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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Febrero del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Programa de actividades para el 2008 Columna Libre - Igualdad y desigualdad MENSAJE DE LA
PRESIDENCIA DE ANFE Gran satisfacción produjo en ANFE la nutrida
asistencia de amigos que concurrió al foro “Dolarización Ya”, realizado a
fines del mes de enero. Aproximadamente 30 personas nos acompañaron al foro
coordinado por el Dr. Juan Muñoz y quien esto suscribe. Lo más interesante fue
la apertura con que la audiencia recibió la propuesta de avanzar hacia una
dolarización de nuestra economía, lo que nos motiva para pensar en que se
vislumbra un buen futuro para dicha idea. Como
las ideas tienen consecuencias, debemos insistir en ella a fin de que Costa Rica
disponga de un régimen monetario más adecuado para lograr un control de
nuestro recurrente problema inflacionario. Por ello nos complace incluir en este
boletín un artículo del Dr. Luis Loría, que lleva por título “Dolarizar la
economía es nuestra mejor opción”. El Dr. Loría nos acompañó en el foro que se comenta y en
ANFE esperamos que esa actividad le haya brindado algún grado de motivación
para escribir tan excelente comentario, que con gusto compartimos con los
lectores del Boletín. Asimismo, el pasado martes 26 de febrero se
realizó el foro “Perspectivas de la economía costarricense en el 2008”, el
cual fue coordinado por el compañero director Juan Muñoz Giró junto con este
servidor. Ante una nutrida
asistencia de alrededor de 25 participantes, el intercambio de opiniones fue muy
amplio en especial sobre el tema del comportamiento del Banco Central y su
régimen cambiario. Este incidirá en una fuerte inflación en este año, con
elevadas tasas reales de interés negativas que afectará la formación
doméstica de ahorros y estimulará la formación de peligrosas burbujas en el
sector consumo. Para el próximo martes 25 de marzo en
nuestras instalaciones, de 6 a siete y media de la noche, se espera realizar el
tercer foro de este año con el tema “La propiedad privada de los cilindros de
gas”, con la participación del abogado Dr. Rubén Hernández Valle, autor de
la publicación “La propiedad del envase de gas licuado de petróleo (GPL)
cilindros portátiles de uso domiciliar y comercial”. Asimismo este servidor
coparticipará en la dirección de este foro. No hay duda que es un tema de suma
importancia pública actual y que tiene importantes efectos en torno a los
derechos de propiedad y la inversión privada, tanto doméstica como externa. Si
está interesado, favor confirmar su asistencia a nuestros teléfonos 253-4460,
224-7350 y 376-1947. Este mes ANFE dio el primer curso del año
sobre El Liberalismo, para exponer el desarrollo del pensamiento liberal desde
sus orígenes en la antigüedad, pasando por los aportes de pensadores como
Locke, Hume y Smith, entre otros, hasta algunas de sus versiones más modernas,
como la de Hayek, sin dejar de analizar al peyorativo “neo-liberalismo” con
que algunos han pretendido encasillar a nuestro ideario. En él se exponen
diversas versiones de liberalismo, que incluyen al denominado liberalismo
clásico, la economía social de mercado u ordo-liberalismo, así como el
conservadurismo, así como las dos versiones o vertientes de liberalismo, que en
mucho contribuyeron a la confusión actual en torno al buen uso del término
Liberalismo. Al seminario asisten
más de 20 personas y se espera que este año –posiblemente en junio y en
setiembre- ANFE realice dos cursos adicionales similares. En esta edición incluimos una colaboración
de don Mario Brenes quien resalta el impacto del surgimiento de “viajes de
salud” de costarricenses patrocinados por el gobierno de Venezuela. No sólo
tal aventura reviste un carácter propagandístico sino que obliga a reflexionar
en torno a la capacidad de nuestro sistema de seguridad social de dar un
tratamiento adecuado a esos costarricenses, quienes no deberían de tener que
acudir a “ayuda” médica al exterior, pues posiblemente se trata de
cotizantes de la Caja de Seguro Social que quienes se les debería de garantizar
sus bien pagados derechos. Don Carlos Federico Smith continúa con sus
contribuciones semanales en la columna de ANFE en el Diario La Extra. En enero
publicó tres artículos titulados “Más y Más Comercio Internacional”, “A
Mejorar la Seguridad Ciudadana” y “Costa Rica ante la Recesión”, los
cuales esperamos que hayan tenido oportunidad de leerlos. Jorge Corrales Quesada Presidente de ANFE
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES “Deshagámonos
del nacionalismo, que nos ha ensangrentado y divido, y en cuyo nombre hemos
desperdiciado enormes recursos para armarnos unos contra otros.
Estos recursos habrían sido mucho mejor gastados luchando contra los
verdaderos enemigos de cualquier nación, que no son sus vecinos sino más bien
el hambre, la ignorancia y el retraso. Es
esencial que no recaigamos en los tipos de métodos que los malos gobiernos usan
para amordazar a sus críticos. No dejemos que haya más intimidación acerca de
supuestas “amenazas de ejércitos enemigos” o de la supuesta necesidad para
una absoluta “unidad nacional”… Se
necesita que sea reconocido que la forma más rápida de salir de la pobreza es
una decisión clara y absoluta por el mercado, la empresa privada y la
iniciativa individual. Como primer paso necesario, debemos rechazar al
estatismo, al colectivismo y a la demagogia populista.
