Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE 

Boletín Septiembre del 2008

 

Mensaje de la Presidencia de ANFE 

Pensamientos de liberales

Columna Libre - Comentarios acerca de la corrección del mercado bursátil en los Estados Unidos

Algunos comentarios en relación con la desaceleración de la economía - Juan Muñoz Giró

Comentario al proyecto de ley de adición de un párrafo tercero al artículo 57 de la Constitución Política - Juan Muñoz Giró.

Deterioro de las carteras de crédito - Luis E. Loría.

Comentario a Artículo en Diario Extra de julio del 2008 - Sergio Solano

Novedades en el sitio web de ANFE

¡NUEVO! Columnas de ANFE del mes de septiembre del 2008

¡NUEVO! Video The Economic case for Tax Havens - Daniel J. Mitchell

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE

Lamentablemente no fue posible celebrar el seminario inicialmente programado para el 25 de setiembre sobre biocombustibles, debido a que no se pudo obtener la confirmación oportunamente del Ministro de Energía.  Esperamos celebrarlo en una fecha futura, sobre lo cual estaremos informándoles.

Este boletín es el último que llegará a sus manos antes de las celebraciones en ocasión del 50 aniversario de la fundación de ANFE.  Por ello nos complace informarles de las actividades que en tal sentido estamos realizando con el invaluable apoyo de la Fundación Naumann para la Libertad y la Red Liberal para la América Latina (RELIAL).  Además de celebrar nuestro aniversario, también se entregará el Premio a la Libertad  2008 que ANFE otorga a una persona física que se haya destacado en la defensa de la libertad en nuestro país y que en esta ocasión corresponde al Dr. Jaime Gutiérrez Góngora, distinguido pensador costarricense, quien suele deleitarnos con sus publicaciones periodísticas y libros, en las cuales defiende los principios que originaron nuestra institución 50 años atrás.

El martes 28 de octubre ANFE llevará a cabo el seminario titulado “Amenazas a la libertad y la democracia en América Latina,” y para el cual se espera contar con la presencia del destacado pensador y escritor colombiano, Plinio Apuleyo Mendoza, quien en 1979 obtuvo el Premio Plaza y Janés con el libro “Años de Fuga.”  Es coautor con Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa del libro “El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano,” obra que vio una edición posterior con el nombre “El Regreso del Idiota.” Ambos libros desnudan las prácticas ilusas de los populistas en América latina.  Es autor del libro “Aquellos Tiempos con Gabo,” “Nuestros Pintores en París,” entre otros. Este politólogo de la Sorbona de París nos expondrá en un almuerzo en dicho seminario sobre el tema “Amenazas a la libertad y la democracia en América Latina.”

Otro expositor del seminario es el Dr. Carlos Sabino, sociólogo y economista argentino, actualmente profesor de esas materias y de historia en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.  El Dr. Sabino es miembro de la Sociedad Mont Pelerin, la organización mundial del pensamiento liberal más importante de la actualidad, así como del Independent Institute de los Estados Unidos. Entres sus numerosos publicaciones destacan “De Cómo un Estado Rico Nos Llevó a la Pobreza,” “El Fracaso del Intervencionismo: Apertura y Libre Mercado en América Latina,” y “Todos Nos Equivocamos,” en que narra su evolución desde el intervencionismo y el estatismo hacia la libertad. El. Dr. Sabino expondrá sobre el tema “El Miedo a la Libertad.”

Otro expositor de este seminario es el costarricense Oscar Alvarez Araya, acerca de “Democracia y Populismo en América Latina.” Este doctor de la Bircham International University es autor de los libros “Pensamiento Humanista centroamericano,” “Pensamientos de Fin de Siglo,” “América Central: Del Conflicto a la Negociación y el Consenso,” entre muchos otros.  Actualmente es representante en Costa Rica de la Red Latinoamericana del Movimiento Mundial para la Democracia.” El Dr. Alvarez disertará acerca “La Democracia y el Populismo en América Latina.”

El Premio a la Libertad 2008 de ANFE, el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora es autor de los libros, además de muchos destacados en su campo médico profesional, “Cómo las Democracias Pierden la Paz,” Libertad de Prensa y Seguridad Nacional, “Progreso y Seguridad,” y actualmente está próximo a salir “Palabras Adulteradas: Violencia, Paz, Defensa y Fuerza,” y se encuentra en impresión “La Solitaria Lucha de Churchill por la Paz.”  En este seminario Don Jaime tratará acerca de “Política y Libertad en Costa Rica.”

El Dr. Jorge Guardia Quirós expondrá sobre “Ausencia de libertad en las políticas de Costa Rica.” Este columnista semanal del Periódico La Nación es autor de los libros “Del Cambio Fijo a la Liberalización Cambiaria,” “En Guardia: Mis Mejores Columnas,” y “La Política de Precios en Costa Rica,” entre otras publicaciones.   

Finalmente, este servidor se referirá al tema “ANFE: 50 años fomentando la libertad.”

Esta actividad está totalmente abierta al público y se llevará a cabo el martes 28 de octubre de 8 a 3 de la tarde en el Country Club.  Es gratuita e incluye el almuerzo. Su asistencia significaría un reconocimiento, que mucho agradecemos, a los esfuerzos que hemos hecho para celebrar dignamente el 50 aniversario de la fundación de ANFE.

