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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Septiembre del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Columna Libre - Comentarios acerca de la corrección del mercado bursátil en los Estados Unidos Algunos comentarios en relación con la desaceleración de la economía - Juan Muñoz Giró Comentario al proyecto de ley de adición de un párrafo tercero al artículo 57 de la Constitución Política - Juan Muñoz Giró.Deterioro de las carteras de crédito - Luis E. Loría. Comentario a Artículo en Diario Extra de julio del 2008 - Sergio Solano
MENSAJE DE LA
PRESIDENCIA DE ANFE Lamentablemente no fue posible celebrar el
seminario inicialmente programado para el 25 de setiembre sobre biocombustibles,
debido a que no se pudo obtener la confirmación oportunamente del Ministro de
Energía. Esperamos celebrarlo en
una fecha futura, sobre lo cual estaremos informándoles. Este boletín es el último que llegará a sus manos
antes de las celebraciones en ocasión del 50 aniversario de la fundación de
ANFE. Por ello nos complace
informarles de las actividades que en tal sentido estamos realizando con el
invaluable apoyo de la Fundación Naumann para la Libertad y la Red Liberal para
la América Latina (RELIAL). Además
de celebrar nuestro aniversario, también se entregará el Premio a la Libertad
2008 que ANFE otorga a una persona física que se haya destacado en la
defensa de la libertad en nuestro país y que en esta ocasión corresponde al
Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, distinguido pensador costarricense, quien suele
deleitarnos con sus publicaciones periodísticas y libros, en las cuales
defiende los principios que originaron nuestra institución 50 años atrás. El martes 28 de octubre ANFE llevará a cabo el
seminario titulado “Amenazas a la libertad y la democracia en América
Latina,” y para el cual se espera contar con la presencia del destacado
pensador y escritor colombiano, Plinio Apuleyo Mendoza, quien en 1979 obtuvo el
Premio Plaza y Janés con el libro “Años de Fuga.”
Es coautor con Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa del libro
“El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano,” obra que vio una edición
posterior con el nombre “El Regreso del Idiota.” Ambos libros desnudan las
prácticas ilusas de los populistas en América latina. Es autor del libro “Aquellos Tiempos con Gabo,”
“Nuestros Pintores en París,” entre otros. Este politólogo de la Sorbona
de París nos expondrá en un almuerzo en dicho seminario sobre el tema
“Amenazas a la libertad y la democracia en América Latina.” Otro expositor del seminario es el Dr. Carlos Sabino,
sociólogo y economista argentino, actualmente profesor de esas materias y de
historia en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.
El Dr. Sabino es miembro de la Sociedad Mont Pelerin, la organización
mundial del pensamiento liberal más importante de la actualidad, así como del
Independent Institute de los Estados Unidos. Entres sus numerosos publicaciones
destacan “De Cómo un Estado Rico Nos Llevó a la Pobreza,” “El Fracaso
del Intervencionismo: Apertura y Libre Mercado en América Latina,” y “Todos
Nos Equivocamos,” en que narra su evolución desde el intervencionismo y el
estatismo hacia la libertad. El. Dr. Sabino expondrá sobre el tema “El Miedo
a la Libertad.” Otro expositor de este seminario es el costarricense
Oscar Alvarez Araya, acerca de “Democracia y Populismo en América Latina.”
Este doctor de la Bircham International University es autor de los libros
“Pensamiento Humanista centroamericano,” “Pensamientos de Fin de Siglo,”
“América Central: Del Conflicto a la Negociación y el Consenso,” entre
muchos otros. Actualmente es
representante en Costa Rica de la Red Latinoamericana del Movimiento Mundial
para la Democracia.” El Dr. Alvarez disertará acerca “La Democracia y el
Populismo en América Latina.” El Premio a la Libertad 2008 de ANFE, el Dr. Jaime Gutiérrez
Góngora es autor de los libros, además de muchos destacados en su campo médico
profesional, “Cómo las Democracias Pierden la Paz,” Libertad de Prensa y
Seguridad Nacional, “Progreso y Seguridad,” y actualmente está próximo a
salir “Palabras Adulteradas: Violencia, Paz, Defensa y Fuerza,” y se
encuentra en impresión “La Solitaria Lucha de Churchill por la Paz.”
En este seminario Don Jaime tratará acerca de “Política y Libertad en
Costa Rica.” El Dr. Jorge Guardia Quirós expondrá sobre “Ausencia
de libertad en las políticas de Costa Rica.” Este columnista semanal del Periódico
La Nación es autor de los libros “Del Cambio Fijo a la Liberalización
Cambiaria,” “En Guardia: Mis Mejores Columnas,” y “La Política de
Precios en Costa Rica,” entre otras publicaciones.
Finalmente, este servidor se referirá al tema “ANFE: 50
años fomentando la libertad.” Esta actividad está totalmente abierta al público y se
llevará a cabo el martes 28 de octubre de 8 a 3 de la tarde en el Country Club.
