Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE 

Boletín Octubre del 2008

 

Mensaje de la Presidencia de ANFE 

Pensamientos de liberales

Columna Libre - ANFE - 50 años fomentando la libertad 

La política y la libertad en Costa Rica - Jaime Gutiérrez Góngora

El déficit del Banco Central : Lo que se ve y lo que no se ve - Juan Muñoz Giró.

La economía de papel - Luis E. Loría.

Entrevista al catedrático español en Economía de la Universidad de Columbia Xavier Sala i Martín 

Gestión local y desarrollo - Andrés Pozuelo Arce

Apuntes para una exposición sobre dolarización - Jorge Corrales Quesada

Novedades en el sitio web de ANFE

¡NUEVO! Columnas de ANFE del mes de octubre del 2008

¡NUEVO! Video The Moral Case for Tax Havens - Daniel J. Mitchell

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE

ANFE realizó dos importantes actividades en octubre, en mucho fue posible gracias al apoyo de la Fundación Naumann para la Libertad y la Red Liberal Latinoamericana (RELIAL).  La primera de ellas fue el seminario titulado “Amenazas a la libertad y la democracia en América Latina”, llevado a cabo martes el 28 de octubre con la participación de aproximadamente 90 personas.

Dicho seminario contó con los siguientes expositores: este servidor, Presidente de ANFE, quien expuso sobre el tema “ANFE: 50 años fomentando la libertad”. Esta exposición se encuentra en la sección Columna Libre, que usualmente escribe nuestro colaborador don Carlos Federico Smith.  También expuso el Dr. Jorge Guardia Quirós, Ex Presidente de ANFE, sobre “Ausencia de Libertad en la Políticas de Costa Rica,” en donde enfatizó el caso de la política cambiaria y la política de intereses proseguidas por el Banco Central. De igual manera, el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, Premio a la Libertad de ANFE 2008, expuso acerca de “Política y Libertad en Costa Rica.” Asimismo, disertó el Dr. Carlos Sabino, sociólogo, economista e historiador de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, sobre el tema “El miedo a la libertad”.  Fue seguido por el Dr. Oscar Alvarez Araya, representante en Costa Rica del Movimiento Mundial por la Democracia, quien hizo un análisis acerca de la “Democracia y Populismo en América Latina.” El seminario concluyo con una exposición del periodista y politólogo colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, quien expuso sobre “Amenazas a la Libertad y la Democracia en América Latina.” Posteriormente hubo una importante y extensa participación del público asistente acerca de las diversas exposiciones.

La segunda actividad en mención se efectuó en la noche de se martes, cuando los asociados celebraron el 50 aniversario de la fundación de ANFE. En ella, además de una importante charla del invitado Doctor Plinio Apuleyo Mendoza, se otorgó un pergamino a los ex Presidentes de ANFE, así como se entregó el Premio a la Libertad de ANFE 2008 al Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, quien expuso unas breves palabras en torno a tan importante premiación. La actividad concluyó con una agradable cena.

El próximo martes 25 de noviembre ANFE celebra su Asamblea de Asociados en la cual la Presidencia, así como la Tesorería, informarán acerca de las actividades realizadas durante este año, para que posteriormente se proceda a elegir la Junta Directiva que dirigirá la institución durante el próximo año. La Asamblea se realizará a partir de las 6 de la tarde en nuestras instalaciones y en ella podrán participar los asociados quienes se encuentren al día en el pago de sus cuotas.

En este boletín se cuenta con varias colaboraciones. La principal de ellas es la exposición que nuestro Premio a la Libertad de ANFE 2008, el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, hizo en el seminario “Amenazas a la Libertad y la Democracia en América Latina” y la cual lleva por título “Política y Libertad en Costa Rica.” De nuestro Vicepresidente, Dr. Juan Muñoz Giró, incluimos su ensayo “El déficit del Banco Central: Lo que se ve y lo que no se ve” y de don Luis Loría, quien frecuentemente colabora con este boletín, incluimos su artículo “La Economía de Papel.” También, y de una gran actualidad, incluimos una entrevista practicada al economista liberal de la Universidad de Columbia, Nueva York, Dr. Xavier Salá i Martín, en la cual analiza la crisis financiera y los sistemas regulatorios. También de don Andrés Pozuelo, director de ANFE y frecuente colaborador de este boletín, presentamos su ensayo “Gestión Local y Desarrollo”. Finalmente se incluye una exposición de la Presidencia en un seminario sobre dolarización realizado el 20 de octubre del 2008, titulada “Apuntes para una Exposición sobre Dolarización.”

 

También, se presenta nuestra columna regular “Pensamientos de Liberales”, Asimismo, hemos continuado con nuestras publicaciones regulares de los martes en el diario La Extra, escritas por don Carlos Federico Smith.

Jorge Corrales Quesada         Presidente de ANFE

 

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PENSAMIENTOS DE LIBERALES

 

“En los tres años que siguieron a la gran caída del mercado de valores en 1929, la oferta de dinero en los Estados Unidos declinó en una asombrosa tercera parte.  Esto significó que entonces fuera imposible que a los antiguos niveles de precios se continuara vendiendo tantos bienes y que se contratara tanta gente, incluyendo a los antiguos niveles de salarios… Así empezó la Gran Depresión de los años treintas, durante la cual tanto como una cuarta parte de todos los trabajadores quedó desempleada y, como un todo, las empresas estadounidenses operaron con pérdidas durante dos años consecutivos… Aún cuando algunos han tratado de mostrar a Franklin Delano Roosevelt como quien nos sacó de la Gran Depresión, todas las depresiones previas habían terminado mucho antes sin que se diera una intervención gubernamental significativa.  En efecto, esta fue la primera depresión en la cual el gobierno federal intervino tanto, primero bajo Hoover y luego más bajo Roosevelt.” La letra en cursiva es del autor. Thomas Sowell, Basic Economics (Basic Books: Northampton, New York, 2008), p. 215 y p. 328.

 

“La volatilidad de los años veintes y el cataclismo de los treintas abrieron las puertas para que los colectivistas de toda índole ganaran el poder y pusieran sus ideas en práctica… La Gran Depresión fue finalmente vista como la prueba de que el día de la economía de mercado había llegado y que había concluido… Con el crecimiento del colectivismo, la economía global declinó. La ampliación y profundización de la depresión disparó una reacción en cadena de un proteccionismo incrementado. Los países se adhirieron al expediente de las barreras arancelarias como medio de detener las presiones deflacionarias, parar un desempleo en alza y defender sus golpeadas monedas en contra de las depreciaciones de los tipos de cambio en el exterior.  Al final de cuentas, estas políticas de pasarles los muertos a los vecinos (beggar thy neighbor) no lograron nada más que aumentar la miseria para todos.  Sin embargo, los aumentos de tarifas no fueron lo peor de todo.  Empezando con Alemania en 1931, los países empezaron a poner controles de cambios; a finales de ese año tales controles se habían extendido a mucho de la Europa Central y Oriental, así como a Suramérica y el Oriente Medio. Proliferaron las cuotas a la importación, los acuerdos de balanzas comerciales equilibradas y los monopolios estatales del comercio internacional y el comercio internacional se convirtió en algo totalmente politizado…” Brink Lindsay, Against the Dead Hand: The uncertain struggle for global capitalism (John Wiley & Sons, Inc., New York, 2002), p. p. 82-83.

 

“En el debate acerca de lidiar con una tasa de desempleo persistentemente alta de fines de los veintes y principios de los treintas, Keynes propuso que se abandonara el libre comercio en favor del proteccionismo a la luz de las circunstancias particulares de Inglaterra. Estas circunstancias incluían tres elementos claves: salarios inflexibles a la baja, el propósito gubernamental de mantener un tipo de cambio fijo y una gran reserva de trabajo desempleada. Bajo estas circunstancias, Keynes propuso y, con su estatura…legitimó usar las tarifas como ayuda para expandir la producción y aumentar el empleo… En su momento emergieron argumentos convincentes que, si bien no destrozaban el caso Keynesiano a favor de restricciones a las importaciones, por lo menos lo relegaron a un rango muy estrecho de circunstancias, en el cual otras opciones preferibles habían sido descartadas… Los puntos de vista cambiantes acerca de los tipos de cambio y en particular de la política macroeconómica en general, minaron el caso Keynesiano del proteccionismo en favor del empleo y disminuyeron la percepción de que se hubiera rebajado el caso en favor del libre comercio.” Douglas A. Irwin, Against the Tide: An intellectual history of free trade (Princeton University Press, Princeton, New Jersey, 1996), p. 189 y p. 202.

 

“La drástica declinación en la cantidad de dinero durante esos años (1929-1933) y la ocurrencia de un pánico bancario de una severidad sin precedentes no fueron la consecuencia inevitable de otros cambios económicos. No reflejaron la ausencia de poder para prevenirlos por parte del Sistema de Reserva Federal. A lo largo de esta contracción, el Sistema tenía poderes amplios para reducir el trágico proceso de deflación monetaria y el colapso bancario.  Si hubiera usado esos poderes efectivamente a fines de 1930 o aún a principios o mediados de 1931, las crisis sucesivas de liquidez, que en retrospectiva son las características distintivas de una contracción, casi ciertamente que hubieran podido ser prevenidas y que el stock de dinero se hubiera evitado que declinara y, de hecho, que fuera incrementado en cualquier grado que se deseara. Tal acción hubiera aliviado la severidad de la contracción y muy posiblemente hubiera provocado que terminara en una fecha muy anterior.” El paréntesis es mío. Milton Friedman y Anna Jacobson Schwartz, The Great Contraction 1929-1933 (Princeton University Press, Princeton New Jersey, 1965), prefacio.  Este libro reproduce el capítulo 7 de la obra de los autores, A Monetary History of the United States, 1867-1960 (Princeton University Press, Princeton, New Jersey, 1963).

 

“La Gran Depresión de los Estados Unidos, lejos de ser un signo de la inestabilidad inherente al sistema de empresa privada, es un testamento del gran daño que pueden causar los errores de unos pocos hombres, cuando poseen amplios poderes sobre el sistema monetario de un país. “ Milton Friedman, Capitalism and Freedom (The University of Chicago Press, Chicago, 1962), p. 50.

 

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COLUMNA LIBRE

 

ANFE: 50 AÑOS FOMENTANDO LA LIBERTAD

 

DISCURSO DE JORGE CORRALES QUESADA, PRESIDENTE DE ANFE

EN EL SEMINARIO “AMENAZAS A LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA EN AMERICA LATINA”, EL 28 DE OCTUBRE DEL 2008

Son muchas las cosas que pasan por mi mente y acerca de las cuales debería de referirme en ocasión de celebrar el 50 aniversario de la fundación de ANFE.  Opté por presentar mi visión personal de cuál ha sido la lucha de ANFE en defensa de la libertad durante este lapso, pero sin hacer una narración de su historia.  Esa indispensable labor ya la realizó Cecilia Valverde, nuestra apreciada anfista, quien lo hizo en un artículo titulado “ANFE. Algunos aspectos sobre su origen y su lucha,” en un libro que la Academia de Centro América publicó en el 2002 y que lleva por nombre Ensayos en Honor a Alberto Di Mare, nuestro querido ex Presidente de ANFE y, en mi opinión, el pensador liberal más destacado del siglo recién pasado. De paso, la Academia de Centro América fue gestada por una mayoría de anfistas allá en el año 69 y tenía como propósito realizar investigaciones de tipo económico para las cuales la ANFE no estaba especialmente diseñada.

Cuando ANFE se fundó a finales de 1958, yo apenas tenía 13 años.  Es cierto que, desde ese entonces, tenía un enorme interés por los temas políticos, sociales y económicos, razón por la cual me llamó la atención el que en dicho momento esa entidad viera la luz, pues leía en los periódicos las opiniones que ANFE empezaba a formular en torno a una serie de temas de gran importancia nacional.

En esos inicios yo no era un anfista y tal vez ni siquiera un liberal, pero lo que tal vez más me impresionó fueron los calificativos que rápidamente le endilgó el establishment político estatista, en su intento usual de descalificar todo aquello que amenaza el status quo en el cual moran y suelen defender, aunque sin decirlo claramente y menos aún aceptarlo. Un suplemento periodístico de tono humorístico abundaba en su interpretación de las siglas ANFE: Asociación Nacional de Frenéticos Especiales, pero otras personas, más ideologizadas, no tardaron en calificar a sus miembros como retrógrados, cavernícolas, servidores del imperialismo yankee, entre muchos otros epítetos de igual valía.  Pero, la verdad es que ANFE se convirtió en una pesadilla para muchos de quienes asumían, arrogantemente, que sus ideas eran inmutables, progresistas, de avanzada y, sobre todo, invencibles ante la crítica. 

