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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Mayo del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Columna Libre - A la Fuerza, ¡No!l ¿Tiene sentido la política cambiaria? - Luis E. Loría Mercado cambiario ineficiente - Luis E. Loría Poor Richard dijo - Andrés I. Pozuelo A. Las ideas liberales de Ben - Andrés I. Pozuelo A. El Zapato de la ONU - Andrés I. Pozuelo A. Columna En Guardia 29 abril 2008 - Jorge Guardia Ningún régimen cambiario es la panacea - Luis Mesalles
MENSAJE
DE LA PRESIDENCIA DE ANFE Muy interesante resultó nuestro quinto foro
del año efectuado el 21 de mayo titulado “El Mercado Laboral de Costa Rica:
¿De Obreros y Peones a Técnicos y Científicos?”, en donde participaron el
Lic. Ricardo Arroyo, Gerente del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), la
Lic. Shirley Saborío de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones
Empresariales (UCCAEP) y el Ing. Alexander Mora de la Cámara de Tecnologías de
Información e Comunicación (CAMTIC). La
actividad fue dirigida por nuestro Vicepresidente, Dr. Juan Muñoz Giró.
Asistieron aproximadamente 25 personas y el debate fue sumamente emotivo,
no sólo por la importancia del tema, sino también porque el público sostuvo
opiniones divergentes en torno a cuál debería ser el papel formador de mano de
obra que actualmente desempeña el INA. La representación de UCCAEP presentó
diversas encuestas de opinión de empresarios en torno al tipo de formación que
aquella entidad brinda y si satisface las necesidades de los empresarios
encuestados. Esas encuestas
formularon un importante cuestionamiento al papel que históricamente ha desempeñado
el INA, cuyo representante indicó los planes en curso orientados a mejorar su
producto, en función de las demandas empresariales, lo cual, en principio, fue
bien visto por los asistentes al foro. El programa mensual de foros se suspenderá en
el mes de junio, afortunadamente porque en este mes ANFE tiene previsto realizar
un seminario sobre un tema vital para nuestra economía, cual es sobre “La
Capitalización Propuesta del Banco Central”. Esta actividad se espera que
cuente con una mayor participación de la que nos hemos acostumbrado a tener en
nuestros foros, no sólo por la naturaleza más formal del seminario en
comparación con el foro, sino también porque este tema de gran trascendencia
al estar actualmente en discusión en una comisión de la Asamblea Legislativa,
para su eventual aprobación por los señores diputados. Se planea realizar esta actividad el próximo
viernes 27 de junio en el Hotel Radisson de 4 a 8 de la noche, con la
participación de la Diputada Sylvia Charpentier del Partido Liberación
Nacional y de los Diputados José Rosales del Partido Acción Ciudadana, Jorge
Eduardo Sánchez del Partido Unidad Social Cristiana y Mario Quirós del
Movimiento Libertario. Además,
participarán el Lic. Gerardo Corrales, Gerente General del BAC-San José y el
Dr. Juan Muñoz, Vicepresidente de ANFE. La
actividad será moderada por este servidor. No omitimos manifestar nuestro
agradecimiento por el apoyo brindado por la Fundación Friedrich Naumann para
poder llevar a cabo esta actividad. El cupo previsto es para 60 personas y tiene
un costo de tan sólo ¢5.000. Habrá
un refrigerio en un intermedio y se ruega confirmar su asistencia a los teléfonos
2253-4460, 2224-7350, celular 8376-1947 o al telefax 2253 4497, o por nuestro
correo electrónico anfe@anfe.or.cr En esta
actividad tienen vigencia las reglas de participación de invitados del
denominado Programa de Benefactores. Estamos
seguros de que, con su asistencia, este seminario adquirirá mayor relevancia
del que posee en sí y por los invitados tan distinguidos que hemos logrado nos
acompañen en esta ocasión. En este boletín tenemos varias colaboraciones
de asociados y amigos. Una de ellas
es un interesante artículo del economista de Oxford Paul Collier, enviado por
nuestros asociados Andrés y Miguel Angel Rodríguez y que lleva por nombre
“Respuesta a ‘La crisis alimentaria es una buena oportunidad para reformar
la agricultura global’, que inicialmente apareció en el periódico inglés
Financial Times del 9 de mayo de este año. Asimismo, nuestro ya frecuente
colaborador en este boletín y director de ANFE, Ing. Andrés Pozuelo Arce, nos
deleita con dos artículos acerca de ese gran liberal que fue Benjamín Franklin
y otro titulado “El zapato de la ONU”. Tampoco se queda atrás un ya conocido
colaborador nuestro, el Dr. Luis Loría, quien escribe dos artículos sobre el
Banco Central, titulado uno “¿Tiene sentido la política cambiaria?” y, el
otro, “Mercado cambiario ineficiente”. De Jorge Guardia, quien fuera
Presidente de ANFE y actual autor de la columna En Guardia que publica La Nación,
les reproducimos una muy interesante en que comenta sobre el problema de la
actual producción mundial de granos. Similarmente,
de nuestro asociado y también columnista en ese medio, el Dr. Luis Mesalles,
reproducimos un artículo suyo reciente que nos hemos tomado la libertad de
titular “Ningún régimen cambiario es la panacea”. Les informamos de los artículos que nuestro
colaborador don Carlos Federico Smith publicó en el periódico La Extra en el
mes de mayo, bajos los títulos “La educación en declive”, “Precios de
divisas y combustibles” y “Alharaca indebida”.