Es gratuita e incluye el almuerzo. Su asistencia significaría un
reconocimiento, que mucho agradecemos, a los esfuerzos que hemos hecho para
celebrar dignamente el 50 aniversario de la fundación de ANFE. Debido
a razones de cupo limitado y a los requisitos de la organización, se le ruega
que haga sus reservaciones lo más pronto posible (ello nos ayudará mucho) a
los teléfonos de ANFE 2253-4460,
2224-7350 u 8376-1947, o por el fax 2253-4497 o a la dirección electrónica anfe@anfe.or.cr
o por el sitio www.anfe.or.cr. Asimismo, se puede hacer a nuestra dirección postal,
Apartado 3577-1000, San José, Costa Rica. Para
este boletín contamos con varias colaboraciones. De nuestro Vicepresidente,
el Dr. Juan Muñoz Giró, incluimos dos ensayos, uno de los cuales lleva por título “Algunos Comentarios
en Relación con la Desaceleración de la Economía,” y el otro “Comentario
al Proyecto de Ley de Adición de un Párrafo Tercero al Artículo 57 de la
Constitución Política, Expediente No. 17022.” También incluimos una colaboración de
nuestro amigo, Dr. Luis Loría, titulado “Deterioro de las Carteras de Crédito”.
Finalmente, reproducimos un mensaje electrónico que nos enviara nuestro
apreciado asociado, Lic. Sergio Solano Céspedes, que mucho agradecemos. También,
presentamos nuestra columna regular “Pensamientos de Liberales”, así como
la Columna Libre escrita por don Carlos Federico Smith, que en esta ocasión
lleva por título “Comentarios acerca de la Corrección del Mercado Bursátil
en los Estados Unidos”. Hemos
continuado, también, con nuestras publicaciones regulares de los martes en el
diario La Extra, también escritas por don Carlos Federico. Jorge
Corrales Quesada
Presidente de ANFE
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES “Un
modelo correcto de la Gran Depresión debería empezar con la teoría austriaca
de los ciclos económicos, tal como la desarrollaron Ludwig von Mises y
Friedrich A. Hayek. El modelo Mises-Hayek ofrece un caso plausible para explicar
la caída inicial en 1929 y la crisis que le siguió.
Mises y Hayek mantienen que, en tanto las tasas de interés reflejan la
tasa natural de la preferencia en el tiempo de los consumidores, no puede haber
un ciclo sistemático de los negocios. Pero si el gobierno deliberadamente
reduce las tasas de interés por debajo de la tasa natural de preferencia en el
tiempo, los recursos serán mal asignados (misallocated), alterando el nivel y
la estructura de la inversión. Un
alza (boom) artificial empieza en las industrias que producen bienes de capital
de orden más elevado (minería, manufactura, construcción, etcétera), pero
esta alza es insostenible. El desbalance entre la inversión de capital y el
consumo no puede perdurar. Una vez
que la producción incrementada es pagada en forma de salarios, rentas y
utilidades, los individuos eventualmente gastarán ese nuevo dinero de acuerdo
con los patrones antiguos que tenían
de consumo y ahorro. Esto es, los individuos incrementarán el consumo a
expensas de la inversión. Los precios para los consumidores empezarán a
aumentar en comparación con los precios para los productores. Inevitablemente
las tasas de interés empezarán a elevarse, deteniendo así el alza en la
inversión: el alza se convierte en una caída (bust) o depresión.
En efecto, el alza inflacionaria requiere de un caída, una limpia de las
malas inversiones (malinvestments). La
depresión concluye cuando los patrones de consumo y ahorro regresan a su estado
de equilibrio, y las tasas de interés de mercado de nuevo reflejan la tasa
natural de preferencia en el tiempo. En resumen, el proceso inflacionario
–definido como una política gubernamental deliberada de expansión de la
oferta monetaria y de empujar las tasas de interés por debajo de su tasa
natural- se revierte a sí mismo.” La letra en cursiva es del autor; los paréntesis
son míos. Mark
Skousen, The Great Depression,” en Peter J. Boettke, The Elgar Companion to
Austrian Economics (Edward Elgar Publishing: Northampton, Mass., 1998), p. p.
432-433. “Es
la política monetaria manirrota del Banco de Reserva Federal (FED) entre
diciembre del 2000 y junio del 2004 la que puso los cimientos para que surgieran
varias actividades improductivas (nonproductive activities), o actividades
burbuja. (La tasa meta de los fondos federales se redujo de un 6.5% a un 1%).
Esta mano suelta en la conducción monetaria es la que dio lugar a que
surgieran varias actividades burbuja. Entre
junio del 2004 y setiembre del 2007, la FED revirtió su posición al aumentar
la tasa de fondos federales de un 1% a un 5.25%.
Una vez que la FED se embarcó en esta posición restrictiva, minó las
diversas actividades improductivas que habían emergido respaldadas en la previa
posición monetaria expansionista. En
resumen, las actividades burbuja cayeron bajo presión.” “…
Es muy posible que la posición más restrictiva desde el 2004 esté ahora de
nuevo ganando fuerza, golpeando de primero al mercado de la vivienda. Esto significa que más tarde o más temprano es posible que
las otras partes de la economía exhiban problemas. Contrario
a lo que alega Minsky, no hay nada que esté mal con el capitalismo.
Para evitar la amenaza de los ciclos de alzas y caídas lo que se
necesita es cerrar todos los huecos (loopholes) para crear dinero ‘desde la
nada’” Los paréntesis son míos.
