Asociación Nacional de Fomento Económico ANFE 

Boletín Agosto del 2007

Pensamientos de liberales

Columna Libre - El hilo común que los ata

El TLC México Estados Unidos ha sido un éxito y la política agrícola mexicana un fracaso

¿Qué habría sido de Centro América sin TLC?

 

PENSAMIENTOS DE LIBERALES  

 

“Históricamente han terminado siendo conservadoras las tendencias políticas de economía comunitaria (el corporativismo medioeval, el nacional sindicalismo español, el nacional socialismo alemán, el fascismo italiano), movimientos considerados de derecha (por su conservadurismo), pero que propugnaban una política socialista.  Se trató en realidad de socialismos conservadores. Igualmente conservadores resultan hoy el comisario soviético, el socialismo chino (Nota bene: esto fue escrito en 1968) o los aferrados partidarios de los veinte años de nacionalización bancaria entre nosotros; estos movimientos en la imprecisa terminología de las izquierdas y derechas, se consideran de izquierda, pero se trata de socialismos conservadores.” Alberto Di Mare, “Vértice: Conservatismo”, La Nación, julio de 1968 y reproducido en Estelas y Surcos (Editorial Verbvm, 1985).

 

“El desarrollo de una red compleja de relaciones económicas internacionales es un producto del capitalismo y el liberalismo del siglo diecinueve. Por sí mismos hicieron factible la especialización extensiva de la producción moderna con su concomitante mejoramiento en la tecnología. Para proveer a la familia de un trabajador inglés con todo lo que consume y desea, cada nación de los cinco continentes coopera. El té para la mesa del desayuno es provisto por Japón o por Ceilán, el café por el Brasil o Java, el azúcar por las Indias Occidentales, la carne por Australia o Argentina, el algodón viene desde América o de Egipto, los cueros desde India o Rusia, etcétera.  Y a cambio de todas estas cosas, los bienes británicos van a todas partes del mundo, a las fincas y villas más remotas y más alejadas.  Este desarrollo fue posible y concebible tan sólo porque, con el triunfo de los principios liberales, la gente ya no tomó más en serio la idea de que una guerra más grande podría alguna vez tener lugar.  En la edad de oro del liberalismo, la guerra entre los miembros de la raza blanca fue generalmente considerada como algo del pasado.

Pero los acontecimientos resultaron ser muy diferentes.  Las ideas y programas liberales fueron suplantados por el socialismo, el nacionalismo, el proteccionismo, el imperialismo, el estatismo y el militarismo.  Mientras que Kant y Von Humboldt, Bentham y Cobden habían cantado alabanzas por la paz eterna, los voceros de una era posterior nunca se cansaron de alabar la guerra, tanto civil como internacional. Y sus éxitos tan sólo aparecieron demasiado pronto.  El resultado fue la Primera Guerra Mundial, la cual le ha dado a nuestra época una especie de lección objetiva sobre la incompatibilidad entre la guerra y la división del trabajo.”  Ludwig von Mises, Liberalism y reproducido en The Libertarian Reader, editado por David Boaz (New York: The Free Press, 1998), p. 330.

 

 COLUMNA LIBRE

 EL HILO EN COMUN QUE LOS ATA

  

Desde hace buen rato he tratado de encontrar una explicación del porqué de la agrupación de  tan diferentes participantes en el llamado No, por su oposición a la aprobación del TLC. No me quedaba claro cuál era el elemento que los unía en dicha antipatía, en especial porque conozco las diferentes procedencias ideológicas de algunos de ellos.  Se me ha hecho cuesta arriba encontrar un rasero común que me faculte homogeneizar posiciones diversas y hasta antagónicas de sus integrantes. ¿Cómo amalgamar los alaridos de un párvulo de rostro tapado, creyendo que así puede liberarse de su salvajada, con los buenos modales de un caballero abogado, usual agente de empresas interesadas en que se les resuelva problemas comerciales y no en oponerse a un TLC? O, ¿qué hacer para poder emulsificar a un político obsoleto, quien cree que con aplicar términos científicos modernos a un viejo emplasto, recupera una respetabilidad intelectual que presuntamente tuvo en el pasado, con otro político lleno de caritas y gestos, que cree le podrán abrir el paso hacia un poder con el cual siempre ha soñado? ¿Será posible unir al vocablo grosero y ramplón de un líder sindical, ignorante de los principios básicos de convivencia pacífica, a aquella sencillez de una trabajadora que se opone porque considera que su negocio tiene poco futuro frente a una potencialmente avasalladora competencia internacional?  Porque entre los partidarios más notorios del No hay amoríos y juntas inexplicables: por ejemplo, uno de ellos dijo, cerca de unos troskos, que él estaba a favor de una apertura unilateral al libre comercio y por ello se oponía al TLC, entre otras cosas. Por supuesto, los rojos extremistas no lo entendieron.  Por ello a esos improvisados es que se les conoce como tontos útiles: siempre creen ser los más vivos, hasta que aquellos que juzga como los tontos llegan a tomar el poder… y lo primero que hacen es botarlos a un lado, con lo cual se dan cuenta de la realidad de las cosas.

