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Los impuestos estatales en los EE.UU. muestran que los impuestos frenan el desarrollo económico. INCOMPLETO - EN CONSTRUCCIÓN (Esperamos poder ofrecerle muy pronto el documento completo) Uno de los grandes problemas de las ciencias económicas es que rara vez pueden hacerse "experimentos económicos". En cambio en otras ciencias, como la física o la medicina, no representa ningún problema hacer experimentos. El método experimental (Si usted sabe qué es el método experimental, no necesita leer esta sección) Un investigador tiene la teoría de que comer "excesivamente" hace engordar. El investigador tiene la teoría que comer 2.000 calorías diarias es comer "razonablemente" y que comer 4.000 calorías diarias es comer "excesivamente". Para demostrar su teoría, típicamente un investigador hace un experimento en el que participan 3 grupos de personas, que pueden ser, por ejemplo: 1) Un grupo de personas que comen "razonablemente" durante la duración del experimento, en otras palabras, se controla todo lo que esas personas comen durante la duración del experimento, para asegurarse de que coman 2000 calorías diarias. 2) Un grupo de personas que comen "excesivamente" durante la duración del experimento, o sea, el experimentador se asegura de que esas personas ingieran 4.000 calorías diarias. 3) Un tercer grupo, que simplemente se limita a llevar su vida normal durante el experimento. Si después del experimento se observa un aumento importante de peso del grupo de quienes comieron "excesivamente" (4.000 calorías diarias), y en cambio quienes comieron "razonablemente" (2.000 calorías diarias) no aumentan de peso, se puede caer en la tentación de afirmar que "comer en exceso engorda". Pero; ¿Si en ese lapso de tiempo toda la población hubiera engordado? Por ejemplo podría haber ocurrido que una bacteria hubiera enfermado a gran parte de la población, con una enfermedad que lleva a retener agua y por lo tanto a aumentar de peso. El "tercer grupo" sirve para descartar que el engordamiento de quienes comieron "excesivamente" se debió a otras razones. Si los del "tercer grupo", los que continuaron su vida normal, tampoco engordaron, resulta razonable afirmar que los del primer grupo engordaron porque comieron excesivamente. Pero, si quienes comieron "excesivamente" y los de ese "tercer grupo" engordaron, ya no se puede afirmar a ciencia cierta que los del primer grupo engordaron por comer "excesivamente", puesto que los del "tercer grupo", los que llevaron una vida normal, también engordaron. Podría ocurrir entonces que comer "excesivamente" no hace engordar, pero que una enfermedad que hace retener el agua atacó a la población. Por otra parte, es posible que una persona coma 4.000 calorías diarias y no engorde en lo más mínimo. Por ejemplo, muchos atletas de alto rendimiento consumen más de 4.000 calorías diarias y no engordan, más bien, al contrario, están en excelente condición física. Por eso para los experimentos se buscan personas que sean lo más parecidas posibles, en este experimento se trataría que todos los grupos estén formados por personas que tengan una actividad física moderada. Si en el grupo de quienes comen "excesivamente" se incluyen solamente atletas de alto rendimiento, y en el que come "razonablemente" se incluyen solamente personas sedentarias, pues es posible que los atletas de alto rendimiento no engorden nada y que el experimento no demuestre nada. Otro experimento que puede hacerse también es durante un período dar a un grupo de personas 2.000 calorías diarias y durante otro período dar a ese mismo grupo de personas 4.000 calorías diarias, teniendo siempre un grupo de personas que continúan su vida normal para controlar que no hubo aumento de peso en la población que continuó con su vida normal durante el experimento. Parece muy obvio que comer engorda, sobre todo porque cuando comemos demasiado nos damos cuenta de que aumentamos de peso, y parece una majadería hacer estudios sobre algo tan obvio. Pero, por ejemplo, no resulta tan obvio que los impuestos perjudican el crecimiento económico. ¿Qué es el crecimiento económico? (Si usted sabe qué es el crecimiento económico, no necesita leer esta sección) El crecimiento económico es básicamente el aumento de la producción. Supóngase que existe un país en el que, desde tiempos remotos, impera una extraña religión que prohibe el comercio, que se considera un pecado muy grave. El dinero, también es prohibido, porque se usa para comerciar. Las