Frank Shostak, Does the Current Financial Crisis Vindicate the Economics of
Hyman Minsky?, comentario diario del 27 de noviembre del 2007 en el Mises
Institute.
COLUMNA LIBRE COMENTARIOS ACERCA DE LA CORRECCION DEL MERCADO BURSATIL
EN LOS ESTADOS UNIDOS
Carlos Federico Smith Se
podría comentar de diversas maneras lo que ha estado pasando recientemente en
los mercados bursátiles –principalmente de Wall Street pero no restringido a
estos- en torno a la llamada crisis de las “sub-primes”. Lo
más importante de destacar es que lo que se ha denominado como “crisis” en
realidad no es sino el ajuste que los mercados practican cuando se deben
corregir situaciones que ese mismo mercado considera como inconvenientes,
no rentables o simplemente perdidosas.
Lo observado no es que haya una crisis como tal, sino una corrección que
efectúan los mercados. Sin embargo, han surgido diversos comentarios que me han
estimulado para presentar una visión tal vez algo diferente de las que suelen
presentarse, algunas de ellas claramente apocalípticas. Así,
por ejemplo, el pasado domingo 21 de setiembre, en el periódico español El País
aparece una entrevista al economista Joseph Stiglitz, encabezada de la siguiente
manera: “la crisis de Wall Street es para el mercado lo que la caída del muro
de Berlín fue para el comunismo.” Este titular tan estrepitoso me hizo pensar
una vez más que, al presentarse este tipo de circunstancias, es cuando no tarda
en aparecer algún agorero que nos viene a decir que se está en presencia de la
caída del capitalismo. Sólo que, en esta ocasión, irritantemente el
entrevistado abandona un capítulo muy importante de la historia del pensamiento
económico: el debate acerca de la imposibilidad del cálculo en la economía
socialista, que se dio en los años treintas y cuarentas y que algunos siempre
tenemos presente cuando se habla acerca de caídas de los sistemas económicos.
Ante
ese debate, no sorprendió que la caída del Muro de Berlín fuera un porrazo
eficiente del ineficiente sistema económico basado en la centralización de las
decisiones. Tal resultado había
sido previsto muchos años atrás por Ludwig von Mises, quien en 1922 escribió
su obra Die Gemeinwirtschaft: Untersuchungen über den Sozialismus (Jena, Gustav
Fischer), a la cual hoy día conocemos como Socialismo de von Mises. Poco después
de la exitosa revolución rusa afirmó lo siguiente (¡y que me encanta reseñar!):
“Las investigaciones precedentes han mostrado las dificultades que confronta
el establecimiento de un orden socialista en la sociedad.
En una comunidad socialista se carece de la posibilidad de cálculo económico:
es por lo tanto imposible de determinar el costo y el resultado de una operación
económica o de hacer, a partir del resultado del cálculo, la prueba de la
operación. Esto en sí mismo sería suficiente para hacer del Socialismo
algo impracticable. Pero, algo aparte de eso, en su camino aparece otro obstáculo
insuperable. Es imposible encontrar una forma de organización que hace
independiente la acción económica individual de la cooperación de otros
individuos sin que quede abierta a todos los riesgos de un simple juego.
Estos son los dos problemas y, sin su solución, llevar a cabo el
Socialismo parece impracticable a menos que se esté en un estado completamente
estacionario.” (Ludwig von Mises, Socialism, Indianapolis: Liberty Classics,
1981, p. 126). No
se presenta un caso similar con el capitalismo, si bien desde Sorel, Gramsci,
Marx. Engels, los fabianos, pasando por Sombart, entre otros, nos han hablado de
su inevitable fin, pero lo cierto es que continúa siendo el orden económico
que ha logrado el mayor progreso de los pueblos.
Por ello, el consejo que en su entrevista Stiglitz brinda a los chinos no
les va a servir por simple omisión, pues al señalar que “a nosotros nos
dijisteis que imitásemos a Estados Unidos que vosotros sois el modelo.
Si hubiésemos seguido vuestro ejemplo, estaríamos en el mismo lío.
Vosotros tal vez podáis permitíroslo. Nosotros no,” no les indica que
el mercado sigue siendo la mejor alternativa de organizar su economía para
continuar progresando como hasta ahora lo han logrado. En
mi opinión Stiglitz, con su entrevista, se convierte en un simple enterrador
que se aprovecha de la oportunidad, pues aquella expresa poco más que la
costumbre de los enemigos del mercado de usar cualquier circunstancia para
tratar de sepultar un orden económico que, por más de doscientos años, ha
mostrado mejores resultados que las opciones del socialismo y del fascismo; esto
es, de la economías de decisión centralizada. Stiglitz hace buen rato que nos
viene con el mismo cuento resumido en que el capitalismo es un “modo de
organización económica (que) resulta insostenible”, que “ese modelo no
funciona” y ahora se aprovecha de una corrección que precisamente es llevada
a cabo por el mismo mercado, con la cual nos muestra que sí funciona, para ver
si en esta ocasión pega su ocurrencia y se hace una realidad su deseo expresado
desde hace mucho tiempo atrás. Stiglitz
omite decirnos que lo que llama “crisis financiera” no es sino el resultado
del accionar del mercado ante las malas políticas públicas proseguidas por el
Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). Se trata de una corrección
que el mercado efectúa ante una “crisis” que el estado, por medio de la
FED, provocó. Entre diciembre del
2000 y junio del 2004, el banco central estadounidense redujo la tasa de interés
básica desde un 6.5% a un 1%, lo cual tuvo un claro efecto no previsto. Había
diversas actividades económicas que no se llevaban a cabo en tanto la tasa de
interés –el costo de los fondos de inversión- fuera de un 6.5%: esto es,
dado el costo financiero no eran rentables.
