Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE 

Boletín Agosto del 2008

 

Mensaje de la Presidencia de ANFE 

Pensamientos de liberales

Columna Libre - Un "Flat Tax" genérico

Todo es energía - Andrés I. Pozuelo Arce 

Algunos aspectos importantes de la Reforma Tributaria - Jorge Corrales Q.

El espejismo de los agro combustibles - Andrés I. Pozuelo A.

Solo un Jordan - Andrés I. Pozuelo A.

Medidas para restringir el libre tránsito - Jorge Guardia Q.

El llamado Estado Social de Derecho es el responsable de la desigualdad - Mario Brenes

Novedades en el sitio web de ANFE

¡NUEVO! Columnas de ANFE del mes de agosto del 2008

¡NUEVO! Presentación Power Point sobre el "Flat Tax"

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE

Estamos planeando realizar un seminario en setiembre sobre biocombustibles, posiblemente para el jueves 25 de este mes.  Para él se espera contar, entre otras personas, con la participación del Ministro de Energía, don Roberto Dobles, de quien esperamos únicamente su confirmación, dado el interés que él nos expresara con anterioridad de poder externar sus criterios acerca de los combustibles alternativos a los derivados de petróleo. Oportunamente les estaremos informando de los eventuales detalles de esta actividad, para la cual, desde ya, esperamos contar con su activa participación.

Agosto acaba de concluir con muy diversos actos realizadas por la Asociación. No sólo se llevó a cabo un curso sobre Liberalismo, que con gusto me tocó impartir y al cual asistieron más de 25 personas, sino que, también, el 7 de agosto realizamos el seminario titulado “Grandes Temas Energéticos de Costa Rica”, en donde participaron el Ing. Andrés Pozuelo, director de ANFE, y cuya exposición, “Todo es energía”, se incluye en este informe. Además, expusieron el Ing. Carlos Roldán de ACOGRACE, el Ing. Mario Alvarado de ACOPE, el Ing. Guillermo López del ICE y el Ing. William Ulate de RECOPE, a todos los cuales les expresamos nuestro sincero agradecimiento por sus charlas.

 Me interesa reseñar que tuvimos una participación récord en este tipo de actividades: más de 80 personas, quienes nos honraron con su asistencia e intervenciones en el seminario.  Para esta actividad se tuvo el apoyo de la Fundación Naumann para la Libertad, el periódico El Financiero, la empresa Alimentos Jack’s, el puesto de bolsa Central American Money Market Brokers (CAMMB), la firma Datum y la Fundación Académica Studium, a quienes les expresamos nuestro agradecimiento.

Asimismo, con el apoyo de esas mismas instituciones, el miércoles 27 realizamos otro importante seminario, bajo el nombre  “Hacia una Verdadera Reforma Tributaria en Costa Rica,” en donde expuso, como invitado principal, el economista Dr. Dan Mitchell, del Instituto Cato de Washington, acerca del llamado “flat tax”. En adición se contó con los valiosos aportes del Lic. Luis Loría del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, y del Director General de la Tributación Directa, Lic. Francisco Fonseca, a quienes ANFE les manifiesta su agradecimiento. Además, este servidor expuso en dicha ocasión y su conferencia, “Algunos aspectos importantes de la reforma tributaria”, se incluye en este boletín. Se logró una concurrencia aproximada de 40 personas, la cual participó activamente.

Deseamos destacar que, el día anterior, el martes 26 y con el patrocinio de ANFE, el Dr. Mitchell inauguró el curso lectivo del segundo semestre en la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica. La concurrencia abarrotó el auditorio de esa Escuela, pues asistieron más de 85 personas, quienes reaccionaron sumamente interesados en el tema del “flat tax” expuesto por el Dr. Mitchell.   

También el 28 agosto, en nuestras instalaciones, se llevó a cabo el foro denominado “Libertad y Ciencia” en el cual participaron, además de nuestro director, el Ing. Andrés Pozuelo, y cuya charla titulada “Educación y Ciencia” se incluye en este boletín, el Dr. en Biología Pedro León y el Dr. en Física, Alejandro Jenkins.  Deseo contarles que el programa estaba previsto para realizarlo de las 6 a las 7 y media de la noche, pero la conversación y el debate sobre el tema –y sobre la educación en Costa Rica, en general- se tornó tan interesante, que concluyó casi a las 9 de la noche, con la satisfacción de un público, que nos dio un llenazo, pues asistieron más de 35 personas. Nuestras gracias a tan distinguidos expositores

En ANFE se recibió el martes 19 de agosto la visita el Sr. Ulrich Wacker, Director para América Latina de la Fundación Naumann para la Libertad, a quien le acompañó nuestro excelente amigo y representante en Costa Rica de la Fundación, el Lic. Mario Brenes.  El objeto de la visita del Sr. Wacker era conocer a nuestra Institución y reiterar su apoyo para las actividades que estamos realizando y que pensamos realizar en los próximos meses.

En este boletín contamos con varias colaboraciones, además de las mencionadas anteriormente. De nuestro director, el Ing. Andrés Pozuelo, incluimos dos ensayos, uno de los cuales lleva por título “El espejismo de los agro-combustibles” y el otro “Sólo un Jordan”. También incluimos una colaboración de nuestro ex presidente, Lic. Jorge Guardia, que reproduce su columna En Guardia, publicada en el periódico La Nación del martes 1 de julio y que hemos titulado “Medidas para restringir el libre tránsito”. Finalmente, del Lic. Mario Brenes publicamos su ensayo “El estado social de derecho es el responsable de la desigualdad social.”

También, presentamos nuestra columna regular “Pensamientos de Liberales”, así como la Columna Libre escrita por don Carlos Federico Smith, que en esta ocasión lleva por título “Un ‘flat tax’ genérico”.  Hemos continuado, también, con nuestras publicaciones regulares de los martes en el diario La Extra.

Si aprecian los objetivos de nuestra institución y desean afiliarse o contribuir con su patrocinio, lo pueden hacer, en este año en que se celebra el 50 aniversario de existencia,  mediante una llamada a nuestros teléfonos 2253-4460, 2224-7350 u 8376-1947, o por el fax 2253-4497 o a la dirección electrónica anfe@anfe.or.cr o por el sitio www.anfe.or.cr.  Asimismo, se puede hacer a nuestra dirección postal, Apartado 3577-1000, San José, Costa Rica.