Asimismo, como ya es usual, en esta edición don Federico también
colabora con nosotros, mediante su artículo “A la fuerza ¡No!”.
También aparece nuestra columna regular “Pensamientos de liberales” Además, este mes ANFE hizo público un
pronunciamiento sobre los problemas cambiarios originados en la intervención
del Banco Central, el cual también adjuntamos en este boletín.
Recibimos distintas opiniones al respecto, mayoritariamente favorables a
nuestra posición pública, que mucho agradecemos, al igual que aquéllas que
tienen una opinión diferente de nuestros criterios. Jorge
Corrales Quesada
Presidente de ANFE
ASOCIACION
NACIONAL DE FOMENTO ECONOMICO A
la opinión pública La
Junta Directiva de la Asociación Nacional de Fomento Económico considerando
que: 1.
La tasa de inflación interanual actualmente supera el 11%, reflejando
un agravamiento de la inflación de Costa Rica en los últimos meses. 2.
Si bien parte de esa inflación mayor se explica por el alza de precios
internacionales, el origen fundamental del proceso inflacionario de nuestro país
es de naturaleza monetaria. 3.
El Banco Central de Costa Rica ha renunciado explícitamente al control
monetario para forzar la flotación del colón frente al dólar, que ha
llevado a insostenibles niveles negativos de las tasas de interés y a un
incremento inflacionario de los medios de pago, resultado inevitable del
aumento de reservas del Banco para mantener un tipo de cambio que no refleja
las presiones del mercado. 4.
El mercado cambiario no ha respondido a una flotación libre y
transparente y más bien implícitamente genera expectativas de ganancias
cambiarias, incluso en presencia de serias distorsiones e incertidumbre
creadas por el mismo Banco Central en el mercado monetario. ACUERDA:
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES A
todo mundo le importa el “medio ambiente” tal como a todo el mundo le
importan “los niños”. Para los
medioambientalistas ideológicos eso significa adquirir una visión holista de
la tierra y de los humanos como simplemente una especie más.
Para los liberales clásicos (Ver nota al final de este pensamiento)
somos administradores de la tierra y eso significa que tengan que tomar
decisiones informadas acerca de bienes que compiten entre sí. Muchos de los
llamados medioambientalistas son en efecto conservacionistas, utilizando los
derechos de propiedad y los mecanismos del mercado para conservar los recursos
naturales para la posteridad. Muchos en la izquierda creen que debemos
romantizar a la naturaleza para poder crear la voluntad política que habrá de
salvarla. Pero cuando tal romanticismo se convierte en un sustituto de la religión
y quienes disienten son herejes, los liberales clásicos necesitan dejar muy
claro que el medioambientalismo utópico es un imposible, tal como lo es
cualquier otra intento de crear un cielo en la tierra.” Jonah Goldberg,
Liberal Fascism (New York. Doubleday, 2007), p. 384.
[Nota: El autor Goldberg emplea la terminología estadounidense por la
cual el término liberal se refiere a un partidario del estatismo, mientras que
el llamado conservador equivale al liberal clásico. Esta traducción se adapta
al uso que esos términos tienen en Costa Rica.] “Estas condiciones hacen que un sistema de tipos de cambio flexibles o flotantes –tipos de cambio libremente determinados en un mercado abierto primariamente por transacciones privadas y, como otros precios de mercado, variando día tras día- algo absolutamente esencial para el logro de nuestro objetivo económico básico: el logro y el mantenimiento de una comunidad mundial libre y próspera involucrada en un comercio mundial sin restricciones.” Milton Friedman, “The Case for Flexible Exchange Rates,” Essays in Positive Economics (Chicago: The University of Chicago Press, 1963), p. 157. Una pregunta del editor de esta columna: ¿Cree Usted que en la Costa Rica actual el tipo de cambio es primariamente determinado libremente por transacciones privadas o es de hecho determinado por la acción del Banco Central? De su respuesta, podrá deducir si en Costa Rica flotan libremente el colón y el dólar.
COLUMNA LIBRE Aún
cuando el empleo de gasohol (gasolina mezclada con etanol) y de biodiesel
(diesel mezclado con biodiesel) fueran convenientes para el usuario, la decisión
comentada en distintos medios, de que el monopolio de RECOPE únicamente va a
venderle a los costarricenses esos combustibles excluyendo las alternativas
actuales, por principio debe ser objeto de un rechazo contundente por los
costarricenses. Tanta prepotencia puede explicarse tan sólo porque RECOPE es un
monopolio, lo cual significa que, querámoslo o no, nos veremos obligados a
comprar sus productos, cualquiera que sean sus calidades, sus precios, sus
presentaciones o lo que les de la gana darnos como único vendedor.
Y más en el caso de los combustibles, pues la existencia de sustitutos
viables es muy difícil de encontrar. Claro,
siempre tenemos la opción de ponernos a caminar o andar a caballo o innovar con
el uso de burros, pero creo que ni Usted ni yo es lo que queremos. Ya
RECOPE había realizado un experimento en Guanacaste con la utilización de
estos nuevos combustibles supuestamente “amigables” con la naturaleza (como
si los combustibles fósiles no formaran parte de la “naturaleza”).
Sin embargo, el resultado de ese experimento nunca fue del conocimiento
del público, probablemente porque el ciudadano rechazó utilizarlos.
