No arranca. El final es que la libertad
hay que defenderla en el segundo en que
se vea amenazada porque recuperarla se torna muy difícil. Ahora les pido que me
tengan paciencia con lo que quiero decirles entre el principio y el final. Que
Costa Rica sea menos que la suma de sus partes le ha interesado a costarricenses
y extranjeros. Lo que más llama la atención a Montaner es que el desempeño
económico de este país es infinitamente inferior, por ejemplo, al de
holandeses y suizos que, asegura don Carlos Alberto, poseen actitudes
intelectuales y emocionales intercambiables con los ticos. Eric Rojo concluye
que “el proceso regulatorio y el exceso de instituciones causa una parálisis
virtual del país” y que “el sector privado está altamente frustrado porque
no puede competir”. El
ex presidente Miguel Ángel Rodríguez en su libro La
Solución Costarricense, señala problemas como que la sociedad tica tiene
una visión anticuada de la economía, que es populista, estatista,
proteccionista, proclive al asistencialismo y, sobre todo, que no quiere el
cambio porque resulta riesgoso. Por
su parte, el diario La Nación se pregunta “¿por qué, teniendo a mano tantas
ventajas, Costa Rica no rompe las cadenas del subdesarrollo? ¿Por qué no somos
un país desarrollado? ¿Qué nos detiene? ¿Qué nos queda de esta búsqueda?”
Y se contesta. “Nada, como es obvio, que no se haya expuesto anteriormente”
Pero el periódico se ve obligado a ofrecer alguna solución y acude a algo
intangible y declara: “La gran falla nacional se encuentra en la voluntad”.
Y ya está. Les repito que algo serio está pasando en Costa Rica. Para
Montaner, el curso que lleva este país lo hace concluir que “el conjunto de
la sociedad prefiere un aletargado destino tercermundista que pagar el alto
precio de vivir en una sociedad incómodamente estresada”. Mi
opinión es que todo comenzó o se acentuó con la Constitución del 49. La
culpa reside en que el socialismo tropical forjó en Costa Rica una cultura
populista que sedujo al pueblo a aceptar un concepto perverso: que se puede
obtener algo a cambio de nada. Peor que eso, que se le puede ofrecer al pueblo
lo esencial a cambio de nada: vivienda, educación, salud. Algo parecido sucedió
en Alemania con resultados igualmente desastrosos. Cuando incorporaron a los
alemanes del este a la República Federal, no hubo forma de asimilarlos a la
cultura de trabajo capitalista. La Alemania unida eventualmente confirmó que el
daño causado era irreversible y abandonó todo esfuerzo serio de reeducar a los
viejos. Los pensionaron y se concentraron en introducir a los jóvenes en la
cultura del trabajo de Occidente. El
pueblo tico aceptó una telaraña de leyes, reglamentos y controles y se le
aseguraba a la gente que estos eran el fundamento necesario para una vida mejor
y el pueblo le dio un histórico respaldo a este sistema. El costarricense llegó
a ver todo este espectáculo con naturalidad. Lo aceptaba porque se le decía
que las grandes empresas del Estado eran “de todos” y no “de unos pocos
para hacer más ricos a los ricos”. Se le agregaba al pueblo el estribillo
reconfortante de que si se detectaban fallas con el socialismo no importaba
porque se solucionaban con más socialismo y, además, que no olvidaran que
“las instituciones del Estado no pueden quebrar”. El antiyanquismo fue otra
característica de esta época. Se le presentó a este país la oportunidad de
explotar las enormes reservas de aluminio que tenía el subsuelo del cantón de
Pérez Zeledón en 1968. Solamente la inversión en el sector industrial de
ALCOA aumentaba en un 33% el monto total de la inversión en el sector
industrial. Pero
estudiantes, políticos fracasados y dirigentes sindicales, la intelectualidad
de izquierda lograron, efectivamente, que “las compañías gringas no sacaran
el aluminio de Pérez Zeledón.” El
resultado de este triunfo del populismo de izquierda fue que ya para junio del
2001, 120 de sus jóvenes cruzaban, como “mojados”,
el Río Grande movidos por la peor lacra social, el desempleo. ALCOA se fue para
Jamaica y en el 2004 la exportación de aluminio metálico de Jamaica fue
$879.737.000 que representó el 59.7% del valor total de sus exportaciones. Pero
todavía en abril de 1998, la Vicerrectoría de Acción Social de la Universidad
de Costa Rica convocó a un concurso con un premio de C100.000 para celebrar la
“manifestación estudiantil” que logró ese triunfo. La estela del Estado
grande perdura en Costa Rica. Estos mismos grupos fueron los abanderados contra
el tratado de libre comercio con Estados Unidos y, en el fondo, por el mismo
antiyanquismo. El
Estado grande condujo a una corrupción cada día más acentuada. Sus impulsores
acudieron entonces a una paralizante cascada de leyes contra la corrupción. Se
aseguró que los males del Estado grande no partían del sistema sino de la
corrupción. No sé si por casualidad, pero lo cierto es que ha habido una
relación de causa y efecto entre las leyes contra la corrupción y el
estancamiento del crecimiento económico. Hago
una larga cita de Eric Rojo. Dice: “en Costa Rica, el camino a la
transparencia está fundamentada en muy buenas intenciones, pero resulta todo lo
opuesto. El proceso regulatorio y el exceso de instituciones frustra al sector
privado porque no puede competir y deja el camino abierto a otros que son menos
transparentes y están dispuestos a ofrecer favores y a pagar. Las trabas solo
alimentan la corrupción. Nunca se eliminará la corrupción, pero cada paso que
se tome para simplificar los procesos hará menos fácil los actos de corrupción”.
