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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Agosto del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Columna Libre - Un "Flat Tax" genérico Todo es energía - Andrés I. Pozuelo Arce Algunos aspectos importantes de la Reforma Tributaria - Jorge Corrales Q. El espejismo de los agro combustibles - Andrés I. Pozuelo A. Solo un Jordan - Andrés I. Pozuelo A. Medidas para restringir el libre tránsito - Jorge Guardia Q. El llamado Estado Social de Derecho es el responsable de la desigualdad - Mario Brenes
MENSAJE
DE LA PRESIDENCIA DE ANFE Estamos planeando realizar un seminario en
setiembre sobre biocombustibles, posiblemente para el jueves 25 de este mes.
Para él se espera contar, entre otras personas, con la participación
del Ministro de Energía, don Roberto Dobles, de quien esperamos únicamente su
confirmación, dado el interés que él nos expresara con anterioridad de poder
externar sus criterios acerca de los combustibles alternativos a los derivados
de petróleo. Oportunamente les estaremos informando de los eventuales detalles
de esta actividad, para la cual, desde ya, esperamos contar con su activa
participación. Agosto acaba de concluir con muy diversos
actos realizadas por la Asociación. No sólo se llevó a cabo un curso sobre
Liberalismo, que con gusto me tocó impartir y al cual asistieron más de 25
personas, sino que, también, el 7 de agosto realizamos el seminario titulado
“Grandes Temas Energéticos de Costa Rica”, en donde participaron el Ing.
Andrés Pozuelo, director de ANFE, y cuya exposición, “Todo es energía”,
se incluye en este informe. Además, expusieron el Ing. Carlos Roldán de
ACOGRACE, el Ing. Mario Alvarado de ACOPE, el Ing. Guillermo López del ICE y el
Ing. William Ulate de RECOPE, a todos los cuales les expresamos nuestro sincero
agradecimiento por sus charlas. Me
interesa reseñar que tuvimos una participación récord en este tipo de
actividades: más de 80 personas, quienes nos honraron con su asistencia e
intervenciones en el seminario. Para
esta actividad se tuvo el apoyo de la Fundación Naumann para la Libertad, el
periódico El Financiero, la empresa Alimentos Jack’s, el puesto de bolsa
Central American Money Market Brokers (CAMMB), la firma Datum y la Fundación
Académica Studium, a quienes les expresamos nuestro agradecimiento. Asimismo, con el apoyo de esas mismas
instituciones, el miércoles 27 realizamos otro importante seminario, bajo el
nombre “Hacia
una Verdadera Reforma Tributaria en Costa Rica,” en donde expuso, como
invitado principal, el economista Dr. Dan Mitchell, del Instituto Cato de
Washington, acerca del llamado “flat tax”. En adición se contó con los
valiosos aportes del Lic. Luis Loría del Instituto de Investigaciones Económicas
de la Universidad de Costa Rica, y del Director General de la Tributación
Directa, Lic. Francisco Fonseca, a quienes ANFE les manifiesta su
agradecimiento. Además, este servidor expuso en dicha ocasión y su
conferencia, “Algunos aspectos importantes de la reforma tributaria”, se
incluye en este boletín. Se logró una concurrencia aproximada de 40 personas,
la cual participó activamente. Deseamos destacar que, el día anterior, el martes 26 y
con el patrocinio de ANFE, el Dr. Mitchell inauguró el curso lectivo del
segundo semestre en la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica. La
concurrencia abarrotó el auditorio de esa Escuela, pues asistieron más de 85
personas, quienes reaccionaron sumamente interesados en el tema del “flat
tax” expuesto por el Dr. Mitchell. También el 28 agosto, en nuestras instalaciones, se
llevó a cabo el foro denominado “Libertad y Ciencia” en el cual
participaron, además de nuestro director, el Ing. Andrés Pozuelo, y cuya
charla titulada “Educación y Ciencia” se incluye en este boletín, el Dr.
en Biología Pedro León y el Dr. en Física, Alejandro Jenkins.
Deseo contarles que el programa estaba previsto para realizarlo de las 6
a las 7 y media de la noche, pero la conversación y el debate sobre el tema
–y sobre la educación en Costa Rica, en general- se tornó tan interesante,
que concluyó casi a las 9 de la noche, con la satisfacción de un público, que
nos dio un llenazo, pues asistieron más de 35 personas. Nuestras gracias a tan
distinguidos expositores En ANFE se recibió el martes 19 de agosto la visita el
Sr. Ulrich Wacker, Director para América Latina de la Fundación Naumann para
la Libertad, a quien le acompañó nuestro excelente amigo y representante en
Costa Rica de la Fundación, el Lic. Mario Brenes.
El objeto de la visita del Sr. Wacker era conocer a nuestra Institución
y reiterar su apoyo para las actividades que estamos realizando y que pensamos
realizar en los próximos meses. En este boletín contamos con varias
colaboraciones, además de las mencionadas anteriormente. De nuestro director,
el Ing. Andrés Pozuelo, incluimos dos ensayos, uno de los cuales lleva por título
“El espejismo de los agro-combustibles” y el otro “Sólo un Jordan”.
También incluimos una colaboración de nuestro ex presidente, Lic. Jorge
Guardia, que reproduce su columna En Guardia, publicada en el periódico La Nación
del martes 1 de julio y que hemos titulado “Medidas para restringir el libre
tránsito”. Finalmente, del Lic. Mario Brenes publicamos su ensayo “El
estado social de derecho es el responsable de la desigualdad social.” También, presentamos nuestra columna regular
“Pensamientos de Liberales”, así como la Columna Libre escrita por don
Carlos Federico Smith, que en esta ocasión lleva por título “Un ‘flat
tax’ genérico”. Hemos
continuado, también, con nuestras publicaciones regulares de los martes en el
diario La Extra. Si
aprecian los objetivos de nuestra institución y desean afiliarse o contribuir
con su patrocinio, lo pueden hacer, en este año en que se celebra el 50
aniversario de existencia, mediante
una llamada a nuestros teléfonos 2253-4460, 2224-7350 u 8376-1947, o por el fax
2253-4497 o a la dirección electrónica anfe@anfe.or.cr
o por el sitio www.anfe.or.cr.