Sin embargo, al reducir la FED dicha tasa a un 1% permitió que muchas
esas actividades económicas previamente indeseables a un costo de los fondos de
un 6.5%, ahora sí resultaran serlo al reducirla a un 1%.
De esta manera, artificialmente, se estimuló la generación de ciertas
actividades económicas que la sociedad no valoraba como rentables. Pero
posteriormente la misma FED, entre junio del 2004 y setiembre del 2007, alzó
las tasas de interés desde aquel 1% a un 5.25%
Esto presionó la viabilidad de aquellas empresas previamente estimuladas a que
surgieran gracias a la rebaja manipulada de tasas.
Así
llegó la hora de que estallara la burbuja: así el mercado corregía el grave
error de haber estimulado la creación de actividades ineficientes. Y eso es lo
que uno desea que suceda bajo un sistema económico eficiente: que desaparezcan
aquellas actividades que nunca tuvieron razón de ser, de no haber sido por la
intervención gubernamental vía la FED. El sector que claramente se vio afectado de manera primordial
fue el llamado mercado de hipotecas sub-prime, que son aquellas hipotecas sobre
viviendas que fueron adquiridas por propietarios que no tenían garantías
suficientes para adquirirlas a las tasas de interés previas más elevadas y
que, al subir de nuevo dichas tasas, no pudieron hacerle frente a sus
obligaciones. En su momento el gran negocio fue colocar hipotecas en dicho
mercado sub-prime, incluso sin ver si los prestamistas eran capaces de enfrentar
los riesgos de fluctuaciones en sus obligaciones.
Aquí
de nuevo se observó la mano visible del estado por medio de dos empresas que
colocaron con manga ancha dichas hipotecas, como fueron Fannie Mae y Freddy Mac,
que, en conjunto, garantizaron casi la mitad del mercado hipotecario estimado en
12 trillones de dólares. Fannie Mae fue una creación estatal posterior a la
Gran Depresión de los treintas y Freddy Mac fue fundada por el Congreso
estadounidense en 1970. Cuando a mediados del 2007 se inició la crisis en el
sector de las hipotecas sub-prime, la mitad de las hipotecas de viviendas eran
propiedad o habían sido garantizadas por Fannie Mae o Freddy Mac. Lo
interesante es que estas dos firmas “privadas” formaban parte de lo que se
denomina “empresas tuteladas por el gobierno (ETG)”, o, en inglés,
“government sponsored enterprises (GSE)” y tan sólo el año pasado habían
financiado a 4 de cada 5 hipotecas. Con ese patrocinio gubernamental muchos
inversionistas privados invirtieron en ellas, puesto que consideraban que esas
dos firmas jamás quebrarían pues el gobierno no lo iba a permitir.
Los hechos posteriores comprobaron ello: el gobierno las intervino, pero
no quebraron. Pero
en torno a Fannie Mae y Freddy Mac hay dos cosas interesantes que reseñar: la
primera de ellas es que fueron fuente de financiamiento para importantes políticos
demócratas del Congreso de los Estados Unidos, notablemente el Senador
Christopher Dodd, presidente del Comité Bancario del Senado Norteamericano,
quien se estima recibió donaciones (legales, pero donaciones al fin y al cabo)
por $133.900 desde 1989. El candidato demócrata Barack Obama es tercero en la
lista de receptores de fondos (en el medio está el excandidato presidencial demócrata
John Kerry con $111.000) quien se informa recibió $105.849. En segundo lugar,
tanto Fannie Mae como Freddy Mac, en tanto “instituciones tuteladas por el
estado”, eran objeto de una fuerte supervisión estatal, en especial por el
importante Comité Bancario del Senado Norteamericano que preside el senador
Dodd. Aún así, la conducta de estas dos firmas “tuteladas por el gobierno”
fue sumamente arriesgada en la concesión y manejo de las hipotecas, que incluso
fue objeto de la crítica de ciertos sectores afines al mercado a fin de que se
les sometiera a mejores controles. Algunos
pensarán que algo similar a lo expuesto en cuanto al manejo de las tasas de
interés por la FED podría suceder en Costa Rica, en donde el estado –el
Banco Central- artificiosamente provocó una baja de las tasas de interés, pues
la llamada básica pasó de un 10.75% en enero del 2007 a un 4.25% en abril del
2008. A partir de esa fecha y hasta hoy la ha aumentado hasta un
9.25%. Es similar a lo que sucedió
en los Estados Unidos, pero allá ya los mercados lo están corrigiendo; aquí
se imaginarán ustedes lo que podemos esperar. Entre
las recomendaciones que pide Stiglitz está la de apuntalar los regímenes
regulatorios de Estados Unidos. Puede ser que haya gente que olvida que
cualquier régimen regulatorio tiene costos que impone sobre la economía en
tanto que hay otras personas que pueden pensar que la solución al problema
regulatorio (y en general a todo tipo de problema de naturaleza pública) radica
en que se coloque a la “gente apropiada” (algo así como santos en la
administración pública) a que vigile los actos económicos. Pero el problema
de la regulación es algo mucho más complejo y, en las circunstancias de este
comentario, particularmente en el sistema financiero. Así,
la creencia de que la solución al problema radica en disponer de las leyes
adecuadas quedó en entredicho cuando, por ejemplo, las llamadas leyes
Sarbanes-Oxley, aprobadas apresuradamente en el 2002 pero que se esperaba por
sus proponentes estatistas que fueran a “ordenar” un mercado financiero
desordenado, si bien extendieron el control que practica la SEC (Securities
& Exchange Commission) sobre mercados como Wall Street, no mejoró el marco