Para evitar una confusión seria debemos insistir en la severa
distinción que separa al capitalismo genuino –que, por claridad, podemos
llamarlo liberal y que nunca lo hemos tenido- de aquellas formas adulteradas de
capitalismo rentista o mercantilista que siempre ha estado presente hasta ahora
en América Latina.” Mario
Vargas Llosa, The Culture of Liberty” en Journal of Democracy, Otoño de 1991,
p. p. 29 y 30. “El
concepto central del liberalismo es que, bajo la aplicación de reglas
universales de justa conducta, protegiendo un dominio privado reconocible de los
individuos, se formará por sí mismo un orden espontáneo de las actividades
humanas de mucha mayor complejidad que el que podría ser producido mediante el
arreglo deliberado y que, en consecuencia, las actividades coercitivas del
gobierno serían limitadas a la puesta en práctica de aquellas reglas,
cualesquiera sean otros servicios que el gobierno al mismo tiempo pueda estar
rindiendo al administrar aquellos recursos particulares que para tales fines
hayan sido puestos a su disposición.” Friedrich
A. Hayek, “Principles of a Liberal Social Order” en Il Politico, Diciembre
de 1966 y reimpreso en Chiaki Nishiyama y Kurt R. Leube, The Essence of Hayek
(Stanford, California: The Hoover Institution, 1984), p. 365-6. “El
fundamento del liberalismo no es una idea abstracta de libertad individual, sino
la constatación de que la libertad es lo que permite a seres humanos
naturalmente diversos disfrutar de los mismos derechos, ser todos iguales ante
la ley a condición de que todos tengan la posibilidad de elegir libremente lo
que consideran conveniente para alcanzar sus fines individuales… la verdadera
distinción no es entre conservadores y progresistas, ‘derecha’ e ‘izquierda’,
sino entre estatalistas y no-estatalistas. En otras palabras, entre quienes
piensan que un orden político puede y debe ser proyectado y dirigido hacia la
consecución de determinados fines, y quienes entienden por el contrario que un
orden político tiene como fin simplemente el de garantizar a todos las
posibilidades de intercambiar, en condiciones de libertad, informaciones, bienes
y tiempo, es decir, lo que entienden que necesitan para mejorar –con los
instrumentos de sus conocimientos limitados y falibles- la propia condición sin
cargar a los demás las consecuencias que ellos no han querido.” Raimondo
Cubeddu, Atlas del Liberalismo (Madrid: Unión Editorial, 1999), p. p. 162 y
164.
COLUMNA LIBRE INTERVENCION
CAMBIARIA Y BUSQUEDA DE RENTAS Es
necesario definir el concepto de “búsqueda de rentas”.
Por él se entiende la presión política que diversos grupos de interés
ejercen para que el gobierno actúe de manera tal que les transfiera riqueza;
esto es, se promueve la emisión de leyes o la actuación administrativa que
beneficie a esos grupos a expensas del resto de los miembros de la colectividad.
Daré dos ejemplos de ello: la presión ejercida ante la Asamblea Legislativa
para crear un órgano que regulara la producción local de arroz, pero ante todo
su importación, lo que derivó en mayores precios a los productores domésticos
a costas de los consumidores (la llamada Oficina del Arroz) y, en segundo lugar,
la presión que actualmente se ejerce para que consumidores y, en concreto, los
usuarios de transporte sean obligados a usar gasolina con alcohol (etanol) y
bio-diesel en vez de la alternativa actual de gasolina y diesel. El costo de los primeros productos es superior al de los
segundos y, al obligar su consumo, la sociedad como un todo paga un costo mayor
que principalmente beneficia a productores domésticos de alcohol y bio-
combustibles. Históricamente
el área del comercio internacional ha sido propicia para la búsqueda de rentas
por grupos con un interés específico en común.
En general, el proteccionismo comercial ha sido ampliamente analizado
como ejemplo de dicha búsqueda de rentas y, en concreto, al buscarse una
subvaluación del tipo de cambio; esto es, dar a la moneda doméstica un valor
inferior al del mercado con respecto a alguna moneda internacional de
referencia; por ejemplo, el dólar. Así, al consumidor se le hace
artificialmente más caro lo que importa, con lo cual se le “abarata”
relativamente el consumo del bien que es producido en el país. El
epítome de un campo prolijo en la búsqueda de rentas es la vigencia
gubernamental de tipos de cambio duales, en donde para algunos bienes rige un
tipo de cambio inferior comparado con el que se determina para otro tipo de
bienes. A los primeros bienes se les suele llamar “necesarios” y a
los segundos “de lujo” o “innecesarios”.
Así sucedió en ciertos momentos de la historia costarricense y les
apuesto, pues al momento no lo sé, que en Venezuela hay tipos de cambio
diferenciados para distintos tipos de bienes.
