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Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE Boletín Enero del 2008
Mensaje de la Presidencia de ANFE Programa de actividades para el 2008 Columna Libre - Igualdad y desigualdad Mensaje de la Presidencia de ANFE Este
boletín incluye un bosquejo de las principales actividades que ANFE pretende
llevar a cabo en este año de celebración del 50º Aniversario de su fundación.
Es un programa ambicioso, pero posible de llevar a cabo. Para lograrlo se
requerirá el apoyo de muchos sectores, en especial de asociados y amigos de la
Institución, a quienes se les solicita que nos ayuden con su asistencia a las
actividades que pensamos realizar, así como mediante otras formas de apoyo
propias de la celebración de tan significativa efeméride. A
finales de febrero, en fecha que oportunamente les indicaremos y la cual les será
comunicada mediante un correo electrónico, se celebrará el foro titulado
“Perspectivas de la Economía Costarricense en el 2008”, el cual será
dirigido por el Dr. Juan Muñoz Giró y por quien esto firma.
Esperamos que, así como resultó exitoso nuestro previo foro del mes de
enero “Dolarización Ya”, nos vuelvan a acompañar, pues su participación
es la que nos estimula para seguir llevando a cabo actividades similares a éstas.
Asimismo,
en los cuatro miércoles de febrero, a partir del día 6, de 6 a 7 y media de la
noche, en nuestras instalaciones se llevará a cabo un curso magisterial sobre
“El liberalismo”, el cual será impartido por este servidor.
Dicho curso se espera repetirlo dos veces más en el curso de este año.
El objetivo es difundir nuestro ideario en defensa de la libertad en todo
sentido, principalmente entre personas que hoy día no forman parte de nuestra
institución, sin menoscabo de que puedan participar quienes deseen ampliar su
conocimiento sobre tan relevante tema. También
queremos informarles que el martes 5 de febrero realizará su primera reunión
el Consejo Consultivo de ANFE, el cual ha sido conformado por lo siguientes
compañeros: Dr. Oswald Céspedes, Lic. Tobías D’Ambrosio, Sr. Luis Di Mare,
Lic. César Jaramillo, Sr. Carlos Lachner, Lic. Rodolfo Piza, Sr. Carlos
Murillo, Lic. Rodolfo Piza y Lic. Cecilia Valverde.
Desde ya, a nombre de ANFE, les agradecemos su apoyo y consejo en cuanto
a las labores que busca llevar a cabo esta Junta Directiva. Finalmente
deseamos informarles que ANFE ha venido publicando una columna permanente en el
Diario La Extra, la cual aparece todos los martes y es escrita por nuestro
asociado don Carlos Federico Smith. Invitamos
a los amigos de ANFE a que la lean y, si es del caso, que la recomienden.
Jorge Corrales Quesada
Presidente
de ANFE
ANFE
PROGRAMA
DE ACTIVIDADES PARA EL 2008 I.-
Foros Mensuales de ANFE:
Su objetivo es la presentación de una actividad durante cada mes del año.
Dichos foros serán discusiones informales de temas de interés actual, que
formarán parte de las actividades diversas que se realizarán en ocasión del
50º Aniversario de la fundación de ANFE y para los cuales se espera la
participación de alrededor de 20 personas en cada uno de ellos.
El grupo meta son los asociados de ANFE y amigos de estos. Para enero se
realizará uno sobre el tema de “¿Dolarización ya?” dirigido por dos
economistas asociados de ANFE, el Dr. Juan Muñoz Giró y Jorge Corrales
Quesada. Para febrero, la actividad programada es “Perspectivas de la economía
para este año” y será coordinada por esas dos mismas personas antes citadas.
El resto de las actividades será oportunamente definido. II.-
Curso sobre Liberalismo:
El propósito de este curso magistral es la diseminación del pensamiento
liberal. El primero de estos cursos se realizará durante el mes de febrero; el
segundo tentativamente en junio o julio y el tercero en setiembre u octubre.
La duración de cada curso es de cuatro sesiones de una hora cada una de
ellas. El grupo meta es el público
en general, pero se dará énfasis a gente relativamente joven.