Asimismo, se puede hacer a nuestra dirección postal, Apartado 3577-1000,
San José, Costa Rica. Jorge
Corrales Quesada
Presidente de ANFE
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES “Si
el mercado funcionara perfectamente, podríamos dejarle toda la actividad económica.
Requeriríamos de un gobierno mínimo que solo proveyera la protección
policial, la defensa nacional y un sistema de cortes judiciales.
En la realidad, el mercado no siempre funciona perfectamente, en cuyo
caso puede ser deseable la actividad del gobierno que mejore las limitaciones
del mercado. Sin embargo, no es suficiente con tan sólo mostrar un problema con
el mercado. Uno debe también mostrar que el gobierno puede hacerlo mejor que el
mercado. Esto requiere de un
proceso en dos etapas.
Primera, debe identificarse los problemas con el mercado.
Segunda, debe evaluarse los efectos de la posible intervención
gubernamental. Tan solo así se pueden comparar las limitaciones del mercado con
las políticas gubernamentales diseñadas para tratar con esas limitaciones.” Randall G. Holcombe, Government Revenues and
Expenditures in the United States Economy (West Publishers, 1996), p. 43 de su
versión electrónica. “La
idea de mantener bajas las tasas marginales del impuesto sobre la renta para
minimizar la ineficiencia de este impuesto ha sido la fuerza motivante más
importante tras la propuesta de adoptar un impuesto bajo y uniforme (flat tax).
Un flat tax es un impuesto sobre la renta que ofrece una importante deducción
personal y de allí en adelante grava todos los ingresos a una misma tasa...
Aunque la propuesta original (de Robert Hall y Alvin Rabushka en los ochentas) a
la fecha no ha sido adoptada, constituyó un elemento importante detrás de la
reforma tributaria (en los Estados Unidos) de 1986, que redujo drásticamente
las tasas imponibles marginales y que redujo el número de rangos de ingresos a
los cuales se aplica el impuesto. La
idea de un flat tax continuó siendo un punto de debate en la política
tributaria en el curso de los años noventas (el libro fuente de esta cita se
publicó en 1996). Nótese que, a
pesar de tener una sola tasa de impuestos, el flat tax es un gravamen progresivo
porque una parte significativa del ingreso está totalmente exenta del impuesto.
Así, en promedio, las tasas serían progresivas. Esta propuesta de un flat tax
es interesante de tomar en consideración como punto de partida en la opción
que hay entre la meta de equidad al redistribuir el ingreso a través de la
imposición progresiva y la meta de eficiencia al minimizar la carga excesiva de
la tributación y bien podrá constituirse en un punto muy importante de la
discusión sobre reforma tributaria en los años noventas (y aún continúa siéndolo).”
Randall G.
Holcombe, Government Revenues and Expenditures in the United States Economy,
(West Publishers, 1996), p. 261 de su versión electrónica. Los paréntesis son de este editor.
COLUMNA
LIBRE UN “FLAT TAX” GENERICO En
este año, ANFE, que celebra los cincuenta años de su fundación, ha hecho un
enorme esfuerzo para que temas de importancia relevante para el país sean
objeto de una amplia discusión ciudadana.
Se supone que en una sociedad libre y abierta la opinión de los
ciudadanos acerca de políticas públicas que las autoridades gubernamentales
puedan estar considerando o que han propuesto ante la ciudadanía, es de enorme
importancia para asegurar la gobernabilidad que se requiere en una democracia. Por
esta razón, ANFE ha llevado a cabo diversos seminarios en que, en algunos
casos, tanto gobernantes como ciudadanos discuten propuestas concretas, como
también, en otros, ha servido de foro para que grupos de interés manifiesten
su opinión respecto a un asunto público específico y, en todos ellos, ANFE ha
manifestado su opinión desde el punto de vista que caracteriza a la institución;
un punto de vista liberal clásico, de defensa de la libertad, en que un
gobierno está limitado y sujeto a las leyes y que, en el campo político, está
obligado, antes que nada, a escuchar la opinión del ciudadano sobre asuntos que
son de su interés. En
todo esto, los medios de comunicación desempeñan varias funciones esenciales.
La primera de ellas es la de informar acerca de tales actividades y,
sobre todo, en cuanto constituyan una forma por la cual la ciudadanía le
expresa su parecer a los gobernantes. La
segunda, en mi opinión, es tal vez la más importante: los medios son en última
instancia una importante manera de educar a los ciudadanos. Esto me trae a
colación cuando hace ya mucho tiempo, en mis años mozos, solía escuchar,
gracias a la sugerencia de mi padre, programas de la Radio Universidad, en que
uno tenía la oportunidad de escuchar a pensadores tales como aquellos grandes
señores, Constantino Láscaris, Salvador Aguado, Roberto Saumells, Teodoro
Olarte, Abelardo Bonilla, Luis Recasens Sichez o Guillermo Malavassi, entre
otros. Ello me dio la oportunidad
de aprender la validez de la expresión de aquel gran filósofo, Richard M.
Weaver, quien escribió que “las ideas tienen consecuencias”. Pero
fue gracias a aquel medio –que sigue siendo notable en lo musical, no así en
la calidad de los pensadores que uno a veces escucha- que tuve ayuda en mi
educación para la vida. Aprendí a
amar las ideas y me di cuenta de la importancia que tenían en la conformación
no sólo de mi existencia personal, sino de aquella en sociedad.
Porque aquellos hombres no sólo trataban lo íntimo y propio del
individuo, sino de su vida en sociedad. Los
impuestos son una parte muy importante de la vida de la persona, tanto en lo
propio, como en su relación con la sociedad. Así uno observa, con toda razón,
a muchas personas oponerse a los impuestos (tanto por su naturaleza como por su
magnitud) porque sus ingresos son resultado de esfuerzos, privaciones, de asumir
riesgos, en que a veces es mucho lo que pierde, pero también lo que se puede
ganar y de la dura labor. En síntesis, un impuesto es partir de algo que le es
propio y que el gobierno va a usar de alguna forma.