Me he puesto a pensar un poco acerca de aquel momento histórico y, antes de exponer algunas de las razones por las cuales ANFE surgió a la vida, debo mencionar, como mi forma de agradecimiento, los nombres de aquellas personas, amigos entre ellos e incluso también lo eran entre sí sus esposas, quienes por primera vez se reunieron a principios de 1958 con la idea de forjar la asociación: Fernando Trejos Escalante, Walter Dittel Mora, Rodolfo Gurdián Montealegre, Carlos Lachner Guier, Mario González Feo, Gorgonio Herrero Serrano, Fernando Ortuño Sobrado y Claudio Alpízar Vargas.  Con posterioridad ellos, como parte de un grupo de 78 personas, en agosto de ese año crearon formalmente la Asociación Nacional de Fomento Económico, luego conocida sencillamente como la ANFE.

El panorama económico en los momentos de la fundación de ANFE era, por decirlo de la forma más gentil, deprimente. No sólo se tenía una herencia intelectual bastante proclive a la intervención del estado en los asuntos económicos, principalmente, sino que, también, las propuestas para incrementar ese intervencionismo brotaban constantemente y desde las más diversas fuentes.

La ideología de fascistas y socialistas, en boga en los años treintas y cuarentas, ya habían dejado su huella en muchas instituciones del país y constituía un serio obstáculo para las posibilidades de progresar económicamente a finales de los años cincuentas.  En ese entonces existía una ley abrumadora de control de precios, un dañino control de los alquileres, una fuerte regulación de los intereses activos y pasivos, una herencia de viejos monopolios, como en el campo de los seguros y otros incluso más recientes como de las cuentas bancarias, telefonía y electricidad. Se escuchaban prédicas en favor de instituir políticas de planificación central –diferente de la evidente necesidad de que el estado planifique su accionar-, había un oneroso y corrupto control de mercados de productos básicos, al igual que una legislación laboral restrictiva que, disfrazadamente, obstaculizaba el bienestar de los trabajadores. Incluso, en esos momentos, de hecho se preconizaba una ampliación del proteccionismo doméstico a través del llamado Mercado Común Centroamericano, alrededor de cuya virtud de ampliar el comercio, se pretendía definir empresas “estratégicas”, que, en síntesis, eran aquellas que los políticos y los estados apreciaban por el poder que les brindaba para intervenir en las economías. 

En esa época no sólo era popular la noción de un activismo estatal en la economía y que era aceptada por la intelectualidad del momento (interviniendo, para dar unos ejemplos, en el régimen cambiario y en los mercados de crédito, así como en la naturaleza de la educación, en general, y universitaria en lo particular), sino que, también, inducía a una dependencia de los sectores privados que se veían motivados a entrar en simbiosis fascistoides con el estado, pues esa era la forma de tener “éxito”  y hasta de sobrevivir desde el punto de vista económico.  Si a esto agregamos que se observaba una actitud casi general de indisposición hacia la inversión extranjera, era evidente que en ese marco las posibilidades de crecimiento del país eran muy bajas.

Por otra parte, la situación internacional tampoco ayudaba mucho desde el punto de vista de la libertad, particularmente en el campo económico.  En América Latina era muy influyente la CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, que claramente favorecía un modelo proteccionista y de sustitución de importaciones, en el cual predomina el papel profundamente activista del estado. La CEPAL fue gestora de las teorías de la dependencia en boga en esos años. 

Ese activismo cepalino se vio fortalecido, pocos años después, por las políticas derivadas de la Alianza para el Progreso, patrocinada por el gobierno de los Estados Unidos y la cual hacía descansar nuestras posibilidades de progreso claramente en los hombros de un papá estado. Nos encontrábamos en una era de ensimismamiento con el socialismo, el nacionalismo, el proteccionismo, el populismo, permeados por un sentimiento fascista que agrandaba al estado, pero, sobre todo, se gestaba un grave peligro para la libertad: todo tendía a sustituir la responsabilidad de cada persona de allegarse por sí misma su bienestar y el de su familia, por una dependencia casi total en el bienestar que podía emanar de un estado que era cada vez más envolvente.

Durante sus primeros 15 años ANFE realizó una tarea titánica en diversos medios en defensa de la libertad. Empezaré, antes de mencionar algunas de las luchas que desarrolló, indicando que era frecuente ver el nombre de ANFE encabezando la toma de posiciones sobre diversos acontecimientos que amenazaban la vigencia de la libertad y el sistema derecho en que se sustentaba la relación estado-ciudadano. ANFE tenía una columna diaria en un importante medio de prensa, pero también era frecuente que sus planteamientos aparecieran simultáneamente en otros medios escritos. A menudo pagaba páginas enteras en los periódicos para defender la libertad, principalmente en el campo económico.  Pero también se le escuchaba en la radio y hasta llegó a tener un programa de televisión que en cierto momento dirigió aquel recordado pensador costarricense por opción, el Dr. Constantino Láscariz, a quienes muchos ciudadanos les prestaban una enorme atención. Diría que este fue un período de enorme actividad anfista y que, como veremos luego, dio grandes frutos. No omito manifestar su publicación de diversos libros y folletos, así como editar una revista propia, en todos los cuales aparecían muy claras las propuestas liberales de ANFE. También no debo dejar de mencionar que llevó a cabo numerosas reuniones públicas, hoy conocidos como seminarios, en donde se promovía la discusión seria de temas de importancia nacional.

Creo que vale la pena señalar algunas de las más importantes luchas que ANFE dio en ese período, algunas con notorio éxito, mientras que en otras se fracasó, si bien sus posiciones eran, en ese entonces tanto como ahora, las correctas y siempre en defensa clara y firme del principio de la libertad.

Una batalla muy importante que ANFE dio fue a favor de la eliminación del monopolio estatal de los depósitos en cuenta corriente de los bancos.  Era una tarea titánica, pues ANFE le llegaba al meollo de un problema que era el epítome de la inconveniente concentración y fusión del poder político con el económico.  Esa lucha, que se dio a finales de los años sesentas y no cristalizó sino casi hasta veinte años después, sirvió de base para que gradualmente se introdujera algún grado de competencia al monopolio bancario estatal. Valió la pena porque sembró la base ideológica para luchar contra un sistema corrupto en el cual la banca -única y estatal- estaba a disposición de los políticos de turno, sin que el ciudadano tuviera posibilidades de elegir aquel lugar en donde pudiera adquirir recursos financieros que le permitieran llevar a cabo sus negocios.  Ese pasar por los bancos monopolizadores del estado, tenía un costo para el empresario, que no sólo era elevado, pero también, si no se era uno los privilegiados que tenían acceso al crédito, le conducía a una tenebrosa servidumbre política que, afortunadamente, ya es historia del pasado.

También ANFE luchó fuertemente contra los monopolios, no sólo públicos, sino privados, como en su momento fue el caso de la Dos Pinos y de Lacsa o la Liga de la Caña, aunque los éxitos aquí tal vez fueron pocos.  ANFE tuvo el privilegio de luchar por la apertura del monopolio de la educación superior, que incluso impedía brindar dicho servicio a otras empresas del estado distintas de la Universidad de Costa Rica.  El extremo llegaba a un grado tal que ese monopolio logró cerrar un bar vecino llamado Taberna Universitaria, por el hecho de que había agregado el adjetivo “Universitaria” a su nombre Taberna. La palabra “universitaria/universidad” era un monopolio en manos del estado.

 Fue con la creación de la Universidad Autónoma de Centro América, por gente muy ligada a la ANFE, cuando verdaderamente se rompió ese absurdo monopolio estatal en 1975. También se tuvo algún grado de éxito en la lucha por romper el monopolio de la Fábrica Nacional de Licores, si bien no en su prédica por privatizarla. Asimismo, la ANFE se opuso fuertemente, incluso por medios legales ante el tribunal constitucional, pero sin fortuna, a la creación del monopolio estatal de combustibles derivados de petróleo, conocido como RECOPE, el cual aún hoy en día le sigue causando daños al pueblo.

Por otra parte, casi desde su origen ANFE luchó por la competencia en los seguros. El Instituto Nacional de Seguros fue un monopolio estatal creado en 1923 y en estos momentos la esperanza de poder escoger libremente en ese campo aún pende de una aprobación tortuosa que ha tenido el llamado Acuerdo de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos (conocido como CAFTA).  Tal vez en estos días podamos celebrar este paso positivo en nuestro ejercicio de la libertad.  Algo similar sucede con el monopolio de las telecomunicaciones, que formó parte del monopolio del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) creado en 1948, creado únicamente para monopolizar (con otros pocos productores menores) la producción de electricidad, pero que en 1963 también pasó a tener el monopolio de las telecomunicaciones. Gracias al CAFTA aún esperamos que esta actividad, al igual que la de seguros, pueda gozar de un régimen de competencia, pero eso aún no sucede con la producción de energía eléctrica, pues continúa siendo monopolizada y apenas se posee una ligera pero a la fecha frenada participación privada en dicha producción.

ANFE se ha opuesto siempre a los aumentos de impuestos, llamados paquetes, pues estos suelen ser el camino fácil de un estado dispendioso que muy rara vez hace un esfuerzo por poner orden en su gasto. Asimismo ANFE siempre ha luchado por moderar ese usualmente desaforado gasto gubernamental, oponiéndose principalmente a la creación de subsidios que no se ameritan y que usualmente se otorgan más bien para beneficiar a algún grupo de privilegio, aunque lo paga todo un pueblo.

Igualmente ANFE ha estado presente en luchas por introducir alguna forma de racionalidad, en función de un legítimo interés público, a las estructuras formales del gobierno, que en nuestro medio se caracterizan por la más diversa gama de instituciones estatales, en un número que hasta a veces se hace difícil de definir. Igual de memorable es la lucha que ANFE dio por eliminar prácticas monetarias inconvenientes de carácter proteccionista, como sucedió con el caso de los llamados recargos cambiarios y con los controles de cambio, prácticas que, en su momento, el Banco Central llevó a cabo. ANFE siempre ha abogado por un estricto control monetario a fin de evitar los diversos episodios inflacionarios que tan dolorosamente hemos sufrido en nuestra historia.

Hay muchas, pero muchas, otras prácticas y políticas estatales contra las cuales ANFE ha luchado a través de los años, pero no puedo reseñarlas todas, porque esto casi sería de nunca acabar.  Sí puedo decirles que siempre lo ha hecho con gran madurez intelectual, con claridad y con honestidad, en donde invariablemente ha estado presente el principio de que la libertad es el único sustento de una vida civilizada y de progreso humano.

A finales de los años setentas ANFE empezó un proceso de declinación que aún a esta fecha tiene sus efectos.  Después de un período, que me atrevo a llamar “glorioso,” el cual toma casi dos décadas y en donde ANFE expresó con pleno convencimiento y amplia difusión sus posiciones sobre los temas más importantes que se debatían en el país, debate en que, sin cortapisas, ejerció una enorme influencia, la institución inició un período de decadencia, al menos comparativamente, el cual, en mi opinión, todavía se manifiesta hoy en día.

He tratado de buscar explicaciones acerca del porqué de dicha declinación y me atrevo a formular algunas que les voy a transmitir.

Una, me parece, es el relativo éxito que se venía observando de casi todo el proceso de cuestionamiento del estatismo que ANFE había formulado. A pesar de que muchas de las batallas no rindieron los frutos esperados en un primer momento sino hasta muchos años después, se vislumbró la posibilidad de que hubiera una evolución positiva hacia una mayor libertad, principalmente en los campos económico y educativo. Tengo la impresión de que, para ese entonces, ANFE se había convertido en una institución a la cual se le respetaba en sus opiniones a la hora de que el aparato institucional evaluara la toma de decisiones públicas. Al irse amortiguando el peso del estado en la economía, a ANFE se le considero como de menor importancia en su razón de ser, pues las ataduras estatales eran, al menos en apariencia, más flojas.

Por ello, no comparto la impresión de que en esos momentos de declinación relativa de ANFE se daba una “disminución del optimismo y un aumento del pesimismo”. Todo lo contrario, las grandes amenazas intelectuales a las posiciones de ANFE, tal como lo fue el contenido de la propuesta estatista impulsada por un sector del predominante Partido Liberación Nacional, a la cual se le conoce como Patio de Agua, se habían visto desprestigiadas (en mucho por la demoledora crítica que le formulara la misma ANFE) y si bien luego un candidato liberal muy cercano a la ANFE había perdido las elecciones presidenciales a inicios de esa década, no se le percibía como que fuera una consecuencia de las posiciones públicas de la institución, sino más bien como el producto de un divisionismo político malévolo y corrupto, que truncó las aspiraciones de que se pudiera tener un gobierno “liberal” cercano al ideario anfista.