regulatorio, sino que impuso costos, pero, sobre todo, dio lugar a que se
buscaran nuevos instrumentos financieros que los evitaran. El
problema que debe enfrentarse cuando simplemente se que en estos momentos
sugiere se aumenten los controles fue señalado atinadamente por un articulista,
al indicar que “regular para el resultado más malo posible, en el medio de
una tormenta, raramente es una política sensata.” Sin embargo, la experiencia
mundial podría ofrecer una oportunidad de reforma regulatoria en los Estados
Unidos, en que se sustituyendo su maraña actual, en donde permanentemente se
percibe un ojo gubernamental que mira todas y cada una de las actividades
privadas, por un esquema como el de Basilea II, que se sustenta en algo sensato:
regular con base en riesgos. En
una reciente entrevista al economista liberal Xavier Sala i Martín, señala que
la normativa de Basilea, diseñada en principio para impedir moderación a los
bancos en el otorgamiento de los créditos (al exigir que la cantidad de créditos
concedidos fuera sólo una pequeña proporción del capital del banco), se la
brincaron los bancos mediante el diseño de nuevos instrumentos.
Esto es, el problema no es tanto con la necesidad de regular con base en
riesgos (que es la esencia de la normativa de Basilea), sino que surgieron
nuevos instrumentos que permitieron brincársela a los regulados. Esto es, el
problema parece estar en la implementación y efectiva observancia de las
reglas. Lo que los bancos hicieron
fue crear un fondo de inversión que estaba separado de los bancos (a este fondo
se le llama “conducido”) y que les permitió acudir a los mercados
monetarios para pedir un crédito con el cual comprar los paquetes de hipotecas
que estaban en manos de ese banco. Esto
permitió que, ante la normativa regulatorio de Basilea, el banco apareciera con una baja o nula proporción del crédito
concedido con respecto al capital, que, a su vez, permitía que el banco
volviera a conceder créditos. Fue
con la creación de estas instituciones paralelas (los “conducidos”) que
cada vez pudieron endeudarse más y más, conduciéndolos a problemas serios
cuando estalló la burbuja de las hipotecas. Finalmente
deseo hacer un comentario breve acerca de la propuesta del Presidente Bush para
salir de la “crisis” y que fue derrotada, en una primera instancia, en una
votación de la Cámara de Representantes. Mi preocupación fundamental con ella
radica en que no es sino una forma de evitar que el mercado castigue las malas
decisiones tomadas por las empresas financieras involucradas en las
negociaciones con las hipotecas sub-prime. Simplemente con 700 billones de dólares
(700.000 millones de dólares) se comprarían los activos de aquellas entidades
financieras que tengan hipotecas como garantía, hipotecas que están en
problemas por tener un valor de mercado muy bajo. Al adquirirlas el gobierno por
encima de ese valor “muy bajo” usarían esos recursos para capitalizar al
ente financiero, al sustituir esos activos de un calor contable alto en
comparación con el valor de mercado bajo. La
propuesta alternativa es que sea el mercado el que adquiera esas hipotecas de
valor bajo y lo cual permitiría recapitalizar los bancos pero al valor que los
mercados definen, no el que el gobierno determina.
Esto es, el gobierno daría un subsidio; el mercado, no. Si el problema
radica en que no hay suficiente crédito en los mercados como para adquirir esas
hipotecas, podría ser aceptable en la conducción bancaria que se brinde un
aseguramiento de parte del estado, pero a un costo que se trasladaría a las
empresas financieras involucradas y no al ciudadano que paga los impuestos.
El tema es candente y a la fecha en que esto se escribe aún en proceso
de resolución, pero sí me parece que dependiendo de la forma en que se
enfrente el problema, así se va a definir el futuro del sistema económico de
los Estados Unidos y posiblemente de muchas economías que hoy conocemos como de
mercado. Aprovecho para narrarles una historia personal. A fines del año 2000, poco antes de que la FED iniciara la reducción en las tasas de interés que la llevó de un 6.5% a un 1% y que les describí previamente, un colega, el Dr. Larry Willmore, me invitó a que diera una charla profesional ante un grupo asesor de las Naciones Unidas. En el jardín de su casa, en un suburbio de Nueva York, White Plains, mientras almorzábamos al aire libre, Larry me comentó su preocupación por el boom que se estaba dando en el área de la vivienda, pues observaba cómo, incluso a los intereses relativamente altos (ligados a la tasa inicialmente alta de un 6.5%), las personas se estaban endeudando fuertemente para adquirir incluso una segunda vivienda. Me dijo, en ese entonces, que si la FED proseguía una política de tasas de interés bajas, como ya en ese entonces se vislumbraba, el endeudamiento hipotecario por adquisición de viviendas iba a aumentar y que luego, cuando de nuevo volvieran las tasas a subir, vendría una estrepitosa caída. Bueno, su impresión tardó años en cumplirse, pero pudo, en ese momento, percibir un clásico ciclo austriaco provocado por el Banco Central. A diferencia de Larry, todos los reguladores y controladores y vigilantes y comisarios públicos encargados de las entidades reguladoras del sector financiero nunca se dieron cuenta ni advirtieron del problema con las sub-primes. Y todavía algunos se atreven a pedir que la solución a la “crisis” radique en ampliar el sistema regulatorio.