Qué tan bien empleados por el gobierno los perciba el ciudadano, va a
definir su conducta ante los impuestos. La persona no considera justo que lo
quiten lo que tanto le ha costado, si percibe que va a ser mal empleado o
dilapidado o simplemente substraído. Cuando
en el país se propone realizar un seminario acerca de una forma de imposición
que puede tener enormes efectos en la forma en que se recaudan los gravámenes y
que, por ende, va a tener su impacto en los recursos que el estado va a utilizar
en cumplimiento de sus objetivos, es importante que el ciudadano esté bien
informado, que logre conocer la profundidad y extensión de la
propuestas que en cierto momento pueden ser políticamente impulsadas.
Tiene derecho a conocer de qué se trata tal o cual proposición
tributaria. Y aquí los medios cumplen una función esencial: diseminar la
información y contribuir a la educación cívica. Pero,
aparentemente, para algunos medios (directores o periodistas) lo que algunos
puedan venir a decirle a país respecto a una propuesta como el llamado “flat
tax”, que no es sino una propuesta para que el impuesto a la renta tenga una
tasa tributaria baja y uniforme, no es importante si la exposición “es genérica”,
pues aunque “importante, pierde un poco de fuerza para los lectores
precisamente por el contexto actual de reforma tributaria en el país”. No
sólo llama la atención el argumento expuesto para no interesarse tanto en el
tema del “flat tax”, dado el “contexto actual de reforma tributaria en el
país”, sino también porque, en lo que juzga el periodista, no se hace
necesario dar a conocer el tema “de forma genérica”, que al saber del
juzgador, posiblemente significa “en teoría” o en contraposición con algo
específico o individual. Por ello, el medio inquiere en saber si el expositor “conoce
y puede hablar del caso de Costa Rica”. ¿Cuál
es el contexto actual de reforma
tributaria en el país? ¿Será
que, como el Presidente Arias ha echado para atrás declaraciones recientes y
ahora dice que no es el momento para hablar de reformar los impuestos a fin de
evitar que el gobierno se empantane como el anterior, cuando quiso variar los
tributos, el medio cree que no es interesante que los ciudadanos conozcan bien
–se eduquen, aprendan- de experiencias tributarias con el “flat tax”?
El Ministro de Hacienda, don Guillermo Zúñiga, más inteligente,
propuso recientemente que el tema se discutiera “en un clima sosegado”.
Y un clima sosegado es el que se esperaría en un seminario organizado
por ANFE con la participación de un especialista internacional calificado, el
Dr. Dan Mitchell, del Instituto Cato de Washington, de un experto economista del
Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, el
profesor Luis Loría, quien expondrá los hallazgos de una reciente investigación
de esa entidad sobre asuntos tributarios en Costa Rica, del Director General de
la Tributación Directa, el Lic. Francisco Fonseca, a quien uno puede considerar
como un vocero respetable de la opinión que sobre el tema puede tener el
Ministerio de Hacienda, así como la del propio Presidente de ANFE, don Jorge
Corrales, quien es un economista precisamente especializado en asuntos
tributarios. Me
imagino que si al país viniera a hablar sobre el tema el autor original de la
propuesta de un “flat tax”, Alvin Rabushka, quien junto con Robert Hall
expuso allá por los años ochentas su idea que hoy ha sido puesta en marcha en
muchos país, el medio lo descalificaría por ser poco interesante, dado que no
“conoce y puede hablar sobre el caso de Costa Rica.” Rabushka (o Hall),
quien ya vino a Costa Rica hace un par de años ha exponernos su propuesta,
contribuyó a educar a muchos en la conveniencia de su idea para un país como
Costa Rica y, en aquellos a quienes pudo no haber convencido, dio lugar a que
expusieran sus interesantes críticas que deberán ser satisfechas a la hora de
que alguien pueda pretender introducir un “flat tax”. La
prensa no debe dejar de lado su función educadora.
No puede menospreciar a quienes exponen ideas importantes, porque no están
familiarizados con los detalles criollos de un sistema tributario que posee
serios problemas que no son únicamente creación nuestra, sino resultantes de
una concepción “genérica” que los originó. ANFE
continuará realizando seminarios sobre temas de interés público.
La competencia se encargará de difundir las ideas, porque precisamente
los ciudadanos están interesados en saber, en conocer, en aprender, a fin de
que las elecciones que comprendan aspectos de políticas públicas, sean tomadas
por nosotros de la mejor manera posible. Por
mi medio, ANFE se permite agradecer la entrevista que los periodistas Edgar
Delgado de El Financiero e Israel Aragón de La República hicieron
recientemente a nuestro invitado, el Dr. Dan Mitchell. Carlos
Federico Smith Queda
debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.
TODO
ES ENERGÍA Andrés
I. Pozuelo Arce La
energía constituye un fenómeno tan esencial que podríamos decir que el
sistema económico mundial gira alrededor de esta, y de manera irrestricta No
sería muy arriesgado, inclusive, categorizar las actividades económicas que
conocemos en capturadoras, transformadoras, transmisoras o disipadoras de energía.