Al surgir un sentimiento de que la lucha por la libertad había ganado muchas batallas (claro, bastante lejos de las necesarias) el apoyo requerido para mantener con vigor a una institución como la ANFE, declinó relativamente. Muchas personas perdieron el interés en ANFE y ello incidió incluso en su membresía y su patrocinio y, como resultado, en sus ingresos.

Otro factor que creo intervino en que se generara este período de declinación de ANFE fue que en el país empezaron a surgir muchas y diversas asociaciones privadas que anteriormente no existían; asimismo, las existentes empezaron a mostrar una mayor beligerancia.  La proliferación de las asociaciones empresariales llamadas cámaras, las cuales, por su naturaleza, defienden el interés concreto de sus agremiados -y lo que sucedió nos lo explica claramente la teoría de la elección pública o Public Choice- hacía que la existencia de ANFE fuera mucho menos necesaria que antes, no sólo por los acontecimientos a que acabo de referirme al inicio de esta sección, sino sobre todo porque, en ocasiones, las posiciones de ANFE, de defensa de una libertad para todos y no de algún interés gremial específico, fueron mal vistas por quienes buscaban el logro de privilegios otorgados por el estado. Un ejemplo de esto fue uno de los resultados que, en su momento, se derivó de la posición que ANFE sostuvo sobre el tema del proteccionismo, el cual iba en contra de intereses particulares, los que, si bien eran respetables, se oponían a la libertad económica y a su derivado, el libre comercio que ANFE siempre había predicado. Tal fue el caso del alejamiento de ANFE de sectores azucareros y, en general, del industrial.

Aprovecho este momento para recordar un principio básico del pensamiento liberal y lo hago en el mejor sentido Smithiano: es entendible la conducta humana que empuja a la persona a buscar el interés propio.  Por ello, una empresa buscará obtener el máximo de ganancias, aunque signifique la desaparición de la competencia.  Esa tendencia individual que se presenta en los mercados puede ser refrenada en lograr su éxito tan sólo si hay un marco de competencia en que se desenvuelva el capitalismo. Yo suelo decir: “Estoy en contra de todos los monopolios, excepto del mío,” como una forma para indicar esta proclividad propia de los humanos. Es la competencia la que permite que se dé una lucha desenfrenada de las empresas por servir a las personas (consumidores). Esta hace que, si bien el poder que puede tener una empresa permanece, la competencia lo refrena, lo limita. Por eso necesitamos que haya un marco de libertad en que los competidores pueden entrar o salir de él, según sea su conveniencia, pues eso nos beneficia a todos. El problema se da cuando las empresas logran utilizar al estado para que diseñe reglas en su favor.  De esta manera aumentan su poder, pues el estado está detrás de ellas. Esta es la razón por la cual creemos en la libre empresa, pero en un marco de competencia; porque ésta nos beneficia a todos al limitar o refrenar el poder que alguien podría tener sobre todos y cada uno de nosotros.

Al surgir esas otras posibilidades de reflejar los intereses específicos gremiales, aquella institución que defendía y promovía el marco de libertad indispensable para que floreciera una empresa privada pujante, pasó a un segundo lugar. Lo cierto es que, si bien hay todo derecho para defender el interés propio, es necesario que alguna entidad pueda defender los principios generales que nos deben cobijar y proteger a todos, dejando de lado el interés gremial o sectorial.

Asimismo, debo señalar otro factor que, en mi opinión, incidió en la decadencia relativa de ANFE y que vivió su cenit con la caída del Muro de Berlín. Me refiero a lo que se ha denominado el fin de la guerra fría entre el socialismo comunista y las democracias occidentales de mercado, orientadas a sistemas económicos de decisión descentralizada.  ANFE obviamente era contraria a la visión comunista. Bajo la influencia de intelectuales economistas de la llamada escuela Austriaca, tales como Ludwig von Mises y  Friedrich Hayek, quienes habían visitado a la asociación y quienes siempre enfatizaron la imposibilidad del cálculo en la economía socialista y, por ende, de su inviabilidad como un sistema económico eficiente que algún día habría de sucumbir ante el triunfo del capitalismo, la lucha de ANFE en contra del socialismo comunista casi desapareció. La Historia le dio la razón, pero eso puede haber influido en que la importancia de la lucha de ANFE se viera como de una menor importancia. 

De la misma manera, creo que ANFE en esa época se vio afectada por el cierre del apoyo que importantes medios de comunicación le habían brindado a través de los años. Cuando les conté que ANFE publicaba una columna diaria en un medio periodístico clave del país, no exageraba; incluso en ocasiones la institución se expresaba en varios medios al mismo tiempo.  El apoyo, que por más de treinta años se le dio, desapareció por la necesidad de contar con el espacio que entonces tenía su columna para generar ingresos a la firma. Debo indicar que había encuestas que señalaban que la columna de ANFE era incluso más leída que el editorial de ese medio. Son totalmente entendibles las razones que mediaron para dicha decisión por parte de una empresa privada. Pero, a veces pienso si cosas como estas no son las que dan pie al dictum de Lenin: “Por las cuerdas para ahorcar a los capitalistas, no os preocupéis; ellos se encargarán de vendérnoslas”. El golpe que dicha decisión le dio a las posibilidades de influencia de ANFE fue, en mi opinión, demoledor. Por ello, aprovecho para agradecer profundamente el apoyo que hoy nos dan dos medios escritos para divulgar nuestro ideario de libertad; me refiero a los periódicos La Extra y el Financiero.

Muchas otras razones, incluso hasta de esa naturaleza personal tan compleja y variada, permiten entender el decaimiento en que se vio sumido ANFE, pero ya he hablado lo suficiente sobre lo pasado, por lo que prefiero proseguir brindando algunos comentarios acerca de la forma en que hemos actuado recientemente, en un afán de revitalizar a nuestra querida institución, y así poder encarar los serios y preocupantes desafíos que en la actualidad enfrenta nuestra preciada libertad.

Les mencionaré algunas pocas cosas que hemos hecho recientemente, pues el informe debidamente detallado espero presentarlo el próximo mes en la Asamblea de Asociados de ANFE.  Baste, por el momento, señalar que hemos entrado en una profunda alianza con la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, lo cual nos ha permitido llevar a cabo un sinnúmero de actividades, tales como seminarios, foros, columnas periodísticas y pronunciamientos públicos, en los que siempre hemos tenido como meta la apertura a la competencia y el respeto a los derechos de propiedad de los actores privados en la economía, como es el caso de la exploración petrolera, del gas licuado, de la producción privada de electricidad.  De igual manera, mediante ellos siempre hemos buscado mejorar las opciones de la gente a través de una mejor educación, en donde se haga uso del potencial privado para brindarla de mejor forma. También hemos sido insistentes en la necesidad de reformar un errático sistema cambiario que ha provocado no sólo una limitación a la voluntad de escoger por parte del ciudadano, sino también una alta inflación, la cual ha causado un serio daño principalmente a los hogares más pobres del país. Asimismo hemos sido proponentes de un sistema tributario moderno (el llamado “flat tax”) con el cual se eliminarían onerosas aberraciones que hoy en día dan lugar a que sean sólo algunos quienes paguen impuestos, sin dejar de lado el tema de la racionalidad en el gasto público. Todo esto lo que indica es que el potencial nuestro es enorme y que tan sólo requiere de un mayor dinamismo en su capacidad de exponerlo ante la ciudadanía.

Pero, para lograrlo, ANFE necesita tener mayor holgura en sus finanzas, las que, si bien gracias al programa de benefactores que introducimos (y a quienes aprovecho para agradecer su apoyo), hoy nos tiene en posibilidad de respirar del ahogo en que nos encontrábamos. Pero aún no hay suficientes recursos para llevar a cabo la labor necesaria, con algún grado de decoro y con posibilidades de tener éxito.  Mucho de esto pasa por aumentar el número de asociados y creo que parte de la acción futura de ANFE, con su ayuda, debe ir en este sentido.

Quiero, para terminar y en ocasión de este seminario, decirles que nosotros, quienes vinimos a la vida intelectual hace 50 años y que continuamos inclaudicables en esta lucha, tenemos muy presentes las palabras que el Presidente Ronald Reagan pronunció acerca de la libertad hace varios años y que, si bien las refirió a los Estados Unidos, son igualmente válidas para nosotros, pues hoy motivan nuestro actuar: “La libertad nunca está más lejos de extinguirse que en lo que lo hace una generación.  Nosotros no se la pasamos a nuestros hijos por medio de la sangre de nuestras venas. Debe lucharse por ella, protegida y pasada a ellos para que hagan lo mismo; si así no lo hacemos, algún día pasaremos nuestro atardecer contándoles a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos cómo alguna vez fueron los Estados Unidos (Costa Rica), en donde los hombres fueron libres.” Asegurarnos de ello ha sido la razón de ser de la labor de ANFE en estos 50 años y que en esta ocasión celebramos. Ni más ni menos, se trata de una tarea reservada a los humanos y no sólo a los dioses, la de salvaguardar y fomentar la vigencia de la libertad en nuestro país.

Celebrar otros 50 años de vida gloriosa en defensa de la libertad, ante tantas amenazas que contra ella se vislumbran en un horizonte relativamente cercano, va a depender fundamentalmente de cada uno de nosotros.  Estoy seguro que, tal como hasta hoy lo hemos hecho, unidos podremos lograrlo.  No son vanas las palabras que el estadista irlandés John Philpot Curran nos legó en 1790: “La condición bajo la cual Dios le dio la libertad al hombre es su eterna vigilancia”. Tan sólo en nuestras manos está cumplir con esa condición. ANFE es un regazo para depositar esas manos. Así honraremos el esfuerzo que hace 50 años empezaron nuestros antecesores.  Y que, ojalá, orgullosos todos nuestros hijos celebren el centenario de la fundación de ANFE.

 

Muchas gracias por su amable y gentil atención.

 

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LA POLITICA Y LA LIBERTAD EN COSTA RICA

                                                                                         Jaime Gutiérrez Góngora

 

El humorista George Burns dijo que “el secreto de un buen discurso es tener un buen comienzo y un buen final y luego tratar de que el comienzo y el final estén lo más cerca posible”. El comienzo de este discurso es que algo serio le ocurre a Costa Rica. No levanta cabeza. No arranca. El final es que la libertad hay que defenderla en el segundo en que se vea amenazada porque recuperarla se torna muy difícil. Ahora les pido que me tengan paciencia con lo que quiero decirles entre el principio y el final.

Que Costa Rica sea menos que la suma de sus partes le ha interesado a costarricenses y extranjeros. Lo que más llama la atención a Montaner es que el desempeño económico de este país es infinitamente inferior, por ejemplo, al de holandeses y suizos que, asegura don Carlos Alberto, poseen actitudes intelectuales y emocionales intercambiables con los ticos. Eric Rojo concluye que “el proceso regulatorio y el exceso de instituciones causa una parálisis virtual del país” y que “el sector privado está altamente frustrado porque no puede competir”.

El ex presidente Miguel Ángel Rodríguez en su libro La Solución Costarricense, señala problemas como que la sociedad tica tiene una visión anticuada de la economía, que es populista, estatista, proteccionista, proclive al asistencialismo y, sobre todo, que no quiere el cambio porque resulta riesgoso.

Por su parte, el diario La Nación se pregunta “¿por qué, teniendo a mano tantas ventajas, Costa Rica no rompe las cadenas del subdesarrollo? ¿Por qué no somos un país desarrollado? ¿Qué nos detiene? ¿Qué nos queda de esta búsqueda?” Y se contesta. “Nada, como es obvio, que no se haya expuesto anteriormente” Pero el periódico se ve obligado a ofrecer alguna solución y acude a algo intangible y declara: “La gran falla nacional se encuentra en la voluntad”. Y ya está. Les repito que algo serio está pasando en Costa Rica.

Para Montaner, el curso que lleva este país lo hace concluir que “el conjunto de la sociedad prefiere un aletargado destino tercermundista que pagar el alto precio de vivir en una sociedad incómodamente estresada”.

Mi opinión es que todo comenzó o se acentuó con la Constitución del 49. La culpa reside en que el socialismo tropical forjó en Costa Rica una cultura populista que sedujo al pueblo a aceptar un concepto perverso: que se puede obtener algo a cambio de nada. Peor que eso, que se le puede ofrecer al pueblo lo esencial a cambio de nada: vivienda, educación, salud. Algo parecido sucedió en Alemania con resultados igualmente desastrosos. Cuando incorporaron a los alemanes del este a la República Federal, no hubo forma de asimilarlos a la cultura de trabajo capitalista. La Alemania unida eventualmente confirmó que el daño causado era irreversible y abandonó todo esfuerzo serio de reeducar a los viejos. Los pensionaron y se concentraron en introducir a los jóvenes en la cultura del trabajo de Occidente.