ALGUNOS COMENTARIOS EN RELACIÓN CON LA DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA
Juan Muñoz Giró* En
declaraciones recientes a los medios de prensa, manifestó el Presidente del
Banco Central de Costa Rica que quisiera ver a la economía desacelerándose por
las consecuencias negativas que trae tasas de crecimiento elevadas. Dijo el Presidente que no era posible seguir creciendo al 8,0
por ciento y que consideraba un crecimiento del 3,5 por ciento como uno de
aterrizaje suave. En
el largo plazo, el crecimiento de una economía pequeña y tan abierta al resto
del mundo como lo es la costarricense depende de la productividad del recurso
humano con el que cuenta y de los mercados internacionales a los que exporta. La
productividad, como se sabe, se desarrolla en función de la calidad con la que
se trabaja; es decir, con la educación y con la salud de la fuerza laboral.
Depende también de cómo la productividad se va transformando en presencia de
elementos exógenos tales como la apertura comercial, la inserción y el
desarrollo de sectores de servicios y el ingreso de inversión extranjera
directa. En la medida en que la
productividad del costarricense se acomode y se transforme de acuerdo con las
tendencias del mercado internacional, sería probable entonces crecer al ritmo
potencial del 5 por ciento anual que menciona el Presidente del Banco Central. A
lo largo del crecimiento económico, el aumento del ingreso real de la población
provoca, a la vez, aumentos en el nivel de vida de la sociedad y con ellos
aumentos en los precios nominales de los bienes y servicios. Pero ello no
significa que la Autoridad Monetaria deba intervenir con sus instrumentos de
control inflacionario para evitar los ajustes de precios propios que les son
característicos al proceso de desarrollo económico. Sin
embargo, en el transcurso de los años es evidente que las economías pequeñas
y abiertas están altamente sujetas a los shocks
de carácter externo, tanto de origen real como de origen monetario.
En el caso de Costa Rica, el elevado crecimiento que mostró el producto
interno bruto en los últimos años se explicó esencialmente por el masivo
ingreso de inversión extranjera directa. Este
ingreso de capitales contribuyó no solo a una elevada tasa de expansión del
producto, sino también a mejorar sustancialmente el ingreso per capita de los
costarricenses y a disminuir el nivel de pobreza al crearse más fuentes de
empleo. Y como era de esperar, el shock
tendió a extinguirse no solo por la capacidad de Costa Rica para seguir
atrayendo capitales sino también por toda la situación que envuelve a la
economía estadounidense. Lo
que el Presidente del Banco Central omite manifestar es que la política del
Banco Central en materia de tasas de interés y de tipos de cambio no ha
contribuido al necesario enfriamiento
de la economía; el aterrizaje suave se podría ver como producto de los
acontecimientos en la economía estadounidense, porque más bien el Banco
Central de Costa Rica ha estimulado más allá de lo conveniente y apropiado el
gasto interno de la economía. Esto ha traído consigo niveles muy altos de
inflación, niveles muy elevados de déficit en la cuenta comercial de la
balanza de pagos, una presión constante a la devaluación del colón y el
retorno a la dolarización de la economía. So
pretexto de disminuir el ingreso de capitales especulativos, el Banco Central
dictó una política agresiva de disminución de tasas de interés en presencia
de una constante apreciación del colón frente al dólar. Desde enero del 2007
la tasa básica ha sido negativa en términos reales, incluso con niveles de
casi el 7 por ciento. Esto es una flagrante invitación al consumo y al
endeudamiento. La
situación que el país enfrenta hoy gracias a la estrategia del Banco Central
es la de una constante disminución del salario real, una agresiva y consistente
alza de la tasa de inflación, niveles negativos de tasas de interés, una
devaluación diaria, con pérdida de reservas internacionales, un descomunal déficit
de cuenta comercial y una seria perspectiva de aumento de los niveles de
pobreza. Para ser justos, el menor
crecimiento económico se puede explicar por la situación de los Estados
Unidos, pero todo el resto recaen exclusivamente en la estrategia del Banco
Central de Costa Rica. *
Vicepresidente de ANFE
COMENTARIO AL PROYECTO DE LEY DE ADICIÓN DE
UN PÁRRAFO TERCERO AL ARTÍCULO 57 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA, EXPEDIENTE
NO. 17022
Juan Muñoz Giró* Suscrito
por los diputados Vásquez Mora, Marín Monge, Quirós Quirós, Méndez Zamora,
Vásquez Badilla, Sánchez Sibaja, Gutiérrez Gómez, Rosales Obando, Tinoco
Carmona, Jerez Rojas, Merino del Río y Núñez Calvo se presentó un proyecto
de ley en la Asamblea Legislativa para agregar un párrafo al artículo 57 de la
Constitución Política el cual textualmente declara lo siguiente: “En
materia de política salarial, el Estado garantizará al menos, la conservación
del poder adquisitivo de los salarios, siendo el índice oficial de precios al
consumidor, la compensación mínima anual aplicable en materia salarial.” Si
