Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE 

Boletín Junio del 2008

 

Mensaje de la Presidencia de ANFE 

Pronunciamiento de la Red Liberal de América Latina

Pensamientos de liberales

Columna Libre - Breves sugerencias sobre el uso de energía

Pensamiento izquierdista fuera del silabario - Maria Dickerson 

Eliminar el colón - Luis E. Loría

Un experimento delicado - Luis E. Loría

Parábola de la distribución - Luis Mesalles

 

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE ANFE

En este mes (junio del 2008) ANFE no realizó su foro mensual usual debido a que llevó a cabo el seminario titulado “La Capitalización del Banco Central”, asunto de vital importancia para los costarricenses deseosos de aminorar los problemas inflacionarios que agobian al ciudadano.

Dicha actividad, efectuada el 27 de junio en el Hotel Radisson, nos brindó la enorme satisfacción de que el salón previsto para la actividad estuvo totalmente lleno, con una concurrencia ansiosa de que el tema se tratara con toda amplitud y seriedad.  Con alegría les indicamos que tuvimos una asistencia de casi 65 personas, que de una u otra forma recompensaron los esfuerzos que hemos hecho en la Junta Directiva de ANFE por relanzar a nuestra institución al cumplir sus 50 años de existencia.

En dicha actividad participaron como oradores los diputados Mario Quirós del Movimiento Libertario, José Rosales del Partido Acción Ciudadana y Jorge Eduardo Sánchez del Partido Unidad Social Cristiana, todos ellos integrantes de la comisión legislativa que dictaminará sobre el proyecto de Ley enviado a la Asamblea Legislativa por el Poder Ejecutivo. Además, expuso sus criterios el Lic. Gerardo Corrales, gerente general del BAC-San José y la posición de ANFE fue presentada por nuestro Vicepresidente, el Dr. Juan Muñoz.

Para este boletín contamos con diversas colaboraciones, entre ellas dos de nuestro ya frecuente colaborador, don Luis Loría, una de las cuales posee por título “Un Experimento Delicado” y, la otra, “Eliminar el Colón”.  Asimismo,  se presenta una traducción de una columna de la periodista María Dickerson publicada el 6 de junio en el diario Los Angeles Times y que versa acerca de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, fortaleza del pensamiento liberal en Centro América. La columna tiene por nombre “Pensamiento Izquierdista fuera del Silabario.” Asimismo, se incorpora un importante pronunciamiento de la red Liberal de América Latina (RELIAL) en torno a las limitaciones a las libertades políticas que lamentablemente se están dando en Venezuela. También presentamos nuestra columna regular “Pensamientos de liberales”, así como una colaboración enviada por nuestro asociado el Dr. Luis Mesalles y que hemos titulado “Parábola de la Distribución”.

Nuestro colaborador, don Carlos Federico Smith, publicó en el periódico La Extra del mes de junio, las columnas tituladas “Impuestos Escondidos”, “Los Toritos Bienvenidos”, “La Capitalización del Banco Central”, “Sin el Santo y sin la Limosna” y “Transporte Colectivo Seriamente”.  Don Carlos Federico también colabora con nosotros en esta ocasión con su sección “Columna Libre”, la cual lleva por título “Breves Sugerencias sobre el Uso de Energía”.

Oportunamente les informaremos por correo electrónico acerca de las actividades que estamos preparando para el mes de julio, entre ellas, se repetirá el curso sobre Liberalismo que ANFE lleva a cabo durante 4 sesiones de una hora cada una. Asimismo, se planea realizar un foro acerca del tema “Ciencia y Libertad,” e igualmente estamos considerando efectuar un seminario en torno al tema energético, de lamentable importancia reciente por los acontecimientos de todos conocidos.

La misión de nuestra institución es la de promover el progreso de la economía dando apoyo a las iniciativas que fortalezcan la libre empresa, principal generadora de oportunidades de empleo y riqueza en aras de la democracia y de la libertad. ANFE celebra este año el 50 Aniversario de su fundación y a lo largo de su fructífera vida inclaudicablemente ha luchado por cumplir con su misión. Ahora, tanto como en su origen, ANFE se apresta a consolidar su posición de defensora de los más altos principios de libertad ciudadana, formadora de opinión y claustro de deliberación y análisis de los temas relevantes para las libertades cívicas.

Para lograrlo necesitamos su apoyo de diversas formas, tanto honrándonos con su presencia en los foros y seminarios que realizamos, así como leyendo nuestras publicaciones de libros y nuestra columna regular en el periódico La Extra. Pero, ante todo, nos complacería enormemente que formaran parte de nuestra institución, ya sea como asociado o asociada o bien como patrocinador. El aporte pecuniario para asociarse es bajo, pues los ¢5.000 mensuales requeridos son resultado del manejo frugal de nuestra institución.  En el caso del patrocinador, el monto de ayuda mensual solicitado es un mínimo de ¢20.000 mensuales, que sabemos es relativamente poco en defensa de la libertad.

Entre los beneficios concretos de la membresía, además de la promoción del ideario antes expuesto que hacemos de muy diversas maneras, están recibir regularmente nuestro boletín informativo, asistir a los foros mensuales (de los cuales ya en este año hemos realizado 5), así como a los seminarios que efectuamos y para los cuales habrán notado que hacemos un esfuerzo para que de ninguna manera resulten onerosos.  Asimismo, podrán utilizar la biblioteca de nuestra institución y sus instalaciones para actividades acordes con nuestro pensamiento, además de que la membresía es necesaria para poder ser elegido eventualmente como miembro de la Junta Directiva de ANFE. 

Para afiliarse, simplemente háganlo mediante una llamada a nuestros teléfonos 2253-4460, 2224-7350 u 8376-1947, o por el fax 2253-4497 o a la dirección electrónica anfe@anfe.or.cr o por el sitio www.anfe.or.cr.  Asimismo, se puede hacer a nuestra dirección postal, Apartado 3577-1000, San José, Costa Rica.