herramientas y máquinas, también son prohibidas, a menos que las construya la misma persona que las usa, porque si no las consytruye, tendría que comprarlas y eso sería comerciar. Una sociedad que se gobierna por esas reglas, vive en la pobreza: Por ejemplo Papo, siembra papas, tomates, cebollas y además tiene una gallina y una vaca. Pero lo que mejor se da en su terreno es la papa. Toño siembra más o menos lo mismo, pero es el tomate lo que realmente se produce bien en su terreno. Esa situación se repite a todo lo largo y ancho del país, las personas producen solamente lo que consumen, y no pueden vender lo que les sobra, tampoco pueden cambiar lo que les sobra con otras personas, porque el comercio es pecado. Existe un gobierno que establece una "policía anti comercio", que es un grupo de personas que recorre el país, revisando las casas de las personas, buscando evidencia de que haya habido comercio, para castigar a quienes hayan cometido el pecado de comerciar. Esos "policías anti comercio", no siembran, tienen que vivir de algo, por eso la ley de ese país permite a esa "policía anti comercio" quitar a las personas una parte de lo que producen, para que así esa policía tenga qué comer: El gobierno de esa sociedad no permite el comercio, pero permite los impuestos. Bajo semejante organización, en que cada persona produce para sí misma varios productos en pequeña cantidad, la producción es bajísima: Por día, en todo el país, se producen en total solamente 3.000 papas, 1.000 cebollas, 800 tomates, 500 huevos y otros productos que no mencionamos para no hacer el cuento demasiado largo. Pero llega el día en que los habitantes de ese país se dan cuenta de lo infinitamente absurdo que es prohibir el comercio, y se permite el comercio, también el dinero, y la policía anti comercio es abolida. Papo entonces se dedica solamente a sembrar papa, o sea, se especializa en sembrar papa y en producir mucha más papa de la que puede comer y Toño se especializa en sembrar tomates. Mario deja de sembrar y se dedica a comprar a Papo y a Toño las papas y los tomates que les sobran, que son muchos. Mario los transporta y los coloca en un lugar a disposición de quien quiera comprarlos: Mario es un comerciante. Diez años después, resulta que la producción total del país ha aumentado dramáticamente, se ha multiplicado por 100: Al permitirse el comercio y el dinero, se permitió la importación de maquinaria agrícola, Papo, gracias a la maquinaria que compró y a la gente que trabaja en su terreno, produce hoy 60.000 papas diarias, Toño, 10.000 tomates diarios. Por día en el país 10 años después se producen 300.000 papas, 100.000 cebollas, 80.000 tomates y 50.000 huevos, 100 veces lo que se producía 10 años antes, el aumento de la producción fue enorme. Papo y Toño se especializaron en producir papas y tomates, y esa especialización logró un aumento enorme de la producción, además las tierras de Papo son aptas para la papa, y las de Toño para el tomate, lo que ayuda a una mayor producción de papa y tomate. Y lo más importante, las demás personas, que también aumentaron dramáticamente su producción, como aumentaron muchísimo su producción de bienes y servicios, tienen más dinero para comprar los tomates y las papas que producen Toño y Papo. Toño y Papo necesitan para producir esas grandes cantidades, que alguien tenga dinero para comprar esa producción, porque producir tiene un costo y tiene que haber alguien que pueda pagar un precio que cubra el costo de producir esas papas y esos tomates para que sea un buen negocio producirlos. Pipo, diez años atrás, inmediatamente después de que se permitió el comercio, se fue a trabajar a la plantación de papa de Papo. En ese entonces, como no había todavía dinero, aunque acababa de ser permitido, Papo ofreció pagarle a Pipo 50 papas por cada día de trabajo, y Pipo aceptó esa paga. Diez años después, Pipo sigue trabajando para Papo, pero ya no gana 50 papas diarias, ahora el país produce 300.000 papas diarias, todas las personas tienen más bienes y servicios, hay muchas más papas para pagar a Pipo, por eso Pipo hoy gana 4.000 papas diarias. Pero Pipo ya no recibe su remuneración en papas, la recibe en dinero. Gracias al crecimiento económico, al aumento de la producción, Pipo gana hoy muchísimo mejor que diez años atrás. En esos diez años de comercio aparecieron todo tipo de nuevas actividades: Como resultaba muy útil para la agricultura importar maquinaria, apareció un importador de maquinaria y de productos para la agricultura. Las