bien el propósito del proyecto se puede considerar loable y bien intencionado,
desde el punto de vista económico su incorporación a la Constitución Política
vendría a convertirse en un obstáculo para el correcto funcionamiento de los
mercados de la economía y en una distorsión de un precio tan importante como
lo es el salario. Existe en la
exposición de motivos y en la redacción del párrafo una evidente confusión
de cuándo es que un salario pierde valor o poder de compra. Los comentarios al
respecto son los siguientes: 1.-
No es el índice de precios al consumidor la compensación mínima anual
aplicable en materia salarial. Es la variación del índice la que se podría
utilizar para analizar la eventual compensación. No indica el párrafo si se
debe considerar la variación y en qué plazo: si es anual, semestral,
trimestral o mensual. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios se podría
dar día a día. ¿Implica esto que día a día se podría dar una compensación
salarial? Se deja abierta, por consiguiente, una posibilidad de interpretación
de compensación que puede convertirse en un arma de política y populismo. 2.-
El índice de precios al consumidor permite, mediante el cálculo de su variación,
medir los cambios en el costo de la vida. No
es per se un indicador de inflación,
aunque es el único con que se dispone. El costo de la vida se puede interpretar
como el gasto de una familia típica sobre la base de una canasta de consumo que
mantiene constantes las cantidades de bienes y servicios que en un periodo
adquiere la familia. Por
consiguiente, si el gasto por adquirir esa canasta básica aumenta de un periodo
a otro, ello sería indicación de un aumento de precios y no de un aumento de
las cantidades consumidas. Ahora bien, no todo aumento en el gasto de la familia
y en el índice de precios al consumidor es resultado de un proceso de
desestabilización del valor del salario. Puede, como con frecuencia sucede, que
el país realmente se empobrece. 3.-
Si realmente el país se empobreciera, el sector público y el sector privado no
tendría posibilidad alguna de cumplir con la Constitución Política. Entiéndase
que la economía nacional se empobreció. ¿Cuándo es que la economía nacional
realmente se empobrece y no es viable ni recomendable forzar ajustes salariales
que llevarían más bien al desempleo? 4.-
El país podría enfrentar una verdadera situación de empobrecimiento cuando el
precio internacional de los combustibles aumenta, cuando el precio internacional
de las materias primas aumenta, cuando el precio internacional de los granos básicos
aumenta. Ante estas posibilidades, la economía enviaría sus señales de
ajustes mediante cambios de los precios relativos, los cuales se traducirán con
el tiempo en una reasignación de recursos, entre ellos el trabajo, y muy
probablemente en cambios de los precios nominales, entre ellos el salario. Nada
podría hacer el Estado para compensar la pérdida de valor o empobrecimiento de
la fuerza de trabajo ante estas diferentes situaciones. Más bien es
contraproducente. 5.-
Un ejemplo más raro aún de cómo podría estropearse el proceso de reasignación
eficiente de los recursos ante este mecanismo automático de compensación
salarial es cuando los precios internos aumentan como respuesta a una mayor
demanda interna originada por el crecimiento económico. Cuando una economía
crece los salarios también lo hacen y los precios nominales, como los que mide
el índice de precios al consumidor, también. Entonces, cuando hay crecimiento
económico, cuando los salarios nominales y reales aumentan y los precios
nominales también ¿será conveniente aplicar la compensación salarial? La
respuesta es no, pero el proyecto de ley no lo aclara. 6.-
Pareciera más bien que el espíritu de los legisladores proponentes del
proyecto busca una compensación motivada por el perenne proceso inflacionario
que vive el país. Este proceso
inflacionario se origina, a lo largo del tiempo, por la desacertada conducción
de la política monetaria y cambiaria que ha llevado a la presencia de un
inmenso déficit de operación del Banco Central.
Por consiguiente, preservar el valor del salario de un trabajador
costarricense equivale a preservar la moneda con la que se expresa el salario.
Si esa moneda con la que se expresan el salario y la riqueza del trabajador
fuera el colón, habría entonces que demandarle al Banco Central que no
provoque inflación. La enmienda constitucional debería estar dirigida a que el
Banco Central no provoque pérdidas de operación. Y aún así, sin embargo, la
prohibición constitucional no necesariamente lleva a una práctica sana en política
monetaria. Es imprescindible entonces autorizar a los costarricenses a utilizar
la moneda que mejor le convenga a sus intereses para preservar el valor de su
trabajo. Conclusión:
Preservar
el valor del salario consiste en evitar procesos inflacionarios que deterioren
la capacidad de compra del trabajador. Si se explicara el aumento algunos
precios por cambios en los precios relativos de la economía no debería darse
la posibilidad de una compensación automática y constitucional de los
salarios. Sería contraproducente ya que podría generar desempleo.