Jorge Corrales Quesada         Presidente de ANFE

PRONUNCIAMIENTO DE LA RED LIBERAL

DE AMERICA LATINA

 

RELIAL condena la ilegal inhabilitación del Gobierno venezolano a la participación política de cuatrocientos líderes de la oposición democrática en las próximas elecciones de Noviembre

Venezuela vive uno de los momentos más oscuros de su historia republicana. Desde hace diez años el país es gobernado por un régimen socialista y autoritario en el cual se conjugan lo peor del militarismo latinoamericano con lo más detestable del anacronismo izquierdista. Diez años en los cuales una y otra vez se han conculcado los derechos ciudadanos y se ha reinterpretado arbitrariamente el significado de todas y cada una de las libertades ciudadanas. Diez años en los que el gobierno se ha expresado en una revolución permanente dirigida sobre todo a tornar insignificante y baladí el Estado de Derecho como mecanismo rector de la convivencia plural y diversa de una sociedad moderna. Diez años en los que el despotismo, la arbitrariedad y el cálculo autoritario son el signo y la única norma que sigue el gobierno. Diez años de receso de la justicia y de usurpación de la ley por la conjura de un grupo que ha secuestrado la dignidad y el decoro de los poderes públicos, ha enlodado el ejercicio de cualquier magistratura y ha convertido la postración en la única posición posible para mantenerse dentro del gobierno.

Sin embargo el gobierno ha encontrado un obstáculo infranqueable en la vocación democrática y libertaria del pueblo venezolano. A pesar del mensaje sistemático dirigido a sembrar la desesperanza y la desconfianza, la sociedad venezolana no ha dejado pasar la oportunidad para manifestar que No quiere seguir viviendo al margen de la libertad y el derecho. Así fue de claro el pronunciamiento el 2 de diciembre. Y así parece ser la tendencia que se va a manifestar en las elecciones regionales de Noviembre de este año. Pero el gobierno quiere lograr por las malas lo que en buena lid sabe que no puede conseguir. Por eso, utilizando argucias, exhibiendo impúdicamente el secuestro de la independencia y el decoro de los poderes públicos, manifestando claramente su desempeño maquiavélico, inventó la inhabilitación política de cuatrocientos líderes de la oposición democrática. Al margen de derechos humanos consagrados en la Constitución, dejando de lado cualquier atisbo de decencia política, manifestando con absoluta contundencia que ninguno de los poderes públicos está interesado en mantener la vigencia de la justicia y del derecho, expresando con la fuerza de los hechos cumplidos que el régimen constitucional venezolano degeneró en conjura y conspiración, se utilizó al Contralor General de la República para dejar fuera del juego político a dirigentes que cuentan con el apoyo mayoritario de la población y muy posiblemente iban a ser la punta de lanza para un cambio en el escenario político nacional. Los inhabilitados de hoy eran los llamados a ser gobernadores y alcaldes democráticos de las regiones más importantes del país, y desde allí los que debían dirigir el rescate de las libertades, la vigencia del derecho, la imposición de la justicia y el reencuentro con la esperanza. Por eso, con frialdad artera el gobierno los deja fuera de esa posibilidad para intentar mantener su hegemonía y  seguir de esta forma pisoteando a la sociedad venezolana con toda la fuerza del poder ilimitado que no encuentra ni instituciones ni leyes que lo contengan.

La inhabilitación política intentada desde una resolución administrativa, con el silencio cómplice de todos los poderes públicos, es herir de muerte a la democracia venezolana y mostrar la verdadera cara del régimen que gobierna el país: autoritarismo y opresión. La inhabilitación política es la mejor muestra de lo que puede llegar a ser un país cuando la libertad deja de ser el signo y la lógica del gobierno. Denunciamos el intento despótico de sabotear la democracia venezolana y exigimos a la Comunidad Internacional que haga saber al régimen venezolano el repudio de los demócratas al intento de despojar a la democracia de sus esencias, sin las cuales no pasa de ser mera apariencia. 

RELIAL, Red Liberal de América Latina

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PENSAMIENTOS DE LIBERALES

“Hemos visto que el nuevo puritanismo tomó el liderazgo desde el puro principio de la crisis energética y se manifestó a  sí mismo tan pronto como se permitió que los oficiales gubernamentales hicieran las reglas y las regulaciones diseñadas para conservar energía. Todo lo que era esencial se debería de mantener; todo lo que era frívolo debería de ser echado al mar. Ahora bien, Usted sabe tanto como yo acerca de que la criatura humana tiene una capacidad infinita de figurarse cómo mejorar independientemente de cuál sea la situación.  Por lo tanto, aún los intentos más estrictos de regular su vida han sido enfrentados con movidas persistentes por parte de cada individuo.  Esto puede ser visto como la era de la movida para ubicarnos adonde queremos estar aún si esto requiere de más energía para poder lograrlo.  Por supuesto, a esto se le llama ser un mal patriota, al menos por parte de aquellos que hacen las reglas con el propósito de alterar su estilo de vida. Por supuesto que muchos, al menos por un poco tiempo, podrán estar voluntariamente de acuerdo con reducir sus termostatos, con manejar menos, de apagar las luces y de estar dispuestos a aceptar aún cosas peores. Pero, en todo caso, ¿cuánto podrá durar ese voluntariado cuando significa que Usted tenga que hacer lo que no quiere hacer, aunque sea por la patria? Roger LeRoy Miller, The Economics of Energy: What Went Wrong?, New Jersey: Thomas Horton & Co, 1974, p. p. 49-50.

 

“Se han introducido soluciones tentativas tales como medidas de planificación del transporte (semáforos sincronizados, estacionamientos regulados), tráfico limitado de vehículos en áreas seleccionadas, promoción de ciclo-vías y un sistema de tránsito público.  En la Ciudad de México se prohibió el uso de vehículos de acuerdo con el número de la placa y según la fecha (par o impar).  Las familias ricas resolvieron este problema comprando un segundo vehículo, empeorando así la situación inicial… Existen muchas alternativas a la dependencia automovilística tales como intermodalidad (combinando las ventajas del trasporte individual y del colectivo) o trasporte compartido… Sin embargo, estas alternativas tan sólo pueden ser parcialmente ejecutadas en tanto el automóvil continúe siendo la elección primaria como proveedor de movilidad urbana.  Sin embargo, existen otras poderosas fuerzas compensadoras que influyen en la elección del modo de transporte, concretamente la congestión.” Jean-Paul Rodrigue, “Urban Transport Problems,” Departamento de Economía y Geografía, Universidad Hofstra, Estados Unidos.