personas empezaron a tener dinero, entonces apareció un banquero que guarda el dinero que le sobra a algunas personas y lo presta a otras personas que lo necesitan. Algunos productores, para controlar sus ingresos y gastos, necesitaron los servicios de personas que supieran de contabilidad. Para trasladar los productos de un lugar a otro, o para cultivar, se necesitaron máquinas, tractores, automóviles, por eso aparecieron personas que aprendieron a reparar esas máquinas: mecánicos automotrices, técnicos en mantenimiento de maquinaria. El crecimiento económico creó un sinfín de empleos y ocupaciones, el aumento del bienestar les llegó a todos. A este aumento de la producción, se le llama "crecimiento económico". La producción se mide por el Valor Agregado. Por ejemplo un ebanista compra 100.000 colones en materiales y construye un juego de muebles que vende en 300.000 colones. El Ebanista está "agregando" 200.000 colones a los 100.000 colones de materiales que compró. El "valor agregado" de su trabajo es 200.000 colones. La producción de un país usualmente se calcula sumando todos esos valores agregados y a la suma obtenida se le llama producto interno bruto PIB. En el caso de Costa Rica, el producto interno bruto PIB, es de cerca de $20.000 millones anuales. Por otra parte la población de Costa Rica es de cerca de 4 millones, entonces el PIB promedio por habitante es $20.000 millones dividido entre 4 millones de personas, o sea de $5.000 anuales por persona. Decimos entonces que nuestro PIB promedio por habitante es de $5000 anuales. Se acostumbra en vez de decir PIB promedio por habitante, decir PIB per cápita, para no tener que estar repitiendo una y otra vez la palabra "promedio" Cuando se observan datos de salarios y de PIB per cápita, se observa una y otra vez que cuando aumenta el PIB per cápita, los salarios y remuneraciones aumentan también. En el cuadro que se muestra abajo, obtenido de EU versus EUA un estudio de Timbro, una institución sueca, aparecen los salarios anuales promedios en cada uno de los estados de los Estados Unidos de América (EE.UU), cada punto representa un estado, y en el eje vertical aparece el PIB per cápita del estado en cuestión, y resulta claro que cuando el PIB per cápita es mayor, el salario es mayor. En otras palabras, un mayor PIB per cápita (o una mayor producción por habitante, para decirlo de otra manera) se refleja en mejores salarios y remuneraciones.
En este gráfico es claro que los estados que tienen mayor PIB per cápita tienen también mayores salarios promedios, lo que muestra que aumentar la producción por habitante (o el PIB per cápita) mejora los salarios y remuneraciones. Algunos argumentan que ese "crecimiento económico" solamente llega a los ricos. Una población puede dividirse en 4 cuartiles, el primer cuartil es el 25% de la población que tiene menores salarios y remuneraciones, el cuarto quartil es el 25% que tiene mayores salarios y remuneraciones. El tercer cuartil es el anterior al cuarto cuartil, por así decir. El gráfico que se muestra abajo muestra los salarios y remuneraciones de las personas del primer cuartil y las del tercer cuartil, y es claro que para ambos grupos los salarios y remuneraciones aumentan cuando el PIB per cápita aumenta. No se da información como para saber si aumenta más para el 1er cuartil (los que menos ganan) o para el 3er cuartil, los salarios y remuneraciones promedio del 1er cuartil parecen oscilar entre $16.000 y $23.000 y los del 3er cuartil entre $32.000 y $51.000. Lo anterior deja claro que el crecimiento económico, el aumento de la producción, beneficia a todos los habitantes de un país y que establecer condiciones que permitan lograr un importante crecimiento económico es una excelente política gubernamental. Pero el punto de discusión candente es el impacto de los impuestos y del gasto del gobierno en el crecimiento económico. Pocos cuestionan que el gobierno provee bienes y servicios que ayudan al crecimiento económico: Sin carreteras no podríamos transportarnos, sin tribunales de justicia reinaría el hampa. Pero que sean necesarios algunos gastos del gobierno no quiere decir que el gobierno tiene que gastar cualquier suma que los políticos quieran gastar. Por ejemplo en una casa el techo y el piso son esenciales, pero eso no implica que haya que gastar sumas extravagantes en esos dos rubros, lo que hay que hacer es pagar un buen techo y un buen piso a un precio razonable y punto. El problema nace porque muchas personas se benefician del gasto