No debería extrañar, entonces, que allá –como la hubo aquí- haya
presión de todo tipo para formar parte de las listas oficiales que permiten
obtener divisas al tipo de cambio preferencial, pues el resto de las
importaciones tiene que pagar un tipo de cambio superior. El negocio con este
diferencial es, así, diáfano y sustancioso Hay
que prestar seria atención a lo que actualmente sucede en Costa Rica con el
tipo de cambio oficial del colón con respecto al dólar en el marco de las
llamadas bandas cambiarias, porque las políticas hoy seguidas por el Banco
Central pueden constituir un claro incentivo para que algunos presionen porque
el tipo de cambio no se ajuste a las circunstancias que, al momento, determina
el mercado y que muy posiblemente señalen la tendencia hacia una revaloración
del colón. La política a la fecha proseguida por el Banco Central, mediante la
cual mantiene artificialmente subvaluado el colón comparado con el valor
definido por ese mercado, se traduce en que, para algunos, se genere una mayor
riqueza, mientras que, para otros, esa medida se refleja en un empobrecimiento.
Es decir, la política del Banco Central provoca que haya perdedores y que haya
ganadores Como
el lector sabe, en la actualidad el régimen cambiario del Banco Central se
caracteriza por una banda dentro de la cual se supone que debería oscilar el
tipo de cambio de mercado del colón con respecto al dólar.
El límite superior de la banda aumenta todos los días en seis
céntimos, en tanto que el límite
inferior disminuye en seis céntimos diariamente.
Sin embargo, el Banco Central interviene diariamente adquiriendo dólares
en el mercado para que el tipo de cambio no se vaya por debajo del límite
inferior definido por dicha banda. En
las circunstancias actuales el Banco no vende dólares al mercado porque la
banda superior es irrelevante; no debe intervenir para que el tipo de cambio del
colón con respecto al dólar se devalúe dentro del límite de la banda
superior. En otras palabras, al
contrario, más bien a la fecha actúa –y fuerte, muy fuertemente- para que el
colón no se revalúe con respecto al dólar.
¿Por
qué el tipo de cambio en el mercado indica ser menor al del límite inferior
que arbitrariamente ha fijado el Banco Central? Porque hay muchos dólares en la
economía. Porque al tipo de cambio
actual su oferta supera a su demanda. Tan
grande ha sido la entrada de dólares al país que, a la primera semana de
febrero de este año, las reservas internacionales netas en manos del Banco
Central llegaron a un récord de más de $4.500 millones. Ese ingreso de
dólares se debe a múltiples razones: a una exportación muy elevada comparada
con las importaciones de mercancías; a una entrada muy fuerte de ingresos por
servicios en el país, principalmente turismo; a una inversión extranjera
directa muy grande en el país y, también, por el ingreso de capitales “especulativos”,
que supuestamente ingresan al país para obtener réditos mayores que en los
mercados internacionales, y posiblemente porque, con el paso del tiempo, el
Banco Central tendrá que tirar por la borda su actual banda cambiaria, ante su
incapacidad de limitar el relativamente elevado volumen de dólares que ingresa
al país. De darse ello tendrían
una ganancia, al poder readquirir los dólares que ingresaron a un costo menor
que el precio en colones que percibieron cuando los trajeron al país. Puede
ser que haya algo de esto último como para justificar una reciente medida del
Banco Central de bajar los intereses que se pagan a corto plazo por los fondos
que ingresan al país. Espera con
ello que los dólares especulativos no entren para convertirse en colones, ganar
intereses en el corto plazo y obtener también una ganancia con la caída
esperada de la banda. El Dr. Juan
Muñoz, vice-presidente de ANFE, en un artículo reciente en el periódico El
Financiero, mostró cómo, ante una posible caída en la banda cambiaria hacia
un tipo esperado de ¢450 por dólar en un plazo relativamente corto, hace
irrelevante el pago de tales tasas de interés que artificialmente redujo el
Banco Central. Aún si no se pagara
interés alguno en ese lapso, la ganancia de capital esperada con la
revaluación del colón es superior al rendimiento que pueden percibir en
mercados de capitales alternativos. El
Banco Central parece estar limitado en su capacidad de restringir la entrada de
los llamados capitales especulativos. Ello quiere decir que, a menos que haya
una muy fuerte caída de nuestros mercados de exportación, o se dé un
incremento inusitado en nuestras importaciones, o se produzca una seria
limitación a la inversión extranjera directa en el país, o que sucedan “desgracias”
similares, el tipo de cambio del colón con respecto al dólar se revaluará a
corto plazo. Un
problema muy serio derivado de la conducción de la política cambiaria por el
Banco Central en los últimos tiempos -y cuyas autoridades recientemente han
mencionado estar dispuestas a proseguir- tiene que ver con el impacto
inflacionario del incremento en los agregados monetarios en circulación a causa
de la compra de dólares para mantener el piso de la banda cambiaria. Es sabido
por las autoridades monetarias –al menos en épocas recientes después del
desliz keynesiano- que en un país la causa de la inflación es el exceso de su
dinero en circulación. Al
adquirir dólares excedentes en los bancos comerciales del país, el Banco
Central emite dinero y si no tiene una forma práctica de retirar ese exceso de