 

“Una vez que el programa (de prohibición de manejar en ciertos días) se hizo permanente, condujo a un comportamiento del consumidor sustancialmente diferente del esperado por sus proponentes. El público que maneja, con una restricción a largo plazo en su manejado, aparentemente encontró que el sistema de transporte público era un sustituto muy imperfecto. De manera que, en vez de lanzarse hacia la utilización del trasporte público, como lo habían esperado las  autoridades, los residentes de la Ciudad de México simplemente compraron más vehículos, de forma tal que estuviera al menos uno de ellos disponible para cada día establecido… Evidencia indirecta sugiere que el programa de prohibición de manejo en ciertos días, puede haber exacerbado el problema de contaminación del aire al incrementar la compra de vehículos.” Ramiro Tovar Landa, “Mobile Source Pollution in México City and Market-Based Alternatives,” Regulation, Vol. 18, No. 2, primavera de 1995. (Agrega quien esto edita: y los segundos vehículos que compraron las familias ricas eran más chatarrosos comparados con el primero que tenían, lo cual incrementó la contaminación. En el caso de Costa Rica, posiblemente ese segundo vehículo comparado con el primero no sea tan eficiente en el uso de combustibles, con lo cual aumentará el consumo total de combustible. Algo que no esperaban los burócratas: una vez más en acción aparece la ley de las consecuencias no previstas.  Jorge Corrales).

COLUMNA LIBRE

    BREVES SUGERENCIAS SOBRE EL USO DE ENERGIA

 

Es muy posible que las sugerencias sencillas que se me ocurren en torno a las políticas energéticas que hoy se siguen en nuestro país, nunca vean la luz.  Me imagino que será porque encaran la mentalidad socialista de algunos de quienes han definido nuestras políticas energéticas, precisamente caracterizadas por una notoria intervención estatal. O tal vez porque  afectarían algunos feudos casi entronizados en nuestro medio, lo cual nos trae a colación el significado de la tiranía del status quo. Asimismo, no debían descartarse razones que una mente individual como la mía puede no haber tomado en cuenta –algo hemos aprendido de Hayek- motivo por el cual acudo a que sea el mercado quien defina acciones que no pueden ser tomadas por mente individual concreta, sin que tenga la arrogancia de pretender conocerlo todo.

 Primera sugerencia: eliminar el monopolio de RECOPE.  No se asusten; no voy a profundizar en esta propuesta pues me tomaría mucha letra y probablemente aburriría a los lectores de esta columna.  Tómenlo como la reiteración de un principio de ANFE, cual es su lucha contra los monopolios y  RECOPE es uno de los más notorios. 

 Segunda sugerencia: va muy en contra de la política (si así se le puede llamar) recientemente dictada por el gobierno de subsidiar relativamente el uso del diesel, al tiempo que carga de impuestos a otros combustibles.  El tema es algo nebuloso pues el gobierno lo que propone es eliminar un impuesto sobre el diesel y no subsidiar su utilización.  Ese ogro filantrópico lo que simultáneamente ha decidido es que el impuesto al diesel se traslade a las diferentes gasolinas que vende RECOPE.  No da un subsidio al precio del diesel, sino que en compensación aumenta el impuesto a las gasolinas. 

 Pero, para sosegar en parte la queja pública de que la rebaja en el precio del diesel beneficia a los dueños de vehículos de lujo movidos por ese combustible, el estado ha propuesto compensar el favorcito con un aumento en los impuestos de circulación que pagarían a fin de año.  Así, mucho quejoso de la “injusticia” que se daba, tendría que sosegar su razonable ira. Pero el cálculo del gobierno, que nunca pierde oportunidad de aumentar nuestros impuestos, está más bien en aumentar su recaudación porque, por una parte, compensa la rebaja en el diesel con un aumento en los impuestos a las gasolinas, y, por la otra, adicionalmente eleva el gravamen al ruedo de un número sustancial de “vehículos de lujo” que usan el diesel.

 Por esta -entre otras razones- creo que no deben darse subsidios cruzados por las enormes distorsiones y afecciones que ocasionan a la ciudadanía.  Aceptemos, por un momento, que la decisión del gobierno de subsidiar relativamente el uso del diesel se toma para ayudar a los grupos más pobres (subsidio del transporte público) así como a sectores productivos (para apelar al sentimiento popular, señala a los agricultores, pero también entran algunos muy poderosos que usan el diesel en su producción). Asumamos que tal fin es loable, pero de inmediato surgen varias preguntas.  En primer lugar, si se trata de ayudar a los pobres, entonces, ¿por qué desprecia al pobre que usa un carrito viejón y barato movido por gasolina?  Resulta obvio que hay mucho pobre que se mueve en vehículos que usan gasolina y que ahora será doblemente gravado con esa política gubernamental de subsidios cruzados. La conclusión lógica de tal política gubernamental es que hay “unos” pobres y hay “otros” pobres. A “unos” los ayuda, a “otros” los arruina más.  Este criterio gubernamental lo califica como oportunista, demagógico y alejado del principio de igualdad ante la ley (esto es, hay unos menos iguales que otros).

 En segundo lugar, si de ayudar al sector productivo se trata, me pregunto, ¿acaso no es “productivo” un profesor universitario quien usa su carro impulsado por gasolina para ir a dar clases y quien ahora verá como violentamente se incrementa su costo de producción? ¿O es que acaso no es “productivo” -digamos- un médico que se traslada en carro de gasolina a prestar sus servicios en un hospital? ¿O tampoco es “productivo” el obrero de una fábrica que usa ese tipo de carro para ir a trabajar?  Según el gobierno, no lo son.  Simplemente son ciudadanos de segunda que ahora tendrán que pagar más, pero mucho más, de lo que en verdad cuesta trasladarse a “producir” para otros seres humanos. Simplemente el objetivo público es que algunos paguen en beneficio de otros. De nuevo, se otorga un subsidio a “unos” productores a costas de “otros” productores.  Otra vez más, la hipocresía social. 

 Anecdóticamente, me contó un amigo empresario que alguien le preguntó su opinión acerca del proyecto de subsidiar al diesel con un impuesto a la gasolina, dado que su flotilla de vehículos era toda de diesel. Me comentó que su primer impulso produccionista fue dar una respuesta positiva a esa iniciativa, pero una segunda reflexión lo hizo pensar en que, con esa medida, no se tomaba en cuenta que se empobrecía a la clase media, que es la que esencialmente consume sus productos. Me señaló que Costa Rica se ha convertido básicamente en una economía de servicios en donde la mayor parte de la gente que labora en ese segmento tiene autos de gasolina.  Con la medida propuesta, se empobrecería al grueso de los consumidores.  Con suma sencillez, mi amigo empresario desnudó una enorme y grave consecuencia no prevista a raíz de las decisiones de los zares energéticos de nuestro país. 