Se considera que a cada curso asistan unas treinta personas.
El curso sería impartido por el economista Jorge Corrales Quesada, quien
ya tiene experiencia al respecto. III.-
Seminario con Periodistas:
El objetivo de este seminario es reunir a algunos directores de ANFE
con un grupo de periodistas seleccionados con el propósito de dar a
conocer las actividades que la institución llevará a cabo en el 2008,
especialmente en el marco de la celebración de su 50º Aniversario.
Uno de los problemas más serios que la Institución ha enfrentado en los
últimos años en la difusión del ideario liberal es la ausencia de un contacto
directo con periodistas de distintos medios, vacío que se intenta llenar
mediante la relación personal con los comunicadores. En
dicho seminario se les expondrían los principios liberales que ANFE sustenta,
así como charlas de diversos temas generales que hoy día aquejan al país y
sobre los cuales ANFE espera realizar una serie de actividades en este año.
Este seminario en principio se realizaría el
28, 29 y 30 de marzo y se espera una participación de aproximadamente 20
personas. IV.-
Tres Seminarios sobre Temas de Importancia en la Formulación de Políticas:
El fin de estos seminarios, además de aprovecharlos para celebrar los 50 años
de la fundación de ANFE, es
estimular la discusión de tres temas de relevancia en cuanto a la formulación
de políticas. El público meta es
la población en general, con énfasis en la invitación a personas relacionadas
con los procesos de formación de políticas internas, así como del sector
privado del país. Estos seminarios se realizarían al final de la tarde y con
una duración de 4 horas cada uno de ellos. Se espera que asistan unas 40
personas en cada actividad. Para
el primero de los seminarios, con el título “Una Reforma Tributaria de
Verdad”, se espera contar con la participación del Ministro de Hacienda, Lic.
Guillermo Zúñiga; del Diputado del Movimiento Libertario, Lic. Mario Quirós;
del Dr. Jorge Corrales Quesada, Presidente de ANFE, y de un invitado
internacional de algún país en donde haya existido experiencias con reformas
tributarias orientadas en la línea de menores impuestos, bases más amplias (low
tax, flat tax) y que estimulen la
producción. Este seminario se
realizaría en el mes de abril. El
segundo de los seminarios se realizaría en junio o julio bajo el título de
“Trámites Insoportables y Dañinos para el País: Necesidad de una reforma
gubernamental”, en el cual se extendería una invitación al Ing. Jorge
Woodbridge, Vice Ministro de Economía, Industria y Comercio; el Ing. Andrés
Pozuelo Arce, empresario y miembro de la Junta Directiva de ANFE; un diputado
del Partido Acción Nacional (PAC) y un invitado internacional proveniente de un
país que haya tenido experiencias en cuanto a agilizar la tramitología para
poder llevar a cabo actividades empresariales y de negocios en general. El
tercer seminario está programado para realizarlo en el mes de setiembre y lleva
por título “Lo que es mío no es tuyo: Nuestros derechos de propiedad”.
Se espera contar con la participación de la Sra. Lizbeth Quesada,
Defensora de los Habitantes; del Dr. Rigoberto Stewart, economista asociado de
ANFE; de un Diputado del Partido Liberación Nacional y del Lic. Juan Diego
Castro, eminente jurista especialista en derecho penal.
V.-
Celebración del 50º Aniversario de la Fundación de ANFE y Entrega del Premio
Anual a la Libertad:
ANFE fue fundada en 1958 y, como parte de la celebración por los 50 años de
vida, se planea a fines de octubre de este año realizar una actividad
conmemorativa que comprende dos partes. La
primera es una conferencia con un destacado expositor liberal en un centro de
exposiciones de alta significación. Consideramos que una visita del escritor y
pensador Mario Vargas Llosa sería de muy alta relevancia.