del gobierno: Son muchos los funcionarios públicos que reciben un salario del gobierno, no son pocos los que venden bienes o servicios al gobierno, otros reciben pensiones, otros simplemente manejan los fondos públicos y quieren usarlos para realizar proyectos que les parecen beneficiosos o que benefician a quienes los eligieron. Es claro que existen muchas personas interesadas en que el gobierno tenga dinero para gastar. La teoría que explica por qué los impuestos dañan el crecimiento económico (Si usted conoce esa teoría, no necesita leer esta sección) A quien esto escribe le parece evidente que los impuestos, más allá de un mínimo que permita un financiamente austero de ciertos servicios públicos esenciales, frenan el crecimiento económico. Pero eso debe demostrarse. Quien produce para el sector privado debe esforzarse por convencer a alguien de que compre lo que produce: Por ejemplo, un tapicero tiene que encontrar quien le compre los muebles que fabrica. En cambio, el funcionario público, recibe sus ingresos de dinero que el gobierno quita a las personas, por la fuerza, a través de impuestos. En otras palabras, el gobierno no tiene que convencer a alguien de que compre lo que produce, el gobierno simplemente provee bienes y sobre todo servicios y obtiene sus recursos de dinero que quita un sector privado formado por personas o empresas que permanentemente, con pocas excepciones, se ven obligadas a convencer a alguien de que les compre los bienes o servicios que producen. Esta necesidad de quien trabaja para el sector privado de estar permanente dependiendo de que alguien quiera (y pueda) comprar lo que produce, crea angustia en quienes producen y trabajan en el sector privado. Cuando hay una crisis, son usualmente quienes trabajan en el sector privado quienes se quedan sin trabajos, quienes enfrentan quiebras. Empresas muy exitosas, que hacen un trabajo excelente, se declaran en quiebra, porque las personas no quieren (o no pueden) comprar lo que producen. Por ejemplo cerca del 2000, miles de empresarios en los EE.UU. produjeron bienes de alta tecnología como redes de fibras ópticas, programas de computación, sitios de internet, equipo de telecomunicaciones, y a pesar de haber hecho un excelente y sofisticado trabajo, a pesar de haber trabajado 50, 60 y hasta 70 horas por semana, esos empresarios se declararon en quiebra, porque el mercado estaba saturado, porque las personas no querían o no podían gastar más en esos bienes y servicios que esos empresarios produjeron. El funcionario público no vive esa permanente angustia de quien trabaja para el sector privado. Por eso existen en cualquier país del mundo, presiones fuertísimas para proveer más y más empleos "seguros" en el sector público. Pero esta "angustia" inherente al sector privado resulta precisamente de que, con pocas excepciones, el sector privado debe estar siempre cubriendo una necesidad a un precio que la gente pueda pagar. Y esta angustia lleva permanentemente al sector privado a producir algo que alguien necesita. Por ejemplo el documental Commanding Heights, describe como una empresario en Tailandia, que construía complejos residenciales, quedó prácticamente "en la calle", porque construyó edificios que no podían venderse o alquilarse. Que empresarios produzcan algo que no puede venderse, es el drama diario del sector privado en los países, como Costa Rica, en que el sector privado vende algo solamente si alguien está dispuesto a comprarlo. Si un verdulero compra tomates, y posteriormente el tomate baja de precio de tal manera que no puede cobrar a sus clientes lo que pagó por los tomates, el verdulero simplemente pierde dinero, no tiene quien le compense esas pérdidas, su negocio es cargar sobre sus espaldas el riesgo de que el tomate -o lo que sea que venda- baje de precio. Y si el tomate tarda en venderse, y empieza a ponerse malo, no le queda más que bajar el precio, para lograr venderlo. En cambio, el sector público, ¿qué mecanismo tiene para asegurarse de que los bienes y servicios que produce son necesitados por alguien? Realmente muy pocos. Básicamente lo que ocurre con el sector público, es que un partido político que resulte particularmente inepto en manejar los recursos públicos, no es reelecto en las próximas elecciones. Este "control político", que en Costa Rica ocurre una vez cada 4 años, contrasta profundamente con el control a que se ve sometido el sector privado, que ocurre día a día, casi minuto a minuto. El sector privado además enfrenta la competencia