Debido a razones de cupo limitado y a los requisitos de la organización, se le ruega que haga sus reservaciones lo más pronto posible (ello nos ayudará mucho) a los teléfonos de ANFE 2253-4460, 2224-7350 u 8376-1947, o por el fax 2253-4497 o a la dirección electrónica anfe@anfe.or.cr o por el sitio www.anfe.or.cr.  Asimismo, se puede hacer a nuestra dirección postal, Apartado 3577-1000, San José, Costa Rica.

 

Para este boletín contamos con varias colaboraciones. De nuestro Vicepresidente, el Dr. Juan Muñoz Giró, incluimos dos ensayos, uno de los cuales lleva por título “Algunos Comentarios en Relación con la Desaceleración de la Economía,” y el otro “Comentario al Proyecto de Ley de Adición de un Párrafo Tercero al Artículo 57 de la Constitución Política, Expediente No. 17022.”

También incluimos una colaboración de nuestro amigo, Dr. Luis Loría, titulado “Deterioro de las Carteras de Crédito”. Finalmente, reproducimos un mensaje electrónico que nos enviara nuestro apreciado asociado, Lic. Sergio Solano Céspedes, que mucho agradecemos.

También, presentamos nuestra columna regular “Pensamientos de Liberales”, así como la Columna Libre escrita por don Carlos Federico Smith, que en esta ocasión lleva por título “Comentarios acerca de la Corrección del Mercado Bursátil en los Estados Unidos”.  Hemos continuado, también, con nuestras publicaciones regulares de los martes en el diario La Extra, también escritas por don Carlos Federico.

Jorge Corrales Quesada         Presidente de ANFE

 

PENSAMIENTOS DE LIBERALES

 

“Un modelo correcto de la Gran Depresión debería empezar con la teoría austriaca de los ciclos económicos, tal como la desarrollaron Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek. El modelo Mises-Hayek ofrece un caso plausible para explicar la caída inicial en 1929 y la crisis que le siguió.  Mises y Hayek mantienen que, en tanto las tasas de interés reflejan la tasa natural de la preferencia en el tiempo de los consumidores, no puede haber un ciclo sistemático de los negocios. Pero si el gobierno deliberadamente reduce las tasas de interés por debajo de la tasa natural de preferencia en el tiempo, los recursos serán mal asignados (misallocated), alterando el nivel y la estructura de la inversión.  Un alza (boom) artificial empieza en las industrias que producen bienes de capital de orden más elevado (minería, manufactura, construcción, etcétera), pero esta alza es insostenible. El desbalance entre la inversión de capital y el consumo no puede perdurar.  Una vez que la producción incrementada es pagada en forma de salarios, rentas y utilidades, los individuos eventualmente gastarán ese nuevo dinero de acuerdo con los patrones antiguos que tenían de consumo y ahorro. Esto es, los individuos incrementarán el consumo a expensas de la inversión. Los precios para los consumidores empezarán a aumentar en comparación con los precios para los productores. Inevitablemente las tasas de interés empezarán a elevarse, deteniendo así el alza en la inversión: el alza se convierte en una caída (bust) o depresión.  En efecto, el alza inflacionaria requiere de un caída, una limpia de las malas inversiones (malinvestments).  La depresión concluye cuando los patrones de consumo y ahorro regresan a su estado de equilibrio, y las tasas de interés de mercado de nuevo reflejan la tasa natural de preferencia en el tiempo. En resumen, el proceso inflacionario –definido como una política gubernamental deliberada de expansión de la oferta monetaria y de empujar las tasas de interés por debajo de su tasa natural- se revierte a sí mismo.” La letra en cursiva es del autor; los paréntesis son míos. Mark Skousen, The Great Depression,” en Peter J. Boettke, The Elgar Companion to Austrian Economics (Edward Elgar Publishing: Northampton, Mass., 1998), p. p. 432-433.

 

“Es la política monetaria manirrota del Banco de Reserva Federal (FED) entre diciembre del 2000 y junio del 2004 la que puso los cimientos para que surgieran varias actividades improductivas (nonproductive activities), o actividades burbuja. (La tasa meta de los fondos federales se redujo de un 6.5% a un 1%).  Esta mano suelta en la conducción monetaria es la que dio lugar a que surgieran varias actividades burbuja.

 

Entre junio del 2004 y setiembre del 2007, la FED revirtió su posición al aumentar la tasa de fondos federales de un 1% a un 5.25%.  Una vez que la FED se embarcó en esta posición restrictiva, minó las diversas actividades improductivas que habían emergido respaldadas en la previa posición monetaria expansionista.  En resumen, las actividades burbuja cayeron bajo presión.”

 

“… Es muy posible que la posición más restrictiva desde el 2004 esté ahora de nuevo ganando fuerza, golpeando de primero al mercado de la vivienda.  Esto significa que más tarde o más temprano es posible que las otras partes de la economía exhiban problemas.

 

Contrario a lo que alega Minsky, no hay nada que esté mal con el capitalismo.  Para evitar la amenaza de los ciclos de alzas y caídas lo que se necesita es cerrar todos los huecos (loopholes) para crear dinero ‘desde la nada’”  Los paréntesis son míos. Frank Shostak, Does the Current Financial Crisis Vindicate the Economics of Hyman Minsky?, comentario diario del 27 de noviembre del 2007 en el Mises Institute.