El tema de la exposición es “Renacimiento del Liberalismo en América
Latina”. Dicha actividad se aprovecharía para otorgar el Premio a la
Libertad, que consta de una pequeña estatua que se le concede a alguien que en
el último año se haya destacado en defensa de la libertad (y que por inopia no
se ha entregado en los últimos tres años). Esta actividad es para el público
en general. El
día siguiente, el miércoles 29 de octubre, y como segunda parte de la
celebración del 50º Aniversario de la fundación de ANFE, se realizaría una
cena de gala, principalmente para los asociados actuales e históricos de ANFE,
así como para amigos invitados, para lo cual se considera muy apropiado invitar
al escritor Plinio Apuleyo Mendoza, destacado pensador liberal latinoamericano,
a quien se le pediría que expusiera sobre el tema “La Libertad y la
Democracia están Amenazadas en América Latina.” VI.-
Columna Semanal en el Periódico La Extra:
Se
continuará con la publicación semanal que ANFE realiza todos los martes
gracias a la gentileza del diario La Extra. VII.-
Participación en Otros Medios de Comunicación: ANFE
continuará en sus esfuerzos por participar con opiniones en diversos medios de
comunicación, principalmente radiales, con el objetivo de difundir su
pensamiento, en especial en ocasión de celebrar el 50º aniversario de su
fundación.
PENSAMIENTOS
DE LIBERALES “…si
la historia no es un idilio, tampoco es una ‘tragedia de horrores’, sino un
drama en el cual todas las acciones, todos los personajes, todos los componentes
del coro son, en el sentido aristotélico, ‘mediocres’, culpables-inocentes,
mixtos de bien y mal, y el pensamiento directivo es siempre en ella el bien, al
que el mal acaba por servir de estímulo, y su obra la de la libertad, que
siempre se esfuerza por restablecer, y siempre restablece, las condiciones
sociales y políticas de una libertad más intensa. El que desee persuadirse
pronto de que la libertad no puede vivir de modo distinto de cómo ha vivido y
ha de vivir siempre en la historia, con vida peligrosa y combatiente, piense por
un instante en un mundo de libertad sin contrastes, sin amenazas y sin
opresiones de ninguna suerte; y enseguida se apartará, horrorizado de ella,
como de la imagen, peor que la muerte, del hastío infinito.” Benedetto Croce,
La storia come pensiero e come azione, 1938 y citado en Franco Ceruti,
recopilador, Páginas sobre la Libertad (San José: Editorial Libro Libre,
1985), p. 224. “Como
el amor, el liberalismo es una cosa de muchos esplendores (‘a many-splendored
thing’), también como el amor, el ‘mucho’ del liberalismo es integral a
‘su’ esplendor. En términos
menos floridos, no existe un inventario exhaustivo ni privilegiado de las ideas
y los temas del liberalismo, y no existe razón para pensar que hay un
ordenamiento indisputablemente superior de algunos de los numerosos conjuntos y
subconjuntos que son reconocidamente o aún discutiblemente de un carácter
liberal… Resulta esencial para el liberalismo que ninguno entre los
ordenamientos que logran sus pensamientos y formulación teórica, puede ser
considerado como exclusivo, completo o inmutable.
Si lograr una coherencia y una sistematización significa llevar a cabo
una construcción cerrada, estrictamente jerárquica o plenamente armoniosa, la
coherencia y el sistema serían antitéticos al liberalismo y los liberales
tendrían que encontrar otros caminos para enfrentar sus dificultades.”Richard
E. Flathman, Toward a Liberalism (Ithaca, New York: Cornell University Press,
1989), p. p. 12-13.