Ojalá que la ignorancia en que se nos quiere mantener en este caso
particular, no sea una estrategia de un Estado que, cuando enfrenta un problema,
prefiere que las cosas no se conozcan a plenitud. Ejemplos de esto son dos
situaciones recientes. Una, la forma poco transparente en que la propia RECOPE
intervino en el mercado cambiario por medio del Banco Central, que culminó en
una levitación artificiosa del tipo de cambio. Otra es la negativa del
Ministerio de Relaciones Exteriores de revelar el costo que tuvo una reciente
reunión en el país de nuestros embajadores en todo el mundo. ¡Por alguna razón
es que se oculta la información! La
eliminación de los combustibles que actualmente vende RECOPE y su sustitución
por los cócteles citados, tal vez sin proponérselo, logra un propósito no
previsto cual que evita valorar si tiene sentido económico la propuesta que
hacen las autoridades gubernamentales. Si
no hay forma de comparar los costos de estos productos similares, se oculta
cualquier abuso potencial derivado de una ineficiente decisión. Si se quiere comparar los precios y la eficiencia
(rendimiento energético a cada precio) que tienen los combustibles
alternativos, la lógica exige que no haya subsidios o impuestos aplicados a
alguno de ellos, en tanto que se excluye a otros.
Ya alguien por ahí había sugerido que se podría mantener el actual
impuesto a los combustibles fósiles y rebajar el de los nuevos combustibles. Tal práctica falsamente mostraría a los ojos del consumidor
que los primeros resultan ser más caros que los segundos. Algo equivalente se
daría si se decide aplicar un subsidio a los nuevos productos en detrimento de
los anteriores. La
transformación que se pretende en el panorama de los combustibles, como que es
algo bueno en sí, en realidad provoca grandes dudas al ciudadano,
independientemente de que también le permite darse cuenta de la intemperancia
de los gobiernos y de los monopolios que le quieren prohibir su libertad de
escoger. Por
una parte, no es claro que la nueva mezcla no daña a los vehículos, muchos de
los cuales no tienen motores adaptados para estos combustibles.
En Brasil me di cuenta de que circulaban modelos de carros que sí tenían
los motores específicamente diseñados para usar, tanto los actuales
combustibles fósiles como los nuevos tipos de combustibles (llamémosles
bio-combustibles) producidos en ese país.
Aquí en Costa Rica, un país ya no tan pobre como antes, por lo cual
ahora empiezan a circular muchos carros, pero que a la vez no es tan rico, como
para tener sólo los últimos modelos que aparentemente no se dañan al usar
bio-combustibles, la Asociación Costarricense de Expendedores de Combustibles
(ACEC) ha advertido acerca de una “chatarrización” de nuestro parque
automovilístico, debido al daño por el uso de los nuevos combustibles en los
vehículos más viejos, así como que también, para el caso de los nuevos, que
no todas las agencias están dispuestas a garantiza el “rendimiento” de los
vehículos con los nuevos combustibles. El
caso se las trae, porque también se requiere de fuertes inversiones para el
nuevo proyecto, cuyos costos definitivamente serán trasladados a los
consumidores. Empecemos porque el mismo RECOPE, que no ha sido un dechado
histórico en su capacidad como buen inversionista, no posee ni los equipos ni
las instalaciones requeridas y menos va a tenerlas a tiempo para la fecha
–octubre de este año- en se ha anunciado empezará el uso obligatorio de los
nuevos combustibles. Es más, dada
la experiencia en cuanto a las obligaciones administrativas que se deben cumplir
para realizar inversiones públicas, tales como elaboración de carteles, su
publicación, su evaluación, el proceso decisorio, la adjudicación, las
apelaciones, la Contraloría, etcétera, etcétera, simplemente la
infraestructura estatal no va a estar lista para octubre, aún cuando de pronto
vayan a pretender que se dé una declaratoria de emergencia para evitar la
duración del proceso licitatorio normal. Asimismo,
las estaciones de gasolina van a tener que transformar sus tanques, porque es
conocido que el etanol remueve partículas en los ya existentes, las cuales
terminarán por atascar ciertas partes de los motores.
Alguien ha señalado que, antes de usar el gasohol por primera, se lave
el motor del vehículo, lo cual, por supuesto, Usted tendrá que costear. Este
asunto no se queda aquí, pues de algún lado tendrá que salir el etanol o el
bio-combustible, que requerirá de recursos sustanciales dedicados a su producción,
específicamente sembradíos de materias primas.
No sólo hay dudas muy serias acerca de la disponibilidad de tierras para
llevar a cabo esa nueva producción, sino que incluso podría significar la
sustitución de áreas actualmente dedicadas a la producción de alimentos. También ya surgen dudas sobre cuál será el verdadero costo
de tal producción agrícola, pues algún funcionario público ya ha sugerido la
medida estatista de otorgar subsidios –vía intereses- a esa producción, con
lo cual se ocultaría la realidad del valor de los recursos empleados. Otorgar
este tipo de subsidios me huele a patraña. El costarricense sabe que, de una
forma y otra, esos subsidios siempre los terminan pagando los consumidores.
Todos los pagamos para el beneficio de algunos pocos: ese jueguito aquí
y en todo lado ya es muy viejo. No
me atrevo a incursionar en la incidencia que este proyecto de RECOPE para que
usemos forzadamente sus bio-combustibles, puede tener en la conservación del
medio-ambiente y de la bio-diversidad del país. Es muy poco lo que conozco de
estos temas, pero he conversado con algunas personas conocedoras de estos
asuntos y me han señalado que el impacto podría ser sumamente negativo, sobre
todo un país en el cual las posibilidades de ampliar las áreas sembradas son
sumamente limitadas. Históricamente
ANFE ha defendido el derecho humano esencial de poder elegir libremente.