de los demás productores, por ejemplo, si aparece un nuevo restaurante en el barrio, es posible que los dueños de restaurantes existentes, se vean obligados a bajar los precios para contrarrestar esa competencia. Ese es el día a día del sector privado. Esa competencia, cuando se permite, mejora la calidad y los precios de los bienes y servicios que produce el sector privado. Por otra parte el sector privado premia el esfuerzo de una manera que no lo premia el sector público. Un jugador de fútbol como Ronaldinho, que se esfuerza para dar un juego excelente, gana sumas extraordinarias, que se miden en millones de dólares, porque Ronaldinho, junto con sus compañeros, produce un espectáculo que cientos de millones de personas desean ver. En el sector público, quien emprende una obra extraordinariamente productiva, frecuentemente no recibe ganancia monetaria por esa obra. Las maravillas tecnológicas de los tiempos recientes (y las de tiempos pasados) ; comunicaciones asombrosas, teléfonos celulares, internet, computadoras miles de veces más poderosas que las de hace pocas décadas, se han dado esencialmente porque empresarios se esforzaron en crear más y mejores productos para obtener ganancias. Hace poco más de un año -ignoro si la situación sigue siendo así- el trayecto desde el cruce de la Pozuelo en La Uruca hasta Heredia tomaba cerca de 40 minutos en hora pico. Cuando no hay congestión, ese trayecto puede hacerse en 10 minutos. Si , por decir algo, decimos que en cada hora pico viajan a Heredia 50.000 personas, resulta que la congestión hace perder 25.000 horas diarias a esas 50.000 personas. Si esas 50.000 personas estuvieran dispuestas a pagar 200 colones para ahorrarse esa media hora, un empresario privado, que descongestionara el acceso a Heredia, ampliando puentes o carreteras, podría cobrar, por ejemplo en un peaje, cerca de 10 millones de colones diarios (200 colones a 50.000 personas), lo que resultaría en por lo menos 2.600 millones de colones al año. Una suma tan grande como 2.600 millones de colones probablemente sea suficiente para pagar en poco tiempo cualquier ampliación que agilice el ingreso del tránsito a Heredia. Según el Banco Mundial, en su informe Haciendo negocios en el 2004, somos uno de los países peor regulados del mundo, lo que significa que en Costa Rica, tanto para el sector público como para el sector privado, es dificílisimo hacer cualquier cosa. Es probable que si el sector público quisiera agilizar el acceso a Heredia, tendría que enfrentar tantos problemas, que es posible que nadie esté dispuesto a "comerse el pleito" de agilizar el tránsito, porque el premio que recibe por ese esfuerzo, es poco. Si nuestro marco regulatorio es una verdadera "camisa de fuerza" sobre el sector privado, todavía lo es más sobre el sector público, que debe cumplir además las reglas que existen para tratar de impedir a los funcionarios públicos hacer mal uso de los fondos públicos. El resultado es que inversiones públicas tan beneficiosas como agilizar el tránsito de ingreso a Heredia, simplemente no se hacen o tardan mucho en hacerse, porque el fruto de ese esfuerzo no vale la pena. En cambio, si se permitiera a alguien del sector privado agilizar ese tránsito, o sea, pagar y construir lo que sea necesario para agilizar el tránsito y a cambio de eso cobrar un peaje de -digamos- 200 colones por persona, en un dos por tres tendríamos un tránsito a Heredia muy ágil. Esta manera de proceder tiene muchos puntos en común con la concesión de obra pública. Sin embargo que el sector privado provea carreteras de esa manera tiene sus problemas, usualmente alguien del sector público tiene que fijar el peaje en cuestión, y si las cosas no se hacen de manera transparente, podría ocurrir que el empresario privado obtenga ganancias desproporcionadas por el esfuerzo que hizo, y eso es muy mal visto por la ciudadanía y puede llevar a un descontento con los esquemas de concesión. Pero la compleja discusión sobre las reglas que deben gobernar la concesión de obra pública no es el tema de esta sección, el tema es la dificultad del sector público en proveer lo que necesita la ciudadanía. El empresario tailandés que se arruinó al construir complejos residenciales, creyó que lo que construía era necesario, y que por eso iba a tener grandes ganancias. Resultó que no lo era. El empresario privado que piensa que algo es necesario, simplemente lo provee, y si no era necesario como creía, pues enfrenta la quiebra, que es un proceso traumático. En los países de