El
proceso de legislar moralidad ha llegado a la charlatanería. Se emiten leyes,
como la ley de “Enriquecimiento Ilícito” que pretende terminar con la
corrupción obligando a los futuros aspirantes a la función pública a que
declaren hasta el número de ropa interior que tienen él y su señora para
compararlos con el número que tienen cuando termina su gestión. Imitando
a los burócratas internacionales de las Naciones Unidas, aquí en Costa Rica se
produjo una desaforada legislación de derechos. Costa Rica, sin que sus
intelectuales hicieran muchas preguntas, también reconoció el derecho a la
defensa. Pero la realidad es que la defensa no es un derecho generosamente
otorgado por un burócrata de Naciones Unidas sino un deber. Es más, es un
deber biológico. El
Estado grande costarricense también garantizaba el derecho al trabajo aunque
simultáneamente entorpecía la generación de fuentes de trabajo al estrujar la
clase empresarial. En el mundo nuevo, en Corea del Sur el trabajo no representó
un derecho sino que un deber. El Artículo 32 de la Constitución de ese
“tigre asiático” reza: “todos los ciudadanos tienen el deber de
trabajar”. ¿Qué consecuencias acarrea esa aparentemente irrelevante
diferencia? Entre otras, que en 1960, el ingreso anual per cápita de Costa Rica
era más del doble del de Corea del Sur y apenas 30 años más tarde, el ingreso
anual per cápita de Costa Rica era la mitad del de Corea del Sur. Esos países
descubrieron que hay que trabajar. Que lo esencial no se logra a cambio de nada. La
cuestión política central de nuestro tiempo, en Costa Rica igual que en otros
países, es realmente bastante sencilla. Robert Novak, amigo mío que hoy día
desafortunadamente está muy enfermo, la definió así: “¿prefiere Ud. la
libertad o el gobierno?” Agregó una idea que hubiera querido hacer mía:
“la hostilidad al gobierno es el principio de toda sabiduría”. La
emancipación del Estado grande es el imperativo político y moral de nuestro
tiempo. En
este tipo de acondicionamiento Orweliano mental y político del socialismo
tropical, el pueblo costarricense cedió parte de su libertad. Lo que tiene que
ver la política con la libertad en Costa Rica es que si las instituciones políticas
de este país no terminan con el Estado grande y ponen a Costa Rica en
condiciones de competir y derivar ventaja en el despiadado e irreversible orden
económico mundial, los jóvenes abandonarán el país. O enmendamos el país
“infinitamente inferior” que tenemos o nos quedamos sin jóvenes que tienen
la libertad y el deber de buscar mejores horizontes. Algo parecido a lo que
ocurrió hace décadas en Uruguay ya está sucediendo en varias partes de Costa
Rica, como en el cantón de Pérez Zeledón, que se ha quedado sin jóvenes. Ya
este país destaca en el mundo por la exportación de cerebros. El último
reporte global del Foro Económico Mundial del 2005 coloca a Costa Rica en el
puesto 20 en “fuga de cerebros” entre 104 países. Solo en 19 otros países
hay más fugas de cerebros. ¿Cómo
y cuando terminará el “aletargado destino tercermundista” y se libera el país
de la borrachera socialista? No será
a corto plazo que se le de vuelta al curso de medio siglo que lleva el país.
Sería engañoso esperar que la emancipación venga de la clase política que no
ha logrado darse cuenta del pecado original de la llamada generación del 49,
que partió de la premisa de que las
buenas intenciones son suficientes para alterar la realidad. Este estamento político,
intelectual y cultural sigue feliz en el entretenido pero desgastador e inútil
juego de partidos políticos que le tiene horror a las realidades y vive sólo
de las encuestas y de la próxima elección. Es
desgastador y hasta envilecedor escucharlos o leer lo que dicen. Evitan expresar
una convicción espontánea, natural, sencilla o clara. Hay cálculo por todo
lado. Ante cualquier desafío se pierde la autenticidad. Nadie parece real. El
embustero pomposo está de moda. Son hombres tan precavidos que condicionan cada
idea para no meter la pata y se escudan en la ambigüedad. Empatar es su mayor
virtud: si hablan de la virtud de la solidaridad, en la próxima frase hablan de
la virtud de la competitividad. Eso los convierte en personas “balanceadas”.
Pero, sobre todo, evitan, a toda costa, decidir. Y muchas veces, el lector no
logra discernir si quien habla o escribe está a favor o en contra de algo. Doy
un ejemplo de lo que ofrece un politólogo: “avanzar a una educación que
privilegie el pensamiento creativo…agilizar el aparato del Estado…combatir
eficazmente la corrupción…reconocer en cada uno de los demás a alguien
imprescindible para el buen funcionamiento del sistema total…que la diversidad
nos enriquece…que la tolerancia nos humaniza”. La
redención tampoco vendrá de los llamados intelectuales. Christine Lagarde,
ministra de finanzas del actual gobierno francés, una intelectual moderna le
aconsejó a su pueblo abandonar una “vieja costumbre nacional”. Le dijo a
los diputados en la Asamblea Nacional: “Francia es un país que piensa. Prácticamente
no existe una ideología que no hayamos convertido en una teoría. Tenemos en
nuestras bibliotecas suficiente material para hablar por siglos. Por eso es que
les quiero decir: ya es suficiente de pensar. Súbanse las mangas”. Los sacos
de arroz que El Salvador exporta a Costa Rica vienen con un sello que dice:
“Ticos vagos, trabajen”. Una
idea que oímos en este país de algunos políticos es que Costa Rica debe tocar
fondo para levantarnos de las cenizas. Se cita como ejemplo la forma en que
Europa salió favorecida después de haber sido destruida durante la Segunda
Guerra Mundial. El problema con esta idea es que su consecuencia más probable
es que nos abandonarían los jóvenes. Un
intelectual de izquierda ha expresado en público que “hay que darle a la
democracia una vacación de dos años”. No explicó cómo se logra esto sin
terminar con la paz, la libertad y el sufragio. Por cierto que la protección
del libre sufragio es lo único que ha causado que los costarricenses se maten
entre sí. Una
guerra cambia muchas cosas. El historiador Arthur Schlesinger dice que "la
Segunda Guerra Mundial llevó a los historiadores de mi generación a la
renuente conclusión de que existen algunos problemas, algunos estancamientos,
que solo la guerra puede resolver." O Frankel que dice que otro
estancamiento como la repugnancia moral de la esclavitud hizo la Guerra Civil
inevitable pero también necesaria. Pero Costa Rica no está para eso. No porque
los ticos seamos pacíficos como dicen algunos sino porque, como dijo don Pepe,
nos da mucha pereza pelear. Así es que tampoco debemos contar con una buena
guerra para encontrar el camino perdido. No
se trata de ser optimistas o pesimistas sobre el futuro. Se trata de sacudir el
país con una sana dosis de realismo. La solución al subdesarrollo de Costa
Rica vendrá cuando una serie de circunstancias no institucionales vengan a
cambiar el comportamiento de su pueblo. La prédica, los argumentos, los
partidos políticos, los seminarios, los intelectuales, la prensa, las leyes,
nada tendrá un efecto de orientar al pueblo hacia el progreso hasta que no vean
un ejemplo que puedan identificar como un modelo a imitar. Costa
Rica era habitada por un pueblo bueno e inocente encerrado física y mentalmente
en el ambiente pastoral de la Meseta Central casi hasta la mitad de la década
de los 50´s. Se formó las Líneas Aéreas Costarricenses con una diminuta
flota de viejos aviones de la Segunda Guerra Mundial y comenzaron los ticos a
conocer lo que por muchos años fue la meta turística y cultural de un pueblo
que se conectaba con el mundo: Miami. LACSA y la televisión fueron los
forjadores de la cultura del pueblo costarricense y no el Ministerio de Cultura
o el Ministerio de Educación. LACSA, la televisión y Miami incorporaron a
Costa Rica al mundo. Pero
hoy día, mientras Costa Rica no levanta cabeza, la Canciller alemana Merkel
califica a Panamá como una “potencia económica ascendente” y aseguró que
ese país podía pronto convertirse en el “Singapur de Centroamérica”. Su
pueblo quiere ser rico y está haciendo lo que otros países han hecho para ser
ricos. El 77% de los panameños aprobó, en un referéndum, adquirir una
deuda de $5.300 millones para la construcción del tercer juego de esclusas para
el Canal de Panamá con una importante participación de la empresa privada.