Jorge Corrales Quesada         Presidente de ANFE

PENSAMIENTOS DE LIBERALES

“Si el mercado funcionara perfectamente, podríamos dejarle toda la actividad económica.  Requeriríamos de un gobierno mínimo que solo proveyera la protección policial, la defensa nacional y un sistema de cortes judiciales.  En la realidad, el mercado no siempre funciona perfectamente, en cuyo caso puede ser deseable la actividad del gobierno que mejore las limitaciones del mercado. Sin embargo, no es suficiente con tan sólo mostrar un problema con el mercado. Uno debe también mostrar que el gobierno puede hacerlo mejor que el mercado. Esto requiere de un proceso en dos etapas.  Primera, debe identificarse los problemas con el mercado.  Segunda, debe evaluarse los efectos de la posible intervención gubernamental. Tan solo así se pueden comparar las limitaciones del mercado con las políticas gubernamentales diseñadas para tratar con esas limitaciones.” Randall G. Holcombe, Government Revenues and Expenditures in the United States Economy (West Publishers, 1996), p. 43 de su versión electrónica.

 

“La idea de mantener bajas las tasas marginales del impuesto sobre la renta para minimizar la ineficiencia de este impuesto ha sido la fuerza motivante más importante tras la propuesta de adoptar un impuesto bajo y uniforme (flat tax). Un flat tax es un impuesto sobre la renta que ofrece una importante deducción personal y de allí en adelante grava todos los ingresos a una misma tasa... Aunque la propuesta original (de Robert Hall y Alvin Rabushka en los ochentas) a la fecha no ha sido adoptada, constituyó un elemento importante detrás de la reforma tributaria (en los Estados Unidos) de 1986, que redujo drásticamente las tasas imponibles marginales y que redujo el número de rangos de ingresos a los cuales se aplica el impuesto.  La idea de un flat tax continuó siendo un punto de debate en la política tributaria en el curso de los años noventas (el libro fuente de esta cita se publicó en 1996).  Nótese que, a pesar de tener una sola tasa de impuestos, el flat tax es un gravamen progresivo porque una parte significativa del ingreso está totalmente exenta del impuesto. Así, en promedio, las tasas serían progresivas. Esta propuesta de un flat tax es interesante de tomar en consideración como punto de partida en la opción que hay entre la meta de equidad al redistribuir el ingreso a través de la imposición progresiva y la meta de eficiencia al minimizar la carga excesiva de la tributación y bien podrá constituirse en un punto muy importante de la discusión sobre reforma tributaria en los años noventas (y aún continúa siéndolo).”  Randall G. Holcombe, Government Revenues and Expenditures in the United States Economy, (West Publishers, 1996), p. 261 de su versión electrónica. Los paréntesis son de este editor.

 

COLUMNA LIBRE  

UN “FLAT TAX” GENERICO

 

En este año, ANFE, que celebra los cincuenta años de su fundación, ha hecho un enorme esfuerzo para que temas de importancia relevante para el país sean objeto de una amplia discusión ciudadana.  Se supone que en una sociedad libre y abierta la opinión de los ciudadanos acerca de políticas públicas que las autoridades gubernamentales puedan estar considerando o que han propuesto ante la ciudadanía, es de enorme importancia para asegurar la gobernabilidad que se requiere en una democracia.

 Por esta razón, ANFE ha llevado a cabo diversos seminarios en que, en algunos casos, tanto gobernantes como ciudadanos discuten propuestas concretas, como también, en otros, ha servido de foro para que grupos de interés manifiesten su opinión respecto a un asunto público específico y, en todos ellos, ANFE ha manifestado su opinión desde el punto de vista que caracteriza a la institución; un punto de vista liberal clásico, de defensa de la libertad, en que un gobierno está limitado y sujeto a las leyes y que, en el campo político, está obligado, antes que nada, a escuchar la opinión del ciudadano sobre asuntos que son de su interés.

 En todo esto, los medios de comunicación desempeñan varias funciones esenciales.  La primera de ellas es la de informar acerca de tales actividades y, sobre todo, en cuanto constituyan una forma por la cual la ciudadanía le expresa su parecer a los gobernantes.  La segunda, en mi opinión, es tal vez la más importante: los medios son en última instancia una importante manera de educar a los ciudadanos. Esto me trae a colación cuando hace ya mucho tiempo, en mis años mozos, solía escuchar, gracias a la sugerencia de mi padre, programas de la Radio Universidad, en que uno tenía la oportunidad de escuchar a pensadores tales como aquellos grandes señores, Constantino Láscaris, Salvador Aguado, Roberto Saumells, Teodoro Olarte, Abelardo Bonilla, Luis Recasens Sichez o Guillermo Malavassi, entre otros.  Ello me dio la oportunidad de aprender la validez de la expresión de aquel gran filósofo, Richard M. Weaver, quien escribió que “las ideas tienen consecuencias”.

 Pero fue gracias a aquel medio –que sigue siendo notable en lo musical, no así en la calidad de los pensadores que uno a veces escucha- que tuve ayuda en mi educación para la vida.  Aprendí a amar las ideas y me di cuenta de la importancia que tenían en la conformación no sólo de mi existencia personal, sino de aquella en sociedad.  Porque aquellos hombres no sólo trataban lo íntimo y propio del individuo, sino de su vida en sociedad. 

 Los impuestos son una parte muy importante de la vida de la persona, tanto en lo propio, como en su relación con la sociedad. Así uno observa, con toda razón, a muchas personas oponerse a los impuestos (tanto por su naturaleza como por su magnitud) porque sus ingresos son resultado de esfuerzos, privaciones, de asumir riesgos, en que a veces es mucho lo que pierde, pero también lo que se puede ganar y de la dura labor. En síntesis, un impuesto es partir de algo que le es propio y que el gobierno va a usar de alguna forma.  Qué tan bien empleados por el gobierno los perciba el ciudadano, va a definir su conducta ante los impuestos. La persona no considera justo que lo quiten lo que tanto le ha costado, si percibe que va a ser mal empleado o dilapidado o simplemente substraído.

 Cuando en el país se propone realizar un seminario acerca de una forma de imposición que puede tener enormes efectos en la forma en que se recaudan los gravámenes y que, por ende, va a tener su impacto en los recursos que el estado va a utilizar en cumplimiento de sus objetivos, es importante que el ciudadano esté bien informado, que logre conocer la profundidad y extensión de la  propuestas que en cierto momento pueden ser políticamente impulsadas.  Tiene derecho a conocer de qué se trata tal o cual proposición tributaria. Y aquí los medios cumplen una función esencial: diseminar la información y contribuir a la educación cívica.

 Pero, aparentemente, para algunos medios (directores o periodistas) lo que algunos puedan venir a decirle a país respecto a una propuesta como el llamado “flat tax”, que no es sino una propuesta para que el impuesto a la renta tenga una tasa tributaria baja y uniforme, no es importante si la exposición “es genérica”, pues aunque “importante, pierde un poco de fuerza para los lectores precisamente por el contexto actual de reforma tributaria en el país”.