América Latina, para colmo de males, la quiebra frecuentemente se ve como algo deshonroso o fraudulento, y no como lo que la mayoría de las veces es, un intento de proveer algo que no se necesitaba. Por otra parte, el empresario privado, por obra de la competencia, se ve obligado a bajar costos: Una empresa privada que contrata personal superfluo, o que hace inversiones superfluas, como oficinas extravagantemente elegantes, o viajes al exterior, se ve obligada a aumentar los precios, y ese aumento de precios puede dejarla sin clientes. En cambio en el sector público, desafortunadamente, ocurre exactamente lo contrario: ¿Qué es más seguro, trabajar para una verdulería que enfrenta los típicos problemas de cualquier pequeño empresario, o trabajar para el gigantesco gobierno de Costa Rica, que recibe sumas enormes por concepto de impuestos?. Es evidente que es mucho más seguro trabajar para el gobierno. Por eso quien obtenga un trabajo en el sector público, dificílmente va a renunciar a él. Mientras de que en el sector privado el empresario que cree una burocracia innecesaria y que tenga gastos superfluos probablemente lleve a la empresa a la quiebra, en el sector público, cuanto más gaste el gobierno, más "clientela política" va a tener. Quien obtiene un empleo en el sector público, tiene un fuerte incentivo para apoyar impuestos que financien al sector público. Quien vende bienes o servicios al gobierno, tiene también un incentivo para apoyar más impuestos para el sector público. Por otra parte, el empresario privado paga los gastos con su patrimonio, cualquier gasto es una disminución de su patrimonio, por esas razones, el empresario privado tiene un incentivo fuertísimo para ser moderado y cuidadoso con sus gastos. El sector público -en Costa Rica y en todo el mundo- es mucho más proclive a la corrupción y al gasto superfluo, porque trabaja con el "dinero de otros". El sector público no puede aumentar ilimitadamente los impuestos que cobra, porque los electores a fin de cuentas se oponen a más impuestos, pero si puede aumentarlos mucho más allá de lo que los electores aceptarían si fueran ellos mismos, por voto directo, quienes aprueban los impuestos, y no los congresos. El problema fundamental, especialmente en un país de gobierno tan centralizado como Costa Rica, es que el gobierno maneja recursos enormes, y las ganancias que se pueden obtener al manejar esos recursos pueden ser muy grandes, y usualmente no son quienes menos tienen quienes logran controlar el gobierno. Por otra parte, el sector privado tiene el horroroso castigo de la quiebra, o la pérdida de dinero, cuando provee algo que no es necesario. El sector público puede continuar ofreciendo indefinidamente bienes y servicios que nadie estaría dispuesto a pagar. El sector público no está obligado a proveer algo necesario para sobrevivir. El economista Milton Friedman, premio Nobel de Economía 1976, explica por qué los gobiernos tienen fuertes incentivos para "gastar mal". Friedman distingue cuatro tipos de gasto, dependiendo de si se gasta el dinero propio o el ajeno, y dependiendo de si se gasta en sí mismo o en los demás: Tipo 1: Se gasta el dinero propio en uno mismo: Este es el caso por ejemplo de una visita al supermercado. En este caso, puesto que el dinero es propio, hay un fuerte incentivo no solamente para economizar, sino además para satisfacer lo mejor posible las propias necesidades. Tipo 2: Se gasta el dinero propio en otra perona: Este es el caso por ejemplo en que se compra un regalo para otra persona. En ese caso, se busca sin demasiado esfuerzo algo que le guste a la otra persona. Pero si se quiere que esa persona obtenga el máximo posible, entonces se le regala dinero, de esa manera esa persona hace un gasto de tipo 1, puesto que gasta su propio dinero en sí misma. Tipo 3: Se gasta el dinero ajeno en sí mismo: Es por ejemplo el caso de un empleado que almuerza por cuenta de la empresa. Acá se pierde el incentivo a economizar, puesto que el dinero no es propio, pero se conserva el incentivo para satisfacer las propias necesidades. Por ejemplo un ejecutivo podría almorzar langosta y caviar, algo que no haría con su propio dinero. Tipo 4: Se gasta el dinero ajeno en otras personas: Este es el caso de un empleado que paga un almuerzo por cuenta de la empresa, para otra persona. Aquí es poco el incentivo a gastar poco, y es poco el incentivo para satisfacer a esa otra persona. Si, además, el gasto es una mezcla de gasto de tipo 3 y tipo 4, o sea, si por ejemplo se invita