Esta suma es casi el doble de la deuda pública total de Costa Rica. Pero en
Costa Rica casi el 50% de los costarricenses, en un referéndum, votaron en
contra de aprobar un simple tratado comercial con el país que compra el 40% del
valor de nuestros productos de exportación.
Creo
que el auge de Panamá nos va a ayudar mucho porque es un ejemplo impactante que
está cerca de nuestro país y, por lo tanto, ameno a que un gran número de
costarricenses lo visiten y aprendan, como aprendieron de Miami. Cantinflas
expresó una profunda verdad sobre la vida económica de los pueblos. Dijo:
“Yo no quiero que me den, quiero que me pongan donde haiga”. Panamá ya se
está convirtiendo en una importante meta turística para los costarricenses. La
calidad de vida de los panameños eventualmente la comparará el pueblo con la
existencia tercermundista de este país, descubrirán lo importante que es para
sus vidas las consecuencias de que haiga. La realidad del pueblo panameño le
abrirá expectativas de todo tipo a los costarricenses. Esto será lo que, con
seguridad y no en teoría, llegará prestarle oídos a la libertad. Si
es que la libertad va a ser rescatada y el pueblo costarricense va a salir del
estancamiento económico en que se ha metido tendrá que salir, creo yo, por
medio de la educación que da la vida. Viéndose en el espejo de Panamá o El
Salvador, “en la universidad de todos: la calle” como dijo don Pepe Marín
Cañas. Quizá entonces sí responderá nuestra gente a un político serio y
visionario que le ofrezca un nuevo amanecer de la libertad política y económica. ¿Qué
tiene que ver la política con la libertad? Que fueron los políticos los que
crearon el Estado grande en Costa Rica. No fue una “revolución” de abajo
para arriba. Que en este Estado grande se le rindiera culto “lo social” en
vez de “la libertad personal”. Cuando Nando Trejos y ANFE defendían las
libertades individuales, los derechos de propiedad y la supremacía de la
sociedad civil, por ejemplo, se les trataba de desprestigiar como cavernícolas,
como agentes de la extrema derecha. Si se hablaba de “propiedad privada” había
que incluirle la coletilla de “con función social” para que no lo vieran a
uno con malos ojos. No se podía decir, por ejemplo, que el destino correcto del
Estado era servir al individuo. Ser “antisocialista” era castigado. Por
ejemplo, disminuía considerablemente la oportunidad de escalar posiciones académicas
en las universidades estatales o de obtener un empleo en el creciente enjambre
de instituciones estatales. La
emancipación del Estado grande surgirá de un proceso natural. Lento. Lo malo
de este abordaje, de dejar el desenlace en manos de las personas y no del Estado
es que la solución vendrá a largo plazo. Por eso es que este hito de nuestra
historia demuestra, para mí claramente, que hay que cuidar la libertad, porque
cuesta mucho recobrarla cuando se pierde.
Octubre
28, 2008
EL
DÉFICIT DEL BANCO CENTRAL: LO QUE SE VE Y LO QUE NO SE VE
Dr.
Juan Muñoz Giró Nos anuncia la prensa nacional con grandes titulares que el déficit del
Banco Central proyectado para el año 2008 será el menor de los últimos
veinticinco años. Y que con ello es probable que la presión inflacionaria sea
menor en los próximos meses puesto que el Banco Central no se verá en la
necesidad de emitir monedas y billetes para financiarse. Pues bien, comencemos
por reconocer que han sido largos veinticinco años en los que la sociedad
costarricense ha sufrido una carga impositiva y mal distribuida. La inflación la pagamos todos, pero con mayor proporción por los
costarricenses de menores ingresos. Parafraseando los ensayos del escritor francés
Bastiat, de mediados del siglo XIX, es menester analizar con detalle qué hay
detrás de tanta fanfarria. Hay cosas que se ven a simple vista, hay otras que
no s ven pero se sienten. Veamos lo que se ve. 1. El menor gasto del Banco Central se explica en muy buena medida por un
pago menor de intereses sobre la deuda bonificada del instituto emisor.
Efectivamente, el poder monopólico del Banco Central para determinar tasas de
interés en el mercado monetario lo llevó a reducirlas sustancialmente desde
hace casi dos años, al punto de que hoy todavía se mantienen en niveles por
debajo de la tasa de inflación. Con ese poder monopólico de la emisión y de
la fijación de la tasa de interés cualquiera puede hacer lo que quiera.
Incluso bajar artificialmente su gasto. 2. Por el lado de los ingresos, el Banco Central ha generado ganancias de
capital por el diferencial cambiario. Esto quiere decir que desde que interviene
en el mercado cambiario mediante la venta de divisas para defender el límite
superior de la banda cambiaria y evitar una mayor devaluación del colón, el
Banco Central ha estado vendiendo las divisas a precios que ya llegan a ¢ 560
por dólar. Divisas que las llegó a comprar, incluso, a ¢ 500 por dólar en el
primer trimestre del presente año. Es decir, el Banco Central, como buen
negociante que resultó ser en materia cambiaria, podría estar teniendo una
ganancia de capital de hasta ¢ 60 por dólar. Es un excelente margen de
ganancia equivalente al 12 por ciento por dólar, producto exclusivo de su
control monopólico de las bandas cambiarias. 3. También indica la fuente periodística, que la disminución del déficit
del Banco Central se explica por el traslado de ¢ 85.000 millones que realizara
el Ministerio de Hacienda. Ahora bien, para entender lo que no se ve de la reducción del déficit
del Banco Central es necesario partir de la premisa de que el déficit de la
Autoridad Monetaria se ha estacionado de diferentes formas en diferentes
sectores. Ahí está pero ya no solamente en la forma de inflación, sino de pérdidas
efectivas que enfrenan otros sectores de la sociedad. Veamos lo que no se ve. 1. Una tasa de interés menor a la tasa de inflación hace perder valor
al ahorro y a la riqueza de los costarricenses. No lo vemos porque la expresión
de los saldos monetarios se hace en colones nominales, no reales. Si los
balances de las personas y de las empresas se llevara en colones reales, veríamos
con claridad la magnitud de la pérdida en la que nos ha hecho incurrir el Banco
Central por la inflación que ha creado y por haber disminuido forzosamente las
tasas de interés. Aquí tenemos pérdidas que, de haberse mantenido una tasa de
interés real positiva, estarían reflejadas en el balance del Banco Central.