COLUMNA LIBRE IGUALDAD
Y DESIGUALDAD La desigualdad que muchas veces suele preocuparnos, en realidad resulta ser inmensamente útil. No me refiero tanto en términos estéticos, como cuando se hace la pregunta de qué clase de sociedad sería la nuestra si todos fuéramos idénticos, duplicados el uno del otro, sino más bien se trata de la utilidad que tiene para la asignación de recursos. En un mercado, la distribución del ingreso se basa en el principio de que el pago sea de acuerdo con lo que hagan la persona y lo que ésta posee. Como los individuos son diferentes en sus preferencias y habilidades, muchas de las desigualdades en sus ingresos precisamente se deben a ello. Por ejemplo, hay trabajos poco atractivos comparados con otros, lo cual requiere, bajo el concepto de una igualdad de tratamiento, que el pago sea mayor por los primeros que por los segundos (a esto los economistas lo llaman diferencias igualadoras). Son muchos los ejemplos que podrían darse de empleos que poseen diferentes características no monetarias y que, por tanto, tales diferencias no monetarias deberán ser compensadas mediante la remuneración correspondiente. Esto evidentemente impacta la distribución el ingreso y es un factor crucial que deberá ser tomado en cuenta cuando se alegue porque haya una igual (o justa) distribución. Adam
Smith ya había señalado la importancia que tienen estas diferencias
igualadoras en los ingresos, al notar que “Los diferentes empleos del trabajo
y de los fondos, que necesariamente se verifican dentro de un mismo territorio
en toda sociedad, no pueden menos de ser unos más ventajosos que otros, pero
todas estas ventajas y desventajas, en general, o han de ser perfectamente
iguales o han de gravitar perpetuamente hasta cierto centro de igualdad.
Si en un mismo territorio se verificase un empleo, o evidentemente más o
ciertamente menos ventajoso que otro, naturalmente ocurriría el caso de
emplearse en el uno tanta gente y en el otro tan poca, que se verían muy en
breve volver a su nivel todas aquellas ventajas, igualándose proporcionalmente
con las de la mayoría de los empleos.” (Adam Smith, La Riqueza de las
Naciones, Libro I, Capítulo IX, San José; Universidad Autónoma de Centro América,
1986, p. 146). Hay
otra desigualdad que surge de las distintas preferencias que tienen las personas
en cuanto a la incertidumbre. Esto
se puede ejemplificar con un juego de lotería en que participan diversas
personas de acuerdo con sus preferencias. Si se parte de que para participar
todos tienen una igual cantidad de dinero inicial, lo harán en mayor o menor
grado según sean sus preferencias en cuanto al sacrificio de comprar distintos
“pedacitos” del sorteo y del monto de los diferentes premios que se pueden
obtener. Uno en la vida realiza muchas elecciones de este tipo con base en
preferencias ante la incertidumbre: por ejemplo, al escoger inversiones,
carreras, matrimonios, negocios, exploraciones, experimentos y muchas otras
cosas similares. La persona está dispuesta a arriesgar ante la incertidumbre en
función de los premios. Si, después
de ganarse un premio, en aras de la “igualdad” se le redistribuye, lógicamente
eso haría que la persona no escoja participar, en parte o del todo, en dicha
lotería. Ante
lo expuesto anteriormente, muchas de las diferencias en los ingresos son
resultado de la actitud de las personas hacia asumir riesgos en un marco de
incertidumbre en los resultados. Entonces, debe tenerse presente, cuando alguien
sugiera lograr una igualdad (o “justicia”) en la distribución del ingreso,
que en una economía dinámica el futuro siempre es incierto, lo cual hace que
la persona deba asumir riesgos, por lo que se le debe de compensar en función
de ello. Hay ocupaciones y actividades que implican grandes riesgos de que se
fracase o que haya perjuicios y la personas no decidirían, por ejemplo, ser
aviadores, pilotos de carreras, actores, limpiadores de vidrios en rascacielos,
cantantes o boxeadores, si por tal labor recibieran remuneraciones idénticas a
las del resto de los empleos. Pero
ciertamente muchas de las diferencias en los ingresos se deben a las diferentes
dotaciones que poseen las personas, tanto en lo referente a capacidades propias
como en lo que sea de su propiedad. Quienes
por esta razón objetan las disparidades en los ingresos no acostumbran hacerlo
por los diferenciales en las capacidades individuales (por ejemplo, no suelen
oponerse a que un excelente atleta reciba mucho más ingresos que uno mediocre),
sino que ante todo basan su argumento en razones derivadas de la propiedad;
concretamente, de la herencia y no tanto por la acumulación de riqueza que una
persona pueda haber hecho a lo largo de su vida. Partiendo
de lo anterior, es necesario resaltar que no resulta fácil hacer una distinción
entre las disparidades producto de diferenciales en las habilidades
individuales, de aquellas provenientes de las dotaciones de propiedad. Así, por
ejemplo, cabe preguntarse si ¿es éticamente apropiado aceptar un alto
diferencial de ingresos debido a alguna cualidad genética heredada de los
padres (por ejemplo, una buena voz o un cuerpo bello) pero no en el caso de que
se originen en una dotación monetaria heredada de ellos?