Por ejemplo, una planta hidroeléctrica transforma energía potencial, a partir
del ciclo del agua, en energía eléctrica transmisora que se transforma en
energía mecánica y en parte se disipa como energía térmica durante la
producción de un artículo plástico que, a su vez, captura energía potencial
procedente de los hidrocarburos en forma de fibras y objetos de consumo, energía
que proviene de la energía encapsulada por millones de años en forma de
biomasa fosilizada. De este modo, la energía no se crea ni se destruye, se
transforma, al punto de que cabe señalar que la energía y la materia son dos
caras de la misma realidad. En
la cadena alimentaria, la energía que se extrae del Sol se transforma en energía
potencial orgánica, como en el caso de las plantas, y esta se va transfiriendo
de un organismo a otro mediante el alimento, con una eficacia del 10%. En
nuestro cuerpo, convertimos nuestros alimentos energéticos en una molécula
transmisora de energía conocida como ATP, la cual -por medio de la
fosforolización oxidativa- se transforma en energía celular. Cada
año llega a la superficie de la Tierra una energía equivalente a 60 billones
de petróleo, 15.000 veces más que el actual consumo energético de la
humanidad en su conjunto. De esta cantidad, la mitad se absorbe y se convierte
en calor, el 30% se refracta hacia el espacio, una quinta parte sirve para poner
en marcha los ciclos hidrológicos y solo una pequeña fracción (0.6%) es
utilizada por el mundo vegetal para el proceso de fotosíntesis. Sistemas
renovables de transformación de energía como los hidráulicos, eólicos,
solares, geotérmicos, gasificación de biomasa, nucleares y otros más que serán
nuestros futuros aliados a lo largo de este proceso, articulados a redes
interminables de transmisión eléctrica, con el objetivo de construir una gran
electranet mundial a favor del hombre y del planeta. Es
importante dentro de este menester que las tribus científicas, políticas y
económicas se pongan de acuerdo para crear el ambiente necesario en el sistema
socioeconómico mundial con el fin de facilitar la diseminación y la aplicación
del conocimiento, libre por supuesto de todo entrabamiento burocrático y de
estructuras monopolistas que puedan distorsionar este nuevo modelo económico
basado en la energía como eje central del desarrollo con un mercado disputable
adecuado. Sin
embargo, este nuevo énfasis para potenciar el binomio de “energía igual a
desarrollo” no debe llevarnos por el camino de las decisiones de corto plazo o
mercantilistas, como ocurre en el tema de los agrocombustibles. Con el afán de
resolver el problema de la alta dependencia del petróleo, sobre todo en el
sector transportes, muchos gobiernos están promulgando mandatos obligatorios
sobre el uso de agrocombustibles, a la vez que se pretende subsidiar su cadena
productiva, transporte, mezclado y distribución, generando así una demanda
artificial, un hecho que ya está contribuyendo a la escalada de precios de los
alimentos, por competencia en uso de suelos, y que crea problemas ambientales
importantes. Queda
claro que toda actividad económica que cuente con la aceptación de los
consumidores y de la sociedad en general –y que también cuente con la debida
factibilidad ambiental y científica- debe gozar de la libertad de desarrollarse
sin trabas burocráticas, siempre y cuando se lleve a cabo sin subsidios ni
protecciones gubernamentales que le añadan una carga económica innecesaria a
la población. Este
no es el caso, por supuesto, de los agrocombustibles ni de las actividades
industriales como la producción de azúcar de caña y aceite de palma con que
se planea extraerlos. Ambas industrias, aunque de innegable importancia económica,
ya disponen de protecciones arancelarias y esquemas monopolísticos que tienden
a transferir una riqueza artificial desproporcionada de los sectores más pobres
de la población hacia los grupos económicos involucrados en la actividad. Desde
el punto de vista ambiental, bajo un ambiente subsidiado y de uso obligatorio,
la ecuación es totalmente nociva, debido a que los monocultivos de caña y
palma no han demostrado su calidad de opción ambientalmente viable,
circunstancia que se agrava por el uso intensivo de la tierra con sus emisiones
de óxido nitroso, emisiones de CO2 por pérdida de carbono orgánico,
contaminación por quemas y oxidación de residuos y una pérdida potencial de
reservas de carbón por tala indiscriminada de bosques para sembrar. A tal
cuadro podríamos agregar los posibles daños ambientales por el incorrecto
vertido a los ríos de contaminantes que afectan la elaboración de dichos
combustibles (las colas de fermentación a la hora de producir etanol,
verbigracia) y la reducción en las tablas de agua subterránea (para producir
un galón de etanol se necesitan unos 8 galones de agua). Desde
el punto de vista humano, según un estudio de la FAO, los rápidos incrementos
de la producción de agrocombustibles en los países emergentes podrían
agudizar la marginación de las mujeres y campesinos de las áreas rurales y
forzar su desplazamiento hacia las ciudades. La producción de estos
combustibles requieren un uso intensivo de recursos e insumos –tierra, agua,
fertilizantes y pesticidas–, todos de difícil acceso. Definitivamente, el
problema no se solucionará con la viveza legal acostumbrada en Costa Rica de
dividir la propiedad de los campos en miles de sociedades anónimas,
pertenecientes a los mismos grandes terratenientes, habituados a mostrar
estadísticas distorsionantes en cuando a la distribución en la tierra. Por
todas estas razones y, en ausencia de mecanismos amortiguadores de mercado y
mecanismos de control ambiental apropiados, es evidente que la promoción de
agrocombustibles a gran escala en Costa Rica, sobre la base de monocultivos,
resulta gravemente riesgosa para los intereses del país. Un riesgo que debe ser
conocido por la ciudadanía, antes de que sea demasiado tarde.
ASOCIACION
NACIONAL DE FOMENTO ECONOMICO SEMINARIO
HACIA UNA REFORMA TRIBUTARIA DE VERDAD ALGUNOS
ASPECTOS IMPORTANTES DE LA REFORMA TRIBUTARIA Jorge
Corrales Q - Miércoles
27 de agosto del 2008 Muchas
gracias, amigas y amigos, por acompañarnos en esta tarde. Desde la presidencia de ANFE debo empezar dando el más
sincero agradecimiento a nuestros patrocinadores de esta actividad, sin cuyo
apoyo hubiera sido imposible realizarla. Primero
a la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad, que nos permitió la
participación en el país del Dr. Mitchell y sin cuya colaboración irrestricta
no hubiera sido posible hacer este seminario. Asimismo, expreso nuestro
agradecimiento al periódico El Financiero, el cual nos permitió publicitar
esta actividad en sus páginas, así como a la empresa de bolsa, Central
American Money Market Brokers, la cual nos facilita equipo tecnológico para
esta actividad y, finalmente, y no por ello menos importante, resalto la gran
ayuda de la Fundación Académica Studium y de la empresa Alimentos Jack’s, la
cual nos permite becar a estudiantes para que participen en estas actividades. Ahora
paso a desarrollar el tema introductorio de esta ocasión, que he titulado
“Algunos Aspectos Importantes de la Reforma Tributaria”, el cual escogí en
vez de exponer en qué consiste el llamado “flat tax”, tarea que dejo en
manos del Dr. Mitchell. Más bien
he preferido referirme a algunos asuntos que, en mi opinión, deben ser objeto
de reflexión, tanto teórica como práctica, en el camino de Costa Rica hacia
un “flat tax”. Antes
de empezar deseo indicar que en el sitio de ANFE (www.anfe.or.cr)
he puesto una charla en Power Point titulada “Flat Tax” la cual brindé hace
un par de años en la Academia de Centro América y que podría ser de su interés. Una
de las críticas que he escuchado acerca del “flat tax” es que rompe algunos
principios básicos de equidad que se suelen argüir en muchos tratados
tributarios. Como primer principio,
específicamente, se habla de “equidad horizontal”; es decir, personas en
circunstancias similares tienen cargas similares, y de “equidad vertical”,
personas que están en circunstancias diferentes tienen cargas tributarias
diferentes. El segundo principio es el denominado “habilidad de pago”, por
el cual personas con ingresos superiores al promedio pagan una fracción
relativamente más alta en impuestos. Se
ha dicho que el “flat tax”, al gravar en un mismo porcentaje los diversos
ingresos imponibles, hace que los receptores de mayores ingresos no paguen una
carga mayor que los de menores ingresos. Es
una versión de aquella expresión “quien más tiene, que más pague”, la
que se violaría. Yo sé que si con
el “flat tax” se otorgara una excepción básica del ingreso imponible a las
personas físicas, la tasa efectiva sería progresiva y no proporcional, como
sería con un “flat tax” sin dicha excepción.