El pueblo tico aceptó una telaraña de leyes, reglamentos y controles y se le aseguraba a la gente que estos eran el fundamento necesario para una vida mejor y el pueblo le dio un histórico respaldo a este sistema. El costarricense llegó a ver todo este espectáculo con naturalidad. Lo aceptaba porque se le decía que las grandes empresas del Estado eran “de todos” y no “de unos pocos para hacer más ricos a los ricos”. Se le agregaba al pueblo el estribillo reconfortante de que si se detectaban fallas con el socialismo no importaba porque se solucionaban con más socialismo y, además, que no olvidaran que “las instituciones del Estado no pueden quebrar”. El antiyanquismo fue otra característica de esta época. Se le presentó a este país la oportunidad de explotar las enormes reservas de aluminio que tenía el subsuelo del cantón de Pérez Zeledón en 1968. Solamente la inversión en el sector industrial de ALCOA aumentaba en un 33% el monto total de la inversión en el sector industrial.

Pero estudiantes, políticos fracasados y dirigentes sindicales, la intelectualidad de izquierda lograron, efectivamente, que “las compañías gringas no sacaran el aluminio de Pérez Zeledón.”

El resultado de este triunfo del populismo de izquierda fue que ya para junio del 2001, 120 de sus jóvenes cruzaban, como “mojados”, el Río Grande movidos por la peor lacra social, el desempleo. ALCOA se fue para Jamaica y en el 2004 la exportación de aluminio metálico de Jamaica fue $879.737.000 que representó el 59.7% del valor total de sus exportaciones. Pero todavía en abril de 1998, la Vicerrectoría de Acción Social de la Universidad de Costa Rica convocó a un concurso con un premio de C100.000 para celebrar la “manifestación estudiantil” que logró ese triunfo. La estela del Estado grande perdura en Costa Rica. Estos mismos grupos fueron los abanderados contra el tratado de libre comercio con Estados Unidos y, en el fondo, por el mismo antiyanquismo.

El Estado grande condujo a una corrupción cada día más acentuada. Sus impulsores acudieron entonces a una paralizante cascada de leyes contra la corrupción. Se aseguró que los males del Estado grande no partían del sistema sino de la corrupción. No sé si por casualidad, pero lo cierto es que ha habido una relación de causa y efecto entre las leyes contra la corrupción y el estancamiento del crecimiento económico.

Hago una larga cita de Eric Rojo. Dice: “en Costa Rica, el camino a la transparencia está fundamentada en muy buenas intenciones, pero resulta todo lo opuesto. El proceso regulatorio y el exceso de instituciones frustra al sector privado porque no puede competir y deja el camino abierto a otros que son menos transparentes y están dispuestos a ofrecer favores y a pagar. Las trabas solo alimentan la corrupción. Nunca se eliminará la corrupción, pero cada paso que se tome para simplificar los procesos hará menos fácil los actos de corrupción”.

El proceso de legislar moralidad ha llegado a la charlatanería. Se emiten leyes, como la ley de “Enriquecimiento Ilícito” que pretende terminar con la corrupción obligando a los futuros aspirantes a la función pública a que declaren hasta el número de ropa interior que tienen él y su señora para compararlos con el número que tienen cuando termina su gestión.

Imitando a los burócratas internacionales de las Naciones Unidas, aquí en Costa Rica se produjo una desaforada legislación de derechos. Costa Rica, sin que sus intelectuales hicieran muchas preguntas, también reconoció el derecho a la defensa. Pero la realidad es que la defensa no es un derecho generosamente otorgado por un burócrata de Naciones Unidas sino un deber. Es más, es un deber biológico.

El Estado grande costarricense también garantizaba el derecho al trabajo aunque simultáneamente entorpecía la generación de fuentes de trabajo al estrujar la clase empresarial. En el mundo nuevo, en Corea del Sur el trabajo no representó un derecho sino que un deber. El Artículo 32 de la Constitución de ese “tigre asiático” reza: “todos los ciudadanos tienen el deber de trabajar”. ¿Qué consecuencias acarrea esa aparentemente irrelevante diferencia? Entre otras, que en 1960, el ingreso anual per cápita de Costa Rica era más del doble del de Corea del Sur y apenas 30 años más tarde, el ingreso anual per cápita de Costa Rica era la mitad del de Corea del Sur. Esos países descubrieron que hay que trabajar. Que lo esencial no se logra a cambio de nada.

La cuestión política central de nuestro tiempo, en Costa Rica igual que en otros países, es realmente bastante sencilla. Robert Novak, amigo mío que hoy día desafortunadamente está muy enfermo, la definió así: “¿prefiere Ud. la libertad o el gobierno?” Agregó una idea que hubiera querido hacer mía: “la hostilidad al gobierno es el principio de toda sabiduría”. La emancipación del Estado grande es el imperativo político y moral de nuestro tiempo.

En este tipo de acondicionamiento Orweliano mental y político del socialismo tropical, el pueblo costarricense cedió parte de su libertad. Lo que tiene que ver la política con la libertad en Costa Rica es que si las instituciones políticas de este país no terminan con el Estado grande y ponen a Costa Rica en condiciones de competir y derivar ventaja en el despiadado e irreversible orden económico mundial, los jóvenes abandonarán el país. O enmendamos el país “infinitamente inferior” que tenemos o nos quedamos sin jóvenes que tienen la libertad y el deber de buscar mejores horizontes. Algo parecido a lo que ocurrió hace décadas en Uruguay ya está sucediendo en varias partes de Costa Rica, como en el cantón de Pérez Zeledón, que se ha quedado sin jóvenes. Ya este país destaca en el mundo por la exportación de cerebros. El último reporte global del Foro Económico Mundial del 2005 coloca a Costa Rica en el puesto 20 en “fuga de cerebros” entre 104 países. Solo en 19 otros países hay más fugas de cerebros.

¿Cómo y cuando terminará el “aletargado destino tercermundista” y se libera el país de la borrachera socialista?  No será a corto plazo que se le de vuelta al curso de medio siglo que lleva el país. Sería engañoso esperar que la emancipación venga de la clase política que no ha logrado darse cuenta del pecado original de la llamada generación del 49, que partió de la premisa de que las buenas intenciones son suficientes para alterar la realidad. Este estamento político, intelectual y cultural sigue feliz en el entretenido pero desgastador e inútil juego de partidos políticos que le tiene horror a las realidades y vive sólo de las encuestas y de la próxima elección.

Es desgastador y hasta envilecedor escucharlos o leer lo que dicen. Evitan expresar una convicción espontánea, natural, sencilla o clara. Hay cálculo por todo lado. Ante cualquier desafío se pierde la autenticidad. Nadie parece real. El embustero pomposo está de moda. Son hombres tan precavidos que condicionan cada idea para no meter la pata y se escudan en la ambigüedad. Empatar es su mayor virtud: si hablan de la virtud de la solidaridad, en la próxima frase hablan de la virtud de la competitividad. Eso los convierte en personas “balanceadas”. Pero, sobre todo, evitan, a toda costa, decidir. Y muchas veces, el lector no logra discernir si quien habla o escribe está a favor o en contra de algo. Doy un ejemplo de lo que ofrece un politólogo: “avanzar a una educación que privilegie el pensamiento creativo…agilizar el aparato del Estado…combatir eficazmente la corrupción…reconocer en cada uno de los demás a alguien imprescindible para el buen funcionamiento del sistema total…que la diversidad nos enriquece…que la tolerancia nos humaniza”.

La redención tampoco vendrá de los llamados intelectuales. Christine Lagarde, ministra de finanzas del actual gobierno francés, una intelectual moderna le aconsejó a su pueblo abandonar una “vieja costumbre nacional”. Le dijo a los diputados en la Asamblea Nacional: “Francia es un país que piensa. Prácticamente no existe una ideología que no hayamos convertido en una teoría. Tenemos en nuestras bibliotecas suficiente material para hablar por siglos. Por eso es que les quiero decir: ya es suficiente de pensar. Súbanse las mangas”. Los sacos de arroz que El Salvador exporta a Costa Rica vienen con un sello que dice: “Ticos vagos, trabajen”.

Una idea que oímos en este país de algunos políticos es que Costa Rica debe tocar fondo para levantarnos de las cenizas. Se cita como ejemplo la forma en que Europa salió favorecida después de haber sido destruida durante la Segunda Guerra Mundial. El problema con esta idea es que su consecuencia más probable es que nos abandonarían los jóvenes.

Un intelectual de izquierda ha expresado en público que “hay que darle a la democracia una vacación de dos años”. No explicó cómo se logra esto sin terminar con la paz, la libertad y el sufragio. Por cierto que la protección del libre sufragio es lo único que ha causado que los costarricenses se maten entre sí.

Una guerra cambia muchas cosas. El historiador Arthur Schlesinger dice que "la Segunda Guerra Mundial llevó a los historiadores de mi generación a la renuente conclusión de que existen algunos problemas, algunos estancamientos, que solo la guerra puede resolver." O Frankel que dice que otro estancamiento como la repugnancia moral de la esclavitud hizo la Guerra Civil inevitable pero también necesaria. Pero Costa Rica no está para eso. No porque los ticos seamos pacíficos como dicen algunos sino porque, como dijo don Pepe, nos da mucha pereza pelear. Así es que tampoco debemos contar con una buena guerra para encontrar el camino perdido.

No se trata de ser optimistas o pesimistas sobre el futuro. Se trata de sacudir el país con una sana dosis de realismo. La solución al subdesarrollo de Costa Rica vendrá cuando una serie de circunstancias no institucionales vengan a cambiar el comportamiento de su pueblo. La prédica, los argumentos, los partidos políticos, los seminarios, los intelectuales, la prensa, las leyes, nada tendrá un efecto de orientar al pueblo hacia el progreso hasta que no vean un ejemplo que puedan identificar como un modelo a imitar.

Costa Rica era habitada por un pueblo bueno e inocente encerrado física y mentalmente en el ambiente pastoral de la Meseta Central casi hasta la mitad de la década de los 50´s. Se formó las Líneas Aéreas Costarricenses con una diminuta flota de viejos aviones de la Segunda Guerra Mundial y comenzaron los ticos a conocer lo que por muchos años fue la meta turística y cultural de un pueblo que se conectaba con el mundo: Miami. LACSA y la televisión fueron los forjadores de la cultura del pueblo costarricense y no el Ministerio de Cultura o el Ministerio de Educación. LACSA, la televisión y Miami incorporaron a Costa Rica al mundo.

Pero hoy día, mientras Costa Rica no levanta cabeza, la Canciller alemana Merkel califica a Panamá como una “potencia económica ascendente” y aseguró que ese país podía pronto convertirse en el “Singapur de Centroamérica”. Su pueblo quiere ser rico y está haciendo lo que otros países han hecho para ser ricos. El 77%  de los panameños aprobó, en un referéndum, adquirir una deuda de $5.300 millones para la construcción del tercer juego de esclusas para el Canal de Panamá con una importante participación de la empresa privada. Esta suma es casi el doble de la deuda pública total de Costa Rica. Pero en Costa Rica casi el 50% de los costarricenses, en un referéndum, votaron en contra de aprobar un simple tratado comercial con el país que compra el 40% del valor de nuestros productos de exportación.  

Creo que el auge de Panamá nos va a ayudar mucho porque es un ejemplo impactante que está cerca de nuestro país y, por lo tanto, ameno a que un gran número de costarricenses lo visiten y aprendan, como aprendieron de Miami. Cantinflas expresó una profunda verdad sobre la vida económica de los pueblos. Dijo: “Yo no quiero que me den, quiero que me pongan donde haiga”. Panamá ya se está convirtiendo en una importante meta turística para los costarricenses. La calidad de vida de los panameños eventualmente la comparará el pueblo con la existencia tercermundista de este país, descubrirán lo importante que es para sus vidas las consecuencias de que haiga. La realidad del pueblo panameño le abrirá expectativas de todo tipo a los costarricenses. Esto será lo que, con seguridad y no en teoría, llegará prestarle oídos a la libertad.

Si es que la libertad va a ser rescatada y el pueblo costarricense va a salir del estancamiento económico en que se ha metido tendrá que salir, creo yo, por medio de la educación que da la vida. Viéndose en el espejo de Panamá o El Salvador, “en la universidad de todos: la calle” como dijo don Pepe Marín Cañas. Quizá entonces sí responderá nuestra gente a un político serio y visionario que le ofrezca un nuevo amanecer de la libertad política y económica.