Así, puede pensarse en que un padre tiene las siguientes alternativas
frente a su hijo: en primer lugar, puede financiarle una buena educación
universitaria, que le generará futuros ingresos diferenciados y usualmente
superiores a la media en una sociedad, gracias a esas habilidades así
adquiridas. En segundo término,
ese padre podría montarle un negocio a su hijo, que similarmente le puede
generar ingresos relativamente superiores, gracias a las ganancias obtenidas.
Finalmente, el papá simplemente le hereda al hijo una inversión financiera que
le va a generar intereses, que también significan mayores ingresos relativos.
Entonces, la pregunta requerida es si ¿hay alguna diferencia ética
entre estas tres formas de que un hijo reciba de su padre ingresos presuntamente
superiores, ya sea que resulten de mayores habilidades derivadas de la educación,
de ganancias del negocio o de intereses que heredó? Pero,
además, el padre bien podría haber dispuesto que aquellos recursos que por hipótesis
destina a su hijo, en vez de ello los usara en su propio consumo.
Aquí el problema es que la crítica contra la herencia da lugar a que al
gasto dispendioso del padre se le perciba como lo correcto, en vez de serlo la
conducta frugal requerida de su parte con tal de acumular riqueza para heredársela
al hijo. Hay,
sin embargo, acciones del Estado que conducen a una distribución del ingreso
que un liberal bien puede considerar como “injustas”, en el sentido de que
son resultado de una acción coercitiva impuesta por ese Estado sobre las demás
personas. Me refiero a prácticas tales como los monopolios sancionados por la
acción gubernamental, de manera que con ellas se impide la libre entrada de
otros participantes que disiparían las rentas artificiales que el monopolista
obtiene gracias a la posibilidad otorgada de restringir la producción y de
elevar los precios cargados al resto de la sociedad. Tal monopolio así
protegido también va a generar ingresos mayores para los distintos factores
productivos que intervienen en el proceso de producción del bien o del
servicio. El monopolio se caracteriza por mayores utilidades que las que se
lograrían bajo un ambiente competitivo, con lo cual le es posible pagar más
por factores que debe atraer y contratar, pudiendo pagar mayores salarios,
rentas o intereses que en competencia (es posible pensar que mucha de la oposición
reciente de grupos sindicales entronizados en los monopolios estatales de la
telefonía, electricidad, seguros y combustibles, se debe a que hoy día son
partícipes de las rentas generados por sus monopolios mediante mayores salarios
que los que podrían esperar obtener en un régimen de competencia). Otra
práctica de similar naturaleza en cuanto a efectos sobre la distribución de
los ingresos, es la protección que a veces se le otorga a la producción doméstica
vis a vis la externa, que se refleja
en precios (y costos, así como en una menor calidad) más altos para los
consumidores domésticos, con lo cual el salario real que perciben los
ciudadanos es, en términos de su poder adquisitivo, menor que en el caso de que
pudieran obtenerlos a los precios inferiores del mercado internacional.
La protección brindada por el Estado a algunos les permite obtener
ingresos relativamente mayores que los que podrían lograr bajo un régimen
abierto al comercio internacional. También
los liberales se suelen oponer a impuestos (muchos de ellos introducidos con
propósitos supuestamente redistributivos) caracterizados por otorgar exenciones
y excepciones a ciertos grupos que utilizan su poder político para obtenerlas,
pero, ante la insuficiencia tributaria a que tales políticas dan lugar, según
criterio del Estado, se recargan sobre otros contribuyentes.