 

COLUMNA LIBRE

COMENTARIOS ACERCA DE LA CORRECCION DEL MERCADO BURSATIL EN LOS ESTADOS UNIDOS

                                                                                    Carlos Federico Smith

 

Se podría comentar de diversas maneras lo que ha estado pasando recientemente en los mercados bursátiles –principalmente de Wall Street pero no restringido a estos- en torno a la llamada crisis de las “sub-primes”.

 

Lo más importante de destacar es que lo que se ha denominado como “crisis” en realidad no es sino el ajuste que los mercados practican cuando se deben corregir situaciones que ese mismo mercado considera como inconvenientes,  no rentables o simplemente perdidosas.  Lo observado no es que haya una crisis como tal, sino una corrección que efectúan los mercados. Sin embargo, han surgido diversos comentarios que me han estimulado para presentar una visión tal vez algo diferente de las que suelen presentarse, algunas de ellas claramente apocalípticas.

 

Así, por ejemplo, el pasado domingo 21 de setiembre, en el periódico español El País aparece una entrevista al economista Joseph Stiglitz, encabezada de la siguiente manera: “la crisis de Wall Street es para el mercado lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo.” Este titular tan estrepitoso me hizo pensar una vez más que, al presentarse este tipo de circunstancias, es cuando no tarda en aparecer algún agorero que nos viene a decir que se está en presencia de la caída del capitalismo. Sólo que, en esta ocasión, irritantemente el entrevistado abandona un capítulo muy importante de la historia del pensamiento económico: el debate acerca de la imposibilidad del cálculo en la economía socialista, que se dio en los años treintas y cuarentas y que algunos siempre tenemos presente cuando se habla acerca de caídas de los sistemas económicos.  

  En dicho debate, que fue dirigido por economistas austriacos defensores del mercado, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, se le mostró a economistas socialistas como Oskar Lange, Abba Lerner y Fred Taylor, cómo un orden económico que se basaba en decisiones descentralizadas era más eficiente que el alternativo orden socialista-fascista que se fundamentaba en una toma centralizada de sus decisiones económicas. Esto es, cómo el mercado libre, con su sistema de decisiones individuales descentralizadas, resulta ser más eficiente en la asignación de recursos escasos, que aquél orden económico que toma las decisiones de forma centralizada, por ejemplo, por un politburó o por un organismo de planificación centralizada, incluso en el caso de Alemania Nazi, en donde “si bien la propiedad privada no fue nacionalizada, su uso fue, más o menos, determinado por el gobierno en vez de los propietarios,” (Tal como aseveró en una ocasión Benito Mussolini: “Fuimos los primeros en afirmar que conforme la civilización asume formas más complejas, más tiene que restringirse la libertad del individuo,” según se cita en Friedrich A. Hayek, Camino de Servidumbre, San José; Universidad Autónoma de Centro América, 1986, p. 72).

 

Ante ese debate, no sorprendió que la caída del Muro de Berlín fuera un porrazo eficiente del ineficiente sistema económico basado en la centralización de las decisiones.  Tal resultado había sido previsto muchos años atrás por Ludwig von Mises, quien en 1922 escribió su obra Die Gemeinwirtschaft: Untersuchungen über den Sozialismus (Jena, Gustav Fischer), a la cual hoy día conocemos como Socialismo de von Mises. Poco después de la exitosa revolución rusa afirmó lo siguiente (¡y que me encanta reseñar!): “Las investigaciones precedentes han mostrado las dificultades que confronta el establecimiento de un orden socialista en la sociedad.  En una comunidad socialista se carece de la posibilidad de cálculo económico: es por lo tanto imposible de determinar el costo y el resultado de una operación económica o de hacer, a partir del resultado del cálculo, la prueba de la operación.  Esto en sí mismo sería suficiente para hacer del Socialismo algo impracticable. Pero, algo aparte de eso, en su camino aparece otro obstáculo insuperable. Es imposible encontrar una forma de organización que hace independiente la acción económica individual de la cooperación de otros individuos sin que quede abierta a todos los riesgos de un simple juego.  Estos son los dos problemas y, sin su solución, llevar a cabo el Socialismo parece impracticable a menos que se esté en un estado completamente estacionario.” (Ludwig von Mises, Socialism, Indianapolis: Liberty Classics, 1981, p. 126).

 

No se presenta un caso similar con el capitalismo, si bien desde Sorel, Gramsci, Marx. Engels, los fabianos, pasando por Sombart, entre otros, nos han hablado de su inevitable fin, pero lo cierto es que continúa siendo el orden económico que ha logrado el mayor progreso de los pueblos.  Por ello, el consejo que en su entrevista Stiglitz brinda a los chinos no les va a servir por simple omisión, pues al señalar que “a nosotros nos dijisteis que imitásemos a Estados Unidos que vosotros sois el modelo.  Si hubiésemos seguido vuestro ejemplo, estaríamos en el mismo lío.  Vosotros tal vez podáis permitíroslo. Nosotros no,” no les indica que el mercado sigue siendo la mejor alternativa de organizar su economía para continuar progresando como hasta ahora lo han logrado.