¿Qué tiene que ver la política con la libertad? Que fueron los políticos los que crearon el Estado grande en Costa Rica. No fue una “revolución” de abajo para arriba. Que en este Estado grande se le rindiera culto “lo social” en vez de “la libertad personal”. Cuando Nando Trejos y ANFE defendían las libertades individuales, los derechos de propiedad y la supremacía de la sociedad civil, por ejemplo, se les trataba de desprestigiar como cavernícolas, como agentes de la extrema derecha. Si se hablaba de “propiedad privada” había que incluirle la coletilla de “con función social” para que no lo vieran a uno con malos ojos. No se podía decir, por ejemplo, que el destino correcto del Estado era servir al individuo. Ser “antisocialista” era castigado. Por ejemplo, disminuía considerablemente la oportunidad de escalar posiciones académicas en las universidades estatales o de obtener un empleo en el creciente enjambre de instituciones estatales.

La emancipación del Estado grande surgirá de un proceso natural. Lento. Lo malo de este abordaje, de dejar el desenlace en manos de las personas y no del Estado es que la solución vendrá a largo plazo. Por eso es que este hito de nuestra historia demuestra, para mí claramente, que hay que cuidar la libertad, porque cuesta mucho recobrarla cuando se pierde.  

 

Octubre 28, 2008

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EL DÉFICIT DEL BANCO CENTRAL: LO QUE SE VE Y LO QUE NO SE VE  

                                                                                                 Dr. Juan Muñoz Giró

Nos anuncia la prensa nacional con grandes titulares que el déficit del Banco Central proyectado para el año 2008 será el menor de los últimos veinticinco años. Y que con ello es probable que la presión inflacionaria sea menor en los próximos meses puesto que el Banco Central no se verá en la necesidad de emitir monedas y billetes para financiarse. Pues bien, comencemos por reconocer que han sido largos veinticinco años en los que la sociedad costarricense ha sufrido una carga impositiva y mal distribuida.

La inflación la pagamos todos, pero con mayor proporción por los costarricenses de menores ingresos. Parafraseando los ensayos del escritor francés Bastiat, de mediados del siglo XIX, es menester analizar con detalle qué hay detrás de tanta fanfarria. Hay cosas que se ven a simple vista, hay otras que no s ven pero se sienten. Veamos lo que se ve.

1. El menor gasto del Banco Central se explica en muy buena medida por un pago menor de intereses sobre la deuda bonificada del instituto emisor. Efectivamente, el poder monopólico del Banco Central para determinar tasas de interés en el mercado monetario lo llevó a reducirlas sustancialmente desde hace casi dos años, al punto de que hoy todavía se mantienen en niveles por debajo de la tasa de inflación. Con ese poder monopólico de la emisión y de la fijación de la tasa de interés cualquiera puede hacer lo que quiera. Incluso bajar artificialmente su gasto.

2. Por el lado de los ingresos, el Banco Central ha generado ganancias de capital por el diferencial cambiario. Esto quiere decir que desde que interviene en el mercado cambiario mediante la venta de divisas para defender el límite superior de la banda cambiaria y evitar una mayor devaluación del colón, el Banco Central ha estado vendiendo las divisas a precios que ya llegan a ¢ 560 por dólar. Divisas que las llegó a comprar, incluso, a ¢ 500 por dólar en el primer trimestre del presente año. Es decir, el Banco Central, como buen negociante que resultó ser en materia cambiaria, podría estar teniendo una ganancia de capital de hasta ¢ 60 por dólar. Es un excelente margen de ganancia equivalente al 12 por ciento por dólar, producto exclusivo de su control monopólico de las bandas cambiarias.

3. También indica la fuente periodística, que la disminución del déficit del Banco Central se explica por el traslado de ¢ 85.000 millones que realizara el Ministerio de Hacienda.

Ahora bien, para entender lo que no se ve de la reducción del déficit del Banco Central es necesario partir de la premisa de que el déficit de la Autoridad Monetaria se ha estacionado de diferentes formas en diferentes sectores. Ahí está pero ya no solamente en la forma de inflación, sino de pérdidas efectivas que enfrenan otros sectores de la sociedad. Veamos lo que no se ve.

1. Una tasa de interés menor a la tasa de inflación hace perder valor al ahorro y a la riqueza de los costarricenses. No lo vemos porque la expresión de los saldos monetarios se hace en colones nominales, no reales. Si los balances de las personas y de las empresas se llevara en colones reales, veríamos con claridad la magnitud de la pérdida en la que nos ha hecho incurrir el Banco Central por la inflación que ha creado y por haber disminuido forzosamente las tasas de interés. Aquí tenemos pérdidas que, de haberse mantenido una tasa de interés real positiva, estarían reflejadas en el balance del Banco Central. Pero ahora están abiertamente reflejadas en el balance contable de las personas.

2. Continuamos con la tasa de interés. Al mantenerla en niveles reales negativos, el Banco Central indujo a los costarricenses a adelantar su consumo mediante el uso exagerado del crédito. En tanto que los bancos comerciales y los emisores de crédito en general concedieran préstamos bajo la premisa de una excesiva liquidez creada por el Banco Central, estaremos viendo aumentos de la morosidad y liquidaciones de crédito, con lo cual los bancos y los deudores, buenos y malos, incurrirán en pérdidas.

3. Todavía no queda claro cuál es el esquema cambiario vigente. Lo que si está claro es que el Banco Central no fue consecuente con su idea original de flotación administrada y más bien lo que provocó fue una expectativa de devaluación fuerte que llevó el tipo de cambio a una variación de más del 12 por ciento en dos meses. Las personas que no pudieron protegerse de esta devaluación, los de ingresos en colones, con su riqueza expresada en colones, sufrieron la peor pérdida desde la Administración Carazo, que ya es mucho decir. Perdimos la mayoría de los costarricenses. Ganaron algunos cuantos inversionistas y todos los exportadores. El Banco Central reporta ganancias expoliadas a los costarricenses que generan su actividad en colones y que no pertenecen precisamente al estrato superior de ingresos. Aquí hay otra pérdida que no se lleva en los registros personales pero que destruyó riqueza y bienestar personal.

4. La contribución del Ministerio de Hacienda para paliar el déficit del Banco Central compite abiertamente con la mejora de la infraestructura vial, de la infraestructura educativa, de la mejora en tantos renglones de pobreza de la sociedad costarricense. El costo de oportunidad de estos recursos es inimaginablemente alto en términos de hacer crecer a las personas pobres.

El déficit del Banco Central se salió de su estacionamiento en el sótano de la institución para estacionarse al frente de la casa de cada uno de nosotros. Toma la forma de pérdidas en el valor de nuestros ahorros, de nuestros fondos de pensiones, de nuestra capacidad de compra, en la necesidad de buscar más fuentes de ingresos, en fin, de una mayor zozobra en el diario vivir. No nos dejemos de preguntar, entonces, para qué sirve el Banco Central de Costa Rica. Ustedes ya saben la respuesta.

*Vicepresidente de ANFE

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LA ECONOMÍA DE PAPEL

Luis E. Loría*

 

¿Por qué la economía se ve tan bien en el papel y tan mal desde la calle? Por un lado, porque los encargados de la política económica, que juegan y experimentan con una economía de papel, hacen sus mejores esfuerzos para convencernos de que todo marcha muy bien. Nos dicen que ven luz al final del túnel y que, ahora sí, parece que el tipo de cambio, los intereses y la inflación están alcanzando niveles óptimos. Por otro lado, en contraste, la economía desde la calle se ve muy mal: los costarricenses en sus hogares ven cómo cada día les alcanza menos el dinero para cubrir sus necesidades básicas. Muchos han recortado una o dos comidas al día y no pueden hacer frente al pago de sus préstamos. Los empresarios no consiguen crédito para capital de trabajo, han frenado las inversiones por la incertidumbre que rodea el manejo de la política cambiaria (manipulación en un mercado ineficiente) y la inminente desaceleración de la economía. Esta realidad empuja a un número cada vez mayor de hogares a la pobreza y empresas a la quiebra.

 

En momentos en que las principales economías del mundo trabajan para apoyar decididamente la economía de los hogares, mantener a flote al sector productivo, particularmente pequeñas y mediana empresas, fomentar la creación de nuevas fuentes de trabajo y evitar la contracción del  crédito, resulta muy difícil comprender por qué los principales encargados del manejo económico local celebran la desaceleración de la economía y hablan de la necesidad de más impuestos. Los problemas que pesan sobre la economía de la calle—que es la economía de verdad—no son consecuencia, como argumenta el discurso oficial, de lo que ocurre en el resto del mundo. Estos, por el contrario, encuentran su origen en el fracasado experimento de bandas cambiarias y sus costos relacionados, a los cuales, graciosamente, el Banco Central (BCCR) se refiere como “proceso de aprendizaje”.

 

Es necesario blindar nuestra economía para eliminar la posibilidad de otros experimentos empobrecedores por parte del BCCR y sentar las bases para la reactivación de la producción. Para tal efecto, se prepara un proyecto de Ley de Responsabilidad Monetaria y Reactivación Económica. Entre sus principales elementos, se elimina la posibilidad de emitir moneda local (elimina componente local del riesgo inflacionario y contribuye a la disciplina fiscal), se adopta una moneda fuerte internacional para el manejo de las transacciones del Estado, se elimina la intervención del BCCR en el mercado cambiario (elimina el riesgo cambiario) y se asegura la libertad de los individuos para establecer contratos y realizar transacciones en cualquier moneda. Todo lo anterior contribuirá a que las autoridades económicas locales presten mayor atención a cómo solucionar los problemas de la economía de la calle en lugar de seguir jugando con una economía de papel.

 

*Investigador, Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, lloria@strategic-la.com

 

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Entrevista al catedrático español en Economía de la Universidad de Columbia Xavier Sala i Martín (Ciudad de Nueva York, 23 de setiembre del 2008)

Pregunta: Se ha puesto de moda hablar de "Regulación" y "Supervisión" y de "Intervención Pública" y de "Fracaso del Liberalismo". ¿Es el episodio actual un fracaso del liberalismo y un triunfo del intervencionismo?

Respuesta: Para responder esta pregunta hace falta entender cual es el problema y que lo ha originado. El origen de la crisis financiera actual se remonta al 2000-2001, después de la caída de la burbuja de las punto-com. Entonces, para evitar que la bolsa bajase, el supuesto gran "Maestro" (Allan Greenspan) rebajó los tipos de interés a casi cero. El objetivo de Greenspan era que la gente no saliese disparada de la bolsa y se fuese al campo de los bonos de rentabilidad fija (cosa que hundiría todavía más la bolsa) y, por tanto, hizo que la rentabilidad fija fuese casi nula.

Esto hizo que los créditos hipotecarios "normales" no fuesen interesantes (porque daban un interés de casi cero) y los bancos se tuviesen que buscar la vida en otros mercados. Uno de estos mercados resultó ser el de la gente con riesgo elevado de no devolver el dinero, es decir, el sector "subprime" o gente con bajos ingresos y con dificultades para devolver la hipoteca. Como esta gente no encontraba un financiamiento "normal", se les pudo dejar prestado a un tipo de interés un poco mas elevado.

Por tanto, por un lado tenemos que el primer problema (el de las subprime) no lo causa el libre mercado, sino el representante del estado en la política monetaria: el banco central de los Estados Unidos (el banco de la reserva federal) con el gran Greenspan en cabeza. El segundo gran problema que tenemos ahora es el de la excesiva seguridad de los bancos. Es decir, cuando los bancos dan un crédito, no se quedan el contrato de la hipoteca en un cajón sino que lo empaquetan con otras hipotecas, crean un nuevo activo financiero con grupos de hipotecas y lo venden a algún inversor a cambio de dinero. Este dinero el banco lo vuelve a prestar en forma de crédito hipotecario a otras familias y las hipotecas resultantes se vuelven a empaquetar y se vuelven a vender. Esto se hace una, dos, tres, cien y mil veces. La titulización, que los bancos han hecho siempre, ahora ha sido de forma acelerada y exagerada. ¿Os preguntáis porqué? Pues hay diversas explicaciones. Una es, de nuevo, que los tipos de interés eran casi cero de forma que los bancos apostaron por dar créditos (a familias subprimes) con pequeños márgenes y, por tanto, si el margen era pequeño, lo que se tenia que hacer era multiplicar el número de créditos. Es decir, el modelo de negocio pasa a ser de "pocas ganancias por hipoteca... pero damos muchas hipotecas".