Ante esta situación, el liberal busca, dados los resultados negativos
que ocasionan estas prácticas tributarias, que se apliquen principios que se
pueden definir como de igualdad ante la ley. Este es un argumento fundamental en
su prédica a favor de impuestos bajos y uniformes (el llamado “flat tax”). Podría
seguir abundando en ejemplos de medidas gubernamentales que tienen incidencia
sobre la distribución del ingreso (casi todas las tienen), pero el principio
general es que deben minimizarse, de forma tal que la distorsión que ocasionan
sea la menor posible y, tal vez, tan sólo se apliquen en casos en que son
deseables, como, por ejemplo, en lo que los economistas llaman externalidades,
siempre y cuando sean debidamente comprobadas, que no puedan ser resueltas por
mecanismos de mercado y en cuya práctica se tome en cuenta el costo de la acción
gubernamental, presuntamente correctora de ineficiencias que pueda tener el
mercado. (Por externalidades se entiende el beneficio o costo de la producción
o el consumo que se genera sin que haya una compensación para quienes no
compran ni venden el producto; tal es, por ejemplo, el caso de la contaminación
de un río, la cual mata peces que esperan capturar los pescadores, cuyo costo
así ven incrementado (a esto se le
llama deseconomías externas) o, por el contrario, el beneficio que obtiene el
dueño de un apiario cuando el vecino siembra frutales de cuyas flores las
abejas obtienen el polen para producir miel (a ello se le denomina economías
externas). La
función operativa esencial que en un mercado desempeña el principio de pago de
acuerdo con la producción, esencialmente se refiere al ámbito de la asignación
de recursos. A menos que un
individuo reciba la totalidad del valor que agrega a un producto, difícilmente
va a participar en un intercambio (voluntario) en un mercado que se fundamenta
en lo que él pueda recibir, en vez de serlo en lo que pueda producir. Si se da
la primera circunstancia institucional, no van a surgir intercambios que, de
otra manera, serían mutuamente benéficos para las partes involucradas, como
los habría si cada una recibiera lo que efectivamente han contribuido para su
producción. De ser esta la
circunstancia, los recursos no se emplearían de la forma más efectiva.
Alguien
podría proponer que, en vez de una asignación voluntaria de los recursos en el
mercado, ésta se realice de forma compulsiva, pero difícilmente con ello se va
a lograr que las personas dediquen sus mayores esfuerzos a lograr la producción
deseable. Esto es, un sistema compulsivo tendrá efectos negativos en la
disponibilidad de recursos productivos. Tal como señala Milton Friedman,
“Aunque la función esencial, en una sociedad cuya economía se basa en los
mercados, de una remuneración o pago de acuerdo con el producto es permitir que
los recursos se asignen eficientemente sin que ello sea por compulsión, difícilmente
va a tolerarse sino es que se le mira como que da lugar a una justicia
distributiva. Ninguna sociedad puede ser estable a menos que haya un núcleo de
juicios de valor que sin pensarlo son aceptados por la gran mayoría de sus
miembros… Creo que el pago de acuerdo con el producto ha sido y, en gran
medida, aún lo es, una de esas instituciones o juicios de valor aceptados por
una enorme mayoría de sus miembros.” (Milton
Friedman, Capitalism and Freedom, Chicago: The University of Chicago Press,
1962, p. 167). No
debo omitir mencionar otros elementos de naturaleza política que demuestran la
importancia y la utilidad de la desigualdad en una sociedad libre.
Uno de ellos es que la desigualdad juega un papel crucial en asegurar un
marco de independencia para las personas ante un poder político concentrado.
La libertad económica es esencial para que las personas tengan libertad
política. Los acuerdos económicos
que las personas logran les permiten dispersar el poder y contrastarlo con la
concentración del poder político que caracteriza a un Estado. Esta posibilidad
de balance o compensación ante el poder del Estado se logra gracias a la
separación que se da entre el poder político y el poder económico.