 Tercera sugerencia: ¿Por qué RECOPE insiste en llevar a cabo enormes inversiones que el sector privado podría llevar a cabo a su cuenta y riesgo? No es necesario estar bien informado para sabre que desde hace mucho tiempo RECOPE –en donde RE significa refinadora- no refina nada de nada.  Es un simple intermediario importador de unos bienes bajo su manto monopólico, además de otros para los que no hay razón de ser un único importador, como es el caso del gas licuado derivado de gas natural. RECOPE debería de limitarse a importar lo que su ley permite, mientras que el estado debería facilitar que los individuos privados abastezcan libremente a los consumidores, sin endosarles el costo de quiméricas inversiones cuya experiencia fallida es la mejor lección de incapacidad recientemente tenida. Sí, como dice el gobierno, la cosa está “fututa”, debería dejar que las personas puedan aportar sus recursos, conocimientos, habilidades y disposición de asumir riesgos, en vez de ser la doña toda que intenta resolver cuanto problema aparece en nuestra sociedad, en la que, más bien, muchos surgen de su propia acción. 

 Si duda de lo expuesto, averígüense el monto de los planes de inversión que RECOPE ha presentado ante la Contraloría para los próximos años, en donde lamentablemente deja de lado a la capacidad privada de suplirlos. El gobierno lo que va a lograr es ampliar su participación interventora en la economía. El estado costarricense haría mejor con no poner obstáculos a la capacidad creativa de nuestra empresa, a través de una regulación exageradamente innecesaria. Si actuara como facilitador de la acción privada, se incrementaría en mayor grado el progreso y la riqueza de la nación y de sus ciudadanos.

 Cuarta sugerencia: mucho costarricense ya habrá notado la mejoría en la fluidez del tránsito una vez concluidas las obras en la antigua rotonda de San Sebastián.  Esta loable acción del Ministerio de Transportes sirve para probar algo: que las viejas rotondas causan enormes presas, en donde los vehículos hacen largas filas gastando innecesariamente una enorme cantidad de combustible.  Urge variar la estructura de ciertas vías cruciales para el transporte urbano. Como tal cambio requiere de una fuerte inversión, a pesar de la gran recaudación de impuestos a los combustibles que se supone eran para mejorar las vías, al menos, ¿porqué, por un cierto tiempo mientras se realizan tales obras, no se contrata más inspectores de tránsito para que todos los días y, en especial, en horas pico, se dediquen a agilizar el tránsito por las rotondas?  Si se hicieran bien las cosas –no es mucho pedir al Tránsito- el costo de esos agentes de tránsito adicionales se vería más que compensado por el ahorro de combustible.

 Quinta sugerencia: Quiten ya el cobro de peajes. ¿Qué será que las autoridades de gobierno no ven los reportajes de noticieros en la televisión que muestran las enormes filas al pagar los peajes?  Los gobernantes, con tal de agarrar unos pocos colones por el peaje que cada uno de nosotros paga, no toma en cuenta el enorme gasto de combustible en que incurre cada ciudadano por las presas que se arman en las casetas de peaje.

 Sexta sugerencia: ¡Qué lindo y fácil es decir que la solución al gasto de combustibles en el país está en el empleo colectivo de vehículos en vez de su uso individual! Bueno, a estos precios del combustible ya muchas personas, por medio de las empresas, están contratando transporte colectivo.  Yo conocí cómo –ya hace varios años- en una entidad reguladora un trabajador compró una buseta para brindar transporte diario a un grupo de compañeros desde Cartago a San José y viceversa.  Al tiempo ya había podido amortizar su busito y los compañeros estaban felices porque se evitaban las enormes presas del centro de San José, viajaban con toda comodidad y con amigos, a la vez que tenían un servicio siempre a tiempo para cumplir con su trabajo. Por si no lo saben, eso llama espíritu empresarial en acción.

 ¿Por qué razón el gobierno no permite oficialmente que haya taxis privados colectivos que cobren individualmente por cubrir una ruta específica? Tales taxis, conocidos como peseros en México, en donde los conocí, simplemente tendrían que cumplir con requisitos muy sencillos, como tener una foto del conductor del vehículo. Y punto, sin más enredo burocrático. Saldrían de, digamos, el este de San José, para ir a centros de trabajo en el oeste de la ciudad, sin circular por el centro y cobrando a cada persona (me imagino que el límite sería de 5 personas por viaje) una suma –digamos de 500 colones; un dólar- por transportarlos en la ruta preestablecida. 

 A propuesta tan sencilla se opondrán taxistas ya establecidos, así como los piratas actuales, pero veremos cómo muchos de ellos se dedicarían a este transporte colectivo. La mayor oposición vendrá de autobuseros que actualmente detentan una concesión (o una próxima concesión) pues surgirá competencia en su hoy protegido mercado.  Probablemente esta última será la razón por la cual aquellos que hoy regulan su vida, limitando su libre movilidad con ocurrencias que terminan por fracasar, no van a aceptar esta sugerencia.

 Pero el silencio suele ser la reacción de los gobernantes. ¿Acaso nos informaron de cuánto fue el ahorro de combustible al decidir hace cierto tiempo prohibir la circulación por número de placas en el centro de San José?  Y menos comparó el posible ahorro de congestión y de combustible con las incomodidades, molestias y caídas de la producción que esa política ocasionó.  Pero, antes de terminar, aprovecho para manifestar otra inquietud.  Dado que ahora la gasolina va a subsidiar enormemente el uso del diesel, ¿qué va a hacer nuestro omnisapiente gobierno con las tarifas de taxis?  ¿Habrá una más baja para taxis que usan diesel y otra más cara para aquellos que emplean gasolina? No se pierdan la próxima feliz ocurrencia para resolver este problema que las mismas autoridades causaron.       

 Termino aquí para no cansar a los lectores, cuya paciencia hacia mis escritos admiro. Pero antes, no resisto la tentación de hacer una última propuesta.