Le pregunto a Dan Mitchell si podría ampliarnos al respecto y, en
especial, me gustaría escuchar su consejo acerca de la magnitud que podría
tener esta excepción básica. Además, en este sentido, desearía que se
refiriera a la naturaleza que debería tener tal excepción: si debe ajustarse
al tamaño de la familia o si debe ser un monto único. Hay
un segundo tema de gran interés actual en Costa Rica y que bien, en mi opinión,
podría decidir las posibilidades políticas de que el país pueda adoptar
eventualmente una forma de “flat tax”.
En la actualidad una parte importante de la economía lo constituyen
empresas exportadoras incorporadas a los regímenes conocidos como “zonas
francas”, a los cuales se ha acogido la mayor parte de la inversión externa
directa que el país ha recibido en los últimos años.
Bajo tales regímenes, las empresas están actualmente exentas del pago
del impuesto a la renta, lo cual no dudo en señalar que plantea serios
problemas en cuanto a la utilización que se hace de recursos públicos (la
provisión de bienes públicos y bienes meritorios, como se les conoce en la
jerga tributaria). La
Organización Mundial de Comercio ha señalado que el país podrá gravar la
renta de esas empresas a partir del año 2015 y esto ha planteado un interesante
debate en torno al “flat tax”. Las
empresas ubicadas en las zonas francas parecen estar dispuestas a aceptar una
tasa del 10% -parece ser la regla que aprueban internacionalmente- pero si la
tasa fuera superior a ese 10% podrían considerar su salida del país
(desinversión), además de que las autoridades gubernamentales han señalado
privadamente que, si la tasa imponible fuera mayor al 10%, posiblemente no se
podría atraer inversión externa de esa naturaleza al país. Por otra parte,
algunos cálculos –sobre los cuales no estoy seguro- han mencionado que la
tasa flat uniforme y generalizada debería ser de alrededor de un 16-18%. Me da
la impresión que el país podría optar por tener dos tasas únicamente. De un
10% para las empresas exportadoras de las zonas francas y, digamos, de un 15%
para todos los demás (empresas y personas físicas) del resto de la economía. Sobre
este tema me surgen algunas dudas conceptuales que deseo formularle –dado su
amplio conocimiento de estos asuntos- a nuestro invitado principal, don Dan
Mitchell. ¿Alteraría radicalmente
la concepción del “flat tax” una idea como la que he expuesto? ¿Es
sustancial esa diferencia de un 5% en el impuesto como para considerar que los
buenos principios del flat tax (no doble imposición, un gravamen no complicado,
una reducción sustancial de la evasión, que se aplica sólo a operaciones domésticas,
una reducción de elevados costos de cumplimiento, etcétera) se verían dañinamente
erosionados? Hay
un tercer aspecto de la discusión doméstica acerca de un posible “flat
tax”, el cual tiene que ver con la conciliación que debe darse entre el
impuesto a la renta a las personas y el impuesto a la renta de las empresas.
Es importante destacar que el “flat tax” elimina la doble imposición
al ingreso (esto es, una vez cuando se percibe y luego cuando la parte que se
ahorra brinda rendimientos), pues los ahorros quedan exentos del imponible y en
ese sentido parece ser más bien un impuesto sobre el consumo. Pero hay un tema
que algunas personas han cuestionado de la propuesta del “flat tax”, como es
el trato que debería darse a las ganancias de capital. Al momento, en Costa
Rica están básicamente exentas, pero algunos insisten en que, bajo el “flat
tax” deberían gravarse las ganancias de capital a plenitud y a la tasa única
acordada. Dan, ¿Cuál es en su opinión el criterio que se debería proseguir,
en especial a la luz de que muchas ganancias de capital son simplemente ajustes
en los valores nominales de los activos ante la inflación y no un
incremento real en los ingresos? También,
en nuestro país, algunos críticos del “flat tax” han señalado que
naciones que han variado su sistema tributario hacia un “flat tax”, han
visto reducirse sus ingresos, así como también han caído en una especie de
“carrera hacia lo más bajo” (“race to the bottom”), en la cual, para
atraer inversión externa, los países han entrado a competir a ver cuál es el
que baja más los impuestos. ¿Son ciertos tales resultados? ¿En la práctica
se ha dado tal carrera hacia lo más bajo? Por supuesto que los esquemas
tributarios escogidos pueden ser un importante determinante en la atracción de
inversiones, pero no debe, en mi opinión, ser el único factor que determine
las necesidades de financiamiento de las actividades públicas. Tal vez si Dan
nos hace una breve recopilación de algunas de las experiencias de países con
el “flat tax”, podemos esperar un mayor apoyo a una propuesta en su favor. No
quiero dejar de destacar un hecho ante tan gentil audiencia, como es la
configuración de algunos de los principales oponentes a la propuesta del
“flat tax”. Nuestro
complicado sistema de imposición a la renta ha dado lugar a que se presenten
muy elevados costos en cuanto a la declaración debida del impuesto.