*Vicepresidente
de ANFE
DETERIORO DE LAS CARTERAS DE CRÉDITO Luis
E. Loría* ¿Qué podemos esperar de las tasas de interés?
Una
respuesta sencilla se complica por el hecho de que el Banco Central de Costa
Rica (BCCR) introduce serias distorsiones al perseguir objetivos impredecibles y
cambiantes en períodos de tiempo muy cortos. La
peligrosa combinación de señales engañosas por parte del Central y análisis
simples de las tasas de interés empieza a arrojar resultados muy preocupantes.
El BCCR ha abusado del “cheque en blanco” que los ticos le hemos dado para
manejar, sin rendir cuentas a nadie, las tasas de interés y los tipos de
cambio. Y nos ha arrojado de frente en un camino innecesariamente espinoso. A
inicios de febrero de 2008, el presidente del BCCR explicó que se adoptó la
decisión de bajar las tasas de interés en lugar de permitir una apreciación
del colón –en momentos en que el BCCR emitía agresivamente colones para
defender la banda inferior– para controlar la inflación. Sus palabras: “Es
más un tema de mediano plazo de la inflación y un control del ingreso de
capitales especulativos y el efecto de la monetización de esos flujos que
entran al país”. Durante la misma entrevista, se le señaló, correctamente,
que al bajar las tasas de interés se incentivaría el consumo y se generarían
presiones inflacionarias, que era contra lo que estaba luchando. La respuesta
fue que ambos caminos (continuar defendiendo la banda cambiaria y bajar las
tasas de interés) tenían espinas y que optó por el que consideró que tenía
menos. Las
tasas artificialmente bajas contribuyeron a incentivar el crédito, el consumo y
las importaciones. Al mismo tiempo, la reducción en las tasas impactó
negativamente la inflación y el déficit de la cuenta corriente de la balanza
de pagos. A finales de abril del 2008, cuando eso se hizo evidente, Gutiérrez
reconoció: “No, yo creo que estamos en un nivel de tasas de interés, que es
un nivel anormalmente bajo, que desde luego no es de equilibrio en el mediano
plazo… No es una decisión fácil decir bajemos la tasa de interés, a
sabiendas de que esa baja puede empezar a inducir una mayor demanda de la
gente”. Disculpen,
mejor subir las tasas para controlar la inflación. Curiosamente, a finales de
mayo de 2008, la junta directiva del BCCR reconoce que es necesario un
incremento en las tasas de interés –que ellos mismos decidieron bajar tan
solo cuatro meses atrás– ya que estas se encuentran “en un nivel
incompatible con una postura de endurecimiento de la política monetaria dadas
las expectativas de inflación y los indicios de excesos de demanda.” Es a
partir de ese momento que, de manera gradual, el Banco ha decidido elevar más y
más las tasas de interés. Qué tan efectiva será la medida para reducir la
inflación está por verse (las expectativas se encuentran fuera de control). Lo
que sí es claro, es que se aplica un brusco freno al crecimiento económico. La
pobreza y el desempleo crecerán. ¿Qué
hacer con los pagos de intereses? La
gran mayoría de individuos y empresarios costarricenses no se dedica al análisis
financiero y económico como actividad principal (tampoco sería deseable que lo
hicieran). Muchas de esas personas fueron engañadas por la bonanza crediticia
ficticia que creó, de la nada, el Central. Ahora la responsabilidad por pagar
intereses del doble del monto que se pactó hace pocos meses atrás pesa sobre
su presupuesto. En
muchos casos, la combinación de aumentos en la inflación (alcanzan menos los
colones), la depreciación del colón frente al dólar (necesita más colones
para pagar la deuda en dólares) y las tasas del interés al alza hacen inviable
el cumplir con el pago de intereses. Cuando estos casos individuales se agregan,
se deteriora la cartera de crédito de los entes financieros y se pone en riesgo
la estabilidad del sistema financiero.
*Investigador IICE-UCR ¨
lloria@strategic-la.com
Publicado en El Financiero, Costa Rica (http://www.elfinancierocr.com/edactual/opinion1676937.html
Enviado el: Miércoles, 17 de Septiembre de 2008 04:59 a. m.
De:
Sergio Solano Céspedes [sersoc@racsa.co.cr] Para: anfe@anfe.or.cr Muy apreciados Amigos: Releí el interesante artículo de
Carlos F. Smith sobre interés público y privado. Hace pocas semanas los
magistrados de la Sala Constitucional rechazaron un recurso de habeas corpus que
presenté contra el Presidente y dos Ministros con motivo de la restricción
vehicular. Los altos jueces arguyeron que priva el interés público sobre el
particular y que el País debe ahorrar en combustibles, pero soslayaron el tema
central del derecho personal a la libertad de tránsito, ahora coartado por el
Gobierno. Sin embargo, los motivos que originaron la restricción desaparecieron
ya que el crudo ha descendido $49. Asimismo,
los precios de nuestros combustibles permanecen en las nubes, y las finanzas de
Recope son tratadas como las de una empresa privada, ninguno de nosotros podría
adivinar cuantos miles de millones está acumulando con las alzas de precios
internos. |
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