colones en circulación, se traduce en tasas de inflación elevadas como las
vistas recientemente. Para que tengan una idea del problema que tenemos entre
manos y que mostrará su feo rostro –la inflación- en los meses por venir,
tan sólo en el período que va desde la última variación de la banda
cambiaria, el 22 de noviembre del año pasado, a la primera semana de febrero de
este año, el Banco Central ha intervenido en el mercado cambiario adquiriendo
más de $920 millones. Dada la decisión tozuda del Banco de sostener la banda a
como haya lugar, es de esperar que el aliento inflacionario seguirá soplando en
nuestro país por un buen rato. Tal
como dijo una alta autoridad de ese ente, la decisión reciente de bajar los
intereses, en vez de reducir la banda cambiaria, significaba que se escogió por
una inflación más elevada en los primeros meses de este año, con la
expectativa (o ilusión) de poder disminuirla en el resto del año. Lo
más sorprendente es que el Banco Central no aprendió de su experiencia del
año pasado, cuando por muchos meses mantuvo al colón artificialmente
subvaluado, adquiriendo para defender el piso de la banda cambiaria los dólares
excedentes de los bancos comerciales, con lo cual emitió una cantidad excesiva
de dinero. Ante la inflación a que esto dio lugar por encima de sus
predicciones, al Banco Central no le quedó más alternativa –si bien algo
tardía- que reducir la banda cambiaria. Ahora, a inicios del 2008, el Banco
Central enfrenta la misma situación, pero se empecina en mantener un tipo de
cambio artificial al igual que lo hizo durante casi todo el 2007. Una vez más,
disminuirá la banda tan sólo cuando la situación ya le sea insostenible;
cuando, una vez más, la inflación sobrepase todas sus predicciones para el
año, si bien ya el daño al país estará hecho.
Este
infortunio inflacionario, aunado a la disminución de las tasas de interés, ha
incrementado la tragedia para el ahorrante costarricense, pues aumenta la
negatividad de las tasas reales de interés que agobiaron la formación de
ahorros en el año pasado. Las tasas reales de interés son el resultado de
comparar las tasas nominales –esto es, las tasas que, por ejemplo, le pagan en
un banco comercial por su ahorro por un certificado de depósito a plazo y que
se han reducido más a resultas de la decisión reciente del Banco Central- con
la tasa de inflación. Si esta
última en el 2008 resulta ser de alrededor de un 10% y si las tasas nominales
son de cerca de 4.5%, la tasa real es negativa, de alrededor de un -5.5%. Aún
si Usted cree en la estimación que recientemente formuló Banco Central de una
tasa de inflación para el 2008 de un 8%, entonces, tendríamos tasas reales
negativas de -3.5% en este año. Y
cuando las tasas de interés por los ahorros ni siquiera cubren la inflación,
la señal es clara para el ahorrante: mejor compre ahora y no después, pues lo
que obtiene por el ahorro no le permitirá cubrir lo que las cosas le van a
costar al final del año. Es decir, se estimula el consumo en la economía, lo
cual tenderá a aumentar el problema inflacionario. La conducta del Banco
Central es paradójica: tasas reales de interés negativas al tiempo que
públicamente le ha sugerido al costarricense que no consuma.
El panorama no es halagador, pues parece que se gesta una burbuja en la
economía. Una burbuja en el consumo provocado por la acción del Banco Central
que, cuando estalle, mostrará serios daños tanto en los presupuestos
familiares resultado del endeudamiento en que se incurrió para gastar o
adquirir ahora y no para ahorrar, sino también en los balances de entidades
financieras prestamistas, las que, ante la abundancia de liquidez y el exceso de
demanda de préstamos, tienen incentivos para colocar “todo lo que puedan”,
incidiendo en la calidad de sus carteras. Se
deduce de la lectura de esta columna, que la decisión tomada por el Banco
Central de defender el piso de la banda cambiaria tiene importantes efectos para
distintas personas y grupos de la economía. Tal como se dijo al principio de
ella, se abre un campo amplio para que prolifere la búsqueda de rentas; es
decir, para que tal política permanezca en vez de dejar que sea el mercado el
que vaya definiendo los precios en la economía.
La medida del Banco Central implica costos para algunos y beneficios para
otros, por lo que debe compararse el posible impacto que tiene en la
distribución de la riqueza en comparación con dejar que el precio de la divisa
lo determine el mercado, valor que supuestamente, al menos en el corto plazo,
significa un menor valor del dólar y, en consecuencia, uno mayor del colón. Ante
lo expuesto, me referiré a los ganadores y a los perdedores posibles en nuestra
economía de la decisión comentada del Banco Central. No se trata de dar una
exposición exhaustiva de los posibles afectados, sino que el objetivo es
brindar una idea de los posibles impactos de reasignación de riqueza, que bien
pueden motivar su actuación en busca de rentas. Espero que de esta manera
podamos comprender porqué se toman ciertas decisiones públicas y cuestionarnos
de seguido si, después de todo, es una función propia de un Banco Central el
definir políticas que concretamente van a enriquecer a algunos y a empobrecer a
otros o si debe ser el mercado el que tenga un papel más significativo al
respecto. ¿Cuáles
son los individuos o grupos ganadores ante una decisión del Banco
Central de no reducir la banda cambiaria? (El orden en que se presentan
no es relevante). Primero.