Las empresas y personas tienen, ante tal complejidad, que acudir cada vez
más a entidades especializadas en el campo tributario, como son abogados
fiscalistas, asesores tributarios, consultores contables, expertos en finanzas
y, si hay disputas en tribunales fiscales, ya sabemos el enorme costo que el
litigio impone en nuestro país. Esa complejidad ha creado un gran negocio del
cual es casi imposible substraerse, si no se desea tener problemas con los
agentes tributarios. En
adición a estos costos, nuestro sistema tributario obliga a que las personas físicas
y jurídicas deban dedicar fuertes cantidades de recursos en preparar
declaraciones, llevar múltiples contabilidades, hacer pagos periódicos,
aprender acerca de los requisitos de las leyes tributarias, evitar incurrir en
costos por errores en las declaraciones, preparación de documentación,
gestiones en caso de aclaraciones, remedios a la declaración, creación de
sociedades para quebrar las rentas, llevar libros y auxiliares, almacenar
facturas por años, pagar “lobbystas” ante diputados para que se les
otorguen excepciones y exoneraciones en los códigos tributarios, etcétera, etcétera,
todo lo cual, al sumarse, no constituyen una bicoca, sino un gasto sustancial,
que incluso puede volverse hasta ruinoso. Evidentemente,
con un sistema simplificado, como lo es el “flat tax”, es de esperar que
tales costos disminuyan notablemente, si no es que desaparecen del todo. La teoría
de la elección pública (“public choice”) nos explica la enorme oposición
de estos intermediarios tributarios a una propuesta simplificada como el “flat
tax”. Es
mucho lo que uno podría agregar sobre esto, pero quiero recalcar dos hechos: la
evitación –ni siquiera hablo de evasión- del impuesto sobre la renta es muy
elevado en nuestro país, pues todo el sistema de incentivos tributarios nos
lleva a tratar de evitar los gravámenes. Pero también, prácticas de evasión,
como por ejemplo, la llamada “con factura o sin factura” es común, entre
otras formas de evadir el pago de impuestos.
Pero también el actual código tributario fracasa en tomar en cuenta los
problemas tributarios que al momento se hacen notoriamente angustiosos: si bien
la exención básica se suele ajustar a alguna forma de índice de precios, el
rango ni los montos de los diversos rangos imponibles se ajustan a la inflación,
creando un gravamen adicional al ocasionado en sí por la inflación. Lo que en
inglés se llama “bracket creep”, que yo llamo, por ponerle un nombre en
español, imposición por falta de ajuste de los rangos imponibles, ya es muy
importante en nuestra economía y constituye un incentivo más para evitar y
evadir el pago del impuesto a la renta. La
Contraloría General de la República estimó hace varios años que la evasión
del impuesto sobre la renta podría alcanzar hasta un 2.5% del Producto Interno
Bruto. Entre otras consecuencias de
ello es que se aumenta el peso tributario sobre aquellos grupos que no tan fácilmente
pueden evadir o evitar el gravamen, como es el caso de los asalariados.
Evidentemente, este es un serio problema que los costarricenses no debemos
soslayar. No
quiero terminar mis dudas y planteamientos que de manera indirecta le he
expresado a Dan, con el claro propósito de obtener de él guías y sugerencias,
sin dejar de referirme a un par de actividades futuras de ANFE, las que, gracias
a la Fundación Naumann para la Libertad, esperamos poder realizar próximamente.
Una de ellas, aún no totalmente definida y que estamos en proceso de montarla,
tiene que ver con el anunciado propósito estatal de obligarnos a consumir
gasohol y otros biocombustibles. Una vez que tal actividad esté organizada, se
lo haremos saber electrónicamente para que nos acompañen, posiblemente en el
mes que ya tenemos encima. Por
otra parte, ANFE cumple cincuenta años de fundada a fines de octubre de este año,
por lo cual esperamos contar con algunas actividades especiales, entre ellas el
otorgamiento del Premio a la Libertad, que ANFE otorga a un ciudadano
distinguido en la defensa y promoción de la libertad en nuestro país y muy
posiblemente la visita a Costa Rica, para un seminario que realizaríamos en
ocasión de nuestras celebraciones, de destacados intelectuales liberales de
categoría internacional. Oportunamente también les haremos saber de ello. Les
hemos entregado nuestro brochure con una solicitud de afiliación para quienes
así lo deseen, pues requerimos del apoyo de las personas que, como Ustedes,
reconocen la importancia de la libertad para tener una convivencia pacífica y
de progreso. Muchas
gracias por su amable atención.
EL
ESPEJISMO DE LOS AGRO COMBUSTIBLES
Andrés I.
Pozuelo Arce La
sorprendente noticia de que la petrolera brasileña Petrobrás ha descubierto un
nuevo yacimiento de crudo liviano (30 grados) o sea de alto valor comercial en
aguas profundas y que compañías petroleras norteamericanas encontraron un
nuevo yacimiento de petróleo en el golfo de Méjico a profundidades extremas de
unos 27.000 pies, hecho que podría elevar las reservas de petróleo
norteamericanas en un 50% y aumentar las de Brasil en unos 80 mil millones de
barriles, nos obliga a reflexionar sobre las estrategias a seguir, de aquí en
adelante, en cuanto a combustibles y fuentes de energía alternativas. De
ninguna manera ello augura que los años de petróleo barato volverán, dado que
los costos de extracción y distribución del preciado oro negro seguirán en
aumento; pero sí pone un necesario freno a las ambiciones mal fundamentadas de
los conglomerados agrícolas de promover, vía subsidios y mandatos de uso
obligatorio, la siembra de grandes extensiones de monocultivos con el fin de
producir combustibles como etanol y biodiesel. El
problema con los biocombustibles radica en que simplemente no son una solución,
ni siquiera parcial, al problema de la excesiva dependencia en los combustibles
fósiles. Un país como Estados Unidos, por ejemplo, consume más combustibles fósiles
en un año que toda la energía producida en el mismo periodo por la totalidad
de la vida vegetal, incluyendo la contenida en los bosques y la utilizada para
alimentos y fibras. O sea, que pretender suplir nuestras necesidades de
combustibles por medio de monocultivos agrícolas que podemos sembrar en la
actualidad, es totalmente ilusorio; y cualquier intento que se haga en esta
dirección, pondría en riesgo la disponibilidad económica alimentaria del
planeta y aumentaría considerablemente los niveles de CO2 en la atmósfera, por
efecto de la deforestación necesaria para establecer áreas de cultivo - de caña,
palma, soya, maíz y otros granos - en terrenos que no estén siendo usados para
alimentos en la actualidad. No
hay duda de que la investigación debe continuar, en busca del conjunto de
soluciones adecuadas para el abastecimiento de energía. Tecnologías como la
del hidrogeno, nuclear, gasificación de biomasa, hidroeléctrica, solar, eólica
y muchas otras mas, mostraran grandes avances en los próximos años. Lo
realmente extraordinario es que estas se desarrollaran sin necesidad de
subsidios por parte de los gobiernos, ayudadas mas, por los altos precios del
petróleo y las leyes del mercado, que por la intervención arbitraria de políticos
mal informados.