 No sólo llama la atención el argumento expuesto para no interesarse tanto en el tema del “flat tax”, dado el “contexto actual de reforma tributaria en el país”, sino también porque, en lo que juzga el periodista, no se hace necesario dar a conocer el tema “de forma genérica”, que al saber del juzgador, posiblemente significa “en teoría” o en contraposición con algo específico o individual.  Por ello, el medio inquiere en saber si el expositor “conoce y puede hablar del caso de Costa Rica”.

 ¿Cuál es el contexto actual  de reforma tributaria en el país?  ¿Será que, como el Presidente Arias ha echado para atrás declaraciones recientes y ahora dice que no es el momento para hablar de reformar los impuestos a fin de evitar que el gobierno se empantane como el anterior, cuando quiso variar los tributos, el medio cree que no es interesante que los ciudadanos conozcan bien –se eduquen, aprendan- de experiencias tributarias con el “flat tax”?  El Ministro de Hacienda, don Guillermo Zúñiga, más inteligente, propuso recientemente que el tema se discutiera “en un clima sosegado”.  Y un clima sosegado es el que se esperaría en un seminario organizado por ANFE con la participación de un especialista internacional calificado, el Dr. Dan Mitchell, del Instituto Cato de Washington, de un experto economista del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, el profesor Luis Loría, quien expondrá los hallazgos de una reciente investigación de esa entidad sobre asuntos tributarios en Costa Rica, del Director General de la Tributación Directa, el Lic. Francisco Fonseca, a quien uno puede considerar como un vocero respetable de la opinión que sobre el tema puede tener el Ministerio de Hacienda, así como la del propio Presidente de ANFE, don Jorge Corrales, quien es un economista precisamente especializado en asuntos tributarios.

 Me imagino que si al país viniera a hablar sobre el tema el autor original de la propuesta de un “flat tax”, Alvin Rabushka, quien junto con Robert Hall expuso allá por los años ochentas su idea que hoy ha sido puesta en marcha en muchos país, el medio lo descalificaría por ser poco interesante, dado que no “conoce y puede hablar sobre el caso de Costa Rica.” Rabushka (o Hall), quien ya vino a Costa Rica hace un par de años ha exponernos su propuesta, contribuyó a educar a muchos en la conveniencia de su idea para un país como Costa Rica y, en aquellos a quienes pudo no haber convencido, dio lugar a que expusieran sus interesantes críticas que deberán ser satisfechas a la hora de que alguien pueda pretender introducir un “flat tax”.

 La prensa no debe dejar de lado su función educadora.  No puede menospreciar a quienes exponen ideas importantes, porque no están familiarizados con los detalles criollos de un sistema tributario que posee serios problemas que no son únicamente creación nuestra, sino resultantes de una concepción “genérica” que los originó.

 ANFE continuará realizando seminarios sobre temas de interés público.  La competencia se encargará de difundir las ideas, porque precisamente los ciudadanos están interesados en saber, en conocer, en aprender, a fin de que las elecciones que comprendan aspectos de políticas públicas, sean tomadas por nosotros de la mejor manera posible.

 Por mi medio, ANFE se permite agradecer la entrevista que los periodistas Edgar Delgado de El Financiero e Israel Aragón de La República hicieron recientemente a nuestro invitado, el Dr. Dan Mitchell.

  

            Carlos Federico Smith

Queda debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.

 

TODO ES ENERGÍA

Andrés I. Pozuelo Arce

 
La tribu de las ciencias económicas suele decir que “al final, todo es política”; o en otras palabras, que la política siempre va influir en las decisiones económicas y, por lo tanto, cualquier modelo económico está sujeto a las distorsiones que el juego político introduzca en su desarrollo. La tribu científica, en cambio, acepta que todo es energía en el universo y que todo, en el mundo material, puede ser explicado en términos de transferencia y transformación de energía, además de que los seres humanos somos parte integral de dicha transformación energética, espectadores y manipuladores de su captura, transformación y utilización. La fuente esencial de  energía de que hablamos aquí, claro está, es la del Sol, sin la cual ningún proceso químico o energético se daría en nuestra biosfera: por lo tanto, dependemos absolutamente del Sol para subsistir.

La energía constituye un fenómeno tan esencial que podríamos decir que el sistema económico mundial gira alrededor de esta, y de manera irrestricta No sería muy arriesgado, inclusive, categorizar las actividades económicas que conocemos en capturadoras, transformadoras, transmisoras o disipadoras de energía. Por ejemplo, una planta hidroeléctrica transforma energía potencial, a partir del ciclo del agua, en energía eléctrica transmisora que se transforma en energía mecánica y en parte se disipa como energía térmica durante la producción de un artículo plástico que, a su vez, captura energía potencial procedente de los hidrocarburos en forma de fibras y objetos de consumo, energía que proviene de la energía encapsulada por millones de años en forma de biomasa fosilizada. De este modo, la energía no se crea ni se destruye, se transforma, al punto de que cabe señalar que la energía y la materia son dos caras de la misma realidad.

En la cadena alimentaria, la energía que se extrae del Sol se transforma en energía potencial orgánica, como en el caso de las plantas, y esta se va transfiriendo de un organismo a otro mediante el alimento, con una eficacia del 10%.  En nuestro cuerpo, convertimos nuestros alimentos energéticos en una molécula transmisora de energía conocida como ATP, la cual -por medio de la fosforolización oxidativa- se transforma en energía celular.

Cada año llega a la superficie de la Tierra una energía equivalente a 60 billones de petróleo, 15.000 veces más que el actual consumo energético de la humanidad en su conjunto. De esta cantidad, la mitad se absorbe y se convierte en calor, el 30% se refracta hacia el espacio, una quinta parte sirve para poner en marcha los ciclos hidrológicos y solo una pequeña fracción (0.6%) es utilizada por el mundo vegetal para el proceso de fotosíntesis.
 
Tomando esto en cuenta, podemos afirmar que las crisis energéticas no existen; lo que sí existen son las crisis de innovación, invención y voluntad para aprovechar la gran cantidad de energía que nos llega del Sol de una manera eficiente y en armonía con la naturaleza, acorde con el bienestar de los seres humanos. El actual cambio climático y los altos precios de los combustibles fósiles son factores que, hoy en día, se nos presentan, entonces, como una estimulante oportunidad de cristalizar las ansias de innovación e inventiva de la humanidad para lograr una reconversión total de los sistemas energéticos.

Sistemas renovables de transformación de energía como los hidráulicos, eólicos, solares, geotérmicos, gasificación de biomasa, nucleares y otros más que serán nuestros futuros aliados a lo largo de este proceso, articulados a redes interminables de transmisión eléctrica, con el objetivo de construir una gran electranet mundial a favor del hombre y del planeta.