 Afortunadamente Friederich Hayek escribió en 1959 un Post-Scriptum a su libro clásico la Constitución de la Libertad, al cual le puso por título: ¿Por qué no soy un Conservador? Al releerlo encontré el hilo que une ese tejido tan dispar de pensamientos agrupados alrededor del llamado No al TLC y que hoy día ata a sus más connotados actores en una muy incómoda colcha parchada.  Lo que los une es que son conservadores.  Su interés básico para oponerse al TLC es mantener el estado de cosas, para lo cual acuden a esa forma de verlas caracterizada por no ofrecer alternativa alguna, excepto mantener, cualquiera que sea, la situación actual.  Es el No al cambio, per se.

 Está bien mantener algún grado de escepticismo, lo cual puede inclinarnos a pensar que no hay instrumento humano perfecto que venga a resolver todos nuestros problemas. Lo cierto es que la mayoría de los proponentes del Sí han sido enfáticos en que dicho tratado no es perfecto y que se caracteriza porque hay que dar cosas a cambio de otras. Pero la actitud de los conservadores del No radica en no ofrecer alternativa alguna a un simple tratado comercial, ni siquiera proponen alguna novedad. En su momento pensé que algunos camaradas que integran el movimiento por el No tal vez abogarían por un TLC con China Roja, tal como muy en sus entrañas sí lo hacen algunos europeizantes que, porque no les caen bien los “gringos imperialistas” se oponen a este TLC, pero saben que uno con Europa es inevitable, aunque no se atreven a decirlo. Lo más probable es que la negociación de un TLC con Europa vaya a ser más “difícil”; en otras palabras, que éste va a requerir más de lo que hemos tenido que ceder en el acuerdo con Estados Unidos.

 Lo que permite la unión de grupos aparentemente tan diversos –comunistas, ex-comunistas, conservadores criollos, ecólogos in extremis, trotskistas, sindicalistas extremistas, social-demócratas estatistas, políticos que buscan la redención y el perdón por daños no olvidados, universitarios en sus cómodas cátedras, entre otros- es un temor acendrado al cambio. Prefieren oponerse a cualquier evolución y al progreso;  muchos de ellos se dan cuenta de que el mundo ha ido cambiando y la globalización es un hecho al cual debemos adaptarnos adecuadamente, pero escogen el inmovilismo que da el temor ante esos cambios.  Ni siquiera son capaces de reconocer que un país tan pequeño como Costa Rica hoy día exporta exitosamente, sin subsidios ni privilegio alguno y compitiendo con todo el mundo, más de 3.600 distintos productos a las más diversas naciones esparcidas por todo el mundo.  Y lo hace con gran éxito, causando admiración y hasta envidia de otros que no han podido lograrlo. Costa Rica ha logrado vencer el temor a exportar y de integrarse al comercio mundial.

 Los conservadores del No prefieren exhibirse como temerosos a la mutación, al cambio.  Nos quieren asustar –intentan apelar a lo más profundo de nuestro cuerpo calloso- con cuanta amenaza pase por su febril imaginación: que nos van a devorar, que nos van a acabar, que nuestros cadáveres van a ser objeto de un comercio desenfrenado, que los ticos no pueden competir, cuando ya lo han hecho y, por el contrario, de no aprobarse el TLC lo que sí lograrán es impedir que los costarricenses podamos seguir haciéndolo exitosamente.

 Nos han querido engañar diciéndonos que el extranjero nos va a dejar sin oportunidades, pero el obrero y el empresario, quienes hoy participan de la exportación, constituyen el mentís más firme al sueño autoritario de que sólo si hay alguna autoridad superior que supervise todo, será posible seguir progresando.  Porque eso es lo que cree el conservador.  Como ejemplo, quieren que sea el actual ICE el que continúe obligándonos a elegir lo que le da la gana que tengamos en el campo de la telefonía, en vez de que se nos abran las puertas de un progreso que cunde por todo el mundo en el campo de las telecomunicaciones, progreso que sólo la competencia del mercado nos puede brindar.

 Ese temor que se nos quiere inculcar, de que el extranjero nos va a acabar, es falso.  Ya hemos probado hasta la saciedad de que Sí podemos hacerlo, mostrando el error de la correlación entre el mensaje conservador en cuanto al No y una hostilidad al comercio internacional. Lo cierto es por más que de un nacional provenga tal idea anti-progreso, eso no la va a convertir en una idea inteligente: ninguna economía del mundo ha progresado aislándose del comercio internacional.