SOLO
UN JORDAN
Andrés I. Pozuelo “Cuando
Michael Jordan parecía flotar inmóvil en el aire durante aquella fracción de
segundo en que estaba a punto de clavar una canasta, eso era una ilusión: los
ojos te engañaban. Pero si crees que puedes calzarte un par de Nikes, coger una
pelota de baloncesto y hacer lo mismo que Mike, bueno, eso es un espejismo. Te
estás engañando a ti mismo” (Phil Rosenzweig). En
un país pequeño y homogéneo como Costa Rica, los planes y sistemas complejos
salen sobrando, dado que la organización idónea de la sociedad en redes
comunitarias que trasmitan conocimiento y fomenten un carácter local con
resonancia nacional frente a los temas de interés reclama una mayor
desestatización y un menor control por parte del estado central.
MEDIDAS
PARA RESTRINGIR EL LIBRE TRANSITO
Jorge
Guardia Quirós* Quiero
ayudar a protestar por las medidas para restringir el libre tránsito en horas hábiles
y trasladar el impuesto del diésel a la gasolina. La primera es absurda; la
segunda, distorsionante. Ambas revelan desconocimiento de la economía y un
esfuerzo por atacar los efectos sin proponer soluciones sostenibles. Primero,
hay que entender la naturaleza del problema. El combustible es esencial. Es la
sangre que alimenta y mueve al sistema productivo. Si se restringe
arbitrariamente su utilización o se encarece artificialmente su costo con
impuestos indirectos, se atenta contra el proceso de desarrollo. Sería como
limitarle al corredor el aire que respira; jamás podría ganar la carrera,
sobre todo contra el subdesarrollo. Costa
Rica no produce petróleo (los ecologistas ni siquiera la dejan explorar), y las
fuentes alternativas son limitadas o muy caras. Pretender ignorar esa realidad
es fatal. Subvencionar el consumo es insostenible. Para que el sistema
productivo pueda seguir operando con la misma eficiencia, debe permitirse
importar y consumir conforme a la demanda expresada libremente. Pero el precio
debe reflejar la escasez relativa y trasladarse totalmente al consumidor. Es la
única forma efectiva, racional y sostenible de disminuir el consumo. ¿Por
qué, entonces, prohibir desplazarse en la mañana para trabajar y, luego,
regresar al hogar? No tiene lógica. Restringir el trabajo es empobrecer al país.
Ni siquiera lo entendería si se prohibiera deambular el fin de semana, porque
afectaría el turismo y el flujo productivo a los centros de distribución. El
Gobierno no ha hecho ningún estudio para demostrar el ahorro. Es más, ni
siquiera se podría forzar sin afectar la producción. Tampoco debe ser el
Gobierno tan dictador y arbitrario como para decirnos cuándo y a qué hora usar
nuestros vehículos. En
economía, ninguna restricción artificial ahorra combustibles a largo plazo. Ya
lo han demostrado otros países que han tenido la ocurrencia de hacerlo. Tarde o
temprano, han tenido que abortarlas. Los textos de Economía, incluyendo los más
recientes de Bernanke y Mankiew, así lo confirman. Racionar el consumo tampoco
es un mecanismo idóneo para disminuir la factura petrolera ni aliviar el déficit
comercial. El tipo de cambio, si es verdaderamente libre, se encarga del ajuste.
Habría una eventual sustitución de otros bienes menos necesarios que el petróleo,
a menos, claro está, que se consientan mayor importación y devaluación por
excesiva liquidez, bajas tasas de interés y expansión crediticia. Como para
mandar a más de uno a un cursillo de refrescamiento. *Ex
Presidente de ANFE. Tomado de su
columna “En Guardia” del periódico La Nación del martes 1 de julio del
2008.