Es importante dentro de este menester que las tribus científicas, políticas y económicas se pongan de acuerdo para crear el ambiente necesario en el sistema socioeconómico mundial con el fin de facilitar la diseminación y la aplicación del conocimiento, libre por supuesto de todo entrabamiento burocrático y de estructuras monopolistas que puedan distorsionar este nuevo modelo económico basado en la energía como eje central del desarrollo con un mercado disputable adecuado.

Sin embargo, este nuevo énfasis para potenciar el binomio de “energía igual a desarrollo” no debe llevarnos por el camino de las decisiones de corto plazo o mercantilistas, como ocurre en el tema de los agrocombustibles. Con el afán de resolver el problema de la alta dependencia del petróleo, sobre todo en el sector transportes, muchos gobiernos están promulgando mandatos obligatorios sobre el uso de agrocombustibles, a la vez que se pretende subsidiar su cadena productiva, transporte, mezclado y distribución, generando así una demanda artificial, un hecho que ya está contribuyendo a la escalada de precios de los alimentos, por competencia en uso de suelos, y que crea problemas ambientales importantes.

 Queda claro que toda actividad económica que cuente con la aceptación de los consumidores y de la sociedad en general –y que también cuente con la debida factibilidad ambiental y científica- debe gozar de la libertad de desarrollarse sin trabas burocráticas, siempre y cuando se lleve a cabo sin subsidios ni protecciones gubernamentales que le añadan una carga económica innecesaria a la población.

 Este no es el caso, por supuesto, de los agrocombustibles ni de las actividades industriales como la producción de azúcar de caña y aceite de palma con que se planea extraerlos. Ambas industrias, aunque de innegable importancia económica, ya disponen de protecciones arancelarias y esquemas monopolísticos que tienden a transferir una riqueza artificial desproporcionada de los sectores más pobres de la población hacia los grupos económicos involucrados en la actividad.

 Desde el punto de vista ambiental, bajo un ambiente subsidiado y de uso obligatorio, la ecuación es totalmente nociva, debido a que los monocultivos de caña y palma no han demostrado su calidad de opción ambientalmente viable, circunstancia que se agrava por el uso intensivo de la tierra con sus emisiones de óxido nitroso, emisiones de CO2 por pérdida de carbono orgánico, contaminación por quemas y oxidación de residuos y una pérdida potencial de reservas de carbón por tala indiscriminada de bosques para sembrar. A tal cuadro podríamos agregar los posibles daños ambientales por el incorrecto vertido a los ríos de contaminantes que afectan la elaboración de dichos combustibles (las colas de fermentación a la hora de producir etanol, verbigracia) y la reducción en las tablas de agua subterránea (para producir un galón de etanol se necesitan unos 8 galones de agua).

De allí que calificar a estos combustibles de renovables y limpios es un acto irresponsable, aparte de  que sus emisiones -a la hora de activar la combustión en el motor de los automóviles- son igual de dañinas o más que los hidrocarburos. En el caso del etanol, las emisiones de ozono, formaldehído y acetaldehídos resultan considerablemente mayores que las emisiones provenientes de la gasolina. En Colombia y California, por ejemplo, los casos de asma han aumentado considerablemente a partir de la implementación del programa de etanol que aumentó los índices de aldehídos en el aire.

 Desde el punto de vista humano, según un estudio de la FAO, los rápidos incrementos de la producción  de agrocombustibles en los países emergentes podrían agudizar la marginación de las mujeres y campesinos de las áreas rurales y forzar su desplazamiento hacia las ciudades. La producción de estos combustibles requieren un uso intensivo de recursos e insumos –tierra, agua, fertilizantes y pesticidas–, todos de difícil acceso. Definitivamente, el problema no se solucionará con la viveza legal acostumbrada en Costa Rica de dividir la propiedad de los campos en miles de sociedades anónimas, pertenecientes a los mismos grandes terratenientes, habituados a  mostrar estadísticas distorsionantes en cuando a la distribución en la tierra.

 Por todas estas razones y, en ausencia de mecanismos amortiguadores de mercado y mecanismos de control ambiental apropiados, es evidente que la promoción de agrocombustibles a gran escala en Costa Rica, sobre la base de monocultivos, resulta gravemente riesgosa para los intereses del país. Un riesgo que debe ser conocido por la ciudadanía, antes de que sea demasiado tarde.
 
A modo de conclusión y dado el abanico de conflictos que el asunto de los agrocombustibles pone en juego (incluyendo un posible conflicto de interés en el seno de la misma casa presidencial, hipersensible de hecho a los intereses del gremio agrícola), le conviene a nuestro gobierno analizar bien el tema antes de abrir esta nueva caja de Pandora.

 

 

ASOCIACION NACIONAL DE FOMENTO ECONOMICO

SEMINARIO HACIA UNA REFORMA TRIBUTARIA DE VERDAD

ALGUNOS ASPECTOS IMPORTANTES DE LA REFORMA TRIBUTARIA

 

                                                Jorge Corrales Q - Miércoles 27 de agosto del 2008

 

 Muchas gracias, amigas y amigos, por acompañarnos en esta tarde.  Desde la presidencia de ANFE debo empezar dando el más sincero agradecimiento a nuestros patrocinadores de esta actividad, sin cuyo apoyo hubiera sido imposible realizarla.  Primero a la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad, que nos permitió la participación en el país del Dr. Mitchell y sin cuya colaboración irrestricta no hubiera sido posible hacer este seminario. Asimismo, expreso nuestro agradecimiento al periódico El Financiero, el cual nos permitió publicitar esta actividad en sus páginas, así como a la empresa de bolsa, Central American Money Market Brokers, la cual nos facilita equipo tecnológico para esta actividad y, finalmente, y no por ello menos importante, resalto la gran ayuda de la Fundación Académica Studium y de la empresa Alimentos Jack’s, la cual nos permite becar a estudiantes para que participen en estas actividades.

Ahora paso a desarrollar el tema introductorio de esta ocasión, que he titulado “Algunos Aspectos Importantes de la Reforma Tributaria”, el cual escogí en vez de exponer en qué consiste el llamado “flat tax”, tarea que dejo en manos del Dr. Mitchell.  Más bien he preferido referirme a algunos asuntos que, en mi opinión, deben ser objeto de reflexión, tanto teórica como práctica, en el camino de Costa Rica hacia un “flat tax”.

Antes de empezar deseo indicar que en el sitio de ANFE (www.anfe.or.cr) he puesto una charla en Power Point titulada “Flat Tax” la cual brindé hace un par de años en la Academia de Centro América y que podría ser de su interés.