 Sétima y última sugerencia: Tal vez porque fue una decisión del presidente socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, podría tener aquí algún eco, porque, para serles franco, no estoy plenamente convencido de su conveniencia.  Allá, tal como aquí, han surgido presiones de aumentos salariales debido a la crisis energética.  Lo interesante es que el presidente Zapatero decidió que tan sólo se aumentarían los sueldos de trabajadores públicos que no fueran de puestos altos.  En Costa Rica hace poco altos funcionarios del Instituto Nacional de Seguros y de la Corte Suprema de Justicia buscaron tener enormes aumentos en sus sueldos, los cuales son pagados por todos los costarricenses.  Haría bien el estado en no otorgar tales aumentos a altos funcionarios que a la fecha reciben gasolina (y vehículos) gratuitamente.  Entre ellos estarían el Presidente de la República, la Vicepresidenta, los Ministros, Viceministros, Presidentes Ejecutivos, Gerentes, Auditores Internos, Contralores, Diputados, Procuradores, Defensores de los Habitantes, Fiscales Generales, algunos Directores, la Corte Suprema de Justicia y perdónenme si dejo a alguno por fuera.  Sería cuestión de “justicia social. O ¿no es cierto?

 

Carlos Federico Smith

 

Queda debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.

 

LOS ANGELES TIMES

PRIMERA COLUMNA

PENSAMIENTO IZQUIERDISTA FUERA DEL SILABARIO

La Universidad Francisco Marroquín es un bastión del liberalismo, recibiendo tiros a mansalva desde ambos lados del espectro político

Por María Dickerson

Del equipo de escritores de Los Angeles Times

Ciudad de Guatemala, 6 de Junio del 2008

La ideología izquierdista podrá estar logrando avances en América Latina.  Pero nunca podrá poner sus pies en el bien cuidado césped de la Universidad Francisco Marroquín.

Por cerca de 40 años, esta universidad privada ha sido la ciudadela de la economía lasseferiana.  Aquí ondean estandartes en el comedor de la ciudad universitaria citando a Adam Smith, autor de “La Riqueza de las Naciones.”

Cada estudiante que inicie su carrera, independientemente de cuál sea,  deberá estudiar economía y la filosofía de los derechos individuales expuestos por los padres fundadores de los Estados Unidos, incluyendo “la vida, la libertad y la prosecución de la felicidad.”

Una escultura que conmemora “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand se encuentra a un lado de la escuela de negocios.  El año pasado los estudiantes celebraron el 50 aniversario de la novela con un concurso de ensayos. El premio en efectivo de $200 reforzó el mensaje del libro, cual es que la sociedad debería compensar a los capitalistas que buscan crear riquezas y empleos, en vez de penalizarlos con impuestos y regulaciones.

“Los pobres no son pobres tan sólo porque otros son ricos,” dijo Manuel Francisco Ayau Cordón, un octogenario luchador y hombre de negocios, declarado anticomunista y fundador de la escuela. “No es un juego suma cero.”

Bienvenido a la U. Libertaria de Guatemala.  Ayau abrió la universidad en  1972, hastiado con lo que vislumbraba como la instrucción “socialista” impartida en la Universidad de San Carlos de Guatemala, la institución de educación superior más grande del país. El nombre que le puso a la escuela es el de un sacerdote de la época colonial, quien trabajó por liberar a los nativos guatemaltecos de la explotación de los señores españoles.

Ayau creía que las universidades deberían estar alejadas de la política y “colocadas a sí mismas más allá de los conflictos de su época”.  Más fácil decirlo que hacerlo, considerando que en esos momentos Guatemala estaba bajo regímenes militares y en medio de una guerra civil.

Un golpe de estado en 1954 respaldado por la CIA había derribado a Jacobo Arbenz Guzmán, electo democráticamente presidente del país.  Su propuesta de redistribuir las tierras no ocupadas entre el campesinado enojó al terrateniente más grande de la nación, la United Fruit Co., empresa basada en los Estados Unidos y alimentó temores en Washington de que Guatemala se convertiría en un satélite soviético.  La expulsión de Arbenz desató un sangriento conflicto interno que duró casi por cuatro décadas.

En tanto la Universidad de San Carlos ayudaba activamente a las guerrillas izquierdistas, la Francisco Marroquín predicaba la santidad de los derechos de propiedad y la regla de la ley.  Un descarado Ayau escogió al rojo como el color oficial de la escuela, con base “en la teoría de que había sido expropiado por los comunistas y que no deberíamos de cederles la exclusividad.” Utilizó un chaleco a prueba de balas bajo su toga académica en la primera ceremonia de graduación.

 Las tensiones se han suavizado desde que los acuerdos de paz se firmaron en 1996.  Lo mismo no puede decirse de Ayau, cuyos sobrenombres incluyen los de “tacaño” y el de “Muso”, en breve por el dictador italiano Benito Mussolini.  Su escuela, que alguna vez fue andrajosa, ahora está calificada como una de las mejores de Centro América.  Y continúa irritando las diversas facciones de esta empobrecida nación con su inconmovible fe en los mercados libres, la libertad personal, un gobierno pequeño y su insistencia en “nada de privilegios para alguien.”

Algunos izquierdistas lo ridiculizan como un lacayo de las clases gobernantes, sirviendo en platos el dogma neo-liberal para los niños ricos, en una nación en la que unas pocas familias poderosas todavía tienen la mayoría de las últimas palabras.  Las élites conservadores se irritan ante sus incitantes comentarios en las páginas editoriales abiertas al público acerca de sus abrigados oligopolios y las protecciones que brindadas por el gobierno.

Ayau disfruta de los disparos al aire dirigidos en su camino desde ambos lados del espectro político. Lo que le indican es que alguien por allí está escuchando.

“Las ideas son poderosas,” cacareó recientemente, al mostrarle a un visitante el auditorio que lleva como nombre el del desparecido economista de libre mercado, el estadounidense Milton Friedman. “Estamos progresando.”

Las incansables pasiones de Ayau han convertido a Guatemala en una parada de rigor para todo tipo de luminarias del capitalismo.

Friedman, el economista de la Universidad de Chicago, fue uno de los cuatro laureados con el Premio Nobel en Economía que han dado conferencias en la Francisco Marroquín.  La escuela ha otorgado doctorados honorarios al millonario editor Steve Forbes y a T. J. Rogers, el bocón presidente ejecutivo de Cypress Semiconductors Corp.

John Stossel, el co-conductor del programa de noticias de la ABC, 20/20, fue honrado este año en la ciudad universitaria tanto por su ideología como por los Premios Emmy que ha recibido.  Un libertario declarado, Stossel logró una calurosa recepción en su discurso contra la regulación gubernamental.