Pero ahora están abiertamente reflejadas en el balance contable de las
personas. 2. Continuamos con la tasa de interés. Al mantenerla en niveles reales
negativos, el Banco Central indujo a los costarricenses a adelantar su consumo
mediante el uso exagerado del crédito. En tanto que los bancos comerciales y
los emisores de crédito en general concedieran préstamos bajo la premisa de
una excesiva liquidez creada por el Banco Central, estaremos viendo aumentos de
la morosidad y liquidaciones de crédito, con lo cual los bancos y los deudores,
buenos y malos, incurrirán en pérdidas. 3. Todavía no queda claro cuál es el esquema cambiario vigente. Lo que
si está claro es que el Banco Central no fue consecuente con su idea original
de flotación administrada y más bien lo que provocó fue una expectativa de
devaluación fuerte que llevó el tipo de cambio a una variación de más del 12
por ciento en dos meses. Las personas que no pudieron protegerse de esta
devaluación, los de ingresos en colones, con su riqueza expresada en colones,
sufrieron la peor pérdida desde la Administración Carazo, que ya es mucho
decir. Perdimos la mayoría de los costarricenses. Ganaron algunos cuantos
inversionistas y todos los exportadores. El Banco Central reporta ganancias
expoliadas a los costarricenses que generan su actividad en colones y que no
pertenecen precisamente al estrato superior de ingresos. Aquí hay otra pérdida
que no se lleva en los registros personales pero que destruyó riqueza y
bienestar personal. 4. La contribución del Ministerio de Hacienda para paliar el déficit
del Banco Central compite abiertamente con la mejora de la infraestructura vial,
de la infraestructura educativa, de la mejora en tantos renglones de pobreza de
la sociedad costarricense. El costo de oportunidad de estos recursos es
inimaginablemente alto en términos de hacer crecer a las personas pobres. El déficit del Banco Central se salió de su estacionamiento en el sótano
de la institución para estacionarse al frente de la casa de cada uno de
nosotros. Toma la forma de pérdidas en el valor de nuestros ahorros, de
nuestros fondos de pensiones, de nuestra capacidad de compra, en la necesidad de
buscar más fuentes de ingresos, en fin, de una mayor zozobra en el diario
vivir. No nos dejemos de preguntar, entonces, para qué sirve el Banco Central
de Costa Rica. Ustedes ya saben la respuesta. *Vicepresidente
de ANFE
LA
ECONOMÍA DE PAPEL Luis
E. Loría* ¿Por
qué la economía se ve tan bien en el papel y tan mal desde la calle? Por
un lado, porque los encargados de la política económica, que juegan y
experimentan con una economía de papel, hacen sus mejores esfuerzos para
convencernos de que todo marcha muy bien. Nos dicen que ven luz al final del túnel
y que, ahora sí, parece que el tipo de cambio, los intereses y la inflación
están alcanzando niveles óptimos. Por otro lado, en contraste, la economía
desde la calle se ve muy mal: los costarricenses en sus hogares ven cómo cada día
les alcanza menos el dinero para cubrir sus necesidades básicas. Muchos han
recortado una o dos comidas al día y no pueden hacer frente al pago de sus préstamos.
Los empresarios no consiguen crédito para capital de trabajo, han frenado las
inversiones por la incertidumbre que rodea el manejo de la política cambiaria
(manipulación en un mercado ineficiente) y la inminente desaceleración de la
economía. Esta realidad empuja a un número cada vez mayor de hogares a la
pobreza y empresas a la quiebra. En
momentos en que las principales economías del mundo trabajan para apoyar
decididamente la economía de los hogares, mantener a flote al sector
productivo, particularmente pequeñas y mediana empresas, fomentar la creación
de nuevas fuentes de trabajo y evitar la contracción del
crédito, resulta muy difícil comprender por qué los principales
encargados del manejo económico local celebran la desaceleración de la economía
y hablan de la necesidad de más impuestos. Los problemas que pesan sobre la
economía de la calle—que es la economía de verdad—no son consecuencia,
como argumenta el discurso oficial, de lo que ocurre en el resto del mundo.
Estos, por el contrario, encuentran su origen en el fracasado experimento de
bandas cambiarias y sus costos relacionados, a los cuales, graciosamente, el
Banco Central (BCCR) se refiere como “proceso de aprendizaje”. Es
necesario blindar nuestra economía para eliminar la posibilidad de otros
experimentos empobrecedores por parte del BCCR y sentar las bases para la
reactivación de la producción. Para tal efecto, se prepara un proyecto de Ley
de Responsabilidad Monetaria y Reactivación Económica. Entre sus
principales elementos, se elimina la posibilidad de emitir moneda local (elimina
componente local del riesgo inflacionario y contribuye a la disciplina fiscal),
se adopta una moneda fuerte internacional para el manejo de las transacciones
del Estado, se elimina la intervención del BCCR en el mercado cambiario
(elimina el riesgo cambiario) y se asegura la libertad de los individuos para
establecer contratos y realizar transacciones en cualquier moneda. Todo lo
anterior contribuirá a que las autoridades económicas locales presten mayor
atención a cómo solucionar los problemas de la economía de la calle en lugar
de seguir jugando con una economía de papel. *Investigador,
Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, lloria@strategic-la.com
Entrevista al catedrático español en Economía de la
Universidad de Columbia Xavier Sala i Martín (Ciudad de Nueva York, 23 de
setiembre del 2008) Pregunta:
Se ha puesto de moda hablar de "Regulación" y "Supervisión"
y de "Intervención Pública" y de "Fracaso del
Liberalismo". ¿Es el episodio actual un fracaso del liberalismo y un
triunfo del intervencionismo? Respuesta: Para responder esta pregunta hace falta
entender cual es el problema y que lo ha originado. El origen de la crisis
financiera actual se remonta al 2000-2001, después de la caída de la burbuja
de las punto-com. Entonces, para evitar que la bolsa bajase, el supuesto gran
"Maestro" (Allan Greenspan) rebajó los tipos de interés a casi cero.