 Es el espíritu conservador el hilo que ata a los partidarios del No: esclaviza su alma, pero no la nuestra, que siempre mira al futuro con optimismo, pues lo único que pretendemos es ver cómo podemos vivir mejor y no en mantener per se el estado de cosas.

 

                                                                        Carlos Federico Smith

 Queda usted debidamente autorizado para reproducir esta columna en el medio de su predilección.

El TLC México-Estados Unidos ha sido un éxito y la política agrícola mexicana un fracaso

Luis Di Mare H.-dimareluis@anfe.or.cr  

“Nadie niega que el campo mexicano vive una pobreza inaceptable. Pero no por causa del libre comercio. ¡Cuidado! Hay que identificar claramente las verdaderas causas así como sus posibles soluciones, pues no podemos echar abajo el mayor éxito económico del país (el TLCAN [Tratado de Libre Comercio de América del Norte]) en toda su historia en aras de preservar su mayor fracaso.”. Eso indican Roberto Salinas-León y Adolfo Gutiérrez Chávez, en “El Impacto del TLCAN en el campo mexicano”, disponible en http://www.elcato.org/node/1263 

Salinas y Chávez señalan también: “El flujo promedio anual de inversiones que llegó a México de 1994 a 2001 triplicó el promedio registrado en los siete años anteriores al TLCAN. [....]El TLCAN abrió la puerta a una serie de empresas multinacionales que de otra manera no hubieran pensado en instalarse en México.” [...]


“ El TLCAN cumplió con creces en materia de comercio e inversión. Lo más importante es que millones de consumidores mexicanos han resultado beneficiados al tener a su alcance una variedad de productos y servicios innovadores que son más baratos y que tienen una mejor calidad.”


En cuanto a la política agrícola mexicana, señalan como grandes defectos 1) Reparto agrario: El ejido y el minifundio condenaron al campo mexicano a ser pequeñas áreas de cultivo con tecnologías de producción obsoletas. Señalan: “Hay que aceptarlo: el ejido ha sido uno de los mayores fracasos en la historia de nuestro país, pero los grupos políticos que dicen luchar contra la pobreza del campo no se atreven a señalarlo porque se benefician de él.” 2) Proteccionismo, que empujó a capitales a ser invertidos en industria en vez de en agricultura 3) Ausencia de derechos de propiedad: Cuando el agricultor no puede otorgar la tierra como garantía, no puede obtener préstamos para producir o invertir 4) Obstáculos constitucionales.

Señalan además: “El campo en México seguirá en desventaja y el 44% de los mexicanos que viven de él seguirá sumido en la pobreza extrema mientras no se rompa con la estructura del minifundio. “

También señalan: “Los oponentes del TLC argumentan que los beneficios del libre comercio no se han repartido de manera equilibrada en el país. El norte del país, apuntan, se ha visto favorecido mientras que el sur de México se ha quedado rezagado. [....] Pero ahí está también una de las claves que nos obligan a mantener y a fortalecer el TLC. El norte se ha integrado con entusiasmo al libre comercio y de ahí surge su relativa prosperidad. El sur, [....]se ha quedado atrás precisamente por la resistencia de sus políticos a la apertura comercial y económica.”


He analizado cifras de producción mexicana en dólares PPP -la mejor medida- de varios años y he encontrado que México se encuentra en lugar destacado en América Latina en el período 1996-2006 y en el período 1996-2002, este último un período de precios del petróleo moderados. No divulgo todavía esas cifras, disponibles en www.anfe.or.cr/imp_cap.htm, porque necesitan revisión. Por otra parte, un estudio de CEPAL estima que gracias al TLC la producción de Costa Rica crecerá un 2% anual adicional. En cuanto a América Central, masivamente dependiente de las exportaciones textiles exceptuando a Costa Rica, hay que analizar el impacto del vencimiento en enero del 2005 del Acuerdo sobre Textiles y Vestido de la OMC, que ha significado competencia de países que en conjunto tienen miles de millones de habitantes como China, India y Bangladesh. La pregunta que hay que hacerse es ¿Qué habría sido del sector textil centroamericano sin TLC?

Este artículo fue publicado en el "Diario Extra" del 21 de agosto del 2007 en http://www.diarioextra.com/2007/agosto/21/opinion03.php

México en lugar destacado en crecimiento de la producción después de firmar TLC con los Estados Unidos

Período 1996-2006-Vigencia del NAFTA post crisis del Tequila

 

Período 1996-2002-Precios moderados del petróleo

 

La hoja de excel que contiene los cuadros de  arriba se encuentra en  tlc/datos/pib_ppp_paises_desarrollo_hem_occidental_fmi_weo_april_2007_ingreso_ied_acentral.xls

Para más información haga clic acá http://www.anfe.or.cr/imp_cap.htm#tlc_mexico

 

 

¿Qué habría sido de Centro América sin TLC?