Una de las críticas que he escuchado acerca del “flat tax” es que rompe algunos principios básicos de equidad que se suelen argüir en muchos tratados tributarios.  Como primer principio, específicamente, se habla de “equidad horizontal”; es decir, personas en circunstancias similares tienen cargas similares, y de “equidad vertical”, personas que están en circunstancias diferentes tienen cargas tributarias diferentes. El segundo principio es el denominado “habilidad de pago”, por el cual personas con ingresos superiores al promedio pagan una fracción relativamente más alta en impuestos.

Se ha dicho que el “flat tax”, al gravar en un mismo porcentaje los diversos ingresos imponibles, hace que los receptores de mayores ingresos no paguen una carga mayor que los de menores ingresos.  Es una versión de aquella expresión “quien más tiene, que más pague”, la que se violaría.  Yo sé que si con el “flat tax” se otorgara una excepción básica del ingreso imponible a las personas físicas, la tasa efectiva sería progresiva y no proporcional, como sería con un “flat tax” sin dicha excepción.  Le pregunto a Dan Mitchell si podría ampliarnos al respecto y, en especial, me gustaría escuchar su consejo acerca de la magnitud que podría tener esta excepción básica. Además, en este sentido, desearía que se refiriera a la naturaleza que debería tener tal excepción: si debe ajustarse al tamaño de la familia o si debe ser un monto único.

Hay un segundo tema de gran interés actual en Costa Rica y que bien, en mi opinión, podría decidir las posibilidades políticas de que el país pueda adoptar eventualmente una forma de “flat tax”.  En la actualidad una parte importante de la economía lo constituyen empresas exportadoras incorporadas a los regímenes conocidos como “zonas francas”, a los cuales se ha acogido la mayor parte de la inversión externa directa que el país ha recibido en los últimos años.  Bajo tales regímenes, las empresas están actualmente exentas del pago del impuesto a la renta, lo cual no dudo en señalar que plantea serios problemas en cuanto a la utilización que se hace de recursos públicos (la provisión de bienes públicos y bienes meritorios, como se les conoce en la jerga tributaria).

La Organización Mundial de Comercio ha señalado que el país podrá gravar la renta de esas empresas a partir del año 2015 y esto ha planteado un interesante debate en torno al “flat tax”.  Las empresas ubicadas en las zonas francas parecen estar dispuestas a aceptar una tasa del 10% -parece ser la regla que aprueban internacionalmente- pero si la tasa fuera superior a ese 10% podrían considerar su salida del país (desinversión), además de que las autoridades gubernamentales han señalado privadamente que, si la tasa imponible fuera mayor al 10%, posiblemente no se podría atraer inversión externa de esa naturaleza al país. Por otra parte, algunos cálculos –sobre los cuales no estoy seguro- han mencionado que la tasa flat uniforme y generalizada debería ser de alrededor de un 16-18%. Me da la impresión que el país podría optar por tener dos tasas únicamente. De un 10% para las empresas exportadoras de las zonas francas y, digamos, de un 15% para todos los demás (empresas y personas físicas) del resto de la economía.

Sobre este tema me surgen algunas dudas conceptuales que deseo formularle –dado su amplio conocimiento de estos asuntos- a nuestro invitado principal, don Dan Mitchell.  ¿Alteraría radicalmente la concepción del “flat tax” una idea como la que he expuesto? ¿Es sustancial esa diferencia de un 5% en el impuesto como para considerar que los buenos principios del flat tax (no doble imposición, un gravamen no complicado, una reducción sustancial de la evasión, que se aplica sólo a operaciones domésticas, una reducción de elevados costos de cumplimiento, etcétera) se verían dañinamente erosionados?

Hay un tercer aspecto de la discusión doméstica acerca de un posible “flat tax”, el cual tiene que ver con la conciliación que debe darse entre el impuesto a la renta a las personas y el impuesto a la renta de las empresas.  Es importante destacar que el “flat tax” elimina la doble imposición al ingreso (esto es, una vez cuando se percibe y luego cuando la parte que se ahorra brinda rendimientos), pues los ahorros quedan exentos del imponible y en ese sentido parece ser más bien un impuesto sobre el consumo. Pero hay un tema que algunas personas han cuestionado de la propuesta del “flat tax”, como es el trato que debería darse a las ganancias de capital. Al momento, en Costa Rica están básicamente exentas, pero algunos insisten en que, bajo el “flat tax” deberían gravarse las ganancias de capital a plenitud y a la tasa única acordada. Dan, ¿Cuál es en su opinión el criterio que se debería proseguir, en especial a la luz de que muchas ganancias de capital son simplemente ajustes en los valores nominales de los activos ante la inflación y no un  incremento real en los ingresos?

También, en nuestro país, algunos críticos del “flat tax” han señalado que naciones que han variado su sistema tributario hacia un “flat tax”, han visto reducirse sus ingresos, así como también han caído en una especie de “carrera hacia lo más bajo” (“race to the bottom”), en la cual, para atraer inversión externa, los países han entrado a competir a ver cuál es el que baja más los impuestos. ¿Son ciertos tales resultados? ¿En la práctica se ha dado tal carrera hacia lo más bajo? Por supuesto que los esquemas tributarios escogidos pueden ser un importante determinante en la atracción de inversiones, pero no debe, en mi opinión, ser el único factor que determine las necesidades de financiamiento de las actividades públicas. Tal vez si Dan nos hace una breve recopilación de algunas de las experiencias de países con el “flat tax”, podemos esperar un mayor apoyo a una propuesta en su favor.

No quiero dejar de destacar un hecho ante tan gentil audiencia, como es la configuración de algunos de los principales oponentes a la propuesta del “flat tax”.   Nuestro complicado sistema de imposición a la renta ha dado lugar a que se presenten muy elevados costos en cuanto a la declaración debida del impuesto.  Las empresas y personas tienen, ante tal complejidad, que acudir cada vez más a entidades especializadas en el campo tributario, como son abogados fiscalistas, asesores tributarios, consultores contables, expertos en finanzas y, si hay disputas en tribunales fiscales, ya sabemos el enorme costo que el litigio impone en nuestro país. Esa complejidad ha creado un gran negocio del cual es casi imposible substraerse, si no se desea tener problemas con los agentes tributarios. 

En adición a estos costos, nuestro sistema tributario obliga a que las personas físicas y jurídicas deban dedicar fuertes cantidades de recursos en preparar declaraciones, llevar múltiples contabilidades, hacer pagos periódicos, aprender acerca de los requisitos de las leyes tributarias, evitar incurrir en costos por errores en las declaraciones, preparación de documentación, gestiones en caso de aclaraciones, remedios a la declaración, creación de sociedades para quebrar las rentas, llevar libros y auxiliares, almacenar facturas por años, pagar “lobbystas” ante diputados para que se les otorguen excepciones y exoneraciones en los códigos tributarios, etcétera, etcétera, todo lo cual, al sumarse, no constituyen una bicoca, sino un gasto sustancial, que incluso puede volverse hasta ruinoso.