El objetivo de Greenspan era que la gente no saliese disparada de la bolsa y se
fuese al campo de los bonos de rentabilidad fija (cosa que hundiría todavía más
la bolsa) y, por tanto, hizo que la rentabilidad fija fuese casi nula. Esto hizo que los créditos hipotecarios
"normales" no fuesen interesantes (porque daban un interés de casi
cero) y los bancos se tuviesen que buscar la vida en otros mercados. Uno de
estos mercados resultó ser el de la gente con riesgo elevado de no devolver el
dinero, es decir, el sector "subprime" o gente con bajos ingresos y
con dificultades para devolver la hipoteca. Como esta gente no encontraba un
financiamiento "normal", se les pudo dejar prestado a un tipo de interés
un poco mas elevado. Por tanto, por un lado tenemos que el primer problema (el
de las subprime) no lo causa el libre mercado, sino el representante del estado
en la política monetaria: el banco central de los Estados Unidos (el banco de
la reserva federal) con el gran Greenspan en cabeza. El segundo gran problema
que tenemos ahora es el de la excesiva seguridad de los bancos. Es decir, cuando
los bancos dan un crédito, no se quedan el contrato de la hipoteca en un cajón
sino que lo empaquetan con otras hipotecas, crean un nuevo activo financiero con
grupos de hipotecas y lo venden a algún inversor a cambio de dinero. Este
dinero el banco lo vuelve a prestar en forma de crédito hipotecario a otras
familias y las hipotecas resultantes se vuelven a empaquetar y se vuelven a
vender. Esto se hace una, dos, tres, cien y mil veces. La titulización, que los
bancos han hecho siempre, ahora ha sido de forma acelerada y exagerada. ¿Os
preguntáis porqué? Pues hay diversas explicaciones. Una es, de nuevo, que los
tipos de interés eran casi cero de forma que los bancos apostaron por dar créditos
(a familias subprimes) con pequeños márgenes y, por tanto, si el margen era
pequeño, lo que se tenia que hacer era multiplicar el número de créditos. Es
decir, el modelo de negocio pasa a ser de "pocas ganancias por hipoteca...
pero damos muchas hipotecas". Una segunda razón que induce a los bancos a asegurar los
créditos es la normativa de Basilea. La regulación de Basilea obliga a los
bancos a tener unas básculas donde la cantidad de créditos concedidos sea solo
una pequeña proporción del capital del banco. Esta norma, en principio, tendría
que impedir que los bancos diesen demasiados créditos. Pero los bancos
encontraron la manera de saltarse la norma. El banco crea un fondo de inversión separado del banco
(que se llama "conducido"). Este fondo va al mercado monetario, pide
un crédito y con el dinero compra los paquetes de hipotecas al banco original.
Fijaros que con esta operación, el balance del banco queda sin "créditos
concedidos" y, en cambio, tiene dinero en la caja. La proporción de
"créditos concedidos en relación a capital" pasa a ser cero y el
banco pasa a cumplir el requerimiento de Basilea, la cual cosa le permite volver
a conceder créditos. El banco, pues, hincha la bola de nieve, pero es a base de
crear estas instituciones paralelas (los "conducidos") que cada vez
están más endeudadas. Conclusión, la aseguración masiva, que es uno de los
grandes problemas de la crisis actual, no solo no ha sido evitada por la
regulación sino que ha estado CAUSADA por la regulación. Es mas, la normativa
de Basilea está contribuyendo a empeorar la crisis. ¿Por qué? Seguimos
el hilo del argumento. Si la proporción entre créditos concedidos en relación
al capital del banco tiene que estar por debajo de un determinado número,
cuando el banco empieza a descapitalizarse (por culpa de la crisis), deja de
cumplir el objetivo de Basilea. Pregunta:
¿Más regulación y más intervencionismo, arreglarán el problema? Respuesta: Yo pienso que no. Fijémonos en tres ejemplos
sacados de la crisis actual. ¿Quiénes son (o eran) las instituciones
financieras mas reguladas y más supervisadas del planeta tierra? ¿Adivinan?
Pues Fannie Mae y Freddie Mac. De hecho, estaban tan reguladas y supervisadas
que hasta se llamaban "Instituciones Tuteladas por el Gobierno" (en
inglés, Government Sponsored Entities o GSE). No hace falta decir que estas dos instituciones están en
medio del problema ya que se dedicaron a comprar hipotecas por encima de sus
posibilidades y a asegurar a inversores compradores de paquetes de hipotecas por
encima de lo que era prudente. TODO ESTO CON LA SUPERVISION CONSTANTE DEL US
SENATE BANKING COMMITTEE (Comité Bancario del Senado Norteamericano) presidido
por el demócrata de Connecticut, Chris Dodd. Por tanto, ni la supervisión ni la tutela extrema a la
que han estado sometidas Fannie Mae y Freddie Mac han evitado la toma de
decisiones erróneas y extremadamente arriesgadas. Siendo así, que nos hace
pensar si la nueva regulación que se quiere imponer al resto del sistema
financiero funcionará. Nota: los defensores del mercado hace años que están
pidiendo al Senado que deje de intervenir porque esta intervención y protección
constante hacía que los líderes de FM y FM se arriesguen demasiado. Al final
tenían razón. Nota: La Oficina de Economía de la Casa Blanca pidió hasta 17
veces que se redujese la intervención desde el 2001. (http://www.whitehouse.gov/news/releases/2008/09/20080919-15.html) Segundo ejemplo, en comparación con otros sectores del
sistema financiero, la banca de inversiones está bastante regulada. ¿Recordáis
la novela de Sherlock Holmes "El misterio de Silver Blaze"? El
caballo Silver Blaze muere asesinado. Después de descartar a distintos
sospechosos, Sherlock Holmes le dice a Watson: "¿No encuentra extraño el
comportamiento del perro?" Y el Dr. Watson contesta: "¡Pero si el
perro no ladró en toda la noche!". "¡Exactamente!", dijo
Holmes, "y esto es lo que es realmente extraño. Si el asesino hubiese sido
un desconocido, el perro hubieses ladrado y como no ladró, el asesino tiene que
ser el cuidador del perro". Pues bien, hay un sector que está muy poco regulado y
que, al no sufrir demasiados problemas en esta crisis nos demuestra que la misma
no está causada por la falta de regulación. Me refiero a los "hedge
funds". El grado de regulación y de supervisión estatal a la que están
sujetos estos fondos es muy inferior a la regulación y supervisión a la que se
somete a la banca de inversiones. Esta es otra prueba de que mas regulación no
es garantía de menos crisis futuras. Pregunta:
Dicho esto, toda esta gente que propone mas regulación a partir de ahora, ¿exactamente