Por ello nos oponemos a la práctica monopolística que intenta RECOPE.
Asimismo, ANFE se ha opuesto a los subsidios e impuestos diferenciales
introducidos por los gobiernos que alteran las señales que deben primar en un
mercado libre. Por esta razón
hacemos la advertencia de que la política de precios –al menos lo que se ha
podido conocer de algo tan oculto- en torno a los nuevos y viejos combustibles
bien podría alterar sustancialmente sus rentabilidades relativas y distorsionar
sus costos relativos. Finalmente,
ANFE siempre ha creído en la libertad empresarial, de manera que las personas
puedan actuar en beneficio propio, que, en un régimen competitivo, termina por
beneficiar a los consumidores. Si
en la nueva actividad productiva de sustitutos de combustibles fósiles, los
individuos y las empresas privadas desean incursionar a su propio riesgo, sin
que haya alteraciones ni limitaciones inducidas por la acción estatal, ANFE les
da la bienvenida. Lo que no se vale
es usar al estado para su propio beneficio y en contra de los consumidores, como
parece ser el caso con los nuevos combustibles que RECOPE pretende comercializar
forzadamente. ANFE, por supuesto, estará vigilante en proteger al ciudadano de
cualquier abuso que contra él pretenda llevar a cabo el Estado por medio de
alguna de sus dependencias. Carlos
Federico Smith Queda
debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.
Respuesta a "La crisis alimentaria es una buena oportunidad para reformar la agricultura global" Paul Collier
Respuesta
a “La crisis alimentaria es una buena oportunidad para reformar la agricultura
global” Debate en Economists’ Forum del Financial Times, viernes 9 de mayo
del 2008, por Paul Collier, Profesor de Economía en la Universidad de Oxford y
Director del Centro para el Estudio de las Economías Africanas. El
fuerte incremento en el precio mundial de los alimentos básicos es
una inconveniencia para los consumidores del mundo rico, pero para los
consumidores de los países más pobres, es una catástrofe. A pesar de la
preeminencia de una agricultura de campesinos, la mayoría de los países
africanos son importadores netos de alimentos y los gastos por alimentación
significan más de la mitad del presupuesto de los hogares de bajos ingresos.
Este es el resultado de décadas de estancamiento de la agricultura combinado
con poblaciones crecientes. Aunque muchos de los compradores netos viven en
zonas rurales, evidentemente el problema es mucho más intenso en los tugurios
urbanos. Estos tugurios son políticamente explosivos y de hecho los precios
crecientes ya han provocado tumultos. En
efecto, siembran las semillas para políticas populistas desagradables y
destructivas. ¿Por
qué se han disparado los precios de los alimentos? Paradójicamente, este
estrujamiento para los más pobres ha surgido como resultado del éxito de la
globalización en reducir la pobreza mundial.
Al desarrollarse China, ayudada por sus masivas exportaciones hacia
nuestros mercados, millones de hogares chinos han empezado a comer mejor. Mejor
no tan sólo significa simplemente que dispongan de más alimentos, sino de más
carne, el nuevo lujo. Pero para producir un kilo de carne se requiere de seis
kilos de granos. El ganado criado
para producir carne en Asia ahora se está comiendo los granos que anteriormente
eran consumidos por los africanos pobres. De
manera que, ¿cuál es el remedio? La
mejor solución para el problema a menudo no está cercanamente asociada con su
causa (una proposición que puede ser reconocida en el debate acerca del cambio
climático). La larga marcha hacia la prosperidad de China es algo para
celebrar. El remedio para los precios altos de los alimentos está en
incrementar su oferta, algo que es enteramente factible.
La forma más realista de aumentar la oferta global está en replicar el
modelo brasileño de agro-companías grandes tecnológicamente sofisticadas que
producen para el mercado mundial. Para
señalar un ejemplo notorio, el tiempo requerido entre recoger una cosecha y
plantar la siguiente, en efecto, el tiempo que la tierra pasa ociosa, se ha
reducido a asombrosos treinta minutos. Existen aún muchas áreas del mundo que
poseen buenas tierras y que podrían ser usadas más productivamente si fueran
apropiadamente administradas por empresas grandes. Por ejemplo, un 90% de la
tierra de Mozambique, un área enorme, actualmente está ocioso. Desgraciadamente,
la agricultura comercial en gran escala no es algo romántico.
Alabamos el estilo de producción del campesino: sostenible en el medio
ambiente y humano en su escala. En lo que tiene que ver con la manufactura y los
servicios ya hace muchos años que despegamos de esa fantasía, pero en la
agricultura continúa contaminando nuestras políticas. En Europa y Japón se
han dedicado enormes recursos públicos para apuntalar las granjas pequeñas.
Lo mejor que se puede decir de estas políticas es que podemos pagar por
ellas. En Africa, que no puede
pagarlas, las agencias de desarrollo han orientado todos sus esfuerzos de
desarrollo agrícola hacia una producción al estilo campesino.
Como resultado, Africa actualmente tiene una agricultura comercial menor
que la que tenía hace cincuenta años. Desafortunadamente,
la agricultura campesina generalmente no está bien ajustada para la innovación
y la inversión: el resultado ha sido que la agricultura africana se ha quedado
muy pero muy rezagada en comparación con la frontera creciente de productividad
del modelo comercial globalizado. De hecho, en la fase
actual de precios crecientes, la FAO está preocupada porque muy
posiblemente los agricultores africanos van a reducir su producción porque no
pueden financiar el costo creciente de los insumos fertilizantes.