Evidentemente, con un sistema simplificado, como lo es el “flat tax”, es de esperar que tales costos disminuyan notablemente, si no es que desaparecen del todo. La teoría de la elección pública (“public choice”) nos explica la enorme oposición de estos intermediarios tributarios a una propuesta simplificada como el “flat tax”.

Es mucho lo que uno podría agregar sobre esto, pero quiero recalcar dos hechos: la evitación –ni siquiera hablo de evasión- del impuesto sobre la renta es muy elevado en nuestro país, pues todo el sistema de incentivos tributarios nos lleva a tratar de evitar los gravámenes. Pero también, prácticas de evasión, como por ejemplo, la llamada “con factura o sin factura” es común, entre otras formas de evadir el pago de impuestos.  Pero también el actual código tributario fracasa en tomar en cuenta los problemas tributarios que al momento se hacen notoriamente angustiosos: si bien la exención básica se suele ajustar a alguna forma de índice de precios, el rango ni los montos de los diversos rangos imponibles se ajustan a la inflación, creando un gravamen adicional al ocasionado en sí por la inflación. Lo que en inglés se llama “bracket creep”, que yo llamo, por ponerle un nombre en español, imposición por falta de ajuste de los rangos imponibles, ya es muy importante en nuestra economía y constituye un incentivo más para evitar y evadir el pago del impuesto a la renta.

La Contraloría General de la República estimó hace varios años que la evasión del impuesto sobre la renta podría alcanzar hasta un 2.5% del Producto Interno Bruto.  Entre otras consecuencias de ello es que se aumenta el peso tributario sobre aquellos grupos que no tan fácilmente pueden evadir o evitar el gravamen, como es el caso de los asalariados. Evidentemente, este es un serio problema que los costarricenses no debemos soslayar.

No quiero terminar mis dudas y planteamientos que de manera indirecta le he expresado a Dan, con el claro propósito de obtener de él guías y sugerencias, sin dejar de referirme a un par de actividades futuras de ANFE, las que, gracias a la Fundación Naumann para la Libertad, esperamos poder realizar próximamente. Una de ellas, aún no totalmente definida y que estamos en proceso de montarla, tiene que ver con el anunciado propósito estatal de obligarnos a consumir gasohol y otros biocombustibles. Una vez que tal actividad esté organizada, se lo haremos saber electrónicamente para que nos acompañen, posiblemente en el mes que ya tenemos encima.

Por otra parte, ANFE cumple cincuenta años de fundada a fines de octubre de este año, por lo cual esperamos contar con algunas actividades especiales, entre ellas el otorgamiento del Premio a la Libertad, que ANFE otorga a un ciudadano distinguido en la defensa y promoción de la libertad en nuestro país y muy posiblemente la visita a Costa Rica, para un seminario que realizaríamos en ocasión de nuestras celebraciones, de destacados intelectuales liberales de categoría internacional. Oportunamente también les haremos saber de ello.

Les hemos entregado nuestro brochure con una solicitud de afiliación para quienes así lo deseen, pues requerimos del apoyo de las personas que, como Ustedes, reconocen la importancia de la libertad para tener una convivencia pacífica y de progreso.

Muchas gracias por su amable atención.

  

EL ESPEJISMO DE LOS AGRO COMBUSTIBLES

     Andrés I. Pozuelo Arce

 

La sorprendente noticia de que la petrolera brasileña Petrobrás ha descubierto un nuevo yacimiento de crudo liviano (30 grados) o sea de alto valor comercial en aguas profundas y que compañías petroleras norteamericanas encontraron un nuevo yacimiento de petróleo en el golfo de Méjico a profundidades extremas de unos 27.000 pies, hecho que podría elevar las reservas de petróleo norteamericanas en un 50% y aumentar las de Brasil en unos 80 mil millones de barriles, nos obliga a reflexionar sobre las estrategias a seguir, de aquí en adelante, en cuanto a combustibles y fuentes de energía alternativas. De ninguna manera ello augura que los años de petróleo barato volverán, dado que los costos de extracción y distribución del preciado oro negro seguirán en aumento; pero sí pone un necesario freno a las ambiciones mal fundamentadas de los conglomerados agrícolas de promover, vía subsidios y mandatos de uso obligatorio, la siembra de grandes extensiones de monocultivos con el fin de producir combustibles como etanol y biodiesel.

El problema con los biocombustibles radica en que simplemente no son una solución, ni siquiera parcial, al problema de la excesiva dependencia en los combustibles fósiles. Un país como Estados Unidos, por ejemplo, consume más combustibles fósiles en un año que toda la energía producida en el mismo periodo por la totalidad de la vida vegetal, incluyendo la contenida en los bosques y la utilizada para alimentos y fibras. O sea, que pretender suplir nuestras necesidades de combustibles por medio de monocultivos agrícolas que podemos sembrar en la actualidad, es totalmente ilusorio; y cualquier intento que se haga en esta dirección, pondría en riesgo la disponibilidad económica alimentaria del planeta y aumentaría considerablemente los niveles de CO2 en la atmósfera, por efecto de la deforestación necesaria para establecer áreas de cultivo - de caña, palma, soya, maíz y otros granos - en terrenos que no estén siendo usados para alimentos en la actualidad.
 
Claro está que, si existiera un ambiente de intercambio comercial de bienes agrícolas y de agro combustibles libre y sin distorsiones en el orden mundial, el mercado se encargaría de definir qué cantidad de tales combustibles se venderían a consumidores de motivación ecológica o comercial, sobre la base de la libre elección y más allá de que estén o no mal concebidas. Lo grave del problema es que hoy se plantea la necesidad de incentivar la producción de agro combustibles merced a una política de subsidios y uso obligatorio, y en países donde prevalece un marcado proteccionismo agrícola, lo cual ya crea distorsiones importantes en el mercado de alimentos. El maíz, la caña, la palma y la soya que se está sembrando, con el objeto de producir biodiesel y etanol, ocupan grandes cantidades de combustibles para maquinaria, fertilizantes, agroquímicos y transporte, y a la hora de sumar todos los costos, la eficiencia en la producción de carburantes con respecto a la gasolina y el diesel es cuestionable. Más aún si tomamos en cuenta una capacidad explosiva del etanol inferior, con respecto a la gasolina, el balance energético se vuelve entonces deficitario.

No hay duda de que la investigación debe continuar, en busca del conjunto de soluciones adecuadas para el abastecimiento de energía. Tecnologías como la del hidrogeno, nuclear, gasificación de biomasa, hidroeléctrica, solar, eólica y muchas otras mas, mostraran grandes avances en los próximos años. Lo realmente extraordinario es que estas se desarrollaran sin necesidad de subsidios por parte de los gobiernos, ayudadas mas, por los altos precios del petróleo y las leyes del mercado, que por la intervención arbitraria de políticos mal informados.