Las personas o grupos que reciben ingresos (salarios, financieros, de
alquileres, utilidades) en dólares, cuyo monto equivalente en colones es así
más elevado que si se diera una revaluación de la moneda doméstica. En el
caso de salarios, generalmente se trata de ejecutivos “altos”, trabajadores
altamente especializados o profesionales dentro de las empresas, principalmente
transnacionales Segundo.
Las personas y empresas que cobran tarifas en dólares. Sucede algo similar a lo
expuesto en el caso previo. Tercero.
Los exportadores. En este caso se
impacta sólo en la diferencia neta entre
el valor de lo exportado y el valor de lo importado.
En algunos casos, por lo tanto, el impacto “ganador” es menor al
usualmente esperado, que suele considerar tan sólo el valor total de la
exportación y no la parte importada, que tendría, en este caso, un efecto
contrario. Cuarto.
Los turistas extranjeros que visitan al país.
Sus dólares les “rinden” más en colones al tipo de cambio que
sostiene el Banco Central. Por supuesto igual beneficio perciben los
establecimientos o negocios que atienden a turistas y reciben sus pagos en
dólares. Quinto.
Los que pagan sus impuestos en colones, pero perciben sus ingresos en dólares.
La conversión de esos dólares a colones les genera un monto mayor al
mantenerse subvaluado el valor del colón con respecto al dólar por decisión
del Banco Central. Sexto.
Los inversionistas en dólares. Si alternativamente se apreciara el colón, sus
inversiones perderían valor de mercado. Por lo tanto, la decisión del Banco
Central mantiene artificialmente sobrevaloradas sus inversiones medidas en
colones. Asimismo, se favorecen quienes traen dólares del extranjero para
adquirir propiedades en el país, pues la conversión al tipo de cambio
determinado por el Banco Central les da más colones de la cuenta, con lo cual
se abaratan sus adquisiciones en términos de colones. Sétimo.
Las entidades financieras y empresas que mantienen sus estados financieros en
una posición neta en dólares. Tal
fue el caso con un banquero privado, quien dijo a la prensa que su institución
había tenido pérdidas cambiarias cuando el Banco Central revaluó el colón el
pasado noviembre, pues “tenían dolarizados sus balances desde hace muchos
años”. También hubo bancos
estatales, como el de Costa Rica, entre otros, que mantuvieron una posición
neta en dólares y en noviembre “apostaban” a que el colón no se
revaluaría, según se le informó a medios de comunicación. Octavo.
Las personas que tienen colocaciones expresadas en dólares.
De esta manera le rinden más colones que si el colón se revaluara
respecto al dólar. Noveno.
Las personas que reciben sus pensiones en dólares, por las razones ya
expresadas anteriormente. ¿Cuáles
son los individuos o grupos perdedores ante una decisión del Banco
Central de no reducir la banda cambiaria? (El orden en que se presentan
no es relevante). Primero.
Las personas o grupos que reciben ingresos (salarios, financieros, de
alquileres, utilidades) en colones, pues se subvalora el precio de su trabajo en
términos de dólares. En el caso
de salarios suelen ser, por lo general, aquellos que realizan trabajos menos
especializados, entre ellos los que reciben salarios mínimos definidos por ley. Es interesante señalar que no ha habido manifestación por
el costo que en estas circunstancias se impone sobre el valor de una parte
importante de la mano de obra nacional, de parte de grupos que dicen representar
los intereses de trabajadores. Segundo.
Las personas y empresas que cobran tarifas en colones. Sucede algo similar a lo
expuesto en el caso previo. Tercero.
Los importadores. La
sobrevaloración de dólar debido a la política del Banco Central encarece
artificialmente el costo de los bienes y servicios importados. Cuarto.
Los viajeros costarricenses al exterior. Tienen, alternativamente, que pagar
más colones de la cuenta por el costo en dólares en que incurren para sufragar
los gastos del viaje. Quinto.
Los inversionistas en colones. La política del Banco Central por la que
subvalúa el colón significa que, en términos de dólares, sus inversiones
pierden valor de mercado. Sexto.
Las entidades financieras y empresas que mantienen sus estados financieros en
una posición neta en colones. Cuando
en noviembre del 2007 el Banco Central redujo la banda cambiaria revaluando al
colón, hubo entidades financieras que habían “apostado” por ella, lo cual
les generó ingresos por dicha revaluación.
De darse una nueva revaluación, las entidades financieras que ajusten
sus balances en tal sentido, volverían a tener ese tipo de ganancias
extraordinarias. Por ende, la
decisión del Banco Central de no bajar la banda cambiaria implica que se
subvalora el valor neto de los activos y pasivos en colones de esas entidades
financieras o empresas. Sétimo.
Las personas que tienen colocaciones expresadas en colones.
La decisión del Banco Central de impedir una revaluación del colón,
significa que sus activos financieros (colocaciones) en colones están siendo
castigados en su verdadero valor de mercado. Octavo.
Las personas que reciben sus pensiones en colones, por las razones ya expresadas
con anterioridad. Noveno.
Los consumidores, en tanto el precio en dólares del bien importado se
expresaría en un precio menor en colones.