EL
LLAMADO ESTADO SOCIAL DE DERECHO ES
EL RESPONSABLE DE LA DESIGUALDAD
SOCIAL Mario
Brenes* Los socialistas estatistas idealizan la igualdad social en las
metas de llegada de cada persona, es decir, en la utopía de que todos deberíamos
vivir con y en las mismas condiciones. Lo que no aclaran es cuáles son esas
condiciones. Si nos basamos en la experiencia, podríamos concluir que los regímenes
socialistas someten a las personas a una igualdad social caracterizada por la
escasez y la pobreza, causadas por la falta de oportunidades, por obstáculos
que impiden que cada persona desarrolle sus potencialidades y talentos y por la
ausencia de un mercado laboral, empresarial y comercial, que haga posible metas
de bienestar y desarrollo humano diferentes. El individualismo que reconoce el liberalismo significa que cada ser
humano es único y por lo tanto diferente. La igualdad que promueve el
liberalismo se refiere a la igualdad de derechos, no a la igualdad de intereses,
de nivel social o de metas. El Estado liberal es un Estado fuerte y eficiente en
el desarrollo de sus funciones prioritarias como es la de proteger los derechos
de las personas, el derecho a la vida y a la propiedad privada, pero también el
derecho a elegir y a disponer. Elegir las oportunidades para desarrollar
nuestros talentos y nuestras potencialidades para convertirnos en personas
capaces, competentes, competitivas, útiles y productivas. Todos debemos tener acceso a una de las oportunidades más importantes
para convertirnos en personas competitivas, la educación. Pero la educación
debe ser ofrecida en igualdad de condiciones para todos, no puede ser que una
parte de la población reciba educación bilingüe y otra no, ahí empieza la
desigualdad en las condiciones de competencia y eso hará que unos lleguen más
largo que otros en su ruta hacia el bienestar y la prosperidad. Pero la
desigualdad en las condiciones y en la calidad de la educación pública no es
culpa ni responsabilidad de la educación privada, que muchos resentidos
sociales califican como privilegio, si no de la falta de respuesta del Estado
para implementar a tiempo las reformas necesarias para actualizar y ajustar la
calidad de la educación a los desafíos y requisitos del momento. La apatía,
indiferencia y negligencia del sector público no pueden competir con el
dinamismo, la innovación y la eficiente gestión del sector privado en la
prestación de los servicios de educación. Y es que aún dentro del ámbito de
la educación pública hay grandes diferencias entre la calidad de la educación
en las áreas urbanas y en las rurales. Esas diferencias profundizan aún más
la desigualdad en las oportunidades de salida y en consecuencia, en la distancia
entre unos y otros a la hora de llegar a las metas. Por cierto, la educación
privada es utilizada hoy en día en Costa Rica por familias de clase media y
media baja. Ya dejó de ser un privilegio para convertirse en una necesidad que
exige esfuerzos económicos de parte de los padres y de las madres de familia.
De lo contrario, sus hijos competirían en el mercado laboral y en la economía
en desigualdad de condiciones. Es importante identificar bien los factores que hacen posible qué tan
lejos puede llegar una persona en su ascenso social, en la búsqueda del
bienestar y en una mejor calidad de vida. Además de tener disponible el acceso
a una educación formal o informal (técnica-vocacional) de calidad, el primero
es tomar conciencia que cada persona debe hacerse cargo de sí mismo y
responsabilizarse de crecer humana, económica y materialmente, hasta
convertirse en una persona autosostenible, tanto que le permita desarrollar
espontáneamente la solidaridad con quienes no puedan valerse por sí mismos o
con quienes necesitan de "un empujón" para salir adelante. En ese
sentido, el aprovechar o no las oportunidades de salida disponibles es decisión
de cada cual pero al mismo tiempo, debe estar claro de las consecuencias
negativas para su bienestar personal, en caso de no acceder a esas
oportunidades. Las diferencias entre la igualdad utópica del socialismo y la igualdad
de derechos y el libre acceso a las oportunidades de salida en igualdad de
condiciones cualitativas, se explican muy bien en el siguiente ejemplo: Imagínense una competencia de natación. Todos los competidores tienen
que salir en igualdad de derechos, es decir, todos deben entrar a la piscina al
mismo tiempo, si alguien se adelanta es obligado a devolverse a la meta de
salida, pues, competiría en desigualdad de condiciones que el resto. Antes de
la competencia, todos los atletas tuvieron acceso a medios para el crecimiento y
desarrollo de sus cualidades deportivas, todos llegan con implementos favorables
para competir. Pero, una vez que todos inician al mismo tiempo la competencia,
¿qué es lo que hace posible que uno llegue primero que todos, que otro llegue
de segundo, tercero o cuarto? El esfuerzo propio, el interés y la disciplina con que se
aprovecharon los entrenamientos, el compromiso y la responsabilidad de
convertirse en un deportista competitivo, la decisión de forjarse metas. Sería
justo, como pretenden los socialistas, que los jueces detengan a los atletas a
la mitad de la competencia para garantizar que todos lleguen al mismo tiempo a
la meta. ¿Verdad que es injusto? Pues en la realidad, lo que pasa es lo mismo,
todos tenemos diferentes tiempos y formas de llegar a la meta. Depende del
esfuerzo, de la capacidad, de la decisión, de la actitud, de los talentos, de
las habilidades y de las ganas de cada cual, el que unos lleguen más largo que
otros, eso es normal, no debemos resentirnos por eso. Incluso, todos tenemos
diferentes formas de interpretar el bienestar, lo importante es que todos
tengamos las condiciones y las oportunidades para vivir con dignidad, sin la
escasez ni las limitaciones que impiden una mejor calidad de vida. De lo que se
trata es de igualar la educación pública a las mejores referencias de calidad
de la educación privada y no a la inversa, incluso fortaleciendo y potenciando
los casos exitosos que existen en el sector público, como los Colegios Científicos.
Por eso, es imperativo impulsar políticas públicas enfocadas hacia la
igualdad cualitativa entre la educación pública y la privada, modificando los
obstáculos que impiden una mejor gestión de los recursos públicos invertidos
en este campo. La descentralización y desconcentración de las funciones y
competencias, incluso presupuestarias, del Ministerio de Educación Pública,
podría ser el primer paso. Los padres y madres de familia son los más
interesados en que sus hijos e hijas reciban la mejor educación posible, por lo
tanto, es importante empoderarlos para que participen en las decisiones que
afectan la calidad de la educación que reciben sus hijos e hijas. Deben tener
derecho a elegir libremente el centro educativo que mejores condiciones
docentes, tecnológicas y físicas ofrece, es más, los padres y las madres de
familia y los docentes, deberían tener la libertad de organizarse para crear
empresas educativas independientes (no estatales) como lo han hecho exitosamente
en Suecia. Este mismo abordaje puede aplicarse a los servicios de salud públicos.
El Estado Social de Derecho fundado en las ideas utópicas del
paternalismo regulador y tutelar de la vida de las personas es un modelo
desgastado y obsoleto que debe renovarse para dar paso a una sociedad con
ciudadanos más libres para tomar sus propias decisiones responsablemente y
elegir las condiciones que más favorecen sus intereses y el logro de las metas
de bienestar y prosperidad. El Estado debe dejar de ser un obstáculo para
el bienestar y la prosperidad de las personas. *
Consejero de la Oficina Regional para América Latina de la Friedrich Naumann
Stiftung für Die Freiheit
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