SOLO UN JORDAN

                                                                        Andrés I. Pozuelo

 

“Cuando Michael Jordan parecía flotar inmóvil en el aire durante aquella fracción de segundo en que estaba a punto de clavar una canasta, eso era una ilusión: los ojos te engañaban. Pero si crees que puedes calzarte un par de Nikes, coger una pelota de baloncesto y hacer lo mismo que Mike, bueno, eso es un espejismo. Te estás engañando a ti mismo” (Phil Rosenzweig).
 
Este es precisamente el problema del actual gobierno de Óscar Arias: sus integrantes (incluso el presidente) no solo se han creído que él es Michael Jordan, sino que pretenden que el ciudadano se asombre y crea todas la ilusiones que le exponen ante sus deslumbrados ojos. El Plan Nacional de Desarrollo, el Plan de Erradicación de Tugurios, el Programa Avancemos, el Plan Nacional de Alimentos, el Plan Nacional de Biocombustibles, el Plan Nacional de Inglés, el Plan Nacional sobre Desechos Sólidos, el prospecto de Carbono Neutral, el Plan de Paz con la Naturaleza, la Ley sobre el Recurso Hídrico, el TLC con China, el nuevo estadio, las nuevas relaciones con los países árabes, la integración en el consejo de seguridad de la ONU, el Plan Regulador Costero de Guanacaste y muchos otros más forman parte de la gran ilusión que nos presenta el gobierno a partir de una base falsa: la de que el estado costarricense puede concebir y ejecutar centralizadamente la totalidad de dichos proyectos en un ambiente económico y social plagado de leyes y de reglamentos restrictivos que, más que trasmitir conocimiento, confunden a la población y le impiden ver más allá de esta asfixiante ilusión sensorial.
 
Para un liberal como yo, el mejor estado es el que solo interviene para abrir un espacio de libertad y de conocimiento allí donde no lo hay. Además creo que constituye un acto de arrogancia  –en un periodo de cuatro años, con un factor humano golondrina y escasos recursos– querer encapsular las soluciones/país en un Plan Nacional de Desarrollo que se parece a una ópera suelta cantada en un idioma que solo entienden los burócratas.

En un país pequeño y homogéneo como Costa Rica, los planes y sistemas complejos salen sobrando, dado que la organización idónea de la sociedad en redes comunitarias que trasmitan conocimiento y fomenten un carácter local con resonancia nacional frente a los temas de interés reclama una mayor desestatización y un menor control por parte del estado central.
 
Hasta el mismo Michael Jordan, con todo su talento, siempre supo que, para ganar un partido, cada uno de sus compañeros debía estar listo para actuar e improvisar a cada instante, sin que el libro de jugadas y su riguroso entrenamiento en equipo los limitara en su intento por salir victoriosos y a la vez deslumbrarnos con su magia artística en la cancha. Es importante que el gobierno comprenda que todos somos jugadores en una cancha y que lo que urge es trabajar en equipo y gozar de un conocimiento libre de cualquier coerción centralizada. Así, dentro de un escenario abierto y ramificado, muchos Jordans florecerán y no tienen que ser necesariamente presidentes de la república.

MEDIDAS PARA RESTRINGIR EL LIBRE TRANSITO

                                                                   Jorge Guardia Quirós*

 

Quiero ayudar a protestar por las medidas para restringir el libre tránsito en horas hábiles y trasladar el impuesto del diésel a la gasolina. La primera es absurda; la segunda, distorsionante. Ambas revelan desconocimiento de la economía y un esfuerzo por atacar los efectos sin proponer soluciones sostenibles.

Primero, hay que entender la naturaleza del problema. El combustible es esencial. Es la sangre que alimenta y mueve al sistema productivo. Si se restringe arbitrariamente su utilización o se encarece artificialmente su costo con impuestos indirectos, se atenta contra el proceso de desarrollo. Sería como limitarle al corredor el aire que respira; jamás podría ganar la carrera, sobre todo contra el subdesarrollo.

Costa Rica no produce petróleo (los ecologistas ni siquiera la dejan explorar), y las fuentes alternativas son limitadas o muy caras. Pretender ignorar esa realidad es fatal. Subvencionar el consumo es insostenible. Para que el sistema productivo pueda seguir operando con la misma eficiencia, debe permitirse importar y consumir conforme a la demanda expresada libremente. Pero el precio debe reflejar la escasez relativa y trasladarse totalmente al consumidor. Es la única forma efectiva, racional y sostenible de disminuir el consumo.

¿Por qué, entonces, prohibir desplazarse en la mañana para trabajar y, luego, regresar al hogar? No tiene lógica. Restringir el trabajo es empobrecer al país. Ni siquiera lo entendería si se prohibiera deambular el fin de semana, porque afectaría el turismo y el flujo productivo a los centros de distribución. El Gobierno no ha hecho ningún estudio para demostrar el ahorro. Es más, ni siquiera se podría forzar sin afectar la producción. Tampoco debe ser el Gobierno tan dictador y arbitrario como para decirnos cuándo y a qué hora usar nuestros vehículos.

En economía, ninguna restricción artificial ahorra combustibles a largo plazo. Ya lo han demostrado otros países que han tenido la ocurrencia de hacerlo. Tarde o temprano, han tenido que abortarlas. Los textos de Economía, incluyendo los más recientes de Bernanke y Mankiew, así lo confirman. Racionar el consumo tampoco es un mecanismo idóneo para disminuir la factura petrolera ni aliviar el déficit comercial. El tipo de cambio, si es verdaderamente libre, se encarga del ajuste. Habría una eventual sustitución de otros bienes menos necesarios que el petróleo, a menos, claro está, que se consientan mayor importación y devaluación por excesiva liquidez, bajas tasas de interés y expansión crediticia. Como para mandar a más de uno a un cursillo de refrescamiento.

 

*Ex Presidente de ANFE.  Tomado de su columna “En Guardia” del periódico La Nación del martes 1 de julio del 2008.

EL LLAMADO ESTADO SOCIAL DE DERECHO

ES  EL RESPONSABLE DE LA DESIGUALDAD SOCIAL

                                                                                                            Mario Brenes*

 Los socialistas estatistas idealizan la igualdad social en las metas de llegada de cada persona, es decir, en la utopía de que todos deberíamos vivir con y en las mismas condiciones. Lo que no aclaran es cuáles son esas condiciones. Si nos basamos en la experiencia, podríamos concluir que los regímenes socialistas someten a las personas a una igualdad social caracterizada por la escasez y la pobreza, causadas por la falta de oportunidades, por obstáculos que impiden que cada persona desarrolle sus potencialidades y talentos y por la ausencia de un mercado laboral, empresarial y comercial, que haga posible metas de bienestar y desarrollo humano diferentes.