Como la política seguida por el Banco Central impide que se logre este
beneficio, con ella se les ocasiona este costo. Décimo.
El sector público, pues tiene que efectuar pagos al exterior en dólares, que
con la política del Banco Central se mantienen sobrevalorados; esto es, el
sector público alternativamente tiene que entregar más colones de los que se
requerirían si el Banco Central revaluara al colón.
En consecuencia, los contribuyentes también se ven afectados, en cuanto
son quienes en última instancia deben de pagar más por ese valor sobreestimado
de los pagos al exterior en dólares. De
los diversos grupos arriba citados vale la pena mencionar a dos de ellos por su
activa intervención pública mediante opiniones en los periódicos y reuniones
con autoridades bancarias, poco después de la decisión del Banco Central en
noviembre del 2007, cuando optó por reducir la banda cambiaria con la
consiguiente revaluación del colón. Por una parte, altos funcionarios
bancarios de entidades cuyos estados financieros en lo neto indicaban estar
relativamente “dolarizados”, se quejaron de que la medida tomada por el
Banco Central ocasionó que asumieran fuertes pérdidas por la devaluación del
dólar. Por otra parte, grupos de exportadores arguyeron públicamente que la
medida en mención los ponía en problemas de competitividad en los mercados
internacionales. Asimismo, casualmente algunos de esos mismos banqueros
indicaron que la decisión del Banco Central afectaba fuertemente al sector
exportador. Toda
esta historia nos debe hacer pensar si la decisión actualmente tomada por el
Banco Central no ha sido llevada a cabo en consideración de no ocasionar
pérdidas a ciertos sectores, aunque al así hacerlo ocasiona pérdidas a otros
sectores de la economía. De la lista arriba expuesta es fácil deducir quienes
están en qué campo y quienes en el opuesto.
Lo cierto es que no parece ser una función del Banco Central tomar
medidas, si es este el caso, en función de no afectar a ciertos grupos, aunque
con ello daña a otros. Carlos
Federico Smith Queda
debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su
predilección.
Comentario a los artículos de ANFE de don Carlos Federico Smith, el cual mucho agradecemos.
Soy ciudadano costarricense. El día de hoy 19-2-2007, leí los artículos del señor Smith. Me parece bien que defienda su ideología. Todos lo hacemos.
Guido Salazar, Ciudadano.
NO
HAY ALMUERZO GRATIS
Mario Brenes Consejero
Regional para América Latina Friedrich Naumann Stiftung für
Die Freheit. Uno
de los caballos de Troya que Cuba, y ahora Venezuela, utilizan para expandir la
"revolución socialista" es, el asistencialismo médico gratuito y las
brigadas de alfabetización. Según el periódico
La Nación,
más de 500 costarricenses han viajado totalmente gratis a Venezuela para
operarse de cataratas y otras enfermedades oftalmológicas. No estoy a favor de
impedirle a los costarricenses que necesitan urgentemente este tipo de
operaciones que las tengan, pero no seamos ingenuos, estos aportes tienen un
doble propósito. He conversado con algunos beneficiarios que han ido a
Venezuela y sorprenden sus criterios a favor del régimen de Chávez. Como
liberales tenemos que cuestionarnos por qué la seguridad social costarricense
es incapaz de ofrecer esos servicios de manera eficiente y oportuna, por qué,
si la capacidad instalada del seguro social es limitada no se contratan esos
servicios en clínicas privadas con tarifas favorables transparente y
previamente negociadas, hasta normalizar la atención médica de este tipo de
casos? Estaremos
hipotecando la estabilidad institucional, nuestro sistema democrático y la
libertad por culpa de un Estado ineficiente y una política social dispersa,
inútil y excesivamente cara? Las ayudas sociales tienen que estar dirigidas
correctamente a quienes la requieran no como asistencias gratuitas y permanentes
sino como ayudas complementarias y temporales mientras la persona supera las
condiciones de pobreza que le impide vivir la libertad. Las ayudas sociales
deben ser eficientes y transparentes, es decir, deben lograr los impactos
correctivos requeridos y deben dar cuenta a los ciudadanos de cómo se invierten
los recursos. Los servicios públicos como la salud y la educación, no deben
tener menor calidad que los privados. No por ser públicos o estar dirigidos
principalmente a personas de escasos recursos deben ser cualitativamente
inferiores, eso sería un enfoque perverso de la política social tradicional. El
llamado Estado Social ha sido utilizado en Costa Rica para justificar la
política más irresponsable. Los recursos actuales o el gasto social se
desparraman en el estéril e
inoperante desierto de la burocracia pública; se inspira en el clientelismo y
es parte de la ecuación electoral de los partidos tradicionales; las
instituciones y los sistemas de trabajo importan más que el beneficio directo
de los ciudadanos. Como he opinado en otras ocasiones, en la CCSS prefieren
resguardar la oferta del servicio público, aunque este sea deficiente e
insuficiente, que caer en el pecado de compartir responsabilidades con la
iniciativa privada, aunque eso signifique un deterioro en la salud y la calidad
de vida de las personas, principalmente, de escasos recursos. Este
es otro tema para cuestionar al Gobierno del Dr. Oscar Arias. ¿Por qué la CCSS
no puede atender a los costarricenses que van a Venezuela y/o a Cuba a operarse
los ojos? Si no puede, por x o y razones, por qué no contrata o concesiona esos servicios en clínicas especializadas en el país? Qué
necesidad tenemos de entregarle al populismo socialista, ciudadanos vulnerables
para su causa totalitaria?