“Celebramos el mensaje que esta universidad enseña, porque la libertad económica hace que mejore la vida de todas las personas,” dijo Stossel, en medio de entusiastas aplausos.

No importa que la Francisco Marroquín haya logrado penetrar poco en su propio patio.

Hoy en día, más de la mitad de la población de Guatemala de 13 millones vive en la pobreza.  Namibia y Botswana aparecen con calificaciones más altas que Guatemala en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage. Guatemala es una de las naciones más corruptas en el hemisferio, de acuerdo con Transparencia Internacional, una organización no-gubernamental. La propiedad de la tierra se concentra en pocas manos.  Industrias claves, tales como el azúcar, son controladas por poderosos oligopolios que cargan a los consumidores con precios altos. “Aquellos son insaciables,” dijo Ayau.

Aún así, Ayau apunta hacia algunas pocas pequeñas victorias. Graduados de la Francisco Marroquín estaban entre los arquitectos claves de la desregulación de la industria de telecomunicaciones de Guatemala en 1996.  El país ahora alardea de tener un sector competitivo con algunas de las tarifas más bajas en América Latina. Cerca de tres cuartos de la población posee teléfonos móviles.

La Francisco Marroquín “es como una pequeña gema en medio de esta región,” dijo Donald Boudreaux, un economista de la Universidad George Mason, quien ha dado conferencias en la universidad. “Tiene una genuina reputación.”

Cómo fue que una pequeña universidad guatemalteca se convirtió en la predilecta de los círculos librecambistas, tiene que ver en todo con Ayau, un dínamo encantadoramente abrasivo, quien en ninguna parte aparenta los 82 años que tiene de edad.

Nacido en una familia de la clase media de Guatemala, Ayau pasó gran parte de su juventud en los Estados Unidos, lugar al que su madre se trasladó al fallecer el padre de aquél.  Asistió a una escuela católica en Belmont, California, y luego se fue hacia la Universidad de Toronto, en donde estudió ingeniería química.

Después de leer “El Manantial” de Rand, dejó su carrera. El protagonista de la novela, Howard Roark, es expulsado de la escuela de arquitectura al rehusar conformarse con sus reglamentos añejos.

“Cuando leí a Rand me di cuenta de que estaba empezando mi vida totalmente equivocado,” dijo Ayau.  Dijo que concluyó en que “tenía que estudiar algo que me gustara, de otra manera nunca sería bueno en alguna cosa.”

Ayau eventualmente obtuvo un título en ingeniería mecánica en la Universidad del Estado de Louisiana y regresó a Guatemala a trabajar en la empresa de gas industrial que su familia poseía.  Se unió a una cámara empresarial que cabildeaba ante el gobierno sobre varios asuntos.  Pero los favores otorgados a industrias y gente específicas no lograban que Guatemala creciera más rápido. Ayau se puso a pensar acerca de cuál debería ser papel que jugara el estado para que todo mundo tuviera una oportunidad de prosperar.

De manera que decidió aprender economía por sí mismo.  Uno de los primeros libros en la lista fue “La Sociedad Afluente,” un éxito editorial de 1958 escrito por el economista de Harvard, John Kenneth Galbraith.  Consejero del Partido Demócrata por mucho tiempo, Galbraith creía que el gasto público en programas de salud, educación, infraestructura y en contra de la pobreza, eran esenciales para lograr el bienestar de la sociedad. Galbraith escribió que “la riqueza es el enemigo incansable del entendimiento.”

Ayau no fue persuadido.  “Leí las dos primeras páginas y dije, “¡Este tipo está loco!,” recuerda.

Posteriormente recogió un panfleto de Ludwig von Mises, un miembro de la llamada Escuela de Economía Austriaca.  Considerado como uno de los padres del libertarianismo moderno, Mises aborrecía la intervención estatal en la economía. Creía que los mercados abiertos, la elección individual, la propiedad privada y la regla de la ley, eran los medios para lograr una sociedad próspera.

Algo vibró. Ayau leyó todo lo que pudo encontrar de Mises, Friedrich Hayek y otros economistas de la Escuela Austriaca.  Empezó un pequeño grupo de discusión con algunos amigos guatemaltecos y eventualmente viajó a Nueva York para asistir a conferencias en la Fundación para la Educación Económica, un centro de estudios del libre mercado.  Por medio de contactos allí, conoció a Mises y a otros que había venido leyendo.  A pedido de Ayau, varios viajaron a Guatemala para hablar con esa pequeña banda de libremercadistas, que para ese entonces se llamaban a sí mismos el Centro de Estudios Económicos y Sociales.

El centro publicó panfletos, escribió en páginas editoriales abiertas al público en los periódicos  y realizó seminarios.  Ellos empezarían una universidad privada que enseñara ley natural y economía de libre mercado.

Fundaron la Francisco Marroquín en 1971 y las clases empezaron poco tiempo después con 40 estudiantes en una casa alquilada.

Hoy día la matrícula es de 2700 y la universidad ofrece 18 programas conducentes a algún grado, entre los cuales se incluyen periodismo, arquitectura y medicina, en una bella y moderna ciudad universitaria.

Todos los estudiantes hablan inglés.  Los requisitos de ingreso son estrictos. Y también lo es el costo de la colegiatura. A $8.000 anuales para algunos programas (más de tres veces el ingreso nacional anual bruto per cápita), es la universidad más cara de Guatemala.  El presidente de la Universidad, Giancarlo Ibargüen, dijo que la suma se justificaba por las buenas ofertas de empleo que reciben los estudiantes que se gradúan de ella.

No hay equipos de deportes ni acción afirmativa en el empleo o en los ingresos.  Los instructores deben olvidarse del nombramiento en propiedad vitalicia; no hay ninguno.  Tampoco lo hay para las protestas y manifestaciones que son frecuentes en las universidades públicas de América Latina. Si los estudiantes de la Francisco Marroquín están descontentos con el producto que están obteniendo, son libres de llevarse sus cosas a cualquier otro lado.

“Si a Usted no le gusta Macy’s, se va para Gimbel’s,” dijo Ayau.

Los críticos se burlan de la llamada Casa de la Libertad, como le gusta a la Francisco Marroquín referirse a sí misma.

“Lo que venden es disciplina… una uniformidad de pensamiento que fácilmente se traslada a un dogma, de manera tal que los estudiantes se gradúan de una ciudad universitaria creyendo que son los poseedores únicos de la verdad,” dijo Mario Roberto Morales, un respetado escritor e intelectual guatemalteco.