Aunque puede haber soluciones parciales a este problema por medio de
subsidios y esquemas de crédito, la gran agricultura comercial simplemente no
enfrenta este problema: si los precios de los productos aumentan más que los
precios de los insumos, la producción se incrementará porque sus líneas de crédito
ya están bien establecidas. Nuestro
romanticismo agrícola desde hace mucho tiempo se ha visto incrementado por un
romanticismo ambiental recientemente hallado.
En los Estados Unidos los temores de un cambio climático han sido
manipulados por intereses solapados para lograr subsidios grotescamente
ineficientes para la producción de bio-combustibles.
Cerca de un tercio de la producción estadounidense de granos ha sido
desviada rápidamente hacia la producción de energía.
Este cambio demuestra tanto la capacidad de respuesta grandiosa del
mercado a las señales de los precios, así como también del poder vergonzoso
de los grupos de presión que buscan lograr subsidios.
Dada la profundidad del antiamericanismo que hay en Europa, es, por
supuesto, una moda criticar la torpeza de los Estados Unidos con los
bio-combustibles. Pero Europa tiene
sus tonterías equivalentes. En
primer lugar, la Comisión Europea está ahora imitando la política
estadounidense acerca de bio-combustibles. Por el momento el programa es tan
pequeño como para ser considerado como poco importante, pero necesitamos
echarlo para atrás antes de que cause un daño real.
En cierto sentido hemos aprendido lo suficiente acerca de la agricultura
europea como para darnos cuenta de cuán importante es liquidar esta bribonada
antes de que nos veamos envuelta por ella.
Pero el verdadero equivalente europeo de la tontería estadounidense con
los bio-combustibles es la prohibición a la manipulación genética (MG).
Los temores europeos claros y profundos sobre la ciencia han sido
manipulados por el lobby agrícola en una nueva forma de proteccionismo.
La prohibición tanto de la producción como de la importación de
cosechas que han sido genéticamente modificadas obviamente que ha retardado el
crecimiento de la productividad de la agricultura europea. De nuevo, lo mejor
que podría decirse es que somos lo suficientemente ricos como para poder pagar
por tal estupidez. Pero Europa es un productor agrícola importante, de modo que
la consecuencia acumulativa de tal reducción en el crecimiento de la
productividad es que con certeza se ha reflejado en los mercados mundiales de
alimentos. Es más, y aún más cruelmente, como un efecto colateral no
previsto, aquella prohibición ha aterrado a los propios gobiernos africanos al
grado de limitarse por sí mismos en producir cosechas genéticamente
modificadas, pues eso les cerraría permanentemente las puertas para venderlas
en los mercados europeos. Ciertamente Africa no puede darse el lujo de esta
auto-limitación. Necesita toda la ayuda que le sea posible obtener a partir de
la modificación genética. Al momento Africa no sólo es golpeada por el
crecimiento en los precios de los alimentos sino que a largo plazo encarará un
deterioro climático en el contexto de una población rápidamente creciente. En
tanto las políticas necesarias en el largo plazo han sido confundidas por el
romanticismo, la respuesta global en el corto plazo ha sido puramente las de
empobrecer al vecino (beggar-thy-neighbor). Es más fácil para los habitantes
de los tugurios levantarse en manifestaciones que para los agricultores: Las
manifestaciones necesitan de calles, no de sembradíos. Y así, en los pleitos
internos entre los intereses de los consumidores pobres y los de los productores
pobres, han prevalecido los de los consumidores.
Los gobiernos de los países exportadores de granos han movido los
precios a favor de sus consumidores y en contra de sus agricultores mediante
prohibiciones a las exportaciones. Estas respuestas fragmentan y politizan aún
más a un mercado global de alimentos ya en confusión. Incrementan los
riesgos de invertir en actividades de producción de alimentos en escala
comercial y elevan aún más los precios en los países importadores de bienes
agrícolas. Desafortunadamente, el
comercio agrícola ha sido la principal actividad económica que ha resistido
estar sujeta a las reglas globales. Necesitamos
una globalización más fuerte y más justa, no menos de ella. Este artículo nos fue remitido por nuestros asociados Andrés Rodríguez C. y Miguel Angel Rodríguez E. y la traducción al español fue realizada por Jorge Corrales Quesada
¿TIENE
SENTIDO LA POLÍTICA CAMBIARIA?
Luis E. Loría* Cuando existen asimetrías
de información no opera el conocido supuesto de libro de texto de economía de
información perfecta. Esto implica que la información no se encuentra
disponible para todos los actores libre de costo, causando la señalada
ineficiencia. Es un hecho que las recomendaciones de política cambiaria se dan en
función del conjunto de
supuestos que el encargado de políticas adopte (mercado eficiente versus
mercado ineficiente). Al respecto, hace más de medio siglo que Friedrich A.