Una segunda razón que induce a los bancos a asegurar los créditos es la normativa de Basilea. La regulación de Basilea obliga a los bancos a tener unas básculas donde la cantidad de créditos concedidos sea solo una pequeña proporción del capital del banco. Esta norma, en principio, tendría que impedir que los bancos diesen demasiados créditos. Pero los bancos encontraron la manera de saltarse la norma.

El banco crea un fondo de inversión separado del banco (que se llama "conducido"). Este fondo va al mercado monetario, pide un crédito y con el dinero compra los paquetes de hipotecas al banco original. Fijaros que con esta operación, el balance del banco queda sin "créditos concedidos" y, en cambio, tiene dinero en la caja. La proporción de "créditos concedidos en relación a capital" pasa a ser cero y el banco pasa a cumplir el requerimiento de Basilea, la cual cosa le permite volver a conceder créditos. El banco, pues, hincha la bola de nieve, pero es a base de crear estas instituciones paralelas (los "conducidos") que cada vez están más endeudadas.

Conclusión, la aseguración masiva, que es uno de los grandes problemas de la crisis actual, no solo no ha sido evitada por la regulación sino que ha estado CAUSADA por la regulación. Es mas, la normativa de Basilea está contribuyendo a empeorar la crisis. ¿Por qué?  Seguimos el hilo del argumento. Si la proporción entre créditos concedidos en relación al capital del banco tiene que estar por debajo de un determinado número, cuando el banco empieza a descapitalizarse (por culpa de la crisis), deja de cumplir el objetivo de Basilea.

 Pregunta: ¿Más regulación y más intervencionismo, arreglarán el problema?

Respuesta: Yo pienso que no. Fijémonos en tres ejemplos sacados de la crisis actual. ¿Quiénes son (o eran) las instituciones financieras mas reguladas y más supervisadas del planeta tierra? ¿Adivinan? Pues Fannie Mae y Freddie Mac. De hecho, estaban tan reguladas y supervisadas que hasta se llamaban "Instituciones Tuteladas por el Gobierno" (en inglés, Government Sponsored Entities o GSE).

No hace falta decir que estas dos instituciones están en medio del problema ya que se dedicaron a comprar hipotecas por encima de sus posibilidades y a asegurar a inversores compradores de paquetes de hipotecas por encima de lo que era prudente. TODO ESTO CON LA SUPERVISION CONSTANTE DEL US SENATE BANKING COMMITTEE (Comité Bancario del Senado Norteamericano) presidido por el demócrata de Connecticut, Chris Dodd.

Por tanto, ni la supervisión ni la tutela extrema a la que han estado sometidas Fannie Mae y Freddie Mac han evitado la toma de decisiones erróneas y extremadamente arriesgadas. Siendo así, que nos hace pensar si la nueva regulación que se quiere imponer al resto del sistema financiero funcionará. Nota: los defensores del mercado hace años que están pidiendo al Senado que deje de intervenir porque esta intervención y protección constante hacía que los líderes de FM y FM se arriesguen demasiado. Al final tenían razón. Nota: La Oficina de Economía de la Casa Blanca pidió hasta 17 veces que se redujese la intervención desde el 2001. (http://www.whitehouse.gov/news/releases/2008/09/20080919-15.html)

Segundo ejemplo, en comparación con otros sectores del sistema financiero, la banca de inversiones está bastante regulada. ¿Recordáis la novela de Sherlock Holmes "El misterio de Silver Blaze"?  El caballo Silver Blaze muere asesinado. Después de descartar a distintos sospechosos, Sherlock Holmes le dice a Watson: "¿No encuentra extraño el comportamiento del perro?" Y el Dr. Watson contesta: "¡Pero si el perro no ladró en toda la noche!". "¡Exactamente!", dijo Holmes, "y esto es lo que es realmente extraño. Si el asesino hubiese sido un desconocido, el perro hubieses ladrado y como no ladró, el asesino tiene que ser el cuidador del perro".

Pues bien, hay un sector que está muy poco regulado y que, al no sufrir demasiados problemas en esta crisis nos demuestra que la misma no está causada por la falta de regulación. Me refiero a los "hedge funds". El grado de regulación y de supervisión estatal a la que están sujetos estos fondos es muy inferior a la regulación y supervisión a la que se somete a la banca de inversiones. Esta es otra prueba de que mas regulación no es garantía de menos crisis futuras.

Pregunta: Dicho esto, toda esta gente que propone mas regulación a partir de ahora, ¿exactamente que reglas proponen y quien se supone que ha de poner estas reglas?

Respuesta: El experimento comunista demuestra que no hay ningún burócrata, ningún funcionario, ni ningún político capaz de diseñar un sistema perfecto que tenga en cuenta todas las eventualidades posibles. Lo mismo ocurre en los Estados Unidos, que puede que a partir de ahora esté tan intervenido y con tanto poder por parte del Estado que se tendrán que llamar "Unión de Repúblicas Socialistas de América".

Esto también es aplicable al sector financiero: ningún burócrata, ningún funcionario, ni ningún senador del Comité de Banca sabe cómo reaccionaran los inversores frente las nuevas regulaciones, qué tipo de productos financieros se inventaran para saltarse las reglas. De la misma forma que se inventaron los "conducidos" para saltarse las reglas de Basilea. Tampoco saben por dónde vendrá la próxima crisis. Esta crisis ha cogido desprevenidos a los mejores expertos financieros del mundo. Los propios directores generales de los bancos -y eso que se jugaban mucho- han terminado perdiendo todas sus fortunas. ¿Alguien cree de verdad que un burócrata que trabaja de 9 a 5 en una oficina gris de Washington será capaz de diseñar un sistema regulador que evite una crisis que los expertos más expertos del mundo mundial no pueden ver a 12 meses vista?

 Una pregunta para mis amigos de izquierdas (digo "amigos" de forma retórica ya que yo no tengo amigos de izquierdas aunque mi hermana, en su descripción del facebook dice que lo es): Exactamente, ¿cómo hubiesen regulado para evitar la crisis subprime? ¿Hubiesen hecho una ley que impidiese prestar dinero a las familias denominadas "subprime"? Supongo que saben que las familias subprime son familias pobres. Se dan cuenta de que esta ley habría de decir algo como: "Los bancos solo podrán dejar dinero a los ricos; los pobres, por tanto, estarán condenados a no poder comprar una casa propia a no ser que previamente hayan ahorrado durante 30 años". Y después dicen que los progresistas defienden los intereses de los pobres.

 Pregunta: ¿Es bueno el plan Bush para salir de la crisis? ¿Conseguirá los resultados deseados?

 Respuesta: En pocas palabras, el plan Bush consiste en crear una institución pública, dotada de 700.000 millones de dólares, para comprar todos los activos que tienen hipotecas como garantía y que, como las hipotecas no se cobrarán, tienen un "valor de mercado muy bajo" (la clave aquí es "muy bajo"). De esta forma, esperan recapitalizar los bancos -que recibirán dinero del Gobierno- y "limpiarán" las balanzas de los bancos de los "agujeros" que tienen (un "agujero" es un activo con un elevado valor contable pero que a la hora de venderlo en el mercado abierto su precio es "muy bajo").

Una pregunta que nos tenemos que hacer es: en el mundo hay trillones de dólares que buscan ser invertidos, desde "hedge funds" hasta "sovereign wealth funds" (fondos creados por los gobiernos de los países productores de petróleo y de los gobiernos de China y Singapur para ser invertidos en otros sectores en el extranjero). Si hay tanto dinero por invertir, ¿por qué no compran estos activos de los bancos que tienen un "valor de mercado muy bajo"? Si están a precio de saldo, sería un gran negocio, ¿no?  En otras palabras, ¿por qué no se hace una recapitalización "privada" de los bancos? (Respuesta: No los compran porque los bancos se niegan a vender a precio de saldo. Es decir, no aceptan que el valor de mercado sea "muy bajo" para los potenciales compradores. Y como no hay acuerdo no hay venta.

 Dado que los bancos se niegan a aceptar las ofertas privadas hechas a un precio "bajo" por sus activos tóxicos, ¿qué hace pensar a Hank Paulson que aceptarán el "precio de mercado" del que habla su propuesta? La respuesta: ¡no lo aceptarán!, es decir, el Gobierno -realmente deberíamos decir el contribuyente- deberá pagar un precio POR ENCIMA DEL MERCADO. Dicho de otra forma, los impuestos de los contribuyentes serán como un subsidio para los financieros de Wall Street.

 Esto no es solo injusto (la gente pobre subsidiando a la gente rica) sino que genera una inestabilidad macroeconómica peligrosa ya que, a corto plazo, estos 700.000 millones de dólares vendrán en forma de deuda -el gobierno no tiene el dinero a corto plazo y por tanto deberá pedir prestado-, hecho que presionará a la alza los tipos de interés mundiales (de entrada hoy el Euribor ya ha batido el record de la historia, con el prejuicio que esto causa a todas las familias del mundo que tienen hipotecas).

 Pero esto no es todo. Todavía está el problema del azar moral. Que no es un problema de ahora pero será un problema en el futuro. De la misma forma que para salir de la crisis del 2001 se asentaron las bases de la burbuja que ha desembocado en la crisis financiera actual, la intervención pública masiva de ahora, proporciona calma a los mercados -que como he dicho al principio, han de ser ignorados- y esperanza, e incluso puede evitar una profunda recesión, pero puede estar sentando las bases para la futura crisis: está diciendo a los inversores que, en última instancia, siempre estará papá Estado para salvar el culo de los que se arriesgan demasiado. Es decir, el plan de Bush, además de ser caro y crear inestabilidad macroeconómica, puede estar sembrando la semilla de una futura crisis económica.

 Pregunta: ¿Hace falta realmente reformar el sistema? ¿Tan mal está la cosa?

 Respuesta: Yo no estoy tan seguro. Sí, es cierto, hay familias subprime que no pueden pagar las hipotecas, pero la inmensa mayoría de estas familias POBRES ha accedido a la vivienda en propiedad, no gracias a un programa de caridad del gobierno sino gracias al mercado y al sistema financiero.

 Es cierto, hay bancos que se han aventurado demasiado. Pero gracias a las innovaciones financieras como los CDOs, que permiten a las empresas pedir prestado dando como garantía una determinada fuente de ingresos –en lugar de dar como garantía todo el capital de la empresa-, lo cual ha permitido a estas empresas poder financiar proyectos con costes financieros muy inferiores. Esto ha generado lugares de trabajo, riqueza y progreso.

 Es cierto, hay crisis ahora. Pero no debemos olvidar que hemos disfrutado de un periodo de crecimiento continuado durante ¡¡¡17 años seguidos!!!

 Conclusión: para evaluar si hacen falta profundas reformas del sistema económico, no solo se han de analizar los problemas actuales, que claramente los hay, sino que hemos de mirar todos los aspectos positivos que ha tenido el sistema, que del mismo modo y claramente los hay. Puede que se hubiesen que cambiar -no añadir- algunas reglas, sobre todo aquella que obliga a los bancos a vender los créditos cuando viene una crisis económica, pero no hace falta ponerse nervioso porque el sistema que tenemos ya funciona suficientemente bien.

 Preparado por Francisco Avilés. San José, Costa Rica.

 

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GESTION LOCAL Y DESARROLLO
Andrés Pozuelo Arce

El nuevo rol del municipio

La visión del municipio como agente de desarrollo y principal organismo encargado de promover la gestión local se consolida durante el I Congreso Iberoamericano de Municipalistas en Granada, España, en el año 1991. En la Declaratoria de Granada se acordó que se insta a los organismos competentes a que estructuren en torno al municipio el desarrollo económico social de las colectividades locales, y fomenten experiencias de desarrollo local, de puesta en común de las mismas y de intercambio cultural, científico y tecnológico en aras del desarrollo de nuestros pueblos.

A partir de consideraciones iniciales que proponen a los gobiernos locales como la instancia territorial más adecuada para sintetizar lo global y lo concreto en un desarrollo equilibrado y efectivo, que la descentralización sirva como mecanismo de independencia y se vincule decisivamente al progreso de las comunidades locales, y que este progreso de los pueblos requiere una estrategia dinámica que se asiente en una base social y económica.

Hasta antes de la reforma municipal en México - y en general en América Latina-, el papel tradicional de los gobiernos locales consistía en desempeñar una función administrativa de proveedor de algunos servicios urbanos. Pero con la redistribución de funciones, el Gobierno Central plantea que "comenzará por entregar o devolver al Municipio todas aquellas atribuciones relacionadas con la función primordial de ésta institución: el gobierno directo de la comunidad básica". El artículo 115 de la Constitución mexicana confiere al municipio la facultad de promover, planear y gestionar el desarrollo municipal, "haciendo de los municipios los promotores de programas destinados a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, promover el desarrollo urbano y mejorar el ambiente" de acuerdo a sus principales actividades económicas y características específicas.
Ya sabemos que no es casual ni aislado que la reforma municipal mexicana descentralice facultades; otros países de América Latina y Europa que han promovido políticas de descentralización y cambios en la administración local también incluyen estas facultades con distinto grado de especificidad y subrayan la importancia que adquiere el gobierno municipal debido a su relación directa con los ciudadanos y su cercanía y conocimiento de la problemática y aspiraciones locales.