 

En mi opinión Stiglitz, con su entrevista, se convierte en un simple enterrador que se aprovecha de la oportunidad, pues aquella expresa poco más que la costumbre de los enemigos del mercado de usar cualquier circunstancia para tratar de sepultar un orden económico que, por más de doscientos años, ha mostrado mejores resultados que las opciones del socialismo y del fascismo; esto es, de la economías de decisión centralizada. Stiglitz hace buen rato que nos viene con el mismo cuento resumido en que el capitalismo es un “modo de organización económica (que) resulta insostenible”, que “ese modelo no funciona” y ahora se aprovecha de una corrección que precisamente es llevada a cabo por el mismo mercado, con la cual nos muestra que sí funciona, para ver si en esta ocasión pega su ocurrencia y se hace una realidad su deseo expresado desde hace mucho tiempo atrás.

 

Stiglitz omite decirnos que lo que llama “crisis financiera” no es sino el resultado del accionar del mercado ante las malas políticas públicas proseguidas por el Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). Se trata de una corrección que el mercado efectúa ante una “crisis” que el estado, por medio de la FED, provocó.  Entre diciembre del 2000 y junio del 2004, el banco central estadounidense redujo la tasa de interés básica desde un 6.5% a un 1%, lo cual tuvo un claro efecto no previsto. Había diversas actividades económicas que no se llevaban a cabo en tanto la tasa de interés –el costo de los fondos de inversión- fuera de un 6.5%: esto es, dado el costo financiero no eran rentables.  Sin embargo, al reducir la FED dicha tasa a un 1% permitió que muchas esas actividades económicas previamente indeseables a un costo de los fondos de un 6.5%, ahora sí resultaran serlo al reducirla a un 1%.  De esta manera, artificialmente, se estimuló la generación de ciertas actividades económicas que la sociedad no valoraba como rentables. Pero posteriormente la misma FED, entre junio del 2004 y setiembre del 2007, alzó las tasas de interés desde aquel 1% a un  5.25% Esto presionó la viabilidad de aquellas empresas previamente estimuladas a que surgieran gracias a la rebaja manipulada de tasas. 

 

Así llegó la hora de que estallara la burbuja: así el mercado corregía el grave error de haber estimulado la creación de actividades ineficientes. Y eso es lo que uno desea que suceda bajo un sistema económico eficiente: que desaparezcan aquellas actividades que nunca tuvieron razón de ser, de no haber sido por la intervención gubernamental vía la FED.  El sector que claramente se vio afectado de manera primordial fue el llamado mercado de hipotecas sub-prime, que son aquellas hipotecas sobre viviendas que fueron adquiridas por propietarios que no tenían garantías suficientes para adquirirlas a las tasas de interés previas más elevadas y que, al subir de nuevo dichas tasas, no pudieron hacerle frente a sus obligaciones. En su momento el gran negocio fue colocar hipotecas en dicho mercado sub-prime, incluso sin ver si los prestamistas eran capaces de enfrentar los riesgos de fluctuaciones en sus obligaciones. 

 

Aquí de nuevo se observó la mano visible del estado por medio de dos empresas que colocaron con manga ancha dichas hipotecas, como fueron Fannie Mae y Freddy Mac, que, en conjunto, garantizaron casi la mitad del mercado hipotecario estimado en 12 trillones de dólares. Fannie Mae fue una creación estatal posterior a la Gran Depresión de los treintas y Freddy Mac fue fundada por el Congreso estadounidense en 1970. Cuando a mediados del 2007 se inició la crisis en el sector de las hipotecas sub-prime, la mitad de las hipotecas de viviendas eran propiedad o habían sido garantizadas por Fannie Mae o Freddy Mac. Lo interesante es que estas dos firmas “privadas” formaban parte de lo que se denomina “empresas tuteladas por el gobierno (ETG)”, o, en inglés, “government sponsored enterprises (GSE)” y tan sólo el año pasado habían financiado a 4 de cada 5 hipotecas. Con ese patrocinio gubernamental muchos inversionistas privados invirtieron en ellas, puesto que consideraban que esas dos firmas jamás quebrarían pues el gobierno no lo iba a permitir.  Los hechos posteriores comprobaron ello: el gobierno las intervino, pero no quebraron.

 

Pero en torno a Fannie Mae y Freddy Mac hay dos cosas interesantes que reseñar: la primera de ellas es que fueron fuente de financiamiento para importantes políticos demócratas del Congreso de los Estados Unidos, notablemente el Senador Christopher Dodd, presidente del Comité Bancario del Senado Norteamericano, quien se estima recibió donaciones (legales, pero donaciones al fin y al cabo) por $133.900 desde 1989. El candidato demócrata Barack Obama es tercero en la lista de receptores de fondos (en el medio está el excandidato presidencial demócrata John Kerry con $111.000) quien se informa recibió $105.849. En segundo lugar, tanto Fannie Mae como Freddy Mac, en tanto “instituciones tuteladas por el estado”, eran objeto de una fuerte supervisión estatal, en especial por el importante Comité Bancario del Senado Norteamericano que preside el senador Dodd. Aún así, la conducta de estas dos firmas “tuteladas por el gobierno” fue sumamente arriesgada en la concesión y manejo de las hipotecas, que incluso fue objeto de la crítica de ciertos sectores afines al mercado a fin de que se les sometiera a mejores controles.