Así, la prosecución de medidas que tiendan a eliminar la posibilidad de
que en una sociedad libre, el pago se haga de acuerdo con la contribución que
cada individuo hace a la producción, mina las posibilidades de que ellos
dispongan de focos de poder que puedan compensar al poder político del Estado. Similarmente,
la desigualdad permite que ideas que pueden ser impopulares encuentren quienes
las patrocinen, algo que es vital en una sociedad que promueve la libertad de
sus ciudadanos. Por algo surgió el
rico Engels patrocinando las ideas “subversivas” de Marx. Aquél difícilmente
podría haberlo hecho en una sociedad en donde el Estado fuera el que
determinara una “justa” distribución del ingreso, Estado que posiblemente
consideraba como “injustas” las propuestas de Marx y, de hecho, que podía
actuar en consonancia, impidiendo que ciertos grupos o personas tuvieran
“ingresos adecuados” que fueran a usarse en la promoción de ideas
contrarias a la existencia de ese mismo Estado. Lo
expuesto en el párrafo anterior puede ser disminuido en su dramatismo y
pensarse en que simplemente la desigualdad en la distribución es un factor
importante en la diseminación de ideas novedosas. Como dice Friedman, “En una
sociedad capitalista, tan sólo es necesario convencer a una poca gente rica de
que provean fondos para lanzar una idea, no obstante lo extraña que pueda ser,
y existen muchas de esas personas, muchos focos independientes de sustento. Y,
de hecho, ni siquiera es necesario persuadir gente o instituciones financieras
que tengan fondos disponibles acerca de la rectitud
de las ideas que van a ser propagadas.
Tan sólo es necesario para persuadirlos que su propagación pueda ser
financieramente exitosa; que el periódico o la revista o el libro o que
cualquier otra operación o empresa arriesgada resultará en beneficios. (Ibídem,
p. 17). Esto sólo es posible en una sociedad libre, mas no en una caracterizada
por un Estado todopoderoso. En
el campo económico, la idea previa sobre la desigualdad tiene su lugar en
cuanto a la provisión de patrocinadores que financien la experimentación y el
desarrollo de nuevos productos. Porque
precisamente es la posibilidad de que, ante la asunción de riesgos, la persona
que incurre en ellos pueda recibir la remuneración correspondiente basada en
los resultados, lo que les mueve a destinar recursos para financiar empresas
arriesgadas. En ese proceso de
asumir riesgos muchos ganan, pero posiblemente sean más los que pierden, pero
la sociedad como un todo se beneficia con ello. El sistema de mercado ha
producido muchas fortunas que han surgido principalmente por la creación de
nuevos productos o servicios o de lograr una amplia distribución de ellos.
Pero el beneficio que ello ha brindado a la sociedad en general es muchas
veces muy superior al total de riqueza que, mediante la experimentación y
desarrollo, pudieron lograr esos innovadores. Tal
idea la expone muy bien Walter Block, al escribir que “En la era más moderna,
nadie puede hablar de nuevos productos, innovaciones, técnicas, tecnologías
que hayan tenido un efecto importante sobre nuestros estándares de vida, sin
que se mencione a gente como Michael Milken,
Ray Kroc, Steve Jobs, Ted Turner, Bill Gates y Sam Walton. Simplemente no
puede negarse que estos fueron hombres que estuvieron al frente del crecimiento
económico, y que fueron bastante responsables de cualesquier éxito que en ese
sentido pudiéramos haber tenido. Pero
si hay una cosa que pueda ser común y correctamente asociada con ellos, no es
la igualdad. Más bien, lo
es la desigualdad del tipo más extremo, puesto que estos fueron (o son) todos
individuos muy ricos. Crecemos a
tontas y a locas, a saltos. Detrás de cada impulso hacia adelante, usualmente
existe un empresario innovador, dispuesto a asumir riesgos, quien
invariablemente cosecha una vasta fortuna como recompensa por su éxito. Como
resultado, parecería ser que es la desigualdad, no la igualdad, la marca de una
economía creciente y vibrante.” (Walter
Block, Is Inequality Harmful for Growth?, artículo
no publicado, sin fecha, p. 3. El subrayado es del autor).
Finalmente,
en lo referente a los aspectos políticos de la desigualdad, en un mercado la
distribución se lleva a cabo de manera impersonal sin que se requiera de una
autoridad que defina qué es lo que le corresponde a cada cual.