El individualismo que reconoce el liberalismo significa que cada ser humano es único y por lo tanto diferente. La igualdad que promueve el liberalismo se refiere a la igualdad de derechos, no a la igualdad de intereses, de nivel social o de metas. El Estado liberal es un Estado fuerte y eficiente en el desarrollo de sus funciones prioritarias como es la de proteger los derechos de las personas, el derecho a la vida y a la propiedad privada, pero también el derecho a elegir y a disponer. Elegir las oportunidades para desarrollar nuestros talentos y nuestras potencialidades para convertirnos en personas capaces, competentes, competitivas, útiles y productivas.

Todos debemos tener acceso a una de las oportunidades más importantes para convertirnos en personas competitivas, la educación. Pero la educación debe ser ofrecida en igualdad de condiciones para todos, no puede ser que una parte de la población reciba educación bilingüe y otra no, ahí empieza la desigualdad en las condiciones de competencia y eso hará que unos lleguen más largo que otros en su ruta hacia el bienestar y la prosperidad. Pero la desigualdad en las condiciones y en la calidad de la educación pública no es culpa ni responsabilidad de la educación privada, que muchos resentidos sociales califican como privilegio, si no de la falta de respuesta del Estado para implementar a tiempo las reformas necesarias para actualizar y ajustar la calidad de la educación a los desafíos y requisitos del momento. La apatía, indiferencia y negligencia del sector público no pueden competir con el dinamismo, la innovación y la eficiente gestión del sector privado en la prestación de los servicios de educación. Y es que aún dentro del ámbito de la educación pública hay grandes diferencias entre la calidad de la educación en las áreas urbanas y en las rurales. Esas diferencias profundizan aún más la desigualdad en las oportunidades de salida y en consecuencia, en la distancia entre unos y otros a la hora de llegar a las metas. Por cierto, la educación privada es utilizada hoy en día en Costa Rica por familias de clase media y media baja. Ya dejó de ser un privilegio para convertirse en una necesidad que exige esfuerzos económicos de parte de los padres y de las madres de familia. De lo contrario, sus hijos competirían en el mercado laboral y en la economía en desigualdad de condiciones.

Es importante identificar bien los factores que hacen posible qué tan lejos puede llegar una persona en su ascenso social, en la búsqueda del bienestar y en una mejor calidad de vida. Además de tener disponible el acceso a una educación formal o informal (técnica-vocacional) de calidad, el primero es tomar conciencia que cada persona debe hacerse cargo de sí mismo y responsabilizarse de crecer humana, económica y materialmente, hasta convertirse en una persona autosostenible, tanto que le permita desarrollar espontáneamente la solidaridad con quienes no puedan valerse por sí mismos o con quienes necesitan de "un empujón" para salir adelante. En ese sentido, el aprovechar o no las oportunidades de salida disponibles es decisión de cada cual pero al mismo tiempo, debe estar claro de las consecuencias negativas para su bienestar personal, en caso de no acceder a esas oportunidades.

Las diferencias entre la igualdad utópica del socialismo y la igualdad de derechos y el libre acceso a las oportunidades de salida en igualdad de condiciones cualitativas, se explican muy bien en el siguiente ejemplo:

Imagínense una competencia de natación. Todos los competidores tienen que salir en igualdad de derechos, es decir, todos deben entrar a la piscina al mismo tiempo, si alguien se adelanta es obligado a devolverse a la meta de salida, pues, competiría en desigualdad de condiciones que el resto. Antes de la competencia, todos los atletas tuvieron acceso a medios para el crecimiento y desarrollo de sus cualidades deportivas, todos llegan con implementos favorables para competir. Pero, una vez que todos inician al mismo tiempo la competencia, ¿qué es lo que hace posible que uno llegue primero que todos, que otro llegue de segundo, tercero o cuarto?  El esfuerzo propio, el interés y la disciplina con que se aprovecharon los entrenamientos, el compromiso y la responsabilidad de convertirse en un deportista competitivo, la decisión de forjarse metas. Sería justo, como pretenden los socialistas, que los jueces detengan a los atletas a la mitad de la competencia para garantizar que todos lleguen al mismo tiempo a la meta. ¿Verdad que es injusto? Pues en la realidad, lo que pasa es lo mismo, todos tenemos diferentes tiempos y formas de llegar a la meta. Depende del esfuerzo, de la capacidad, de la decisión, de la actitud, de los talentos, de las habilidades y de las ganas de cada cual, el que unos lleguen más largo que otros, eso es normal, no debemos resentirnos por eso. Incluso, todos tenemos diferentes formas de interpretar el bienestar, lo importante es que todos tengamos las condiciones y las oportunidades para vivir con dignidad, sin la escasez ni las limitaciones que impiden una mejor calidad de vida. De lo que se trata es de igualar la educación pública a las mejores referencias de calidad de la educación privada y no a la inversa, incluso fortaleciendo y potenciando los casos exitosos que existen en el sector público, como los Colegios Científicos.

Por eso, es imperativo impulsar políticas públicas enfocadas hacia la igualdad cualitativa entre la educación pública y la privada, modificando los obstáculos que impiden una mejor gestión de los recursos públicos invertidos en este campo. La descentralización y desconcentración de las funciones y competencias, incluso presupuestarias, del Ministerio de Educación Pública, podría ser el primer paso. Los padres y madres de familia son los más interesados en que sus hijos e hijas reciban la mejor educación posible, por lo tanto, es importante empoderarlos para que participen en las decisiones que afectan la calidad de la educación que reciben sus hijos e hijas. Deben tener derecho a elegir libremente el centro educativo que mejores condiciones docentes, tecnológicas y físicas ofrece, es más, los padres y las madres de familia y los docentes, deberían tener la libertad de organizarse para crear empresas educativas independientes (no estatales) como lo han hecho exitosamente en Suecia. Este mismo abordaje puede aplicarse a los servicios de salud públicos.

El Estado Social de Derecho fundado en las ideas utópicas del paternalismo regulador y tutelar de la vida de las personas es un modelo desgastado y obsoleto que debe renovarse para dar paso a una sociedad con ciudadanos más libres para tomar sus propias decisiones responsablemente y elegir las condiciones que más favorecen sus intereses y el logro de las metas de bienestar y prosperidad.  El Estado debe dejar de ser un obstáculo para el bienestar y la prosperidad de las personas.

* Consejero de la Oficina Regional para América Latina de la Friedrich Naumann Stiftung für Die Freiheit

 

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007