Luis Di Mare H.-dimareluis@anfe.or.cr        

Los países centroamericanos comparten una característica preocupante: Dependen masivamente de las exportaciones textiles a los Estados Unidos (EE.UU.). Según el economista Daniel Ickowicz, en las exportaciones a los EE.UU. de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua los textiles tienen un peso que oscila entre 54% y 78%. En cambio, afortunadamente, para Costa Rica el peso es de solamente 12%.

En enero del 2005 venció el Acuerdo sobre Textiles y Vestido de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto significó una reducción progresiva e importante de las cuotas textiles que los EE.UU. imponen a China y otros países asiáticos. En otras palabras, países gigantes como China, India, Indonesia, Bangladesh y Vietnam, que entre ellos tienen casi 3000 millones de habitantes, tienen mucha más libertad para exportar sus productos textiles a los EE.UU. Señala Ickowicz:

“Estos países asiáticos son altamente competitivos, tanto por sus economías de escala como por el bajo costo de su mano de obra, al punto que cada vez es mayor su “tajada” del mercado textil de EE. UU. En el 2006, las exportaciones textiles a EE. UU. de países como China, Indonesia, India, Bangladesh y Vietnam, entre otros, crecieron más del 20%. En el mismo año, las exportaciones a EE. UU. de textiles desde Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica, se redujeron sustancialmente, dada la feroz competencia asiática.” 

En enero del 2004 mostré en este diario opiniones de economistas que decían que la “Crisis del Tequila” que vivió México en 1995-96 había sido ampliamente pronosticada y que no tenía relación con el TLC México-EE.UU. En otras palabras, tanto Centro América, con los textiles, como México con la "Crisis del Tequila", en los inicios del TLC enfrentaron una crisis ampliamente anunciada que el TLC ayudó a mitigar. Y si analizamos el período 1996-2002, posterior a esa crisis anunciada, el desempeño de México es brillante: Segundo lugar en América Latina en crecimiento de la producción por habitante en dólares ajustados al poder de compra. Y se ha alegado que mucho del éxito eportador de México se debe a altos precios del petróleo, pero precisamente 1996-2002 es un período de precios moderados y bajos del petróleo. En el período 1996-2006 México ocupa el cuarto lugar.

Al decir América Latina me refiero a América del Sur, los 6 países centroamericanos y México y República Dominicana. La semana pasada debí haber señalado “México ocupó el quinto lugar entre los países EN DESARROLLO del hemisferio occidental en aumento de la producción por habitante” pero, por error, omití “EN DESARROLLO”

Honduras, Guatemala, Nicaragua y EE.UU. aprobaron el TLC en el año 2005. El Salvador en diciembre del 2004. A partir del momento de aprobación del TLC es que un inversionista sabe a ciencia cierta que sí habrá TLC. Basándome en datos de la CEPAL, calculé el promedio de ingreso de Inversión Extranjera Directa (IED, el establecimiento de empresas de capital extranjero) en el período 2002-2004 (anterior a la aprobación del TLC) y en el período 2005-2006 (posterior a la aprobación del TLC). El aumento del ingreso de IED no es nada despreciable: En 2002-04 en promedio llegaron $330 millones de IED a El Salvador y en 2005-06 llegaron $361 millones, un aumento de 9%. Para Guatemala el aumento fue de $132 a $267 millones, un 101%, para Honduras el aumento fue de $249 a $379 millones, un 52% y para Nicaragua de $218 a $266 millones, 22% de aumento.

Este artículo fue publicado en el Diario Extra del 4 de septiembre del 2007 en http://www.diarioextra.com/2007/setiembre/04/opinion03.php . El texto en negrita no formó parte del artículo publicado. En la edición web de Diario Extra hay 8 cifras incorrectas después de la frase "El aumento de IED no es nada despreciable:", al final del artículo. La edición impresa de "Diario Extra" y el artículo de arriba muestra las cifras correctas. Las opiniones del Sr. Daniel Ickowicz se encuentran en Comercio y Diversificación, artículo publicado en La Nación del 5 de junio del 2007 en http://www.nacion.com/ln_ee/2007/junio/05/opinion1120896.html . Los cuadros de abajo sustentan las afirmaciones hechas en Diario Extra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La hoja de excel que contiene los cuadros de  arriba se encuentra en  tlc/datos/pib_ppp_paises_desarrollo_hem_occidental_fmi_weo_april_2007_ingreso_ied_acentral.xls .

Para más información haga clic acá http://www.anfe.or.cr/imp_cap.htm#centroamerica_textiles

 

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Puesto al día: 11 de diciembre del 2007