Concepto y alcances

La gestión local es entendida como "la acción estratégica y concertada de la Sociedad Civil y el Estado en el nivel local. La sociedad civil integrada por todas las organizaciones sociales y las organizaciones no gubernamentales de desarrollo. El estado a nivel local representado por el gobierno municipal y por todo el resto de organizaciones estatales".

El concepto supone una asociación ente la sociedad civil y el gobierno municipal para promover acciones concretas, la ciudadanía generalmente sabe lo que necesita, pero no siempre los miembros de la administración municipal tienen los medios -humanos, técnicos y económicos- para solucionar problemas que conocen de sobra o para articular e implementar un plan efectivo de desarrollo. La carga para los gobiernos municipales es grande y los recursos económicos -que permiten el acceso a los demás recursos- se ven reducido gracias a la profunda crisis económica que impera en la mayoría de nuestros países.

Dentro de la participación de la sociedad civil -que es la participación del público- implica una intervención representativa de los diferentes sectores de la comunidad: productores, prestadores de servicios, gremios y ciudadanos, de manera que sus puntos de vista sean considerados para una acción conjunta. La pregunta es ¿hasta dónde debe intervenir la sociedad civil? Definitivamente ya no estamos hablando de "mingas de domingo", sino de una aportación a la toma de decisiones, la mayor o menor implicación de los sectores en diferentes etapas del proceso, o la dirección directa del mismo por parte de las poblaciones locales. El nivel de participación no debe ser -y de hecho no es- algo establecido de antemano, cada municipio tiene la decisión de establecerlo acorde a sus recursos y necesidades.

La gestión local busca unir a la comunidad en una sola voluntad, de acuerdo a lo que cada comunidad siente que debe ser, de acuerdo a sus aspiraciones como grupo y a las metas comunes que se planteen. La gestión local debe servir tanto para fines inmediatos como lograr un sistema de riego para unas parcelas o para grandes proyectos de desarrollo como la elevación del nivel de vida local por medio del enfoque común hacia una o varias actividades económicas específicas.

El concepto se enfoca también precisamente en ese aspecto, la mejora de la calidad de vida de las comunidades a través del aprovechamiento de las potencialidades endógenas. Esto quiere decir que si una comunidad tiene el clima adecuado, el territorio y los recursos para criar vacas, se deben aprovechar esas condiciones favorables para hacerlo y la comunidad puede llegar a convertirse en un centro de fabricación de productos lácteos, eso sí, a través de un esfuerzo conjunto y coordinado.

Este aprovechamiento de recursos y condiciones favorables debe ser sostenido y éste es uno de los puntos principales de la propuesta; es decir, implica compromiso en la utilización racional de los recursos y el manejo de los mismos en armonía con el medio natural, artificial y cultural de la comunidad.

Los métodos propuestos para lograr el desarrollo a nivel local son también elásticos y cada municipio los puede asumir o formular de distinta forma, pero básicamente la gestión local supone una planeación estratégica y concertada en la que cada comunidad encuentre su propio rumbo hacia la sostenibilidad y la consecución de sus metas.

¿Hacia dónde navega la tendencia?

La Comisión Europea y países como Argentina han puesto en marcha programas orientados al desarrollo local a través de organizaciones no gubernamentales -LEADER e ILPES, respectivamente- que consideran un elemento esencial la capacitación para el desarrollo local y tienen entre sus objetivos formar asesores o "animadores" que trabajan directamente con la comunidad local ayudándoles a identificar los problemas esenciales y las potencialidades de su sector de actividad, a formular proyectos de desarrollo y a adquirir la capacidad de tomar parte activa en el desarrollo de sus proyectos. Estas grandes ONG's trabajan por encima de fronteras y divisiones político- administrativas.

En España y en América Latina existen además varias organizaciones ya muy bien establecidas que venden a través de Internet el asesoramiento que requieren comunidades y municipios para construir sus planes de desarrollo; las organizaciones españolas están principalmente orientadas a la gestión rural agrícola y a la reorganización administrativa municipal. Dentro de América Latina, en Ecuador por ejemplo, hay organizaciones que solucionan –a través de la gestión local- problemas de tecnología agrícola, ofrecen cursos de capacitación para agricultura urbana y se dedican al rescate de las técnicas ancestrales de cultivo agrícola, construcción de vivienda y ordenamiento urbano.

Europa está definitivamente enfocada a la gestión local rural y principalmente a la agricultura, porque su problema son -precisamente- las zonas rurales, mientras sus grandes centros urbanos están ya muy bien organizados. En realidad ¿a qué latinoamericano no le sorprende la organización y el manejo de las grandes urbes europeas? Mientras allá las ciudades ya están funcionando, conservando, ahorrando, reciclando, en Latinoamérica ya no nos sorprende que caiga una lata vacía de Coca-Cola desde la ventana de un camión, que la fiesta de la casa de junto no nos deje dormir toda la noche o que el agua de una tubería rota inunde una calle durante días sin que nadie venga a repararla. ¿Por qué no aplicar la gestión local no sólo a los grandes problemas de las regiones rurales, sino también a los "pequeños" problemas de nuestras ciudades? Si bien la participación ciudadana se hace más difícil conforme va creciendo la población, pienso que no es del todo imposible. ¿Qué tal una representación ciudadana en el municipio de la ciudad que coadyuve en la mejora de la calidad de vida de sus habitantes? ¿No sería un primer paso en la solución de los problemas de nuestras ciudades invisibles? Quizás sería bueno detenerse a pensar sobre el asunto antes de echarlo al cesto por utópico.

3.- Desarrollo sustentable, gestión local y turismo

Si un territorio o una comunidad tiene atractivos turísticos de cualquier índole que pueden ser potenciales o que quizá ya se están explotando de una manera que no beneficia expresamente a la comunidad, la gestión local es un medio de que dicha comunidad -a través de una participación representativa- busque junto con el gobierno la forma de mejorar sus condiciones de vida en base a la actividad turística y a través de un aprovechamiento sustentable de sus potencialidades endógenas.

Tendencias actuales del turismo

El turismo, en la forma en que se lo conoce actualmente, surge en plena revolución industrial, una etapa que produjo grandes y acelerados cambios en el mundo entero. Surge como una actividad propia de la modernización y la vida urbana cuando el hombre tuvo que buscar nuevas actividades que le permitirían escapar de las tensiones de la urbanización, cubrir las carencias que le proporcionaba la tranquila vida rural y reencontrarse consigo mismo.

El modelo tradicional turístico de "Sol y Playa" se convierte rápidamente en un medio de captación de divisas, apenas los gobiernos y los empresarios de los destinos notan que es una actividad económica rentable. Este modelo de turismo industrial se orienta a la atracción de la mayor cantidad de visitantes posible, a la planificación de macroproyectos turísticos con elevados números de cuartos y a la oferta de servicios sofisticados que proporcionan todas las comodidades de la vida urbana. Para mover a toda esa gente se arman complicadas redes de manejo, de forma que el turista en su país de origen paga un precio muchísimo mayor que el que gana el destino final. El turista se siente parte de un juego comercial en el que se pierde su objetivo de reencuentro y descubrimiento.

Las preocupaciones globales de conservación ambiental y de autenticidad cultural inciden en el pensamiento del turista como un "volver a lo natural y autóctono". Aparece una nueva tendencia turística, la de buscar áreas naturales poco intervenidas para hacer turismo, buscar alternativas que se reflejen en términos como agroturismo, ecoturismo, turismo rural, turismo verde, turismo de aventura, turismo en comunidades indígenas, entre otros. Estas nuevas formas de turismo cambian los destinos y la concepción del turista que ahora se interesa en aprender, comprender y está a favor de la conservación de los lugares que visita.

Sin embargo el manejo de los destinos es igual en la mayoría de los casos. La complicada red de operadoras, agencias mayoristas y minoristas, líneas aéreas y hoteles sigue presente y el beneficio a los habitantes de los destinos consiste en pequeñas ganancias derivadas de la venta de unos cuantos "souvenirs", propinas por pequeños trabajos de guianza, propinas por dejarse fotografiar, o sencillamente la mendicidad.

Algunas reflexiones preliminares

Quizás el turista moderno se siente más satisfecho con su visita; quizás las operadoras toman conciencia de la necesidad de traer poca gente que represente grandes ingresos; quizás manejen el turismo sin dañar en gran medida el entorno -eso es lo que el turista busca, pero los "ecodestinos" eran vírgenes o muy poco intervenidos hasta antes de su llegada-, ¿dónde quedan entonces las comunidades receptoras?; sus habitantes son quienes han vivido allí toda su vida, conocen los lugares mejor que nadie y los han conservado durante años para que se muestren en su estado actual, pero se siguen contentando con lo poco que pueden sacar de los visitantes. Es aquí, precisamente, donde se articula el turismo, el desarrollo sustentable y la gestión local.
La sostenibilidad es un concepto de desarrollo -entendiendo como desarrollo un mejoramiento de las condiciones de vida de la gente a través de una expansión cualitativa y no cuantitativa de potencialidades- que relaciona economía, sociedad y recursos; por otro lado la gestión local es el método propuesto para lograr la sostenibilidad y elevación del nivel de vida de los pueblos por medio de la participación ciudadana y gubernamental en un proyecto de beneficio común. Desarrollo sostenible y gestión local se complementan uno con el otro, la sostenibilidad se alcanza por medio de la gestión local y la gestión local debe alcanzar un desarrollo sustentable.

Si el turismo es una actividad económica que tiende hacia la conservación de los atractivos naturales y culturales, la forma idónea de manejar estos atractivos sería de una manera sustentable. Remitiéndonos a la Carta de Lanzarote (Islas Canarias, España, 1995) el turismo sustentable implica sostenibilidad ecológica a largo plazo, viabilidad económica y equitatividad social desde una perspectiva ética para las comunidades locales; contempla una gestión local de los recursos con el fin de asegurar el capital natural y cultural de una región y considera al turismo en general - y no sólo al orientado hacia áreas naturales como un instrumento efectivo de desarrollo.

Un intento de articulación

Sostenibilidad ecológica de los atractivos naturales y culturales implica desde la gestión municipal que el plan de desarrollo turístico primero se oriente a un estudio a fondo del recurso que tenga como finalidad determinar la mejor manera de manejarlo. Y estamos hablando tanto de un atractivo natural como una concurrida playa del Caribe o de un atractivo de tipo cultural tangible como las pirámides prehispánicas en México o intangible como la manera de preparar una auténtica chicha de jora en el oriente ecuatoriano.

Una buena forma de tratar los atractivos turísticos de manera que sean rentables económicamente y al mismo tiempo conservados, es tomando conciencia de que los recursos turísticos no son ilimitados y que debemos considerarlos como un capital fijo del que sólo extraemos los rendimientos, manteniendo su valor intacto. La gestión local debe tomar en cuenta que sus atractivos turísticos son como la "gallina de los huevos de oro", ya que es mejor utilizarlos de manera equilibrada que tratar de sacarles el mayor provecho posible en un corto plazo. Por otro lado, cualquier acción destinada a la conservación de los recursos debe ser considerada no como un desperdicio de capital, sino como una inversión que lo más probable es que se refleje en un aumento de las ganancias.

Uno de los puntos importantes es encontrar la forma de incorporar a la población local a la economía del turismo. Generalmente la implementación de un proyecto de este tipo requiere una fuerte inversión que los municipios de la mayoría de nuestras ciudades o comunidades no están en condiciones de asumir; es por esta razón que los inversionistas son externos y la población local es marginada de las ganancias que son exportadas tan rápidamente como se van generando.

Un proyecto de gestión local para el desarrollo turístico debe centrarse en la búsqueda de una manera eficaz de lograr que la mayor parte posible de las ganancias se quede en el destino turístico a través de acciones como incentivar a la empresa privada para que incorpore a los ciudadanos locales en empleos, incrementar el gasto del turista en el destino, o tratar de manejar la llegada de turistas también desde el propio lugar de destino. La forma de hacerlo varía de un lugar a otro, pero la incorporación de la población de una manera efectiva -ya sea directa o indirectamente- a la economía del turismo es una meta primordial a alcanzar en un plan de desarrollo turístico.