Hayek aclaró que el sistema de análisis de equilibrio que se encuentra en uso
debe ser aplicado con cautela, porque puede inducir a error a las
personas, llevándolas a creer equivocadamente que la situación que describe tiene relevancia
directa para la solución de problemas prácticos. (The
Use of Knowledge in Society, American Economic Review, 1945) Nuestro mercado cambiario es
ineficiente. Esta realidad, reconocida por las máximas autoridades del Banco
Central de Costa Rica (BCCR), se refleja en: i) un mercado pequeño, ii) no
existen buenos sustitutos, iii) existen grandes jugadores cuya intervención es
capaz de mover el mercado, iv) se dan asimetrías de información entre los
jugadores, y v) las decisiones de los agentes
menos informados no son congruentes con los cambios en las condiciones del
mercado. Las variaciones abruptas en el tipo de cambio durante las primeras dos
semanas del mes de mayo confirman esa ineficiencia, porque los movimientos no
reflejaron un cambio ordenado en las expectativas racionales de los actores económicos.
Todo lo contrario, reflejaron la incertidumbre que reina en el mercado. El Presidente del BCCR reconoció en una entrevista reciente, bajo el título de No ocultamos información (La Nación, 15/05/08), que existe la posibilidad de que se filtre información que beneficie a unos pocos y de que se produzcan ataques especulativos. Al respecto, Kenneth J. Arrow nos recuerda que: "Cuando hay incertidumbre, usualmente existe la posibilidad de reducirla a través de la adquisición de información. De hecho, la información es simplemente la medida negativa de la incertidumbre…" (Information and Economic Behavior, 1973.) En consecuencia, resulta difícil comprender por qué el BCCR mantiene información relevante en secreto y defiende a ultranza un sistema de bandas que ya demostró ser ineficiente. En estas circunstancias conviene preguntarnos si tiene sentido la política cambiaria del Central.
*El
Dr. Loría es Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la
Universidad de Costa Rica
MERCADO
CAMBIARIO INEFICIENTE Luis
E. Loría* En
Costa Rica, aumentó significativamente el nivel de incertidumbre relacionado
con el mercado cambiario. Es importante distinguir entre incertidumbre, el tema
que ahora interesa, y simple riesgo.
En 1921, Frank H. Knight, Profesor de Economía de Chicago, explicó que el
“riesgo” es cuantificable mientras que la “incertidumbre” simplemente no
se puede cuantificar (Risk, Uncertainty and Profit). En ese sentido, la
creciente incertidumbre acerca del valor futuro del colón con respecto al dólar
dificulta la toma de decisiones sobre la moneda en que conviene ahorrar, pedir
un préstamo, fijar los precios para bienes y servicios, negociar un contrato,
elaborar presupuestos y evaluar alternativas de inversión. En
momentos de gran incertidumbre aparecen oportunidades para quienes cuentan con
capacidad para ver más allá de la tormenta. En nuestro caso, la incertidumbre
es aplaudida por el Fondo Monetario Internacional, el BCCR y, muy especialmente,
por quienes participan activamente y ganan con la especulación. En las
circunstancias actuales, la ventaja mística y entendimiento superior que
proyectan estos grupos, al supuestamente consultar sus bolas de cristal, se
deriva de una realidad mundana: el acceso a información privilegiada—conocer
un dato importante antes de todos los demás actores en el mercado. Mercado
ineficiente. El mercado cambiario costarricense se ajusta a la definición de un
mercado ineficiente de Andrei Shleifer, Profesor de Economía de Harvard:
“…, desviaciones sistemáticas y significativas con respecto a la eficiencia
se espera que persistan por largos periodos de tiempo.” (Inefficient
Markets, Oxford University Press, 2000) En declaraciones recientes, el
Gerente del BCCR manifestó que: “el Banco revelará después el monto con el
cual intervino, ya que, si esa suma se publica el mismo día, se podría
“propiciar la participación de otros agentes que, al conocer los montos o la
regla de intervención, de alguna manera terminan encontrando oportunidades de
negocio”.” En otras palabras, reconoce que cuentan con información
privilegiada y que es factible utilizar esa información para intervenir en el
mercado y realizar ganancias extraordinarias. En la práctica, la información
supuestamente secreta del BCCR se filtra a través de contactos formales e
informales hacia los “grandes jugadores” en el mercado. Estos incluyen,
entre otros, bancos de inversión, analistas financieros, asesores de inversión
y grandes inversionistas individuales, tanto nacionales como internacionales.
Las ganancias que realizan sistemáticamente esos grupos son en todos los casos
equivalentes a las pérdidas en las que incurren las partes menos
informadas—todos los ciudadanos no privilegiados. Para
acabar con esa incertidumbre y clausurar el ineficiente mercado cambiario, sería
necesario permitir la libre competencia entre monedas, eliminando la condición
del colón como moneda de curso legal forzoso, y
prohibir la intervención del BCCR en el mercado cambiario. *investigador Asociado del
Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica.
lloria@strategic-la.com
POOR
RICHARD DIJO
Andrés I. Pozuelo A.
Poor
Richard era el personaje ficticio que escribía en los antiguos almanaques
producidos por el polifacético padre de la nación norteamericana, el
empresario, filósofo, político, científico, periodista, editor y liberal
Benjamín Franklin, allá por el año 1758 y al que inmortalizó en su famosa
obra El camino
a la
riqueza, en la que atribuye su éxito
como empresario a cuatro factores claves: laboriosidad o trabajo, cautela o
cuidado, frugalidad o ahorro y conocimiento. Es evidente, tanto en su obra
escrita como en su propia línea vital que, para el Sr. Franklin, el tiempo era
algo tan preciado que quien lo desperdiciaba o confabulaba para hacer
perder el tiempo a otros, se merecía una vida en la miseria.