“La verdad es que la universidad existe para indoctrinar a los hijos de los oligarcas.”

Andrea Gandara, estudiante de ciencias políticas de 24 años, se permite disentir. La hija de unos padres de clase media dice que los instructores han sido consistentes en su crítica tanto del mercantilismo como del socialismo.

Gandara dijo que deseaba tomar lo aprendido en la Francisco Marroquín y comunicarlo a una audiencia más amplia, particularmente a los millones de guatemaltecos de bajos ingresos, que ella dijo que las élites habían descartado como ignorantes y fácilmente manipulados por la retórica socialista.  La meta de su carrera: presidenta de Guatemala.

“La gente no  es tonta.  Quieren hacer dinero. Quieren tener más oportunidades,” dijo ella.  “Aquí criticamos al capitalismo, pero ni siquiera conocemos lo que es… Quiero ser parte de un movimiento para cambiar sus mentes.”

Marladickerson@latimes.com

Alex Renderos del equipo de redacción del Times contribuyó con este reporte.

Traducido por Jorge Corrales Quesada.

 

 ELIMINAR EL COLÓN

 

      Luis E. Loría*

 

El mercado cambiario y el manejo de la política monetaria sufren males terminales, incurables. Es el momento oportuno para eliminar el colón costarricense y resolver los problemas de raíz. Esto es viable desde un punto de vista técnico, sólo falta la decisión política.

 

El nacimiento de la moneda nacional fue, en su momento, una decisión de carácter político, no divino. Un siglo de utilizar una moneda nacional y medio siglo de convivir con un Banco Central son suficientes para que algunos se atrevan a sostener que sería un crimen eliminar la moneda nacional. Claramente, un mito sin sustento técnico ni argumento lógico, ya que el hecho de que las cosas hayan sido de una manera no implica que deban seguir siéndolo. La moneda nacional puede eliminarse con la misma facilidad con la que se creó.

 

Kurt Schuler, funcionario de la Oficina de Asuntos Internacionales del Tesoro de los Estados Unidos, publicó una lista de treinta y dos países (hasta agosto de 2005) que no tienen moneda nacional y que utilizan una moneda extranjera (www.dollarization.org). Panamá acumula más de cien años de historia sin moneda y sin Banco Central. No podemos ignorar el éxito de Panamá reflejado en  inflaciones promedio de 1% para los últimos veinte años, un entorno favorable para la inversión extranjera y mejoras significativas en desarrollo humano. En la misma línea, el Dr. Manuel Hinds, Ministro de Finanzas en El Salvador cuando se dolarizó, en su libro Playing Monopoly with the Devil, comparte la experiencia exitosa de nuestro vecino centroamericano y explica por qué tiene sentido, en la teoría y en la práctica, el eliminar la moneda nacional para adoptar una moneda de clase mundial y aceptación internacional.

 

Es un hecho irrefutable que en Costa Rica la política monetaria, en distintos momentos históricos, se pervirtió con fines políticos y contribuyó a beneficiar a grupos de interés, con el pretexto de contribuir al desarrollo. La supuesta independencia del Banco Central de Costa Rica (BCCR) fue ensuciada a finales de la década de los setentas e inicio de los ochentas, como resultado de políticas económicas irresponsables.

 

De igual manera, en las últimas décadas, hemos sufrido inflaciones crónicas de dos dígitos, con impactos devastadores sobre salarios, ahorros y pensiones en colones. Finalmente, el fracaso del experimento cambiario, que emprendió el BCCR al implantar el sistema de bandas, contribuyó a hacer evidente que el mercado cambiario costarricense es ineficiente (lo cual hace inviable pensar en libre flotación) y que la institución no realizó análisis técnicos adecuados.

 

Más grave aún, el manejo de información privilegiada por parte del BCCR, sus anuncios de ganancias por haber comprado barato y vendido caro los dólares, y su intervención constante dentro de las bandas—para proyectar una falsa sensación de estabilidad en la moneda—simplemente introdujeron mayor incertidumbre y erosionaron de manera irreparable la autoridad y credibilidad en sus políticas. El BCCR ya cavó la tumba para el colón.

 

* Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica.

lloria@strategic-la.com

 

  

UN EXPERIMENTO DELICADO

                                                                                                   Luis E. Loría*

 

Jamás imaginamos que el mercado cambiario fuera ineficiente y que nos iba a dar tantos problemas”. Ese fue el comentario de un funcionario del Banco Central de Costa Rica (BCCR) cuando le expresé mi preocupación por la crisis que desató el experimento cambiario. Cuando se trabajó en el diseño del esquema de bandas, simplemente, no se tomó en cuenta dentro del análisis el hecho de que el mercado cambiario costarricense es ineficiente. ¡Pequeña omisión por parte de los encargados del diseño de política cambiaria! Lo que pasó, en términos muy sencillos, fue que el Central se corrió el riesgo de experimentar, sin contar con un análisis adecuado de lo que podría salir mal. El laboratorio en el que se puso a prueba el experimento fue nuestra economía y, por ende, las consecuencias negativas las pagaremos todos los costarricenses.

 

El sistema de bandas no pasó la prueba ácida del mercado. Al contrastar el plan trazado por el BCCR con la realidad que vivimos desde que entró en vigencia el esquema de bandas, es claro que el experimento: i) no contribuyó a eliminar la inercia inflacionaria y reducir la inflación (todo lo contrario), ii) no contribuyó a reducir los elevados costos financieros para el BCCR por concepto de esterilización (la “defensa” del piso de la banda cambiaria aumentó los costos) y iii) no eliminó el problema de pérdida de efectividad de la política monetaria en el mediano y largo plazo (los desaciertos del BCCR durante los últimos meses erosionaron seriamente su credibilidad). Es claro, entonces, que el experimento con bandas cambiarias no sirvió para solucionar los problemas, sino que contribuyó a agravarlos.

 

Ante el fracaso del experimento, las autoridades del BCCR, el Fondo Monetario Internacional y quienes lucran de procesos especulativos salieron en su defensa con dos argumentos. El primero, que “están trabajando en corregir las imperfecciones en el mercado”. Eso, lamentablemente, es imposible. Los instrumentos de cobertura se convirtieron en el principal caballo de batalla para luchar contra la amenaza que representa ese molino de viento imaginario. Ese tipo de instrumentos es útil para protegerse del riesgo cambiario (algo que se puede estimar), mas no sirven para protegerse de la incertidumbre cambiaria (esa solamente se reduce con más información—que el BCCR se niega a proporcionar). Además, solamente serán de utilidad para grandes inversionistas sofisticados, no para todos los ciudadanos.