DOLARIZAR
LA ECONOMÍA ES NUESTRA MEJOR OPCIÓN
Luis E. Loría
Investigador IICE-UCR ♦
lloria@strategic-la.com El dólar en Costa Rica, luego de un largo periodo de
bonanza, atraviesa una situación muy difícil. Para mayor claridad, dividiremos
nuestro análisis en tres etapas. La primera etapa es un largo verano que
comprende más de veinte años de minidevaluaciones, durante el cual el valor
del dólar con respecto al colón aumentó. Entre enero de 1988 y enero de 2008,
el tipo de cambio pasó de 72 a 493 colones por dólar, una devaluación
acumulada del 576%. Durante los últimos 10 años, el valor de la moneda
nacional frente a la norteamericana cayó en un 100%, de acuerdo con cifras del
Banco Central de Costa Rica—BCCR. Para poner en perspectiva la magnitud de las
devaluaciones vale la pena recordar que la devaluación del peso mexicano que
contribuyó al colapso de la economía mexicana (efecto tequila), en diciembre
de 1994, fue de un 110%, la devaluación del sucre ecuatoriano, a finales de
1999 y el inicio del año 2000, que llevó al país a la peor crisis financiera
de su historia y a sacar de circulación su moneda fue del orden del 400% y la
devaluación del peso argentino, a finales del 2001 y el primer semestre del
2002, al romper con el sistema de convertibilidad e instaurar el famoso “corralito”
para evitar la fuga de capitales fue de aproximadamente 260%. La principal
diferencia entre las devaluaciones en México, Ecuador y Argentina y el caso de
Costa Rica radica en la gradualidad del proceso, no en el resultado que es, en
todos los casos, el empobrecimiento de la gran mayoría de la población. La segunda etapa es un corto otoño que inicia con la
entrada al sistema de bandas (del 17 de octubre de 2006 al 22 de noviembre de
2007), durante el cual el tipo de cambio—controlado por el BCCR—se mantuvo
relativamente estable. La tercera etapa es un crudo invierno que inicia con una
nueva ampliación de las bandas el 23 de noviembre, desde ese momento hasta la
fecha (10 de febrero) el tipo de cambio se desplomó en un 4.5%, para ubicarse
en 493 colones por dólar, y se esperan caídas adicionales que podrían oscilar
entre un 9% y un 19%, que ubicarían al tipo de cambio en niveles cercanos a 450
y 400 colones por dólar, respectivamente. Desde la implantación del sistema de
bandas cambiarias, el 17 de octubre de 2006, hasta la mitad de febrero de 2008
el colón se revaluó en un poco más de un 5%. Es la primera vez, en más de
dos décadas, en que los tenedores de colones se han beneficiado. Este resultado
extraordinario y atípico no responde a un acierto particular en materia de
política económica. Por el contrario, responde a la corrección impuesta por
el mercado (pero limitada por el BCCR a través de la fijación de los límites
de las bandas) a distorsiones en el tipo de cambio acumuladas durante el
período en que estuvo vigente el sistema de minidevaluaciones. Sin embargo, los
encargados de la política monetaria, hasta el momento, han preferido ajustes
graduales—al igual que en caso de las minidevaluaciones, a través de
ensanchamientos entre las bandas, no anunciados anticipadamente, frente a un
ajuste más definitivo, que implicaría una liberación del tipo de cambio y la
eliminación de las intervenciones del ente emisor en el mercado para defender
el tipo de cambio. Existe un amplio consenso entre analistas económicos en
torno a que el tipo de cambio actual, fijado por el límite inferior de la banda
en 493 colones por dólar, no es sostenible en el corto plazo. La intervención
del BCCR para comprar dólares en el mercado y poner a circular más colones
para que el tipo de cambio se mantenga en el nivel establecido por la banda y no
siga cayendo ha dificultado, a su vez, el control de la inflación—que se
mantiene en niveles por arriba del 10%, que son muy superiores a los niveles
internacionales y latinoamericanos. Esa “defensa” del
tipo de cambio durante el periodo de vigencia de las bandas cambiarias
contribuyó a que las reservas netas del BCCR
crecieran en más de un 50% para ubicarse en su nivel histórico más
alto de 4,389 millones de dólares, al 1 de febrero de 2008. Al mismo
tiempo, la reciente baja en la tasa de interés—a
niveles todavía más negativos en términos reales—desincentivará el ahorro
y promoverá el consumo, lo cual introducirá presiones inflacionarias
adicionales. Con el esquema de minidevaluaciones el riesgo al que estaban expuestos los
actores económicos, tanto individuos, empresas
e inversionistas, era muy reducido ya que era fácil predecir
el valor futuro del tipo de cambio. Entre las principales críticas al sistema
de minidevaluaciones, que sirvieron como
argumentos para su abandono, se encuentran, entre otras:
a) que introdujo una inercia inflacionaria en el sistema, b) los elevados costos
financieros para el BCCR por concepto de
esterilización (intervención del BCCR en el mercado cambiario
para influir en el tipo de cambio) y, como resultado, c) la pérdida de
efectividad de la política monetaria en el
mediano y largo plazo. Lamentablemente, la migración hacia el sistema de
bandas no contribuyó a eliminar ninguno de los tres males anteriores.