 

Algunos pensarán que algo similar a lo expuesto en cuanto al manejo de las tasas de interés por la FED podría suceder en Costa Rica, en donde el estado –el Banco Central- artificiosamente provocó una baja de las tasas de interés, pues la llamada básica pasó de un 10.75% en enero del 2007 a un 4.25% en abril del 2008.  A partir de esa fecha y hasta hoy la ha aumentado hasta un 9.25%.  Es similar a lo que sucedió en los Estados Unidos, pero allá ya los mercados lo están corrigiendo; aquí se imaginarán ustedes lo que podemos esperar.

 

Entre las recomendaciones que pide Stiglitz está la de apuntalar los regímenes regulatorios de Estados Unidos. Puede ser que haya gente que olvida que cualquier régimen regulatorio tiene costos que impone sobre la economía en tanto que hay otras personas que pueden pensar que la solución al problema regulatorio (y en general a todo tipo de problema de naturaleza pública) radica en que se coloque a la “gente apropiada” (algo así como santos en la administración pública) a que vigile los actos económicos. Pero el problema de la regulación es algo mucho más complejo y, en las circunstancias de este comentario, particularmente en el sistema financiero.

 

Así, la creencia de que la solución al problema radica en disponer de las leyes adecuadas quedó en entredicho cuando, por ejemplo, las llamadas leyes Sarbanes-Oxley, aprobadas apresuradamente en el 2002 pero que se esperaba por sus proponentes estatistas que fueran a “ordenar” un mercado financiero desordenado, si bien extendieron el control que practica la SEC (Securities & Exchange Commission) sobre mercados como Wall Street, no mejoró el marco regulatorio, sino que impuso costos, pero, sobre todo, dio lugar a que se buscaran nuevos instrumentos financieros que los evitaran.

 

El problema que debe enfrentarse cuando simplemente se que en estos momentos sugiere se aumenten los controles fue señalado atinadamente por un articulista, al indicar que “regular para el resultado más malo posible, en el medio de una tormenta, raramente es una política sensata.” Sin embargo, la experiencia mundial podría ofrecer una oportunidad de reforma regulatoria en los Estados Unidos, en que se sustituyendo su maraña actual, en donde permanentemente se percibe un ojo gubernamental que mira todas y cada una de las actividades privadas, por un esquema como el de Basilea II, que se sustenta en algo sensato: regular con base en riesgos.

 

En una reciente entrevista al economista liberal Xavier Sala i Martín, señala que la normativa de Basilea, diseñada en principio para impedir moderación a los bancos en el otorgamiento de los créditos (al exigir que la cantidad de créditos concedidos fuera sólo una pequeña proporción del capital del banco), se la brincaron los bancos mediante el diseño de nuevos instrumentos.  Esto es, el problema no es tanto con la necesidad de regular con base en riesgos (que es la esencia de la normativa de Basilea), sino que surgieron nuevos instrumentos que permitieron brincársela a los regulados. Esto es, el problema parece estar en la implementación y efectiva observancia de las reglas.  Lo que los bancos hicieron fue crear un fondo de inversión que estaba separado de los bancos (a este fondo se le llama “conducido”) y que les permitió acudir a los mercados monetarios para pedir un crédito con el cual comprar los paquetes de hipotecas que estaban en manos de ese banco.  Esto permitió que, ante la normativa regulatorio de Basilea,  el banco apareciera con una baja o nula proporción del crédito concedido con respecto al capital, que, a su vez, permitía que el banco volviera a conceder créditos.  Fue con la creación de estas instituciones paralelas (los “conducidos”) que cada vez pudieron endeudarse más y más, conduciéndolos a problemas serios cuando estalló la burbuja de las hipotecas.

 

Finalmente deseo hacer un comentario breve acerca de la propuesta del Presidente Bush para salir de la “crisis” y que fue derrotada, en una primera instancia, en una votación de la Cámara de Representantes. Mi preocupación fundamental con ella radica en que no es sino una forma de evitar que el mercado castigue las malas decisiones tomadas por las empresas financieras involucradas en las negociaciones con las hipotecas sub-prime. Simplemente con 700 billones de dólares (700.000 millones de dólares) se comprarían los activos de aquellas entidades financieras que tengan hipotecas como garantía, hipotecas que están en problemas por tener un valor de mercado muy bajo. Al adquirirlas el gobierno por encima de ese valor “muy bajo” usarían esos recursos para capitalizar al ente financiero, al sustituir esos activos de un calor contable alto en comparación con el valor de mercado bajo.

 

La propuesta alternativa es que sea el mercado el que adquiera esas hipotecas de valor bajo y lo cual permitiría recapitalizar los bancos pero al valor que los mercados definen, no el que el gobierno determina.  Esto es, el gobierno daría un subsidio; el mercado, no. Si el problema radica en que no hay suficiente crédito en los mercados como para adquirir esas hipotecas, podría ser aceptable en la conducción bancaria que se brinde un aseguramiento de parte del estado, pero a un costo que se trasladaría a las empresas financieras involucradas y no al ciudadano que paga los impuestos.  El tema es candente y a la fecha en que esto se escribe aún en proceso de resolución, pero sí me parece que dependiendo de la forma en que se enfrente el problema, así se va a definir el futuro del sistema económico de los Estados Unidos y posiblemente de muchas economías que hoy conocemos como de mercado. 