a otra persona a almorzar con uno, por cuenta de la empresa, hay un fuerte incentivo para satisfacer las propias necesidades sin economizar, podría ocurrir inclusive que se sacrifquen los gustos de esa otra persona para satisfacer los propios. Friedman piensa que buena parte del malgasto en el gobierno se debe a que usualmente es de Tipo 3 y 4. Por ejemplo, muchas veces los burócratas son receptores de ayuda pública. Pero la cosa no se detiene allí. Los que menos tienen, no son muy aptos para ganar dinero, pero, según Friedman, son todavía menos aptos para controlar la política. Y el dinero del gobierno es esencialmente un dinero que está allí para que alguien lo gaste, entonces hay grandes ganancias en controlar el dinero que gasta el gobierno: Por eso es que tan a menudo el gasto del gobierno, en tantos países, no les llega a los que menos tienen, sino que beneficia a personas de clase media. Con el dinero del gobierno se pueden contratar funcionarios públicos, o comprar bienes y servicios a empresas. Por eso es extremadamente difícil que el "gasto social" sea realmente eficaz en ayudar a los que menos tienen, y por eso el gobierno tiene tendencia a gastar más y más dinero, porque nunca se cumplen las funciones, porque se pueden implementar buenos programas, pero con el tiempo las personas que controlan el gasto público acaban usando esos fondos en otras cosas. Todo lo anterior ilustra un poco sobre la naturaleza del gasto del gobierno, pero el gasto del gobierno lo pagan los contribuyentes a través de impuestos, y es esencial ver qué efectos producen los impuestos. José es tapicero, y supóngase que José no está obligado a pagar ni impuesto sobre la renta, ni impuesto de ventas (o IVA) sobre lo que vende. Supóngase que en esas condiciones, en Costa Rica se venderían en total 1000 millones de colones en servicios de tapicería en un año. Suponga que el gobierno impone un impuesto de 13% a todo lo que venda José, y que las personas compran exactamente los mismos 1000 millones en tapicería: Las personas pagarían esos mismos 1000 millones, pero recibirían solamente 885 millones en servicios de tapicería, porque 115 millones irían a parar a manos del gobierno, ya que corresponden al 13% de impuesto. Pero no todo va a permanecer igual, porque probablemente lo que ocurra es que las personas gasten un poco más en servicios de tapicería, a costa de gastar menos en otras cosas. Es simplemente imposible conocer el monto adicional que van a gastar las personas en servicios de tapicería. Para simplificar las cosas, supóngase que las personas, con el impuesto, deciden gastar 1030 millones en tapicería, y gastar 30 millones menos en servicios de mantenimiento automotriz. El resultado es que se gastan 1030 millones en tapicería, de esos 1030 millones, 912 son para quienes dan servicios de tapicería y 118 para el gobierno (118 es un 13% de 912 millones). Como resultado del impuesto, los tapiceros probablemente se vean obligados a bajar los precios que cobran por los servicios de tapicería, con lo que esos 912 millones de colones en servicios acaban comprando una cantidad un poco mayor de servicios de tapicería de la hubiera cobrado antes del impuesto, pero quienes cargan esas pérdidas en sus espaldas son los tapiceros. Las personas que dan servicios de mantenimiento automotriz, también se ven obligadas a disminuir los precios que cobran. Muchas veces los precios disminuyen porque aumenta la productividad: Por ejemplo, una cortadora mecánica de caña de azúcar hace el trabajo de unas 100 personas que cortan caña con un machete, una cortadora de ese tipo permite aumentar la productividad del trabajo, donde antes se necesitaban 100 personas, gracias a la cortadora se necesitan 1 o 2, y ese aumento de productividad puede llevar a bajar los costos y por lo tanto los precios del azúcar. Pero el caso de los tapiceros y quienes prestan servicio de mantenimiento automotriz, éstos deben bajar los precios porque baja la demanda. El crecimiento económico aumenta la producción y gracias a eso aumenta la demanda de prácticamente todos los bienes y servicios. En cambio los impuestos, por el momento, logran exactamente lo contrario, o sea, disminuir la demanda. El punto crucial es qué hace el gobierno con esos 118 millones de colones que recauda cobrando impuestos sobre trabajo de los tapiceros. Es obvio que ese dinero no se va a usar en comprar servicios de tapicería y de mantenimiento automotriz de manera que tanto tapiceros como quienes prestan servicios de mantenimiento