que reglas proponen y quien se supone que ha de poner estas reglas? Respuesta: El experimento comunista demuestra que no hay
ningún burócrata, ningún funcionario, ni ningún político capaz de diseñar
un sistema perfecto que tenga en cuenta todas las eventualidades posibles. Lo
mismo ocurre en los Estados Unidos, que puede que a partir de ahora esté tan
intervenido y con tanto poder por parte del Estado que se tendrán que llamar
"Unión de Repúblicas Socialistas de América". Esto también es aplicable al sector financiero: ningún
burócrata, ningún funcionario, ni ningún senador del Comité de Banca sabe cómo
reaccionaran los inversores frente las nuevas regulaciones, qué tipo de
productos financieros se inventaran para saltarse las reglas. De la misma forma
que se inventaron los "conducidos" para saltarse las reglas de
Basilea. Tampoco saben por dónde vendrá la próxima crisis. Esta crisis ha
cogido desprevenidos a los mejores expertos financieros del mundo. Los propios
directores generales de los bancos -y eso que se jugaban mucho- han terminado
perdiendo todas sus fortunas. ¿Alguien cree de verdad que un burócrata que
trabaja de 9 a 5 en una oficina gris de Washington será capaz de diseñar un
sistema regulador que evite una crisis que los expertos más expertos del mundo
mundial no pueden ver a 12 meses vista? Una pregunta para mis amigos de izquierdas (digo
"amigos" de forma retórica ya que yo no tengo amigos de izquierdas
aunque mi hermana, en su descripción del facebook dice que lo es): Exactamente,
¿cómo hubiesen regulado para evitar la crisis subprime? ¿Hubiesen hecho una
ley que impidiese prestar dinero a las familias denominadas
"subprime"? Supongo que saben que las familias subprime son familias
pobres. Se dan cuenta de que esta ley habría de decir algo como: "Los
bancos solo podrán dejar dinero a los ricos; los pobres, por tanto, estarán
condenados a no poder comprar una casa propia a no ser que previamente hayan
ahorrado durante 30 años". Y después dicen que los progresistas defienden
los intereses de los pobres. Pregunta:
¿Es bueno el plan Bush para salir de la crisis? ¿Conseguirá los resultados
deseados? Respuesta: En pocas palabras, el plan Bush consiste en
crear una institución pública, dotada de 700.000 millones de dólares, para
comprar todos los activos que tienen hipotecas como garantía y que, como las
hipotecas no se cobrarán, tienen un "valor de mercado muy bajo" (la
clave aquí es "muy bajo"). De esta forma, esperan recapitalizar los
bancos -que recibirán dinero del Gobierno- y "limpiarán" las
balanzas de los bancos de los "agujeros" que tienen (un
"agujero" es un activo con un elevado valor contable pero que a la
hora de venderlo en el mercado abierto su precio es "muy bajo"). Una pregunta que nos tenemos que hacer es: en el mundo hay
trillones de dólares que buscan ser invertidos, desde "hedge funds"
hasta "sovereign wealth funds" (fondos creados por los gobiernos de
los países productores de petróleo y de los gobiernos de China y Singapur para
ser invertidos en otros sectores en el extranjero). Si hay tanto dinero por
invertir, ¿por qué no compran estos activos de los bancos que tienen un
"valor de mercado muy bajo"? Si están a precio de saldo, sería un
gran negocio, ¿no? En otras
palabras, ¿por qué no se hace una recapitalización "privada" de los
bancos? (Respuesta: No los compran porque los bancos se niegan a vender a precio
de saldo. Es decir, no aceptan que el valor de mercado sea "muy bajo"
para los potenciales compradores. Y como no hay acuerdo no hay venta. Dado que los bancos se niegan a aceptar las ofertas
privadas hechas a un precio "bajo" por sus activos tóxicos, ¿qué
hace pensar a Hank Paulson que aceptarán el "precio de mercado" del
que habla su propuesta? La respuesta: ¡no lo aceptarán!, es decir, el Gobierno
-realmente deberíamos decir el contribuyente- deberá pagar un precio POR
ENCIMA DEL MERCADO. Dicho de otra forma, los impuestos de los contribuyentes serán
como un subsidio para los financieros de Wall Street. Esto no es solo injusto (la gente pobre subsidiando
a la gente rica) sino que genera una inestabilidad macroeconómica peligrosa ya
que, a corto plazo, estos 700.000 millones de dólares vendrán en forma de
deuda -el gobierno no tiene el dinero a corto plazo y por tanto deberá pedir
prestado-, hecho que presionará a la alza los tipos de interés mundiales (de
entrada hoy el Euribor ya ha batido el record de la historia, con el prejuicio
que esto causa a todas las familias del mundo que tienen hipotecas). Pero esto no es todo. Todavía está el problema del
azar moral. Que no es un problema de ahora pero será un problema en el futuro.
De la misma forma que para salir de la crisis del 2001 se asentaron las bases de
la burbuja que ha desembocado en la crisis financiera actual, la intervención pública
masiva de ahora, proporciona calma a los mercados -que como he dicho al
principio, han de ser ignorados- y esperanza, e incluso puede evitar una
profunda recesión, pero puede estar sentando las bases para la futura crisis:
está diciendo a los inversores que, en última instancia, siempre estará papá
Estado para salvar el culo de los que se arriesgan demasiado. Es decir, el plan
de Bush, además de ser caro y crear inestabilidad macroeconómica, puede estar
sembrando la semilla de una futura crisis económica. Pregunta:
¿Hace falta realmente reformar el sistema? ¿Tan mal está la cosa? Respuesta: Yo no estoy tan seguro. Sí, es cierto,
hay familias subprime que no pueden pagar las hipotecas, pero la inmensa mayoría
de estas familias POBRES ha accedido a la vivienda en propiedad, no gracias a un
programa de caridad del gobierno sino gracias al mercado y al sistema
financiero. Es cierto, hay bancos que se han aventurado
demasiado. Pero gracias a las innovaciones financieras como los CDOs, que
permiten a las empresas pedir prestado dando como garantía una determinada
fuente de ingresos –en lugar de dar como garantía todo el capital de la
empresa-, lo cual ha permitido a estas empresas poder financiar proyectos con
costes financieros muy inferiores. Esto ha generado lugares de trabajo, riqueza
y progreso. Es cierto, hay crisis ahora. Pero no debemos olvidar
que hemos disfrutado de un periodo de crecimiento continuado durante ¡¡¡17 años
seguidos!!! Conclusión: para evaluar si hacen falta profundas
reformas del sistema económico, no solo se han de analizar los problemas
actuales, que claramente los hay, sino que hemos de mirar todos los aspectos
positivos que ha tenido el sistema, que del mismo modo y claramente los hay.