 

Aprovecho para narrarles una historia personal.  A fines del año 2000, poco antes de que la FED iniciara la reducción en las tasas de interés que la llevó de un 6.5% a un 1% y que les describí previamente, un colega, el Dr. Larry Willmore, me invitó a que diera una charla profesional ante un grupo asesor de las Naciones Unidas.  En el jardín de su casa, en un suburbio de Nueva York, White Plains, mientras almorzábamos al aire libre, Larry me comentó su preocupación por el boom que se estaba dando en el área de la vivienda, pues observaba cómo, incluso a los intereses relativamente altos (ligados a la tasa inicialmente alta de un 6.5%), las personas se estaban endeudando fuertemente para adquirir incluso una segunda vivienda. Me dijo, en ese entonces, que si la FED proseguía una política de tasas de interés bajas, como ya en ese entonces se vislumbraba, el endeudamiento hipotecario por adquisición de viviendas iba a aumentar y que luego, cuando de nuevo volvieran las tasas a subir, vendría una estrepitosa caída. Bueno, su impresión tardó años en cumplirse, pero pudo, en ese momento, percibir un clásico ciclo austriaco provocado por el Banco Central. A diferencia de Larry, todos los reguladores y controladores y vigilantes y comisarios públicos encargados de las entidades reguladoras del sector financiero nunca se dieron cuenta ni advirtieron del problema con las sub-primes.  Y todavía algunos se atreven a pedir que la solución a la “crisis” radique en ampliar el sistema regulatorio.

 

 

ALGUNOS COMENTARIOS EN RELACIÓN CON LA

DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA

                                                                                                            Juan Muñoz Giró*

 

En declaraciones recientes a los medios de prensa, manifestó el Presidente del Banco Central de Costa Rica que quisiera ver a la economía desacelerándose por las consecuencias negativas que trae tasas de crecimiento elevadas.  Dijo el Presidente que no era posible seguir creciendo al 8,0 por ciento y que consideraba un crecimiento del 3,5 por ciento como uno de aterrizaje suave.

 En el largo plazo, el crecimiento de una economía pequeña y tan abierta al resto del mundo como lo es la costarricense depende de la productividad del recurso humano con el que cuenta y de los mercados internacionales a los que exporta. La productividad, como se sabe, se desarrolla en función de la calidad con la que se trabaja; es decir, con la educación y con la salud de la fuerza laboral. Depende también de cómo la productividad se va transformando en presencia de elementos exógenos tales como la apertura comercial, la inserción y el desarrollo de sectores de servicios y el ingreso de inversión extranjera directa.  En la medida en que la productividad del costarricense se acomode y se transforme de acuerdo con las tendencias del mercado internacional, sería probable entonces crecer al ritmo potencial del 5 por ciento anual que menciona el Presidente del Banco Central.

A lo largo del crecimiento económico, el aumento del ingreso real de la población provoca, a la vez, aumentos en el nivel de vida de la sociedad y con ellos aumentos en los precios nominales de los bienes y servicios. Pero ello no significa que la Autoridad Monetaria deba intervenir con sus instrumentos de control inflacionario para evitar los ajustes de precios propios que les son característicos al proceso de desarrollo económico.

Sin embargo, en el transcurso de los años es evidente que las economías pequeñas y abiertas están altamente sujetas a los shocks de carácter externo, tanto de origen real como de origen monetario.  En el caso de Costa Rica, el elevado crecimiento que mostró el producto interno bruto en los últimos años se explicó esencialmente por el masivo ingreso de inversión extranjera directa.  Este ingreso de capitales contribuyó no solo a una elevada tasa de expansión del producto, sino también a mejorar sustancialmente el ingreso per capita de los costarricenses y a disminuir el nivel de pobreza al crearse más fuentes de empleo.  Y como era de esperar, el shock tendió a extinguirse no solo por la capacidad de Costa Rica para seguir atrayendo capitales sino también por toda la situación que envuelve a la economía estadounidense.

Lo que el Presidente del Banco Central omite manifestar es que la política del Banco Central en materia de tasas de interés y de tipos de cambio no ha contribuido al necesario enfriamiento de la economía; el aterrizaje suave se podría ver como producto de los acontecimientos en la economía estadounidense, porque más bien el Banco Central de Costa Rica ha estimulado más allá de lo conveniente y apropiado el gasto interno de la economía. Esto ha traído consigo niveles muy altos de inflación, niveles muy elevados de déficit en la cuenta comercial de la balanza de pagos, una presión constante a la devaluación del colón y el retorno a la dolarización de la economía.

So pretexto de disminuir el ingreso de capitales especulativos, el Banco Central dictó una política agresiva de disminución de tasas de interés en presencia de una constante apreciación del colón frente al dólar. Desde enero del 2007 la tasa básica ha sido negativa en términos reales, incluso con niveles de casi el 7 por ciento. Esto es una flagrante invitación al consumo y al endeudamiento.

La situación que el país enfrenta hoy gracias a la estrategia del Banco Central es la de una constante disminución del salario real, una agresiva y consistente alza de la tasa de inflación, niveles negativos de tasas de interés, una devaluación diaria, con pérdida de reservas internacionales, un descomunal déficit de cuenta comercial y una seria perspectiva de aumento de los niveles de pobreza.  Para ser justos, el menor crecimiento económico se puede explicar por la situación de los Estados Unidos, pero todo el resto recaen exclusivamente en la estrategia del Banco Central de Costa Rica.