 

El segundo, es que estamos en un “proceso de aprendizaje” que puede durar hasta 15 años. Lo que omiten, nuevamente, en sus análisis es el impacto real en la economía y, de manera menos abstracta, en las empresas y las personas. Los costos del experimento cambiario ya son visibles en términos de inversión, expectativas de crecimiento y preocupación por la expansión crediticia que se dio en el sistema financiero. ¿Estaremos dispuestos los costarricenses a pagar los costos del experimento del BCCR por 15 años más?

 

* Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica.

lloria@strategic-la.com

 .

PARABOLA DE LA DISTRIBUCION

Luis Mesalles J.

 Estos eran diez amigos para quienes la fortuna y el trabajo de
cada quien les habían deparado una vida muy distinta en lo material.

Sin embargo, tenían un gran gusto en común: sentarse cada día en el bar del barrio a compartir su tiempo entre ellos tomando cada quien una cerveza.

Desde los inicios de dichas reuniones, seguramente a
propuesta del economista del grupo, habían decidido dividir el total
de la cuenta de acuerdo con la riqueza económica de cada uno de los
miembros del grupo, simulando así la forma en la que se distribuye el pago
de impuestos en la sociedad. Por tanto, los 10.000  colones de la cuenta diaria
se repartían de la siguiente manera:

 Los cuatro primeros amigos (los más pobres) no pagaban
 nada;

El quinto pagaba ¢100;

El sexto pagaba  ¢300;

El séptimo pagaba ¢700;

El octavo pagaba ¢1.200

El noveno pagaba ¢1.800

El décimo amigo (el más rico) pagaba ¢5.900.

Los diez amigos se reunían a diario. Arreglaban el mundo sólo para, de
nuevo, al siguiente día, descomponerlo. Nadie le daba mucha importancia a la distribución de la cuenta entre ellos. Llegó el día, sin embargo, en que todo mundo en el bar empezó a hablar de “competitividad” y de “reformas estructurales”. Del cantinero al prestamista a los otros parroquianos, todos cayeron en cuenta de que la única forma de mantener el negocio en marcha y enfrentar la competencia de otros bares era haciendo ajustes a las costumbres de antaño. Como parte de los cambios, el dueño del negocio les dijo a los diez amigos lo que parecía una buena noticia: “Deseo mantener su lealtad e incorporar a más clientes al bar (aumentar la base de contribuyentes), por lo que a partir de hoy su cuenta diaria se les bonificará con un descuento de ¢2.000”. Uno de los amigos, contador público que se encontraba presente, sugirió que, para mantener el balance. se siguiera dividiendo la cuenta como hasta ahora.

Los cuatro amigos más pobres quedarían tal cual. Seguirían bebiendo de
gratis. Pero, la pregunta era: ¿Cómo se dividiría la ganancia (los excedentes petroleros, la reducción de tasas) entre los seis que sí pagaban. para que a cada cual le tocara “lo justo”?

La bonificación de ¢.2000 dividida entre 6 daba un total de ¢333.33 por cabeza. Pero, al restar dicha cantidad del pago de cada quien, resultaba que, tanto el quinto como el sexto amigo. recibirían un ingreso por beber su cerveza, lo que hasta para un abogado resultaba ilógico.

El dueño del negocio, un hombre razonable y prudente, sugirió que lo justo sería reducir la cuenta de cada quien (la carga fiscal) en una cantidad lo más parecido y proporcional a su contribución. Así, ahora:

a) El quinto amigo, al igual que los cuatro primeros, no pagaría nada.

b) El sexto pagaría ¢200 en vez de ¢300 (un ahorro de 33%);

c) El séptimo pagaría ¢500 en vez de ¢700 (28% menos);

d) El octavo pagaría ¢900 en lugar de ¢1.200 (25% menos);

e) El noveno pagaría ¢1.500 en lugar de ¢1.800 (22% menos) y

f) El décimo amigo pagaría ¢4.900 en vez de ¢5.900 (un ahorro de 16%).

Los primeros cuatro, bajo este nuevo procedimiento, estaban igual de bien que antes (para estos propósitos) y los restantes seis amigos habían recibido un beneficio. Sin embargo, una vez en la calle, los amigos empezaron a comparar el resultado.

“Yo sólo recibí 100 colones de los ¢2.000”, dijo el sexto, 'mientras que él –apuntando al décimo- recibió ¢1.000”. “Sí, es cierto”, dijo el quinto amigo. “Yo también me beneficié sólo con ¢100” y no es justo que él haya
recibido 10 veces más que yo. Como siempre: ¡Los ricos se quedan con todos los beneficios!”

“¡Hey! ¡Momento!” gritaron al unísono los cuatro
primeros amigos. “Nosotros, que somos los mas desprotegidos, no recibimos nada. ¡El sistema siempre explota a los más pobres!”.

Ante evidencia tan contundente, los nueve amigos
rodearon al décimo y le dieron una golpiza aún más contundente, enojados por haberse aprovechado de la injusta distribución que ocasionaban los cambios del sistema.

Al día siguiente, el décimo amigo estaba tan golpeado
que no pudo ir al bar a tomar su cerveza. Los otros bebieron sin él pero ¡a la hora de pagar descubrieron que entre todos no les alcanzaba ni para pagar siquiera la mitad de la cuenta'.

Esta pequeña historia del Dr. David R. Kamerschen, profesor de economía de la Universidad de Georgia, ilustra cómo funciona buena parte de cualquier sistema fiscal.

Ahora que Hacienda y los diputados hacen su brete, vale reiterar que, por definición, el beneficio de mayores recursos públicos producto de una reforma hacendaria debe ir a los costarricenses más pobres; de la misma forma, en la medida en la que más ticos se sumen a la base de contribuyentes y se termine con el trato de excepción para estos y aquellos, el beneficio de menores cargas fiscales deberá ir a quienes de entrada ya pagan más.

De no hacerlo, los nueve amigos dejarán de tomar su cerveza como hasta ahora, mientras que el décimo tomará su Imperial  o Pilsen en cualquier otro país del mundo.

 

Enviado por nuestro asociado Dr. Luis Mesalles J.

 

 

 

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007