Puede que se hubiesen que cambiar -no añadir- algunas reglas, sobre todo
aquella que obliga a los bancos a vender los créditos cuando viene una crisis
económica, pero no hace falta ponerse nervioso porque el sistema que tenemos ya
funciona suficientemente bien. Preparado por Francisco Avilés. San José, Costa
Rica.
GESTION LOCAL Y DESARROLLO
APUNTES PARA UNA EXPOSICION SOBRE DOLARIZACION
Seminario sobre dolarización realizado
el 20 de octubre del 2008 Me
imagino que los organizadores de este seminario habría pensando en invitar a
don Jorge Corrales porque no les iba a cobrar nada,
Cierto, pero como dice el dicho entre los economistas, no existe tal cosa
como un almuerzo gratis. Voy a aprovecharme que en esta ocasión hay reunida una
gran cantidad de personas, para hacerles una invitación. Como
tal vez algunos sabrán, este año la Asociación Nacional de Fomento Económico
–la ANFE- cumple 50 años de haber sido fundada. Por este motivo hemos
organizado –vayan tomando apuntes de esto- el próximo martes 28 de octubre de
8 a 3 de la tarde un seminario que lleva como título “Amenazas a la libertad
y la democracia en América Latina”. Se realizará en el Country Club y –la
mejor noticia- es totalmente gratis, incluyendo el almuerzo.
En dicha ocasión expondrán dos destacados intelectuales
extranjeros, los señores Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Sabino.
El primero lo hará durante el almuerzo y expondrá sobre el mismo nombre
del seminario. Para quienes no han
oído hablar de don Plinio Apuleyo, es un colombiano quien reside en España, es
politólogo de la Universidad de la Sorbona de París.
En 1979 obtuvo el Premio Plaza y Janés con el libro “Años de Fuga.”
Coautor con Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa de “El Manual
del Perfecto Idiota Latinoamericano,” luego ampliado como “El Regreso del
Idiota,” en el cual desnuda las prácticas ilusas de los populistas en América
Latina. Por su parte, el Doctor Carlos Sabino es un sociólogo
y economista argentino, hoy profesor de esas materias y de historia en la
Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Asimismo, fue profesor de economía
en la Universidad Central de Venezuela. Entre sus publicaciones destacan “De Cómo
un Estado Rico Nos Llevó a la Pobreza,” “El Fracaso del Intervencionismo:
Apertura y Libre Mercado en América Latina,” y “Todos Nos Equivocamos,”
en que narra su evolución personal desde el intervencionismo y el estatismo
hacia la libertad. Otro expositor de ese seminario es el Dr. Oscar Alvarez
Araya, representante en Costa Rica de la Red Latinoamericana del Movimiento
Mundial para la Democracia y autor de los libros “Pensamiento Humanista
Centroamericano,” “Pensamientos de Fin de Siglo,” entre muchos otros.
Asimismo, expondrá el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora,
autor de los libros, “Cómo las Democracias Pierden la Paz,” Libertad de
Prensa y Seguridad Nacional,” y próximos a salir “Palabras Adulteradas:
Violencia, Paz, Defensa y Fuerza,” y “La Solitaria Lucha de Churchill por la
Paz,” además de columnista en medios de prensa nacionales y extranjeros. Don
Jaime ha sido galardonado con el Premio a la Libertad que ANFE otorgó en este año
2008. También expondrá el conocido abogado, economista y
columnista del Periódico La Nación, Dr. Jorge Guardia, ex Presidente de ANFE,
cuyo tema es “Ausencia de Libertad en la Políticas de Costa Rica”, así
como este servidor, quien expondrá sobre “ANFE: 50 años en defensa de la
libertad”. Nada más les ruego que hagan su reservación (o la de
alguno o algunos amigos que quieran invitar) lo más pronto posible pues el cupo
es limitado a los teléfonos de ANFE –apunten- 2253 4460, 2224 7350, 2253 4497
o 8376 1947. Nos sentiremos
honrados la presencia de Ustedes. Ahora
sí. Hablemos algunas cosas sobre
dolarización. Tengo
presentes tres fuentes que en su momento señalaron su preocupación por el
grado de dolarización de la economía costarricense: una es el Fitch Ratings
del 2006; otra es un informe del 2003 sobre Costa Rica del Fondo Monetario
Internacional, el cual señala que el 60% del crédito al sector privado estaba
dolarizado, indicando una importante vulnerabilidad de la economía y, en tercer
lugar, el Country Report de Costa Rica del 2006 del Fondo Monetario, que indica
que “la dolarización de los depósitos y el crédito en el sector financiero
son aún altos (aunque dice que parece que se han nivelado).” En
esas diferentes instancias el FMI pedía a las autoridades económicas
nacionales que tomaran acciones para des-dolarizar nuestra economía. Casi a
finales del 2006, las autoridades del Banco Central intentaron lograrlo,
sustentadas en la política cambiaria escogida de bandas, pero el hecho de que
el tipo de cambio se pegó al piso de la banda cambiaria, hizo muy poco por
estimular la des-dolarización buscada. Por
el contrario, ante claras presiones en el mercado por una revaluación del colón,
aumentó su demanda, en mucho por la expectativa de tener una ganancia de
capital con esa apreciación esperada del colón. Al fin y al cabo, eso no era
lo que el Fondo Monetario anhelaba, pues ellos, al igual que las autoridades del
Banco Central, dizque para recuperar sus posibilidades de ejercer política
monetaria, lo que pretendían era que el tipo de cambio buscara naturalmente un
equilibrio entre oferta y demanda, pero que oscilara dentro de una banda
cambiaria. Así pretendían controlar la inflación, mediante lo que se ha
denominado horriblemente como “inflation targeting”. Pero,
al ir adquiriendo el Banco Central todas las reservas que ingresaban al país
para evitar una revalorización del colón, dio lugar a que la ciudadanía
actuara en contra de la des-dolarización que quería el Banco Central.