Por el contrario, la banda inferior se
convirtió virtualmente en un tipo de cambio fijo que es “defendido”
mediante la intervención del BCCR en el
mercado, la inflación anual continúa en niveles superiores al 10%, el
riesgo cambiario y la especulación han aumentado. El nivel de incertidumbre en el sistema económico relacionado con el manejo
de la política cambiaria ha aumentado significativamente. Es importante
distinguir entre incertidumbre, el tema que nos ocupa, y simple riesgo. En 1921,
Frank H. Knight, en su famosa obra Risk, Uncertainty and Profit,
explicó que el “riesgo” es cuantificable y la “incertidumbre”
simplemente no se puede cuantificar. En ese sentido, la creciente incertidumbre
acerca del valor futuro del colón con respecto al dólar dificulta la toma de
decisiones acerca de la moneda en que conviene ahorrar, pedir un préstamo,
fijar los precios para bienes y servicios, negociar un contrato, elaborar
presupuestos y evaluar alternativas de inversión. Los aciertos o desaciertos
que se derivan de las decisiones adoptadas por los actores económicos ex
ante, que se traducen en ganancias o pérdidas ex post, no dependen,
en este momento, de la rigurosidad y calidad del análisis que pueda hacerse con
base en la información disponible, sino de las decisiones en materia cambiaria
que adopte y comunique, sin previo aviso, el BCCR. ¿Cuánto durará el invierno del dólar en Costa Rica? El Presidente del
BCCR, en entrevista publicada en el diario La Nación el 11 de febrero de 2008,
indicó que por ahora no pensaban ampliar los límites de las bandas, reconoció
que existe mucha expectativa y especulación acerca del tema y que sería muy
riesgoso pasar a un sistema de flotación libre del colón frente al dólar. En
su opinión, “…es mejor esperar y aguantar el chaparrón con el esquema que
tenemos ahora, que tratar de dar un paso que va a tener más riesgo. Prefiero
que estemos bien preparados para hacerlo y no echar a perder esa idea
(flotación)”. Ante la falta de señales claras por parte de las autoridades monetarias, se
hace necesario evaluar las alternativas que permitan salir, con el menor costo
posible para el sistema económico, de la situación incomoda en que se ha
ubicado el manejo de la política cambiaria. Una primera opción sería el
regresar a un sistema de minidevaluaciones, opción desprestigiada por sus
resultados históricos y que no es capaz de solucionar los problemas que nos
ocupan. Una segunda opción sería el mantener la banda cambiaria en su nivel
actual y en algún momento, que no conoceremos con anticipación, ampliarla (esa
es la que, por el momento, sigue el BCCR). Esta opción, como mencionamos
arriba, no es muy atractiva ya que ha demostrado ser incapaz de solucionar los
problemas del esquema de minidevaluaciones y ha creado nuevos. Adicionalmente,
se ha convertido virtualmente en un sistema de tipo de cambio fijo y, de esa
manera, es opuesto a la libre determinación del precio de la moneda a través
de las fuerzas del mercado. Una tercera opción sería el saltar a la libre
flotación de la moneda, que era la intención inicial del BCCR. Esa opción que
hacía mucho sentido cuando se inició el sistema de bandas en octubre de 2006
ha perdido su atractivo y se ha convertido en una opción de alto riesgo bajo
las condiciones actuales. Al liberar el tipo de cambio se esperaría
inmediatamente una abrupta caída que sería seguida por variaciones
significativas en el corto plazo, un mundo ideal para especular con la moneda.
Una cuarta opción sería pensar en un esquema del tipo caja de convertibilidad
que operó con éxito durante varios años en Argentina. La crisis en ese país
suramericano demostró que esquemas de ese tipo son eficientes para reducir la
inflación, atraer la inversión y promover el crecimiento económico. Sin
embargo, no eliminan el riesgo cambiario ya que en cualquier momento, no
anunciado con anticipación, las autoridades económicas pueden salirse del
esquema mediante una devaluación de la moneda, con consecuencias terribles para
el sistema económico. Una quinta alternativa sería abandonar de manera
definitiva nuestro devaluado signo monetario, el colón costarricense, y adoptar
una moneda más fuerte y de aceptación internacional como el dólar, lo que se
conoce como dolarización. La dolarización de la economía sería, en este
momento, la opción más acertada para eliminar de manera permanente el riesgo
cambiario y la incertidumbre que se ha generado alrededor del manejo de la
política cambiaria. De esa manera, se pondría fin al invierno y se daría un
salto a una cuarta etapa: una ansiada y refrescante primavera monetaria,
necesaria para sentar las bases para el florecimiento de nuestra economía. ♦ Instituto de Investigaciones en Ciencias
Económicas de la Universidad de Costa Rica.
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