LAS
IDEAS LIBERALES DE BEN Andrés
I. Pozuelo A. Poor
Richard dijo una vez: “El camino a la riqueza depende de dos palabras: trabajo
y ahorro”. Para un hombre como Benjamín Franklin, la relación entre trabajo
y riqueza constituía algo más que una ecuación políticamente correcta, por
lo que repetía este aserto a la hora de justificar el éxito en los negocios
ante gente menos afortunada. Ben, como le llamaban sus amigos cercanos,
detestaba el uso de trucos legales y de engaños para hacer dinero fácil sin
brindar un servicio satisfactorio. “Trucos y traición son práctica de
idiotas, que no cuentan con el talento suficiente para ser honestos” decía
Poor Richard a quien quisiera oírlo. Además
de empresario, hombre de estado y científico, Franklin fue un reconocido
inventor. Muchos nos beneficiamos en el presente de cosas tan útiles como los
lentes bifocales, el pararrayos, el difusor de calor y otros, sin saber que
fueron ideados por este hombre polifacético. Pero lo que más inspira de su
ingenio y “empresarismo” es que siempre se negó a patentar sus invenciones,
argumentando que las ideas eran como los aromas, es decir, llegan a la nariz sin
saber realmente de dónde provienen. En pocas palabras, consideraba que el hecho
de patentar algo implicaba un acto de arrogancia y de avaricia. “Todos los días
nos beneficiamos de los inventos de personas que, a través de la historia,
sirven de base para nuevos inventos. Por eso nos honramos a nosotros mismos al
devolver el favor, pasando nuestros inventos al dominio público para que sean
reproducidos por manos talentosas y sirvan a su vez para generar otras
invenciones”, escribió en una ocasión el inventor Franklin. El
tema de la propiedad intelectual, sobre todo cuando hablamos de patentes y
derechos de autor, es hoy por hoy uno de los temas que divide a los liberales
contemporáneos. Si Franklin estuviera vivo, seguramente se revolcaría en su
cama viendo cómo las leyes de propiedad intelectual han convertido las ideas y
la inventiva en instrumentos especulativos que premian más al astuto legal que
a la comunidad y que muchas veces contrarían los mismos intereses de los
inventores. A Henry Ford se le impidió en sus inicios, por ejemplo, desarrollar
sus automóviles porque ALAM, que no estaba interesado en la producción de
automotores, retenía las patentes básicas sobre los coches de gasolina. Por
otra parte, los costos inherentes a la propiedad intelectual en materia de
registros, trámites, asesoría, tribunales y abogados hacen que la propiedad
intelectual se convierta en un verdadero monopolio dominado por los grandes
agentes económicos y legales. El
argumento común de que la creatividad y la innovación se detendrían si no
existieran las leyes de propiedad intelectual es de verdad infundado, tal y como
lo han demostrado muchos inventores como Benjamín Franklin a través de la
historia. El ser humano, por naturaleza, es un animal en continua búsqueda de
respuestas y de soluciones prácticas a los problemas cotidianos; y reducirlo a
un nivel intelectual inferior, proclive a las tentaciones de la avaricia y la
manipulación legal, es menospreciar la misma esencia de nuestra propia evolución. Como
bien dijo Poor Richard un día y para siempre: “no hay ganancias sin dolor”.
EL
ZAPATO DE LA ONU
Andrés I. Pozuelo A.
Es
obvio que, si juzgamos a la ONU por la ambivalencia que históricamente ha
mostrado en temas agrícolas a través de la FAO, el panorama no resulta
alentador. Un día se habla de la necesidad de que los gobiernos incentiven la
agricultura sobre la base de monocultivos para producción de agro-combustibles
y, otro día, se aboga por un cambio en los métodos de cultivo para evitar la
erosión masiva y el desplazamiento de los trabajadores del campo a las
ciudades. Los
gritos destemplados de quienes cultivan el pánico ya se escuchan por todos
lados y los políticos ignorantes y mercantiloides afinan sus plumas
proteccionistas, aumentando su retórica alrededor del estúpido concepto de
soberanía alimentaría montada a lomo de subsidios empobrecedores. Todo esto en
un momento crucial de la historia cuando la luz que se ve al final del túnel es
la luz radiante del conocimiento y de la libertad económica, sin intromisiones
innecesarias de los gobiernos clientelistas tradicionales. Lo peor que podemos
hacer, en el momento actual, es apagar una vez más esta luz y desviarnos por el
oscuro e incierto camino del proteccionismo. “En
el caos actual, no sorprende que los inversores no estén apostando a la
producción de alimentos: a los agricultores europeos se les paga para que
mantengan sus tierras sin cultivar gracias a un esquema denominado la Política
Agraria Común; a los agricultores argentinos se les está exigiendo que
entreguen el 75 por ciento de sus ganancias mediante diversos impuestos; los
agricultores estadounidenses están más interesados en alimentar a las
camionetas que a la gente debido a que el Congreso estadounidense ha ordenado
quintuplicar el uso de bio-combustibles; por último, los agricultores africanos
no están experimentando con cultivos genéticamente modificados porque están
prohibidos en muchos de los países a los que podrían exportarse. Ante
tal escenario anti-productivo en el orden mundial, es necesario volver a confiar
en las fuerzas del mercado y en la activación general de los sistemas de
diseminación del conocimiento disponible, con el objeto de transferirlo de
inmediato y sin distorsiones a todos los interesados en participar en este nuevo
gran mercado alimentario.