* Vicepresidente de ANFE

    

COMENTARIO AL PROYECTO DE LEY DE ADICIÓN DE UN PÁRRAFO TERCERO AL ARTÍCULO 57 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA, EXPEDIENTE NO. 17022

                                                                                           Juan Muñoz Giró*

 

Suscrito por los diputados Vásquez Mora, Marín Monge, Quirós Quirós, Méndez Zamora, Vásquez Badilla, Sánchez Sibaja, Gutiérrez Gómez, Rosales Obando, Tinoco Carmona, Jerez Rojas, Merino del Río y Núñez Calvo se presentó un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa para agregar un párrafo al artículo 57 de la Constitución Política el cual textualmente declara lo siguiente:  

En materia de política salarial, el Estado garantizará al menos, la conservación del poder adquisitivo de los salarios, siendo el índice oficial de precios al consumidor, la compensación mínima anual aplicable en materia salarial.”

Si bien el propósito del proyecto se puede considerar loable y bien intencionado, desde el punto de vista económico su incorporación a la Constitución Política vendría a convertirse en un obstáculo para el correcto funcionamiento de los mercados de la economía y en una distorsión de un precio tan importante como lo es el salario.  Existe en la exposición de motivos y en la redacción del párrafo una evidente confusión de cuándo es que un salario pierde valor o poder de compra. Los comentarios al respecto son los siguientes:

1.- No es el índice de precios al consumidor la compensación mínima anual aplicable en materia salarial. Es la variación del índice la que se podría utilizar para analizar la eventual compensación. No indica el párrafo si se debe considerar la variación y en qué plazo: si es anual, semestral, trimestral o mensual. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios se podría dar día a día. ¿Implica esto que día a día se podría dar una compensación salarial? Se deja abierta, por consiguiente, una posibilidad de interpretación de compensación que puede convertirse en un arma de política y populismo.

2.- El índice de precios al consumidor permite, mediante el cálculo de su variación, medir los cambios en el costo de la vida.  No es per se un indicador de inflación, aunque es el único con que se dispone. El costo de la vida se puede interpretar como el gasto de una familia típica sobre la base de una canasta de consumo que mantiene constantes las cantidades de bienes y servicios que en un periodo adquiere la familia.  Por consiguiente, si el gasto por adquirir esa canasta básica aumenta de un periodo a otro, ello sería indicación de un aumento de precios y no de un aumento de las cantidades consumidas. Ahora bien, no todo aumento en el gasto de la familia y en el índice de precios al consumidor es resultado de un proceso de desestabilización del valor del salario. Puede, como con frecuencia sucede, que el país realmente se empobrece.

3.- Si realmente el país se empobreciera, el sector público y el sector privado no tendría posibilidad alguna de cumplir con la Constitución Política. Entiéndase que la economía nacional se empobreció. ¿Cuándo es que la economía nacional realmente se empobrece y no es viable ni recomendable forzar ajustes salariales que llevarían más bien al desempleo?

4.- El país podría enfrentar una verdadera situación de empobrecimiento cuando el precio internacional de los combustibles aumenta, cuando el precio internacional de las materias primas aumenta, cuando el precio internacional de los granos básicos aumenta. Ante estas posibilidades, la economía enviaría sus señales de ajustes mediante cambios de los precios relativos, los cuales se traducirán con el tiempo en una reasignación de recursos, entre ellos el trabajo, y muy probablemente en cambios de los precios nominales, entre ellos el salario. Nada podría hacer el Estado para compensar la pérdida de valor o empobrecimiento de la fuerza de trabajo ante estas diferentes situaciones. Más bien es contraproducente.

5.- Un ejemplo más raro aún de cómo podría estropearse el proceso de reasignación eficiente de los recursos ante este mecanismo automático de compensación salarial es cuando los precios internos aumentan como respuesta a una mayor demanda interna originada por el crecimiento económico. Cuando una economía crece los salarios también lo hacen y los precios nominales, como los que mide el índice de precios al consumidor, también. Entonces, cuando hay crecimiento económico, cuando los salarios nominales y reales aumentan y los precios nominales también ¿será conveniente aplicar la compensación salarial? La respuesta es no, pero el proyecto de ley no lo aclara.

6.- Pareciera más bien que el espíritu de los legisladores proponentes del proyecto busca una compensación motivada por el perenne proceso inflacionario que vive el país.  Este proceso inflacionario se origina, a lo largo del tiempo, por la desacertada conducción de la política monetaria y cambiaria que ha llevado a la presencia de un inmenso déficit de operación del Banco Central.  Por consiguiente, preservar el valor del salario de un trabajador costarricense equivale a preservar la moneda con la que se expresa el salario. Si esa moneda con la que se expresan el salario y la riqueza del trabajador fuera el colón, habría entonces que demandarle al Banco Central que no provoque inflación. La enmienda constitucional debería estar dirigida a que el Banco Central no provoque pérdidas de operación. Y aún así, sin embargo, la prohibición constitucional no necesariamente lleva a una práctica sana en política monetaria. Es imprescindible entonces autorizar a los costarricenses a utilizar la moneda que mejor le convenga a sus intereses para preservar el valor de su trabajo.

Conclusión:

Preservar el valor del salario consiste en evitar procesos inflacionarios que deterioren la capacidad de compra del trabajador. Si se explicara el aumento algunos precios por cambios en los precios relativos de la economía no debería darse la posibilidad de una compensación automática y constitucional de los salarios. Sería contraproducente ya que podría generar desempleo.