Como sabemos, el tipo de cambio rebotó y en medio de una serie de
experimentos con formas o regímenes cambiarios, hemos terminado como al
principio: una simple mini devaluación del colón, porque, si bien nos dicen
que vivimos bajo un régimen cambiario de bandas, lo cierto es que el tipo de
cambio viene pegado desde hace un buen tiempo al límite superior de la banda, límite
que se ajusta diariamente en seis centavos. ¿Y
que ha pasado con la dolarización o des-dolarización que pretendían el Banco
Central y el Fondo Monetario? Pues todo ha ido volviendo a como estábamos al
principio; los ciudadanos (testarudos que somos, nos dirá algún burócrata) se
han vuelto a dolarizar. Veamos
los datos siguientes que nos permiten algún grado de comparación en el tiempo
de un indicador de la dolarización en Costa Rica. Me refiero a la liquidez en
moneda extranjera como proporción de la liquidez total en el Sistema Bancario
Nacional (en sencillo: básicamente qué estamos haciendo con nuestros depósitos
en los bancos del país; si los tenemos en dólares o en colones).
¿Recuerdan las fechas de aquellos tres reportes sobre dolarización en
Costa Rica? Uno del Fondo en el 2003; el segundo de Fitch Ratings de octubre del
2006 y el tercero también del Fondo publicado en noviembre del 2006 y en el
cual los datos correspondientes son para enero del 2006.
Bueno,
veamos las siguientes cifras sobre la proporción de la liquidez en moneda
extranjera del Sistema Bancario Nacional en las fechas –aproximadas-a esos
tres informes. Para el 2003 tomo la mitad de ese año: en junio fue de un 45.7%.
En la misma fecha en que Fitch publicó su informe, en octubre del 2006,
la proporción era de un 49.4% y en el caso del tercer informe (el segundo del
Fondo), en enero del 2006 la proporción correspondiente fue de un 50.7% y en el
momento en que se editó el informe –noviembre del 2006- fue de un 48.8%. Lo
más interesante es que las medidas des-dolarizadoras del Banco Central se
empezaron a tomar a finales de ese último año (diciembre 2006), cuando la
proporción era de un 46.9%. Déjenme
informarles que la proporción a setiembre del 2008 había ascendido a un 45.7%,
luego de que en el período en que supuestamente el Banco Central tenía en pie
las políticas para la des-dolarización, llegó
a su nivel más bajo en marzo del 2008, de un 39.1%. Todo
esto lo que nos indica es que paulatinamente nos hemos vuelto a dolarizar y no
es sino un indicio del fracaso de la política de des-dolarización que el Banco
Central ha intentado mediante sus políticas cambiarias y, agrego, indica la
desconfianza que hay en el país acerca del Banco Central. ¿Cómo
iba a ser otro el resultado? Hemos tenido un aumento significativo de la inflación
en los últimos tiempos, incluso por encima de aquella permanentemente incómoda
de alrededor de un 10% durante las últimas dos décadas, que ha erosionado el
valor de nuestra moneda. Simplemente
los ciudadanos hemos ido gradualmente buscando una moneda que no nos haga perder
el valor al grado en que lo ha hecho el colón y que ha significado enormes
costos para protegernos de esa pérdida. Esa
inflación, recientemente incrementado en mucho por la errática política
cambiaria, no parece que podrá ser dominada con el paso del tiempo, pues el déficit
monstruoso del Banco Central y la emisión que ello conlleva de nuevo generarán
presiones inflacionarias. Llevamos
casi 30 años de inflación sostenida. Debo aclarar algo sobre ese déficit del
Banco Central: si bien este año ha disminuido, se ha debido fundamentalmente a
dos razones. La primera, que el Banco ha mantenido una política artificial de
bajas tasas de interés, con el cual ha reducido el costo de sus pérdidas y, la
otra, que ha estado vendiendo reservas de dólares a un precio más alto del que
las compró; esto es, ha tenido ganancias por la venta de las divisas. Pero que
el déficit a largo plazo del Banco Central va a seguir siendo enorme, no tengan
duda de ello, lo cual significa que, a largo plazo e independiente de vaivenes
momentáneos, la tasa de inflación elevada va a perdurar Más
recientemente el Banco Central, mediante el uso de reservas monetarias
internacionales, ha venido manteniendo artificialmente un tipo de cambio, pues
con ello trata de evitar una mayor devaluación del colón y la inflación que
suele acompañarla. De abril a la
fecha el Banco Central ha perdido más de $1.100 millones de dólares y hoy
muchos nos preguntamos, con toda razón, ¿hasta cuándo el Banco Central podrá
sostener ese juego, en especial cuando uno observa como nuestros ciudadanos
vuelven a dolarizarse, tal como lo acabamos de ver en las cifras que les presenté? El
caso a favor de la dolarización, en mi opinión, sigue siendo igualmente fuerte
a como lo fue hace seis meses o un año y no voy a repetir todos los argumentos
que en su favor he expuesto en diversas ocasiones. Hoy en día, ante las
circunstancias que hemos visto se desenvuelve la economía mundial y,
particularmente, la estadounidense, algunas personas, creo que con toda razón
para hacerlo, han dicho que dolarizar sería un problema. Ante esto me permito
formular tres comentarios. Primero, los costarricenses siguen prefiriendo el dólar
a la moneda nacional. Los datos que
expuse antes lo confirman. Simplemente podrían ver a la dolarización como un
mal menor comparado con verse forzados a usar el colón como moneda de curso
legal. En segundo lugar, si no nos pareciera el dólar como moneda, deberíamos
estar en libertad de escoger aquella que nos parezca, pero la cual hemos
escogido asumiendo los riesgos que eso puede implicar y no como resultado de una
imposición legal, que nos impide protegernos por una moneda que no parece
brindarnos la seguridad que requerimos. Y, tercero, que aún en estos tiempos
procelosos en la economía mundial, el dólar sigue aumentando su precio con
respecto a otras monedas, lo cual puede ser un indicador de confianza relativa a
mayor plazo o bien una expectativa de que, si se permite que los mercados en la
economía estadounidense puedan hacer lo que deben hacer, de nuevo la economía
de ese país volverá a crecer. La
clave está en la mayor o menor flexibilidad en el ajuste y me parece que una
economía con el curso forzoso de una moneda llamada colón, ofrece muy poca
flexibilidad para ajustarnos y para protegernos. Por ello, aún es la hora de
dolarizarnos. Muchas
gracias por su amable atención y espero verlos en el seminario de ANFE.
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