EN
GUARDIA (29 de Abril del 2008) Jorge
Guardia Quirós Los
liberales del mundo están dando una batalla por racionalizar el precio de los
alimentos, defender la libertad y libre mercado, y velar por los consumidores.
Pero son atacados simultáneamente por la izquierda y la derecha. Yo soy
liberal. Aquí,
la izquierda exige no confiar más en el mercado; según ella, los altos precios
solo responden a la especulación. Y en su habitual hipocresía guardan silencio
sobre el efecto devastador de la demanda de granos básicos para producir
etanol, estimado en un 30% por el FMI. En eso, van de la mano de sus primos
hermanos, los ambientalistas. Juntos abogan por más intervención estatal. Y
juntos maldicen al mercado (y al Fondo) por su racionalidad. Yo trabajé en el
FMI. La
derecha también aboga furiosamente por más intervención. Pero en vez del
pueblo, como la izquierda climatizada, rescatan la presión del productor
americano: que el Estado intervenga – ¡yes, yes, yes! – para
asegurar nuestro alimento. En sus desvaríos, dicen que la seguridad alimentaria
exige no desmantelar la producción agrícola ante la seducción de mejores
precios de frontera en tiempos de vacas gordas, porque eran, y son (como toda
seducción) pasajeros. Y en su habitual hipocresía ignoran el costo histórico
de la protección, para los pobres. Yo sigo siendo liberal, en las gordas y en
las flacas. Me
gustó la defensa de la libertad en The Economist anterior y la cascada
de reflexiones en el Financial Times este fin de semana. Abogan por
eliminar subsidios y distorsiones mundiales para dar respuesta a la hambruna. El
director de la CNUCED, Supachi Panichpakdi, pidió concretar la Ronda de Doha
para abortar barreras agrícolas, sobre todo en países ricos. Gordon Brown en
Inglaterra cuestionó los bio-combustibles, y hasta el grupo ambientalista Friends
of the Earth pidió suspenderlos. Bravo por ese ambientalismo renovado. En
nuestro medio, Telmo Vargas y Luis Mesalles dieron la cara. Yo hago mías sus
palabras y agrego mi propia visión: la demanda mundial de alimentos cambió.
China e India, con mayores ingresos, ahora comen más. Y con derecho. Eso
mantendrá altos los precios. Nuestros productores podrán aprovecharlos si
mejoran su productividad, sin subsidios ni aranceles a la competencia. Pero los
precios también han subido por la demanda mundial para producir
bio-combustibles. Y, como las tierras productivas son escasas, seguir por esa vía
hará la vida insoportable para los pobres. Conclusión: tratar corregir las
“externalidades” del petróleo con una distorsión mayor podría -quizás-
morigerar el clima. Pero terminaría congelando el paladar de los pobres.
Literalmente.
NINGÚN
RÉGIMEN CAMBIARIO ES LA PANACEA
Luis Mesalles La
inflación es el impuesto más injusto que existe. Las alzas afectan en mayor
medida a los más pobres porque son los que menos posibilidades tienen de evitar
sus efectos negativos. Esto se da porque las familias más pobres dedican una
mayor proporción de sus ingresos al consumo. Pero, además, si logran ahorrar
algo, los pobres tampoco tienen muchas opciones de inversión, por lo que altos
niveles de inflación terminan comiéndose el valor real de los pocos cincos que
tengan en el chanchito. El Banco Central, como máximo responsable en el país
de lo que suceda con la inflación, ha venido teniendo problemas para bajarla a
niveles más aceptables. Si tomamos el promedio de los últimos 3 años (11,4%),
Costa Rica tiene la tercera inflación más alta entre los 19 países de
Latinoamérica. Don
Francisco de Paula, durante una conferencia en la UCCAEP esta semana, nos mostró
un gráfico en el que Costa Rica aparece como el país de la región con la
quinta inflación más baja, durante los primeros 4 meses de este año. Este gráfico
lo utilizó, no para decir que el país había mejorado, sino para demostrar que
la subida en los precios de los energéticos y de los alimentos está afectando
a todos los países latinoamericanos. Eso sí, nos dice don Francisco, los países
que han adoptado un régimen de “metas de inflación” (como Chile, México,
Perú y Brasil) son los que mejor van controlando la inflación, mientras que
hay países “dolarizados” que han tenido problemas con la inflación (como
Panamá). Claro, lo que no mencionó fue que Colombia, otro país con el régimen
de “metas”, también tiene problemas. En
este tema de cómo controlar la inflación, ningún régimen es la panacea. Las
“metas”, con un tipo de cambio flotante, es un esquema que está de moda, y
es una estrategia válida. La “dolarización” ha funcionado muy bien durante
muchos años en varios países (Panamá, Ecuador y El Salvador, están entre los
6 países con inflación más baja en los últimos 3 años). En Costa Rica, las
“minidevaluaciones” sirvieron por mucho tiempo para dar estabilidad (ahora
extrañada por muchos), hasta que, al final, se agotó su funcionalidad para
bajar la inflación a menos del 10 %. Claro,
la escogencia de régimen monetario y cambiario es solo una parte de la ecuación.
Una parte muy importante, pero no la única. La política económica general
debe acompañar lo que sea que haga el Banco Central. Así vemos que países
como Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador (miembros del ALBA) son los que más
problemas han tenido controlando precios en los primeros meses del 2008. En el
promedio de los últimos 3 años, Nicaragua y Venezuela ocupan los últimos 2
lugares. ¡Qué irónico! Los gobernantes que más alardean de preocuparse por
los más pobres, son los que más los perjudican.
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