*Vicepresidente de ANFE

DETERIORO DE LAS CARTERAS DE CRÉDITO

                                                                                                            Luis E. Loría*

¿Qué podemos esperar de las tasas de interés?

Una respuesta sencilla se complica por el hecho de que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) introduce serias distorsiones al perseguir objetivos impredecibles y cambiantes en períodos de tiempo muy cortos.

 La peligrosa combinación de señales engañosas por parte del Central y análisis simples de las tasas de interés empieza a arrojar resultados muy preocupantes. El BCCR ha abusado del “cheque en blanco” que los ticos le hemos dado para manejar, sin rendir cuentas a nadie, las tasas de interés y los tipos de cambio. Y nos ha arrojado de frente en un camino innecesariamente espinoso.

 A inicios de febrero de 2008, el presidente del BCCR explicó que se adoptó la decisión de bajar las tasas de interés en lugar de permitir una apreciación del colón –en momentos en que el BCCR emitía agresivamente colones para defender la banda inferior– para controlar la inflación. Sus palabras: “Es más un tema de mediano plazo de la inflación y un control del ingreso de capitales especulativos y el efecto de la monetización de esos flujos que entran al país”. Durante la misma entrevista, se le señaló, correctamente, que al bajar las tasas de interés se incentivaría el consumo y se generarían presiones inflacionarias, que era contra lo que estaba luchando. La respuesta fue que ambos caminos (continuar defendiendo la banda cambiaria y bajar las tasas de interés) tenían espinas y que optó por el que consideró que tenía menos.

 Las tasas artificialmente bajas contribuyeron a incentivar el crédito, el consumo y las importaciones. Al mismo tiempo, la reducción en las tasas impactó negativamente la inflación y el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. A finales de abril del 2008, cuando eso se hizo evidente, Gutiérrez reconoció: “No, yo creo que estamos en un nivel de tasas de interés, que es un nivel anormalmente bajo, que desde luego no es de equilibrio en el mediano plazo… No es una decisión fácil decir bajemos la tasa de interés, a sabiendas de que esa baja puede empezar a inducir una mayor demanda de la gente”.

 Disculpen, mejor subir las tasas para controlar la inflación. Curiosamente, a finales de mayo de 2008, la junta directiva del BCCR reconoce que es necesario un incremento en las tasas de interés –que ellos mismos decidieron bajar tan solo cuatro meses atrás– ya que estas se encuentran “en un nivel incompatible con una postura de endurecimiento de la política monetaria dadas las expectativas de inflación y los indicios de excesos de demanda.” Es a partir de ese momento que, de manera gradual, el Banco ha decidido elevar más y más las tasas de interés. Qué tan efectiva será la medida para reducir la inflación está por verse (las expectativas se encuentran fuera de control). Lo que sí es claro, es que se aplica un brusco freno al crecimiento económico. La pobreza y el desempleo crecerán.

 ¿Qué hacer con los pagos de intereses?

La gran mayoría de individuos y empresarios costarricenses no se dedica al análisis financiero y económico como actividad principal (tampoco sería deseable que lo hicieran). Muchas de esas personas fueron engañadas por la bonanza crediticia ficticia que creó, de la nada, el Central. Ahora la responsabilidad por pagar intereses del doble del monto que se pactó hace pocos meses atrás pesa sobre su presupuesto.

En muchos casos, la combinación de aumentos en la inflación (alcanzan menos los colones), la depreciación del colón frente al dólar (necesita más colones para pagar la deuda en dólares) y las tasas del interés al alza hacen inviable el cumplir con el pago de intereses. Cuando estos casos individuales se agregan, se deteriora la cartera de crédito de los entes financieros y se pone en riesgo la estabilidad del sistema financiero.

 *Investigador IICE-UCR ¨ lloria@strategic-la.com Publicado en El Financiero, Costa Rica (http://www.elfinancierocr.com/edactual/opinion1676937.html Enviado el: Miércoles, 17 de Septiembre de 2008 04:59 a. m.

De: Sergio Solano Céspedes [sersoc@racsa.co.cr]

Enviado el: Miércoles, 17 de Septiembre de 2008 04:59 a. m.

Para: anfe@anfe.or.cr
Asunto: Re: Artículos Diario Extra Julio 2008

Muy apreciados Amigos:

Releí el interesante artículo de Carlos F. Smith sobre interés público y privado. Hace pocas semanas los magistrados de la Sala Constitucional rechazaron un recurso de habeas corpus que presenté contra el Presidente y dos Ministros con motivo de la restricción vehicular. Los altos jueces arguyeron que priva el interés público sobre el particular y que el País debe ahorrar en combustibles, pero soslayaron el tema central del derecho personal a la libertad de tránsito, ahora coartado por el Gobierno. Sin embargo, los motivos que originaron la restricción desaparecieron ya que el crudo ha descendido $49.  Asimismo, los precios de nuestros combustibles permanecen en las nubes, y las finanzas de Recope son tratadas como las de una empresa privada, ninguno de nosotros podría adivinar cuantos miles de millones está acumulando con las alzas de precios internos.
      
Con todo aprecio: Lic. Sergio Francisco Solano Céspedes

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007