En vez de una coerción acerca de la forma en que se distribuye el
producto, en el mercado se efectúa como resultado de la cooperación entre las
partes. La diferencia es crucial, pues una sociedad libre no se puede concebir
con alguien que, independientemente del aporte que cada cual hace al valor de lo
que se produce, defina arbitrariamente qué es lo que debe percibir. Deseo
concluir lo expuesto en los tres últimos boletines de ANFE en torno al tema de
la igualdad y la desigualdad, con tres breves reflexiones.
La primera de ellas tiene que ver con el papel que la envidia puede estar
jugando en las peticiones que se hacen a favor de una igualdad en los
resultados. Bien puede ser que los mejores resultados que adquieren algunos les
provoque malestar a los menos afortunados o que, quienes en un momento dado
pueden haber percibido ingresos relativamente mayores, por alguna circunstancia
su posición haya variado radicalmente. Estos
pueden constituirse en estímulos para solicitar una “justicia social” que
lo que hace es encubrir su verdadero motivo, la envidia.
Como nos lo recuerda Hayek, “Una de las fuentes de descontento que la
sociedad libre no puede eliminar es la envidia, por muy humana que sea.
Probablemente, una de las condiciones esenciales para el mantenimiento de
tal género de sociedad es que no patrocinemos la envidia, que no sancionemos
sus pretensiones enmascarándola como justicia social, sino que la tratemos de
acuerdo con las palabras de John Stuart Mill: ‘Como la más antisocial y
perniciosa de todas las pasiones’.” (Friedrich Hayek, Op. Cit., p. 108). En
segundo lugar, es frecuente que muchos que proponen una cierta forma de igualdad
de resultados, tienen opciones de lograr que sus prédicas se puedan convertir
en realidades. Es decir, que puedan
convertir sus palabras en hechos. Generalmente
no hay impedimentos para que puedan redistribuir lo que bien pueden haber
ganado, hacia otros menos afortunados que ellos.
No sólo es frecuente que muchos códigos tributarios permiten hacerlo,
de manera que los gravámenes sobre los ingresos no se aplican a aquellos
redestinados a grupos de menores ingresos relativos, sino que, también, la
caridad es bien vista por una sociedad libre, pero especialmente porque les
permite practicar aquello que pregonan. Para
concluir, es necesario reiterar que los liberales no nos oponemos a la igualdad
como tal, sino a los intentos de algunos por lograr un
orden distributivo preconcebido, a sea de igualdad o de desigualdad. Nos
oponemos al empleo de la coacción con el propósito de lograr un fin
determinado: la nobleza que se le pueda adscribir a tal fin, como podría ser
lograr una cierta igualdad, no es justificación suficiente como para emplear la
coacción en lograrla. De esta
manera es como se preserva una sociedad abierta, libre. Por supuesto, al menos
yo personalmente, miro con agrado a aquellas sociedades que no se caracterizan
por los grandes contrastes entre ricos y pobres, aquéllas que han podido a lo
largo de los tiempos y con grandes esfuerzos, aumentar la riqueza gradualmente y
que a la vez hayan logrado reducir tales disparidades.
Pero lo que no me parece conveniente es que, en función de un objetivo
que uno puede considerar deseable, se sacrifique a la libertad, al entregarle a
alguien la definición de quién va a recibir qué, con base no en cuanto
contribuye a la producción, sino a la voluntad subjetiva de ese alguien todo
poderoso. Y
me permito concluir estas exposiciones, con una opinión de Milton y Rose
Friedman: “No hay inconsistencia entre un sistema de libre mercado y la
prosecución de metas sociales y culturales amplias o entre un sistema de libre
mercado y la compasión por los menos afortunados, ya sea que tal compasión
tome la forma de, como lo hizo en el siglo diecinueve, una actividad caritativa
privada o, como lo ha hecho crecientemente en el siglo veinte, de asistencia por
medio del gobierno –provisto que en ambos casos sea una expresión del deseo
de ayudar a otros.” (Milton y Rose friedman, Op. Cit., p. 140). Carlos
Federico Smith Queda
debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.
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