de automóviles trabajen y reciban lo mismo que hubieran recibido sin la existencia de los impuestos. Primero que nada, recaudar impuestos tiene un costo, se necesitan funcionarios públicos que reciban los ingresos, que revisen las declaraciones de impuestos, que controlen a los contribuyentes. Así que invariablemente parte de lo recaudado debe usarse para cubrir ese costo. Los impuestos contrarían la libre voluntad de las personas. Quien iba a comprar servicios de tapicería, ahora puede comprar una menor cantidad, quien iba a comprar servicios de mantenimiento automotriz, también compra menos de ellos. Se impidió a las personas comprar bienes que hubieran comprado de haber podido disponer libremente de su dinero. (POR COMPLETAR...) El estudio de la Reserva Federal de Atlanta: Los efectos de los impuestos El estudio Do State and Local Taxes Affect Relative State Growth? De la Reserva Federal de Atlanta, estudia como afectan los impuestos al ingreso personal en los 50 estados de la Unión Americana. La Unión Americana, más conocida como los Estados Unidos de América (EE.UU.), es una unión o federación de 50 estados. El economista usualmente no puede hacer experimentos para saber el efecto de los impuestos en el crecimiento económico, en otras palabras, el economista no puede aumentar y disminuir impuestos a su voluntad, para ver qué ocurre. Pero los 50 estados de la Unión Americana (EE.UU.) son una maravillosa fuente de información, y son excelentes candidatos para un "experimento natural": Son muy parecidos entre sí, tienen marcos jurídicos similares puesto que deben acatar las leyes federales de los EE.UU. y en general cobran sus propios impuestos. Por otra parte, dentro de la Unión Americana (EE.UU.) existe libre movimiento de personas, de capitales y de mercancías. Para 1994, fecha en que se hizo este estudio de la Reserva Federal de Atlanta, los estados del sudeste de los EE.UU. habían experimentado un crecimiento "fenomenal" del ingreso personal promedio por habitante. Este estudio no usó el PIB per cápita, debido a la carencia de datos, pero usó el ingreso personal promedio por habitante de cada estado, que si estaba disponible. Para no repetir esa palabra tan larga, lo llamaremos IPPPH de ahora en adelante El primer resultado que encuentra el estudio de la Reserva Federal de Atlanta es que existe "Convergencia", en otras palabras, que el IPPPH de los estados de menores ingresos se "acercó" al IPPPH de los estados de mayores ingresos en el período de 1960 a 1992 En el eje horizontal, el cero corresponde al IPPPH (ingreso personal promedio por habitante) de los EE.UU. Los estados del sudeste de los EE.UU. Mississippi MS, South Carolina SC, Arkansas AR, North Carolina NC, Tennessee TN, Georgia GA, Virgnia VA, Alabama AL, Kentucky KY, Florida FL, West Virginia WV y Louisiana LA se indican por sus siglas en el gráfico. El estado de Mississipi -sigla MS- tenía el menor IPPPH o en 1960, el IPPPH de quienes allí vivían era menos de la mitad del IPPPH de los EE.UU. Pero en el eje vertical se muestra el crecimiento del IPPPH en el período 1960-1992, y resulta que para Mississippi (MS) el crecimiento del IPPPH fue el más alto de toda la Unión Americana. Por ejemplo South Carolina (SC) tuvo un desempeño realmente brillante: el crecimiento del IPPPH fue muy similar del de Mississippi, y en 1960 tenía un IPPPH mayor que el de Mississippi. Acá es clara la convergencia del IPPPH, por ejemplo el IPPPH de los habitantes de Mississippi (MS) fue el que creció más rápidamente en toda la Unión Americana (EE.UU.) eso quiere decir que el IPPPH de Mississippi (MS) creció en esos 32 años mucho más que el de -por ejemplo- Nueva York. En 1992 entonces el IPPPH de Mississippi es mucho más cercano al de Nueva York de lo que era en 1960: Hubo "convergencia", el IPPPH de los estados de bajos ingresos en 1960 se acercó, para 1992, al IPPPH de los estados de altos ingresos. Entre los estados de la Unión Americana existe libre movimiento de mercancías, de capitales y de personas. Un teorema de economía dice que si se permite el libre movimiento de mercancías, si lo demás permanece igual, el ingreso por habitante de las regiones de bajos ingresos se acerca al ingreso por habitante de las regiones de mayores ingresos. Esto se entiende de la siguiente manera: Supóngase que en Costa Rica se pague $1 por hora a quien confecciona camisas y que en los EE.UU. se pague $5. Si existe libre movimiento de mercancías, habrá interés en
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