Conclusión

La sostenibilidad turística no escapa a las condiciones básicas de sostenibilidad ecológica, económica y ambiental sin importar el tipo de turismo que se maneje -ecoturismo, turismo de negocios, turismo residencial o cualquier otro-, el enfoque que se le dé a la actividad, o el tipo de turista que se desee captar. La sostenibilidad no está orientada simplemente a la conservación de la naturaleza: es una propuesta mucho más integral que puede ser adaptada y aplicada al manejo de cualquier actividad del ser humano. Del mismo modo, la gestión local no es una alternativa que se dirija únicamente a las comunidades rurales: estamos hablando también de una propuesta dinámica y moldeable a las necesidades de un determinado sitio urbano o rural; una opción que nos permita planificar y desarrollarnos de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro como se ha venido haciendo hasta ahora. La gestión local para el desarrollo turístico sustentable de una comunidad es una alternativa que puede servir para el rescate de su patrimonio natural y cultural; para mejorar el nivel de vida de los habitantes de un destino turístico; e incluso para mejorar las relaciones entre los habitantes de la misma comunidad al sentir que están trabajando para alcanzar un beneficio común


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APUNTES PARA UNA EXPOSICION SOBRE DOLARIZACION

                                                                        Seminario sobre dolarización

realizado el 20 de octubre del 2008

 

Me imagino que los organizadores de este seminario habría pensando en invitar a don Jorge Corrales porque no les iba a cobrar nada,  Cierto, pero como dice el dicho entre los economistas, no existe tal cosa como un almuerzo gratis. Voy a aprovecharme que en esta ocasión hay reunida una gran cantidad de personas, para hacerles una invitación.

Como tal vez algunos sabrán, este año la Asociación Nacional de Fomento Económico –la ANFE- cumple 50 años de haber sido fundada. Por este motivo hemos organizado –vayan tomando apuntes de esto- el próximo martes 28 de octubre de 8 a 3 de la tarde un seminario que lleva como título “Amenazas a la libertad y la democracia en América Latina”. Se realizará en el Country Club y –la mejor noticia- es totalmente gratis, incluyendo el almuerzo. 

En dicha ocasión expondrán dos destacados intelectuales extranjeros, los señores Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Sabino.  El primero lo hará durante el almuerzo y expondrá sobre el mismo nombre del seminario.  Para quienes no han oído hablar de don Plinio Apuleyo, es un colombiano quien reside en España, es politólogo de la Universidad de la Sorbona de París. En 1979 obtuvo el Premio Plaza y Janés con el libro “Años de Fuga.”  Coautor con Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa de “El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano,” luego ampliado como “El Regreso del Idiota,” en el cual desnuda las prácticas ilusas de los populistas en América Latina.

Por su parte, el Doctor Carlos Sabino es un sociólogo y economista argentino, hoy profesor de esas materias y de historia en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Asimismo, fue profesor de economía en la Universidad Central de Venezuela. Entre sus publicaciones destacan “De Cómo un Estado Rico Nos Llevó a la Pobreza,” “El Fracaso del Intervencionismo: Apertura y Libre Mercado en América Latina,” y “Todos Nos Equivocamos,” en que narra su evolución personal desde el intervencionismo y el estatismo hacia la libertad.

Otro expositor de ese seminario es el Dr. Oscar Alvarez Araya, representante en Costa Rica de la Red Latinoamericana del Movimiento Mundial para la Democracia y autor de los libros “Pensamiento Humanista Centroamericano,” “Pensamientos de Fin de Siglo,” entre muchos otros. 

Asimismo, expondrá el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, autor de los libros, “Cómo las Democracias Pierden la Paz,” Libertad de Prensa y Seguridad Nacional,” y próximos a salir “Palabras Adulteradas: Violencia, Paz, Defensa y Fuerza,” y “La Solitaria Lucha de Churchill por la Paz,” además de columnista en medios de prensa nacionales y extranjeros. Don Jaime ha sido galardonado con el Premio a la Libertad que ANFE otorgó en este año 2008.

También expondrá el conocido abogado, economista y columnista del Periódico La Nación, Dr. Jorge Guardia, ex Presidente de ANFE, cuyo tema es “Ausencia de Libertad en la Políticas de Costa Rica”, así como este servidor, quien expondrá sobre “ANFE: 50 años en defensa de la libertad”.

Nada más les ruego que hagan su reservación (o la de alguno o algunos amigos que quieran invitar) lo más pronto posible pues el cupo es limitado a los teléfonos de ANFE –apunten- 2253 4460, 2224 7350, 2253 4497 o 8376 1947.  Nos sentiremos honrados la presencia de Ustedes.

Ahora sí.  Hablemos algunas cosas sobre dolarización. Tengo presentes tres fuentes que en su momento señalaron su preocupación por el grado de dolarización de la economía costarricense: una es el Fitch Ratings del 2006; otra es un informe del 2003 sobre Costa Rica del Fondo Monetario Internacional, el cual señala que el 60% del crédito al sector privado estaba dolarizado, indicando una importante vulnerabilidad de la economía y, en tercer lugar, el Country Report de Costa Rica del 2006 del Fondo Monetario, que indica que “la dolarización de los depósitos y el crédito en el sector financiero son aún altos (aunque dice que parece que se han nivelado).”

En esas diferentes instancias el FMI pedía a las autoridades económicas nacionales que tomaran acciones para des-dolarizar nuestra economía. Casi a finales del 2006, las autoridades del Banco Central intentaron lograrlo, sustentadas en la política cambiaria escogida de bandas, pero el hecho de que el tipo de cambio se pegó al piso de la banda cambiaria, hizo muy poco por estimular la des-dolarización buscada.

Por el contrario, ante claras presiones en el mercado por una revaluación del colón, aumentó su demanda, en mucho por la expectativa de tener una ganancia de capital con esa apreciación esperada del colón. Al fin y al cabo, eso no era lo que el Fondo Monetario anhelaba, pues ellos, al igual que las autoridades del Banco Central, dizque para recuperar sus posibilidades de ejercer política monetaria, lo que pretendían era que el tipo de cambio buscara naturalmente un equilibrio entre oferta y demanda, pero que oscilara dentro de una banda cambiaria. Así pretendían controlar la inflación, mediante lo que se ha denominado horriblemente como “inflation targeting”.

Pero, al ir adquiriendo el Banco Central todas las reservas que ingresaban al país para evitar una revalorización del colón, dio lugar a que la ciudadanía actuara en contra de la des-dolarización que quería el Banco Central.  Como sabemos, el tipo de cambio rebotó y en medio de una serie de experimentos con formas o regímenes cambiarios, hemos terminado como al principio: una simple mini devaluación del colón, porque, si bien nos dicen que vivimos bajo un régimen cambiario de bandas, lo cierto es que el tipo de cambio viene pegado desde hace un buen tiempo al límite superior de la banda, límite que se ajusta diariamente en seis centavos.

¿Y que ha pasado con la dolarización o des-dolarización que pretendían el Banco Central y el Fondo Monetario? Pues todo ha ido volviendo a como estábamos al principio; los ciudadanos (testarudos que somos, nos dirá algún burócrata) se han vuelto a dolarizar.

Veamos los datos siguientes que nos permiten algún grado de comparación en el tiempo de un indicador de la dolarización en Costa Rica. Me refiero a la liquidez en moneda extranjera como proporción de la liquidez total en el Sistema Bancario Nacional (en sencillo: básicamente qué estamos haciendo con nuestros depósitos en los bancos del país; si los tenemos en dólares o en colones).  ¿Recuerdan las fechas de aquellos tres reportes sobre dolarización en Costa Rica? Uno del Fondo en el 2003; el segundo de Fitch Ratings de octubre del 2006 y el tercero también del Fondo publicado en noviembre del 2006 y en el cual los datos correspondientes son para enero del 2006. 

Bueno, veamos las siguientes cifras sobre la proporción de la liquidez en moneda extranjera del Sistema Bancario Nacional en las fechas –aproximadas-a esos tres informes. Para el 2003 tomo la mitad de ese año: en junio fue de un 45.7%.  En la misma fecha en que Fitch publicó su informe, en octubre del 2006, la proporción era de un 49.4% y en el caso del tercer informe (el segundo del Fondo), en enero del 2006 la proporción correspondiente fue de un 50.7% y en el momento en que se editó el informe –noviembre del 2006- fue de un 48.8%.

Lo más interesante es que las medidas des-dolarizadoras del Banco Central se empezaron a tomar a finales de ese último año (diciembre 2006), cuando la proporción era de un 46.9%.  Déjenme informarles que la proporción a setiembre del 2008 había ascendido a un 45.7%, luego de que en el período en que supuestamente el Banco Central tenía en pie las políticas para la des-dolarización,  llegó a su nivel más bajo en marzo del 2008, de un 39.1%.

Todo esto lo que nos indica es que paulatinamente nos hemos vuelto a dolarizar y no es sino un indicio del fracaso de la política de des-dolarización que el Banco Central ha intentado mediante sus políticas cambiarias y, agrego, indica la desconfianza que hay en el país acerca del Banco Central.

¿Cómo iba a ser otro el resultado? Hemos tenido un aumento significativo de la inflación en los últimos tiempos, incluso por encima de aquella permanentemente incómoda de alrededor de un 10% durante las últimas dos décadas, que ha erosionado el valor de nuestra moneda.  Simplemente los ciudadanos hemos ido gradualmente buscando una moneda que no nos haga perder el valor al grado en que lo ha hecho el colón y que ha significado enormes costos para protegernos de esa pérdida.

Esa inflación, recientemente incrementado en mucho por la errática política cambiaria, no parece que podrá ser dominada con el paso del tiempo, pues el déficit monstruoso del Banco Central y la emisión que ello conlleva de nuevo generarán presiones inflacionarias.  Llevamos casi 30 años de inflación sostenida. Debo aclarar algo sobre ese déficit del Banco Central: si bien este año ha disminuido, se ha debido fundamentalmente a dos razones. La primera, que el Banco ha mantenido una política artificial de bajas tasas de interés, con el cual ha reducido el costo de sus pérdidas y, la otra, que ha estado vendiendo reservas de dólares a un precio más alto del que las compró; esto es, ha tenido ganancias por la venta de las divisas. Pero que el déficit a largo plazo del Banco Central va a seguir siendo enorme, no tengan duda de ello, lo cual significa que, a largo plazo e independiente de vaivenes momentáneos, la tasa de inflación elevada va a perdurar

Más recientemente el Banco Central, mediante el uso de reservas monetarias internacionales, ha venido manteniendo artificialmente un tipo de cambio, pues con ello trata de evitar una mayor devaluación del colón y la inflación que suele acompañarla.  De abril a la fecha el Banco Central ha perdido más de $1.100 millones de dólares y hoy muchos nos preguntamos, con toda razón, ¿hasta cuándo el Banco Central podrá sostener ese juego, en especial cuando uno observa como nuestros ciudadanos vuelven a dolarizarse, tal como lo acabamos de ver en las cifras que les presenté?

El caso a favor de la dolarización, en mi opinión, sigue siendo igualmente fuerte a como lo fue hace seis meses o un año y no voy a repetir todos los argumentos que en su favor he expuesto en diversas ocasiones. Hoy en día, ante las circunstancias que hemos visto se desenvuelve la economía mundial y, particularmente, la estadounidense, algunas personas, creo que con toda razón para hacerlo, han dicho que dolarizar sería un problema. Ante esto me permito formular tres comentarios. Primero, los costarricenses siguen prefiriendo el dólar a la moneda nacional.  Los datos que expuse antes lo confirman. Simplemente podrían ver a la dolarización como un mal menor comparado con verse forzados a usar el colón como moneda de curso legal. En segundo lugar, si no nos pareciera el dólar como moneda, deberíamos estar en libertad de escoger aquella que nos parezca, pero la cual hemos escogido asumiendo los riesgos que eso puede implicar y no como resultado de una imposición legal, que nos impide protegernos por una moneda que no parece brindarnos la seguridad que requerimos. Y, tercero, que aún en estos tiempos procelosos en la economía mundial, el dólar sigue aumentando su precio con respecto a otras monedas, lo cual puede ser un indicador de confianza relativa a mayor plazo o bien una expectativa de que, si se permite que los mercados en la economía estadounidense puedan hacer lo que deben hacer, de nuevo la economía de ese país volverá a crecer.  La clave está en la mayor o menor flexibilidad en el ajuste y me parece que una economía con el curso forzoso de una moneda llamada colón, ofrece muy poca flexibilidad para ajustarnos y para protegernos. Por ello, aún es la hora de dolarizarnos.

 

Muchas gracias por su amable atención y espero verlos en el seminario de ANFE.

 

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007